AVISO: Lenguaje obsceno, Contenido sexual explícito, Incesto.
AVISO2: Respuestas a comentarios al final del capítulo.
CONTROL TOTAL
Capítulo 3: Aprendiendo a controlar
—Oh… no sabía que te podía llegar a asustar un ave que pueda hablar. Lo… lo siento —se disculpa el ave, realmente apenado mientras bajaba su cabecita.
—N-No, discúlpame tú a mí por haber actuado de esta manera. Esto ha sido… imprevisto. Muy imprevisto —responde el muchacho, rascándose la nuca, sintiéndose incómodo.
—B-Bueno… —comentó el pájaro, viéndose algo extraño —E-Espero que no te moleste mi presencia, Isse, ya que también he venido para… decirte algo muy importante —revela luego el pequeño animal acerca del motivo de su presencia.
Issei enseguida se mostró desconcertado, aunque también interesado por las palabras de su emplumado visitante, por lo que decide acercarse a la banca, con cautela por supuesto.
—Entonces… me tienes que decir algo importante… —repite él para poder cerciorarse de lo que escuchó, con aquel rostro de desorientación antes mencionado.
—Sí, así es, debo decirte algo muy importante… Es con respecto a tu nuevo poder, Isse —respondió el animalito, sorprendiendo en gran medida al joven.
Fue entonces que, en ese momento, el castaño quedó petrificado al oír aquella respuesta, y quedó estático por un minuto más o menos, en el cual sólo observaba a aquel pajarito, que se mostraba visiblemente nervioso por la presión de dicha mirada.
—E-Espera un segundo… ¿mi nuevo poder? ¿Te refieres a…? —pregunta nuevamente él, después de haber estado congelado.
—Sí, me refiero al que usaste para… para hacer tus "cosas" —responde el ave, mirando hacia un costado, sonando… ¿Cómo si estuviera celoso? Eso sin duda se oyó y se vio muy raro para el muchacho, pero lo dejó pasar ya que pensó que era algo ridículo en lo que no debía preocuparse.
—¿C-Cómo… lo sabes? —pregunta él, algo nervioso pero muy sorprendido de que aquel pequeño animal alado supiera lo de su nueva condición.
—Ummmm… lamentablemente no te lo puedo decir, Isse, lo siento —contesta el animalito, sonando muy apenado por no poder brindar la información que el castaño solicitaba —P-Pero te puedo proponer algo en su lugar que realmente te gustará: te puedo enseñar un par de cosas, o más bien "secretos", que te serán muy útiles a la hora de usar tu poder… a-aunque sólo lo haré s-si… accedes a cumplirme un deseo, ¿te parece? —pide luego el ave, sonando nervioso nuevamente.
Issei ya estaba empezando a sospechar. Ya era muy raro que un emplumado animalito se le apareciera, hablándole como si fuera un humano, revelando que sabía de su "extravagante" habilidad y además prometiéndole cosas a cambio de algo que él desconocía pero al parecer podía lograr, además de mostrarse nervioso por algo que él obviamente no tenía idea.
—Mmmmm… de acuerdo, aceptaré cumplir tu deseo —respondió el castaño después de habérselo pensado por un par de minutos.
—N-No es nada malo, no tienes de qué preocuparte, Isse —le dice el ave, tratando de tranquilizarlo, mostrándole… ¿una sonrisa con su pico? Eso sí que le pareció… raro al muchacho… pero decidió darle el beneficio de la duda al pequeño animalito —Primero quiero asegurarme de una cosa. Sabes perfectamente que, con este poder que tienes, puedes lograr absolutamente todo lo que deseas. Eso lo tienes más que claro, ¿verdad? —pregunta luego.
En ese momento Issei recordó lo que había sucedido anteriormente en su casa, toda esa acción, el sexo desenfrenado que tuvo con tres mujeres, casi cuatro (contando a Raynare, quien se había desmayado sin que él la pudiera penetrar) y que dichas escenas las había provocado él mismo.
Pero… ¿lograr absolutamente TODO lo que él quisiera? Eso era mucho decir, Issei no podía ni imaginarse todo el inmenso significado que abarcaba ese dicho…
—Sí, claro… —responde él, aun un poco inseguro de a donde exactamente quería llegar el pájaro con esa pregunta.
—Bueno, me alegra saber que estás seguro con respecto a esto. Bien, volviendo a lo más importante… los secretos que te tengo que revelar. Recuerda bien lo que te diré, primero: puedes cambiar el género o sexo de una persona, es decir, que si es una mujer puedes volverlo un hombre, si es un hombre puedes convertirlo en mujer, aunque… creo que te gustará eso segundo que te dije —revela luego, expresando lo último con un tono de picardía.
No hace falta decir que Issei se quedó estático mientras observaba al ave con gran pasmo en sus ojos, procesando lo que acababa de escuchar.
—¿A-Acaso… dijiste… que puedo… cambiar el sexo… de los demás? ¿Es… en serio? —pregunta el muchacho, tartamudeando en el proceso sin poder creerse esas declaraciones.
—Muy en serio —responde el animalito, seguro de aquella respuesta —Cuando quieras hacerlo, solamente observa a quien quieras que cambie, luego deseas que cambie, ¡y listo! Por ejemplo, si tú dices: "Quiero que esa tal persona sea de sexo femenino" ¡y tan! Se convertirá automáticamente en una chica, también sirve si quieres que se convierta en una chica que tú hayas imaginado antes, a ver… nómbrame a una chica linda que se te venga a la mente, ya sea de una película, libro o videojuego, lo que sea —explica y pide luego.
—Eeeehh, pues… no lo sé, ¿Sona Buvelle? —responde a la vez que pregunta el castaño —Es de un videojuego llamado "League of Legends", no es que me guste… pero lo he jugado un corto tiempo y admito que ella es una chica hermosa —dice luego, viéndose algo sonrojado, más que nada por la vergüenza de estar diciendo algo propio de un friki.
—No importa, tú imagínala, luego deseas que esa X persona se convierta en esa tal Sona o en cualquier otra chica, ¡y listo! Se transformará en ella —le dice el ave, mostrándose de nuevo sonriente.
