No puedo evitar enamorarme de ti
Like a river flows
Surely to the sea
Darling, so it goes
Some things are meant to be.
Take my hand
Take my whole life too
For I can't help falling in love with you.
"Can't help falling in love" de Elvis Presley.
Tanjiro no pudo evitar sentirse un tanto solo en ausencia de sus amigos Zenitsu y Inosuke. Si bien el peso de las correas que sostenían la caja de Nezuko en su espalda eran un constante recordatorio de que su hermana menor estaba con él, su silenciosa compañía no podía compararse con la alegría de viajar acompañado del ahora ausente par de cazadores.
No es para tanto Tanjiro, los volverás a ver en una semana. Dijo para reconfortarse a sí mismo.
Entonces llegó a su perceptiva nariz un aroma que le levantó instantáneamente el ánimo. El aroma a flores de glicina.
Pronto Tanjiro se sintió emocionado y nervioso al mismo tiempo. Había pasado poco más de un mes desde la última vez que él y sus amigos estuvieron en la finca. Un mes desde la última vez que vio a Shinobu.
Antes de que pudiera darse cuenta, Tanjiro había empezado a correr por la familiar vereda que llevaba a su destino.
―¡Buenos días!― gritó al abrir la puerta frontal de la enorme mansión.
Un apetitoso aroma a cerdo y vegetales cocidos le dio la bienvenida.
Debe ser hora de la comida. ―¿Hay alguien? ¿Llego en mal momento?―
―Eso depende le respondió una familiar voz ¿Alguno de ustedes se viene muriendo?―
No esta vez. Y además solamente soy yo. Gusto en verte Aoi respondió Tanjiro, una vez que vio a su colega cazadora emerger de los pasillos. Notó que no llevaba puesto su delantal médico.
―¿Dónde están Inosuke y Zenitsu?― preguntó Aoi con preocupación en su voz. Era la primera vez que Tanjiro llegaba solo a la finca. Y teniendo en cuenta su línea de trabajo, Aoi estaba acostumbrada a tener que escuchar malas noticias.
―Descuida, ellos están bien. Nos dieron vacaciones a los tres y terminamos separándonos. Zenitsu e Inosuke se fueron a casa del abuelo del primero―
―¿Y decidiste pasar tus vacaciones aquí?― preguntó Aoi, arqueando una de sus cejas.
Habiéndose preparado con anticipación para evitar que su completa incapacidad para mentir saliera a la luz y lo hiciera quedar en ridículo, o peor, lo obligara a revelar al mundo cosas que NO estaba listo para compartir aún, Tanjiro se apresuró a responder con un elogio.
―Bueno, es que no hay otro lugar que tenga camas tan cómodas, ni en que se pueda disfrutar de comida tan sabrosa como la tuya, Aoi―
El rubor en las majillas de la cazadora de ojos de cobalto no se hizo esperar. Así como Tanjiro era incapaz de mentir, Aoi era vulnerable a los elogios.
La muchacha se cruzó de brazos y giró la cabeza alzando la barbilla con orgullo.
―Ejem, si bueno. No voy a discutir eso. Estás de suerte entonces, porque estábamos comiendo. ¿Por qué no dejas a Nezuko en su habitación habitual y vienes a acompañarnos?―
―¡Sí, gracias! Eso haré―
Tanjiro no tardó en encontrar su habitación de regla, con la ventana cubierta por cartones que bloqueaban el sol, para conveniencia de Nezuko. Depositó la caja con su hermana en el suelo, se quitó su haori de cuadros y se dirigió emocionado y hambriento al comedor.
―¿Dónde están Kanao y Shinobu?― preguntó Tanjiro, cuando por fin se sentó a comer junto a Aoi y las trillizas.
―Kanao se fue a una misión hace dos días― respondió Kiyo.
―La señorita Shinobu tuvo que salir ayer de emergencia a atender a un cazador herido― continuó Sumi.
―¿Salió a atender a un cazador? ¿No se supone que deben traerlos aquí?― preguntó Tanjiro, dirigiéndose a Aoi.
―Shibonu no es solo la Pilar Insecto, Tanjiro, también es la mejor doctora de todo el Cuerpo de Cazadores. Como tal, es normal que reciba peticiones de ayuda de otros médicos para salvar la vida de cazadores que presentan heridas graves― Aoi dejó su cuchara en la mesa y señaló con su mano derecha su costado izquierdo ―Por ejemplo, la semana pasada tuvo que salir a salvarle la vida a un cazador al que le habían roto la séptima y octava costilla. El problema es que al romperse quedaron dobladas hacia dentro, así que estaban haciendo presión sobre su pulmón izquierdo lo cual no solo no lo dejaban respirar, también había riesgo de que sufriera perforaciones internas―
Tanjiro tragó saliva. Sabía lo que era tener un par de costillas rotas, ¿Pero tanto así como para que lo desgarraran desde dentro?
