PARTE 7 El Proyecto

~o~

Suletta y Nagisa estaban impresionadas con las habilidades de pilotaje de Chuchu. La chica se movía de manera firme en su pesado Demi-Trainer y sabía cuándo y dónde disparar, ambas apreciaban sinceramente las habilidades de su joven compañera de Casa... Pero quienes se enzarzaron en un combate uno a uno fueron Suletta y Nagisa luego de dejar a Chuchu fuera de combate al dejar inhabilitado al Demi-Trainer, sin daño alguno, desde luego.

Eso obligó a Chuchu a salir de la zona de combate y después unirse a las demás para ver el resto de la práctica.

La piloto de Seven Stones tuvo oportunidad de moverse, volar un poco y probar los movimientos de Black. Nagisa de inmediato sintió las modificaciones en Black a comparación de la última vez que lo piloteó. Los movimientos se sentían más sólidos y firmes, los brazos eran más pesados y, según Honoka le informó, las extremidades del MS Black estaban reforzadas y eso las hacía un poco más pesadas y complicadas de maniobrar, pero confiaba en que Nagisa podría manejarse con eso.

Y Honoka no se equivocó. Nagisa se sintió cómoda y no tuvo problema en mover los brazos y piernas de su MS. Y cuando llegó el momento de enfrentarse a Suletta y su Calibarn, Nagisa les hizo saber a todos los que miraban la práctica porqué estaba en Asticassia.

Miorine y Honoka estaban presentes, desde luego, junto con Nika. Los demás miembros de Earth House tenían otras actividades y eso sólo era una práctica amistosa.

"¡Ahora veamos de qué eres capaz, Black!" Exclamó Nagisa con sincera emoción mientras chocaba los puños del MS entre sí. Cuando Honoka le dijo que debía tratar a su MS como una extensión de su cuerpo, se lo tomó en serio. "¡Estoy lista, Suletta!"

"¡Sí!" Suletta se estaba divirtiendo, era como cuando hacía prácticas con su hermana, con la diferencia de que Ericht y Aerial eran un equipo como ninguno que conociera y, lo confesaba, era una mucho mejor piloto que ella. Pero con pilotos de su edad era más parejo el asunto y ahora quería ver qué tan buena era Nagisa. Un sano espíritu competitivo era lo ideal para mejorar día a día. "¡Vamos, Calibarn!"

[Vamos, Suletta.]

Y el combate entre ambas comenzó. Suletta tenía el nivel del Permet a 2 solamente. El nivel 3 era el reservado para los duelos y eso no era un duelo, y cualquier nivel del 4 en adelante estaba bloqueado por el sistema. Reglas de la escuela.

Usando la escoba-propulsor, Suletta y Calibarn se lanzaron contra Nagisa y Black. Nagisa, por su lado, se mantuvo firme en su sitio y esperaba el choque con una sonrisa en los labios. La adrenalina de su primera práctica de combate contra alguien como Suletta la hacía sentir una inmensa emoción. Calibarn comenzó a disparar rayos desde la frente y Suletta se sorprendió (de buena manera) al ver que Black usaba sus brazos como escudo y los disparos no hacían un daño discapacitante como sucedió con el Demi-Trainer de Chuchu. El material de Black era mucho más resistente.

Antes de chocar, Calibarn sacó uno de sus dos sables de haz disponibles y atacó a Nagisa. La piloto de Seven Stones bloqueó el fuerte impacto con el brazo izquierdo de Black y, sin perder el tiempo, respondió con un puñetazo que sonó fuerte.

Honoka sonrió al ver eso, Miorine puso un gesto de genuina sorpresa.

"¿De qué están hechos esos MS?" Preguntó Miorine, asombrada.

"Receta secreta", fue todo lo que dijo una juguetona Honoka, no perdía de vista el combate, no cuando Nagisa atacaba con los poderosos puños de Black y Suletta bloqueaba con el Variable Rod Rifle (el verdadero nombre de la Escoba) y con la espada.

Cada puñetazo retumbaba dentro de la cabina y Suletta se sentía... Emocionada.

[Tu amiga y su MS son fuertes.]

"Lo son", Suletta no dejaba de sonreír. "Demostremosle lo que podemos hacer, y ella nos enseñará lo que puede hacer con Black".