Issei, de tan sólo pensar que podía tener en su cama a la mujer que él quiera, empezó a temblar y a sudar. Su corazón se aceleró, y sentía que su pene ya estaba por ponerse duro de tan sólo imaginarse a varias chicas con él, teniendo sexo alocado como antes. Afortunadamente supo controlarse esta vez, y con un profundo, fuerte y ruidoso inspiro, logró aplacar esos pensamientos y obligar a que su miembro se quedara en su lugar… al menos por el momento.
Cuando volvió en sí y pudo mirar nuevamente a su emplumado acompañante, notó que éste se veía nuevamente incómodo, claramente algo le estaba sucediendo, algo que el muchacho no sabía… pero que muy pronto descubriría.
—Uuummm… bueno, si ya has podido entender lo que te dije, es hora de que te diga el siguiente secreto —dice el pájaro, a lo que Issei asiente, dándole el permiso de la palabra —El segundo secreto es… poder transformar seres vivos, tales como animales… en seres humanos —al haber dicho eso, el pajarito observa que Issei se queda blanco, e inmediatamente decide continuar para evitar alguna interrupción futura —Es decir, poder transformar a un animal, ya sea doméstico o salvaje, no importa cuál sea, en un ser humano del género que tú quieras, ¿no te parece genial? P-Puedes… p-probar conmigo ahora —dice el ave, haciendo a un lado su rostro.
En ese momento el castaño, además de conocer por fin el deseo del pequeño animal, no supo qué responder, estaba paralizado mientras analizaba y comprendía los dichosos secretos que le había revelado el pajarito, quien además se ofreció para ser el sujeto de pruebas de uno de ellos. Realmente, ahora lo que le estaba pasando al muchacho, era algo alucinante y a la vez descolocante… y podía llegar a serlo aun más si ponía en práctica sus nuevos conocimientos.
—Sólo desea que… que pueda ser humano. Es todo —le pide el pequeño ser emplumado, sonando apenado.
—Eh… ¿estás… seguro de esto? —pregunta el muchacho, queriendo cerciorarse de que lo que se le estaba pidiendo era bueno.
—Completamente —responde el ave —Hazlo por favor —pide nuevamente, sonando apresurado.
—Eh… de acuerdo —responde el castaño.
Siendo franco consigo mismo, Issei no tenía ni la más mínima idea de lo que tenía que hacer… pero lo iba a hacer de todas formas, algo se le ocurriría.
"—Qué éste pájaro tenga una forma humana —" es lo que dice el castaño en pensamientos, después de haber suspirado y cerrado los ojos, sólo concentrándose en el deseo y nada más.
Después de haber escuchado un sonido extraño, un sonido similar a los efectos especiales de magia de transformación que hay en películas, Issei abre los ojos, pero enseguida es asaltado por una extraña persona, la cual lo tira al suelo.
—¡Auch…! —se queja el joven de corto cabello castaño, volviendo a cerrar sus ojos con fuerza. Lamentablemente no podía moverse porque esa persona extraña y desconocida estaba encima de él, casi como si lo estuviera aplastando. Issei decide entonces tratar de abrir nuevamente sus ojos, y cuando finalmente pudo ver quién estaba frente a él, quedó completamente paralizado…
Era una linda chica, de corto cabello gris con -lo que parecían ser- dos pequeñas alas a cada lado de su cabeza, con un cuerpo delgado, aunque algo pequeño, atributos aceptables -tetas de tamaño mediano y un trasero redondo y paradito-, ojos grandes de color miel claros y una cola emplumada sobresaliendo de por encima de su trasero. Iba vestida con una remera ajustada sin mangas, la cual casi dejaba ver sus pechos. En la parte de sus piernas tenía unos jeans cortos, y para finalizar estaba descalza.
Aquella jovencita sólo observaba a Issei, muy sonrojada y temblando. La posición en la que se encontraban ambos jóvenes era comprometedora, ya que la chica tenía su entrepierna justo encima de la del castaño, incitando así -tal vez sin quererlo o tal vez no- a que su pene se pusiera duro.
—I-Isse… —llama ella, con su voz temblorosa, logrando captar aún más la atención del aludido, quien se mostró muy sorprendido por el dulce tono de su voz.
El castaño no supo si responder o no, y la chica sólo estaba allí, sin dejar de temblar y con sus ojos que no lograban posarse en los de él.
Con una vergüenza más que notoria, ella se fue inclinando, acercándose así lentamente a la cara de Issei. Sin que él pudiera oponer alguna resistencia, el castaño veía como esa linda chica se le iba acercando, moviendo sus apetitosos labios para poder besarlo.
Y así fue… la extraña chica de corto cabello gris posó gentil y cariñosamente sus labios sobre los de Issei, quien quedó derrotado en pocos segundos al sentir la inocencia tras ese beso. Dicha unión de labios fue subiendo de intensidad rápidamente, más por parte de Issei, quien fue el que tomó esa iniciativa y por consecuencia la chica se estaba excitando. El castaño la abrazó posesivamente, sintiendo su suave piel rozar con la suya, él acarició con gentileza y luego fue explorándola con más rudeza, y eso le empezó a gustar mucho a la jovencita.
—¡Mmmmnnnnmm! —la chica ahogaba en parte gemidos al sentir las calientes y alocadas manos del castaño, las cuales la tocaban de aquí a allá, degustándola al máximo. Sus ojos se abren para mostrar el éxtasis que estaba teniendo.
Por su parte, Issei hacía uso de su gran maestría adquirida con su lengua en tan solo un día, y aprovechaba todo su potencial en un suculento beso francés.
Cada vez que la lengua del castaño se trenzaba con la de la jovencita, ella no sólo sentía cosquillas en ese lugar sino también una corriente eléctrica que recorría fugazmente todo su cuerpo, logrando que empezara a convulsionar.
Issei la abraza con más fuerza, además de estrujar con su mano derecha el muslo izquierdo de la chica, y como si se tratara de un botón, tal movimiento provocó finalmente que la joven alcanzara el orgasmo y se corriera con fuerza.
