Un hombre sin Amor
Every day I wake up, then I start to break up
Lonely is a man without love
Every day I start out, then I cry my heart out
Lonely is a man without love
Every day I wake up, then I start to break up
Knowing that it's cloudy above
Every day I start out, then I cry my heart out
Lonely is a man without love
"A Man Without Love" escrita por Mario Panzeri, e interpretada por Engelbert Humperdinck.
Vean Moon Knight. Le hará bien a sus almas.
En este capítulo se nos une el más extravagante de los Pilares.
Gracias a la rápida intervención de Nezuko, Tanjiro sobrevivió al deslave de la montaña, aunque no completamente ileso.
―Te desgarraste el muslo derecho y tienes una fisura menor en la tibia. Pero no parece que te hayas fracturado anda. Tienes suerte, las fracturas en la pierna suelen ser motivo de baja del cuerpo de Cazadores― explicó el Oficial Médico Kakushi.
―Todo gracias a Nezuko― respondió Tanjiro, volteando a ver a su hermana, quien no se había apartado de él.
―Tendré que ficharte fuera de servicio por al menos tres semanas. Quizás deberías darte una vuelta por la Finca Mariposa para que Lady Kocho te revise ella misma―
Antes de que Tanjiro pudiera pronunciar un "No gracias", Nezuko lo envolvió en un fuerte abrazo, como si fuera una madre sobre protectora y comenzó a mover la cabeza de lado a lado y refunfuñar, dejando en claro su completa desaprobación por la sugerencia del médico.
Cosa que no pasó desapercibida por ninguno de los presentes.
¡Lo sabía! ¡Tanjiro mentiroso, definitivamente algo pasó en la finca! Pensó Zenitsu.
―Ejem, gracias doctor, pero no creo que eso haga falta― dijo Tanjiro, al tiempo que se libraba del abrazo de su hermana.
No queriendo meterse en asuntos que no le incumbían, el doctor dio su aprobación.
―De acuerdo. Lo principal ahora es llevarte a ti y tus amigos a un lugar donde puedan descansar. ¿Qué refugio de cazadores queda más cerca de aquí?― preguntó el oficial a uno de sus compañeros.
―La hacienda de Lord Uzui―
―Excelente. Súbanlo a una camilla y sáquenlos que aquí―
Naturalmente el ex Pilar del Sonido y sus tres esposas recibieron al equipo con brazos abiertos, especialmente a Nezuko. A Zenitsu le habría gustado quedarse uno o dos días y dejarse consentir por las mujeres de Tengen, ya que acostumbraban cuidar de Zenitsu y el resto como si fueran sus propios hijos. Pero Zenitsu estaba decidido a hacer algo para ayudar a Tanjiro. Y viendo que este no estaba dispuesto a cooperar, decidió que tendría que ir a buscar la otra fuente del problema en la Finca Mariposa.
Así que se preparó para salir junto con Inozuke tan pronto como tuvieron un sueño reparador y una buena comida.
―¿Seguros que tienen que irse? Iba a ir al mercado en busca de camarones para mi ramen especial― dijo Hinatsuru, sonando decepcionada de la partida del rubio y el jabalí.
―El ramen tendrá que esperar, el deber de los cazadores nunca termina― respondió Inosuke, alzando el pecho con orgullo.
―¡Esos son mis pupilos! Con sus prioridades en orden. ¡Vayan allá y hagan que me sienta orgulloso!― festejó Tengen.
―Cuiden a Nezuko y Tanjiro por favor. Volveremos pronto― dijo Zenitsu, para después dar media vuelta y marcharse junto con su amigo.
―¿Nezuko se fue a dormir?― preguntó Tengen.
―Y Suma se fue a arroparla, como si fuera una bebé― respondió Makio.
―¿Y Tanjiro?―
―Se tomó sus medicinas después del desayuno y se fue al patio de atrás―
Tenge asintió con la cabeza y se quedó pensativo un rato.
