Hombre Estrella

There's a Starman waiting in the sky
He's told us not to blow it
'Cause he knows it's all worthwhile
He told me
Let the children lose it
Let the children use it
Let all the children boogie

"Starman" escrita e interpretada por el grande y único David Bowie.


Decir que Tanjiro entró en pánico inmediatamente después de que lanzó su propuesta de matrimonio… sería como decir que los dinosaurios la pasaron mal el día que cayó el meteorito.

¡IDIOTA! ¡ESTÚPIDO! ¡IMBÉCIL! ¡¿Cómo se te ocurrió decírselo a si de frente sin más?!

Tanjiro no podía respirar. Sentía como si su cerebro palpitara como un segundo corazón, golpeado las paredes internas de su cráneo. Igual a un animal salvaje buscando escapar a golpes de su jaula. Sus manos le dolían. Estaba seguro de sus dedos se habían hinchado de alguna forma.

Y en el momento que Shinobu hizo una mueca de sorpresa, mezclada con confusión, Tanjiro sintió la incontenible necesidad de bajar la vista.

¡MALDICIÓ! ¡MALDICIÓN! ¡MALDICIÓN, MALDICIÓN, MALDICIÓN! ¿¡Ahora qué hago?! ¡Piensa Tanjiro! ¿Qué dirían tus mentores?

¿Señor Urokodaki? "Cuando te sientas perdido, recuerda siempre volver a lo básico" No eso definitivamente no lo puedo aplicar aquí.

¿Uzui? "¡Vaya! Sí que metiste la pata. Recomiendo una extravagante retirada estratégica para pensar en un mejor plan" No, no puedo salir corriendo ahora. Shinobu pensará que soy un cobarde o que solo lo dije por hablar.

¿Tomioka? "A mi nadie me odia" ¡HAY, NO PUEDE SER!

Tanjiro resistió las ganas de empezar a jalarse el pelo por la desesperación.

¡Señor Rengoku, auxilio!

―¿Por qué estás tan angustiado, joven Kamado?―

De pronto Tanjiro abrió sus ojos mentales y se encontró de pie en un verde prado con Kyojuro parado frente a él con los brazos cruzados. El brillo de sus ojos y su sonrisa eclipsaban el mismo sol, como siempre.

―Señor Rengoku…― musitó Tanjiro, sin poder creer estar en presencia del Pilar de la Flama.

―Responde mi pregunta, joven Kamado. ¿Por qué estás tan angustiado?― preguntó con su característico brío.

Había un millón de razones por las que era imposible que Kyojuro estuviera ahí con él, tenido una conversación. Tanjiro estaba seguro. Como estaba seguro que no tenía de dónde diantres se encontraba en ese momento.

Pero no cabía dura, Kyojuro Rengoku estaba ahí. Su aroma a como a ceniza y árboles de momiji (maple japonés) era absolutamente inconfundible.

Sin poder hacer nada que lo acercara a comprender su repentinasituación, Tanjiro se decidió a responder la pregunta del Pilar.

―L-l-le… le acabo de pedir a Shonobu que sea mi esposa…― respondió Tanjiro, avergonzado. Las carcajadas de Kyojuro no se hicieron esperar.

―¡Hahahaha! ¿Le pediste a Shinobu que sea tu esposa? ¡Me impresionas joven Kamado! ¡Eres mucho más valiente de lo que me habría imaginado! ¡Hahaha! ¡Definitivamente elegí un buen aprendiz!―

Aunque las palabas de Kyojuro eran de alegre celebración, Tanjiro se sintió humillado.

―Pero eso no responde a mi pregunta. ¿Por qué estás tan angustiado?―

Tanjiro no supo qué responder. Lo que lo hizo sentir vergüenza.

―¿Te arrepientes de proponerle matrimonio? ¿En realidad no quieres que sea tu esposa?―

―¡No! ¡Por supuesto que quiero que Shinobu se case conmigo!―

―¿Entonces, cuál es el problema?―

Tanjiro tenía un nudo en la garganta. No sabía ni por donde empezar. No sabía si quería revelar de verdad los motivos de su angustia.

Viendo el deplorable estado de su sucesor, Kyojuro sonrió. Se acercó al joven hasta que pudo posar su mano derecha sobre el hombro izquierdo de Tanjiro.

―Comprendo. ¿Es demasiado, verdad?―

Tanjiro asintió con la cabeza.

―Disculpa. Nunca he enfrentado una situación como esta y no sé de un consejo que pueda servirte. Pero sé, que en la vida siempre llegan ocasiones en que no tenemos ningún control de las circunstancias. Y aún menos garantías de que lograremos tener éxito. Lo único que podemos hacer es dar lo mejor de nosotros e ir en busca de la victoria―

Su voz desbordaba gentileza y sabiduría. Misma que hizo a Tanjiro relajarse.

―¿Qué hago entonces?―

―¡No tengo la menor idea!― gritó con desconcertante alegría, dirigiendo su vista a la nada como mal acostumbraba hacer ―¡Ciertamente estás en un lío muy gordo!―

Tanjiro contuvo las ganas de darse una palmada en la cara. En parte por la falta de seriedad de su maestro. En parte porque lo dejaba como al principio.