—¡Mmnnnngggnggggmm! —balbuceaba ella, convulsionando severamente y sin poder controlarse, sin poder decir una sola palabra, con sus labios y su lengua presos por parte de los del castaño, sintiendo como sus jugaos salían de su interior y empapaban la parte baja del cuerpo del muchacho.
Después de unos segundos de aquel clímax, y a pesar de que a ella le gustaba, la jovencita logra soltarse de la unión de labios con su amante, para así poder recuperar algo de aliento.
—Haaaa… Haaaa… —jadea ella, con un hilo de saliva escurriéndose. Su rostro estaba a un lado del de Issei, y ella la observaba, cautivado pero aun con un poco de sorpresa en sus ojos. Él prefirió no decir nada y esperar a que la chica tuviera más fuerzas para contestarles sólo un par de preguntas, ya que él quería cerciorarse de una buena vez por todas de algunos puntos en concreto que faltaban esclarecer.
—I-sse… —susurra la chica, llamando la atención del castaño, quien logra hacerle caso —D-Dime… ¿s-soy… linda? —pregunta luego, haciendo a un lado su mirada avergonzada por aquella pregunta, que más que poner nervioso al joven frente a ella, hizo que quedara un poco más pasmado que antes.
—Eres hermosa —contesta él de manera inmediata y con total sinceridad, dejando congelada a la chica para que luego se mostrara ruborizada —Eres realmente hermosa, pero… no me has dicho tu nombre. Dímelo, por favor —pide él luego.
Era claro que faltaba conocer ese pequeño detallito de parte de la jovencita, la cual atacó de buenas a primeras al castaño, sin siquiera presentarse normalmente, por más que se haya presentado de una manera… diferente.
—S-Sí, e-es cierto… d-discúlpame, no te… dije mi nombre —se disculpa ella, realmente apenada y sin poder calmar su fuerte rubor en sus mejillas —M-Me llamo Avy, y-yo… soy… el pájaro que te ha ayudado, Isse —responde la chica, muy nerviosa.
Tras haber lanzado esa chocante respuesta, la joven observa que Issei queda petrificado, observándola con unos ojos bien abiertos como si fueran dos platos, y su quijada casi podía prácticamente tocar el suelo. Por más que él ya lo haya sospechado de antemano, escuchar dicha respuesta directamente de boca de la chica fue muy descolocante, ciertamente.
—I-Isse —llama Avy nuevamente, logrando que él castaño saliera de su ensimismamiento y la mirara —Y-Yo, e-este… q-quiero decirte algo… m-muy importante —revela luego, despertando la curiosidad en el castaño.
—Ah, b-bueno… d-dímelo —le dice el aludido, observándola.
En ese entonces, la linda jovencita de cabello gris, de manera muy gentil, toma entre sus manos el rostro del muchacho, para luego acercarse de manera lenta y sin dejar de sostener su mirada con la de él, viéndosele nerviosa.
—I-Isse, y-yo… e-estoy enamorada de ti —dice la chica, tratando inútilmente de esconder su sonrojo, el cual solo la hacía verse más linda —S-Siempre he estado enamorada de ti, p-pero… n-no tenía el valor para declararme ante ti… hasta este momento —dijo luego, viéndosele nerviosa y tierna a la vez.
En ese momento, tras haber escuchado esa revelación, Issei sintió como su cuerpo empezó a actuar sólo, de una manera desenfrenada, no podía controlar sus impulsos… El que una chica sonrojada y nerviosa se te declare, de una manera tan tímida, era un interruptor que podía desatar la locura en los hombres, y eso era justamente lo que le estaba sucediendo al castaño… aunque, para ser sinceros, en parte lo estaba haciendo voluntariamente.
Acto seguido él nuevamente toma entre sus brazos, de manera posesiva, a la chica, rodeándola para que así ella pudiera sentir el calor de su cuerpo. Avy se sonrojó en extremo y también Issei, él obviamente podía sentir las tetas de la chica encima de él y ella temblaba por el agarre de esas fuertes manos en su espalda, además de sentir los latidos del corazón del muchacho por el cual se sentía atraída sentimentalmente. Después de haber actuado de esa manera, Issei no podía dar marcha atrás, así que continuó por asaltar los labios de la chica, sorprendiéndola, aunque ella no opuso resistencia alguna, quedando así derrotada en menos de un minuto.
Ese cálido, pasional y lujurioso beso empezó a aumentar exponencialmente el calor de los cuerpos de ambos jóvenes, ocupados en darse placer con sus labios enfrentados. Después de eso, las manos del castaño bajan hasta toparse con el molesto pantalón que obstruía la completa sensación de la piel del trasero de la chica, así que él, de un solo movimiento, logró romper esa prenda con mucha facilidad, dejándola desnuda a Avy con sus partes íntimas al descubierto. Era sorprendente que ella no llevara panties… pero eso no importaba ahora.
Sin perder ni un segundo, Issei tomó entre sus manos las nalgas de la chica, estrujándolas con fuerza y manoseándolas sin gentileza, como si estuviera amasándolas.
—¡Mmmmnnnnnggg! —gemía Avy, sin poder abrir su boca ya que la tenía ocupada. Issei estaba siendo rudo con ella, la atacaba por todas partes… y eso la estaba poniendo muy cachonda rápidamente, ya que no sólo sentía que su lengua era enrollada por la del castaño sino también como su trasero era tocado, manoseado de aquí para allá como si fuera chicle. Su vagina, ya empapada de los jugos de amor que expulsó anteriormente, ya estaba nuevamente chorreando, signo de que se iba a correr en cualquier momento.
Lamentablemente para ella, su clímax llegaría muy pronto, ya que el muchacho, rozando sus dedos por sus mojadas partes íntimas, decidió meter dos de ellos en la entrada vaginal de Avy, empezando a masturbarla. Como ella ya estaba muy lubricada y sensible por su anterior orgasmo, sin contar que el castaño metía y sacaba sus dedos rápidamente y sin descanso de aquella húmeda cuevita, la jovencita siente de repente una tremenda descarga eléctrica que recorre todo su cuerpo.
