Capítulo 61: Un año aparentemente tranquilo, bueno, Draco había dejado de creer en eso hace mucho tiempo.
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Fue como entrar en el agua fría, como si todo a su alrededor estuviera congelado y por un momento Draco no puede más que sentir una infinita tristeza y vacío. Se pregunta que pasa, pero lejos de poder ver algo solamente escucha voces a lo lejos.
Son familiares.
Pero Draco no puede moverse y todo es muy incómodo a su alrededor. Aunque si pensaba de forma pesimista, esta más acostumbrado a la incomodidad a que un sueño tranquilo para descansar.
—No vino este verano al campamento Annabeth, tampoco Nico, no podemos ir a su escuela rara sin Nico—era sin duda la voz de Percy que sonaba casi desesperada y rota.
Algo dentro de Draco dolió al escucharlo.
Había calidez, como si unos brazos lo rodearan, pero no era a él.
La sensación estaba ahí.
Como si estuviera en el cuerpo de alguien, en el cuerpo de Percy supone.
No tiene sentido, no hay vinculo abierto, los había cerrado y no sabe que esta pasando.
—Ocupa tiempo Percy, escuchaste a Thalia cuando vino…ella tampoco estaba bien—la voz de Annabeth era un susurro, pero casi podía sentirlo contra su oreja.
Cálido.
Amable.
Siempre había sido agradable, Annabeth siempre había estado ahí para él para ayudarle desde que se hicieron amigos, comprendiéndolo y apoyándolo.
—Pero yo soy su vínculo, siempre hemos estado juntos, ¿por qué me deja por fuera?, nunca me ha dejado así tanto tiempo—parecía que su amigo quería llorar, Draco sintió su pecho un vacío que no era de él.
—Volverá, él siempre lo hace—
—¿Estas segura? —
—Si, porque también tengo un vínculo con él, lo se…solo…hay que darle tiempo y si el otro verano no vuelve, iremos por él—
Hay una risa un poco ahogada de parte de Percy, Draco levanta la mano queriendo ir hacía la luz, pero no hay luz, pero quiere desesperadamente ver a Percy.
Hay una risa oscura en su espalda que reconoce de Nyx, pero cuando voltea a ver no hay nadie en el vacío.
Entonces despierta.
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Draco no sabe que pensar al despertar en las mazmorras Slytherin, su rostro esta algo blanco cuando se pone de pie y comienza su primer día de clases. El recuerdo del sueño lo tiene borroso y se confunde un poco, porque se supone que con los vínculos cerrados no debería sentir nada como esto. Lo cual lo desanima un poco mientras comienza a irse fuera de las mazmorras a una hora muy temprana.
Había logrado mantener el control del pánico que tenía cada que entraba aquí.
Era solo su primer día aquí y ya se siente enfermo.
¿Tenían que tener tantas estatuas de serpientes en su casa?
Bueno, sí, porque son Slytherin, pero Draco comienza a sentirse enfermo y siente que este año no pasara mucho tiempo en su casa. Camina hacía el comedor apresurado queriendo que esto pase rápido, el viaje en tren había sido la parte más fácil.
Blaise y Pansy los esperaron en un compartimiento, luego Blaise se fue llamado por el que ahora sabe es su nuevo profesor de pociones. Harry por otro lado cuando se hizo el anuncio al otro lado del comedor, había lucido totalmente horrorizado.
Ya saben.
Porque ahora Severus sería su nuevo profesor de defensa y solo por eso estaba interesado en tomar esa clase. Ignorando por supuesto, que la tomaba porque su padrino prácticamente le había obligado, lo que lo hizo sentir bastante mal al respecto. Pero Severus parecía más preocupado por tenerlo en la vista ahora, que antes, supone que tiene que ver algo con Voldemort, pero no quiere preguntar mucho al respecto.
Se decide esa mañana por un café cargado, usualmente tomaría té, pero ahora quiere algo bastante cargado para soportar ese día.
Va ser un día largo.
—Pareces preocupado—comenta Greg cuando aparece sentarse a su lado, porque siempre es el primero en la mesa de comida de la casa Slytherin.
Draco gruñe algo imperceptible mientras come de una galleta de avena, lo cual es horrible, pero no quiere comer una galleta de Chocolate que solían ser las favoritas de Percy; simplemente se siente mal. El problema es que sus amigos siempre le recordaban a todo a su alrededor.
No es como si pudiera apagar un botón y ya no piense en ellos.
Ojalá todo fuera más fácil así.
Borrar esos sentimientos y recuerdos, borrarlos de su existencia, a veces desea nunca haber ido al campamento mestizo; su vida seria infinitamente más fácil así.
