Capítulo 2: Demonios

"Lo que dejamos atrás y lo que tenemos por delante no son nada comparado con lo que llevamos dentro." (Ralph Waldo Emerson)

Hacía poco más de una hora que había regresado a su habitación y los rayos de sol ya comenzaban a filtrarse a través de las cortinas de su ventana. Abrió los ojos costosamente y miró el reloj junto a él, el cual ya marcaba las siete en punto, tenía tiempo suficiente para darse una ducha, tomar el desayuno e irse a trabajar. Con un poco de esfuerzo, se levantó de su cama y se dirigió al baño con la esperanza de que el agua fría de la ducha le ayudara a despejar su mente. Posteriormente se dirigió a su closet y sacó uno de sus trajes negros que solía usar cuando estaba en la oficina.

—¡Harry, el desayuno está listo! —Gritó una mujer desde abajo.

—¡Voy enseguida, Ellen! —Respondió mientras dejaba su ropa sobre la cama.

—¡Hombre, apresúrate que llegarás tarde al trabajo! —Volvió a llamarlo; Harry suspiró con pesadez, viéndose obligado a cambiarse con más rapidez.

—¿Puedo saber por qué tanta prisa? —Dijo malhumorado al bajar, entrando al amplio comedor.

—¡Feliz cumpleaños! —Corearon Ellen, Melissa y por supuesto el pequeño Henry, quienes lo recibieron con un pastel de chocolate y fresas.

—No era necesario… —Dijo tratando de sonreír, pero solo consiguió una pequeña mueca.

—No fue nada. —Contestó Ellen mientras se dirigía a él y le daba un abrazo. Ellen era una mujer de aproximadamente unos sesenta años, cabello corto y castaño en donde se podían percibir ya un par de canas, era un poco baja de estatura, pero pese a la edad era muy fuerte y de carácter duro, aunque solo con personas que lo requerían, generalmente era bastante cariñosa. Sonrió con cariño esta vez al recibir su abrazo, si había algo que Ellen tenía era que podía llegar a ser igual o más sobreprotectora que Molly Weasley.

—Ya es tiempo de que celebres tu cumpleaños como lo hacías antes, ¿No crees? —Dijo ahora Melissa siendo el turno de ella de abrazarlo.

—Pero…

—¡Sin peros! —Replicó Ellen, luego depositó un tierno beso en su mejilla. —Deberías quitarte esa barba ya de una buena vez. —Agregó una mueca ante el rose. —Como sea, ahora sopla.

—¡Abuela, falto yo! —Protestó un menor desde abajo, logrando que los presentes se soltaran a reír.

—No me iba a ir sin tu abrazo enano. —Dijo enseguida Harry tomándolo en brazos, sintiendo como el pequeño rodeaba su cuello con sus bracitos.

—¿Vendrás temprano a casa hoy? —Preguntó al separarse.

—Hijo, primero deja que sople las velas. —Intervino esta vez la rubia con una sonrisa. Henry de inmediato pidió colocar las velas sobre el pastel, pidiéndole permiso con la mirada a su madre, quien asintió divertida.

—No olvides pedir tu deseo. —Le recordó el pequeño con seriedad a Harry. El moreno negó con una pequeña sonrisa y sopló. Partieron un par de rebanadas y tras charlar unos minutos mientras comían, observó el reloj de pared que se encontraba en la cocina y se dio cuenta de que sólo tenía unos minutos para llegar al trabajo.

— ¡Demonios, voy tarde! —Dijo incorporándose enseguida.

—¿No puedes hacer una excepción hoy? —Preguntó Melissa.

—Es tu cumpleaños, no pasará nada si llegas tarde unos minutos a la oficina. —Lo regañó Ellen mirándolo con seriedad.

—Díselo a mi superior. —Dijo divertido antes de darle un último sorbo a su café. Se ajustó la funda de su arma, tomó las llaves de su auto y salió hacia su cochera, no sin antes despedirse de los tres presentes.

—¡Hombres, hombres! —Lanzó la mujer con exasperación.

Harry se hizo el de oídos sordos y fue directo hacia su auto. Una vez subió a este, aquella placa plateada junto a la palanca de cambios logró capturar su atención, brillando más de lo usual ante el rayo de sol que caía sobre él. Un suspiró de cansancio escapó de sus labios al recordar cómo es que había terminado ahí, en una comisaría muggle alejado del mundo mágico.

Flash Back

Un sudor frío recorría el rostro de aquel chico, ignorando en sus sueños aquella venda que portaba en su cabeza producto de una conmoción. Frunció su ceño con dolor y un recuerdo apareció:

«—¿Quién es usted?

Es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts».

El dolor se incrementó con unas fuertes punzadas en su cabeza.

«—Harry, debes saber que eres un mago.

¿Que soy qué?

Un mago».

Su corazón latió desbocado en su pecho.

«—Harry Potter.

¿Eres tú realmente? Lo sé todo sobre ti, por supuesto, conseguí unos pocos libros extra para prepararme más y tú figuras en Historia de la magia moderna, Defensa contra las Artes Oscuras y Grandes eventos mágicos del siglo XX».

Empapado en sudor, despertó alarmado aquella madrugada ante lo que acababa de pasar. Giró su cabeza hacia la ventana y miró posada sobre el respaldo de una silla vieja a aquella lechuza blanca que lo miraba con sus penetrantes ojos amarillos.

Hedwig. —Murmuró serio y el animal movió sus alas, gustosa de que su dueño la haya recordado por su verdadero nombre.

Fin del Flash Back

Por aquel mes se había desatado un fuerte huracán en la isla, consiguiendo el deslave de algunos caminos y el derrumbe de un par de casas, por desgracia la suya fue una. Pese a que no la destruyó en su totalidad, si logró derribar uno de los árboles grandes que se encontraba cerca, lo que llevó a que el tronco cayera sobre la sala de estar donde se encontraba él, provocándole una fuerte conmoción. Durante ese tiempo, las pocas veces que había intentado dormir tenía pesadillas extrañas que jamás lograba entender qué eran y mucho menos que significaban. Pero esa desastrosa noche de julio, la vida le devolvió la memoria y con ella su vida pasada.