Y apenas Suletta pudo acomodarse a los ataques de Black, comenzó la verdadera práctica. Ambas atacaban y bloqueaban, Calibarn era veloz y ágil donde Black era firme como montaña. Suletta quería y no quería activar el Nivel 3, pero eso no era un duelo, era una práctica... ¡Pero Nagisa lo estaba pidiendo a gritos! ¡Era fantástica!

A momentos parecía un combate en toda forma, porque Nagisa decidió finalmente mover a Black apenas se sintió confiada bloqueando con los brazos. Los propulsores en la espalda del MS se encendieron y el puño de Black chocó con el pesado Rod Rifle de Calibarn, Suletta se vio obligaba a levantar vuelo, Nagisa fue tras ella y luego hubo un intercambio de disparos de energía que Black bloqueaba y que Calibarn resistía muy bien.

Al ver que los rayos de energía sólo eran un gasto de recursos de sus respectivos compañeros, Suletta decidió atacar con su mejor rayo, un ataque directo del Rod Rifle que Nagisa evadió por nada antes de correr hacia Calibarn y taclearlo. Suletta sintió ese golpe y, aprovechando la cercanía, golpeó a Black en la espalda lo suficientemente fuerte y pudo hacer que cayera en una rodilla.

Antes de que Suletta pudiera dar otro golpe usando el pesado Rod Rifle, Nagisa hizo que Black sujetara a Calibarn con ambas manos y lo levantó por los aires antes de lanzarlo lejos cual costal. Suletta pudo estabilizar a su compañero con ayuda de los propulsores antes de caer de manera muy poco honrosa al suelo.

Suletta activó el comunicador. "¡Nagisa, eso fue grandioso!"

"Y me encantaría seguir, pero el golpe de hace un momento ya deshabilitó a Black", informó Nagisa apenas notó que su MS ya no se movía.

"Mis pupilas me hacen sentir orgullosa", sonó la voz de Chuchu, que se unió a la conversación junto con las demás.

"Las estás preparando bien, Chuchu", dijo Nika con una risilla.

"Nagisa, buen trabajo. Lo hiciste muy bien", la felicitó Honoka, se sentía increíblemente orgullosa de ella. "¿Te sentiste cómoda con las modificaciones de Black?"

"Sí, sólo necesito practicar más para sacar ventaja de toda la fuerza que tiene, ¡Black es fantástico!" Exclamó Nagisa con alegría. "¿Podemos practicar de nuevo otro día, Suletta?"

"¡Por supuesto!" Suletta también se notaba feliz. Era la primera vez que se divertía en un duelo con alguien que no fuera su hermana.

"Terminemos por ahora y salgamos de aquí, ya casi se termina el tiempo y hay más alumnos esperando su turno para usar el área", dijo Miorine para calmar un poco a las alegres pilotos. "Buen trabajo, Suletta".

Y la sonrisa de Suletta se hizo enorme. "¡Gracias! ¡Seguiré esforzándome!"

Entre los contados curiosos que se detuvieron a ver la práctica de los MS de Earth House estaba Elan Ceres y no podía creer lo que había visto. El Calibarn era un Gundam, una máquina con una habilidad de combate temible, un monstruo al que tenían con bozal y correa. Un oponente contra el que no querría enfrentarse... Pero el MS Black de Seven Stones peleaba de manera rara al igual que el MS White de Yukishiro. No seguían los modos de combate estándar.

¿Cómo podría acercarse al MS Black sin que todas las alarmas saltaran igual que la última vez?

Bien, si no podía conseguir información del MS Black por las malas, tendría que hacerlo de la manera difícil: tratando de socializar con la piloto sin que Yukishiro se le lanzara directo a la yugular. Podría hacerlo, sólo debía ser cuidadoso.

Decidió seguir al pequeño grupo sin hacerse notar demasiado. Los MS fueron resguardados en la bodega y hasta ese momento Elan notó que había algunos dispositivos de seguridad en las compuertas de acceso. Culpa suya seguramente, debieron reforzar las puertas y esos sistemas de cerraje lucían caros, apostaba a que fue Rembran quien mandó a ponerlos, después de todo ahí resguardaban el Gundam de la Holder.

Y no estaba equivocado.

"Muchas gracias por el nuevo sistema de seguridad, princesa", agradeció Chuchu con total sinceridad.

"No fue nada. Lo último que necesito es que algún imbécil venga a querer hacer algo contra Calibarn", dijo Miorine con molestia mientras le daba una palmadita al enorme pie del Gundam, como si lo estuviera felicitando por su buen trabajo en la práctica. "No quiero que nadie salga lastimado como ella", señaló a Honoka y ésta sólo sonrió.

