Hola…Hola solo para recordarles que los derechos de varios personajes pertenece a la compañía de Ubisoft de la saga de juegos Assassins Creed y solo pocos personajes y cambios son míos bueno gracias por leer.


Capitulo 18. Shock

Azucena.

La noche la pase tranquila la mayoría en vela pensando en el futuro pero a la mañana el desayuno con todas fue grato y a medio día Sali de la casa rumbo a la mía pero ya que tenia mi bolso y era octubre y aun había lluvias saldría a buscar un poco de Hongos, camine rumbo a la salida de la ciudad aun tenia tiempo para llegar

-¡¿A dónde va señorita?!-

-Voy a juntar comida señor, que nace en el campo- debía permanecer algo débil ante los guardias asi evitaba mucho de los problemas.

-Esta bien señorita vaya con cuidado- y listo me dejo salir, camine alejándome de la ciudad hacia los arboles no estaba lejos y al entrar vi algunas zetas salvajes que me enseño mi maestro antes de retirarse a una de las aldeas algo lejanas de Florencia lo extrañaba, pero me enseño mucho de ellos y bueno es momento de buscar.

Pase un buen tiempo recogiendo hongos que no me di cuenta que comenzaba a atardecer.

-Demonios debo irme ya- comencé a caminar rápido a la ciudad pero antes de acercarme a las puerta senti como alguien me tomo de la mano aventándome lejos.

-¡ERES UNA MALDITA!- esa voz la conocía al mirar mi atacante vi que era ese guardia que me detuvo el día de ayer

-¡¿Qué te pasa?!-

-¡Por tu culpa perra me despidieron!

-Yo te advertí no fue culpa mía-

-Claro que si…ahora morirás no sin antes divertirme contigo - el hombre se veía rojo de la cara y por su movimientos estaba algo ebrio pero eso no era lo peligroso lo malo es que en su mano tenia espada corta y mi navaja quedo en la mochila que ahora estaba lejos de mi.

-No me toques maldito cobarde- comencé a retroceder tratando de llegar a mi mochila pero el hombre impaciente se aventó a mi y al tratar de esquivarlo tropecé con una piedra cayendo de espaldas.

-¡Es tu fin!- el desgraciado me piso la mano sentándose encima de mi sujetando mis manos dejándome inmóvil pero a el también había soltado su espada me alegraba que estuviera ebrio no me tenia bien sujetada asi que trate de quitarlo levantándome un poco y atore su pie con el mío desequilibrándolo un poco y me rodee para quitármelo encima me aleje lo mas que pude pero me atrapo enseguida por el pie.

-¡¿Adonde vas aun no termino?!-

-¡Yo si asi que vete!- lo patee en la cara logrando que me soltara y agarrando mi bolsa y comenzar a correr pero el tipo se acerco a mi con su espada en mano y como si todo se volviera en cámara lenta el tipo dio una estocada me hice a un lado y tome su mano redirigiendo su ataque a su pecho no supe como lo hice pero termino con la espada clavada en su corazón.

-¡AZUCENA!- un grito se escucho a lo lejos al ver hacia atrás era papá llegando había salido pero ahora solo estaba temblando un liquido escurría de mis manos era caliente lo que estaba en mis manos y ahora en mi torso, senti mi cuerpo temblar veía los ojos del hombre ya sin vida y de pronto vi la cara de papá preocupado…

-No…No…no quería ….solo quería detenerlo- mis manos estaban rojas le había quitado la vida a un hombre.

-Shh ¿No estas lastimada- negué con la cabeza comenzaba a respirar rápido - vámonos antes de que vengan los guardias …- Papá comenzó a llevarme a un lado de la muralla ahí había una entrada antes de acercarnos me envolvió en su capa pero de ahí ya no sabia donde estaba.

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Giovanni.

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La situación con los templarios comenzaba a escalar había encontrado intrigas y un supuesto ataque próximo aun no sabia a quien pero debía informarle a Lorenzo esto le afectaría y a toda Florencia si lograban sus planes esos malditos.

