Leo había pasado por muchos sucesos tensos, cuando comenzó la carrera de medicina no visualizo el peso de que una vida dependiese de sus manos ni imagino cuando las cosas no saldrían bien, compadecer ante familiares o dar malas noticias, había pasado por varios momentos donde se había arrepentido del camino que había elegido. Cuando su padre le exigió estudiar algo él simplemente había tomado el camino que le pareció mejor en su momento, siempre había escuchado que la medicina pagaba bien, nunca pensó en todo lo que significaba la vida de las personas.
Quiso aprender de su error y endureció su corazón, sentía que si iba a seguir ese camino no podía dejar que sus emociones ganaran, ese es uno de sus mayores arrepentimientos incluso tras tanto tiempo, pues no sabía si fue el estrés de ser un médico quién comenzaba a dirigir sus primeras operaciones a personas, el fallecimiento de su madre o ver como su hermano comenzaba a tomar decisiones ridículas por un supuesto amor, él no actuó en ese momento, solo siguió las ordenes de su padre sin cuestionar y arremetió en un intento de sacar a su hermano de ahí como si fuese un niño en una pelea de primaria.
Pensar en ello hizo que apretase con más fuerza el manubrio del vehículo, girando su cabeza para observar al niño sentado a su lado.
- (Pensando) Se ve como Albert.
Todo lo que consiguió fue enfurecer a su hermano y al suegro de este, algo que sería su peor error, ni siquiera conto con que el antiguo militar le rompiese las piernas como advertencia que no se metiera con Lynn, él solo intento imponer la visión de su padre como tantas veces había hecho en el pasado y no solo tuvo que usar una silla de rueda por meses, no solo casi logro forzar un aborto en Rita e impedir que siguiesen juntos, sino que ese día pudo notar que había perdido a su hermanito.
Todo eso había devastado su relación con su padre, había sido algo mutuo, casi como si fuese una derrota a su familia completa.
Este se adentro más en el mar, siempre había sido un hombre de mar, su comunicación apenas era para confirmar que seguía vivo.
Quizás por eso en cierto punto empezó a investigar sobre su hermano, al menos para saber que seguía vivo, tal como lo hacía con su padre, pero aun cuando había logrado conseguir el número de este jamás se atrevió a marcarlo, la frase "mañana lo haré" se volvió una costumbre, era su propia excusa, gracias a eso pudo enterarse de su muerte al menos, aquella secreta preocupación le permitió saber que ya se habían acabado las oportunidades.
¿Por qué le dijo a su padre? Costumbre, adoctrinamiento, no lo tenía claro.
Suspiro mientras estacionaba el vehículo, solo había visto al muchacho una vez y fue cuando era un cascaron vació, a manos de un sujeto que no le daba confianza, pensó que podría charlar un poco durante el viaje, pero ninguno propuso algún tema o dio alguna insinuación de querer comenzar el dialogo lo cual lo tenía extrañamente tenso, quizás ansioso, no lo sabía bien.
- (Pensando) Posiblemente con Lori ya hubiera comenzado a conversar sobre algo.
- ¿Señor Leo?
- Ah, sí, ¿Qué paso Lincoln?
- Usted es mi tío, pero quiero preguntarle algo, ¿Es hermano de Lynn o de Rita?
Leo pudo notar que ambos nombres no habían sido dichos con el tacto e inocencia que generalmente acompaña la voz de un niño al referirse a sus padres, algo que no le agradaba.
- Soy el hermano mayor de tu padre, quizás no me recuerdes, pero…
- Ya me conoció cuando estaba con el profesor, solo que esa vez no estaba en un buen estado mental.
- ¿No te han dicho que es una falta de respeto interrumpir a los mayores?
- Usted está en contra del anciano, ¿No?
Su sobrino era demasiado directo, su actitud comenzaba a preocuparle.
- No saco nada con mentirte sobre eso, así que si, Albert no me agrada, tuvimos nuestro problema en el pasado e incluso me rompió las piernas, literalmente.
- ¿E..En serio? Creía que era una exageración para asustarme.
- ¿Te dijo lo que me hizo?
- No, pero si me amenazo varias veces con darme una paliza.
- Eso suena como él.
- ¿Lo conoce bien?
- Lo conozco lo suficiente, desde que mi hermano se junto con tu madre ese anciano comenzó a convivir más con mi familia, la verdad ni él ni tu madre me parecieron gente de confianza.