Flash Back

¿Seguro que estarás bien, James? —Insistió la rubia preocupada, viendo como su amigo asentía.

Ya no hay dolor de cabeza y la pared está reparada. —Le recordó, buscando tranquilizarla; la rubia tomó una bocanada de aire y asintió.

Prométeme que me llamarás si necesitas algo. —Pidió Melissa antes de irse y a él no le quedó más que asentir nuevamente. Esperó paciente a que su amiga se fuera y luego inspeccionó el lugar vacío, pese a que había recuperado la memoria no olvidaba lo vivido en aquella casa con Sam; sin embargo, se vio obligado a dejar de lado sus sentimientos esta vez, pues necesitaba ponerse en contacto con sus viejos amigos y para eso necesitaba tener privacidad, es por ello que después del accidente no dudó en reparar de inmediato la habitación.

Decidido, comenzó a buscar entre los cajones de su habitación hojas blancas y bolígrafos para después dirigirse a la mesa y comenzar a escribir…

"Debes venir cuanto antes a Hawái, dirígete a Lanai city. Avísame cuando estés ahí, yo me encargaré de buscarte.

-Cornamenta".

Había optado ponerse el alias de su padre en el mapa del Merodeador para no ser identificado en caso de que la carta cayera en malas manos, sabiendo en el fondo que el pelirrojo entendería a la perfección que se trataba de él. Con cuidado, guardó la carta en un sobre y se la ató a una de las patas a Hedwig.

Asegúrate de que sólo llegue a manos de Ron. —Dijo una vez terminó; la lechuza mordió de manera cariñosa su mano y Harry sonrió. —Yo también te extrañé. —Le aseguró para después verla salir volando por la ventana.

Fin del Flash Back

Después de eso tuvo que pasar una semana para al fin poder tener una respuesta por parte de su amigo.

Flash Back

Observó el reloj de pared del comedor, notando que faltaban unos minutos para la media noche. Con cuidado, se incorporó y tomó uno de sus cuchillos de pesca antes de salir de la casa. Miró las calles vacías atento a que nadie más lo siguiera, después de lo que le había ocurrido no podía confiarse de nuevo y debía de estar preparado, es por eso que llevó consigo aquella pieza afilada. Caminó unos minutos hasta que vio algo a lo lejos que llamó su atención. Un hombre alto de aspecto desalineado estaba recargado de brazos cruzados sobre un faro de luz, impidiéndole ver su rostro con claridad. Con cautela se fue acercando a él sin dejar de observar tampoco a su alrededor, desconfiando hasta del más mínimo ruido.

¿Ron? —Se atrevió a preguntar una vez estuvo cerca, pero manteniendo aún una distancia prudente. El hombre de inmediato se enderezó y habló con cierta sorpresa al reconocer su voz:

Así que es verdad… Has vuelto. —Harry asintió con seriedad. —Te estabas tardando. —Contestó el pelirrojo mientras tomaba aquella vieja bolsa que se encontraba sobre sus pies.

Sígueme. —Ordenó sin vacilar el moreno.

Fin del Flash Back

Sin embargo, los reclamos no se hicieron esperar por parte de ninguno. Después de tantos años sin saber del otro, era bastante obvio que los dos emitieran juicios antes de siquiera saber la verdad de aquella larga ausencia…

Flash Back

Ron observaba a su amigo de espaldas, no pudiendo evitar mirarlo con molestia mientras lo seguía hasta una pequeña y modesta casa. Entraron y Harry echó un último vistazo hacia afuera, esperando que nadie los haya visto o seguido. Fue entonces donde el silencio reinó y una tensión golpeó la habitación.

¿Por qué volviste? —Preguntó al fin Ron. —¿Por qué después de todos estos años? —Su tono de voz le indicó a Harry que aquella no sería una bienvenida grata.

¿Es así como recibes a un viejo amigo? —Respondió serio él también, dándole la espalda aún. Ron gruñó con indignación, ¿Cómo se supone que debería de reaccionar sabiendo que en todos estos años estuvo vivo y nunca los buscó?, ¡Todos lo creyeron muerto! Y ahora, de buenas a primeras recibe una carta de él en donde lo cita en otro maldito país como si nada hubiera pasado.

¡Déjate de tonterías! —Lanzó molesto al fin. Harry lo regresó a ver enseguida con expresión seria y fue cuando pudo ver en qué condiciones venía su amigo. Traía un pantalón de mezclilla azul desgastado y unas viejas botas de montaña, además de una chamarra bastante rota y sucia. De su rostro se podían percibir ojeras en una clara señal de que no había dormido bien en días, además de suciedad y una corta barba descuidada que cubría su cara.

¿Qué demonios pasa contigo? —Preguntó Harry enojado, no sabiendo a dónde se dirigía aquello. Por un par de segundos, Ron no pudo evitar mirar con desconcierto aquella desconocida y nueva cicatriz que cubría el rostro del moreno, pero decidió ignorarla y continuar.

¿Me dirás ahora que no sabes? —Soltó una risita sarcástica mientras se recargaba en una de las paredes junto a la ventana.

No, es precisamente que te cité por esto, Ron. —Le recordó airado, no iba a tolerar sus reclamos sin argumentos.

Entonces habla de una maldita vez. —Ordenó perdiendo la paciencia; sin embargo, el moreno no estaba dispuesto a permitir que lo señalara como culpable. Furioso, lo tomó con brusquedad de las solapas de su chamarra.

¡¿Crees que me agrada toda esta mierda imbécil?! —Rugió, estrellándolo con fuerza contra la puerta. —¡Mírame bien, Ron! —Gritó rabioso. —¡¿Te parece que desaparecí estos años por gusto?! —Le cuestionó, acercando su rostro para que viera aquella cicatriz que cubría gran parte de su mejilla izquierda hasta llegar a su ceja. El pecoso lo miró atónito al ver su reacción, no pudiendo evitar sentirse intimidado por sus ojos, ¿Qué era eso nuevo que se escondía en su amigo?, ¿Odio? No pudo evitar tragar con dificultad ante esto último.

