REGRESARAS ALGUN DIA

CAPITULO 14


-¡Qué árbol más impresionante! ¿No te parece, Noah? -dijo emocionado el pequeño Zaid, que había ayudado a las muchachas a pasar los adornos.

-Lo es, Zaid, sólo ten cuidado de no romper nada, ¿vale? -dijo Noah, con los nervios de punta, temeroso de que alguna frágil esfera se le resbalara de las manos.

-No te preocupes, jovencito, Zaid los está sujetando con cuidado, ¿no? -dijo una de las mujeres en defensa del pequeño bribón.

Mientras Zaid y Noah ayudaban a decorar el árbol, Melissa se fue despertando lentamente. La hinchazón de su tobillo había desaparecido, pero todavía sentía algo de dolor. Se levantó de la cama con cuidado, apoyando el pie en el suelo. La pequeña se sintió aliviada de que ya no le doliera tanto. Intentó agarrarse a las pequeñas estanterías con libros que había junto a su cama. Caminó con cautela hasta su tocador y se miró en el espejo.
Esa mañana había sido diferente para ella. De alguna manera, se había sentido bien. Todavía recordaba a sus padres quedándose con ella hasta que se quedó dormida. Sintió el calor de su madre, algo que había anhelado desde que llegó, Una sonrisa se apoderó de su rostro y se sintió feliz nuevamente.
Miró su armario, donde colgaba un hermoso vestido rojo con mangas y encaje. De repente, se dio cuenta de que era Nochebuena. Con la alegría de las fiestas, se puso alegremente un elegante conjunto de jeans, una elegante camisa con un lazo de encaje y sus botas.
Salió de su habitación y bajó las escaleras, maravillándose con las decoraciones navideñas que comenzaban a darle vida a la mansión.

-Mel, ¿has visto el árbol? -El pequeño Zaid corrió hacia donde estaba su hermana, que seguía admirando el árbol.

-Es precioso, Zaid.

-Ven a ayudarnos a decorar. -El pequeño Zaid tomó la mano de su hermana mayor y la llevó hasta donde estaban unos adornos y aceptó ayudarlos.

-¿Y mamá y papá? -Preguntó la pelirroja a Camille, que llegó con más cajas de esferas brillantes.

-Me temo que aún no se han levantado, pequeña. - respondió Camille -Creo que todavía están descansando. -Continuo sintiéndose un poco avergonzada por la situación, ¿Cómo decirle a la pequeña que sus padres no tenían intención de levantarse de la cama a quién sabe a qué hora.?

-Ya es mediodía.- menciono la niña.

-Seguro bajarán para almorzar, cariño, no te preocupes. -Dijo, dándole una sonrisa para disimular su nerviosismo.

Melissa no prestó atención a la actitud nerviosa de Camille y continuó ayudando a sus hermanos a decorar.

-Por cierto, cariño, ¿ya sabes que tu prima Anellise está de camino.?

Melissa se dio la vuelta sorprendida, miro a Camille, buscando en su rostro la confirmación de que Anellise llegaría pronto.

-Sí, en efecto -volvió a confirmar. Esto hizo que Meli casi se olvidara de su tobillo lastimado y saltara de alegría. Volvería a ver a Anellise después de tanto tiempo.

Tenía que organizar las actividades que harían, ya que conocía a su prima. Aunque era seria, a veces lograba convencerla de seguirla en sus locas ideas.

...

-Ya es más de mediodía -dijo la pelirroja un poco soñolienta, acurrucada sobre el pecho de Tom. Alzo la mirada y confirmó en su reloj de pared que efectivamente era más de mediodía. Elisa se sobresaltó con un susto que se le escapó de los labios. -¡Dios mío, Tom! ¡Ya es más de mediodía! -

La muchacha enrolló las sábanas e intentó levantarse de la cama, pero el vaquero atrapó la sábana en la que estaba envuelta su esposa y la jaló de vuelta a la cama, aprisionándola entre sus brazos.

