Capítulo 1: La tercera vida

"La tortura de una mala conciencia es el infierno de un alma viva" (John Calvin).

31 de Julio de 2011.

Inspiró con fuerza y el ardor llegó hasta su garganta pudiendo sentir el sabor metálico de la sangre. Apretó sus puños y en su palma reconoció la sensación de la tierra húmeda, su olor, la forma en que esta lo acariciaba, como recordándole que aún estaba vivo. Y entonces el dolor volvió, el miedo lo invadió y la desesperación brotó de sus labios en un sollozo desgarrador. Abrió los ojos y ahí estaba él, su sombra esperando a continuar el infierno.

Harry se retorcía con dolor aquella madrugada, el sudor frío viajando a través de él acompañado por nuevas pesadillas. Apretó las sábanas con tanta fuerza que sus uñas lograron hacer sangrar sus palmas. Su respiración agitada poco a poco fue acompañada por un gesto de angustia y dolor en su rostro. Sus latidos desesperados tronaban en sus oídos…

Abrió los ojos de golpe y se sentó de inmediato, mirando hacia todos lados en medio de la oscuridad, deteniendo sus ojos en la luz azul del reloj.

"3:00 a.m."

Y casi de inmediato un respiro de alivio escapó de él. Llevó sus manos a su rostro sintiendo la humedad cubrirlo y el dolor en sus palmas. Aún podía sentir su corazón latir con frenesí, haciendo incluso que su pecho doliera. Observó en la oscuridad sus manos y estas temblaban sin control, ¿Cuándo iba a terminar esto? Se preguntó con angustia.

Sacudió la cabeza, encendió la lámpara de su mesita de noche y se colocó sus gafas para posteriormente incorporarse y dirigirse al baño. Humedeció su cara con agua fresca, buscando que el frío lograra despejarle la mente de aquellos recuerdos. Miró su rostro húmedo frente al espejo y se contempló durante unos segundos… ¿Cuántos años habían transcurrido? Pensó al ver que el reflejo que le devolvía el espejo no era mas el de aquel adolescente, sino el de un hombre.

Doce años habían transcurrido desde aquel día. Lo único que quedaba de ese chico eran sus usuales gafas redondas y aquel cabello negro indomable junto a la extraña cicatriz en forma de rayo. Sus ojos verdes viajaron a través del espejo y se concentraron en las nuevas dos cicatrices que marcaban su rostro, cubriendo una parte de ellas con su espesa barba negra. Esas no habían sido las únicas marcas con las que había tenido que cargar durante todos estos años, pensó con impotencia al bajar su mirada a sus manos, viendo las crueles marcas que sus palmas y antebrazos tenían. El ancho de sus músculos había logrado que algunas de ellas perdieran un poco su forma y el tiempo, que poco a poco fueran pasando más desapercibidas, pero había otras que permanecían tan vivas, ¿Qué más había cambiado?, ¿Cuándo volvería todo a la normalidad? Quiso saber soltando un suspiro con los ojos cerrados.

—Nunca. —Murmuró para si con amargura antes de tomar una toalla y secarse. Sabiendo que probablemente todos en la casa estarían durmiendo, salió de su habitación y bajó con cuidado a su estudio. Una vez dentro, encendió la chimenea y se dirigió al pequeño minibar, tomando un vaso y la botella de whisky. Tomó asiento frente al escritorio y se sirvió, bebiendo el líquido de un solo trago, consiguiendo apenas hacer una mueca.

—Doce años… —Susurró, concentrado en la nada. Su deseo de cumpleaños siempre había sido el mismo: Jamás haber recuperado la memoria.

Flash Back

El moreno caminaba impaciente de un lado a otro en aquella estancia a la espera del doctor Richard.

Si sigues así vas a hacerle un hoyo al suelo. —Lanzó serio Klei de brazos cruzados desde la mesa.

¿Por qué tarda tanto con los resultados? —Preguntó ansioso al ver que el tiempo transcurría y aquel hombre no llegaba. Luego de unos meses de dura recuperación, Klei había logrado conseguir que un viejo amigo que era doctor, lograra ingresar al chico al hospital para una resonancia magnética y así ver cuál podría ser el origen de su pérdida de memoria. El chico supo que no fue una tarea fácil y que probablemente tuvieron que romper muchas reglas, dado a que no sabían prácticamente nada de él, ni cuál era su nombre ni mucho menos de dónde venía.