―Díganme mis amores, es idea mía ¿O ese chico tiene el corazón roto?―
―Yo diría hecho pedazos― contestó Makio.
―Ciertamente luce muy abatido por algo― acompañó Hinatsuru.
Tengen suspiró ―Imagino que los mentecatos de sus compañeros no lo han notado todavía o ya habrían hecho algo para ayudarlo. Está bien, me toca a mí. ¿Qué clase de maestro sin gracia sería yo si no ayudo a uno de mis pupilos a superar un percance amoroso?―
Hinatsuru no pareció muy convencida ―N-no estoy segura de que―
―¡No te angusties, mujer! ¡Soy un Dios entre hombres que conquistó los corazones de tres hermosas y formidables mujeres! ¿Quién mejor que yo para revelarle a ese Tanjiro los secretos de cómo ganarse el corazón de su dama adorada?―
Y así, Uzui se fue caminando a paso seguro en busca de su discípulo.
―¿Tú crees que debamos intervenir?― preguntó Hinatsuru, preocupada.
―Nah. Déjalos que tengan su charla de hombres― respondió Makio ―¿Qué es lo peor que puede pasar?―
Hinatsuru respondió haciendo una cara que decía "¿Es en serio?". Comprendiendo la indirecta y los motivos detrás de esta, Maiko tuvo que ceder ―De acuerdo. Vayamos a echar un ojo, solo para estar seguras de que nuestro marido no empeorará las cosas―
Tengen encontró a Tanjiro sentado sobre el piso de madera con la mirada perdida en el horizonte, jugueteando con el bastón que usaba para ayudarse a caminar en lo que se recuperaba de sus heridas. Tengen se sentó junto a él sin hacer ruido, esperando a que el muchacho se percatara de su presencia. Cuando fue claro que eso no pasaría pronto, decidió llamar su atención.
―Hace un buen clima ¿No?―
―¡Ah, señor Uzui! ¡Perdón, no lo ví!― se disculpó el joven.
―Cálmate muchacho. Evidentemente tienes cosas más importantes en qué pensar que estar al pendiente de si se acerca a ti un tuerto―
―¿Se refiere a recuperarme de mis heridas?―
―No, hablo de lo que sea que hayas hecho para echar a perder tu oportunidad y hacer que la dama a la que te confesaste te rechazara―
Tengen creyó que vería una divertida reacción de Tanjiro sonrojándose seguida de tartamudeos incoherentes, pero en vez de eso vio como una expresión de pánico se apoderó del joven, seguida de tristeza y vergüenza que lo llevaron a encogerse de hombros.
Y como si eso no fuera poco para preocupar a Tengen, también sintió las juiciosas miradas de al menos dos de sus esposas clavársele en la espalda.
―¡Oye, oye, tranquilo! ¡No es para tanto! ¡Estás cosas pasan! ― decía intentando calmar a Tanjiro. Decidió probar con un poco de humor ―Para tener una vida extravagante requieres al menos tres cosas. Visitar un país extranjero, pescar tiburones en mar abierto y encontrar una mujer que te parta el corazón―
―¿De verdad se me nota tanto?― cuestionó Tanjiro, ignorando el chiste de Tengen.
―Quizás me falte un ojo Kamado, pero soy un erudito para las cuestiones del romance. Estoy felizmente casado con tres esposas, después de todo. Y en tu cara veo el sufrimiento de un hombre que vive el duelo de una decepción amorosa―
Tanjiro hizo un esfuerzo por tranquilizarse con aspiraciones profundas.
―Creo que fue un poco más complicado que eso―
―Bueno, es de esperarse. Somos cazadores de demonios, después de todo. ¡Y no hay nada más extravagante que eso! Anímate, chico. Al menos lo intentaste. La mayoría ni siquiera se atreve a eso―
―Por como acabaron las cosas, créame que habría sido mejor que mantuviera la boca cerrada― se lamentó Tanjiro.
