Las semanas de supervivencia en el Área 11 habían endurecido aún más a Lelouch. Sus encuentros con soldados británicos y japoneses lo habían enseñado a actuar en la delgada línea entre la fuerza y la manipulación. A pesar de su progreso, Lelouch sentía que todavía había mucho que aprender. Por eso, una noche, activó el holocrón con la intención de avanzar en su dominio de la Fuerza.

La figura de Darth Revan apareció, rodeada por un aura que fluctuaba entre la luz y la oscuridad. Esta vez, su tono era más severo.

—Lelouch, has demostrado ser un aprendiz digno, pero aún estás lejos de comprender el verdadero alcance de la Fuerza. Es hora de que aprendas dos habilidades que simbolizan la dualidad de su naturaleza: los rayos del Lado Oscuro y la manipulación del Lado Luminoso.

Lelouch frunció el ceño, intrigado.

—¿Por qué ambas a la vez? Pensé que los Sith se centraban solo en la oscuridad.

Revan levantó una mano, como si corrigiera un error.

—Un verdadero maestro de la Fuerza no se limita a un solo aspecto. El Lado Oscuro te da poder destructivo, pero el Lado Luminoso te da sutileza y control. Si quieres moldear el mundo según tu voluntad, necesitarás ambos.

Revan extendió una mano hacia Lelouch, y de sus dedos emergieron pequeños destellos de energía roja y azul. El aire en la habitación se cargó con una electricidad opresiva.

—Los rayos de la Fuerza son la manifestación pura del Lado Oscuro. Representan el poder sin restricciones, el control absoluto sobre la destrucción. Pero no te equivoques, Lelouch: esta habilidad no es solo una herramienta de ira. Es una expresión de dominio. Para usarla, debes canalizar tu odio y tu determinación, pero también mantener el control.

Lelouch observó los rayos con fascinación, sintiendo la intensidad de su energía. Revan lo instruyó a levantar una mano y enfocarse en un objetivo: un pequeño pedazo de metal colocado en el suelo.

—Cierra los ojos. Siente la ira dentro de ti, pero no la dejes consumirte. Usa tu frustración, tu odio hacia Britannia, y canalízalo a través de tu voluntad. Luego, libéralo.

Lelouch obedeció. Cerró los ojos y recordó todas las injusticias que había presenciado: el ataque a su madre, la indiferencia de su padre, la caída de Japón. Su pecho se llenó de una furia ardiente. Extendió su mano hacia el metal y, de repente, pequeños destellos de energía chispearon en sus dedos.

—Concéntrate —ordenó Revan—. No permitas que la emoción te controle. Tú controlas a la emoción.

Lelouch apretó los dientes, enfocándose aún más. Un rayo de energía salió disparado de su mano, golpeando el metal y enviándolo volando contra la pared. Lelouch cayó de rodillas, jadeando por el esfuerzo, pero sus ojos brillaban con determinación.

—Bien hecho, Lelouch. Pero recuerda: el poder puro sin control te destruirá. Practica hasta que puedas invocar los rayos sin perder la calma.

Después de unos minutos de descanso, Revan cambió el tono de la lección. El aire opresivo de la habitación se disipó, reemplazado por una sensación de calma y claridad.

—Ahora aprenderás la manipulación del Lado Luminoso. No es destructiva, sino persuasiva. Mientras que los rayos son un martillo, esta habilidad es un susurro. A través de la Fuerza, puedes influir en las mentes de los débiles, guiándolos hacia tus deseos.

Lelouch levantó una ceja, claramente intrigado.

—¿Influir en las mentes? ¿Algo como hipnosis?

Revan asintió.

—Algo así, pero más sutil. No obligas a las personas; las persuades. Este poder requiere paciencia y empatía, incluso si estas son herramientas para lograr tus objetivos.

Revan señaló una rata que había entrado al refugio de Lelouch. El pequeño animal parecía inofensivo, pero también desconfiado.

—Convéncela de que se acerque. Usa la Fuerza para conectar con su mente, para mostrarle que no eres una amenaza.

Lelouch frunció el ceño, sintiendo que esto era casi insultante después de los rayos, pero obedeció. Cerró los ojos y se concentró en la pequeña criatura. En lugar de odio o ira, trató de proyectar calma y confianza. En su mente, visualizó al animal acercándose lentamente.

La rata, al principio cautelosa, comenzó a moverse hacia Lelouch. Finalmente, subió a su mano, completamente tranquila. Lelouch abrió los ojos, sorprendido por su éxito.

—¿Ves? —dijo Revan—. La manipulación del Lado Luminoso no es solo para influir en animales. Con práctica, podrás usar esta habilidad para guiar a las personas hacia tu causa, sin que siquiera se den cuenta de que lo has hecho.