—¡Ggggggggmmmmmnngggggg! —Avy gimió con fuerza, a pesar de que su grito de placer fuera casi ahogado por el beso que le estaba propinando Issei, quien tenía su entrepierna ahora más empapada que nunca con los fluidos vaginales de la chica. Ese fue el signo de que se había corrido con ganas.
Avy sintió como sus fuerzas la estaban dejando, y por ello no pudo sostener más su unión e labios con su chico, dejándose caer sobre él mientras respiraba agitadamente, tratando de recobrar algo de fuerzas ya que parecía que en cualquier momento se desmayaría.
—Uuuhh… —resopló Issei, escuchando los jadeos de Avy a un lado suyo —Eso sin lugar a dudas me ha excitado un montón, Avy. Creo que sabes qué es lo que viene ahora, ¿no? —pregunta el muchacho, con un tono libidinoso mientras dejaba que su monstruoso pene creciera y creciera hasta romper su pantalón, irguiéndose por completo y a espaldas de la chica —Todavía falta la mejor parte, no te desmayes aun —dijo luego, empezando a acariciar su miembro con los labios vaginales de la muchacha.
Avy, al sentir ese fierro duro y venoso sobarse contra su vagina, se asustó y empezó a temblar, pero la falta de fuerzas no le permitía moverse mucho, ya que ella quería ver hacia atrás, quería ver el grandísimo rabo que estaba a punto de penetrarla y abrirla al máximo.
—Uuuuhh… Avy, ya puedo sentir como tu vagina virgen tiembla para que sea penetrada, si hasta estás mojándote con sólo frotar mi pene en ella —comenta el castaño, extasiado y viendo con ansias la escena que se daba entre las partes privadas de ambos. Siendo sinceros, el chocho de la muchacha estaba largando nuevamente fluidos que la lubricaban otra vez, aunque ella no lo quisiera se estaba sintiendo nuevamente excitada —A-Aqui voy… —avisa Issei mientras se relamía, agarrando los muslos de la jovencita nuevamente de manera firme y posesiva, para luego levantarla un poco y acomodar la punta de su enorme verga con la entrada de la pequeña cueva entre ambas piernas de la chica.
Avy se sentía asustada, además de que jadeaba sonoramente, aunque dichos jadeos se intensificaron tanto en intensidad como en velocidad cuando la jovencita sintió como la entrada de su vagina era tocada por el glande de aquel rabo enorme.
—¡Hhnnnnnnnggggggggg! —Avy exclamaba entre dientes y haciendo fuerza, empezando también a llorar, sintiendo como aquel palote empezaba a abrirla a medida que entraba más y más en su interior.
De repente, tanto ella como el castaño, sintieron que el rabo hizo tope con algo…Exacto, el himen de la muchachita, el glande la estaba tocando directamente, amenazando con romperla finalmente para que así Avy fuera completamente de Issei. Era increíble que ni siquiera llegó hasta la mitad del enorme y largo pene del muchacho…
Sin mediar ni una palabra, Issei decidió arremeter de una buena vez por todas, haciendo fuerza y obligando a Avy a bajar por completo, destrozándole completamente su dichoso himen y logrando que su verga tocara el útero de la pobre muchacha.
—¡G-GGGGGJJJAAAAAAAAAAAGGGG! —el alarido de dolor que profirió Avy fue tremendo, pero inmediatamente un segundo después sintió una grandiosa y extraña sensación de placer nunca antes experimentada. Una intensa descarga eléctrica, mucho más fuerte que la anterior, recorrió todo su cuerpo, haciéndole temblar por completo y quitándole las fuerzas en sus brazos y piernas.
Entonces el chocho de la muchacha finalmente convulsionó y empezó a largar fuertísimos chorros de sus jugos de amor por doquier, más que nada encima de Issei. Avy ya sólo balbuceaba incoherencias que obviamente no podían ser comprendidas, mucho menos escritas en estas líneas…
Al sentir como las paredes vaginales de la muchacha abrazaban su pene, Issei no pudo evitar correrse también, largando un torrente de semen que llenó rápidamente el útero de la chica, sin contar que empezó a desbordar terriblemente. Avy, al sentir ese líquido espeso, viscoso y caliente en su interior, no puede evitar correrse de nuevo, con las fuerzas que le quedaban, para después caer totalmente rendida encima del castaño, desmayada debido al extremo agotamiento provocado tanto por el drástico dolor como también el repentino cambio al inmenso placer que la dejó casi fuera de sus cabales.
Issei aún mantenía sus fuerzas, pero jadeaba con ganas por haberse corrido tan rápido… bueno, él podía correrse rápido, pero tenía las ventajas de tener un rabo extremadamente enorme y el cual podía disparar varias cargas de semen, cargas que hacían desbordar cualquier vagina en la que el cabezón se metía.
Por varios minutos, ambos jóvenes permanecieron allí tirados en medio del famoso parque donde una vez el castaño supo morir para luego revivir… no hace decir que ese detalle era una estupidez a estas alturas, aunque lo más importante era el hecho de que los dos jóvenes, aun unidos, conectados entre sus partes íntimas, no eran siquiera notados por la poca gente que transitaba la zona. Eso le pareció muy extraño al castaño, aunque después pensó que pudo haber sido obra suya, después de todo ya cayó completamente en cuenta de que era capaz de lograr cualquier cosa con el poder que le fue otorgado.
El sol ya estaba cayendo, se hacía tarde, y por más que no fuera muy destacable, Issei sentía que tenía que regresar a casa, ya que tenía que ocuparse de su madre, de Rias, de Asia y de Raynare para que no despertaran en una habitación que apestara a sudor y demás secreciones corporales, así que no le quedó de otra que quitar su pene del interior de la vagina de Avy, por supuesto dejando que escurriera un poco de su semen, para finalmente tomarla entre sus brazos y cargarla hasta su casa. Cabe mencionar que Issei decidió ir caminando totalmente desnudo, con su largo rabo colgando y balanceándose entre sus piernas, y Avy, por supuesto también desnuda, quien dejando un pequeño rastro de semen por donde ella y su chico pasaban.