Tengen suspiró, sintiendo lástima ―Uff. ¿Tanto así de mal? ¿Pues qué hiciste?―
Tanjiro suspiró. Y como en cada suspiro, pudo saborear nuevamente la amargura de su incorregible fracaso. Supuso que no habría problema en responder la pregunta del Pilar, en tanto no revelara el nombre de Shinobu.
―Estaba perdidamente enamorado de cierta mujer… Y le pedí que fuera mi esposa―
Se formó un silencio incómodo en el patio. Tanjiro, que no había estado mirando de frente a Tengen al dar su revelación, se encogió de hombros.
―¿Y qué más?― inquirió Tengen, rompiendo el silencio, dejando a Tanjiro confundido.
―¿Qué más?―
―Sí. ¿Cómo lo hiciste?― insistió.
―P-pues… ¿Le pedí que fuera mi esposa?―
Tengen comenzó a sufrir un tic en el ojo bueno que le quedaba.
―Ajá, ¿Y qué más?―
―¿Q-qué más?―
Al tic en el ojo le vinieron a hacer compañía múltiples venas hinchadas en la frente de Tengen.
―¡Sí animal! ¡¿Qué más hiciste?!― gritó exasperado ―Te estoy preguntando los detalles. ¿La llevaste a comer o cenar a un restaurante extravagante?―
―No― respondió Tanjiro, asustado de tener al pilar gritándole en la cara.
―¿Le regalaste flores?―
―N-no―
―¿Le obsequiaste joyería, bisutería, ropa fina o algo parecido?―
―¿Qué es bisutería?―
Tengen se golpeó la frente.
―La madre que… ¿Dulces, repostería, sake o algún comestible?―
―No―
―¿Recitaste un poema?―
―No―
―¿Le dedicaste una canción?―
―No sé cantar o tocar ningún instrumento― se lamentó Tanjiro.
El albino quedó mirando al pelirrojo como si este tuviera tres cabezas y cada una tuviera un rostro más feo que el anterior. Y por un momento Tanjiro tuvo la sospecha de saber cómo se sientió Zenitsu la primera vez que se vieron.
―¡No puede ser! ¡¿Me estás diciendo que literalmente lo único que hiciste fue pedirle a esa chica que se casara contigo, y no se te ocurrió ofrecerle ni un mísero dango?! ¡Es nada menos que una de las preguntas más importantes que puedes hacer en la vida y no se te ocurrió preparar nada!―
―Pero es que no fue algo premeditado― se excusó el muchacho.
Al escuchar eso Tengen pasó a picar a Tanjiro con el dedo índice de su mano derecha.
―¡Excusas, excusas!, ¡Eres una calamidad!, ¡Una calamidad! ¡Una espantosa calamidad con patas sin el más mínimo vestigio de extravagancia!―
―Co-conozco la Danza del Dios del Fuego― intentó defenderse Tanjiro.
―¿Se puede bailar en pareja?― preguntó Tengen, cruzándose de brazos.
―¿N-no?―
―¡Por eso no tienes novia!― respondió, dándole un sape con su mano izquierda.
Antes de que Tanjiro pudiera formular otra excusa o que Tengen continuara con sus acusaciones. Apareció Makio al lado de Tengen para propinarle un terrible coscorrón.
―¡Tengen ya basta! ¡Se suponía que ibas a ayudar al muchacho y solo estás empeorando las cosas!―
―¡¿Y qué otra cosa quieres que haga mujer, si el chico prácticamente acaba de confesar ser la antítesis del romance y la extravagancia?!― renegó Tengen.
―¡Entonces te toca orientarlo, no criticarlo ni humillarlo!― respondió la kunoichi, poniendo sus manos sobre sus caderas.
Tanjiro se habría unido a la conversación para tratar de calmar los ánimos, pero le fue imposible intervenir, ya que tenía la cabeza hundida en medio de los senos de Hinatsuru, quien había aparecido para consolarlo envolviéndolo en un fuerte abrazo y rascándole la cabeza suavemente con sus dedos.
―¿Qué está pasando aquí?― irrumpió la voz de Suma, quien parecía muy desconcertada con la escena frente a ella.
