Capitulo 27 Dejar marca.

No hay espacio más ancho que el dolor,
no hay universo como aquel que sangra.

Pablo Neruda

Azucena.

Todo era oscuridad tenia miedo, escuchaba las campanas de algún lugar el eco del sonido me ensordecía y a la vez sabia que no había nada, muchas imágenes estaban en mi cabeza donde estoy sola donde estoy acompañada, donde tengo amor y donde estoy rodeada de odio no lo entendía hasta que la imagen de dos miradas asustadas invadió mi mente y una mas me invadió una que jamás podre quitar mas al notar que hubo un parpadeo en ese tono que me acostumbre a un destello dorado eso me regreso al mundo despertando al fin la respiración me dolia.

No sé dónde estaba pero la cama era muy suave nada comparado con el suelo de esa cárcel era tan cómodo y eso que huelo es ¿perfume?

-¿Dónde estoy?- me levante rápidamente generando una corriente de dolor en toda mi espalda -Agg- solte gemidos de dolor pero eso no debe importar mire la habitación era enorme y ahí cerca esta otra cama donde descansaba Federico

-¡Por fin despertó la pequeña flor durmiente!- su voz alegre me confundió ¿no se suponía que debía odiarme por lo que hice? -¿Por qué esa cara pequeña Zusu?-

-Ah…es que …bueno ….no me odias- balbuce mirándolo con cautela pero en vez de recibir una respuesta se paro de la cama con mucha dificultad y claro con ayuda de un bastón tenia vendada su pierna derecha a la altura de su muslo y tenía más curaciones en el resto del cuerpo me ardían los ojos de verlo asi, logro llegar hasta donde está sentándose casi con dificultad cerca mío que aún seguía acostada boca abajo.

-¿Cómo podría odiar a mi pequeña hermanita? …Aparte si lo hubiera hecho no te habría salvado- al terminar de decir eso puso su frente con la mía aliviando mi corazón con esas hermosas palabras …no me odiaba.

-Federico…-mis lagrimas querían salir pero no lo haría hice una promesa y esa promesa jamás debía romperla

-¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué hiciste eso?- sus preguntas eran validas y la verdad no quería decirle pero si no lo hacia habría mas problemas

-No podía permitir que ustedes …murieran asi que les mentí sobre traicionarlos y …darles mi oportunidad por según haberme resguardado… para que fuera mas creíble…- mi voz salió despacio casi sin fuerza y decir todo eso me quito el aliento comenzaba a estar débil muy débil…

-¿Pero como sabias que podríamos morir?- una pregunta interesante

-Yo lo vi…Uberto es un traidor y no importaba que pruebas hubieran dado el los habría matado- papá tenia muchos enemigos y varios de ellos son peligrosos demasiado.

-¿Cómo lo descubriste?- como responder a eso sin revelar quien soy y donde lo vi era muy complicado.

-Si te dijera que lo soñé…. ¿me creerías?- esperaba que me creyera o no sabría que decirle mas por que me vio con esa cara que pone cuando le decimos mentiras esa ceja alzada era la prueba de ello pero al final solo sonrió y soltó un suspiro.

-Esta bien te creo …pero pudiste decirnos y no habrías pasado por eso …pudimos resolverlo como familia-

-Federico …y ¿Cuál habría sido la solución?-

-Reunir más pruebas no se pero habríamos buscado la forma – yo sabía cuanto lo intento papá Giovanni y aun asi no logro nada

-Hubiera sido el mismo final …no me arrepiento Federico espero que… tu tampoco lo hagas- le di una sonrisa más aliviada calmando su culpa y agradeciendo que no me odie, con dificultad me quería abrazarlo cuando escuchamos gritos desde la otra habitación.

-¡Padre No quiero escuchar sobre "esa" no me importa lo que le pase!- esa voz era de Ezio

-¡Ezio solo escucha! -

-¡No quiero escuchar Nada…cuando mi hermano y usted estén mejor nos iremos con nuestro tío lo más pronto posible!- fue su último grito y después un fuerte portazo solo fue silencio, el alivio que había sentido hace poco se esfumo al escuchar esas palabras de Ezio…el no quería saber nada de mi.

-Pequeña flor calma hablare con el cuándo este más calmado por ahora duerme Zusu- no le conteste nada y volví a acostarme boca abajo aun dolían las heridas de mi espalda pero me dolía más mi corazón ahora entendía la expresión de palabras son como armas.

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Federico.

Decir que aquel presentimiento mal que uno tiene puede cumplirse lo mas pronto posible es decir poco en menos de dos días la vida que tenia se acabo y posiblemente jamás volverá a ser como antes, padre revelo su estilo de vida mientras buscamos a la culpable de lo que ocasiono este embrollo, pero mientras buscábamos por los tejados de Florencia en los lugares donde podría estar jamás imagine encontrarla en una tarima con una soga en el cuello muy golpeada despidiéndose de esta vida una imagen desgarradora que jamás imagine.

Mi padre me dio su hoja oculta y me pidió estar al pendiente de todo a mi alrededor y claro me dio una capucha algo sucia para cubrir un poco mi rostro, vi como le dio instrucciones a varios hombre y de pronto el caos se desato

¡LLEVATELA!- me grito mi padre pase de bajo de la tarima y la tome del brazo sacándola ya inconsciente al subirla a mi hombro note mi mano llena de sangre me horrorice por eso pero no era momento para ello asi que comencé a correr con dirección al burdel, pero muchos guardias comenzaron a ir detrás mío.

