Disclaimer: Avatar: Last Airbender no me pertenece.

Advertencia: Este es un Semi AU, lo que quiere decir que todo ocurrirá en el mismo universo, pero de forma ligeramente (o muy) diferente.

Advertencia N°2: Hay muerte de personajes.


7. Entonces…

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-¿Cómo que no sabías pelear antes de venir aquí?- pregunta Zuko casi indignado, mientras comen.

Ella solo se encoge de hombros ante la mirada igualmente curiosa de Lu Ten y la contemplativa de Aang.

-Eso, no sabía. Es decir, solo lo básico luego de ver a mi hermano maniobrar con el hacha, pero él no es un maestro agua, entonces tampoco era un tremendo ejemplo.

-Si me lo preguntas, debe ser un gran guerrero entonces, si solo de observarlo y sin entrenamiento, logró hacer que estés a este nivel- acota Lu Ten.

-A él le haría muy feliz oír eso.

-Eso sigue sin explicar nada. ¿Cómo es que ningún maestro agua te ha entrenado?- insiste Zuko, haciendo énfasis en un maestro del control de los elementos y no de las armas.

-Nadie estaría dispuesto: a las chicas no se les permite aprender agua control ofensivo (o defensivo, para el caso). Solo podemos aprender a sanar- responde como un dato de la causa.

Un silencio incrédulo se produce, en que los dos príncipes miran primero a la chica, como esperando a que se desmintiera entre risas, y luego hacia Aang, como esperando a que les confirmara la información.

-Es cierto, chicos, por eso Katara está aquí- les acaba diciendo Aang con serenidad.

Otro silencio, ahora uno incómodo, antes de que ambos recobraran la compostura.

-Ciertamente, había oído hablar de eso, pero no pensé que fuera en serio- explica Lu Ten con cuidado.

-Por supuesto que no podía ser en serio, es absurdo- responde Zuko con más vehemencia.

-Por más que ciertas costumbres nos parezcan extrañas, chicos, hay que respetar las otras culturas- les sermonea el Avatar.

-Yo también digo que es absurdo- acota ella, como si se tratara de una travesura.

-…Por otro lado, sí, creo que limitar los conocimientos de jóvenes talentosos como Katara, ansiosos de aprender, es un desperdicio- termina el bisabuelo Aang, sonriéndole con complicidad-. Lo bueno es que aquí no hay tales restricciones.

Los más jóvenes sonríen ante su conclusión.

-Entonces, imagino que eres una experta sanadora- sonríe Lu Ten, queriendo seguir con la conversación.

-¿Así como experta? No sabía decirte, no lo creo- responde ella, queriendo quitarle plomo al asunto-. He atendido algunos partos y a algunos heridos de las partidas de caza… Mi hermano mayor es una gran fuente de prácticas.

La conversación se vuelve un coro de risotadas cuando Katara les cuenta sobre los accidentes de Sokka, cada uno más inverosímil que el otro.

-Tu maestra debió haber sido muy buena, si conseguiste aprender todo en tan poco tiempo- comenta Lu Ten.

-O tú muy hábil. Es una gran combinación- acota Zuko, en un intento por felicitarla.

No advierte, sin embargo, la mirada cautelosa del anciano o el semblante sombrío de la chica al pensar en Hama y lo último que le enseñó.

-No siempre- susurra ella, más para sí misma que para que el resto le oyera, recordando la verdadera razón por la que vino al Templo aire del sur.

Porque hay cosas que definitivamente no deben aprenderse.

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Oh, oh, otro recuerdo. ¿Alguien se imagina qué es lo que le pasó a Katara para que tuviera que llegar al Templo aire del sur?

¿Sí? ¿no? ¡Entonces, lo descubriremos!