Más que contemplar su propio camino, Issei observaba, con mucho interés, el rostro tranquilo de la chica de corto cabello gris. Él la veía ahí, descansando después de todo el trajín que sufrió, con un rostro tan calmo que hacía que su corazón bailara, que latiera con rapidez. Sí, así es, él se sentía nuevamente enamorado, experimentaba otra vez esa cálida sensación en su pecho, por más que todos nos hayamos enamorado alguna vez del pasivo y calmado rostro de una bella muchacha durmiente, el cual es una de las cosas más ellas que nos puede ofrecer la vida.
Después de seguir caminando por varios minutos más, Issei consigue llegar hasta su casa. Al entrar puede notar que el ambiente sigue en el estado en el que estaba desde que él salió, signo evidente de que su padre aun no regresaba del trabajo, pero ya estaba pronto para venir, así que él no debía perder el tiempo.
Con cuidado pero a la vez rápidamente, él llevó a Avy al piso de arriba, más concretamente a su cuarto, en donde -para fortuna del muchacho- seguían descansando las cuatro chicas antes mencionadas. Ya hasta parecía que el cuarto de Issei era como una especie de depósito de mujeres, en donde dejaba a las que ya se había follado para quién sabe qué cosas hacerles después…
Sin lugar a dudas, el escenario que veía era desastroso, y por un momento se desesperó hasta que recordó sus poderes. Por ello, con un poco de duda de antemano, Issei imaginó que su dichosa habitación lucía limpia y ordenada, con una cama más amplia, la cual ocupaba casi todo el espacio en el lugar, claro está, exceptuando algunos de sus otros muebles… mejor dicho, imaginando que desaparecieran.
Como si fuera por arte de magia -por decirlo de alguna manera- la sala se transformó tal cual Issei lo había imaginado, aunque… faltaba algo de espacio para que pudieran caber todos allí. Con mucha suerte se logró que las cinco chicas tumbadas en la cama pudieran caber a la perfección, y todavía había lugar para una más, el problema era la habitación, y es que ni siquiera se podía abrir completamente la puerta para entrar.
—Rayos, qué problema… ¿cómo carajos se supone que solucionaré esto? —se pregunta el castaño. Bien podría imaginar más espacio para el lugar, pero eso obviamente afectaría a la arquitectura de su casa, y tendría que penar en como rediseñar todo con tan simple cambio.
Pasaron unos cuantos minutos y al muchacho de corta cabellera castaña aún no se le ocurría nada para solucionar ese inconveniente. Lamentablemente tendría que pensarlo luego ya que escuchó que la puerta principal de la casa era abierta… Sí, su padre había vuelto.
—¡Mierda! —maldijo Issei por lo bajo, saliendo como pudo de su habitación y cerrando la puerta —Espero que se queden dormidas por un buen rato más, ya que me falta algo por hacer… —tras haber susurrado eso, el castaño muestra una cara sonriente y de mucha malicia mientras observaba de reojo hacia la planta baja.
Con bastante tranquilidad él bajó las escaleras, dejándose escuchar por su padre, el sr Masao Hyodou, quien colgaba su saco en el perchero de la entrada. Después de eso se gira tras haber escuchado los pasos de su hijo, y se sorprende ligeramente al verlo bajar.
—Hola papa —saluda amistosamente el joven castaño.
—Eh, hola Isse —su padre le devuelve el saludo mientras se quitaba sus zapatos para luego acercarse a su hijo —¿Todo está bien? —pregunta luego.
—Sí, todo perfecto —responde el muchacho, con un tono algo sospechoso -el cual, obviamente, dejaba entender que algo pasó mientras el hombre no estuvo en casa- pero el sr Masao lo dejó pasar pensando que sólo era una tontería.
—Bien, me alegro. ¿Y tu madre? ¿Dónde está? —pregunta nuevamente el hombre de corta cabellera color castaño y con algunas canas.
—Está arriba, descansando. Me dijo que se sentía un poco mal así que decidió ir a acostarse por un rato —responde Issei tranquilamente.
—¿De verdad? Iré a verla entonces —tras decir eso, el sr Masao intenta subir las escaleras, pero su hijo lo detiene en el primer escalón.
—No hace falta, ya he ido yo, te aseguro que está en perfecto estado —le dice Issei, con una sonrisa segura, ocultando a la perfección aquel secreto.
—Oh bueno, si tú lo dices entonces confiaré en ti —comenta el hombre, encogiéndose de hombros y bajando. Cualquier hombre en su lugar insistiría para ver personalmente a su mujer, pero extrañamente el sr Masao lo aceptó con naturalidad —Iré a la cocina para tomar algo, estoy sediento —dice luego, dándole la espalda a su hijo y dirigiéndose a la cocina.
A sus espaldas, Issei mostraba una sonrisa ancha que iba de oreja a oreja, una sonrisa algo perturbadora, pero que demostraba que todo iba según un desconocido plan que él mismo estaba ejecutando en esos precisos momentos.
Con lentitud él optó por seguir a su padre hasta su mismo destino, el cual era la cocina. Al llegar allí vio al hombre tomando un vaso y llenándolo con el agua que salía del grifo.
—Oye, papá… —habla el castaño joven, cruzando sus brazos mientras tenía su cabeza en dirección al suelo, con sus ojos cerrados y una pequeña sonrisa en sus labios.
—¿Qué sucede, Isse? —pregunta su padre para luego darle un sorbo a la bebida.
—Me gustaría preguntarte algo —responde el muchacho. Sus labios querían ensancharse pero él hacía fuerzas para no sonreír tanto y que se le notara.
—Bueno, pregúntame entonces —dice el sr Masao, dándose la vuelta para observar a su hijo, extrañándole el hecho de que se encontrara en esa posición rara, después de eso se poya en la mesada para beber de su vaso con agua tranquilamente.
—¿Qué harías si… te convirtieras en una mujer? —la pregunta que lanzó su hijo ciertamente dejó algo descolocado al sr Masao, por lo que decidió dejar momentáneamente su vaso de lado para responder.
—Eeehhh, pues… no lo sé, Isse —responde el hombre, confundido —¿Por qué me preguntas eso? —cuestiona luego, volviendo a beber del vaso.
En ese momento Issei alza su cabeza, dejando a la vista de su padre una sonrisa que, curiosamente, expresaba sorna.