Revan miró a Lelouch con intensidad.

—Recuerda, Lelouch: el Lado Oscuro es el poder bruto, mientras que el Lado Luminoso es el control sutil. Domina ambos, y no habrá límite para lo que puedas lograr. Pero ten cuidado. La Fuerza no perdona la debilidad ni la indecisión.

Lelouch asintió, sintiendo cómo las piezas de su entrenamiento comenzaban a encajar. Había aprendido a destruir y a persuadir, a usar la Fuerza como una herramienta tanto de guerra como de diplomacia.

—Lo entiendo, Revan. Usaré estas habilidades para construir el mundo que deseo. Britannia no sabrá qué los golpeó.

Revan sonrió bajo su máscara.

—Esa es la actitud que necesitas. Sigue practicando. La verdadera prueba llegará pronto, y necesitarás todo tu poder para enfrentarte a ella.

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Una noche, mientras Lelouch descansaba en su refugio después de un día de entrenamiento físico y maniobras en el Área 11, activó el holocrón una vez más. La figura de Darth Revan apareció, con su imponente presencia llenando la habitación. Esta vez, su tono era más directo, más enfocado.

—Lelouch, has avanzado mucho en tu conexión con la Fuerza, pero ahora es momento de enfrentar un aspecto crucial del poder: el combate físico. No basta con dominar la estrategia y la manipulación. En algún momento, deberás enfrentarte cara a cara con tus enemigos. Es hora de que aprendas la teoría del combate con sables de luz.

Lelouch, intrigado, se levantó y cruzó los brazos.

—No tengo un sable de luz. ¿Cómo esperas que entrene sin el arma adecuada?

Revan asintió, como si esperara esa objeción.

—No necesitas un sable real para comenzar. Lo que importa es comprender los fundamentos. Encuentra un palo, algo que puedas usar como sustituto. El arma en sí no es lo que te da poder, sino tu habilidad para usarla en armonía con la Fuerza.

Lelouch asintió y salió a buscar algo adecuado. Encontró un palo largo y resistente en los alrededores de su refugio. Aunque rudimentario, serviría para el propósito.

Con el "sable" improvisado en la mano, Lelouch se colocó frente al holocrón. Revan levantó su propia arma, un sable de luz que brillaba con una intensidad etérea.

—El combate con sables de luz no es simplemente un intercambio de golpes. Es una danza, una combinación de movimiento, precisión y conexión con la Fuerza. Existen siete formas tradicionales de combate. Hoy aprenderás los fundamentos de dos de ellas: Shii-Cho y Makashi.

Lelouch levantó el palo, adoptando una postura defensiva.

—¿Por qué esas dos formas?

Revan explicó con calma, moviéndose lentamente para demostrar cada postura.

—Shii-Cho es la base de todas las formas. Es simple pero efectiva, ideal para enfrentamientos múltiples. Makashi, en cambio, es la forma de duelo. Es elegante, precisa y diseñada para el combate uno a uno. Ambas serán esenciales para tu desarrollo.

Revan comenzó a mostrar los movimientos básicos de Shii-Cho, explicando cada paso con detalle.

—Shii-Cho se basa en movimientos amplios y fluidos. Su objetivo es mantenerte en control en un campo de batalla caótico. Ahora, sigue mis movimientos.

Lelouch imitó los movimientos de Revan, practicando cortes horizontales y verticales, así como bloqueos básicos. Aunque al principio sus movimientos eran torpes, comenzó a adaptarse rápidamente. Revan lo corrigió en cada error, haciendo hincapié en la importancia de la postura y el equilibrio.

Después de varias repeticiones, Lelouch comenzó a sentir el flujo de los movimientos. Cada corte y bloqueo se volvió más natural, como si la Fuerza misma lo guiara.

—Bien hecho, Lelouch. Pero recuerda, Shii-Cho no es solo sobre técnica. Es sobre adaptabilidad. Debes estar preparado para enfrentar múltiples enemigos, mantenerte en movimiento y usar cada apertura a tu favor.

Después de dominar los fundamentos de Shii-Cho, Revan cambió a Makashi. Su postura era más refinada, con movimientos precisos y controlados.

—Makashi es la forma del duelo. Es un arte de precisión, diseñado para desarmar a tu oponente con elegancia. A diferencia de Shii-Cho, aquí no se trata de fuerza bruta, sino de técnica y estrategia. Observa.

Revan demostró varios movimientos de Makashi, incluyendo ataques dirigidos a puntos específicos y defensas que desviaban los ataques enemigos con mínimos movimientos. Lelouch lo observó con atención antes de intentar replicar los movimientos.

