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La Bailarina Fugitiva.
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La noche era oscura, despejada y sin luna, desde mi ventana veía las luces de la calle y la cuidad a lo lejos. Analizaba el ambiente, buscando algún signo de actividad sospechosa que me impidiera conseguir mi objetivo.
Me aleje del vidrio, dirigiéndome a armar la maleta, la cual consistía en ropa para frio y para calor, mis pares de botas favoritas y algunas sandalias, mi ropa de ballet y todas mis zapatillas y zapatos de baile, artículos de higiene y las dos guitarras en un sobre al hombro. Ropa negra, pelo azul, una maleta grande y dos guitarras rompiéndole la espalda, esa es Angelique Brown. Esa soy yo, y hoy, enero de dos mil trece, me retiro de mi casa.
Baje por la ventana con bastante dificultad y me fui por las calles a esperar un colectivo o un taxi hasta el centro de la cuidad. Nadie se entero de que me fui, no soy alguien de importancia en mi casa y en mi familia, solamente soy la que baila bien, la que se queda en un rincón callada mientras piensa en la destrucción del mundo, según las palabras de mis padres y el resto de mi familia. Soy la hija no deseada, y mis padres se encargaron de hacérmelo saber, al igual que mi hermana mayor, Clarisse, siempre me dijeron que yo soy un error.
Cuando llegue a la estación del tren, saque boleto a Escocia. Allá pase la noche en un hotel de mala muerte y al otro día salí a buscar trabajo y un departamento para alquilar; conseguí ambos, departamento en la ciudad de Glasgow, y cerca había un estudio de clases de baile, me contrataron para enseñar ballet como baile recreativo, que con mi experiencia no dudaron en aceptarme, fui bailarina por cinco años en el Ballet Nacional de Londres, y dos de ellos fui primera bailarina.
Pero para dar clases debía teñir mi pelo, y quitar mis caravanas, tenia, y sigo teniendo, una barra en una oreja, dos caravanas y un aro en el pequeño apéndice que protegue la entrada al oido, y en la otra oreja tengo tres caravanas y dos mas en la parte superior.
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Así viví por dos años en Glasgow, bailando con un grupo de niñas y niños hermosos, adolescentes vergonzosas y algún adulto tonificando el cuerpo con el baile. Fue una vida tranquila, bastante cómoda y bastante solitaria, a pesar de salir a pasear y a alguna discoteca con amigas que hice en el estudio, nunca tuve una relación seria, siempre algún hombre para una noche. No soy muy tolerante al alcohol, y en una borrachera termine teniendo sexo en un baño de una discoteca, me arrepentí bastante y quede bastante afectada, ya que a pesar de mi apariencia de chica mala, no podría nunca aceptar tener sexo en un baño casi público, y por suerte hubo condones de por medio. Nunca mas volví a beber de esa forma.
Luego de dos años me transfirieron para cubrir una licencia por maternidad en la sede en Londres, la vieja y querida casa. Aunque allí ya no tenía a nadie, ya que corte contacto con amigos, familia y conocidos, me hicieron daño y yo los dañe a ellos, así que no era mi casa, solo era una ciudad, como tantas del mundo.
Ah me olvide de algunos detalles importantes de mí, tengo 24 años hasta que llegue el día trece de septiembre, tengo un diploma en diseño textil, me gradué de bailarina clásica a los 17 años y toco guitarra, clásica y eléctrica. Y tengo una enfermedad, o mutación o don sobrenatural, como quieras llamarle, puedo mover cosas con la mente, un movimiento lento, pero el cual decido yo, también noto cuando alguien está cerca por el ruido de su mente, pero este es como un nido de pájaros, no distingo frases, solo ruido, ya que si me concentro en la mente de alguien, me siento presionada, el aire se vuelve denso y pesado.
Luego de controlar el empaque de mis cosas en el camión de mudanza, agarre mi maleta, las guitarras y me fui a Londres en tren, a pasar la noche en un hotel, pero de buena calidad.
- ¡Un momento! ¿Guarde las zapatillas de punta?
- Si, están en el camión.
- ¿Las negras también?
- Si, están todas guardadas.
Estas charlas conmigo misma suelo tenerlas, no sé ¿Por qué? pero tengo la sensación de que algo intenta contestarme, como una sensación al fondo de la mente, ¡Pero solo soy yo y mi locura! espero, ¡No quisiera tener doble personalidad!
Me baje en Londres horas después, con un dolor de cabeza insoportable, intente callar el ruido en mi cabeza, pero no sé qué me paso que no podía dejar de escuchar los ecos de las mentes que estaban en un radio de 200 metros, me estaban volviendo loca, y sentía como mi don empezaba a extenderse alrededor mío.
Los oídos me pitaban, incluso en el tren sentía el ruido de las mentes y el silbido en los oídos, este sonido se incrementó cuando cruzaba una plaza, en el camino hacia el departamento nuevo, y llego a su punto culmine cuando la cruzaba, justo a la mitad; recuerdo que arrastraba mi maleta y las guitarras, y se me desenfocaba la vista, luego no recuerdo más nada.
Creo que me desmaye, no, me desmaye, sin lugar a dudas, porque cuando desperté estaba en un lugar desconocido, no era la plaza, ni un hospital, ni nada que se le pareciera.
Aun intento averiguar dónde carajos estoy.
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¡Gracias por leer! Los siguientes capítulos serán mas consistentes, habrá mas misterios y secretos que no se sabían. Nos leemos en otro capítulo :)
