La soledad

¡Quizás, si tú piensas en mi!
Si a nadie tú quieres hablar
Si tú te escondes como yo
Si huyes de todo y si te vas

Pronto a la cama sin cenar
Si aprietas fuerte contra ti
La almohada y te echas a llorar
Si tú no sabes cuánto mal
Te hará la soledad

"La Soledad" de Federico Cavalli, Pietro Cremonesi y Arcangelo Valsiglo.


Realmente era algo maravilloso el tema de las vacaciones.

Los últimos dos días pareciera como si de pronto hubiese vuelto a tener una vida normal. Sus días consistían en ayudar a las niñas y Aoi con sus deberes. Hacer un poco de ejercicio por las mañanas. Jugar por las tardes con las niñas. Y acompañar a Shinobu a ver el cielo y conversar con ella en el techo por las noches.

Eso último era lo que más le gustaba.

Tanjiro no podía creer lo inteligente que era Shinobu. Ni el mundo de cosas que había por saber sobre el cuerpo humano.

―Tal vez te sorprenda saber esto. Pero nuestros cuerpos están hechos en su mayor parte de agua―

―Los desmayos por golpes en la cabeza son provocados cuando el impacto es lo bastante fuerte como para hacer que el cerebro golpee las paredes internas del cráneo―

―Los espacios entre nuestros huesos se les llama articulaciones. Y en ellas existen tejidos blandos y flexibles a los que llamamos Ligamentos. Están mayormente hechos de una sustancia llamada cartílago, el cual se desgasta con la edad y por eso a las personas mayores les duelen las articulaciones de rodillas, espalda y manos―

―El sudor es un mecanismo de defensa del cuerpo que sirve para liberar exceso de calor corporal. Verás Tanjiro, los órganos más importantes del cuerpo como el corazón, los pulmones y el cerebro solo pueden trabajar adecuadamente dentro de ciertas temperaturas. Los golpes de calor o la hipotermia son las consecuencias que sufre un cuerpo cuando es expone a demasiado calor o demasiado frío―

Tanjiro podía escuchar a Shinobu hablar por horas sobre medicina o biología y no aburrirse nunca.

A Shinobu le complacía tener a tan buen escucha junto a ella. Y era refrescante hablar de algo que no fuera estrictamente sobre el cuerpo de cazadores.

Tampoco es que le gustara acaparar la conversación, pero en verdad Tanjiro había tenido una vida muy humilde y sencilla ante de toparse con los demonios.

Esa cuarta noche, se había asentado un silencio entre ambos jóvenes luego de que Shinobu terminara su última lección de biología. Hasta que de pronto Tanjiro preguntó.

―¿Shinobu, a ti qué te gustaría hacer cuando esto termine?―

―¿Perdón?―

―¿Qué te gustaría hacer cunado el trabajo de los cazadores esté hecho y Muzan haya sido derrotado?―

Shinobu sintió como si algo se le hubiera atascado en la garganta. Y Tanjiro pudo olfatear el cambio de humor en la muchacha. ¿Dijo algo malo?

Shinobu miraba a Tanjiro como si le hubiera crecido una segunda cabeza… Desde su marca de nacimiento. Él la miraba preocupado de haberla ofendido. Finalmente, Shinobu desvió la mirada y se rió.

―Como me gustaría tener tu optimismo― exclamó con añoro.

Entonces Tanjiro comprendió.

―¿Acaso no crees que sea posible?―

―No, no es eso. Sé que es posible solo… No…― Shinobu tragó saliva. Tanjiro era la persona más honesta que ella había conocido en su vida y se sentía mal al mentirle. Pero sabía que nada bueno podría ocurrir si fuese a contarle de sus planes y lo mejor era darle una mentira blanca ―No creo que llegue a estar viva para cuando suceda―

―¿Pero, por qué no?― dijo Tanjiro consternado.