Por mas que daba vueltas en las esquinas los soldados estaban detrás mío no podía perderlos y menos con ella muy inconsciente en mi hombro tal vez no los perdía ella estaba perdiendo mucha sangre y estaba dejando un rastro que los guiaba a nosotros pero en una calle algo abandonada vi un grupo de hombros por un segundo pensé que eran mas guardias pero no…

-¡Corre chico te cubrimos!- vi a varios hombres pasarme con armas en mano listos para la batalla, esquive a varias personas, di vueltas en varias calles mas.

-¡Ahí esta!- mire atrás y vi a unos guardias acercarse me distraje y en una vuelta un arquero me lanzo una flecha dándome en la pierna…maldición me hizo caer dejando a Zusu en el suelo.

-¡Chico ¿Qué haces? Vete!- uno de esos tipos me levanto de nuevo pasándome a Zusu, no podía dejar que me atraparan y comencé a correr lo más rápido que pude, la pierna me dolía horrores pero sentía que estaban cerca de mi, estaba cerca una vuelta mas por el mercado viejo y ya estaría cerca del burdel, seguía avanzando la vista comenzaba a pesarme, la sangre ya había dejado de salir de mi pierna pero comenzaba a ver borroso maldición creo que estaba envenenada la flecha, vi el burdel y me adentro esperando que nadie me hubiera visto, prácticamente me lance hasta estar dentro de ahí… me quede quieto junto a ella en mis brazos.

-A…yuda- pedí antes de caer dormido o mejor dicho inconsciente estaba muy seguro que esa flecha estaba envenenada que torpe, no supe que paso después pero cuando abrí los ojos estaba en una cama y varios olores muy dulces, los colores brillantes eran demasiado y el rosa estaba en todos lados, recordaba donde los había visto esto son…las paredes de un cuarto del Burdel, me dolía la pierna a horrores la destape y senti un alivio todavía estaba ahí. Mire alrededor y vi otra cama ahí se encontraba alguien trate de levantarme pero el dolor estaba insoportable.

-¡No se levante Messer!- una chica me detuvo no vi en que momento se acerco.

-¿Qué sucedió? – le pregunto agradeciendo un poco su ayuda por no dejarme caer

-No se preocupe aquí esta a salvo-

-Pero….¿Que me sucedió? ¿Y mi padre? ¿La chica que traía?- la vi y solo desvió la vista eso helo mi sangre -Por favor dime- comenzaba a asustarme.

-Concepción no lo asustes-

-Madam Paola- solo había escuchado de ella por mi padre en un recado que me mando hacer aquí -¿Qué sucedió?-

-Calma Hijo…tu padre esta bien y la chica esta ahí en esa cama me sorprende que este viva le hicieron mucho daño y ni que hablar de ti te dieron en un lugar importante y el movimiento hizo que perdieras mucha sangre sin mencionar que estaba envenenada por fortuna llegaste a tiempo… si que han pasado por mucho-

-Al menos estaban bien…¿Cuánto paso …?-me sentia cansado demasiado cansado y por el dolor de mi espalda debía llevar horas aquí acostado.

-Llevas un día entero dormido tienes suerte que esa niña llevara consigo un libro con medicinas para lo que paso…por cierto su hermano estuvo aquí-

-¡Ezio! ¡¿A que vino?!-

-Bueno no tardo en llegar después de usted y su padre escucho todo el problema que hubo y que posiblemente usted y su padre no volverían a despertar asi que fue a matar a Uberto no tiene mucho que se fue- lo que me contaba Paola era algo de no creer

-¡¿Por qué no lo detuviste?!-

-Bueno es algo que el mismo decidió-

-Pero…-

-Madam Paola …el señor Giovanni despertó- una chica entro anunciando algo bueno, mi padre estaba bien

-Gracie….te dejo hijo hablare con tu padre – y ambas mujeres salieron dejándome con muchas preguntas por fortuna dejaron algo para apoyarme, trate al inicio pero solo logre casi caerme practique un poco mas pero después de un rato decidí volver a acostarme me quede dormido descansando de maravilla al despertar de nuevo era un nuevo día al despertar la luz apenas se estaba filtrando en las ventanas, volví a practicar un poco el caminar mi pierna se sentia débil mas que ayer y sentía que no respondía casi nada una no muy buena señal.

Decidí recostarme hasta que vi por fin movimiento en la otra cama ella despertó no importo mi dolor de pierna y fui con ella, ya había visto sus heridas eran muy graves verla moverse con tanto dolor me hacía querer consolarla, la plática fue buena y aunque dudaba en lo que dijo sus razones fueron nobles pero me hacían sentir que falle como hermano mayor en proteger a mi familia terminando con toda la felicidad.

Y que decir de mi hermano Ezio estaba tan lastimado y ahora se escuchaban sus gritos del otro lado de la puerta mire a Zusu se veía lastimada le di consuelo que cuando este mas calmado

-No puedo dormir ….-

-Debes tratar tan pronto como te mejores nos iremos a la villa del Tío Mario- la vi querer llorar pero solo apretó la sabana con su mano suprimiendo lo que sentia que terca.

-Claro irnos ….-

-Asi que descansa- le pedí mientras acariciaba su cabello haciéndolo a un lado, no podía taparla aun sus heridas eran algo frescas, tenia comprensas en ellas y aun asi se veían varias de ellas que horror le dejarían marcas horribles solo quería que todo mejorara con el tiempo esperaba no equivocarme esta vez.