-¿Y cuál es el problema? ¿Será un delito si quiero pasar todo el día en la cama con mi esposa? -le dijo el joven vaquero, besando los hombros desnudos de su esposa.

Elisa sintió el cosquilleo de los besos de Tom en su piel, lo que la hizo reír un poco.

-Basta, Tom. Los niños se preguntarán por nosotros -dijo, tratando de zafarse del control posesivo de Tom, pero él no se lo permitió.

-Si así fuera, ya habrían entrado -dijo, con los labios sobre el cuello de la pelirroja.

-No digas eso ni en broma, por el amor de Dios, Tom.- expresó Elisa con el temor de que algo asi siquiera pudiera pasar.

-Por el amor de Dios, ¿Qué amor? -dijo con voz ronca, apretando más fuerte a su esposa y tratar de retenerla mas tiempo en aquella posición.

- Por favor, tenemos que prepararnos, mi hermano llega hoy.
Tom suspiró derrotado.
Finalmente soltó a Elisa, sintiéndose frustrado por no cumplir esa fantasía de quedarse en la cama con ella todo el día, pero entendió que debían recibir a los invitados y organizar esos preparativos para la cena de mañana.

- Muy bien, déjame llevarte a la ducha, señora Steven, - dijo, finalmente sacándola de la cama y conduciendo a su esposa al baño, donde esa ducha de mediodía se volvería aún más caliente.

Cuando finalmente se prepararon, bajaron al área de recepción. La mansión ya estaba perfectamente decorada y muy colorida.

Cuando llegaron al comedor, encontraron a sus hijos terminando de almorzar.

Melissa miró con la mirada abierta a sus padres quienes entraron con una expresión muy diferente a la del día anterior, se veían felices y la mirada de su madre era más clara y viva.
Sin contar que habían entrado de la mano luciendo sus anillos de matrimonio.

- ¿Pero qué? "¿Qué horas son estas?" -se quejó la pequeña pelirroja, ya era bastante tarde y pronto llegarían sus tíos.
-será mejor que le des un beso a mamá.

Elisa llegó sorprendiendo a Melissa con un beso en la frente y luego se dirigió hacia sus otros pequeños.

-Papá, ¿sabes algo del abuelo Steven? -preguntó Mel al saber que sus tíos venían, pero se preguntaba si el abuelo Steven también vendría.

-No lo sé, cariño, pero podemos llamarlo, si te parece bien, seria bueno que sepan cómo estamos. -dijo Tom con cariño. Noah y Zaid habían terminado su desayuno y salieron del comedor para ver en qué más podían ayudar.

Melissa se quedó un rato más con sus padres en el comedor.
-Por cierto, ¿qué pasa con ese chico? -le preguntó Tom a su hija, fingiendo estar molesto.

-¿Qué chico? -cuestionó. Elisa puso los ojos en blanco al identificar lo que Tom estaba a punto de decir.

-Es solo un chico, Tom, y deberías estar agradecido de que haya ayudado a tu hija.

-Bueno, sí, pero...

-Pero nada. ¿Por qué no te sientas mejor?

-Ahh, ya terminé. ¿Puedo salir a dar una vuelta? -dijo Melissa, mirando a sus padres y dejando los cubiertos a un lado.

-¿Ahora? Pero... -empezó a hablar Elisa, Pero Tom asintió por ella.
-Ten cuidado y no te alejes demasiado. Daniel te vigilará.
-Oh, sí. como Funcionó tan bien la última vez -dijo Melissa en tono sarcástico, levantándose de la mesa.

-Sabes qué... Es cierto, más bien.
-Es tarde. Ya no te escucho, papá.
-Está bien, Tom. Noto que estás diferente esta mañana -dijo Elisa, tomando un sorbo de su taza de té. Tom se levantó y se acercó a la cara de su esposa.
- Sabes, no creo que fuéramos los únicos que notamos algo diferente - dijo, atrayendo la mirada de su esposa, que se sonrojó de inmediato.
- ¡Oh, Dios, no!