- ¿Entonces esto es por vengarse de él?
- ¿Qué? No, para nada, él no me interesa.
- ¿Entonces? ¿Por qué me trajo hasta aquí ahora que el anciano no está?
- Porque, aunque no lo creas, estoy preocupado por ti, eso y que quiero que conozcas a mi padre, tu otro abuelo.
- ¿Mi otro abuelo?
- Si, quiere conocerte y proponerte algo.
- ¿Por qué no puede ser directo y decírmelo usted? Usted fue a buscarme, creía que usted quería ser el que me llevara a otra casa otra vez.
- Él me lo ordeno, yo…
Esa respuesta hizo pensar un poco a Leo, ciertamente su intención inicial había sido venir y llevarse a Lincoln, el ultimo hijo que vio antes de alejarse tanto tiempo y ciertamente al principio, el único que le interesaba, algo que si tenía que ser honesto consigo mismo ya no era algo que terminara de agradarle.
Quizás había ayudado un poco el hecho que terminase con ese anciano, las discusiones y amenazas parecían no ofrecer mucha presión en él y ciertamente se había estado quedando sin recursos… o al menos eso era lo que le había dicho a su padre.
Con cada junta, conversación o llamada telefónica su atención comenzó a desviarse a otro miembro, uno del que realmente no esperaba nada pero que ahora mantenía contacto constante pese a las quejas de su padre, Lori había tomado por completo su atención, quizás en un principio era por el fuerte recuerdo que ella tenia de su hermano y como le veía perfectamente en ella, pero tras escuchar sus problemas, tras escuchar sus alegrías, victorias y derrotas, el como derramaba sus sentimientos en cada conversación sentía un fuerte deseo de protegerla, quizás… por eso jamás tuvo hijos, en ocasiones había llegado a pensar en eso, que el destino le jugo aquella treta para encontrar a la persona en quien encontraría un amor filial de padre e hija, pero…
Leonard, su padre, solo le advertía que esa chica, tal como su madre, era peligrosa, que no fuera idiota, tomaran a su nieto y se alejaran cuanto antes, un muchacho que ahora estaba sentado a su lado y no lucía convencido con sus palabras.
Palabras que ya ni siquiera el mismo Leo estaba agraciando que fueran pronunciadas.
- Lincoln, seré directo, ¿Te interesaría venir conmigo? Alejarte de este pueblo y todo lo que el conlleva, te daría una buena vida.
- (Tono seco) Lynn me dijo lo mismo.
Leo suspiro cansado, desabrochando el cinturón de seguridad finalmente.
- Vamos dentro, te presentare a mi padre.
Lincoln solo asintió con la cabeza, aunque su mente aun pensaba levemente en Lucy en el momento que el adulto respondió sobre su parentesco comenzó a dudar sobre esa reunión, quizás lo había hecho porque no quería tener ni generar más problemas, el anciano había sido claro que hay ocasiones donde toca soportar, algo que lo encontró irónico en su momento dado que era lo que menos hacía el anciano, pero que en ese momento, en esa situación, con personas que nuevamente no conocía y que ya comenzaban a proponerle esa clase de tratos el volverse loco no le ayudaría, solo provocaría que otra vez terminase desmayado y despertando con un techo que no reconocería, sintiéndose peor, siempre era peor… por lo que esa vez no tendría que ser la ocasión.
Terminaría lo más pronto posible sin generar problemas, lo que a su vez no le provocaría problemas a nadie más.
Ambos entraron a lo que era una cafetería cerca de la salida sur de Royal Woods, era irónico, en ese lugar había conocido al anciano la primera vez, había sido una primera impresión del asco, pero una primera impresión al final del día. Ante aquella ironía, Lincoln no pudo evitar soltar un pequeña carcajada, una que si bien intento ocultar Leo pudo notarla de reojo.
Ambos siguieron caminando hasta que llegaron a una de las mesas donde se encontraba un hombre tranquilamente viendo su teléfono, en un principio Lincoln simplemente no pensaba prestar demasiada atención a esta nueva propuesta y marcharse en cuando fuese posible, pero tras fijarse en aquel anciano no pudo evitar dar un paso atrás.
- ¿Qué paso Lincoln?
