Yo nací para amarte
So take a chance with me
Let me romance with you
I'm caught in a dream
And my dream's come true
So hard to believe
This is happening to me
An amazing feeling
Comin' through
I was born to love you
With every single beat of my heart
Yes, I was born to take care of you, honey
Every single day of my life
"I was born to love you" escrita e interpretada por el inigualable Freddie Mercury.
Me tomó un tiempo sacar este capítulo adelante. Espero que lo disfruten.
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Y no vayan a ver Morbius. No vale la pena.
Tanjiro finalmente o comprendía. Él amaba a Shinobu. Ya no era más un simple enamoramiento, tan solo un interés amoroso. Ahora sabía la verdad. Aquella mujer se había convertido en su gran amor. Y de ser posible, quería convertirla en el único gran amor de su vida.
La mente de Tanjiro no paraba de buscar recuerdos que reforzaran la epifanía a la que había llegado. Cada interacción, cada tacto, cada línea de diálogo que pudiera darle motivos para pensar que él podría lograrlo. Que ella podría aceptar y corresponder sus sentimientos.
Tanjiro no tardó en darse cuenta en como desde un principio su relación con Shinobu fue diferente a la que ella tenía con sus amigos. Desde su primer encuentro en el tejado aquella noche en que le preguntó por el motivo de su enojo, Tanjiro había logrado cruzar una barrera que la mayoría ni siquiera sabían que existía. Haciendo que en su relación con la Pilar Insecto existiera un nivel de confianza y entendimiento mucho mayor que el de cualquier otra persona en la finca. Quizás incluso igual o más cercano que el que la doctora tenía con su familia.
Puede que Tanjiro estuviera exagerando sus logros y posibilidades en algunas partes. ¿Pero, cómo culparlo? Tenía el enamoramiento a toda potencia. Y no solamente por la inolvidable noche que había tenido, sino porque por primera vez en más de dos años Tanjiro se sentía feliz. Completa e inmaculadamente feliz. Por primera vez en mucho tiempo tenía la confianza suficiente para anhelar. En pensar más allá de mañana y los regalos por cosechar en su porvenir. Un porvenir en que se veía a sí mismo como el esposo de aquella mujer que sin ningún esfuerzo le había robado el corazón.
―Todavía no sé cómo lo voy a hacer― musitó para sí mismo ―Pero a fin de cuentas Shinobu es quien siempre me ha dicho que no hay nada que yo no pueda lograr. Así que como mínimo estoy obligado a intentarlo―
Tanjiro se sujetó del borde de la cama y giró el cuerpo hasta que consiguió hacer que su columna produjera varios chasquidos. Aún se sentía adolorido de la espalda, especialmente la parte baja.
―Tal vez deba pedirle a Aoi que me dé un analgésico. Me pregunto si Shinobu también estará adolorida―
Como invocada por sus pensamientos, Aoi tocó a la puerta.
―¿Tanjiro? ¿Puedo pasar?―
―Sí claro, pasa Aoi―
La puerta se abrió dejando entrar a la enfermera de ojos azules, quien se veía muy seria.
―¿Te sientes mejor?―
―Me duele un poco la espalda baja, pero fuera de eso sí, ya estoy mejor―
Aoi no pudo evitar sonrojarse un poco, sabiendo la causa de los síntomas del joven.
―S-sí, ya veo. Te puedo dar un analgésico, si quieres―
Notando la incomodidad de ella, Tanjiro quiso cambiar el tema.
―N-no, está bien. Déjalo así. ¿Cómo se encuentra Shinobu?―
El rubor emigró del rostro de Aoi al escuchar el nombre de su maestra. Se ensombreció su semblante y bajó la vista, lo que hizo que Tajiro se preocupara.
―¿Aoi? ¿Shinobu está bien?―
―Está bien dentro de lo que cabe, pero…―
―¿Pero?―
Aoi no respondió. Tomó la única silla que había en la habitación junto a la pequeña mesa que Tanjiro usaba para escribir los reportes de sus misiones, y la usó para poder sentarse junto a la cama.
―¿Tanjiro, qué pasó exactamente ahí abajo? Tengo una idea clara de qué sucedió, pero quisiera escucharlo de tus labios― Sobre todo porque sé que eres incapaz de mentir.
Tanjiro se sonrojó, pero también se puso nervioso. A decir verdad no tenía muchas ganas de contarle lo sucedido, ya que lo consideraba algo muy privado. Además, estimaba mucho a Aoi y no quería que ella pensara mal de él.