—Porque creo que te ves un poco raro —responde el castaño joven con el tono y las expresiones antes descritas.
En ese momento el sr Masao sintió como su cuerpo repentinamente se debilitó, obligándole a soltar su vaso y además tambalearse. Una fuerte presión se hizo presente en su pecho, y por si fuera poco, también sentía cosquilleos y hormigueos en todo su cuerpo.
—¡U-Ugh…! —mientras se sostenía como podía de la mesada, el padre de Issei se toma el pecho, respirando con dificultad y pensando que se desmayaría en cualquier momento… pero con gran sorpresa notó como sus pectorales se fueron hinchando lentamente hasta tornarse en dos grandes tetas que terminaron por romper todos los botones de su camisa.
Issei observaba con una sonrisa triunfal el producto de sus pensamientos… Su padre, ahora semidesnudo -con su camisa abierta de par en par- dejaba casi a la vista el pare de tetas que ahora tenía en la parte alta de su cuerpo. Sin dudas era algo perturbador… pero el cuerpo del sr Masao seguía cambiando para mejorar eso. Su piel se volvía, a simple vista, más tersa y suave, además de que su cintura se hacía más estrecha y sus caderas aumentaban de tamaño.
—Haaaaa… Haaaaa… —el hombre jadeaba intensamente por el tremendo calor que estaba sintiendo, observando con un sonrojo en sus mejillas como su cuerpo iba cambiando velozmente. Tan solo segundos después notó que su voz se ponía más aguda… más femenina, y su rostro también cambiaba, por supuesto, teniendo detalles más finos y delicados, varias de sus arrugas desaparecían para ser reemplazadas por suave piel, sus labios se hacían más carnosos y deseables y sus ojos aumentaron ligeramente de tamaño, también sus pupilas se ensancharon. Por último, su cabello se tornó de un color marrón más vivaz, aparte de volverse un poco más largo y estilizado —I-Issee… ¿q-qué… m-me sucedeee? —pregunta la mujer, temblando y con un hermoso y cautivador tono de voz fino.
El aludido se le acerca lentamente, mostrándose muy sorprendido, como si no pudiera creer lo que veía frente a sus ojos, y después de estar lo bastante cerca de ella decide acuclillarse hasta quedar a su mismo nivel.
Aquella hermosa, exuberante y sensual mujer -en la que se había transformado el sr Masao- estaba casi totalmente derrumbada en el suelo, apoyando su espalda contra la mesada. Lucía bastante agitada, con sus mejillas coloreadas de rojo, jadeando ruidosamente mientras trataba de moverse.
Issei entonces acerca lentamente su mano derecha hasta tocar la mejilla izquierda de la mujer, para luego acariciarla suavemente, haciendo a un lado uno de sus flequillos.
—Vaya… jamás pensé que te convertirías en una mujer tan linda, papá… ¿o debería decirte mamá? Sí, eso… mamá, eres realmente linda —expresaba Issei, con un rostro serio pero con una sonrisa que estaba poniendo extraña a la mujer que estaba frente a él.
Los ojos de Masaki, el nombre que ya había decidido el castaño para "su nueva madre", estaban temblando al igual que sus labios, los cuales parecían querer formular una palabra difícil de pronunciar, y todo ello se debía a que cuando su propio hijo le dijo esas cautivadoras palabras se empezó a sentir extraña… empezó a temblar más, sentía como sus mejillas se ponían más calientes y en su pecho su corazón estaba retumbando como loco.
Pero lo siguiente que sucedería con Masaki la dejarían totalmente descolocada…
—¿Q-Qué…? —susurra ella, viendo como Issei acercaba su rostro al de ella para finalmente besarla. Al principio se mostró más que sorprendida y sin poder creer lo que estaba pasando… aunque dos segundos después queda derrotada al sentir como la lengua del castaño enrollaba la suya y la hacía bailar dentro de su boca, algo que hizo que perdiera su cordura momentáneamente. Muy en su interior se preguntaba qué era lo que estaba sucediendo, ¿por qué se convirtió en mujer? ¿Por qué su hijo la besaba tan apasionadamente? ¿Por qué se empezó a sentir tan atraída hacia él de manera repentina? ¿Y… por qué se estaba sintiendo extrañamente bien?
El baile de lenguas, ese beso francés dirigido por el maestro Issei, estaba excitando de sobremanera a la mujer, quien no oponía resistencia alguna a tan placentero acto… aunque después el castaño se atrevió a ir más allá, empezando manosear los dos magumbos por debajo de la camisa de su segunda madre, notando que sus pezones ya estaban erectos y duros. Él entonces empezó a jugar con ellos, pasándoles primero sus dedos, rozándolos de manera suave, en círculos, para después presionarlos como si fueran botones de timbre, luego usando toda su mano para explorar con los cinco dedas las maravillas delanteras de la señorita Masaki, su segunda madre.
—¡Mmmmnnnnnnmmmm! —trataba de gemir la mujer, con sus ojos entreabiertos y mirando al cielo, mientras sus labios estaban unidos a los de su hijo, volviéndose loca por el ataque múltiple que recibía del joven, tanto en su boca como en sus tetas.
El placer que estaba experimentando Masaki iba en aumento, Issei no le daba respiro, y así, sintiendo como una increíble sensación similar a una descarga eléctrica, inundó su cuerpo, logrando que convulsionara por el clímax.
—¡Mmmnnnnngggnmmmmggggmmmm! —balbucea ella nuevamente tras sentir esa extraordinaria y deliciosa sensación en todo su cuerpo —Mmmnnnnaaaaa… —deja escapar ese suspiro de placer y agotamiento cuando Issei rompe la unión entre sus bocas, dejando escurrir un hilo de saliva entre ambos —I-Iss-see… —susurra Masaki nuevamente el nombre de su hijo, sin dejar de mostrarse algo confundida pero muy extasiada a la vez. Por más que se estuviera aun preguntando cómo es que le sucedió todo eso, lo cierto… es que quería sentirlo otra vez, quería tener un orgasmo femenino nuevamente, quería que su hijo la siguiera besando de esa manera tan loca y apasionada como nunca antes lo experimentó.
