Capítulo 2: Fern.
Después de ese pequeño "incidente" con aquel chico que tenía una gorra con orejitas de oso, Fern siguió caminando como si nada. No podía creer que se haya chocado con él, es más, él fue el que se choco primero sin siquiera ver por dónde iba pero…eso no le importaba, después de todo era problema suyo y tampoco le importaba mucho saber porque estaba triste y no entendía bien que hacía afuera a esa hora de la tarde ¿Qué no debería estar en la escuela? Bueno, él también debía estar ahí pero por desgracia había sido expulsado y eso se debía a cierto problema del que no quería hablar.
Sacó su teléfono y vio la hora… doce y treinta y ocho ¡se le estaba haciendo tarde para ir al ensayo de ese día! Guardo rápidamente su teléfono en el bolsillo de su chaqueta y comenzó a correr hacia el lugar donde tenía que reunirse con su amiga Marceline y su banda para comenzar a ensayar.
Hola, bueno… creo que no hace falta que me presente ¿o sí? Como sea, me llamo Fern. Tengo dieciséis años, ahora estoy yendo a ensayar con Marceline y su banda, sé que estoy llegando tarde pero no es culpa mía ¿ok? voy a responder rápidamente una pregunta que de seguro se estarán formulando en su cabeza ¿voy a la escuela? por supuesto que no. Me expulsaron por lo tanto no tengo que ir a la escuela, soportar a mis profesores o hacerle caso a alguien…
Fern siguió corriendo, cruzó una calle con el semáforo en verde esquivando lo mejor que pudo los autos que pasaban por ahí, los conductores le gritaban pero él no se preocupaba por ello, nunca lo hizo, giro en una esquina a la izquierda y finalmente llegó a una bodega abandonada donde lo estaban esperando Marceline y sus compañeros de banda.
-¡Fern! ¿dónde demonios estabas? estábamos a punto de comenzar a ensayar sin ti-le dijo la chica de cabellos largos negros un poco molesta por la tardanza de su amigo y compañero de banda.
-Sé que llego tarde, otra vez… pero juro que esta vez no fue mi culpa-le respondió Fern acomodándose unos mechones de cabello rubio con las puntas teñidas de verde.
-No quiero saber que paso mientras venias a ensayar pero, te lo diré por última vez, respeta el horario de ensayo. No voy a tolerar que vuelvas a llegar tarde, Fern-dijo Marceline, respiro hondo y soltó el aire para calmarse un poco, el chico rodó los ojos ante este regaño, conocía a su amiga desde hace un par de años y ella no era muy puntual que digamos-bien, no importa, ve a prepararte para el ensayo-
-Sí, lo que diga "jefa"-comentó Fern con sarcasmo, fue corriendo hacia uno de los parlantes para conectar y afinar un poco su guitarra eléctrica antes de comenzar el ensayo de ese día.
Yo puedo hacer lo que quiera, puedo ir a donde quiera y también quedarme despierto hasta cualquier hora de la noche o incluso desvelarme… en otra palabra, soy un espíritu libre… al menos la mayoría del tiempo o cuando Marceline no me está controlando durante los ensayos.
-Oye, Marcy ¿qué canción vamos a tocar hoy?-preguntó el baterista pensando que quizás ella tenía algo planeado para ensayar ese día.
-Um, ahora que lo dices… no tenía nada pensado pero…-respondió ella-creo que podríamos tocar algún tema darkwave, algo como…um… algo de The Cure ¿les gusta esa idea?-
Los otros cuatro miembros restantes de la banda (dos chicas, el baterista, Marceline, quien era la líder, y Fern) comenzaron a hablar entre ellos y accedieron a tocar una canción darkwave con ella. Marceline sonrío porque a sus compañeros les gusto la idea, conecto su bajo al amplificador y acercó el micrófono hasta quedar a su altura, el baterista golpeo tres veces sus baquetas y todos comenzaron a tocar la canción "Mint Car".
Pasaron lo que quedaba de la tarde tocando "Mint Car" y diversos temas de The Cure hasta que llegó un momento en que el sol se ocultaba y ya casi era de noche, pero parece que ninguno de los chicos de la banda se dio cuenta de ello, cuando tocaban el tiempo parecía volar alrededor de ellos y no tenían noción alguna de lo que estaba pasando en el mundo, es más, podían seguir ensayando por días y quizás eso les daba igual.