Makio discutiendo ferozmente con Tengen, a quien le estaba saliendo un enorme chipote en la nuca; mientras que Hinatsuru abrazaba cariñosamente a Tanjiro quien tenía cara de estar a punto de llorar.
Después de un rato y de poner al tanto de los hechos de la recién llegada, las cosas lograron calmarse. Tanjiro pasó de los brazos de Hinatsuru a los brazos de Suma, quien no paraba de estrujarlo y besarlo en la frente.
―Pobre, pobre Tanjiro. ¿Cómo es posible que alguien rechazara a un joven tan maravilloso como tú? No te preocupes. Seguro encontrarás una mujer mucho mejor que esa arpía, quien quiera que sea― decía Suma, tratando de alentar a Tanjiro. Cosa que era difícil con la kunoichi sonando tan afligida.
―Otra que no está ayudando― murmuró Makio.
Tengen suspiró y se puso de pie.
―Muy bien, suficiente consuelo. Hora de ponernos a trabajar. Sígueme Tanjiro―
Suma liberó al chico y Hinatsuru le entregó su bastón.
―¿A dónde vamos?―
―No puedo permitir que un discípulo mío sea una persona tan mundana y sin talento. La gente pensará que soy un mentor irresponsable. O peor, que mi extravagancia es puro cuento―
Las tres mujeres vieron con distintos grados de decepción a su esposo, pero solo Makio se atrevió a pronunciar su opinión.
―Tengen, creo que hay cosas más importantes que eso ahora―
―Makio, Tanjiro no sabe ni como tocar o cantar "María tenía una cabrita". ¿Cómo se supone que consiga una mujer de esa forma?―
―No me parece que esa deba ser la prioridad ahora―
―No está bien. A fin de cuentas, no puedo entrenar con la pierna así. Me servirá concentrarme en algo distinto y que mejor si aprendo algo nuevo en el proceso―
El joven cazador se fue rengueando detrás de su superior, dejando a las tres mujeres solas, quienes no tardaron en formar un círculo. La primera en hablar fue Makio.
―Creo que todas estamos de acuerdo en que Tanjiro necesitará más ayuda de la que puede aportar nuestro marido. ¿Ideas?―
―Creo que primero deberíamos indagar la identidad de la mujer que rechazó a Tanjiro― sugirió Hinatsuru.
―Yo iba a decir lo mismo― siguió Suma ―Y una vez que sepamos quien es, le tendemos una emboscada y la arrojamos al mar― exclamó con perturbadora alegría, que le ganó miradas de miedo de sus compañeras.
―Eso es… muy drástico ¿No crees?― dijo Hinatsuru.
―Demasiado. La idea es ayudar a Tanjiro, no meternos en problemas nosotras―
Suma se cruzó de brazos ―Solo habrá problemas si logran encontrar el cuerpo―
Mientras tanto, Tanjiro seguía el paso del ex pilar del Sonido.
―¿A dónde vamos, señor Uzui?―
―A corregir tu carencia absoluta de dotes artísticos―
―¿Y cómo haremos eso?―
―Bueno, con tu pierna lastimada no podemos enseñarte danza. Y no creo que tengas la elocuencia para la literatura o la poesía. Así que nos concentraremos en dominar las formas del Arte de la música―
―¿Me va a enseñar como tocar esa canción "María tenía una cabrita"?―
―¡No! En todo caso, si fuera a enseñarte una canción infantil iríamos tras algo mucho más extravagante. Como "Mi muñeca me habló" o "La víbora de la mar"―
Tanjiro iba a hacer otra pregunta, hasta que Tengen se detuvo frente a una puerta.
―Bienvenido Tanjiro Kamado, a mi santuario musical―
Tengen abrió las puertas de golpe. Se trataba de un salón bastante grande, en cuyo interior había varios objetos que Tanjiro asumió eran instrumentos musicales. Y tuvo que asumir porque no podía reconocerlos.