Aunque luciese un atuendo común compuesto de una camisa de cuadros con los brazos arremangados y vaqueros, muy diferentes de la usual camisa de un solo color cubierta por un suéter verde con pantalones café, aunque tuviese esa prominente barba mezcla de blanco y plomo, aunque las facciones de su rostro tuviesen visibles arrugas combinada con una mirada más aguda, Lincoln lo sabía, Lincoln lo recordaba perfectamente, esa figura, ese rostro… aquella persona… era Lynn.
Su respiración comenzó a acelerarse, era incapaz de pensar siquiera en como regularla, lo había hecho muchas veces mientras estuvo el anciano, este le había enseñado como calmarse cuando estuviese tenso, pero nada parecía llegar a su cabeza y ya era capaz de sentir el sudor frío, observando perplejo a aquella persona quien levanto la mirada y finalmente le vio, le miro fijamente, abriendo sus ojos para analizarlo fríamente.
- ¿Ha pasado tiempo verdad?
Lincoln podía ver como abría la boca, pero lo que llegaba a sus oídos era algo completamente diferente, al pestañear aquel rostro atacado firmemente por la edad ya no poseía arrugas, no tenía símbolos de edad.
- ¿No será… (Feliz) que estás viendo un fantasma? Jajaja.
Ante la nula respuesta del niño, Leonard se levanto de su asiento, caminando a paso tranquilo para acercarse al muchacho, pero a ojos de este, aquel hombre ya ni siquiera parecía anciano, ya ni siquiera su cabello había sido decolorado por el tiempo o tenía aquella frondosa barba... era más como…
- Ven aquí, ¿No quieres darle un abrazo al papá que asesinaste?
- Papá, siéntate por favor.
Aun exhalando con dificultad la visión de Lincoln se centro en el otro adulto, uno que le miraba con algo de incomodidad, pero, sobre todo, molestia.
- Lincoln, ven aquí.
- P..Pero él… él… yo…
- ¿Qué paso niño? ¿Apenas me conoces y ya me odias o qué?
Al girarse lo vio nuevamente, era el anciano que vio en un principio, todas las diferencias que lentamente habían desaparecido para dar paso a una versión más joven de él volvieron, era un hombre anciano, pero uno muy parecido a Lynn. Con su cuerpo temblando Lincoln se sentó del lado de Leo, temiendo acercarse más a aquel hombre que venía a conocer.
- Genial, hasta es maleducado.
- Terminemos esto pronto por favor.
- Leo, que seas un adulto no significa que puedas faltarme al respeto, sigo siendo tu padre.
- Si papá.
Leo observo nuevamente de reojo al chico, hacia solo unos instantes tenía una postura firme e incluso se había reído de algo y en cosa de segundos tomo una postura tímida, casi como si se preparase para ser golpeado y él no tuviese nada que hacer para defenderse, recordándole un poco a la primera vez que le vio.
- Niño, oye niño. - La voz de Leonard sonaba impaciente. - ¿Qué le pasa?
- La verdad no lo sé, estaba bien hasta hace un momento.
- (Asustado) Usted… es idéntico a Lynn.
- (Molesto) No creo que eso importe ahora.
- Papá, estamos frente al niño, al menos compórtate.
- ¿Comportarme yo? Lynn no hizo las cosas bien y armo toda esta situación.
Leo comenzó a hacerle señas a su anciano padre con la cabeza, señalando al niño a su lado, tenia la esperanza de que notase el pésimo estado al que esa visita había reducido al pequeño, peor considerando que su padre tenía pensado llevárselo para criarlo, algo que no le estaba agradando no solo por la actitud de su padre, sino porque el niño de por si no parecía estar muy feliz frente a él.
- Y..Yo… necesito ir al baño, con… con permiso.
Entonces Lincoln dejo la mesa, quedando ambos adultos con una expresión molesta en su rostro.
- ¿Qué mierda fue eso papá?
- El niño no tiene ningún respeto, ni siquiera respondía a mis preguntas ni nada.
- Estaba aterrado, ¿Qué no viste como temblaba?
- Esta conociendo a un anciano que nunca ha visto, pero que sigue siendo su familia, al menos debería de haber tenido algo de respeto.
- ¿Y eso es razón para que lo trates como si lo que el sienta no importara?
- ¿Y desde cuando te importa tanto lo que le pase a mi nieto eh? - Desde que había tanto tiempo sabía que su padre estaba molesto, pero aun así no esperaba tanta agresividad hacia su persona. – Siempre estabas con esa estúpida idea tuya sobre llevarte a la niña esa, solo te encargue 1 cosa y no lo has podido hacer.