-Ok, creo que eso fue todo por hoy… ¿seguimos mañana a la misma hora?-preguntó una de las chicas de la banda mirando a sus compañeros y a su líder.
-Claro, solo esperemos que cierta persona que está aquí no llegue tarde otra vez-respondió Marceline, aunque, no podía negarlo, ella a veces también era de llegar tarde a ciertos lugares.
-Ya te dije que llegué tarde pero no fue culpa mía-volvió a explicarle Fern-escucha…yo…venía a ensayar cuando…-
-Sí, sí. Ya entendí… no hace falta que me lo vuelvas a explicar, viejo.
-Bien, si todos ya lo entendieron entonces… creo que me iré a casa, no tengo ningún otro lugar a donde ir-Fern desconecto la guitarra, le puso la correa con la que siempre cargaba la guitarra detrás de su espalda, de esa forma evitaba que se la robaran o aún peor, que se cayera y se rompiera.
-¿Estás seguro de que quieres irte? ¿por qué no sales con nosotros a beber algo esta noche? además iremos a una fiesta muy buena que queda algo lejos de aquí-le dijo el baterista de la banda.
-Saben que no puedo negarme a ir a una fiesta y más si queda lejos pero…-dijo Fern intentado sonar amable, aunque eso no iba con su personalidad-el ensayo fue agotador y lo único que quiero hacer es llegar a casa y descansar-
-Está bien, entonces nos vemos mañana.
Fern se despidió de sus compañeros de banda con la mano, salió de la bodega y comenzó a trazar su camino de regreso a casa.
Cuando llegó a su casa, estaba totalmente a oscuras. Ya se había acostumbrado a entrar cuando las luces estaban apagadas, después de todo, nadie lo estaba esperando desde hacía dos semanas. Camino por el pasillo pateando algunas revistas viejas tiradas en el suelo junto con unas cartas de pago en cuentas de luz, dejó su guitarra apoyada contra la pared y se dirigió a la sala.
-¡Ya estoy en casa!-gritó el chico pero como era de esperarse, nadie le respondió.
Se dirigió a la cocina, abrió la nevera que ahora estaba desconectada no porque faltara la luz, sino porque el motor estaba dañado y no tenía dinero para poder repararlo, sacó de su interior una lata de soda y se fue cerrando la puerta de la nevera de una patada haciendo que se sacuda y la pintura de la pared de la cocina se descascarara y cayera al piso sobre un pequeño montículo de polvo.
Llegó a la sala, se sentó en el viejo y sucio sofá. Tomó el control remoto, encendió la televisión esperando encontrar algún canal interesante para ver esa noche o tal vez miraría lo que sea que tuviera frente a él hasta quedarse dormido, algo que muy pocas veces pasaba…
Comenzó a hacer zapping con el control remoto pero no había nada interesante que ver, todos los canales mostraban lo mismo: estática. Al final dejó el canal treinta y cuatro que también mostraba estática como todos los demás.
-Qué horror… cincuenta y nueve canales en la televisión y todos pasan lo mismo…-pensó Fern. Por un largo rato se quedo sentado en el sofá viendo la estática del televisor mientras tomaba su soda, cuando termino se quedo mirando fijamente la pantalla y escuchando el ruido ensordecedor que producía ésta cuando había estática por una falla de señal hasta que le dolieron los ojos debido al cansancio, vio la hora en su teléfono celular y supo que eran las dos treinta y nueve de la mañana.
¿Cuánto tiempo había estado ahí viendo la estática en la pantalla del televisor? no lo sabía, ni le importaba saberlo. Tomó el control remoto, apagó el televisor y subió las escaleras para ir a su habitación a descansar, mientras caminaba por el pasillo del segundo piso de la casa para ir a su habitación se detuvo para ver la habitación de sus padres… estaba vacía, ya ni se preocupaba por saber donde estaban así que simplemente se dirigió a su habitación.
Al entrar se quitó sus zapatillas, botándolas en una esquina de su habitación y se recostó sobre su cama sin sábanas boca arriba mirando el techo sin cambiarse de ropa siquiera, de a poco fue cerrando los ojos hasta quedarse profundamente dormido.