Tom se echó a reír al ver su encantador rubor.

- Tenemos que hacer algo por los niños, cariño.

- ¿Qué tienes en mente?

...

El tren había llegado y el vehículo se dirigía a la mansión de sus padres.

La campana de la mansión sonó rápidamente mientras una formación de sirvientes aparecía y la señora Leagan bajaba las escaleras con todo el estilo que la dama siempre había mostrado.

El señor Leagan no estaba en casa en ese momento, por lo que vería a su hijo más tarde.

Finalmente, el hermano de Elisa había llegado. La señora Leagan recibió a su amado hijo en brazos, dándole la bienvenida. Detrás de él venía su esposa, elegantemente vestida con un vestido blanco y con su cabello negro perfectamente recogido. La señora Leagan la saludó cortésmente y le dio la bienvenida. También ansiaba ver a sus otros nietos.

Anellise y Matthew entraron al salón, saludando a su abuela con un beso en la mejilla.

-Cariño, Matthew, mírate. Ahora eres un caballero-, dijo orgullosa la señora Leagan, al ver cuánto había crecido su primer nieto. Luego, miró a la pequeña Anellise, quien, al igual que su madre, lucía un sencillo pero elegante vestido color crema, un coqueto sombrero y manos enguantadas.

-Pero Anellise también parece una verdadera dama-.

-Buenas tardes, abuela Sarah-, saludó la pequeña de cabello negro, y Sarah la recibió en sus brazos.

-¿Dónde está Elisa?-, preguntó Neal al no ver a su hermana en el pasillo.
-Están en la sala esperándote. Entra, querida-

Neal entró a la sala principal con su familia, y en cuanto las miradas de los hermanos se cruzaron, Elisa se acercó a su hermano, dándole la bienvenida con un fuerte abrazo.
-Oh, Neal, ya llegaste- dijo la pelirroja, emocionada de ver por fin a su querido hermano después de tanto tiempo.
-¿Cómo estás, hermanita? ¿Todo bien?-
-Ha sido perfecto hasta ahora- dijo, mirando a su esposo, Tom, que sostenía a Zaid.

Luego, se encontró con su cuñada, a quien también le dio la bienvenida. Aunque la relación entre ellas había cambiado desde que Neal había contraído matrimonio con aquella enfermera que una vez tuvo un amargo primer encuentro, había aprendido a vivir con la enfermera que se convirtió en su cuñada.

— Tío Neal, tía Flammy- saludó la pelirroja a sus tíos antes de llegar hasta Anellise y abrazarla fuertemente.

— ¿Cómo está tu menton, cariño? — preguntó la chica de cabello negro al ver llegar a su sobrina y de inmediato tomó su barbilla.

— Bastante bien, tía, creo, ya no tengo nada.- aseguro la pelirroja dejandose analizar por su tia.

— Eso es lo que puedo ver, cariño. — Dijo Flammy al ver que se había curado muy bien.

— Sin embargo, ahora es el tobillo.

_¿Qué? ¿A qué te refieres con el tobillo?
— Ahhh, fue una lesión que se hizo accidentalmente en la playa, pero todo está bien, no hay contención, no hay inflamación.

— Elisa, si me permites, me gustaría revisarlo.

— Adelante...
— Ahora tía?, me gustaría irme con Anellise, ¿te parece bien? —
—¡Mel!- Llamó Elisa a su hija
—Está bien, déjalas ir- expreso Neal -Nosotros tenemos que ponernos al corriente ¿no crees Tom?— El vaquero asintió con los hombros mientras aún sostenía a Zaid en sus brazos, meciéndolo mientras mostraba signos de quedarse dormido.