"Oye, ¿no te preocupa que alguien intente sabotear a White?" Preguntó Nagisa de repente, preocupada.

Honoka mantuvo su sonrisa mientras Miorine soltaba un gracioso refunfuño.

"La última persona que lo intento..." Pero Honoka no pudo terminar.

"Si les sirve el dato, nadie salió herido", completó Miorine.

"O al menos no que sepamos", agregó Honoka de manera gratuita. "Aunque no me ha dado tiempo de ponerle más seguridad a Black", pensó en voz alta.

"Puedo ayudarte con lo que requiera ser instalado, aún no puedes trabajar con ambas manos", ofreció Nika de inmediato.

Y a partir de ahí la plática se tornó normal y, a opinión de Elan, aburrida, pero necesitaba estudiar un poco más a la piloto del MS Black si quería cumplir con su misión.

Mientras tanto, quien también había visto el combate y mostraba sorpresa era Guel Jeturk. Las malas miradas y las habladurías luego de su regreso a la escuela no paraban, las burlas tampoco. Lo peor que pasó fue esa mañana cuando unos alumnos se burlaron de él y, Lauda, tratando de defenderlo, los retó a duelo para obligarlos a disculparse, pero los alumnos rieron más.

"¿Para qué? Los Jeturk no cumplen, no vale la pena perder el tiempo. Nos rehusamos al duelo", dijo uno de esos chicos antes de irse junto con sus amigos.

Antes de alejarse demasiado, otro de ellos comentó que mejor debería retar a la Bruja, ella parecía más interesante, Guel y su grupo pudieron escucharlos.

Semejante humillación hizo enfurecer a Guel y se alejó de su grupo, les pidió que lo dejaran sólo un momento y desde ahí no había puesto un pie en Jeturk House, tampoco fue a comer, no se sentía bien y todo eso era culpa de Miorine y de Yukishiro. Si Miorine se hubiera portado callada y obediente como el premio que era, Yukishiro jamás habría intervenido para ayudarla.

Necesitaba una manera de arreglar ese problema...

Necesitaba a Yukishiro fuera pero no podía retarla a un duelo, no mientras ella estuviera bajo licencia médica. Debía pensar bien en su siguiente plan si quería recuperar el lugar que por derecho era suyo: el del mejor piloto de la escuela. La presidencia del Grupo Benerit era suya y debía recuperarla. Sólo así tendría una vez más el respeto de todos en la escuela y su padre lo vería con orgullo una vez más.

Aún tenía tiempo.

~o~

"No sé en qué momento esto se convirtió en una cita doble", comentó Miorine por el comunicador mientras el Gundam Calibarn y el MS Black volaban en el espacio designado para las maniobras espaciales alrededor de la escuela. También era un sitio popular para paseos espaciales.

Suletta sólo rió y su risa se pudo escuchar con claridad.

"Ustedes son las que tienen una cita, son Prometidas, yo sólo quiero que Honoka no extrañe pilotear a White", comentó Nagisa con buen humor.

"Diviértanse, nosotras iremos en aquella dirección", dijo Honoka con juguetona voz.

"De acuerdo, nos veremos después", se despidió Suletta e hizo que Calibarn se alejara. Tenía a Miorine en su regazo, no pensaba dejar que ella se sentara en el suelo y tampoco estuviera de pie. "Espero que no estés incómoda", murmuró Suletta mientras dejaba que Calibarn flotara en el espacio sólo estabilizado por los propulsores.

"Estoy bien, gracias", dijo Miorine, demasiado cómoda dónde estaba. "Y ya que estamos aquí, ¿qué haremos? Me dijiste que no cenara y ya tengo hambre".

Suletta se estiró para abrir uno de los compartimentos frontales del panel de control y de ahí sacó un par de vasos de ramen instantáneo. Los ojos de Miorine brillaron al ver que era de su marca y sabor favorito.

"Siempre quise probar uno de estos... Contigo", agregó, ligeramente apenada. "Y... Bueno... ¿Podemos ver una película juntas? Calibarn tiene mis programas favoritos en su base de datos".

"De acuerdo, me gusta la idea. Podemos repetirlo en mi dormitorio, conseguiré una pantalla". Comentó Miorine, sinceramente divertida al ver que Suletta se estiraba todo lo posible para poner a calentar agua en un compartimento del panel. "Puedo levantarme si quieres".