Decidí regresar antes a casa aunque regresando me preocuparía por los problemas que acechan mi familia hace tiempo específicamente desde que Ezio cumplió años el y Zusu no se hablaban es mas no se dirigían más que un saludo me preocupaba eso ellos eran inseparables y ahora estaba todo mal y que decir con el humor de la pequeña flor, sonreía pero claramente era falso no se que sucedió puede ser el hecho de que ella se metió en problemas pero no supe que paso de ahí era un problema grande…

-¡Yo si asi que vete!- mis pensamientos fueron interrumpidos por esa voz al mirar enfrente vi a mi niña siendo atacada por un tipo enorme me baje de l caballo para tratar de llegar a ella y matar al tipo pero de pronto vi como la ataco con la espada ella giro y de pronto los vi a los dos juntos viéndose y en el suelo goteando sangre eso me alarmo y corri de inmediato a su lado al llegar la vi en shock había matado a una persona.

Me asegure que estuviera bien y la lleve a una entrada secreta no podía dejar que la vieran en ese estado, le puse mi capa pero sus movimiento me dieron a entender que ella estaba en un terrible shock que incluso al llegar por el pasadillo secreto ella no reaccionaba eso comenzaba a asustarme.

-Amore me alegro que hayas llegado- María me recibió en mi estudio era la única que sabía de mi llegada

-Amor tenemos un problema- le dije después de besarla haciéndome a un lado mostrando a Zusu aun parada con la mirada perdida.

-¡Dios mío…¿Qué sucedió?!- se acercó a ella quitándole la capa viendo sangre en su ropa y en sus manos

-Un hombre la atacaba y ella acabo con el-

-¡¿Esta herida?!-

-No lo se…pero creo que fue un golpe grave ella no responde desde hace un rato como si no tuviera voluntad o alma- verla asi era desgarrador.

-Deja la limpio…- vi como María comenzó a limpiar sus manos delicadamente llevándola lejos de mi estudio no quería pensar pero si ella no se supiera defender ese hombre hubiera abusado de ella una experiencia horrible para cualquiera, detuve mis pensamiento y comencé a cambiarme .

Espere a que María terminara de limpiarla debía saber como estaba su mente, ella estudiaba para curar a la gente no para dañarla incluso los seres más pequeños no se atrevía a matar y que haya matado una persona no se como debe sentirse para mi que es parte mi trabajo era ya más normal pero ella.

-¿como sigue Amor?- pase a donde estaban y ya estaba limpia y con ropa para dormir pero seguía algo perdida.

-Al menos ya me escucha pero aun no ha dicho nada- Maria estaba tan preocupada como yo

-Mi niña te llevare a tu cuarto- le dije acercándome a ella que solo asintió, la cargue y comenzamos a caminar hasta su cuarto María me ayudo abrir la puerta dejándome pasar para depositarla en su cama ella de inmediato se envolvió con su sabana y tomo una almohada abrazándola fuertemente.

-Escucha bien mi linda niña - María se sentó en la cama comenzando acariciar su cabello dulcemente -No hiciste nada malo...un hombre que ataca a una dama no merece vivir-

-Tu madre tiene razón no te culpes recuérdelo siempre ponerte primero incluso si significa arrebatar la vida a alguien más...tu vida vale más- esperaba que mis palabras lograrán tranquilizarla pero al ver más relajada su postura parece funcionar. Le dimos mimos hasta que logró dormirse al parecer estaba cansada demasiado mire en su habitación y algo se sentía diferente mire en su estante y varias medicinas hacian falta y sus plantas varias estaban marchitas incluso su material estaba desordenado.

-¿Qué le estará pasando a nuestra pequeña?- María también lo noto creo que conocía la respuesta

-No lo se pero creo que tiene que ver con Ezio-

-Me preocupa verlos así tan distantes no se que paso pero espero que resuelvan este problema...ojalá se dieran cuenta el amor que se tienen- era algo que siempre salía a flote incluso con nuestros otros hijos al parecer todo mundo sabía menos ellos, aun recuerdo cuando los descubrí en aquel festival de Florencia ellos riendo y corriendo tomados de la mano hasta que llego el momento de bailar en la plaza vi su mirada de cada uno era la expresión pura de un amor verdadero y apenas tenían 14 años cuando sucedió eso y tres años más tarde están aquí con solo un saludo y comidas algo incómodas incluso Ezio iba con un doctor en lugar de ir con Zusu por sus heridas en peleas.

-Yo también lo espero sea cual sea su decisión espero que sean felices- le deje un beso en la mejilla y la cubrí bien para salir de su cuarto con Maria.