El sonido de la puerta se escuchó y casi de inmediato Klei abrió.

Por un momento pensé que no vendrías. —Le comentó el hombre invitándolo a pasar.

Lo siento, tuve que esperar a que el trabajador en turno saliera para poder tomarlos. —Se disculpó apenas entró. El moreno le ofreció una silla invitándolo a sentarse y el doctor le agradeció en un gesto.

¿Ya sabe cuáles son mis resultados? —Preguntó con nerviosismo al tiempo que tomaba asiento frente a él, viendo como Richard negaba.

No quise abrirlos hasta estar aquí. —Le aclaró serio. Con cuidado, abrió la carpeta y comenzó a leer detalladamente. Luego de un par de segundos aquel silencio y concentración comenzó a poner nervioso al moreno. —Vaya, esto sí que no me lo esperaba. —Reconoció alzando las cejas sorprendido.

¿Qué sucede?, ¿Ocurre algo malo conmigo? —Lo miró preocupado el joven.

No. —Negó sin apartar la vista de las hojas. —Es decir, estás perfecto. No hay nada malo en tus lóbulos cerebrales. —Klei y el chico se voltearon a ver desconcertados.

¿Está diciendo que no hay nada malo con su cerebro? —El doctor asintió sonriendo.

Estoy sorprendido, desconozco la razón de tu pérdida de memoria chico. —Agregó confundido. —Dada las condiciones en que te encontraron supuse que tendrías algún daño cerebral. —Analizaba serio. —Pero no fue así.

¿Está seguro? Quizá debería de ver otra vez y…

Ya lo oíste, muchacho. —Intervino el viejo. —No hay nada malo con tu cabeza, cuando te encontré solo tenías heridas profundas en el cuerpo y otro par de cicatrices. —Decía con mesura mientras recordaba.

¿Entonces si existe la posibilidad de que yo recupere la memoria? —Habló de nuevo el moreno con cierto tono esperanzador.

Es difícil saber, chico. Lo único que nos queda es esperar y ver si tu cerebro sufre alguna reacción y para eso no sabemos cuánto tiempo tenga que pasar. Pueden ser semanas, meses e incluso años. —Dijo mirándolo con cierta pena. El moreno lo miró decaído, ¿Años?

Fin del Flash Back

Doce años pasaron desde que Bane y el viejo Klei lo encontraron esa mañana moribundo sobre aquella playa. Los primeros días fueron difíciles, le costaba un poco adaptarse a esta nueva vida pues desconocía de dónde venía y cuál era su pasado, afortunadamente gracias a los cuidados del anciano pudo recuperarse en un par de meses, aunque las cicatrices permanecieron ahí…

Flash Back

Klei observó la playa, notando como algunas personas aprovechaban el tiempo para surfear pese a que el sol no brillara tanto como otros días. Dirigió su mirada al muelle, reconociendo de inmediato a aquel muchacho que miraba las aguas solitario y pensativo.

Espero que no estés considerando lanzarte. —Dijo en tono sarcástico al llegar a él. El joven hizo una mueca de sonrisa y negó.

Descuida, no te pagaría de esta forma, después de todo te ha costado mantenerme con vida. —Contestó, escuchando como el viejo soltaba una pequeña risa al tiempo que palmeaba su espalda. Hubo un prolongado silencio en donde solo se escuchaban las olas chocar y algunas risas a lo lejos. El chico bajó su mirada a sus manos y observó sus cicatrices, ¿Cuál era la historia de cada una de ellas? Se preguntó serio, sin darse cuenta que el hombre junto a él lo miraba preocupado.

¿De verdad quieres saber de dónde vienen? —Lo escuchó preguntar y él supo que se refería a sus marcas.

¿No debería? —Le cuestionó, manteniendo su mirada en aquel océano. Klei suspiró con pesades y negó.

Nada bueno puede salir de eso muchacho. —Expresó preocupado, ganándose la mirada verde del chico. —¿Sabes por qué no te llevé con las autoridades apenas supe de ti? —El moreno negó. —Quien te hizo esto no fue un animal y mucho menos fue un accidente. —Decía con seriedad. —Abandonarte en esa isla desértica en esas condiciones solo tenía un propósito.

¿A qué te refieres? —Preguntó con seriedad. El hombre bajó el rostro, resultándole difícil pronunciar aquellas palabras, pues el solo recordar cómo lo encontraron le producía escalofríos.