―¿Y qué sucedió? ¿Logró salvarlo?―
―Por un pelo. La cirugía duró más de 4 horas. Shinobu tuvo que cercenarle las costillas. Logró salvarle la vida al cazador, aunque algo me dice que no podrá pelear nunca más―
―Ya veo, Shinobu es en verdad asombrosa―
Tanjiro no podía evitar sentirse un poco desilusionado de que Shinobu no estuviera en la casa. Pero otro bocado de su tonjiru (sopa miso de cerdo y verduras) le levantó el ánimo.
―Mmm. No cabe duda, Aoi, es una gran cocinera― festejó Tanjiro, saboreándose la sopa. La aludida se ruborizó nuevamente, encogiendo se hombros.
―Y-ya lo dijiste. No tienes que estarlo repitiendo― replicó, fingiendo estar molesta.
―Perdón. No era mi intención avergonzarte―
―¡No estoy avergonzada!― ¡Solo molesta con tu estúpida nariz!
Y tenía razones para maldecir al olfato del cazador, que en ocasiones hasta parecía hacer magia. Tanjiro podía percibir claramente el aroma a vergüenza que emanaba de Aoi. Pero sabía por experiencia que, en casos como estos, era mejor respetar la privacidad de las personas.
Esa noche Tanjiro repitió su costumbre de subir al techo. Pero esta vez no fue para meditar, simplemente quería ver las estrellas y reflexionar algunas cosas.
Hasta ahora le agradaba este concepto de las vacaciones. Había olvidado como era no tener que estar a la espera de cuándo y cómo sería su próxima misión. A qué se tendría que enfrentar. O en su defecto, estar con el pendiente de cuándo estaría en condiciones óptimas para salir a cazar de nuevo.
Por primera vez en mucho tiempo podía en verdad darse un respiro y relajarse. Aoi le explicó la importancia que tenían estos periodos de descanso para los cazadores. No solo para aliviar la fatiga física de su constante gesta contra los demonios, sino también el efecto benéfico que tenía sobre la salud mental de los cazadores. Especialmente aquellos ocupaban su tiempo en reunirse con sus amigos o familia y recordar por qué es que pelean.
Por qué es que peleo contra los demonios.
Tanjiro pensó en su hermana. El único tesoro que le quedaba en el mundo. Su razón de vivir. Y no pudo evitar sentirse un poco culpable de estar holgazaneando.
¿Puede alguien como yo darse el lujo de tener vacaciones, Nezuko? ¿No te molesta que tu hermano se tome un descanso en vez de estar en busca de una forma de que vuelvas a ser humana?
Pero Nezuko no podía responderle. Estaba dormida en su habitación. Salió de la caja solo para acostarse en la cama. No sin antes saludar a Tanjiro con un abrazo.
Nezuko siempre sería la prioridad de Tanjiro. Eso no estaría a discusión jamás. Pero Tanjiro tenía, necesitaba tener fe de que algún día esta guerra en contra de Muzan terminaría. Su hermana volvería a ser humana y ni él ni nadie más tendría que volver a pelear a muerte contra un demonio.
Y si lograba todo eso y conseguía sobrevivir para contarlo, Tanjiro, que a fin de cuentas era solamente humano, soñaba con el privilegio de poder pasar el resto de sus días en compañía de cierta doncella de ojos violeta.
―Buenas noches―
Ha, ahí estaba. La voz de la dama a la que siempre veía en sueños. Una voz tan melodiosa que si no lo supiera Tanjiro estaría convencido de que pertenecía a un ser divino y no a una mujer ordinaria de carne y hueso.
Pero tales eran los inconmensurables encantos de la Shinobu Kocho.
―B-buenas noches, Shinobu― balbuceo el muchacho, dirigiendo la vista hacia la recién llegada.
―Gusto en verte Tanjiro. ¿Cómo has estado?―
Pero Tanjiro, no respondió. Solo se quedó mirando, completamente embelesado por la cazadora.
Y es que, al ser la noche del perigeo lunar, había mucha más luz de Luna que en otras ocasiones en que estuvieron en el techo. Y al reflejarse esa luz en el iridiscente haori de Shinobu hacía que pareciera que la mujer producía brillo propio.
Y Tanjiro supo que a partir de ese momento, sin importar lo que hiciera, estaría simpre perdidamente enamorado de Shinobu.
No sé qué rayos pasó que la primera vez que cargué el archivo se borraron todos los guiones. Ya quedó corregido junto a algunas modificaciones.
Gracias a los que se tomaron la molestia de leer esta historia.