Shinobu se mordió la lengua. Realmente no le estaba gustando el rumbo de la conversación. Nadie, ni siquiera Kanao sabía aún cuales eran los planes de Shinobu para enfrentar a la Segunda Luna Superior. Y de ninguna manera permitiría que fuera Tanjiro el primero en enterarse.

Con esa nariz mágica suya seguramente podría detectar las mentiras de ella. Así que lo mejor sería distraerlo de algún modo para luego cambiar el tema en medio de la confusión. Y Shinobu sabía exactamente cómo distraer a Tanjiro.

―Tanjiro, es grosero interrogar a una dama― dijo Shinobu de forma coqueta.

Pero para su sorpresa, esta vez Tanjiro no se inmutó.

―Shinobu hablo en serio. Me preocupas. Hueles a tristeza. Pareciera―

Shinobu le sostuvo la mirada expectante ―¿Pareciera?―

―Pareciera como si te hubieras dado por vencida. Como si… Creyeras que no saldrás viva de esto―

Maldio seas Kamado. ¿Cómo es posible que puedas ver a través de mi con tanta facilidad?

De cierta forma era cierto. Shinobu sabía en su corazón que sin importa lo que hiciera terminaría muerta tarde o temprano. ¿Cómo no hacerlo? Kyojuro Rengoku a quien ella consideraba uno de los Pilares más fuertes, quizás el más fuerte, no fue capaz de matar a Tercera Luna Superior.

El objetivo de Shinobu era Segunda Luna Superior… ¿Qué esperanza podía tener ella de salir victoriosa del enfrentamiento?

Shinobu se mordió la lengua de nuevo para mitigar la desolación que la envolvía. Si tan solo no fuese tan débil.

―¡Shinobu no puedes pensar de esa forma!― gritó Tanjiro, sacándola de sus cavilaciones ―¡Aunque parezca imposible, yo nunca me rendiré y tú tampoco debes hacerlo!―

Las palabras de Tanjiro sorprendieron a Shinobu momentáneamente, para que luego esta le sonriera con tristeza.

―En verdad desearía poder tener tu optimismo― musitó la derrotada cazadora.

―Shinazugawa me dijo algo similar. Y la verdad no sé que me permite ser tan optimista, pero si te puedo decir quien me ayuda a conseguirlo―

Y como enviada por el destino en el momento justo, apareció sobre el techo una personita de cabello negro y hermosos ojos magenta.

―Nezuko― dijo Tanjiro, alegre de ver a su hermana fuera de su caja.

La niña corrió hacia su hermano mayor y se arrodilló junto a él. Mostrándole un peine azul con ambas manos.

―¿Quieres que te peina el cabello?―

La niña respondió con sonidos indescifrables y efusivos movimientos de arriba debajo de su cabeza. Tanjiro separó las piernas para que Nezuko pudiera sentarse de espaldas frente a él.

―Perdón. Espero, no te moleste― dijo Tanjiro antes de empezar.

―No, para nada―

El muchacho comenzó a peinar y desenrollar el alborotado cabello de su hermana, mientras esta movía sus pies de arriba abajo y tarareaba una alegre canción.

―Te decía, Nezuko es la razón de que no me haya dado por vencido. Mientras ella esté conmigo, no me rendiré―

Shinobu observó la escena con atención. Testigo del palpable amor que existía entre ambos hermanos.

―El señor Urokodaki me dijo "Pelea siempre para vencer. Si vencer no es opción, pelea para sobrevivir. Y si sobrevivir parece imposible, recuerda que morir no es una opción. No mientras tengas a tu hermana. Mientras tu hermana este viva, tú por ningún motivo puedes darte el lujo de morir". No hacía falta que me lo dijera, pero me sirvió para entender lo que tengo que hacer. Tengo que seguir luchando hasta el día en que Nezuko vuelva a ser humana. No puedo, simplemente no puedo morir antes de que eso pasé―

Shinobu no pudo evitar sentir admiración por el compromiso y la determinación de Tanjiro.