"¡N-No quiero!" Al darse cuenta que gritó, Suletta se aclaró la garganta. "Así estás bien", murmuró.

Pasaron minutos antes de que finalmente ambas tuvieran su cena lista. La pantalla ante ellas comenzó a reproducir una de las películas de animación favoritas de Suletta, la historia de un niño que vive en una isla, y una pequeña niña pez.

Miorine estaba francamente entretenida mientras comía su ramen y estaba muy cómoda contra el pecho de Suletta, pero al notar que en esa posición Suletta no podía comer, decidió alimentarla ella misma, aunque corría el riesgo de derramar la comida sobre su propio hombro como no tuvieran cuidado.

"¿Te gustó el ramen?" Preguntó Miorine.

"Son muchos sabores, un poco salado pero me gusta. Ya me estoy acostumbrando a más sabores", respondió Suletta.

Miorine no podía imaginarse una vida con sabores tan... Planos. Frunció ligeramente el ceño mientras ambas terminaban de cenar, la película seguía y, conforme pasaban el tiempo, los brazos de Suletta eventualmente rodearon la cintura de Miorine, y Miorine terminó totalmente recostada sobre Suletta mientras cubría las manos ajenas con las suyas.

Ambas simplemente se dedicaron a disfrutar de la cercanía y la película en silencio.

No muy lejos de ahí, Nagisa también tuvo que sentar a Honoka en su regazo, la tenía sujeta por la cintura con un brazo. "¿No te duele el hombro?"

"No, estoy bien, te lo aseguro", respondió Honoka, decía la verdad. "Si comienza a molestarme, prometo decirtelo".

"Bien", asintió Nagisa con satisfacción.

"¿No peso?"

"Para nada, eres ligera. Además soy muy fuerte", presumió la piloto mientras flexionaba su brazo libre, daba igual que el traje de piloto no le permitiera mostrar sus músculos.

Honoka no pudo contener una linda risa, una que sorprendió y luego hizo sonreír a Nagisa.

"Gracias por invitarme. Extrañaba estar dentro de una cabina", dijo Honoka con suave voz apenas calmó su risa.

"Hey, estamos trabajando en esto de ser amigas, y eso hacen las amigas, se ayudan mutuamente", respondió Nagisa con firmeza. "Tú me has ayudado mucho, gracias a ti estoy mejorando mis notas y entiendo mejor las clases".

"Eres lista, Nagisa. Como te lo dije una vez, todo esto ya lo sabes, pero sabrás mucho más y podrás entender mejor a Black, lo que aprendas aquí te servirá a futuro. Construiremos grandes cosas a futuro".

A Nagisa le gustaba cuando Honoka hablaba con ese tono soñador. Sonrió. "¿Qué planes tienes?"

"Quiero hacer todo lo posible por que los humanos lleguemos cada vez más lejos. El universo es enorme, ni siquiera hemos terminado de explorar a profundidad el resto del sistema solar, seguimos en la Esfera Terrestre. Quiero saber qué tan lejos podemos llegar, y quiero ser parte de eso..."

Nagisa estrechó un poco más fuerte a Honoka.

"Pues no llegarás muy lejos si no comes bien y te cuidas, ¿cenamos?"

"Cenemos".

"¿Podemos ver los Battle Rangers? Descargué la primera temporada en la memoria de Black".

"Me encantaría".

Su cena consistía en sándwiches y jugo. Nagisa llevó chocolates y también cargó un termo con té para Honoka, té que Aliya recomendó para ayudarla a relajar los músculos y tendones de su hombro.

Fue una buena salida para ambas parejas.

~o~

Según lo que Miorine tenía anotado hasta el momento, los Mercurianos vivían en bases subterráneas. Aunque las rotaciones de Mercurio eran lentas y podían minar por muchos días (terrestres) consecutivos, estaban a merced de las llamaradas solares y no había MS ni Gundam capaz de resistir algo así, por lo que tenían que minar rápido cuando el Sol se los permitía. El 75% de ese Permet era enviado a plantas de ensamblaje y el restante se usaba para la empresa que era la que mantenía vivos y enteros a los mineros: la Corporación Vanadis. La gente de Vanadis estaba en el ramo de la medicina y su objetivo era la constante mejora de equipos médicos, prótesis e implantes corporales para humanos, cuyos cuerpos aún no estaban listos para los peligros del espacio exterior.