Con su "sable", Lelouch practicó las estocadas y paradas básicas. Al principio, los movimientos se sentían rígidos, pero con cada repetición, comenzó a entender la fluidez que requería Makashi. Revan lo guiaba, corrigiendo su postura y enseñándole a anticipar los movimientos de un oponente imaginario.

—Makashi requiere paciencia, Lelouch. No ataques sin pensar. Cada movimiento debe tener un propósito. No golpees para causar daño; golpea para ganar.

Después de practicar ambas formas, Revan introdujo un nuevo elemento.

—El combate con sables de luz no se trata solo de técnica. La Fuerza debe ser tu aliada en todo momento. Usa la Fuerza para predecir los movimientos de tu enemigo, para guiar tus ataques y para mantenerte en equilibrio.

Lelouch cerró los ojos, permitiendo que la Fuerza fluyera a través de él. Comenzó a moverse con su "sable", combinando los fundamentos de Shii-Cho y Makashi mientras sentía la presencia de un enemigo imaginario. Sus movimientos eran más precisos, más fluidos, como si la Fuerza misma estuviera dirigiendo cada golpe.

Revan observó con aprobación.

—Bien hecho. Estás comenzando a entender. Pero este es solo el principio. El verdadero dominio del combate con sables de luz requiere años de práctica. Por ahora, enfócate en perfeccionar los fundamentos. Cuando llegue el momento, estarás preparado.

Mientras Lelouch practicaba las formas básicas de combate con su palo improvisado, una idea comenzó a formarse en su mente. Aunque había dominado los fundamentos de Shii-Cho y Makashi, sentía que algo faltaba. Sus movimientos eran efectivos, pero no lo suficientemente adaptativos para su estilo estratégico y metódico.

Una noche, mientras reflexionaba sobre su progreso, activó el holocrón y planteó sus inquietudes a Revan.

—Revan, siento que limitarme a un solo "sable" no me permite aprovechar completamente mi potencial. En combate, tener opciones y flexibilidad es crucial. ¿Qué opinas de usar dos sables de luz en lugar de uno?

Revan asintió lentamente, como si esperara esta pregunta.

—Esa es una decisión interesante, Lelouch. Usar dos sables de luz no es para todos. Requiere un dominio avanzado de la coordinación y el equilibrio, además de una conexión más profunda con la Fuerza. Pero para alguien con tu mente estratégica, puede ser una ventaja significativa. La forma Jar'Kai, un estilo de combate con dos sables, te permitirá ser más impredecible y adaptable.

Lelouch apretó el "sable" improvisado que tenía en la mano, su mirada llena de determinación.

—Entonces aprenderé Jar'Kai. Si puedo manejar dos armas con la misma precisión que una, seré aún más peligroso en el campo de batalla.

Revan, satisfecho con la decisión de Lelouch, pasó a explicar la naturaleza de los sables de luz.

—Un sable de luz no es solo un arma. Es una extensión de su portador, una manifestación física de su conexión con la Fuerza. La creación de un sable de luz es un proceso personal y espiritual, que requiere no solo habilidad técnica, sino también introspección.

Lelouch inclinó la cabeza, intrigado.

—¿Qué necesito para construir uno?

Revan levantó una mano, mostrando una imagen proyectada de un sable de luz en su forma más básica.

—El núcleo de un sable de luz es el cristal kyber. Este cristal es lo que canaliza la energía de la Fuerza y le da su distintivo color. Sin un cristal, el sable no puede funcionar. Los Jedi buscan sus cristales en lugares específicos, a menudo en cuevas imbuidas con la Fuerza. Los Sith, en cambio, toman los cristales de sus enemigos Jedi y los 'sangran', corrompiéndolos con el Lado Oscuro para obtener su distintivo color rojo.

Lelouch frunció el ceño.

—Entonces, ¿necesito un cristal kyber para construir mis sables?

Revan asintió.

—Correcto. Pero aquí, en este mundo, encontrar un cristal kyber será casi imposible. Sin embargo, no estás completamente sin opciones. Puedes intentar recrear un sable funcional utilizando tecnología avanzada y una conexión directa con la Fuerza. El resultado no será tan refinado como un sable tradicional, pero será efectivo.

Mientras Lelouch apagaba el holocrón, miró su "sable" improvisado con una mezcla de orgullo y ambición. Sabía que el camino hacia la creación de sus sables de luz sería largo y desafiante, pero también sabía que sería un paso crucial hacia el poder que buscaba.

"Dos sables, dos armas, dos manifestaciones de mi voluntad. Britannia no tendrá oportunidad contra esto."