―Disculpa Aoi, pero no sé si deba decírtelo. Es algo muy privado y no sé cómo se sentirá Shinobu al respecto, ya que también le concierne a ella―
―Shinobu ya me contó su versión de los hechos―
Tanjiro se sorprendió al escuchar aquello. Su nariz le informó que la enfermera no mentía.
―M-muy bien. Pero por favor, no vayas a pensar mal de mi, Aoi―
―Eso va a depender de tu relato, Tanjiro―
Tanjiro solo pudo suspirar derrotado.
Confesó todo, por supuesto. Aunque en forma mucho menos elocuente que Shinobu. Su intromisión, el accidente, la confusión, la propuesta de Shinobuo, todo hasta que comenzaron a besarse. Aoi le puso alto a partir de ese punto. Su imaginación había tenido más que suficiente solo de escuchar lo gritos y gemidos de placer que se escapaban del laboratorio. La pobre chica se había ido a la cama sin poder evitar que su mente creara imágenes mentales sobre lo que su maestra y el joven cazador estarían haciendo. Tan incontrolable había sido su imaginación que Aoi terminó masturbándose dos veces antes de poder conciliar el sueño.
Pero eso no lo necesitan saber ninguno de los dos. Pensó Aoi.
―Gracias por tu honestidad―
―No fue nada― respondió él, avergonzado.
Se quedaron en silencio. Incómodo silencio. Tanjiro desvió su vista a sus manos para luego empezar a jugar con sus dedos. Aoi se chupaba el interior de los labios, tratando de encontrar las palabras adecuadas. Decidió hacerle a Tanjiro la misma pregunta que le hizo a Shinobu cuando ella terminó su relato.
―¿Y qué piensas hacer?―
He ahí una pregunta que Tanjiro no estaba mentalmente preparado pararesponder.
―No lo sé― respondió sin mirar a Aoi a la cara.
Aoi miraba con atención al muchacho. Claro que la enfermera tenía sentimientos por él. Tanjiro producía un tipo de aura difícil de explicar, que hacia a todos relajarse y sentirse cómodos junto a él. Era valiente, trabajador y guapo. Claro que terminó por atraer la atención de Aoi.
Pero Aoi no era tonta. Sabía del obvio enamoramiento del joven por su maestra. Y peor aún, que no existía forma en que una chica normal como ella compitiera con una mujer de la talla de Shinobo Kocho. Luego de aceptar su derrota con velocidad, Aoi solía preguntarse con qué suerte correría Tanjiro si algún día se atrevía a confesar sus sentimientos.
Sabía que en el cuerpo de cazadores corría el rumor de que la pilar Insecto y el pilar del Agua tenían una relación secreta. Lo cual por supuesto era una completa estupidez. Pero al menos desde que empezó el rumor había reducido drásticamente el número de pretendientes que buscaban cortejar a su maestra.
¿Sería el destino de Tanjiro ser rechazado como otros tantos cazadores? Claro que Aoi había notado como Shinobu mantenía un cuidado mucho más personal con Tanjiro que con la mayoría de varones que se quedaban a ser tratados en la finca. Pero nunca consideró la posibilidad de que ella estuviera interesada románticamente en el joven.
Pero es imposible que Shinobu no se diera cuenta que Tanjiro está enamorado de ella. Entonces, ¿Por qué acercarse tanto? Debió saber que eso le daría esperanzas. ¿No sería capaz de jugar con su corazón de ese modo, verdad? ¿Entonces, significa que le estaba dando alas?
―¿No la lastimé, verdad?― inquirió Tanjiro, sacando a Aoi de sus cavilaciones.
―¡N-no, claro que no!―
―¿Estás segura?―
―Sí, Tanjiro. Créeme, ella está bien― le aseguró, con el corazón en la mano.
Tanjiro suspiró con alivio ―Que bueno. Al menos ya es algo―
Aoi tragó saliva antes de lanzar su siguiente pregunta ―Tanjiro, ¿Qué es la señorita Shinobu para ti?―
Tanjiro tragó saliva. Se humedeció los labios. Apretó los puños. Sabía que sin importar lo que hiciera terminaría diciendo una ridiculez, así que se decidió a decir lo primero que le viniera a la mente.
―Es prueba de que Dios existe―
Aoi juraría que no escuchó bien ―¿Qué?―
―Ella es la prueba de que Dios existe― repitió Tanjiro con firmeza.
―¿Eso qué―
―¿¡Quien más sino un ser supremo como Dios podría crear una mujer perfecta como ella?!―gritó Tanjiro en la cara de la cazadora, quien tuvo que sostener se de su silla para no caerse por la sorpresa
―Su irreal belleza capaz de iluminar la noche más oscura. Su voz musical que pinta de colores el viento. Su exquisito aroma que hace a las flores marchitarse de envidia-
Aoi apenas estaba recuperando la compostura cuando Tanjiro volvió a invadir su espacio personal.