Y-yo…

Ya es hora de que dejes tu estúpido resentimiento a un lado. —Escupió con frialdad antes de soltarlo de mala gana. Fue esta vez que Ron decidió mirarlo con más detalle, sorprendiéndose nuevamente ante lo que vio, ¿Así se miraban seis años? Se cuestionó al ver lo deteriorado que estaba Harry, pues pese a que mantenía un físico aparentemente saludable, aquellas marcas en sus brazos le dijeron que su amigo la había pasado mal todo este tiempo, ¿Qué había ocurrido con él todos esos años?, ¿Dónde había estado y por qué nadie pudo encontrarlo?

Harry notó como Ron mantenía su mirada desconcertada en las cicatrices de sus antebrazos, entendiendo que esa sería la única prueba que él tenía del infierno que había vivido. —¿Ahora crees de lo que hablo?

¿Quién demonios te ha hecho esto? —Dijo Ron dejando de lado su tono indiferente.

Llevo seis años preguntándome lo mismo. —Reconoció serio al tiempo que tomaba una silla de la mesa y se dejaba caer con pesadez. —Me borraron la memoria. —Confesó sin rodeos, ignorando la cara de asombro del pecoso.

Fin del Flash Back

Y pese a que al principio fue difícil creerlo, Ron entendió que ninguna otra opción tenía sentido más que esa. Él no portaba una varita, vivía entre los muggles del otro lado del mundo con otro nombre, ¿Qué posibilidades tenía de que lo encontraran? Ninguna.

Flash Back

¿Hace cuánto recuperaste la memoria?

Un par de semanas. —Respondió serio.

¿Fue el encantamiento «Obliviate»? —Harry asintió. —Pero… ¿Cómo es posible que hayas vuelto a recordar? —Se cuestionó más perdido que antes, no entendiendo qué diablos había pasado.

Habrá que investigarlo, tal vez exista más de una razón. —Dijo esta vez pasándose una mano por su rostro con cansancio.

¿Piensas volver al mundo mágico? —El moreno negó de inmediato.

No, será mejor mantener las cosas así un tiempo. No quiero que todos sepan que sigo vivo… tal vez él pueda… —Intentó decir, apretando sus nudillos con impotencia. El pelirrojo entendió a que se refería, ¿Sería posible que quien le hizo esto volvería para terminar lo que empezó?

¿Qué tienes pensado?

Regresar… pero esta vez no como Harry Potter. —Ron arqueó una de sus cejas. —Por lo pronto es necesario volver a Londres cuanto antes, pero sin aparecernos, será lo mejor. —Pensó seguro.

¿Y cómo piensas hacerlo? —Quiso saber ya más interesado en los planes del moreno.

Lo primero es conseguir una varita, la mía desapareció aquel día. —Ron bajó la mirada, avergonzado, sintiendo la culpa aún recorrerlo por haber sugerido separarse.

¿Vas a visitar a Ollivanders? —Preguntó, tratando de concentrarse en el plan del moreno, viéndolo negar enseguida.

El ir con Ollivanders sería exponerme ante todos. Debemos conseguir la varita de alguna otra forma, los carroñeros no serán una opción esta vez. —Decía mientras trataba de pensar en una mejor solución.

Quizás la de Sirius sea buena idea. —Sugirió el pecoso, pero Harry negó una vez más.

Esa varita no tendría mi lealtad. Probablemente funcione un tiempo, pero no sería tan poderosa como lo fue con Sirius, así que no creo que sea de gran ayuda. Aunque… —Guardó silencio al recordar un pequeño detalle que había pasado por alto.

¿Qué sucede? —Lo miró serio.

Mis padres. —Recordó pensando que aún tenía esperanzas.

¿Qué hay con ellos?

Sus varitas. —Sonrió al pensar que esta podría ser la solución. —¿Recuerdas lo que dijo Ollivanders? —Ron frunció el ceño sin entender a dónde iba. —La lealtad de las varitas se pasará a otra persona siempre y cuando ésta haya logrado desarmar al otro. —Le explicaba enérgico.

Ajá, pero tú no desarmaste a tus padres sino Voldemort…

¿Y quién mató a Voldemort? —Ron abrió los ojos entendiendo al fin lo que su amigo quería decir.

¿Crees que funcione? —Preguntó más convencido con esa última teoría.

Habrá que intentarlo.

Fin del Flash Back

Desde luego que no iban a poder hacerlo solos, mantenerse oculto sólo con la ayuda de Ron sería una tarea muy difícil, es por eso que se vieron en la necesidad de pedirle ayuda a Lupin, quien tan pronto se enteró no dudo en ir a buscarlo ya con un plan en mente.

Flash Back

La noche se tornaba lluviosa y un moreno no dejaba de caminar de un lado a otro sobre aquella pequeña casa, preguntándose ¿Dónde demonios estaba su amigo y su profesor que no llegaban? Habían pasado un par de semanas desde que se había puesto de acuerdo con Ron para que diera aviso a Lupin únicamente de que estaba de vuelta. El ruido de la puerta logró llamar su atención y de inmediato se acercó solo para descubrir que era su amigo…

¿Lo has traído? —Preguntó apenas abrió. Ron sonrió y se apartó permitiéndole el paso a aquel hombre castaño. —Remus…

El licántropo lo miró sorprendido unos segundos y después no dudó en darle un abrazo.

Estás vivo… —Le susurró en medio del abrazo y Harry pudo jurar que su voz se quebró. —Me da gusto saber que estás bien, Harry. —Le dijo sonriendo mientras lo soltaba y él solo se limitó a asentir. El moreno no los hizo esperar y los pasó inmediatamente, las malas noticias no se hicieron esperar.

¿Te borraron la memoria? —Soltó sorprendido su profesor, no creyendo lo que acababa de escuchar. —¿Pero quién demonios te ha hecho esto? —Decía con gesto serio, ¿Qué otro enemigo más tenían?, ¿Un seguidor de Voldemort?

Nadie lo sabe, pero es por eso que te he buscado. Como sabrás, tú y Ron son los únicos que saben mi localización… y muy probablemente que sigo vivo. —Su profesor asintió atento.