Quien lo hizo quería matarte. —Confesó, viendo como el joven alzaba la mirada, sorprendido. —Llevarte con ellos te hubiera puesto en el radar de nuevo. —Dijo con mesura.

¿Qué sugieres que haga entonces? —Inquirió, pero de nuevo el silencio se instaló.

No lo sé, yo… quizá lo mejor sea esperar.

¿Cuánto tiempo?

Unos meses, dependiendo de tu progreso…

¿Y si no hay ningún progreso?

Entonces ya dependerá de ti…

Fin del Flash Back

Los meses transcurrieron y nada volvió. Sí, se había resignado a llevar una vida de recuerdos perdidos, pensó con ironía mientras giraba suavemente el vaso en sus dedos.

Hubiera sido mejor que todo permaneciera así, que en su cabeza solo existieran la gente que conoció allá, que la historia de su pasado solo fuera esa con sus amigos: Klei, Bane, Melissa, Jason y… Apretó su mandíbula al recordarla a ella y negó.

—Todo hubiera sido más fácil. —Expresó con dureza.

Flash Back

¿Qué me dices de ti?, ¿Cuál es tu historia? —Preguntó aquel muchacho castaño con curiosidad antes de llevarse un poco de comida a la boca. El moreno alzó las cejas y soltó un suspiro con una risita nerviosa.

¿Por dónde empezar? —Murmuró incómodo, hacía un par de minutos que los chicos charlaban animadamente mientras que él había optado mejor por guardar silencio y asentir cuando lo creyera necesario.

¿Qué te parece por el principio? —Sonrió divertida Melissa, tratando de hacerlo sentir cómodo.

Bueno, en realidad… —Contestó con vacilación, rascando su nuca, nervioso. —No hay una historia que contar. —Respondió apenado, la mirada que ambos jóvenes le dirigieron le dijo que lo estaban malinterpretando. —Quiero decir… —Carraspeó. —Yo… yo no recuerdo… nada. —Jason y Melissa lo miraron unos segundos en silencio y él supo que probablemente esta sería su primera y última noche compartida con ellos, había perdido la memoria y ahora ni siquiera sabía cómo hacer amigos, se regañó mentalmente, ¿Debía inventarse una buena historia para evitarse estos momentos incómodos? Pensó.

¿Nada?, ¿Ni siquiera cómo te llamas? —Preguntó de repente Jason, viéndolo negar. —¿Tienes una idea siquiera de dónde vienes?

Bueno, yo…

Es una buena pregunta. —Intervino Melissa esta vez. —Tu piel es muy clara… —Decía mientras tomaba su mano y examinaba su tono. —Lo que hace que tu bronceado te haga ver más como un pollo desplumado. —Jason soltó una risa divertida mientras que el chico solo frunció el ceño ante el análisis extraño que estaba recibiendo. —Y dado tu acento inglés, yo diría que probablemente eres británico o de algún otro país de Europa. —Terminó, mostrándole una sonrisa orgullosa por tan brillante conjetura.

Eso fue…

¿Brillante? —Se le adelantó la rubia.

Extraño. —Agregó Jason. —Él solo estaba nervioso, no necesitaba una clase de geografía. —Bromeó, haciendo reír por primera vez al joven extraño.

Fin del Flash Back

Adoraba esas tardes en que Jason y Melissa se quedaban en la playa hasta oscurecer después del trabajo, cocinaban un par de pescados sobre una fogata y contaban anécdotas. Eran esos pequeños momentos en que sentía de verdad que estaba viviendo, se sentía parte de esa vida, parte de ellos. Sentía por un breve instante que ese era su lugar.

Flash Back

¿Ya has pensado en algún nombre? —Preguntó Bane mientras destapaba un par de cervezas para su abuelo y compañía, quienes permanecían en sus cartas.

No tengo ninguno todavía. —Confesó desanimado mientras negaba y les pedía a los demás continuar.

Me sirve. —Declaró enseguida Klei para después bajar dos cartas, formando así la primera tercia de reinas. —No tienes un nombre porque no te has decidido. —Le recordó, tomando su cerveza para darle un trago.

¿Qué piensas de Mike? —Propuso Jason, el chico negó de inmediato con una mueca.

¿William? —Habló ahora Melissa antes de darle un trago a su refresco. De nuevo él negó.

¿Cómo diablos vas a escoger un nombre si ninguno te gusta? —Lo reprendió el viejo, dejando ahora una de sus cartas en medio.