―¡Pero eso no es todo!― gritó con algo que parecía preocupación. Preocupación de que Aoi se confundiera y pensara que Tanjiro solo supiera apreciar la apariencia de Shinobu.
―Shinobu es la mujer más inteligente que conozco. Sabe tantas cosas que es increíble. También es amable, valiente, divertida y elegante. Una mujer así de maravillosa no podría existir por casualidad. ¡Tuvo que ser obra del Señor!―
Aoi mentiría si dijera que no estaba algo asustada de la elocuencia con la que Tanjiro describía a Shinobu. más aterrador era pensar que aquello era algo que había aprendido del loco de Zenitsu. Pero había algo mucho más entrañable en los desvaríos de Tanjiro. Una sinceridad apasionada que parecía brotar de lo más profundo del corazón del muchacho. Pasión que podía ser vista también en sus ojos llenos de convicción. Y entonces Aoi entendió.
―La amas―
―¡Sí así es! ¡Amo a Shinobu!― proclamó Tanjiro, elevando sus puños al aire.
Tanjiro quedó tieso al darse cuenta de las palabras que habían salido de su boca.
No puede ser. ¿Por qué tenía qué gritarlo de esa forma? ¿Qué estará pensando Aoi de mi? ¿Qué va a pensar Shinobi de mi si me escuchó?
No se esperaba lo que Aoi estaba por decirle ―¡Entonces díselo!― exclamó, poniéndose de pie.
―¿Crees que sea buena idea?―
―¡A la mierda con las buenas o malas ideas!―
Tanjiro se sorprendió de escuchar a la estricta y formal Aoi usar semejante palabra.
―¿Tienes idea de cuántos cazadores han intentado cortejar a Shinobu sin nada qué decir al respecto aparte de que les parece muy bonita? Pero tú, tu y ella han tenido una conexión especial desde el principio. Estoy segura―
―¿Lo dices en serio?―
―¡Sí! Incluso si solo fuera su curiosidad por saber por qué defiendes una demonio. O tu quedando embelesado por su belleza, ustedes dos siempre han compartido una relación diferente al resto. Y ya es hora de que ella se entere cuál especial es esa relación para ti―
Tanjiro nunca había visto a Aoi tan entusiasmada. Y le era aún más incomprensible que estuviera entusiasmada por él y los sentimientos que albergaba por Shinobu.
―¿Y crees que tenga alguna posibilidad de que me acepte? Digo, soy solo un campesino montañés. No tengo nada para ofrecerle― dijo, sintiéndose patético.
―¡Esas son patrañas! No es culpa tuya haber nacido con pañales de paja, mientras que ella nació con pañales de seda―
―¿Eso que quiere decir?― preguntó confundido Tanjiro, quien desde luego no entendió la metáfora de su compañera.
―Que ella no te va a valorar por circunstancias de la vida sobre la que ninguno de los dos tuvieron control. Tanjiro, ¿Tú crees que había dejado que ocurriera lo que pasó anoche entre tú y ella si el afectado hubiera sido Zenitsu o, Dios nos libre, Inosuke? ¡Claro que no! ¡Dejó que pasara porque eras tú! Eso debería decirte lo importante que eres en realidad para ella―
Tanjiro comenzó a sentir como las palabras de Aoi lo llenaban de esperanza.
―¿De verdad lo crees?―
―Estoy segura― afirmó con orgullo ―Debes decírselo. Dile todo lo que hay en tu corazón. Aunque debo advertirte que no será fácil―
―¿A no?― cuestionó preocupado ―¿Pero entonces por qué dices estar segura―
―Shinobu es una mujer complicada Tanjiro― le interrumió ―Una que ha sufrido mucho―
Aoi deliberó unos momentos si debía o no compartir la siguiente información. Exhaló el aire de sus pulmones como si eso le permitiera deshacerse de sus dudas.
―Sé que lo has visto, pero Shinobu está llena de dolor. Dolor que enmascara a través de una máscara de sonrisas. Ella cree que Kanao y yo no nos damos cuenta, pero sabemos lo mucho que sufre incluso ahora por la muerte de su hermana mayor, de la que nunca deja de culparse―
Tanjiro se percató del todo de impotencia en la voz de Aoi, quien había bajado la vista a sus rodillas.