Sí, Ron me dio algunos detalles y entre ellos tu interés en las varitas de tus padres. —Le recordó, viendo a Harry asentir.

Así es, ¿Tienes idea de que pasó con ellas? —Preguntó con seriedad, viendo como su antiguo profesor negaba y sacaba de sus bolsillos dos varitas.

Aquí las tienes. —Dijo colocándolas sobre la mesa, Harry las miró sorprendido y sonrió al tomarlas. —Luego de la muerte de James y Lily me permití conservarlas y guardarlas cuidadosamente, temí que fueran robadas y cayeran en malas manos. —Le explicó, sonriendo con tristeza al recordar a sus viejos amigos. —Sólo espero que te funcionen.

Eso no lo sabré hasta que lo intente. —Respondió tomando la primera, la cual según Remus era de su padre James. La varita tenía un color caoba y era un poco más larga a comparación de la de su madre; sin embargo, esta contaba con unas figurillas que a Harry le recordaron la forma de las telarañas.

¿Qué te parece un pequeño combate para calentar un poco? —Sugirió su amigo mientras sacaba su varita y Harry desde luego aceptó. —No tengas consideración conmigo solo porque soy tu amigo, ¿De acuerdo? —Le advirtió mientras se ponía en posición; el moreno sonrió negando.

«¡Expulso!».

«¡Flipendo!». —Soltaron al tiempo e inmediatamente su amigo fue lanzado hacia una de las paredes de la casa; Harry sonrió y se acercó al pecoso.

Hablaba en serio, Potter. —Le dijo Ron mientras se incorporaba.

Lo siento, Ron. —Se disculpó. Usaron un par de hechizos más y la varita respondía a cada uno perfectamente, optando por quedarse con la de su padre.

Estamos listos…

Fin del Flash Back

Sonrió mientras manejaba ante ese último recuerdo, se sentía honrado al poder llevar la varita de su padre; sin embargo, aquello también era un silencioso recordatorio de que tenía que encontrar al culpable.

Flash Back

¿Qué plan tienes en mente para mantenerte entre los muggles sin que te descubran? —Preguntó Ron mientras se recargaba en el respaldo de una de las sillas de su casa.

Debo cambiarme el nombre. —Aseguró serio. —Aquí me llamo James y hasta ahora nadie me descubrió, creo que será buena idea mantenerlo igual. —Dijo convencido.

¿No crees que es bastante obvio? —Agregó un poco en desacuerdo su amigo.

No, no lo creo. —Intervino esta vez Lupin. —James es un nombre muy usado y con otro apellido podríamos ocultarlo perfectamente. —Harry asintió de acuerdo con su profesor.

Pero tu cicatriz…

Ya casi no se nota, Ron. De cualquier manera, buscaré la forma de ocultarla o desaparecerla. —Decía mientras tomaba asiento junto a ellos en la mesa.

Yo te recomendaría que mantengas tu apariencia así. —Sugirió el licántropo, refiriéndose a su barba. —Has cambiado bastante, ni yo mismo te reconocí hace un momento. —Ron asintió de acuerdo.

¿Qué me dices de tu problema de la vista? —Añadió de inmediato el pecoso al recordar ese pequeño gran detalle.

Por lo que sé, los muggles usan diferentes métodos para dejar de usar gafas, desde lentes de contacto o incluso someterse a alguna cirugía… —Le explicaba a su amigo.

Basta con que cambies de anteojos o bien, usar algún tratamiento mágico que te permita ver sin usarlos. —Dijo Remus, restándole importancia. —Lo que me preocupa es cómo sobrevivirás sin tocar tu dinero de Gringotts. —Harry se pasó las manos por el rostro con cansancio, aún no sabía cómo resolver ese detalle.

No sé cómo demonios voy a resolver eso. —Se dijo consternado.

Si me permites… —Añadió con cautela. —Tengo algo que puede servirnos. —Les informó mostrándoles un sobre que había traído consigo, pero que hasta ahora ninguno preguntó qué era. —Hace unas semanas un par de mortífagos atacaron a dos oficiales que pertenecían al CID. —Les explicaba mientras sacaba los documentos. —Lamentablemente ninguno sobrevivió. —Agregó, pasándole un par de hojas a los dos chicos. Harry y Ron los tomaron sin entender aún a qué se refería.

¿Eran muggles? —Lupin asintió.

¿Qué es CID? —Preguntó esta vez Ron.

Departamento de investigación criminal. —Harry sacudió la cabeza no entendiendo a dónde iba.

¿Y cómo esto podrá ayudarme? —Quiso saber confundido.

Lee hasta el final. —Le ordenó y Harry y Ron pasaron a la siguiente página, pero al leer el primer nombre, ambos se voltearon a ver sorprendidos.

¿Gregory Jobs Evans? —Leyó el moreno desconcertado.

¿Tenías más familiares aparte de los Dursley? —Dijo Ron más confundido que antes al ver como Harry negaba.

Desconozco que sea algún familiar de tu madre, Lily jamás me mencionó algo de él, ¿Petunia nunca te dijo nada? —El chico negó una vez más.

Dudo que ella sepa algo. —Reconoció.

Aun así, ¿De qué le serviría saber esto? —Insistió el pecoso.

Podría ayudarnos a ocultarte. El departamento colocó un sustituto por el momento para mantener el orden; sin embargo, elegir al nuevo teniente les tomará más tiempo y es ahí cuando tu entrarías.

Espera un segundo… —Intervino Harry serio. —¿Estás diciendo que quieres que yo entre al departamento como el nuevo teniente? —Remus asintió.

No es mala idea. —Reconoció pensativo, Ron; el moreno lo miró incrédulo. —¿Qué me dices de su familia?, ¿Tenía hijos?

El hombre por lo que sabemos era alguien respetado… —Ambos chicos asintieron con atención. —Pero jamás tuvo hijos, ni siquiera estaba casado. Hasta donde sabemos vivía con una empleada que tenía más de treinta años trabajando para él, creo que se llama Ellen.

¿Por qué lo mataron?

Diversión, supongo. Los mortífagos estaban ebrios, ambos ya fueron interrogados y están en espera de recibir su sentencia en Azkaban.