Las instalaciones subterráneas donde vivían eran prácticamente pasillos y cavernas de diversos tamaños según las necesidades, todo recubierto por dura roca, protegidos por una mezcla de metal y Permet para filtrar la radiación del Sol.

Todo lo que los Mercurianos conocían eran muros de metal y roca. Por supuesto, esas duras condiciones impedían producir alimentos.

Por eso Suletta se puso a correr descalza por los jardines en su primer día de escuela, recordó Miorine. Ya se había cumplido un mes desde que Suletta llegó a Asticassia y todavía se daba la oportunidad de sentir el césped fresco bajo sus pies.

Las naves recolectoras del grupo Benerit iban a Mercurio cada cuatro meses para recoger el Permet y dejar provisiones, principalmente medicinas, agua y comida procesada. Solían recibir fruta congelada, dulces y alguno que otro gusto, pero llevar ese tipo de productos requerían sistemas refrigerantes que muchas naves ya no se pudieron permitir debido a lo costoso que era, no cuando tenían que alimentar a su propia tripulación en un viaje tan largo, mucho menos con los constantes recortes de presupuesto de los avaros dueños de sus empresas.

Suletta le contó que su hermana Eri pudo comer pastel de fresas durante su cuarto cumpleaños, pero había pasado tanto tiempo de eso que ya no recordaba el sabor de las fresas.

Si Miorine quería ayudar a los Mercurianos, lo primero que quería enviarles era comida. La comida que cualquier persona, Spacian o Earthian, podía disfrutar dentro de la esfera terrestre. El asunto complicado eran los recursos y energía que se necesitaba para mantener la comida al menos congelada. Luego de revisar el catálogo completo de productos de las empresas del grupo Benerit, Miorine descubrió, con desencanto, que ninguna de ellas tenía lo que necesitaba. La princesa dudaba mucho que alguna de esas mezquinas empresas quisiera ayudarla a mejorar los envíos de comida a Mercurio.

Pero había alguien que sí la escucharía al menos.

"¿Contenedores mejorados?" Preguntó Honoka con visible interés luego de escuchar lo que Miorine le contó sobre ayudar a los Mercurianos, a la familia de Suletta. Se sentía contenta desde que ya no usaba el cabestrillo y estaba comenzando propiamente con sus ejercicios de rehabilitación, su brazo, como era de esperarse, perdió masa muscular y debía ejercitarse de nuevo, pero siguiendo las recomendaciones médicas.

Desde luego, aún no tenía permiso de pilotar un MS, no hasta completar su rehabilitación de dos semanas por lo menos.

"Sí, algo que permita el transporte de comida de manera más eficiente y con un gasto mínimo de energía, tú mejor que nadie sabes toda la energía que requiere mantener los alimentos frescos en las bases espaciales", dijo Miorine. "Mercurio está demasiado lejos y no es como si enviaran a los transbordadores mejorados hasta allá a recoger el Permet", bufó mientras llegaban a su mente las sucias palabras de su padre cuando se hablaba de algo que no produjera dinero. "Dicen que es un gasto innecesario de recursos..."

Ambas se encontraban en el invernadero después de clases. Suletta y Nagisa estaban en el comedor, comían con sus amigos de Earth House. Miorine y Honoka, como las amigas que eran, podían darse sus tiempos de calidad juntas.

Honoka se llevó una mano al mentón. "Bueno, la mejora de los contenedores de comida siempre es parte de los proyectos de Seven Stones, hay algunos prototipos que necesitan mejoras y que podrían ser de ayuda, pero como bien dices, hacer eso requiere recursos..." Una sonrisa se dibujó en el rostro de Honoka. "Recursos que mis padres no dudarán en darme si se los pido..."

Miorine no pudo contener un gesto de interés. "¿En qué estás pensando, demente?"

"Tengo tiempo hasta que mi brazo sane completamente, y te tengo a ti, una de las mentes más privilegiadas que he conocido. Pediré que me manden los mejores prototipos y tú y yo los mejoraremos para que se adapten a las necesidades de los Mercurianos. ¿Qué dices?"

"Tomar el asunto en tus propias manos, eso me agrada de ti", dijo Miorine con marcada diversión. "¿Y respecto a los permisos si es que lo logramos...?"