- Tú mismo me dijiste que no hiciera nada brusco con Albert cerca.
- Pero que hicieras algo, no que no hicieras nada.
- Al menos estoy al tanto de la situación de Lincoln, mi sobrino, e intento tratarlo de buena manera, no como tú que solo lo has espantado desde que te vio, ni siquiera te esforzaste por tratarlo con algo de tacto, ¿Acaso crees que va a querer irse contigo de esa forma?
- (Enojado) ¿Y tú qué sabes de paternidad? Nunca te dignaste a tener hijos, tu mismo te alejaste de Lynn, ¿Crees que me vas a venir a enseñar como tratar a un niño ahora? Ni siquiera se que clase de basura le metió Albert en la cabeza y tú ya me estás dando un sermón sobre cuidados y empatía, criar no es tan sencillo Leo, y claramente no tienes idea al respecto.
- (Enojado) Solo sé que no puedes tratar a alguien como un objeto nada más conocerlo solo porque no sabes como es. - Se levanta de su asiento.
- ¿Dónde crees que vas?
- Me largo, estoy harto de esta farsa.
- ¿Farsa? ¿De qué hablas?
- Que tu desprecies la memoria de mi hermano es tu problema, solo has estado presionándome para que te traiga al niño, pues bien, ahí tienes al niño, haz lo que se te plazca, ya cumplí con tu petición, lo demás no me interesa.
- ¿No recuerdas tus propias palabras? Piensa en mi nieto.
- Lincoln no es mi único sobrino, ni tampoco es mi completa responsabilidad.
- Leo, te lo advierto, no sigas con ese disparate con esa niña, ella solo te va a traer problemas.
- ¿Crees que es solo por Lori? Eres… je, eres increíble. - Se da la media vuelta, alejándose de su padre.
- ¡Leo, vuelve aquí!
Leo no se detuvo, se lo había estado cuestionando demasiado tiempo, aquel contacto con su padre se había desgastado enormemente con los años y creyó, fue casi una pequeña ilusión, que ver como su familia se reducía aun más podría juntarlos, el dolor de haber perdido a su hermanito había sido grande, pero le había hecho pensar que la distancia solo generaba sufrimiento, pero aquel ser en que se había transformado su padre era algo que simplemente le desagradaba, aquella forma imperativa de ser y como imponía a su voluntad las cosas, quizás su hermano no hubiese tomado las mejores decisiones pero no podía evitar pensar que este tendría sus razones para alejarse de ellos e intentar formar su propia familia a la que amar sin actuar tan déspotamente, algo que su sobrina le había hecho entender.
Recordar como Lori hablaba de Lynn, el como siempre intento dar lo mejor de si y mostrar cariño incondicional, esas eran las características de un padre, concordaba con el ideal de su hermano, uno por lo visto totalmente opuesto al de su padre, quien solo aparecía para imponer y dar órdenes.
Eso le molestaba y ya estaba simplemente harto, solo trayendo a Lincoln se lo había cuestionado una vez más, esa mañana lo hizo, el día anterior cuando Lori le hablo sobre la presencia del niño lo hizo, lo había hecho desde hace tiempo, desde el día que supo que su padre se equivocaba y tenía una sobrina que si necesitaba ayuda.
Por ello puso en marcha su vehículo y se fue, lo lamentaba por Lincoln, pero él ya tenía suficiente de todo ese retorcido juego y desde ese momento, haría lo que él creyese conveniente.
Leonard, por su parte, solo termino por sentarse nuevamente en su asiento, esperando que Lincoln regresase.
- Tsk, cría cuervos y te sacaran los ojos, esa es su forma de pagarme todo lo que hice por él, maldito ingrato.
Estaba frustrado por la reacción de su hijo, había esperado mucho por ese momento y aunque intento dar la mejor primera impresión el muchacho había reaccionado como si fuese un enemigo, posiblemente habían predispuesto a su nieto a que reaccionase así al momento de verle, era una posibilidad, pues el había hecho todo con normalidad.
- Espero salga pronto del baño.
Dijo antes de dejarse caer sobre el respaldo de su asiento.
Lincoln por su parte se hallaba mojando su rostro con agua, regulando su propia respiración, tal como le habían enseñado en el pasado.