—Qué bueno que estés aquí, sígueme..— La chica de cabello negro siguió a su prima hasta su habitación donde pasaron un buen rato charlando y poniéndola al tanto sobre su última pelea con Gabrielle, la hija de Grace Franz

Matthew había pedido permiso para retirarse a su habitación a descansar, seguido de Noah.

-Creo que Zaid se ha quedado dormido al fin - dijo Tom al sentir las respiraciones relajadas de su pequeño. - Creo que lo llevaré a su habitación - sugirió el vaquero y Elisa asintió, ella se quedaría un momento más en la sala con Flammy.

-Yo te acompaño - sugirió Neal siguiendo al vaquero.

-Así que decidiste venir - habló en voz baja y con tono sereno el vaquero no lo miró pero lo había escuchado perfectamente.

-¿Qué quieres que diga Neal? - preguntó el vaquero un poco irritado, no quería saber nada de lo que había ocurrido antes de que tomara la decisión de ir a Florida, sin embargo ahí tenía a Neal para recordarle su verdadera debilidad.

El moreno solo se dedicó a subir los hombros.

Llegaron hasta la habitación de los pequeños, al parecer Noah se había ido con Matthew y no se encontraba en la habitación. Tom acomodó a su pequeño en la cuna, que ya se encontraba en el quinto sueño.

—¿Elisa ya sabe de la venta del terreno? - preguntó una vez más el Moreno en voz baja. A Tom se le erizaron los bellos por un momento al recordar cómo se había enterado Elisa.

—Sí, aunque no de la forma que yo hubiera preferido.

—Eso no suena bien – expresó el Moreno, masajeándose la barbilla con una mano. Estaba seguro de que su hermana era muy explosiva, y aunque la había visto tranquila, no quería imaginar lo que podría estar reprimiendo.

—Está bien, parecía que ella entendía – dijo una vez más el vaquero. Neal lo miró fijamente, sin estar muy seguro de lo que afirmaba su cuñado.

—¿Estás seguro de eso?

—La verdad es que no, pero por ahora necesito más tiempo con ella.- dijo una vez asegurando de que podía explicarle bien sus motivos por si algo le había quedado fuera de lugar, es solo que con todo lo ocurrido últimamente, era difícil.

—Investigué un poco.- dijo Neal, atrayendo inmediatamente la mirada de Tom.

—¿Qué cosa?-

Hay un hombre que ha hecho bastantes inversiones en el banco de la familia. Ha firmado con cientos de nombres, pero la caligrafía tiene algo peculiar - empezaba a explicar Neal a su cuñado y este parecía no estar entendiendo del todo -. Pon atención Tom, esta persona está tratando de hacer que varios inversionistas hagan tratos con él. La mayoría de ellos tienen cuentas en el banco Andley. Todos y cada uno de ellos han tenido grandes pérdidas de dinero. Albert ha estado muy pendiente de todos los movimientos en la empresa y hasta ahora es algo que nos ha llamado mucho la atención.

—¿Crees que este individuo tenga algo que ver con el socio de tu padre? - preguntó Tom ganándose una mirada desconcertada de Neal.

—¿Cómo dices? - preguntó Neal un poco más alarmado.

—Hace unos días, vino un hombre bien vestido. Aseguraba tener tratos con tu padre. Sin embargo, por alguna extraña razón tu padre reniega de dicho trato.

—¿Qué clase de trato? - preguntó el moreno cada vez más interesado por lo que pudiera salir de la boca del vaquero.

No estoy muy seguro, pero parece tratarse de una vía ferroviaria que beneficiaría mucho al turismo y, por ende, a la cadena hotelera de tu padre - explicó Tom según lo que había llegado a averiguar de los supuestos tratos de su suegro. -Lo que no entiendo es, si beneficia el negocio de tu padre, ¿por qué se negaría, a menos que... él conozca algo?-dijo pensando seriamente sus ultimas palabras.