—Vaya, mami… parece que derramaste un poco de leche —comenta Issei, con una pequeña sonrisa triunfante mientras dejaba ver a su madre como de sus pezones estaba saliendo, efectivamente, leche, la cual empezó a ser bebida entre lametones de parte del castaño, excitando nuevamente a su madre.
—M-Mmmmmm… —Masaki intentaba suprimir sus gemidos por sentir la lengua de su hijo, la cual rodeaba sus pezones para beber la máxima cantidad de le leche que expulsaba de sus tetas —¡A-Aaaaaahhh…! —al final, terminó dejando escapar dichos gemidos, no pudo aguantarlo más.
—Mmmmmm… realmente exquisito —se regocija el castaño después de haber probado el néctar que salía de los pechos de su segunda madre —Sin duda eres deliciosa, mamá —y después de haber dicho eso, se acerca a ella y la ataca nuevamente, esta vez besando su cuello de una manera muy fogosa.
—Ha-aaaannnn… —Masaki seguía soltando leves gemidos de éxtasis, ahora porque sintió los labios de su hijo posarse sobre su cuello, y no sólo la besaba sino que recorría dicha parte de su cuerpo rozando suavemente sus labios con su piel.
Masaki temblaba mucho, y no era para menos… Issei no le daba descanso, ya había tenido su primer orgasmo, y fue uno fuerte… aun así seguía teniendo su cuerpo caliente y debilitado, y por si fuera poco sentía su entrepierna extraña y muy humedecida.
—I-Iss-seee… —susurra ella, sin dejar de gemir, con el objetivo de llamar la atención del muchacho, cosa que afortunadamente logró. Con pena y mucha vergüenza lo mira a los ojos, toda sonrojada, para luego clavar sus ojos en su entrepierna.
Parecía que el castaño captó el mensaje que su madre Masaki le queso transmitir... por lo que dirigió su mano izquierda hacia esa parte del cuerpo de la mujer y la toca por encima de la ropa que llevaba puesta, haciendo que su cuerpo temblara por tal toque.
—Vaya… estás toda mojada —comenta el castaño mientras observaba su mano algo pegajosa —Apuesto a que te está molestando que tengas la ropa húmeda. Deja que me encargue… mami —dice luego.
Acto seguido usa ambas manos para ir desabrochando lentamente el pantalón de la mujer mientras ésta le observaba, tanto a él como el acto que estaba llevando a cabo. Después de haber terminado con el dichoso pantalón, sacándolo de en medio, el joven castaño descubrió unas hermosas piernas que clamaban por ser probadas. Él decidió seguir con el calzoncillo, la prenda más íntima que tenía Masaki, la última y la única que obstruía sus partes femeninas íntimas y los ojos de Issei, quién tomó dicha prenda con delicadeza y la fue quitando lentamente.
Masaki puede observar, con una gran sorpresa reflejada en su rostro, sus genitales. Es decir, que donde debería haber un pene ahora yacía una vagina, y una muy linda por supuesto, aunque con un poco de vello púbico, pero a Issei le terminó encantando. Tanto así que optó por darle un lengüetazo para probar esa delicia.
—¡Hhnnnnggg! —la mujer se arquea al sentir la lengua del castaño recorrer su coño de una manera rápida e implacable, una corriente de placer pasa por su cuerpo cuando el joven hizo eso.
—Aaaahh… mamá, tienes una vagina deliciosa, voy a continuar probándola —dice el castaño, agachándose un poco más para continuar con el trabajo de degustar ese rico chocho, tomando con ambos brazos la cintura de la mujer para agarrarse mejor.
—¡Nnnnggggyyyaaaaaaaa! —Masaki soltó un fuerte gemido al sentir como la lengua de Issei ahora bailaba tanto dentro como fuera de su vagina. Era demasiado… el cómo se sentía, experimentar por primera vez el placer femenino de tales maneras sólo estaba logrando que la mujer perdiera la poca cordura que aun poseía. Sus ojos, entrecerrados, miraban al cielo y su respiración se escuchaba cada vez más agitada. Su corazón palpitaba como loco, todo su cuerpo temblaba a montones, y en su interior ella sentía que algo inmenso, algo más que increíble le estaba por ocurrir…
Y así pasó…
—¡GGGJJJAAAAAAAAAAAAAH! —con bastante saliva escurriendo de su boca y su lengua afuera, Masaki no puede evitar soltar un alarido de intenso placer tras sentir esa dichosa pero gloriosa sensación de una gran corriente eléctrica que inundaba por completo su cuerpo. Su vagina convulsionó terriblemente hasta expulsar fuertísimos chorros de sus jugos de amor directamente en la cara de Issei, quien abría su boca a más no poder para tragárselos —Dddlaaaa… bllllmmeee… ggggggg… —sí, eso era lo que la mujer balbuceaba, con su rostro expresando que estaba ida, sin consciencia plena de lo que le ocurría, con su cuerpo teniendo espasmos por el orgasmo y su vagina aun largando pequeños chorros de sus fluidos de amor.
—¡Mmmmmmmmm! —Issei exclamó, relamiéndose sus labios con su lengua, limpiándose los restos que le habían quedado —¡Sin duda eres deliciosa, mamá! ¡Quiero probar más de ti, mucho más! Pero… ahora de otra manera —comenta luego, con una cara de absoluta perversión mientras se quitaba el pantalón, dejando a la vista de Masaki el pene más enorme que jamás haya visto en su vida…
La mujer empezó a temblar, sus mejillas estaban fuertemente ruborizadas, sus pupilas se contrajeron y sus labios se movían pero sólo para generar débiles ruidos inentendibles, no hacía falta decir que su corazón nuevamente palpitaba rápidamente… claramente se la veía con miedo -aunque también excitada- al observar esa verga gorda y venosa de su hijo, y la cual estaba sobando su punta en su entrada vaginal. Su chocho ya estaba expulsando jugos para lubricar su entrada, la mujer no podía creer hasta dónde había llegado… su hijo, su propio hijo, estaba a punto de penetrarla, estaba a punto de tener sexo como una mujer.