- ¿Qué demonios? Era idéntico a Lynn.
- Jejeje.
De reojo Lincoln pudo ver el reflejo del espejo frente a él, donde Lynn le observaba complaciente. El muchacho solo sacudió su cabeza con fuerza y volvió a mirar, notando que ya no había nadie detrás de él.
- Ese tipo te dijo que era tu abuelo, no es Lynn, Lynn está muerto y enterrado.
Casi como si fuese un mantra el muchacho lo repitió constantemente hasta que noto se había calmado en su totalidad, dando un último suspiro fuerte y refregar sus ojos con sus manos, encaminándose hacía la salida del baño.
Al observar hacía la mesa pudo notar al anciano solo y con un café en la mesa, al fijarse nuevamente en su rostro pudo sentir sus nervios aumentar, pero presiono con fuerza su brazo izquierdo con su mano derecha, ejerciendo toda la presión que podía, pero evitando cualquier temblor en su cuerpo, caminando hasta que la mirada de ambos volvió a encontrarse, una que si bien Lincoln intentaba responder evitaba mirar por mucho tiempo directamente a sus ojos.
- Regresaste.
- ¿Y el señor Leo?
- Se fue, tenía cosas que hacer.
- Oh, ya veo.
- Entonces, ¿Ya estás mejor?
- Si, lo siento por eso, usted… es idéntico a Lynn, eso fue todo.
- ¿Tanto odias al imbécil de mi hijo para que te moleste ver a alguien similar a él?
- Eso…
- No te preocupes, se completamente honesto, vengo aquí porque quiero conocerte y creo que saber la visión que tienes de lo que nos ata me ayudaría bastante.
Leonard pudo notar que la expresión tensa del niño no disminuía, incluso cuando había calmado su golpeado tono de voz.
- ¿Quiere que me vaya con usted?
- ¿Bastante directo eh? Por el momento prefiero que conversemos, ¿Quieres pedir algo? Yo invito.
Con tranquilidad deslizo el menú del local frente a Lincoln, dando un sorbo de su café en el momento que soltó el objeto.
- Yo… no confió en usted.
- Algo bastante sabio la verdad, no nos conocemos.
- ¿Entonces porque quiere llevarme?
- Sigh, quise reiniciar esta conversación una vez te calmaras, pero claramente quieres terminarla lo antes posible, así que si, te voy a llevar conmigo, no me gusta que mi sangre este en un lugar como este rodeado de… la gente que hay por aquí, solo han lastimado a mi familia desde hace tiempo.
- ¿Habla por Lynn?
- Ahora yo tengo una duda, ¿Por qué Lynn y no papá?
- Porque… bueno…
- ¿Lo odias?
- Si.
- ¿Por qué lo odias me odias a mí?
- Yo… no lo odio, solo que no me fio de usted, es tal como el anciano describía a la gente que gusta de aprovecharse de los demás.
- El anciano… Albert, ¿Verdad?
- ¿Lo conoce?
- Por supuesto, es una de las razones por las que no quiero que estes aquí, ni tú ni mi hijo.
- Él es alguien brusco y un idiota la mayor parte del tiempo, pero no es una mala persona.
- Y él te dijo que alguien como yo si era una mala persona, que coincidencia no lo crees.
- Bueno, él… él… no estaba relacionado con Lynn.
- Oh, entonces soy todavía más sospechoso por ser el padre de Lynn, si fuera por eso él al ser el padre de Rita debería darte todavía más terror.
- Rita, el anciano realmente la odia.
- Jojojo, ¿Así que odia a su máxima creación? Supongo que hasta los idiotas son capaces de darse cuenta con el tiempo de lo idiotas que son ellos mismos.
- (Molesto) No lo llame idiota.
- ¿Imbécil entonces? Tú dime, por hoy no me importa que uses insultos, es bueno para conocer a la persona y su educación.
Aquella actitud comenzaba a molestar a Lincoln y ver la expresión sería con la que lo estaba mirando, sin el menor símbolo de rechazo ante su reacción, solo la aumentaba más.
- Si estamos siendo directos, estuviste una temporada con Albert y yo no me fio de ti y lo que te haya enseñado, ahora tu tío me cuenta que Albert hizo una estupidez y terminaste donde Rita, has pasado por pésimos lugares y quisiera saber como tengo que empezar a educarte. - Hace un ademan con la mano, provocando que un mesero se acercase. - Quiero un trozo de pie de manzana, ¿Tú quieres algo Lincoln?