No es eso, es solo que no me siento identificado con el nombre. —Se justificó el moreno, tomando el cinco de corazones que había dejado Klei, siendo el turno de él de formar un tercio de cinco. Pasó enseguida a descartar un as de trébol y la colocó en medio.

Muchacho, perdiste la memoria. —Le recordó el viejo. —Cuando te encontramos no tenías nada que nos ayudara a identificarte, ni siquiera esas gafas redondas fueron de ayuda. —Añadió malhumorado, indicándole a los demás jugadores que continuaran.

Bueno, en realidad… —Interrumpió Bane. —Tus gafas tienen unas iniciales en las bisagras. —Confesó apenado el adolescente mientras tomaba asiento, los presentes lo miraron sorprendido.

¿En serio?, ¿Por qué nunca lo dijiste? —Preguntó su abuelo serio.

Lo olvidé, lo siento… —Se disculpó avergonzado.

Déjame ver… —Pidió Melissa, acercándose a él para inspeccionar las gafas. —H. J. —Pronunció al leerlas. —Deben ser las iniciales de tu nombre. —Sonrió.

Podemos empezar por ahí. —Sugirió Jason. —¿Qué te parece Hugo?

Espera, ¿Qué hay de la segunda letra? —Le cuestionó la chica.

Es su apellido, ¿Qué importancia tiene?

¿Cómo sabes que no es un segundo nombre?

No me gusta Hugo. —Dijo de inmediato al ver que esto generaría una pelea entre esos dos.

Bien, ¿Qué te parece Josh? —Él negó.

¿Henry?

Tampoco.

¿Jack?

No.

¿Jerry?

De ninguna manera. —Hizo una mueca.

¿James? —Propuso ahora el adolescente, los presentes se volvieron de inmediato hacia el chico de la cicatriz al no oírlo refutar esta vez.

A decir verdad… —Guardó silencio unos segundos. —Me agrada.

Fin del Flash Back

Y así había nacido su nombre en aquella vida. Una cena entre viejos amigos, un juego de poker y unas cervezas mientras reían y disfrutaban la compañía del otro. Sonrió con nostalgia al recordar a aquel joven, Jason y él habían sido muy unidos que incluso algunas personas llegaron a considerarlos hermanos. Dos chicos solitarios que se encontraron en el camino para ser grandes amigos. Su sonrisa se apagó, lamentándose aún el no haberlo acompañado aquel desafortunado día, tal vez las cosas hubieran sido diferentes.

Y tan concentrado estuvo en sus pensamientos que no se percató de aquella presencia femenina en el despacho, solo hasta que habló.

—¿Debo asumir que es una mala noche? —Preguntó de repente la chica al verlo tan concentrado en su bebida, Harry respingó y levantó la mirada.

—Eres tú. —Soltó con cierto alivio, apoyándose por completo en su silla.

—¿Acaso esperabas a alguien más? —Preguntó Melissa divertida mientras se acercaba al moreno. Harry le dirigió una mirada seria, indicándole con eso que no estaba de humor para sus bromas.

—¿Por qué estás despierta? —Quiso saber, cogiendo su vaso para darle un trago.

—Curiosamente iba a hacer la misma pregunta. —Respondió, tomando asiento frente a él.

—Solo quería estar solo. —Murmuró serio.

—¿A las tres de la mañana? —Se burló y él le lanzó una mirada de advertencia, el campo estaba minado y ella debía de andar con cuidado. —Lo siento, bajé por un poco de agua y vi la luz encendida del despacho. —Le explicó, ajustando mejor su bata de dormir para después cruzarse de brazos. Harry la escudriñó con la mirada unos segundos, después de conocerla tanto tiempo resultaba fácil saber cuando Melissa mentía. —¿Y tú? —Preguntó esta vez con suavidad, viendo como el auror bajaba el rostro y negaba.

—Simplemente no puedo dormir, no es nada. —Se limitó a decir. La rubia frunció el ceño, no satisfecha con aquella respuesta, desde que su amigo recuperó la memoria odiaba esa estúpida barrera que ponía con cualquiera que intentara acercarse a él.

—Detesto que hagas eso. —Soltó irritada.

—¿El qué?

—Fingir que estas bien cuando claramente no es así. —Respondió seria, viendo como él rodaba los ojos.

—Ahórrate tus sermones. —Lanzó mordaz.