¿Crees que sea buena idea? —Preguntó Harry, inseguro. Esconderse era una cosa, pero hacerse pasar por un oficial entre los muggles era otra cosa, ni siquiera sabía cómo funcionaba un arma ni todas esas reglas militares que se supone que los policías deberían saber, ¿Cómo diablos iba a pasar desapercibido?

Se lo que estás pensando Harry y ya lo tengo cubierto. —Habló su profesor al ver el gesto preocupado en él.

¿De verdad? —Preguntó mordaz, dejándose caer pesadamente sobre la silla con los brazos cruzados.

Nos dará tiempo suficiente para prepararte. —Le aseguró.

¿Y quién se supone que hará eso?

Fácil. —Dijo Ron sonriendo. —Yo lo haré.

Fin del Flash Back

Durante los años que estuvo desaparecido, Ron se instaló en varias misiones en donde estuvo encubierto, el pelirrojo paso años buscando a su amigo y fue tanta su entrega que incluso se vio en la necesidad de integrarse entre los muggles, por lo que se obligó a aprender de sus costumbres y tradiciones dependiendo del lugar a donde iba. Incluso sabía cómo funcionaban las armas de fuego, lo que sorprendió bastante a Harry, Ron había logrado pasar desapercibido entre ellos con una facilidad increíble, incluso más que él. Posterior a la reunión Lupin le consiguió un pasaporte falso y, junto a Melissa y Henry, fue trasladado al estado de Washington a las afueras de Port Angeles, ahí permanecieron los primeros seis meses en donde fue instruido por Ron antes de regresar a Inglaterra.

Una ciudad tranquila con grandes terrenos de bosques que le permitieron llevar su entrenamiento sin ningún contratiempo, sin embargo, el haberse llevado a su amiga sabía que generaría sospechas en ella, dudas y preguntas que probablemente no contestaría. Así que una vez más le dio la opción a Melissa de retornar, pero sorprendentemente la chica se mantuvo firme.

Flash Back

Los días soleados habían terminado desde su llegada tardía a Washigton, el tiempo transcurrió más rápido de lo que él hubiera imaginado, había llegado el momento de retornar de nuevo. Había decidido desde hace un par de días cómo darle la noticia a Melissa de que regresaría a Londres; sin embargo y pese a que ella insistió en acompañarlo hasta Inglaterra, no quería negarle la opción de poder volver a casa. Sonrió con cariño al ver como Henry reía mientras jugaba con la arena, una más oscura y fría a comparación de la que estaban acostumbrados.

No cielo, la arena no se come. —Le decía Melissa junto a él, evitando que el niño se llevara el puño de arena a la boca. Suspiró con pesadez, observando el atardecer en aquella playa. —Luces muy pensativo desde que salimos de casa. —Escuchó de repente, logrando que volviera su atención a ella y Henry. —¿Ocurre algo? —Harry tomó una bocanada de aire y asintió, tomando un par de piedras que se encontraban cerca para comenzar a lanzarlas al agua de forma distraída.

Necesitamos hablar. —Respondió serio sin verla a los ojos.

¿Sobre qué? —Lo miró curiosa.

Sobre mí. —Y entonces la vio a los ojos. —Sobre quien soy. —Melissa sonrió con vacilación y bajó la mirada hacia el niño.

No te llamas James, ¿Cierto?

No realmente. James es mi primer nombre. —Le explicó. —Harry James Potter.

¿Harry Potter? —Repitió. —Te queda bien. —Reconoció, logrando hacer que el chico sonriera. —Imagino que no es el único secreto que tienes para mí, ¿No?

No y es probable que nunca sepas algunos. —Dijo serio. —Hablé con Ron hace un par de días y me comentó que ya está todo en orden para regresar a Inglaterra. —Melissa lo miró sorprendida, ¿Cómo es que esos amigos suyos podían hacer todo tan rápido? —Sin embargo, necesito que sepas que no regresaré ahí usando mi verdadero nombre. —La chica cambió su expresión a una de desconcierto. —Hay muchas cosas que no sabes de mí, yo… tengo enemigos, muchos. Lo que me paso hace años no fue un accidente y es probable que quien lo hizo quiera terminar el trabajo. —Los ojos de ella se abrieron con horror.

¿Acaso sabes…? —Intentó decir asustada.

No. —Negó de inmediato. —Pero quiero averiguarlo y para ello necesito la ayuda de Ron.

¿Eres… un policía? —Preguntó con cautela, recordando que lo había visto recibir entrenamiento físico con aquel chico pelirrojo, además de ver como practicaba su puntería con un par de armas.

Algo así, pero ese no es el punto. —Recordó. —Quiero que sepas mi situación y que estés consciente de los secretos que cargaré conmigo que no podré revelarte. Te vas a cuestionar muchas cosas y seguramente no recibirás una respuesta mía… —Melissa guardó silencio analizando su respuesta. —No quiero negarte la opción de volver, si tú quieres…

Quiero ir contigo. Ambos. —Soltó con determinación, sorprendiendo al moreno.

¿Estás segura? —Insistió. —Tienes una vida aquí, tal vez podrías…

No tengo a nadie más, James. —Le recordó. —Mi padre y Jason murieron… y Sam… —Harry bajó la mirada.

Ella es tu familia. —Murmuró cabizbajo, ignorando como ella negaba.

Tú y Henry son mi única familia ahora. —Aseguró, tomando una de sus manos.