―Hagamos las cosas más simples― propuso Kyojuro, volviendo a cruzarse de brazos.

―¿Más simple?―

―¿Tú amas a esa mujer, o no?― preguntó, de forma demandante, acortando la distancia entre ambos.

―S-sí―

―¿Quieres abrazarla?― se acercó un poco más, elevando su tono de voz.

―Sí―

―¿Complacerla?―

―¡Sí!―

―¡¿Quieres que se convierta en tu vida? ¿Tu comida y bebida en la justa medida?!―

―¡Sí señor! ¡Eso es lo que quiero!―

―¡Bueno pues no lo vas a conseguir si te quedas aquí hablando conmigo, mientras te vuelves una calamidad con patas de tantas dudas!― dijo, en tono de desaprobación.

―¿He?―

―¡Anca muchacho! ¡Ve con esa mujer, que no te va a estar esperando por siempre!―

―P-pero…―

―¿Qué acabo de decirte joven Kamado? ¡Ni tu ni yo sabemos qué hacer! ¡Así que la única decisión posible es un salto de fe! ¡Ve por aquello que quieres, con todas las fuerzas de tu corazón! Es verdad. Quizás eso no sea suficiente. Quizás fracases. Y eso da miedo, pero ya sabes lo que dicen. ¡Lo que no te mata te fortalece! ¡De eso sí sé! ¡Hahahaha!―

―Señor Rengoku―

―Si ya pediste su mano en matrimonio. Al menos demuéstrale que hablas en serio. A fin de cuentas, piensa que afortunadamente Shinobu es una mariposa y no una tarántula. Así qué, ¿Qué es lo peor que puede pasar―

―¿Una tarántula?―

―Sí, una tarántula―

Con miedo a parecer ignorante, Tanjiro preguntó ―¿Qué es una tarántula?―

―Un tipo de arañas muy grandes y peludas, con gigantescos colmillos que inyectan veneno―

―¿Y que tiene que ver con…―

―¡Las hembras son el doble de grandes que los machos y casi siempre se los comen antes o después de aparearse! ¡Es muy diabólico! ¡Agradece que en caso de que algo salga mal, Shinobu no puede comerte!―

Tanjro se puso más blanco que la noche que se maquilló para colarse en el distrito rojo.

―Aunque sin duda es capaz de inyectarte veneno. Será mejor que tengas cuidado con eso. ¡Haha!―

Tanjiro pasó de estar pálido a sudar cascadas de sudor frío.

―¡Pero debiste pensar en eso antes de darle tu corazón! ¡Anda, ya me cansé de verte dudar y tengo lugares a dónde ir!―

Kyojuro tomó a Tanjiro por los hombros y lo hizo dar la vuelta.

―¡Anda joven Kamado, corre he dicho!―

Tanjiro aún tenía miedo. Aún estaba lleno de dudas. Aún se sentía indigno de ser el compañero de vida de aquella mujer.

Y sin embargo, comenzó a correr.

―¡Ese es mi muchacho!― escuchó a Kyojuro gritar en realizado orgullo detrás de él ―¡Más te vale tener buenas noticias la próxima vez que nos veamos!―

Tanjiro siguió corriendo. Con más fuerza, con más velocidad. El prado se desvaneció a su alrededor, como montañas de polvo que se desvanecían con el soplar del viento.

Parpadeó y se encontró de nuevo en la recámara de la finca Mariposa y la mujer de sus sueños frente a él. Shinobu aún tenía cara de no poder creer lo que había escuchado.

Tanjiro se armó de valor y siguió el consejo de su maestro.

―Y-ya… ¡Ya lo dije! ¡Shinobu, quiero que seas mi esposa!―

Shinobu no respondió, tan solo, muy lentamente, se cubrió la boca con su mano derecha.

―Se que seguro pensarás que solo lo digo por lo que pasó anoche. ¡Pero no! ¡Lo digo gracias a lo que pasó a noche! Digo… ¡Te equivocaste al decir que estaba interesado en ti! Shinobu yo quedé encantando contigo desde esa mañana en la finca del patrón. Y cada día o cada encuentro que hemos tenido juntos ha sido una ocasión para enamorarme más y más… Y para bien o para mal, al fin lo entiendo. Te amo―

Tanjiro estaba tan eufórico que no podía oler las emociones de la cazadora. Solo la veía a Shinobu temblar con sus hermosos ojos violeta abiertos como platos. Había en sus ojos demasiadas emociones para distinguir. Emociones que comenzaron a desbordar en forma de lágrimas.

Tanjiro no supo si interpretar aquello como una buena o una mala señal.


Originalmente el encuentro con Kyojuro iba ser nomás la escena de apertura del capítulo, pero terminó extendiéndose y decidí mejor darle su propio espacio. Sí, está tan hermoso como el día que se fue.

Les prometo que ya en el siguiente capítulo veremos cuál es la respuesta de Shinobu.