—¿Por qué simplemente no aceptas que la estás pasando mal? —Preguntó seria, viendo como Harry se pasaba una mano por el rostro con cansancio.

—¿Has venido a cuestionarme? —Inquirió molesto.

—He venido a acompañarte. —Lo corrigió enseguida, tratando inútilmente de hacer una pequeña grieta en aquel muro. El moreno guardó silencio, ¿Esperaba acaso que él le confiara sus secretos?, ¿Sus pesadillas? Pensó con ironía, ¿Para qué diablos querría él contar ese maldito infierno? Ya suficiente tenía con cargar toda esa mierda, no quería sentir también las miradas de lástima de los demás.

—No me uses como excusa para encubrir tus problemas. —Le advirtió enojado, siendo el turno de la rubia de bajar el rostro. La chica miró con tristeza sus manos unos segundos, moviendo con uno de sus dedos aquella sortija de compromiso que aún portaba en su dedo anular. Y el auror se dio cuenta del error que había cometido…

—Melissa, yo… —Cerró los ojos con pesar.

—No hace falta que te disculpes, tienes razón. —Aceptó, levantando su mirada hacia él, tratando de ser fuerte.

—Yo también lo extraño. —Reconoció al cabo de unos segundos, viendo como ella asentía y barría rápidamente una lágrima que escapó de sus ojos. Melissa y Harry se hicieron compañía durante aquellos días difíciles en donde ambos lo habían perdido todo, su matrimonio con Sam se había terminado y su amiga había pasado a ser la viuda de aquel castaño que fue uno de sus grandes amigos. —Siempre me arrepentiré de no haberlo acompañado. —Murmuró con lamento y ella negó de inmediato.

—No tienes nada que lamentar, tenías tus propios problemas que arreglar. —Dijo al recordar la ruptura con Sam. —Debemos aceptar que… —Inspiró hondo. —Simplemente hay cosas que no podemos cambiar. —Murmuró resignada y el auror pudo ver aún el dolor en sus ojos café.

—¿Recuerdas cuando nos conocimos? —Preguntó Harry, intentando sonreírle para reconfortarla, sabiendo en el fondo que aquello no le brindaba calidez a ninguno de los dos. La rubia soltó una suave risa y añadió:

—El señor Klei había convencido a papá de que te unieras a la tripulación. —Recordó con una sonrisa nostálgica. —No fue tu mejor día.

—Jamás en mi vida había pescado, no tenía idea de cómo se utilizaba una caña de pesca y mucho menos una red. —Le aseguró mientras se servía otro trago.

—Conociendo tu vida ahora, creo que tiene bastante sentido. —Sonrió. —Al final lograste adaptarte perfectamente. —Añadió, mirándolo esta vez con cariño. —Hasta te hiciste amigo de una lechuza. —Recordó con gracia.

Flash Back

¡Maldita sea! —Escuchó renegar al castaño, logrando capturar la atención de los demás.

¿Qué sucede? —Preguntó el moreno al acercarse.

¡Esa estúpida ave otra vez está husmeando entre los pescados! —Renegaba Jason mientras trataba de correr a aquella lechuza blanca con una caña de pesca de los pescados que lograron capturar esa tarde. James no pudo evitar reír al ver que el animal se ponía a la defensiva.

Es una lechuza. —Lo corrigió divertido.

Me da igual lo que sea, ¡Que se largue! —Protestó, intentando ahuyentarla nuevamente.

¡Vamos amigo! Es inofensiva. —Trató de calmarlo sin borrar su sonrisa mientras lo contemplaba.

Solo lo dices porque le caes bien. —Recordó molesto. Y por muy extraño que pareciera era verdad, esa tarde aquella lechuza apareció en el barco y desafío a todos ahí, excepto a él. El animal se había posado en el hombro de James con una tranquilidad que sorprendió a los tripulantes y por si eso fuera poco, se había dejado acariciar por él.

Debe estar perdida y hambrienta, dale uno y regresemos. —Dijo esta vez mientras señalaba la fogata en donde se encontraban los demás. Resignado, el castaño tomó otro pez y lo lanzó, regresando al fin con sus amigos.

Fin del Flash Back

Sí, Hedwig había sido el primero en encontrarlo. Durante los primeros días las personas se sorprendieron al ver lo cercana que se estaba volviendo a él y como está siempre regresaba. Le había tomado cariño que con el tiempo decidió nombrarla "Nieve", un fenómeno meteorológico que no solía presentarse ahí, pero que solía recordar al mirar el ave. A Hedwig no parecía gustarle al principio, pero finalmente logro adaptarse.