—Estoy cansado—
—Solo es el primer día Draco—
—Cierra la boca Greg, ¿Por qué no me das mi manzana? —
—El chico Potter me da miedo, siempre se enoja cuando te alimento—
Draco le da una mirada molesta, pero Greg sigue sin darle comida y en su lugar comienza hacer un emparedado que tiene demasiado sabores que hacen que su estómago se retuerza de solo pensarlo. Voltea a ver su comida intentando asimilarla un poco, pero cuando Severus llega también temprano claramente para exigirle su horario ese año, bueno el poco apetito que tiene se evapora.
Greg le da un pulgar en alto mientras Draco va al borde de la mesa donde Severus pide sus materias.
Duda.
No es como si hubiera algo que quisiera hacer realmente, hubo un tiempo donde no morir era todo lo que quería, ahora incluso eso está en duda.
Solamente no quiere sufrir, pero parece que es demasiado arrogante al pensar que eso sería algo que pudiera optar.
—Pociones, transformaciones, encantamientos, defensa, historia de la magia… ¿Herbología? —pregunta pensando que en todas ellas había obtenido buenas notas.
Son materias básicas, lo básico era bueno.
Lo normal era mejor.
Esta cansado.
Severus que está escribiendo rápidamente el horario lo ve de reojo con cierto grado de preocupación en su rostro, se pregunta si está pensando en el ministerio, en esa noche que no estuvo presente; pero Draco no quería pensar en eso.
—¿Qué hay de aritmancia y runas? —pregunta de forma casi curiosa.
Draco medita.
No importa.
Realmente no importa, incluso si llegara a sobrevivir, no quiere simplemente pertenecer al mundo mágico, tampoco al campamento mestizo, una parte de él solamente quiere desaparecer del todo.
—Quieres que sea el capitán de quidditch, no necesito materias innecesarias—señala Draco, no es como si tenga un plan a futuro.
Ya no hay plan.
Piensa en Percy y duele, su pecho duele, pero se mantiene firme.
Ni siquiera sabe si su plan de ir a la universidad juntos funciona ya.
—Parecías disfrutar al menos de runas—dice Severus pensativo, pero Draco piensa amargado que disfrutaba runas al lado de Anthony.
Ambos usualmente se sentarían juntos, incluso cuando no eran pareja, Draco estaría bromeando con Anthony sobre runas; el recuerdo se vuelve bastante amargo y no quiere pensar al respecto. Así que solamente ignora el comentario de Severus esperando tercamente su horario.
Aritmancia también era divertida con Anthony.
Severus suspira mientras le da su nuevo horario y Draco simplemente lo toma sin decir mucho.
6 materias es más que suficiente.
Más ser capitán de quidditch.
—Tienes que hacer pruebas—comenta Blaise quien acaba de llegar a desayunar, Draco casi se ve tentado en reclutar a los mismos del año pasado.
Pero eso no sería justo, aunque duda que tengan nuevos integrantes en su equipo, con Voldemort de regreso, muchos sangre pura que no son Mortifagos esperan tener un perfil bajo. Draco tampoco se encuentra muy interesado en el quidditch para ser sincero.
Tal vez debería darle el papel de buscador principal a Astoria, la niña parecía feliz al respecto.
—Al menos antes que llegue Theo, él hará un caos—se lamenta Greg y los tres suspiran en colectivo.
Draco le roba una galleta a Greg de su plato, quien hace un puchero y Draco suelta una ligera risa, pensando que al menos puede ir recobrándose poco a poco.
Un paso a la vez.
No hay ninguna prisa.
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Draco tiene que admitir que es un poco divertido la clase de defensa, no pensó que iba a disfrutarla tanto, pero Severus sin duda da una buena clase. Ver a su novio totalmente furioso con Severus odiando la clase, solamente es un incentivo un poco extra, que una parte de él sigue disfrutando del caos que genera estos dos juntos. Puede que alguna vez Harry odiara a Percy (y este de regreso), pero no era nada comparado a la forma en como Harry y Severus se odiaban con la intensidad de mil soles. La primera clase eran hechizos no verbales, Draco podría hacerlos incluso sin varita, pero se limitó a ver el caos que se formaba en esta primera clase.
Lavender y Theo tan aburridos como él, comenzaron a lanzarse hechizos no verbales por diversión y ganaba quien cambiaba el color de cabello del otro.
Draco estaba con Blaise, que claramente no era una dificultad, en realidad era un poco aburrido lo fácil que lo hizo tambalearse.
El chico parecía enojado, pero Draco le había puesto el cabello de color verde fosforescente, para diversión de Severus.
Claro que ese no fue el espectáculo principal.
Harry y su amigo la comadreja estaban entrenando, cuando Severus intervino.