—Tienes razón, mi padre no dejaría pasar una oportunidad como esa a menos que, como dices, conozca algo que nosotros no - se detuvo a indagar más en aquel tema. De pronto, como una bombilla brillante, se hizo presente para el moreno.- ¡Tom! - hágalo un poco más subido de tono. Notó que el pequeño Zaid se sobresaltó, pero no logró despertarlo. Tom intentó acunarlo nuevamente y el pequeño quedó dormido pacíficamente.- Lo siento, pero eso es, tus tierras.

—¿Qué quieres decir?

—No debemos hablar aquí, hay que ir al despacho de papá. Ven conmigo.- El vaquero siguió a Neal hasta el despacho del señor Leagan, cerrando la puerta por detrás. Se aseguró de que nadie, en especial su escurridiza hermana, pudiera sospechar algo. Aun no era momento.

...

—¿Así que eso fue lo que pasó? - Melissa asintió apenada por haber reaccionado de esa manera y haber golpeado a una compañera. Mel no era como Anelisse, a veces se le podía salir lo agresiva. Sin embargo, a pesar de que Anellise fuera más seria, podía ser creyente de que a veces uno no razona con las personas aferradas. —Gabrielle puede ser muy pesada, merecido lo tenía. - concluyó ella, aliviando la tensión de su prima y ambas se soltaron a reír.

—Y ¿cómo te has sentido? — volvió a preguntar, un poco más interesada en la situación de su prima con respecto a volver a ver a su madre después de tanto tiempo.

—Intento mantener la calma en todo esto, ya sabes, aunque al principio no lo hice —dijo sintiéndose mal por cómo había reaccionado desde que llegó y por la pelea anterior. —No es fácil seguir adelante cuando tus padres han estado separados.

—Mel, lo siento mucho, pero siento que tus padres están bien.

—Hoy en día sí, es extraño. Si los hubieras visto ayer, no los reconocerías ahora.

—Los míos también. Papá ha pasado mucho tiempo en el trabajo y mamá en el hospital. Casi no pasamos tiempo con ellos, excepto ahora. ¿No es irónico? -dijo Anellise un poco triste, quien, a pesar de que sus padres no estaban separados, a veces sentía la ausencia de ambos.

—Un poco sí -expresó Mel en un tono divertido para aliviar aquellos momentos melancólicos.

...

Elisa y Flammy decidieron ir de compras navideñas por la tarde con los niños.

Anellise y Melissa, tomadas de la mano como mejores amigas, se disponían a entrar en cada boutique mientras Matthew caminaba junto a Noah, quien lo guiaba a las tiendas de dulces.

Zaid quería guiar a su madre para que lo llevara a ver a Santa Claus y Elisa había aceptado.

Al salir de una de las tiendas, Melissa se separó accidentalmente de Anellise y tropezó con una mujer de cabello rubio que al voltearse, observó sus hermosos ojos azules.

—ah, lo siento, no era mi intensión- se disculpo apenada la niña, la señorita se agacho hasta estar a la altura de la pequeña pelirroja.

—Descuida, pequeña —dijo con amabilidad, dedicándole una sonrisa—. La miró fijamente y supo enseguida de quién era la niña que había tropezado con ella. —Pero eres la niña de Elisa, ¿cierto?

—¿Conoces a mi madre? —preguntó la niña al escuchar que aquella bella señorita mencionaba el nombre de su madre.

—Por supuesto, soy Jessica Campbell —se presentó la mujer de esbelta figura con una sonrisa serena, a lo que Mel correspondió con una sonrisa tímida.

—Tu madre debe estar por aquí, ¿no es así? —preguntó Jessica al ver que la niña de Elisa estaba allí, pero no veía a Elisa por ningún lado— ¿Te has perdido?

—Eh, no, mamá está allí. —señaló la plaza principal donde se encontraban muchos niños alrededor de un gran árbol de Navidad. Solo que ella estaría con su prima y tía, las alcanzaría en un momento ya que Anellise se le había adelantado, si no fuera porque se había tropezado con la mujer de ojos celestes.