- …
- A él tráigale un pastel de chocolate y leche caliente por favor.
- Entendido. - Dijo el mesero antes de retirarse.
- Definitivamente no me quiero ir con usted.
- No tienes muchas más opciones.
- ¿Acaso prefieres ser criado por Rita antes que por mí? Me acabas de contar que tu querido Albert le odiaba y si lo dijo fue por algo.
- Él… nunca me dijo por qué.
- ¿Quieres saberlo?
- ¿Eso importaría?
- Tú dijiste que una de las razones por las que desconfías es porque soy pariente de Lynn, yo no sé cómo viviste con él y aun así me culpas, yo solo digo que Albert entraría en el mismo rango en base a tu lógica.
- Eso no… a él lo he visto comportarse bien.
- ¿Sabías que ese sujeto le rompió las piernas a tu tío?
Leonard lo había dicho con un tono totalmente casual, casi como si fuese un dato cualquiera en una conversación intrascendental al caminar junto a la persona o mientras almuerzas con un amigo, no había ningún tono de resentimiento o molestia, y eso solo provoco que Lincoln se estremeciese cuando logro comprender el mensaje, en ese momento llego el mesero y dejo el pedido del anciano, retirándose tranquilamente.
- Esperaba una reacción más efusiva, o que lo defendieras diciendo que él no sería capaz.
- Si soy sincero… creo que el anciano fue capaz de hacerlo.
- ¿Y aun así piensas tan bien de él?
Lincoln inhalo aire, uno el cual elimino en una gran exhalación.
- Si, confió en él.
- Ya veo.
Como si no importase aquella afirmación el anciano comenzó a comer su pedido, casi como si ignorara al muchacho quien termino dejándose llevar y comer lo que le habían servido, por más que desconfiara de la persona frente a él la tentación había sido grande y tampoco parecía que quisiese hablar más con él por el momento, por lo que, aunque partió lentamente, se permitió disfrutar del postre. No fue hasta que ambos terminaron que Leonard pidió la cuenta y se levanto de la mesa, quedándose quieto mientras observaba a Lincoln.
- Ven.
- Creo que prefiero ir a casa.
- ¿No quieres ver a Albert?
Aquellas palabras pesaron enormemente en la conciencia de Lincoln, aunque confiaba en Albert y que se liberaría pronto para volver a vivir juntos aquella oferta emocionaba enormemente al niño, pues tenía muchas dudas, estaba confundido y los sucesos no dejaban de ocurrir en su vida, él le había ayudado a centrarse y poner en orden las cosas, en ocasiones de forma brusca e imponente pero pudo encontrar algo de tranquilidad, ahora quería eso nuevamente, quería creer que las cosas se estabilizarían nuevamente y podría seguir tranquilo como lo había hecho durante esa temporada, y si no era el caso, al menos, saber cuánto tardaría.
- ¿Cómo se que realmente iremos a ver al anciano y no me llevara a un lugar raro?
- (Ofendido) ¿Y por qué tendría que hacer algo tan mezquino como secuestrarte? Si quieres puedo prestarte mi teléfono y llamas a alguien de confianza, no lo sé, un amigo, alguien cercano.
- …
- ¿Entonces vienes?
- Quiero… ver a mi abuelo.
Aquella palabra había sido dicha con algo de dolor, se notaba que la expresión del muchacho había decaído en el momento que aquella idea paso por su cabeza pese a que sería una mejora de su situación, al menos podría hablar con él, era algo que estaba añorando, pero la idea de encontrarlo encarcelado tampoco terminaba de agradarle, expresión que Leonard observo fijamente, logrando que frunciera su ceño ligeramente.
- Entonces vamos.
Y por segunda vez en el día, contra mucho de lo que había aprendido se había subido a un vehículo desconocido, junto a una persona de la que no confiaba, pero había llegado con palabras y promesas sobre cosas que quería, pero aquella promesa de esa ocasión le daba algo de esperanza.
Esperanza, volvió a pensar en Lucy, esa niña se encontraba como él, sufriendo profundamente por algo, había intentado darle la misma esperanza que el anciano le había dado a él hace tiempo atrás, había hecho su mejor esfuerzo y en ese momento creyó haber hecho un buen trabajo, un sentimiento que surgió en su interior cuando quiso transmitir esa confianza pero que ya no lograba recordar, como si la emoción inicial de aquella propuesta hubiera comenzado a diluirse conforme el vehículo avanzaba y cada vez sentía más la necesidad de detenerse, esperar tranquilamente a que el anciano le buscase a él y no lo contrario.
