Saludos, estimados lectores, en la escena del jardín les sugiero escuchar el ending de Evangelion Fly me to the moon en versión de Claire Littley o en una versión en español que sea de su gusto. Sé que la seiju de Shinji es quien da voz a Hanako y Tsukasa y no es un secreto que a Amane le gusta el espacio. Para lo de Nene yo aconsejo poner de fondo el tema Tiny Light, interpretado por Akari Kitō, la actriz de doblaje de tan entrañable protagonista. Nos vemos.

Capítulo V

Llegó la Navidad y todos aportaron para los preparativos del festejo. Hubo quienes en un principio sospechaban que ese año no habría celebración, debido a la tragedia de la familia real Yugi, sin embargo, Amane pronunció un emotivo discurso en que señaló que ahora con mayor razón el espíritu de Kamome debía mantenerse en alto.

Por doquier se notaba una esencia muy grata, mezcla de canela y cítricos, los infantes se deslizaban en trineos, en las esquinas de las calles había árboles lindamente decorados y de vez en cuando se oían villancicos en algunas iglesias.

La pequeña pez ayudaba a conceder entrevistas, Sousuke hizo voluntariamente un retrato para distribuir en otros sectores y hasta los mokkes recorrían diversas áreas por si se sabía algo del príncipe. Kou, Teru, Tiara, Aoi, Akane, Lemon, Yomogi y Shun redactaron misivas a otros países por si lograban dar con su paradero, suponiendo que tal vez había llegado al extranjero. Kodama, Ryūjirou y Yako ofrecieron una recompensa a quien aportara información. A menudo escuchaban, acongojados, el tímido llanto de Amane en su alcoba.

Nene había cocinado unos bocados deliciosos para sus cuidadores. Después de la misa hubo un minuto de silencio por los monarcas y Amane elevó, solemne, una plegaria por Tsukasa. Los habitantes fueron conducidos al palacio y el joven distribuyó un presente a cada persona, bajo un arco de globos de diversos colores. Se hizo un brindis y se sirvió un discreto banquete.

Los mokkes saludaban ostentando adornos de muérdago, un gran fuego ardía en la chimenea, las mesas lucían lentejuelas rojas y verdes, en las columnas enroscaron cintas doradas y transparentes floreros exhibían ramilletes naturales.

Amane subió a la terraza para contemplar la luna y las estrellas. Lanzó dos besos hacia lo alto, pensando en sus progenitores y se aproximó a la multitud.

-¿Dónde andará Yashiro? -la buscó con la vista, perplejo.

-Alteza, no hay necesidad de asustarse, pronto se reunirá con nosotros -dijo Teru.

Los concurrentes vestían sus mejores ropas. Aoi aplaudió para atraer la atención.

-Damas y caballeros, en esta jornada especial una dama ha dispuesto una sorpresa.

- ¿Ustedes sabían? -inquirió Amane mientras Lemon lo guiaba al trono. En los asientos del rey, de la reina y de Tsukasa pusieron ilustraciones. Las miradas de complicidad de los amigos hicieron que el corazón de Amane palpitara con fuerza.

- ¡Miren! -Tiara señaló la cima de la escalera. Nene acababa de hacer su aparición.

Fue de veras una aparición.

La muchacha portaba en sus cabellos -perfumados por Yako- una diadema de perlas, su traje níveo de terciopelo terminó en una falda que semejaba cola de sirena, calzaba cómodos zapatos de nácar -en que se prendieron unas minúsculas caracolas- y se deslizaba por los peldaños con tal donaire que varios murmuraron que era como si un hada flotase. Nadie se atrevía a parpadear, temiendo que la visión de la simpática virgen se desvaneciera.

El clan atisbaba por una ventana que daba directamente hacia las aguas.

-Parece un ángel -habló el pez del lazo rojo.

-Se ve hermosa -agregó el pez con bigote.

La jefa iba a comentar algo, de casualidad sus orbes se posaron en la esbelta silueta de Amane y quedó pensativa al reparar en que la contemplaba extasiado.

Nene realizó una inclinación (la más grácil que se había atestiguado en Kamome), levantó los brazos y empezó a bailar con un talento jamás conocido. Los miembros de su cardumen opinaron que no habían visto moverse con tanta elegancia a una criatura marítima. Cuando la presentación concluyó, la multitud aplaudió con entusiasmo, hombres, mujeres y menores de edad vitorearon durante largos minutos y no faltaron quienes la felicitaron de modo efusivo.