―La verdad es que yo no lo recuerdo, pero una de las frases de nuestro padre era "Sin importar lo que pase, debemos volver a casa, en tanto haya alguien que espere nuestro retorno". Mi hermana lo decía siempre cuando salíamos a una misión―

Shinobu no se percató de haberle revelado a Tanjiro otro de sus secretos. Como él no se dio cuenta que había obtenido otro íntimo secreto de su enamorada.

―¡Exacto!― gritó, emocionado ―¡Y es por eso que no te puedes dar por vencida! ¡Tienes a muchas personas que esperan a que regreses!―

―¿Tengo personas que me esperan?― preguntó para si misma la pilar.

―Por supuesto. Aoi, Sumi, Kiyo, Naho y también Kanao. Está claro que todas te quieren tanto que les partiría el corazón si algo te pasa. ¡Por eso no puedes rendirte y debes asegurarte de siempre volver a casa, sin importar lo que pase!―

Shinobu sintió como si una ráfaga de viento le sacara el aire de los pulmones. Demasiados sentimientos e ideas asaltaron su mente.

Tanjiro tiene razón. Tiene toda la maldita razón… Maldición Tanjiro ¿Por qué? ¿Por qué tienes la boca tan llena de maldita razón?

Kanao, Aoi y las niñas, eran su familia. Familia de la que ella era líder. ¿Cómo podía pensar en abandonarlas en nombre de la venganza? ¿Cómo podía vivir consigo misma mintiéndoles a diario sin importarle los sentimientos de ellas?

Shinobu se sintió avergonzada, insensible y estúpida. ¿Qué pensaría su hermana si la viera ahora? ¿Si supiera lo que planeaba hacer?

Tanjiro mientras tanto entró en pánico. Era normal percibir un aroma a ira provenir de Shinobu. Pero justo ahora pareciera que tuviera ganas de echarse a llorar. No olía, apestaba a tristeza y angustia. Pero antes de que pudiera pensar en algo que decir, Nezuko se apartó de él para dirigirse al lado de la cazadora.

Shinobu alzó la vista para ver de frente a la niña. La demonio. Sus ojo aunque inocentes y compasivos eran sin duda los de un depredador. Un monstruo. Como todos aquellos que noche tras noches salían a matar humanos.

Como aquel que mató a sus padres y a su hermana.

Y de pronto, aquel monstruo extendió sus brazos y se abalanzó sobre Shinobu. Años de entrenamiento activaron los instintos de la cazadora, que movió sus manos en busca de su espada para defenderse. Pero no llevaba su espada consigo. Para cuando se dio cuenta de esto ya era muy tarde. No tenía escapatoria. Y no pudo hacer nada para evitar que la demonio cumpliera su cometido… Darle un abrazo.

¿Qué está pasando? Se preguntó Shinobu al sentir los brazos de Nezuko envolverla de forma inconfundiblemente cariñosa. Especialmente cuando la niña comenzó a acariciarle la espalda con movimientos circulares.

―Perdónala, a veces Nezuko hace eso― se disculpó Tanjiro.

―Pero… ¿Por qué?―

―Creo que… Porque hueles a tristeza y trata de consolarte―

―¡¿Pero por qué?!― insistió Shinobu.

De pronto Nezuko se separó de Shinobu refunfuñando y con desaprobación en los ojos.

Acaso… ¿Acaso me está regañando? ¿Se molestó porque le grité a Tanjiro?

La estupefacción de Shinobu se hizo completa cuando la niña demonio le dedicó nuevamente una sonrisa, para después acariciarle la cabeza. Algo que nadie había hecho desde la muerte de su difunta hermana.

Shinobu simplemente ya no pudo aguantar el maremoto de emociones que inundaban su mente. Se abrazó de Nezuko como si su vida dependiera de ello y se echó a llorar.