―Kanao y yo hacemos todo lo que podemos para ayudarla con su pena. Ella mata demonios y yo me encargo de la casa. Pero nunca es suficiente, apenas somos capaces de mitigar su dolor. Y ella… ¡Ella es más terca que una mula vieja! ¡No admite que está triste, que necesita ayuda!―
―Aoi…―
―Es peor desde que se volvió una Pilar, porque ahora sabe que todo el cuerpo de cazadores la mira con admiración y respeto. Y como tal debe guardar las apariencias. Pero si alguien pudiera ver detrás de esa maldita máscara y ayudarla. Llenar el vacío que Kanae dejó y darle el cariño que Shinobu tanto necesita―
Aoi levantó la vista hacia Tanjiro y junto sus manos en señal de súplica.
―Tanjiro, sé que no tengo derecho de pedirte esto, pero por favor, ayuda a Shinobu. Ayuda a mi maestra. Dale el apoyo y cariño que ni Kanao ni yo podemos darle―
Tanjiro le sonrió.
―Solo tengo dos deseos en esta vida. El primero es ayudar a que Nezuko vuelva a ser humana. El segundo, es hace de Shinobu mi esposa―
Aoi sonrió conmovida y asintió con la cabeza.
―Tengo un buen presentimiento. Estoy segura de que son el uno para el otro―
―Eso espero… Muy bien, iré a hablar con ella ahora mismo―
―¿A-ahora?―
―¡Sí, ahora!― exclamó bajando de la cama. Pero a pesar de su determinación, solo logró dar tres pasos antes de que el dolor en su espalda lo hiciera encorvarse como un caracol.
Aoi se apresuró a devolverlo a la cama.
―Tranquilo, tigre. Mejor descansa un poco más. Te traeré algo para el dolor―
―Sí, mejor hago eso. Muchas gracias Aoi―
Tanjiro se quedó en la habitación un par de horas más. Finalmente, cuando emergió lo primero que hizo fue ir en busca de Shinobu.
―Está en su laboratorio― le informaron las niñas.
Tanjiro no le dio importancia. Sabiendo que dejaron el lugar echo un desastre. Pero cuando Shinobu se rehusó a acompañarlos a comer, se volvió evidente tanto para Tanjiro como Aoi, que la pilar lo estaba evitando.
―Ve con ella. Buena suerte― le dijo Aoi, antes de irse en busca de las niñas para asegurarse de que no interrumpieran.
Tanjiro se paró frente a la puerta de la recámara de Shinobu. Sus manos le temblaban. Su corazón latía con fuerza.
―¿Shinobu, estás ahí?― era una pregunta tonta. Claro que él sabía que estaba ahí.
―S-sí, aquí estoy. ¿Qué se te ofrece Tanjiro?―
En cierta forma la pregunta hirió a Tanjiro. Sonaba tan indiferente. Como si pretendiera que nada hubiera pasado entre ellos la noche anterior.
―Necesito hablar contigo―
La respuesta se hizo esperar y cuando por fin respondieron, la voz de la cazadora sonaba dubitativa ―Ahora no es un buen momento Tanjiro. Discúlpame―
Tanjiro recordó las palabras de Aoi. Le advirtió que la doctora seguramente intentaría algo como esto.
―Shinobu, lo siento, pero es que ya tengo que irme a reencontrarme con Zenitsu e Inosuke antes de que terminen las vacaciones. Y en serio necesito decir unas palabras antes de irme―
Escuchó los pasos de la cazadora acercarse a la puerta y tras una breve pausa, la puerta se abrió.
―¿Sí, qué necesitas?―
De inmediato fue evidente para Tanjiro que Shinobu estaba incómoda. Nerviosa incluso.
―¿Puedo pasar?―
La cazadora no respondió. Bajó la vista y se hizo a un lado. Para dejarlo entrar. Se alejó de la puerta para sentarse de vuelta en su mesa, esperando que Tanjiro se sentara frente a ella.
―¿Cómo te sientes?―
―Bien, gracias. Aoi me dio algunas medicinas y ya estoy perfectamente― respondió, contento de que Shinobu mostrara interés ―¿Tú cómo estás?―
―Estoy bien―
Mentiras. Pensaron ambos.
El silencio se apoderó de la habitación. Y en una poco característica falta de confianza por par de Shinobu, la cazadora mantuvo la vista en sus manos apuñadas sobre sus rodillas.
Tanjiro pensó en todos y cada uno de sus mentores. Y lo que le habrían dicho en esa situación. Solo Tengen parecía tener un consejo real, el cual tampoco era muy bueno. Tanjiro no sabía como ser "Extravagante".
Así que decidió ser franco y directo.
―¿Me concederías el honor de ser mi esposa?―