- Tú dijiste que desconfiabas de mi por mi lazo con Lynn, ¿No quieres contarme que te hizo ese idiota?
- Lynn…
- No logro sentir ningún cariño cuando hablas de él, y eso me preocupa.
- Él… no fue un buen padre conmigo, pero… hay chicas que lo aman mucho.
- Tus hermanas, ¿No?
- Yo no… - En ese momento, sus propias palabras vinieron a su mente, la imagen de Lucy, llorando frente a él cuando decidió tomar las mejillas de la niña con fuerza y hablarle con determinación. - Si, mi…mis hermanas.
- ¿Y no tienes algún recuerdo agradable con Lynn?
- Él… me atormenta siempre que puede, hay ocasiones en las que juraría que se burla de mí, el anciano dijo que todo estaba en mi cabeza y lo ignorara, pero hay veces en que podría jurar que está cerca de mí, esperando a que…
Lincoln no pudo terminar esa frase, como si su propia boca se hubiese atascado e impidiese que la frase fuera terminada, algo que Leonard pudo notar.
- No tienes que decirlo, entiendo a donde quieres llegar.
- Creo que estoy perdiendo la cabeza.
- Conversarlo te hará bien.
- Pero el anciano me dijo que lo aguantara como un hombre.
- ¿Lo aguantaras? Eso es una idiotez, si no sueltas esas cosas te lastimaran más a la larga.
- (Molesto) ¿Va a seguir insultándolo?
- Con lo que me cuentas, no me dejas de otra, creo que empiezo a entender porque Rita termino siendo la zorra que fue.
- Diría que es lo único que usted y el anciano comparten.
- Tú madre provoco muchos desastres a mi familia, desde el momento que la conocí no me dio una buena impresión, creía que simplemente se limitaría a ser algo molesta, pero al final termino destruyendo a mi familia.
- ¿Destruyendo? ¿Esa señora?
- ¿Realmente no sabes nada de ella?
- Solo se que el anciano la odiaba.
- Bueno ella… perfecto, ya llegamos.
Lincoln no reconoció el lugar, había ignorado el letrero de la entrada, pero el lugar tenía un aspecto lúgubre, paredes plomas altas, torres de seguridad y policías, no le agradaba, pero era la primera vez que se acercaba a la cárcel de la zona.
- Vamos Lincoln, el resto de la historia yo creo que podría contártela el mismísimo Albert, te sería más fácil de creer si él lo dice, ¿No?
- Bueno…
- Prometí que lo verías, no te preocupes.
Esta vez Lincoln siguió en silencio al anciano, no le agradaba el lugar ni la situación, pero estaba cumpliendo con lo que dijo, podía escucharle mencionar el nombre de Albert en algunas ocasiones aunque en cierto momento pudo notar como hizo un rápido movimiento de manos con uno de los guardias, después de eso no tardaron mucho en dirigirse a una sala aislada con una mesa en el centro y 2 sillas, Lincoln no sabía como proceder en ese momento, solamente el ambiente de ese lugar le tenía incomodo y ver a aquel anciano apoyarse en una pared mientras se cruzaba de brazos, mostrando una expresión seria en su rostro hasta que pudieron escuchar que la segunda puerta de la habitación se abría, siendo el momento donde Lincoln pudo notar que un robusto hombre ingreso al lugar.
Desaliñado y cansado eran las palabras perfectas con las que Lincoln podría describir a la persona que entro, silencioso como si el que hubiese entrado fuese un maniquí de grandes dimensiones, jalado por un hombre vestido de uniforme el cual le obligo a sentarse en una de las sillas junto a la pequeña mesa, aun cuando la forma en que se expreso bordeaba la agresividad aquella persona no reacciono, no se quejo o le amenazo, simplemente acato la orden, levantando apenas la cabeza para observar al niño que se hallaba frente a él, sin reaccionar, sin hablar, solo le miro con aquellos ojos secos y abultados por manchas plomas.
Lincoln no pudo evitar llevarse una mano a la boca, observando esa carcasa que alguna vez llamo familia.
- A..Anciano…
- ¿Qué quieres?