Fin del Flash Back

Y hasta ahora Melissa se había mantenido firme en su decisión, lo cual en el fondo agradecía, pues su compañía junto con la de Henry, lograron hacer sus días menos tormentosos. Una noche antes de regresar a Londres, Remus le hizo llegar los nuevos pasaportes con la identidad que manejaría a partir de ahora, sorprendiéndose bastante al leer el apellido de su madre junto a su segundo nombre. Pensó por un momento que lograrían identificarlo pronto si lo mantenía, sin embargo, Remus le aseguró que se haría pasar por un sobrino lejano de aquel Capitán que fue asesinado por los mortífagos. Gregory Jobs resultó ser un hombre de aproximadamente sesenta años, quien vivía con una mujer llamada Ellen Robert, la cual fue la pareja de Jobs por muchos años, pero con quien no llegó a contraer matrimonio ni tener hijos, pues según la explicación que le dio la mujer, su trabajo no le permitiría darle el tiempo de calidad que sus hijos iban a necesitar. Harry sabía que la mujer era bastante lista como para saber que su "tío" no murió a causa de un asalto, además de que él se dedicaba a ser más que un simple teniente, sin embargo, Ellen jamás lo cuestionó, tratándolo con el mismo cariño de siempre. Suspiró con pesar, ¿Quién iba a imaginar que "el niño que vivió" regresaría años después portando otro nombre, viviendo escondido entre los muggles?

Minutos después tras el volante, por fin llegó, viendo como aquella puerta de metal se abría para él, permitiéndole ingresar el auto al estacionamiento.

—Buenos días teniente. —Saludó uno de los guardias tan pronto lo vio bajarse del auto.

—Buen día, Josh. —Contestó Harry con formalidad pasando de largo. Ron con frecuencia lo regañaba por, según él, tener malos modales con los demás empleados y oficiales, sin embargo, el moreno prefería no mantener ninguna relación de amistad cercana, ni siquiera de trabajo. Entró y casi de inmediato fue recibido por otro saludo, pero esta vez de Jessica, la chica de recepción; Harry se limitó a contestar el saludo con un movimiento de cabeza, dirigiéndose rápido al elevador. Una vez dentro, marcó la planta en donde se encontraba su oficina y la de otro par de detectives. Llegó y el bullicio de algunas personas y oficiales no se hicieron esperar, personas llorando por sus familiares desaparecidos o violentados, detenidos alegando desde las rejas que son inocentes, quejas o cualquier clase de problema en donde se veía involucrada la policía.

—Joe, ¿Ya tienes los reportes del caso de la familia Cooper? —Escuchó preguntar a Anahí, una asistente que se encargaba de recoger los reportes de cada oficial y detective, básicamente ella ayudaba a que todas las tareas administrativas fueran más llevaderas, sin embargo, nunca faltaban los chicos como Joe. Aquel era un hombre si acaso dos años menor que él, alto, delgado, castaño y ojos azules que tenía poco tiempo de trabajar ahí.

—¿Eran para hoy? Uy nena, lo siento. —Se disculpó con fingida pena. —La próxima semana te lo tengo sin falta. —Le aseguró despreocupadamente mientras apoyaba sus pies en el escritorio.

—¿La próxima? —Soltó ofendida la chica. —Joe, el último día para entregarlo era hoy, la vez pasada que me atrasé recibí una amonestación por tu culpa. —Le recordó molesta, viendo como el chico sonreía con cinismo.

—Lamento escuchar eso. —Dijo burlesco, llevando ambas manos a su cabeza con relajación, ignorando que detrás de él Harry lo escuchaba con los brazos cruzados.

—¿No es muy temprano para que estés de holgazán, Wells? —Preguntó con mesura Harry a su espalda, logrando que el chico se desestabilizara en su silla ante la sorpresa de saber que estaba ahí.

—¡Teniente, buenos días…! —Lanzó rápidamente, poniéndose de pie.

—Hace dos días debiste entregar ese reporte. —Le recordó molesto.

—Entiendo, pero si me da más tiempo le aseguro que…

—No te daré más tiempo, tienes hasta medio día para entregarlo. —Ordenó serio, viendo como el rostro del chico se desencajaba.

—¿Medio día? Con todo respeto señor, eso es muy poco tiempo, no creo alcanzar a…

—No me des más motivos para echarte de mi equipo. —Le advirtió entre dientes con mesura. —Medio día, ¿Entendió? —Repitió antes de ingresar a su oficina, viendo como Joe asentía de mala gana.

Una vez dentro fue directo a su escritorio y se dejó caer con pesadez en la silla, soltando un hondo suspiro; estaba cansado y molesto de tener que lidiar con la incompetencia de Joe y de otros oficiales que creían tener alguna clase de derecho sobre las personas solo porque portaban una placa. Cuando Lupin lo asignó a este puesto, pensó que tendría tiempo suficiente para enfocarse en la investigación del maldito loco que lo secuestró hace años, sin embargo, se vio enfrascado en casos de personas que sufrían toda clase de violencia, descubriendo que no solo el sistema del mundo mágico estaba podrido, sino también el de los muggles. Entendiendo ahora por qué en muchas ocasiones el ministerio no interfirió en los problemas de estas personas, daba asco saber la gente que había afuera: Pedófilos, acosadores, violadores, agresores… y la lista no terminaba. No quería imaginarse con qué clase de injusticias vivía la gente en otros continentes o países.

Hacía unas semanas en una operación encubierta en donde estaba a cargo Ron, descubrieron una red de pedofilia y para su sorpresa el sospechoso era un funcionario de alto perfil, casado nada más y nada menos que con una abogada de servicios infantiles. La pareja contaba con tres hijos menores a los cuales se les hicieron las pruebas pertinentes no encontrando ningún indicador de que hubieran sufrido agresión sexual; sin embargo, su padre ya había distribuido material pornográfico, por lo que fue puesto en custodia de inmediato para su debido proceso.

No obstante, había otros casos vinculados al mundo mágico que lo inquietaban. Hace un año recibió un caso que aparentaba ser solo un asesinato de un muggle, pero al revisar el cuerpo con el forense descubrieron marcas poco usuales en el cuerpo, marcas muy parecidas a las que él tenía, eso no podía ser demasiada coincidencia, ¿No? Lamentablemente no tenían datos de esta persona, ni identificación, nacionalidad, nada. Era como si jamás hubiera existido, lo que dificultaba más aun su trabajo, pensó frustrado al ver los expedientes en su escritorio.

Hacia un año que sus pesadillas habían aumentado, nuevos recuerdos desgarradores que lo asechaban en sus sueños, llevando a que aumentara más su dosis de poción sin sueño, era como si aquella persona sin nombre le soplara al oído y le dijera que él aún estaba cerca, como si hubiera despertado sus más grandes demonios.