—Hedwig. —Pronunció con una media sonrisa al recordarla.

—Jamás entenderé como es que esa ave te encontró. —Dijo con cierta incredulidad.

—Es una larga historia. —Se limitó a decir, pues pese a que tenía años viviendo con ella, Melissa no sabía nada acerca de la existencia del mundo mágico.

—¿La sabré algún día? —Preguntó curiosa, pero sin ejercer presión. La mirada de su amigo se volvió vacía y la sonrisa que le dedicó hace unos segundos se borró, ¿Cuál era su pasado? Quiso saber, extrañando la luz que sus ojos verdes llegaron a emitir, esa alegría y despreocupación que fue sustituida por el dolor y la culpa. Harry tragó con pesadez el nudo en su garganta y negó haciendo una mueca amarga.

—Ojalá no. —Murmuró bajando el rostro hacia el fondo de su vaso, perdiéndose en aquel líquido marrón.

—Es por ella, ¿Cierto? —El auror levantó la mirada enseguida y Melissa pudo ver el rencor que se escondía en el rostro duro de Harry. —Lo siento, no pretendía que…

—Descuida, lo nuestro terminó hace mucho tiempo. —Le aclaró en un tono amargo, bebiendo de nuevo.

—¿La extrañas? —Susurró de forma cuidadosa, temiendo incluso pronunciar su nombre. El moreno guardó silencio unos segundos, ¿La extrañaba? Pensó para casi enseguida sentir el escalofrió y el miedo de aquellas noches, como un recordatorio que su mente le soplaba al oído.

—No. —Mintió, esquivando la mirada de la rubia, quien supo rápidamente que no decía la verdad, ¿Tan importante fue esa mujer en su vida que logró que su matrimonio con su prima no funcionara? Se cuestionó al recordar una de las últimas conversaciones con Sam.

Flash Back

¿Estás segura? Tal vez sea una confusión. —Trató de hacerle ver Melissa, viendo como aquella castaña negaba con molestia. —Él te adora y…

¡No! —Rugió Samantha con lágrimas en los ojos. —Ya no… —Dijo con la voz quebrada.

Debe haber algún error, James no te haría algo…

¡Él me olvidó! —Profirió con rencor. —Él… cambió. —Negó. —Ya ni siquiera puede verme a los ojos cuando le digo que lo amo y anoche… —Pronunció intentando contener su llanto.

Sam… —Susurró Melissa con lamento, pasando con suavidad una mano por su espalda.

Dijo su nombre… —Continuó con labios temblorosos.

Puede tratarse de alguien más, una hermana o…

Mientras teníamos sexo. —Confesó con dolor en medio de un sollozo, dejando congelada a su prima. —Él no me ama… nunca lo hizo. —Gimoteó, refugiándose en los brazos de la rubia.

Fin del Flash Back

Durante varios años la relación entre James y Samantha fluyó con tanta naturalidad, igual o más que la de ella y Jason; sin embargo, jamás pensaron que al volver los recuerdos de su mente marcaría el fin de aquel hermoso matrimonio que había formado junto a su prima. Primero empezaron como simples sueños, algunos de ellos se convirtieron en pesadillas trayendo consigo los constantes dolores de cabeza. A menudo se le veía distante y pensativo, incluso irritado. Muchos entendieron la situación y supusieron que no debía ser fácil para él tratar de encontrarle sentido a las imágenes en su cabeza y mucho menos armar su vida pasada viviendo un presente distinto.

Pero las cosas empeoraron para todos, Jason murió, lo que implicó un golpe duro no solo para ella, sino para James. La única persona con la que había creado un verdadero lazo de hermanos estaba muerto. Y así, aquel círculo de amigos se rompió.

Ella, por otro lado, se sumergió en una terrible depresión, siendo Henry su único soporte esta vez, el pequeño fruto de su amor con Jason. Sonrió con cariño al recordar a su hijo.

Los meses transcurrieron, Samantha regresó a Nueva York dejando a James lidiar solo con sus demonios, quien tiempo después anunció que regresaría a casa… en Londres. Él había recuperado la memoria. Desesperada por vivir con la ausencia de Jason, ella le pidió acompañarlo, había perdido a su prima y al amor de su vida, no podía perderlo a él también.