En la fila para que el pequeño Zaid pudiera llegar hasta Santa Claus, no avanzaba lo suficientemente rápido. Pero era un momento perfecto para mencionarle a su esposa algo muy importante.

- ¿Qué estás diciendo? - preguntó ella desconcertada.

- Creo que tengo una corazonada de por qué tu padre no ha aceptado ese trato con O'Sullivan - respondió él.

- ¿Tom, cómo puedes entrometerte así? - replicó ella.

- Vamos, cariño. Ambos sabemos que esa frasecita no es muy tu estilo, mi reina. - Elisa rodó los ojos en un gesto irritado. Sabía bien a qué se referían las palabras del vaquero.

- ¿Y qué tiene que ver? ¿Son asuntos de él, Tom, su negocio? - cuestionó Elisa.

- Bueno, creo que ese "negocio" en cierta forma nos concierne - los ojos de Elisa se abrieron como platos ante lo que escuchaba.

-Y si fui un idiota- se recriminó el mismo pensando que nunca debió de haber siquiera puesto el anuncio de la venta de sus tierras y de Lucien.

Elisa se quedó pensativa, había algo extrañamente familiar en ese hombre ahora que su marido lo sacaba a tema, había muchas lagunas en su cabeza con respecto a este asunto y entonces sus recuerdos volvieron a ser visibles para ella. ¿Por qué de repente? ¿Por qué ahora?

Continuara...


¡Hola! Les comparto un anuncio. Estamos llegando al clímax de esta historia, ya vamos a la mitad. No había llegado tan lejos, jajaja, no se crean. Pero quiero dar gracias a todas las personitas que han seguido esta historia y me han regalado un comentario o voto en el caso de Wattpad. Muchísimas gracias para quienes la tienen agregada y la siguen en Fanfiction. Mil gracias a las personitas anónimas que han hecho también que esta historia sí sea leída. Me da muchísimo gusto ver que es así...

todavía queda mas capítulos por esperar esto aun no se acaba es solo el principio pero mil gracias por todo, les deseo un bendecido año 2025.

Agradecimientos especiales:

ElenaEffe: ¡hola preciosa! no imaginas lo satisfactorio que es leerte en cada comentario hermosa, mil gracias, me llena de dicha el saber que en cada capitulo lo has estado disfrutando muchisimo, me llena de una inmensa alegría te lo juro hermosa.

te deseo un bendecido año nuevo hermosa, lleno de éxitos y salud, muchas gracias por todo tu apoyo y la oportunidad que me has dado, de corazón muchas gracias.

te mando un fuerte abrazo hermosa.

GeoMtzR : mi querida y hermosa geo, muchas gracias por todo el apoyo que me has dado hermosa, en verdad no imaginas la dicha que me da saber que sigues aqui apoyandome, y siempre al pendiente, me satisface saber que puedas llegar a disfrutar de esta bizarra historia pero si de bizarras hablamos espera la que es anthonyfic jejeje.

fue el 24 hermosa.

ahora van a unirse para tratar de llegar a fondo de todo este lio que se va armando como telaraña creo jajaja

amiga bonita espero que ya estemos mucho mejor, y estoy ansiosa por leerte tambien en tus siguientes capítulos

te mando un fuerte abrazo nena, bendiciones amiga bonita.

andre3456: mil gracias, gracias en verdad por seguir en esta historia, me animan muchisimo aunque no lo crean jiji, si no no llegaria hasta este punto de la trama jiji, pero hay vamos .

muchas gracias por el apoyo te mando un fuerte saludo, bendiciones.


Muchísimas gracias a todas aquellas personitas anónimas que me han apoyado muchísimo en esas leídas es por ello que seguimos vivos también jiji.

bendiciones, nos leemos pronto.