Tengen se acercó a un elegante aparato lo bastante grande como confundirse con un mueble. Era color negro con un banco para sentarse al frente. Y una singular hilera de pequeñas tablas negras y blancas.
―¿Ves esto? Esta belleza se conoce como Piano. Aunque no lo parezca, es un instrumento de cuerdas. El más sofisticado de todos debido a su ingeniería, que solo se compara con la belleza de los sonidos que produce. Permíteme mostrarte― Tengn se sentó en el banco frenta l instrumento y estiró los dedos sobre la fila de piezas blancas ―Esta canción se llama "Matrimonio de Amor"―
Tanjiro quedó instantáneamente embelesado por la melodía, pero especialmente por el singular sonido que producía el instrumento, el cual no se parecía a nada que él hubiera escuchado antes.
La música era extremadamente emotiva. Melancólica y alegre al mismo tiempo. Y la forma en que los dedos de Tengen bailaban ágilmente sobre las piezas que hacían funcionar el instrumento, era algo imnotico.
―¿Es bello no?―
―Sí. Es muy hermoso―
―Sabía que te gustaría. Pasemos a otro―
Tengen se dirigió a un pequeño estuche sobre una mesa ubicada del lado contrario del piano. Al abrirlo, reveló un instrumento pequeño con forma parecida a la de un reloj de arena. Pero al verlo más de cerca, Tanjiro vio su parecido con un shamisen, solo que más équeño.
―Este pequeño amigo es un Violín. Uno de los más difíciles de dominar, pero que vale por completo la pena. Esta canción la escribió un hombre llamado Antonio Vivaldi, uno de los hombres más talentosos y extravagantes que hayan caminado la tierra―
Tengen sacó una extraña vara atravesada por una multitud de cuerdas alineadas. A Tanjiro le recordó a un arco, pero plano. Tengen se acomodó la parte baja del violín en su hombro y ubicó la vara encima de las cuerdas del instrumento.
―Claro que, originalmente se debe tocar acompañado de una orquesta completa, así que solo tocaré un fragmento. Se llama "Las Cuatro estaciones: Invierno"―
Como con el piano, Tanjiro no podía recordar haber escuchado algo igual. Entendía por qué debía ser tan difícil de dominar. Los movimientos de Tengen eran tan veloces como precisos. Y aunque el sonido era producido de la fricción de dos conjuntos de cuerda diferentes, el sonido era limpio, y la melodía hermosa.
―¿Qué te parece?― inquirió Tengen, al terminar la canción.
―¡Usted es increíble señor Uzui!―
―¡Y no lo olvides!―
―¿Me va a enseñar a usar estos instrumentos?―
Su respuesta fue hacer que el pilar del Sonido ahogarse de la risa.
―¡No seas ridículo muchacho! ¡Se necesitan años para aprender a usar alguna de estas obras maestras de ingeniería musical! ¡Hahaha! Oh, qué muchacho―
Tanjiro se deprimió otra vez.
―¿Y entonces a que me trajo aquí?―
―¡Oh, cálmate! No seas tan dramático. Solo te quería presumir estas dos bellezas. El instrumento que se enseñaré a tocar es otro―
Tengen guardó el violín en su estuche y caminó hasta el fondo de la habitación donde había un estuche negro con una silueta muy similar a la del violín. Solo que este era unas tres veces más grande.
Tengen tomó el estuve y lo puso entre él y Tanjiro.
―Este instrumento Tanjiro Kamado, produce un inigualable sonido que hechiza los oídos y corazones de las mujeres que lo escuchan. No ha nacido doncella que se le pueda resistir. Y lo mejor de todo es que es un instrumento fácil de dominar. ¡Contempla!― Tengen extrajo el instrumento de su estuche y lo sostuvo en el aire con ambas manos como un sacerdote que da la bienvenida a un recién nacido ―¡Una Guitarra Española clásica de seis cuerdas! Contempla. Esta canción se llama Valle Gerudo―
por tercera vez en ese día, Tanjiro fue expuesto a una nueva gama de sonidos que nunca había escuchado. Aunque el instrumento era casi idéntico a una shamisen, el sonido de las cuerdas de la guitarra era mucho más suave. Y al parecer. Eso y que en vez de activar las cuerdas con un bachi, Tengen estaba usando sus dedos desnudos.