"Estás hablando con la futura líder de Seven Stones, puedo obtener los permisos gracias a mis padres. Créeme que no les molestará. Además, mejorar los contenedores para mantener víveres decentes en viajes largos nos permitirá ir más allá del Cinturón de Asteroides". Ahora Honoka era la entusiasmada. "¡Si conseguimos llevar alimentos congelados con el menor gasto de energía posible a Mercurio, entonces podremos priorizar el proyecto e intentar llegar a Júpiter y a sus lunas con naves tripuladas!"

"¿Júpiter?" Miorine estaba sorprendida. "¿De verdad quieres llegar a Júpiter?"

"Quiero saber hasta dónde puede llegar el ser humano con su ingenio y su tecnología", dijo Honoka, sonriente. "Marte es nuestro límite porque ahí no hay Permet y hasta el momento no se han construido bases, no es sustentable después de un tiempo y las condiciones del planeta no lo permiten. Una parte del problema, como dices, es el alimento", la chica sólo tomó aire para seguir con su monólogo. "Pero lamentablemente las empresas del Grupo Benerit no se arriesgarán a ir más allá de la Esfera Terrestre a menos que les genere ganancia a corto plazo. Si este proyecto se logra, no tienes idea del gran salto que significará para los viajes espaciales".

Miorine miró largamente a Honoka antes de reír un poco. Su entusiasmo, cuando explotaba así, siempre se contagiaba. "Yo sólo quería enviarle fresas a la hermana de Suletta y tú estás pensando en llegar a Júpiter". Miorine suspiró hondo. "De acuerdo, hagámoslo. Tengo suficientes tomates para ayudar con las pruebas, qué mejor que alimento fresco".

"Llamaré a mis padres", avisó Honoka.

"Y yo le diré a Suletta sobre el plan, ella puede hacer trato directo contigo como miembro de la Corporación Vanadis".

"Y también nos podrá dar más detalles sobre las condiciones en que les llega la comida, necesito saber más detalles de los cargamentos que reciben", Honoka en serio estaba entusiasmada por el plan.

"Gracias por la ayuda, Honoka".

"Gracias a ti por permitirme ayudar".

Compartieron una sonrisa antes de hacer sus respectivas llamadas. Miorine tenía que darle la buena nueva a Suletta y Honoka tenía mucho de qué platicar con sus padres.

~o~

Nagisa iba a la cafetería de la escuela por provisiones. Desde que Miorine y Honoka le presentaron a Suletta el plan de esos contenedores de comida, había pasado poco más de una semana y las genios estaban ocupadas con ese proyecto, mientras que Suletta atendía sus duelos de manera diligente. Hasta el momento tenía seis victorias consecutivas y prometía seguir así por un largo rato. Suletta era fantástica.

Y cuando Nagisa pensaba que ella no sería de ayuda en ese proyecto, se conocía y no era una luz en pensamiento, resultó que sería el sujeto primordial de las pruebas. ¿Qué pruebas? ¡Las pruebas de comida, desde luego! Nagisa aún tenía fresco en su paladar el sabor de la comida terrestre, así que ella era la que podía decir cuando el sabor se sentía distinto.

Lamentablemente, para ese proyecto, los miembros de Earth House no podrían participar de manera activa, lo último que Honoka necesitaba era hacer creer a los demás en Asticassia que estaba en proyectos y tratos con los miembros de Earth House. Por ende, no podía usar el hangar de Earth House para trabajar en los cuatro contenedores medianos que llegaron. Trabajar en el invernadero, en el cuarto de Miorine o en el cuarto de hotel de Honoka estaba totalmente fuera de lugar, por lo que se fueron por la solución fácil.

En uno de los duelos de Suletta, ésta pidió que se le permitiera usar por un mes entero una de las bodegas sin usar de la Casa del retador en turno. Luego de la victoria de Suletta, el taller estaba en esa bodega quizá no muy grande pero perfecta para trabajar por un mes.

Nagisa iría por la comida y regresaría directamente al taller temporal donde Miorine y Honoka trabajaban en ese preciso momento. Suletta estaba con los chicos de Earth House pasando el rato y se les uniría apenas les fuera a dejar algo de comer a Honoka y a Miorine.

Pero a mitad de camino, alguien cruzó de repente por el sendero y Nagisa casi lo arrolló con el Haro-Escúter. Esquivó al estudiante pero éste cayó sentado por la sorpresa.

"¡Lo siento!" Nagisa rápidamente fue a revisar que el estudiante estuviera bien, pero su respiración se entorpeció al ver que se trataba del chico Ceres. "Lo siento, ¿estás bien?"