- V..Vamos, soy yo, Lincoln…
- Ya se quién eres, ¿Qué quieres?
- El niño quería visitarte Albert, no seas así, él está preocupado.
Un pequeño graznido seco fue la única respuesta que Albert dio respecto a esa frase, cambiando su mirada a la mesa que lo separaba del muchacho quién seguía mirándolo incrédulo.
- A..Abuelo, vamos, ¿Qué fue eso? ¿T..Te contuviste para que te apoyen por buena conducta? Jeje, vaya que eres astuto.
- …
- En ocasiones hablaste que tenias conocidos, é..él que te ayudo cuando nos conocimos, ¿Recuerdas? ¿Ya lo contactaste?
- …
- ¿O estás esperando alguna resolución? Y..Yo puedo hablar, les diré que lo que sea que hayan creído fue un error, hablaron algo de un secuestro, cosas ridículas je… je… je…
- …
- Vamos, ríete conmigo, es algo estúpido todo esto… saldrás… pronto… y nos… reiremos de esto… ¿Verdad?
- …
- ¿Verdad?
Los ojos de Lincoln comenzaron a cristalizarse ante la nula respuesta, como si no le estuviese hablando a nada, sus palabras eran expulsadas de su boca para ser ignoradas en su totalidad sin causar la menor reacción en el adulto.
- Vamos, respóndeme.
Con torpes pasos comenzó a acercarse, podía notar como la vista del Albert no abandonaba la mesa, no, ni siquiera eso, su cabeza simplemente había caído por su propio peso y sus ojos habían seguido la trayectoria, sin mirar nada, sin contemplar o tener el menor interés en nada, ni siquiera del niño cuyas mejillas ahora humedecidas se había puesto a su lado, comenzando a jalar su brazo demandando un poco de atención.
- ¿No decías tú que uno debe permanecer firme?
- …
Intentaba jalar con más fuerza, pero solo consiguió mover un brazo que no oponía resistencia alguna.
- Vamos, ¿Qué no decías que en momentos así es cuando una persona tiene que ser un hombre?
- …
- ¿Qué no me decías siempre que…
- Largo.
Una palabra, casi un susurro dicho por aquella reseca boca, eso fue todo lo que basto para vaciar la mente de Lincoln, soltando su agarre al brazo del anciano y retrocediendo un paso.
- ¿Lar… go?
- Si te enseñe algo… olvídalo.
- ¿Olvi… dalo?
- ¿Qué sentido tiene? Al final terminarías así, consigue algo mejor o lo que sea, pero vete.
- Pero tú… tú…
- O si quieres condenate a ti mismo y siguelos, no me importa.
Albert comenzó a levantarse lentamente de su asiento, girando su cuerpo en la dirección desde donde había llegado, Lincoln rápidamente se interpuso entre él y su destino, mirándolo fijamente a su rostro, con sus ojos aun vidriosos, pero con un rostro que comenzaba a expresar molestia.
- ¿Eso es todo lo que me tienes que decir?
- Si, ahora apártate.
Sin mucha dificultad el anciano empujo al niño, ni siquiera se midió con la fuerza, ni siquiera pensó en lo que hizo, solo uso su brazo y lanzo al chico quién termino cayendo al suelo, observando como el anciano camino hasta la puerta, golpeándola un par de veces.
- Ya terminamos, sáquenme de aquí.
- No… No… ¡Espera!
- Albert, creo que aun no terminamos de hablar.
Leonard se acerco a la mesa, provocando que el robusto anciano voltease una vez más, mirándolo sin odio, simple cansancio.
- Creo que nuestro nieto merece una explicación.
- ¿Explicación?
- Tanto tiempo que viviste con él y jamás le hablaste sobre Rita, no lo veo muy justo, él me odia por ser padre de Lynn, deja que también te odie a ti por ser el padre de Rita.
Albert observo de reojo a Lincoln quién todavía se hallaba en el suelo, limpiando principalmente sus ojos los cuales ya no se centraban en él, suspirando antes de observar a un alegre Leonard.
- Si con eso se largan, - Se giro nuevamente a Lincoln.
Lincoln levanto su mirada, centrándose en aquellos ojos carente de brillo, de aquel fuego y furia que antaño expulsaban, para centrarse en aquella carcasa a la que alguna vez le dijo abuelo.
- Escucha bien niño, esta es la historia de un demonio llamado Rita.