Y aquí estaban años después, haciéndose compañía como un par de hermanos. Harry Potter se había convertido en el padre de su hijo, Henry lo adoraba y estaba segura que donde sea que estuviera Jason, estaría orgulloso de saber que él sería el mejor ejemplo para su hijo. Tal vez no conocía su pasado, pero si su dolor, era una maravillosa persona a la cual le habían pasado muchas cosas malas.

Con cuidado, extendió su brazo derecho sobre el escritorio y tomó su mano, Harry no mostró resistencia y la aceptó

—Sabes que te quiero, ¿No? —Dijo con suavidad.

—No sueles decirlo con frecuencia, pero lo sé. —Asintió en una media sonrisa.

—Intentaré recordártelo más seguido. —Le aseguró la joven de igual forma. Se observaron en silencio, regalándose un poco de calidez como siempre solían hacerlo cuando ambos tenían una mala noche. —Gracias, James.

—¿Porqué?

—Por hacerme parte de tu familia. —Harry apretó su mano con delicadeza.

—Tú me hiciste parte de la tuya primero al convertir a un extraño en tu hermano. —Le recordó con cariño, viéndola sonreír. Con cuidado, la rubia se incorporó para caminar hacia la puerta, pero justo antes de salir se giró nuevamente hacia el auror.

—Feliz cumpleaños, James. —Dijo finalmente antes de cerrarla, dejando que los ecos de sus pasos se perdieran hasta dejar en completo silencio la habitación.

Miró el lugar vacío, iluminado solo por aquella chimenea que tenía enfrente, ¿Era así como se sentía estar solo? Se preguntó, pues ni siquiera de niño logró sentirse tan miserable como se sentía ahora, ¿Cuál era el sentir de vivir esta tercera vida?, ¿Cuál era el sentido de vivir esta tercera oportunidad? Ya no era Harry Potter, ni aquel chico que encontraron casi muerto en la playa, ¿Entonces quién era? Le habían arrebatado no solo recuerdos y amigos, había perdido años de su vida, había escapado de un infierno tantos años que ahora que volvía no tenía idea de cómo escapar de ahí otra vez. Su cabeza era un laberinto oscuro y terrorífico, del cual no sabía como salir. Nadie podía ayudarlo esta vez. Nadie.

¡Hola!

Primero que nada, si eres lector nuevo, bienvenido. Es probable que no entiendas qué pasa con la etiqueta de "pendiente" en lo que deberían ser los siguientes capítulos, pero es una historia que se decidió modificar, por lo tanto, los demás capítulos aún no están listos para regresar de nuevo. Para más detalles puedes consultar la N/A del prólogo. Y si eres lector viejo… bueno, te saludo de nuevo por acá jajaja

Espero que hayan tenido un feliz inicio de año. Me demoré un poquito después de lo acordado, pero ya saben como soy con los capítulos, no lo publico hasta que estoy completamente convencida, ¿Qué les pareció? Un capítulo completamente diferente a la antigua versión, ¿No? Sin mentirles, me gustó bastante, el 50% de este capítulo ya lo tenía escrito desde hace años, recuerdos y detalles que en su momento no sé por qué no consideré publicarlos y ahora me pareció perfecto. Saben un poquito más acerca de la historia de Harry al perder la memoria.

Y un detalle importante a resaltar: Melissa. Personaje que anteriormente había mencionado una sola vez y había dejado claro que había muerto, bueno cambié de opinión. Si se dan cuenta tiene una conexión muy fuerte con Harry, amigos cercanos, casi hermanos. Aclaro para que no se malinterprete y crean que existirá una relación entre ellos. No, para nada. Espero que les agrade este personaje tanto como a mí.

Después de tanta oscuridad, me pareció justo darle a Harry un poco de soporte, que en medio de su hostilidad hubiera espacio para el cariño de los pocos que lo rodeaban, eso no implica que dejará de ser atormentado. Simplemente a su manera guardará distancia.

Francamente no tengo mucho que decir, me gustaría que me dejaran sus dudas, ya saben que yo con mucho gusto las contestaré.

Las fechas y los avances de las siguientes actualizaciones las estaré publicando en mis cuentas de Instagram (laya_cb95) y Facebook (Laya CB) para quien guste seguirme.

¡Saludos!

-Laura

Pd: Cualquier error de dedo será corregido tan pronto lo note.

08/Feb/23.