-Nene-chan es asombrosa, ¿no lo crees, Akane-kun?

-Oh, Ao-chan, todo en su persona es sorprendente.

-Yashiro-san trajo un soplo de alegría al hogar.

- Teru-nii, no podría estar más de acuerdo contigo.

-La superior rabanito tiene un gran don para la música.

-Se hablará de este momento por mucho tiempo.

-Es verdad, ha sido una experiencia sublime.

-Lamento no inmortalizar la danza en un registro para futuras generaciones.

- ¿Qué opináis vos, Alteza?

Al oír la voz de Kodama, los demás observaron a Amane, quien permanecía silencioso.

-Eres un hombre de pocas palabras -el tutor le puso una mano en la espalda, bromeando.

-Las palabras no bastarían para describir a Yashiro -él dio la impresión de ir a abrazarla, se detuvo de súbito e hizo una reverencia cortés.

-Yashiro, nuestro bello pueblo de Kamome agradece vuestra gentileza.

-Soy yo quien da las gracias por la generosidad con que fui acogida por tan nobles gentes -contestó, emocionada.

De una ciudad al otro lado de unas montañas llegaron doce campanadas y se abrazaron unos a otros. Nene salió al exterior a tomar aire, turbada, seguida de Amane.

-Te deseo felices fiestas -el preadolescente obsequió un broche de piedras preciosas que la chica ajustó a su vestido.

- ¡Feliz Navidad, Hanako! -Nene le regaló una roca lunar colgada de una cadena finamente trabajada.

- ¿Es lo qué creo que es? -la recibió, enternecido.

-Sí, tu maestro ha confirmado que te gusta lo relacionado con el universo…

La visitante no pudo continuar, el humano la estrechó contra su pecho.

-Yashiro…

Sin necesidad de palabras, se unieron en un vals en el jardín, rodeados por las fragancias de unas rosas y de fondo se percibía el sonido de un surtidor. Amane se sorprendió deseando que ese instante no cesara. No recordaba cuando fue la última vez que sintió paz desde la situación que afectó a su parentela. Nene se fijó en que los labios de él de a poco sonreían. El descendiente de los soberanos se dijo de súbito para sus adentros que se consideraba capaz de cualquier hazaña si eso reportaba dicha a Nene.

-"No me explico como un ser tan insignificante como yo puede alegrar al chico singular, tierno, culto que es Hanako-kun".

Una figura esbozó un gesto de malicia, oculta por un árbol de grueso tronco.

-Disfruten mientras puedan.

-Tengo un mal presentimiento, Natsuhiko -dijo una doncella, sentada en un banco.

-Hace rato que siento algo extraño en el ambiente, mi señorita -su compañero de viaje asintió.

-Ayuda… Por favor…

-¿Quién anda ahí? -ambos se incorporaron al unísono.

Recorrieron juntos un sendero y llegaron a una caverna.

-¡Hay una persona al fondo! -exclamó el mozo, preocupado.

-¡Debemos desatarle! -Sakura se adelantó.

Un niño estaba inmóvil, con los cabellos cayendo lacios hacia ambos lados de su rostro.

-No me lastiméis -suplicó. Tenía una expresión de cansancio, iba descalzo y su vestimenta se veía algo sucia.

- ¿Puedes caminar? -preguntó Natsuhiko asistiendo con cuidado.

Antes de que respondiera, un sismo azotó la zona.

-¿Qué pasa? -preguntó Nene, extrañada.

-No temas, Yashiro, estoy… Estamos cerca de ti -Amane entrelazó sus dedos con suavidad.

-¡Asilo, asilo!

-¡Misericordia!

La pareja cargaba, respetuosa, al pequeño. Los presentes quedaron mudos de pasmo. Amane fue el primero en reaccionar.

-Tsukasa…

Avanzó hacia los recién llegados y recibió a su gemelo. Los residentes se conmovieron al ver que ellos se fundían en un reencuentro largamente esperado. Sus pupilas estaban húmedas.

-¡Estás vivo! ¡Lo sabía! -volteó y mostró enseguida su gratitud a Sakura y a Natsuhiko, quienes anunciaron con semblantes modestos donde localizaron a la pobre alma. También agradeció a quienes apoyaron. Los adultos derramaron lágrimas de gozo.

-Amane, él aseguró que te podía salvar…

De repente, un sonido extraño que venía de la costa hizo que se precipitaran a mirar la playa y a cada uno se le congeló la sangre.

-¡Maremoto, maremoto!