"Sí. Y soy yo quien lo lamenta, crucé sin darme cuenta, iba camino a mi Casa", explicó Elan sin preocuparse en fingir apuro. La verdad era que sus habilidades de actuación eran tan malas que ni siquiera lo intentaba. "¿Tú no te lastimaste?"

"No. Estoy bien, no te preocupes", Nagisa suspiró de alivio mientras lo ayudaba a ponerse en pie. Tenerlo más de cerca lo hizo sentirse rara, la verdad era que el chico en verdad tenía un aire apacible y de cerca era lindo. ¡Lo que estaba viviendo en ese momento era sacado de un manga escolar!

"¿No le pasó nada a tu cargamento?" Preguntó Elan, señalando las cajas que cayeron de la canastilla.

Nagisa no se había dado cuenta de ello y masculló por lo bajo mientras revisaba el contenido. Todo se revolvió, era un desastre. "¡No puedo creerlo, tendré que ir por más!"

"En verdad lo lamento, eso fue mi culpa". Elan se acercó a mirar las cajas de comida. Sí, estaban echas un desastre. No que se sintiera culpable.

Un pesado suspiro abandonó la boca de Nagisa. "Iré por más, tú camina con cuidado o de verdad te pueden lastimar".

"Gracias por preocuparte, Nagisa Misumi", dijo el chico de repente.

Nagisa respingó. "¿Cómo sabes mi nombre?"

"Todos saben tu nombre, varios han visto tus prácticas y dicen que eres bastante buena. Yo también te he visto", explicó Elan con su voz suave y parca. "Y la verdad es que eres más bonita de cerca".

"¿En serio?" ¿Porqué sus mejillas se sentían tibias de repente? La pobre Nagisa tuvo que luchar contra el impulso de cubrirse el rostro.

"Sí. Y como piloto eres muy buena. De hecho he notado que mejoras en cada práctica que tienes con la Holder", agregó Elan, y hablaba en serio, veía constantemente las prácticas como parte de su misión. "Lo siento por la persona a la que se le ocurra retarte primero".

Nagisa rió de manera nerviosa mientras se llevaba una mano a la nuca. "Bueno, por algo me reclutaron". A decir verdad, había notado al chico más de una vez cerca de la zona donde practicaba con Suletta, pero nunca le pasó por la cabeza que fuera para verla.

"Tienes mucha habilidad. Buen trabajo, Nagisa Misumi, sigue así".

La chica asintió un par de veces mientras Elan se despedía con un simple gesto y comenzaba a alejarse.

"Por cierto", dijo Elan de repente, deteniéndose y mirando a Nagisa por encima de su hombro. "No le digas a Yukishiro que te topaste conmigo o se enfadará. No le caemos muy bien. No quiero que te regañe si sabe que hablaste conmigo".

Nagisa seguía demasiado ruborizada como para cotejar a consciencia las palabras de Elan. Respondió como mejor pudo. "N-No diré nada", murmuró Nagisa y lo miró irse hasta desaparecer de vista. Se quedó congelada unos segundos más antes de volver a la realidad. "¡La comida!"

Debía ir por más.

Mientras tanto, en el taller temporal, Miorine hacía los ajustes de programación de la placa matriz que se encargaba de regular la temperatura del contenedor en turno. Honoka al fin podía usar ambas manos para trabajar pero procuraba no excederse, aún estaba en rehabilitación y no debía sobre exigir su brazo o podría sufrir un desgarre que podría llevarla directo a quirófano. Honoka se tomó en serio la advertencia.

"Listo, enciéndelo", indicó Honoka apenas aseguró y cerró el contenedor.

"Encendido", respondió Miorine y activó el dispositivo. Las lecturas recibidas en las Tablets de ambas indicaban una sobrecarga en los componentes. Rápidamente apagaron el sistema. "Son los índices correctos pero los componentes no resisten".

"Entonces habrá que reconstruir los componentes. Me mandaron algo de permet, metal y circuitos dentro de los contenedores", comentó Honoka y sintió la mirada inquisitoria de Miorine encima. "Están declarados, lo juro".

Miorine bufó antes de sonreír con marcada diversión. Esa chica estaba demente en serio, pero así la quería y esperaba que nunca cambiara. "Mientras no explotemos".

"Mis padres me dijeron que nada de explosiones en Asticassia o me regresarían a la Tierra en un costal", comentó Honoka mientras desarmaba los componentes del contenedor... Otra vez.