—Aaaaahh, ¡aquí voy! —avisa el castaño, empezando a meter su duro y caliente fierro en la cuevita de su madre, la cual abre grandes sus ojos y aprieta sus dientes con fuerza.
—¡G-GGGGGGGGGGJJAAAAAAAAAGGG! —Masaki, tras haber empezado a sentir cómo su vagina era abierta hasta más no poder, no pudo controlarse y terminó corriéndose de nuevo, largando un fuertísimo chorro encima del muchacho. Al parecer el pene de su hijo resultó ser mucho más ancho que lo que ella se había imaginado.
El castaño también se veía con esfuerzo en su rostro, y no era para menos… la vagina de su nueva madre resultó ser demasiado estrecha, por lo que el placer que le estaba otorgando a Issei era más que demasiado, por ello estaba haciendo uso de toda su fuerza para evitar correrse… claro, sin contar que la mujer se había corrido con ganas y por ello sus paredes vaginales se estrecharon aun más.
El joven se detuvo ínfimos segundos al sentir que hizo tope… exacto, llegó hasta el himen de Masaki, pero no perdió tiempo sintiéndolo más, por lo que terminó penetrándola por completo, rompiéndola y desvirgándola al fin.
Al sentir el tremendo dolor por el destrozo de su himen y luego que el pene de su hijo estuviera besando su útero directamente, la mujer se enloqueció, cedió ante el placer completamente, y por ello, tuvo otro increíble orgasmo. La intensa descarga eléctrica recorría sin cesar su cuerpo, y ella convulsionaba, con su lengua fuera de su boca, babeando, ese rostro de ahegao que tenía, y ni qué decir de su vagina, que estaba largando chorros y chorros de su jugo de amor, bañando por completo al castaño, quién tampoco pudo aguantar más…
—¡Nnnnnnnggg! ¡M-Me corroooooo! —grita él, pegándose a su madre, haciendo que su pene deformara el estómago de la mujer, para después liberar una grandiosa carga de su espeso y caliente semen dentro de Masaki.
Eso, sin lugar a dudas, fue demasiado para la mujer, quien tuvo un último orgasmo que acabó con todas sus fuerzas, arqueando su cuerpo y convulsionando, corriéndose aunque ahora con menos potencia que antes.
El semen ya estaba desbordando, pero aun así Issei quiso seguir un poco más, penetrándola un par de veces aunque, con toda esa cantidad de sus fluidos en el interior de la vagina de su madre, él no pudo aguantar más tiempo y terminó expulsando una segunda carga, igual de grande que la primera.
Masaki ya estaba desmayada, aunque conservaba dicho rostro ahegao hecha a un lado. Ahora ella terminó tumbada en el suelo, encima de un charco de semen. Ya no importaba nada, ni siquiera si ella o el propio Issei se empapaban de todos esos fluidos corporales…
El castaño permaneció dentro de ella por unos cuantos minutos más, abrazándola con firmeza sin intenciones de soltarla nunca, hasta que decidió que era momento de terminar, por lo que, con cuidado, fue sacando su verga del chocho completamente abierto de su madre. Para cuando la sacó por completo, vio que una buena cantidad de su semen salió despedida de su interior.
—Uuuuffff… —suspira Issei, tumbándose también en el suelo, un poco lejos de la mujer —Sin duda… esto es llevar… el incesto… a un nuevo nivel —comenta él en un susurro, viendo el cuerpo de su madre, quien anteriormente fue su padre, pero como ya se pudo ver, él lo convirtió en una exuberante y erótica mujer, con la cual acabó teniendo sexo salvaje, tal como lo hizo en veces anteriores —Ahora… creo que es momento… de descansar un poco. Luego… me ocuparé de "mi nueva madre" y las demás. Ah, y mi casa… creo que le hace falta… un ligero rediseño —dice luego.
Y así lo hizo. El castaño estuvo unos minutos allí en el suelo para poder recuperar el aliento, y cuando lo logró se levantó, se dirigió hasta la inconsciente Masaki, para después tomarla entre sus brazos, levantándola sin mucho esfuerzo y cargándola hasta su habitación para que pudiera descansar adecuadamente.
Ahora Issei ya tenía a seis chicas en su harem... un harem formado de manera muy repentina y, sin lugar a dudas, extraña, gracias a un poder que le fue otorgado sin alguna razón… pero que, obviamente, era algo que él agradecía infinitamente.
¿Qué más le pasará de ahora en adelante? Sólo dicho poder lo establecerá…
Continuará…
Respuestas a comentarios:
"evil Dante": Y se pondrá aún más bueno, como ya pudiste ver, querido amigo.
"YasuoKashida": Hola, y… eh… gracias. Supongo…
"x29": Gracias, amigo que bueno que te pueda gustar esta nueva propuesta. Hablando de tus dudas, Raynare será castigada, ¿cómo? Eso ya se verá luego. La historia se centrará a medias en el canon, pretendo que haya mucho sexo, pero es una decisión que puedo ir cambiando al pasar el tiempo, no sé si me explico.
"Zasetsu04": Gracias, amigo, espero que te haya gustado este nuevo capítulo.
"godz 1987": Gracias, amigo. Respondiendo a tu duda, habrá lemon de parejas de los dos tipos, ya sean normales o gender bender – gender swap.
"TYNDAMER95": Jajajajaja gracias, amigo!
"bavm17": Gracias, amigo. Sí, la madre de Issei ahora conservará su apariencia.
"Edgardo Aldana 946": Gracias, amigo. Con respecto a tu duda, es algo difícil de responderla, pero te diré que él es capaz de hacer cualquier cosa ahora. Es complejo para entender, pero trataré de ir solventando ese tipo de dudas a medida que transcurra el fic.
"JosDXDARK": Gracias, amigo. Y eso que no has visto nada aun…
"Benito Camelas": Gracias, amigo. Creo que este capítulo ha resuelto todas tus dudas… bueno, al menos ahora sabes lo que pasó con el padre de Issei.
"ELDRAGONCOLORADO16": Gracias, amigo. Espero que te haya gustado este nuevo capítulo.
Eso ha sido todo, nos leeremos en la siguiente actualización.
Adiós!
