Capítulo 14

Azucena.

Desde el cumpleaños de papá han pasado casi dos meses y ahora quien debo preocuparme es sobre Ezio su cumpleaños se acercaba demasiado rápido.

-Otra vez suspirando por cierto joven- Leonardo de nuevo se daba cuenta de mis problemas que fácil soy de leer.

-Ahh es que aún no tengo nada para su cumpleaños- estaba resignada mi mente estaba en blanco a pesar de a ver hecho las paces sentía que había cierta distancia pero no podía evitarlo, aun no podía llevarme bien con Cristina y ella no ayuda y Ezio Pasa mucho tiempo con ella debía estar feliz pero….no puedo.

-Otro dilema ¿Cuánto tiempo falta para su cumpleaños? -

-5 días-

-Mmm es poco tiempo y con lo poco que se dé él ¿Algún buen vino?-

-Que no le durara ni una hora, él dijo que no quería nada, pero desde hace años siempre le regalo algo, una libreta para dibujo, plumas para escribir, libros, bordados, muchos dulces pero ya no se me ocurre nada- ya estaban muy gastadas todas mis ideas de regalos.

-Creo que tu dilema se resolverá si le preguntas que quiere-

-Pero eso quita lo de ser sorpresa-

-Entonces ten suerte Querida – hablar con Leonardo cada vez era más fácil y mas expresarme me ayudaba mucho con estos dilemas, incluso con las ideas locas que le metía a la cabeza para que avanzara mas y no me arrepentía de nada.

Cuando regrese a casa tome la decisión de usar el consejo de Leonardo para que romperse la cabeza cuando puedas preguntarle lo único que no me gusto es que ya no fuera sorpresa, pero bueno él lo vale.

Me fui directo a casa hoy era un buen día asi que espere en la sala con los demás jugando a ajedrez con Federico hasta que llegue Ezio pero estaba tardando en llegar sus deberes no eran muy difíciles asi que no entendía por que tardaba.

-Jaque compañero-

-Revancha- suspiré algo que descubrí hace mucho es que no le toques el orgullo de ser más inteligente a Federico y el hecho de que le esté ganando lo enojaba.

-Veamos en cuantos movimientos puedo derrotarte-

-Oh Zusu que mala…pero no daré tregua iré con todo- y de nuevo inicio el combate hacerlo enojar era divertido.

-Tu récord son 12 movimientos- y como lo dije al décimo movimiento Federico estaba acorralado -Te rindes -miro el tablero luego a mi luego al tablero y dejo caer a su Rey.

-Eres imparable, pero te venceré linda-

-Espero ese día – seguimos jugando dos rondas más y en todo ese rato Ezio no llego a la sala, supongo que estaría muy ocupado con sus deberes.

Me despedí de todos y fui directo a mi habitación debía acomodar mi desastre de la mañana, no tarde mucho y terminando no supe que hacer, debía ir con Ezio pero al final del día me quede sin ir, al día siguiente paso lo mismo, hice mi día con normalidad, entrenar hacer medicinas con Petruccio pasar un rato con Leonardo y llegar a cenar para dormir y no fui a verlo en ningún momento y todo fue asi hasta menos de una noche para su cumpleaños.

-¡¿Qué voy hacer?!- estaba dando vueltas despeinándome lo más que podía, me gustaba tenerlo trenzado y ahora estaba muy desecha -¡No tengo nada, nada, nada de nada!- estaba histérica mi mente no daba para mas asi que fui con la única persona que me escucha atentamente con Federico a su cuarto.

-Zusu relájate por que no le das lo mismo que yo- Federico me veía desde su cama muy divertido.

-No le daré una noche en el burdel-

-Entonces pregúntale, es divertido verte asi perdiendo la calma, pero también es triste- el tenía razón, pero porque era tan difícil.

-No quería eso pero ahh… creo que tienes razón…¿Sabes dónde está?-

-Tu sabes la respuesta …- su sonrisa me daba a entenderlo

-Cristina…. Ya regreso- Sali de su cuarto y me fui con dirección a la calle, hace tiempo perdí la batalla con mamá de usar pantalón pero nunca dijo que estaban prohibidos asi que hice mis faldas ajustables doblándolas a la mitad y dejando mis piernas libres, subí en el techo más cercano y comencé a correr por los tejados y saltando los obstáculos que habían hasta llegar a la casa de Cristina, pude esperarlo en casa pero estaba segura que no haría nada de nada.

-Enserio pasaras tu cumpleaños conmigo que con tu familia-

-Bene Cristina…en la mañana seré de mi familia y en la noche seré todo tuyo-

-No se si sea lo correcto-

-En el futuro cuando este casado espero que con una bella dama – sabia a quién se referirá sin verlos- me separare de mi familia y pasare todos mis cumpleaños cerca de mi adorada esposa-

-Y tus hijos supongo-

-Un día y un año mas para poder cortejarte bien y hacerte mi esposa-

Escuchar sus planes a futuro me dejaron demasiado quieta una vida juntos es lo que querían ambos, tenía 6 meses para poder detener todo ese embrollo, ya había escuchado en esa casa como papá les había arruinado muchos planes, sentía que me faltaban más contactos para ayudarlos a todos, y escucharlos me había dado el dolor y la fuerza para ayudarlos en todo, me quede un rato más hasta ver como Ezio se alejaba de la casa de Cristina, debía comenzar a seguirlo pero me quede un buen rato mirándolo, tenía muchos planes pero el primordial es saber cómo infiltrarme en las filas enemigas y no quería admitirlo pero estar cerca de los Pazzi obtendría algo, Vieri sería un dolor de cabeza me conocía y Viola me odiaba aunque ella ya se había comprometido y casi no salía necesitaba buscar la forma, pero una cosa a la vez.