"En una caja de cartón si tienes suerte", agregó Miorine mientras giraba un poco los ojos. Su estómago gruñó un poco. "Ya es hora de comer".

"Nagisa ya no debe tardar", respondió Honoka, concentrada en lo que hacía pero con una sonrisa pequeña en los labios.

"Me gusta cómo sonríes cuando dices su nombre, pareces feliz".

"Es mi amiga, por supuesto que me hace feliz mencionarla".

"Oh, por favor, no me engañas".

"No trato de engañarte. Me gusta la energía de Nagisa, también su personalidad, tiene una chispa especial que siempre me hace sonreír".

"Y también ha sido la única que te ha puesto en tu lugar", agregó Miorine. Aún no sabía cómo fue que Nagisa convirtió a la ermitaña Honoka en alguien más social, todos en Earth House siempre se ponían contentos de ver a Honoka y sus pláticas eran muy entretenidas.

"Me avergüenza admitir eso, pero sí, lo logró".

"¿Y qué harás?"

"¿Sobre qué?" Honoka ahora sí se hacía la tonta.

"Nagisa te gusta, ¿o no?"

"Sí, Nagisa me gusta, pero ella me ve como a una amiga, eso es evidente".

"Para ser alguien tan directa, me sorprende que no le dejes en claro tus intenciones de cortejo".

"¿Debería?" La pregunta era retórica. "Seguimos cimentando nuestra amistad y a futuro tendremos una relación profesional. Por supuesto que me gustaría cortejarla, pero tampoco quiero que se sienta incómoda si mis afectos no son bienvenidos".

"Nada pierdes con probar".

"Para ti es fácil decirlo, tienes a Suletta comiendo de tu mano".

"¡Oye!"

Miorine se sonrojó de manera violenta mientras Honoka soltaba una linda risa.

"Te prometo intentarlo. Tienes razón, nada pierdo con hacerle saber mis sentimientos, o al menos mis intenciones".

La plática rápidamente cambió al trabajo y luego de un largo rato Nagisa llegó con la comida para ambas, se tuvo que comer las otras dos cajas que quedaron revueltas por la caída, ningún reto para esa glotona.

"Lamento la tardanza, aquí está la comida", se anunció Nagisa mientras entraba al taller. "¿Cómo van?"

"No hemos explotado aún, así que vamos bien", respondió Miorine y fue la primera en dejar la tablet de lado, en serio tenía hambre, trabajar así era una distracción bienvenida. Y estaba haciendo ese trabajo para ayudar a Suletta.

"Por el momento hemos logrado que..." Pero Honoka no tuvo tiempo de comenzar a hablar.

Nagisa puso un gesto de horror mientras le tapaba la boca a Honoka con tres dedos. "Sabes que no entiendo cuando explicas muchas cosas, no me hagas esto, por favor", rogó Nagisa.

Una ligeramente ruborizada Honoka asintió una sola vez.

A Nagisa le tomó unos segundos más darse cuenta de lo que acababa de hacer y rápidamente retiró su mano. "Um... Coman, anden, deben tener energía para seguir con el proyecto y... Um... Debes descansar tu hombro, Honoka".

"Lo haré", respondió una recuperada Honoka.

"Gracias por traernos la comida", Miorine no le diría nada a Honoka, no en ese momento, el ataque de Nagisa fue letal.

"Iré a Earth House con los demás, debo repasar algunas notas con Suletta", dijo Nagisa, recordando sin querer su breve encuentro con Elan Ceres. Sacudió un poco su cabeza y miró a Miorine. "¿Algún recado para tu Prometida?"

"Dile que iré directo a mi dormitorio cuando terminemos aquí, por si quiere quedarse conmigo".

Por supuesto que querrá eso, pensó Nagisa con sincera alegría. Le gustaba la manera en la que ellas dos se trataban. "Se lo diré. ¿Necesitan algo más?"

"No, muchas gracias", respondió Honoka, centrando su atención en su comida.

"De acuerdo, nos vemos después. ¡No se queden muy tarde!"

Nagisa salió corriendo y hubo unos segundos de silencio en el taller. Miorine abrió la boca y Honoka le calló antes de que pudiera decir nada.

"Déjame disfrutar mi comida, por favor", dijo una graciosamente seria Honoka.

"Como quieras. Que aproveche".

"Buen provecho".

Ambas comenzaron a comer, aún tenían mucho trabajo por delante.

CONTINUARÁ...