Cuando terminó la canción, Tengen miró a Tanjiro con picardía.
―Te aseguro, muchacho, que cuando domines este instrumento no tendrás problemas en conquistar el corazón de tu dama adorada―
Tanjiro suspiró ―En este punto, me conformaría con que me perdone todas las estupideces que hice―
―¡Hijo, no hables así! ¿Qué no vez que me vas desacreditar como maestro?―
―¿A qué se refiere?―
―A que yo que soy tu maestro tengo tres esposas. ¡Tú que eres mi aprendiz debes aspirar a por lo menos tener dos!―
Tanjiro quedó completamente estupefacto al escuchar la proclamación de Tengen.
Lejos de ahí, avanzando por un camino de tierra, se encontraban Zenitsu e Inosuke con rumbo a la finca Mariposa.
―Oye Monitsu, no me dijiste a dónde vamos. ¿Dónde es la misión?―
―No es ninguna misión, son asuntos personales―
―¿A sí? ¿De qué se trata? ¿Vamos de vuelta con el abuelo?―
―¡Que no lo lla… No, no vamos con él. Vamos a la Finca Mariposa―
―¿Tú también estás herido?―
―No, no es por mi― Y la herida que tiene Tanjiro no es algo que se pueda curar con medicina.
Siguieron andando un rato más en silencio, cando a la distancia vieron una nube de polvo.
―¿Qué es eso? ¿Caballos?―
―No existen caballos que corran tan rápido― respondió Zenitsu, a quien no le agravaba nada que aquella sobrenaturalmente rápida nube de polvo se dirigiera hacia ellos.
―¡Entonces debe ser un demonio!― dijo Zenitsu, desenvainando sus espadas.
―¿A plena luz del día? ¡Es imposible!―
Pero al acercarse más y más a ellos, los cazadores pudieron ver que efectivamente la persona responsable de crear tal polvareda no era un demonio. Sino una hermosa cazadora de peño rozado y verde.
Mitsuri se redujo la velocidad a medida que se acercaba a sus objetivos, hasta que la nube de tierra se disipó detrás de ella.
―¡Hola chicos! ¡Qué suerte, pensé que tendría que ir hasta la caza de Uzui a buscarlos!― dijo alegremente la cazadora.
―Señorita Mitsuri, qué gusto verla. ¿Nos estaba buscando?―
―Efectivamente. Díganme, ¿Notaron ya que a Tanjiro le rompieron el corazón?―
―¿Usted también lo sabe?― preguntó un anonadado Zenitsu.
―¿Cómo que corazón roto? El doctor kakushi dijo Gompachiro solo se lastimó la pierna― replicó Inosuke.
No queriendo usar palabras altisonantes enfrente de la señorita, Zenitsu se limitó a tallarse los ojos.
―Como sea, síganme. Iremos a la finca Mariposa. Hay mucho de qué hablar y más por hacer― dijo Mitsuri con determinación.
Los dos varones se limitaron a seguirla.
―Disculpe señorita. ¿Usted sabe quién fue la mujer con la que Tanjiro se confesó?―
―Sí claro. Ella misma me contó toda la historia esta mañana. Fue Shinobu―
Zenitsu dejó de caminar como si lo hubieran sembrado en el piso, con los ojos exorbitados.
―¡¿SHINOBU?!―
Me costó muy poco tiempo porque ya tenía prácticamente listo este capítulo. Solo que sentía que haría falta el capítulo anterior como elemento transitorio.
Para aquellos que pregunten: ¿Qué no Uzui perdió la mano izquierda?
Pues si mijos, ¿Pero ni modo que toque el piano, el violín o la guitarra con una sola mano? Agarren la onda.