En más de una ocasión Ron le dijo que podía tratarse de algo más o de alguna confusión, pero esas marcas eran tan reales y estaban ubicadas exactamente en el mismo lugar donde él las tenía, algunas otras también que no se atrevió a mencionar ni mucho menos mostrarles, había lugares de su cuerpo que estaban marcados y que nadie sabía de su existencia.

El sonido de la puerta lo alertó, obligándolo a volver al presente…

—¡Estoy ocupado! —Dijo alzando la voz, no teniendo ánimos de lidiar con más quejas de Joe.

—A mí también me da gusto verte amigo. —Soltó sarcástico el pecoso mientras se introducía a la oficina.

—Ron... —Dijo un poco sorprendido. —No te esperaba. —Le explicó incorporándose. Ron sonrió y le extendió la mano para enseguida regalarle un abrazo de hermanos.

—Feliz cumpleaños, Harry. —Le deseó dándole unas palmadas en la espalda.

—Ron, ya te he dicho que...

—Lo sé, lo sé "No me llames Harry en la oficina". —Lo imitó con fastidio al tiempo que tomaba asiento frente a su escritorio, viendo como Harry lo miraba serio. —¡Lo siento! Pero debes entenderme, tengo más de siete años llamándote así, es difícil nombrarte de otra forma de la noche a la mañana. —Harry soltó un suspiro cansado mientras negaba, su amigo nunca cambiaría. —Como sea... —Hizo un ademan con la mano restándole importancia al asunto. —He venido a invitarte a tomar el desayuno, ¿Qué dices? —Le propuso entusiasmado.

—Lo siento, pero Ellen ya...

—Ellen me llamó y me dijo que no desayunaste, así que ahórrate la mentira. —Lo interrumpió, llevando a que nuevamente su amigo lo mirara con sorpresa. —Anda, vamos. El lugar está a unas cuadras de aquí. —Le animó mientras se incorporaba.

—Tengo mucho trabajo y...

—Deja que los muchachos se encarguen, además solo serán un par de horas. —Lo interrumpió despreocupado, dirigiéndose a la puerta.

—No tengo opción, ¿Cierto? —Preguntó irritado y Ron negó divertido. Resignado, Harry salió detrás de su amigo, no sin antes dejarle un par de indicaciones a Anahí. La cafetería estaba a unas cuadras por lo que no les tomó ni tres minutos llegar a ella, tomaron asiento en una mesa junto a la ventana y ordenaron. Ron eligió unos huevos fritos con tocino, pan tostado con mermelada, una orden de quaffles y un vaso de jugo; Harry, por otro lado, optó por un poco de café y el desayuno clásico de los británicos.

—En un momento les traigo sus platillos. —Anunció el mesero mientras colocaba sus bebidas antes de retirarse de nuevo.

—Así que… ¿Tienes planes para hoy? —Preguntó con curiosidad el pelirrojo mientras le daba un sorbo a su jugo.

—Trabajar. —Se limitó a decir serio el moreno mientras preparaba su café, ignorando como Ron rodaba los ojos con fastidio.

—¿Por qué no me sorprende? —Murmuró fastidiado el pelirrojo, Harry lo miró con disgusto.

—Asumo que Melissa y Ellen van a preparar algo. —Agregó con desgana, moviendo con cuidado la cuchara sobre el café. —Y ciertamente no es algo que me apetezca… festejar. —Dijo esto último en un tono amargo.

—Deberías considerarlo, hace bastante tiempo que no festejas tu cumpleaños como es debido. —Dijo Ron en un tono más neutral.

—Estoy bien así. —Respondió cortante al ver como aquel chico que los atendió hace un momento se acercaba con los platillos.

—¿Y qué me dices tú?, ¿Qué tal van las cosas con Anne? —Preguntó en un intento de evadir el tema de su cumpleaños, siendo esta vez el turno de Ron de soltar un suspiro cansado.

—Igual. —Respondió y notó enseguida como Harry lo miraba con el ceño fruncido. —Insiste en que formalicemos. —Le explicó rápidamente al ver su desconcierto.

—Por tu expresión asumo que no quieres. —El pecoso asintió.

—No estoy interesado en ella y lo sabe. —Decía en tono serio antes de llevarse un bocado a la boca.

—Algún día le tendrás que dar una oportunidad. —Añadió serio el moreno, concentrado en su comida, ignorando como el pelirrojo negaba.

—No pienso hacerlo, ese lugar está reservado para Luna. —Declaró serio, dejando de lado su comida. Al escucharlo, Harry de inmediato levantó la mirada hacia él.

—Ya hemos hablado de eso, Ron. —Le recordó con mesura. —No puedes buscarla. —Ron apretó sus puños y bajó la mirada con impotencia, obligado a tragarse su coraje.

Tras la desaparición de su amigo, Ron y los chicos comenzaron una exhaustiva búsqueda en cada rincón de Europa en donde no hubo un solo rastro del moreno. Asechado por la culpa de lo que había sucedido, el pecoso jamás mencionó que él tuvo la idea de separarse en aquella misión, guardando ese secreto para sí mismo, pero prometiendo que lo encontraría. En muchas ocasiones, tras regresar de largas semanas fuera de casa, Luna estaba ahí casi siempre ayudando en lo que era posible a Ginny y Hermione. Él, por otro lado, se refugió en la soledad, cuando estaba ahí se limitaba a comer y dormir solo lo necesario antes de ponerse a investigar, no sintiéndose merecedor del descanso y mucho menos de estar cerca de su familia, pues la culpa era tan grande que ni siquiera podía verlos a los ojos. Muchos de ellos asumieron que la ausencia de Harry lo había afectado por el lazo tan grande que tenían de amistad y por el hecho de que él estuvo ahí y no pudo hacer nada, así que le dieron su espacio. Todos, excepto Luna. Sin esperarlo, aquella rubia de grandes ojos azules y espíritu soñador ocupó un espacio en su corazón que nadie había podido remplazar. Fue la única que, sin decir nada, muchas noches le hizo compañía afuera de la madriguera cuando todos dormían. No lo cuestionaba, tan solo estaba ahí. Y esa fue la manera en que poco a poco comenzaron a crear un lazo de amistad que fue evolucionando a algo más, algo que nunca comprendió entre Harry y Hermione, pero con ella sí. Y solo fue cuestión de tiempo para que Luna pudiera ver a través de él, siendo la única persona a la que, entre lágrimas, le había confesado lo que realmente había ocurrido aquel día, sorprendiéndose al recibir la calidez de sus brazos y no los reclamos como había esperado.