La joven de ojos magenta respondió al abrazo sin inmutarse y con sabiduría que superaba a su edad prosiguió a acariciarle la espalda y la cabeza a cazadora, del mismo modo que habría hecho una madre al tratar de consolar a un niño.

Tanjiro, temiendo decir alguna tontería que empeorara la situación, decidió permanecer en silencio. Además, claramente Nezuko tenía todo bajo control. Shinobu evidentemente necesitaba dejar salir ese llanto.

―Lo siento― se escuchó de pronto a Shinobu.

―Lo siento tanto. Por favor perdóname. Perdónenme los dos―

―¿Perdonarte por qué?―

―Porque la noche en que nos conocimos… Intenté matar a Nezuko. Lo lamento. Por favor, perdónenme―

Tanjiro no podía creer lo que estaba viendo. Shinobu que estaba cubierta de lágrimas les estaba suplicando que la perdonaran.

―C-claro. Te perdonamos, no te preocupes. Es más, no hay nada que perdonar. Tú no sabías nuestra historia y solo cumplías con tu deber como cazadora de demonios. Estoy seguro que Nezuko piensa lo mismo―

Shinobu se separó lo suficiente de la niña para poder verla a los ojos.

―¿Puedes perdonarme, Nezuko?―

La aludida solo le sonrió y asintió con la cabeza. Shinobu volvió a abrazarla y entre lágrimas y risas melancólicas musitó ―Gracias. Como quisiera que mi hermana estuviera aquí. No te imaginas lo feliz que la habría hecho conocerte pequeña Nezuko―

De pronto, de manera abrupta, Shinobu se separó de Nezuko y se puso de pie. Se secó las lágrimas y la escurrido maqullaje en sus mejillas.

―Tanjiro, confío en que serás un caballero y no le dirás a nadie que me viste llorar―

Tanjiro se alegró un poco de escuchar a Shinobu recobrar su tono de voz habitual, aunque su aroma aún revelara que estaba abatida.

―Sí, por supuesto―

―Quizás debamos dejar de vernos. Cada que nos reunimos a hablar termino revelando muchas intimidades―

Era una broma, pero a Tanjiro en verdad le causó pánico la posibilidad de que Shinobu pudiera considerar empezar a evadirlo.

―Y-yo no. Nunca haría nada para aprovecharme. Y menos para lastimarte Shinobu―

La mujer se río ―Ya lo sé Tanjiro. Era una broma. No te preocupes. ¿Mañana a la misma hora?―

―S-sí. ¡Sí, por supuesto!―

―De acuerdo, buenas noches― y tras un parpadeo, la pilar Insecto desapareció.

Nezuko se volvió a su hermano y acercó para sentarse junto a él. Tanjiro le sintió y le acarició la cabeza.

―¿Quieres que siga peinándote?―

La niña respondió al ofrecimiento, volviéndole a dar la espalda a su hermano, quien no tardó en reanudar su labor.

―No sé cómo lo hiciste, pero creo que en verdad ayudaste a Shinobu esta noche, Nezuko. Se ve que le hacía falta liberar esas lágrimas. Espero que duerma muy bien esta noche―

Pero Tanjiro estaba equivocado. Tan pronto como entró a su cuarto y cerró la puerta con seguro, Shinobu se sentó sobre el piso rodeando sus piernas con sus brazos y continuó llorando, abrumada por sentimientos de tristeza, vergüenza de incertidumbre.

Tristeza de estar sola. Por ser tan débil y tonta.

Vergüenza por casi haber matado a Nezuko. Por no haber podido evitar la muerte de Kanae. Por cómo planeaba abandonar a Kanao y las otras. Por como no era capaz de afrontar a Tanjiro y los sentimientos que ella muy bien sabía que él tenía por ella. Y como no se atrevía ni a pensar en cuáles eran los sentimientos que ella tenía por él.

Y finalmente, incertidumbre por tener la menor idea de que debía hacer respecto a nada.

Hermana… Kanae dime que debo hacer… Dime que debo hacer por favor…