Comencé a correr y por fin alcance a Ezio a una calle de nuestra casa baje con dos saltos uno apoyado en parte de un vagón y el otro en una caja cayendo justo detrás de él asustándolo.

-Pero que flor tan escurridiza-

-bueno te vi y quise acompañarte a casa-

-¿Con el pintor?-

-Leonardo es su nombre-

-Si claro asi que vámonos linda- me ofreció su brazo y al aceptarlo me llego el perfume de Cristina no es que me cayera mal pero su perfume era demasiado dulzón que lastimaba.

-Ah voy bien asi- vi su mirada extraña que raro.

-Esta bien…-

-¿Y Ezio ….- comenzaba a ponerme nerviosa… Azucena no seas cobarde -¿Que quieres para cumpleaños? ¡Ya pensé de todo y no encuentro nada… siento que si te vuelvo a dar dulces te voy a enfermar, y una libreta ya no es elección asi que dime ¿Qué es lo que quieres?! - hable demasiado rápido ganando una mirada chistosa de su parte por mi reacción.

-Mmm ¿Lo que yo quiera? - levanto su ceja mirándome raro ¿Qué es lo que pensaba?

-No te daré una noche en el burdel para que te contagies de quien sabe que- era un pervertido de lo peor

-Jajajaja… no era eso, pero ….. decirte que lo que sea solo me ganare que me des algo amargo-

-No lo dudes-

-Quiero algo tuyo ….

-¿Qué? ¿Qué cosa?-

-Aquella linda orejera que traías el primer día que nos vimos… - ¿El copili? Quería eso, aun lo tenía guardado, pero era muy pequeño para él.

-Enserio ¿Solo eso? - el asintió no entendía por qué quería eso pero ya sabía que hacer, caminamos el resto en silencio un poco incomodo más que nada porque no le dije de nada de espiarlo pero él se veía incomodo por rechazar su brazo ñaa detalles.

La noche la pase convirtiendo mi copili en un collar añadiendo una piedra hermosa que me encontré entre cosas raras del mercado cuando buscaba un poco de algodón para mis problemas mensuales, le daba una vuelta mas con el hilo y …listo lo tenía perfecto para él un collar mas para que llame la atención pero eso no debía importarme y aun asi me sentía enojada con el aunque… agarre mi botella de mi propio perfume una extracción de Jazmín que casi no usaba y le vertí dos gotas eso haría que oliera bien por al menos un mes o menos. Admire el collar que tenia y el copili que llevaba ese día, una muestra rara de un mundo que apenas iba a ser atacado y casi destruido por la envidia o codicia pero en este año aun no deberían haber mezclas muchas cosas no entendía esperaba en el futuro saber sus respuestas pero pensar demás no ayudarían en nada con mis planes.

Deje todo listo para mañana mire el reloj que me regalo Leonardo y vi que solo quedaban 5 horas para el desayuno, decidí dormir pero como hace un día casi no dormí nada, fui levantada cuando trajeron el agua para bañarme me puse mis ropas mas cómodas y me arregle dejando mi cabello casi suelto adornado solo por un lirio que hice con mucho esfuerzo. Tome el regalo de Ezio y bajar la familia ya le estaba felicitando.

-Oh hijo no sabes cuan feliz estoy ya estas tan grande- mamá lo abrazaba fuerte.

-Ahora tendrás más peso en la familia Ezio- papá tenía razón le encargaría más estudios y más tareas

-Gracie hare que esten orgullosos de mi-

-Que asi sea-

-Ezio espero que estes listo para esta noche-

-Lo siento hermano pero prometí estar con alguien más-

-Mmm Cristina supongo-

-¿Enserio no pasaras tu cumpleaños con nosotros?- Mamá lo vio algo preocupada pero papá estaba algo intrigado.

-Solo en la tarde Madre no te preocupes – su respuesta no le ayudó mucho pero si que la calmo supongo que era mi turno de felicitarlo me acerque despacio ganando la miradas de todos feliz por el momento y una de sorpresa de Ezio asi que me acerque a el.

-Ezio ….Feliz cumpleaños- le hable despacio sonriéndole iba a ser el primer cumpleaños en no pasar juntos uno de tantos, me traía malos recuerdos de mi vida pasada.

-Gracias linda flor- en lugar de que yo lo abrazara el me abrazo apretándome un poco, al separarme le tendí el regalo una pequeña caja donde estaba el collar lo vi mirarlo muy intensamente buscando respuestas o preguntas en él nunca lo sabría lo saco mostrándolo a todos para luego acercármelo -¿Me ayudas a ponérmelo?-

-Claro… dame- desde ese momento todo fue más relajado el desayuno fueron platillos favoritos del cumpleañero todo bien y al terminar debía irme cumplí con lo de siempre.

-Gracias Anneta el desayuno estuvo increíble pero…-

-¿Tan rápido te vas?- Petruccio me vio algo decepcionado pero debía irme ya no tenia nada mas que hacer y hoy era mi día libre muy buena coincidencia

-Si lo siento hoy es mi día libre asi que ya debo irme-

-¿Ni siquiera te quedaras por ser mi cumpleaños?-

-Bueno la pasaras muy bien sin mi….luego te lo compenso- le dije y me despedí de los demás saliendo rumbo a esa casa del horro La casa Pazzi, hoy era el día para empezar a involucrarme.