Luna había sido esa pequeña luz que necesitó en esos días oscuros, la única persona que entre las sábanas de su habitación y en las noches frías, le brindó el calor y amor que necesitaba, consiguiendo que borrara, aunque sea por un momento, aquella culpa que lo asechaba.

—¿Cuánto tiempo más vas a seguir guardando el secreto? —Preguntó serio el pelirrojo. Harry dejó un momento los cubiertos y lo miró solvente.

—El tiempo que sea necesario, ¿Debo recordarte porque estamos en esta situación? —Le cuestionó airado; Ron apretó su mandíbula con impotencia, dudando de como continuar aquella conversación sin perder los estribos. Harry detestaba reprocharle aquel error a Ron, pero hasta ahora esa culpa era lo único que detenía a su amigo de buscar a Luna de nuevo. No podía permitir que eso sucediera, pues no solo implicaría el regreso de Luna y Ginny, sino también el de Hermione. Aquel trío de chicas eran tan unidas y sumándole el enamoramiento de Ron hacia la rubia, podía generar que su amigo cometiera un error y revelara información de su paradero. Debía reconocer que admiraba el compromiso que hasta ahora el pecoso había tenido con él y lamentaba en el fondo tener que someterlo a esto, pero tener a ella cerca de nuevo… No podía. Su estabilidad mental prendía de un hilo y Hermione sólo empeoraría las cosas.

—Fue una mala decisión y lo lamento. —Dijo el pelirrojo con cuidado. —Se que una disculpa no va a reparar todo lo que tuviste que pasar, pero… —Hizo una breve pausa antes de continuar. —Debemos de seguir con nuestras vidas y…

—¡No! —Negó de inmediato Harry con indignación. —Él me la arrebató, ¡Y quiero que pague! —Soltó enojado, cuidando no alzar la voz en aquella cafetería.

—Harry…

—Quiero que todos los días despierte deseando estar muerto. —Escupió con odio, Ron tragó asustado.

—Yo también quiero que pague, pero la única pista que tenemos no nos llevó a nada, ¡Llevas un año estudiándolo una y otra vez! —Le recordó serio.

—Lo voy a encontrar… —Insistió.

—¿A que costo?, ¡Solo mírate! —Señaló preocupado. —¿Recuerdas cuándo fue la última vez que dormiste ocho horas? —Harry lo miró sombrío, apretando su mandíbula. —Vives dependiente de la poción sin sueño y estás obsesionado con ese maldito caso, ¿Crees que no me di cuenta que lo leías esta mañana?

—¿Y desde cuándo te importa lo que pase conmigo? —Preguntó con acidez. —¡No seas hipócrita, Ron! —Escupió. —Me has ayudado todos estos años porque te sientes en deuda conmigo, no por lealtad. —Ron lo miró sorprendido, no creyendo lo que acababa de escuchar. —Tenemos un trato… —Murmuró. —Y vas a cumplirlo. —Zanjó en tono amenazador.

—Harry, por favor… —Trató de decir al verlo incorporarse.

—Se me fue el apetito. —Fue lo último que dijo antes de soltar de mala gana los cubiertos para después retirarse de la mesa, dejando al pecoso solo en aquel lugar. Cansado, Ron se pasó una mano por el rostro mientras negaba. Desde el principio supo que esto sería mala idea y que solo lograría molestar al moreno, sin embargo, llevaba tanto tiempo considerándolo que no podía dar marcha atrás. Ya habían recurrido a muchas opciones y solo quedaba una: Necesitaban ayuda de sus amigos. Fue entonces que divisó a lo lejos la silueta de un hombre acercarse a él.

—¿Llegué tarde? —Preguntó Lupin al tomar asiento; Ron tomó una bocanada de aire y negó.

—Tenemos que hablar…

¡Hola!

Primero que nada, si eres lector nuevo, bienvenido. Es probable que no entiendas qué pasa con la etiqueta de "pendiente" en lo que deberían ser los siguientes capítulos, pero es una historia que se decidió modificar, por lo tanto, los demás capítulos aún no están listos para regresar de nuevo. Para más detalles puedes consultar la N/A del prólogo. Y si eres lector viejo… bueno, te saludo de nuevo por acá jajaja

Quiero ofrecerles mis más sinceras disculpas por no actualizar en la fecha programada. Lo siento de verdad, pero me vi saturada por mis dos empleos, era llegar a mi casa y caer muerta. Mi plan era actualizar Regresión primero, pero dada la situación me fue más fácil comenzar con Averno, ya que gran parte del capítulo estaba escrito.

En fin, espero no nos vuelva a pasar o al menos ya aprendí mi lección a no dar adelantos antes de tiempo ni fechas sin estar segura jajaja

Retomando la historia, ¿Qué les pareció? Hay muchos cambios como podrán notar, confieso que después de retomar este fic de nuevo mi interés y amor por esta historia volvió, temía que ese cariño con el que comencé a escribirla haya desaparecido.

Una de las cosas que hasta ahora estoy disfrutando mucho es la relación de Ron y Luna, nunca me gustó como se dio su relación en la versión pasada, como que no me terminaba de convencer; sin embargo, esta vez me parece muy adecuado y maduro. Definitivamente son mi segunda pareja favorita de este fic después de Harry y Hermione.

Sé que extrañan a Hermione y es seguro que la verán en el siguiente capítulo con mayor detalle, estoy considerando dedicarle el capítulo completo a ella.

Sin más, espero hayan disfrutado de la lectura y que el capítulo haya sido de su agrado. Cualquier duda o queja es bien recibida, yo contestaré todos los comentarios sin problema.

¡Saludos!

PD: Cualquier error de dedo será corregido tan pronto lo note.

24/jun/2023.