—Patético, Weasley —sentenció Snape al cabo de un rato—. Aparta, deja que te enseñe…—
El profesor sacudió su varita en dirección a Harry tan deprisa que el muchacho reaccionó de manera instintiva y, olvidando que estaban practicando hechizos no verbales, gritó:
—¡Protego! —
Su encantamiento escudo fue tan fuerte que Snape perdió el equilibrio y se golpeó contra un pupitre.
La clase en pleno se había dado la vuelta y vio cómo Snape se incorporaba, con el entrecejo fruncido. Draco estaba apostando con Theo cuanto tiempo llevaría a su novio ser castigado, este no le dio una mirada rara por apostar por su novio.
No era su culpa que su novio fuera un idiota.
—¿Te suena por casualidad que os haya mandado practicar hechizos no verbales, Potter? —
—Sí —contestó fríamente.
—Sí, «señor» —lo corrigió Snape.
—No hace falta que me llame «señor», profesor —replicó Harry impulsivamente.
Varios alumnos soltaron grititos de asombro, entre ellos Granger. Draco tuvo que colocar una mano sobre su rostro para no soltar la risa que claramente quería soltar, Severus le dio una mirada de muerte y Draco rápidamente esquivo la mirada luciendo inocente.
—Castigado. Te espero en mi despacho el sábado después de cenar —dictaminó Snape—. No acepto insolencias de nadie, Potter. Ni siquiera del «Elegido».—
Ante eso también quería reír porque gano la apuesta de Blaise.
Ambos se llevaban tan mal que era divertido.
Ahora fue su novio quien le dio una mala mirada y Draco bufo, no sabía porque su padrino y su novio se enojaban con él, era curioso que tan similares eran si les prestaba atención.
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La clase de pociones fue sin duda mucho más tranquila, Draco no había meditado mucho lo relajado que había estado en defensa y la idea de poder usar magia lo relajo; no tenía intención de practicar la lucha que estaba acostumbrado y puede notar a su cuerpo protestar por eso, pero tal vez sea hora de enfocarse más en la parte mágica de él. Al menos por el tiempo que tome regresar a la normalidad, no sabe cómo hacer para luchar, sigue sintiéndose aterrorizado del recuerdo de la guerra y del ministerio, pero con suerte en algunos meses o tal vez años pueda estar tranquilo al respecto sin sentirse mal en cada momento.
Solo una idea.
Tiene tiempo.
Quiere pensar que tiene tiempo.
¿Por qué siente que el tiempo sale de sus manos?
Slughorn era un Slytherin, piensa Draco en la clase de pociones notando como el hombre parece alguien afable, pero claramente tiene intereses de por medio. Cada paso parece concentrado en darle el máximo beneficio, la forma en cómo se detiene alabar a cada persona que pueda darle una mejoría en su estatus es casi divertida. Draco podría admirarlo por eso, después de todo, es un Slytherin que ve por su propio beneficio.
Granger brilla en la clase.
Es una persona que le gusta destacar, lo cual Slughorn parece aceptar y aunque parece decepcionado de la falta de familia de renombre, Slughorn no es un idiota para no notar dos cosas que a Draco le duele admitir. La primera es que Granger es inteligente, puede ser un sabelotodo molesto a veces, pero la chica tiene talento y le duele admitir que eso va a llevarla lejos en la vida. La segunda es que es amiga de Potter, lo cual automáticamente le hace una persona valiosa lo quiera o no.
Granger y Weasley siempre estarán alrededor de Potter.
Potter es famoso, por contingencia ellos también lo son.
¿Sabrá que es el novio de Potter?
En su momento fue muy sonado en los periódicos, pero tal vez Slughorn está más preocupado porque sus padres eran Mortifagos y estaban desaparecidos del mundo mágico para prestarle importancia; no había sido aceptado a una de sus fiestas de té.
Tampoco Theo y Lavender.
Draco decidió hacer su pocion al lado de Blaise, no era el mejor de la clase, pero que la madre de este fuera experta en venenos, lo hizo una mejor compañía que Pansy; Lavender y Theo a pesar de su gran habilidad mágica no eran los mejores en pociones y por eso decidió no emparejarse en ellos. Aunque la idea de ganar la suerte liquida era tentadora, tampoco era de su importancia, al final del día un poco de suerte liquida no iba ayudar a sus problemas.
¿Habría cambiado eso el día del ministerio?
¿Habría salvado a Silena o Luke?
No estaba interesado en ganar.
Pero eso no significaba que no se sorprendiera cuando Harry gano el premio con una pócima perfecta.
Cuando le pregunto este parecía avergonzado.
—Seguí las instrucciones de un libro—dijo su novio tímidamente y Draco casi lloro de orgullo, tal vez aun podía hacer algo de Slytherin de su parte.
—Eso está mal—dice Granger furiosa, pero Lavender y Theo están intentando ver el libro que Harry protege recelosamente.
La comadreja los ignora, Draco también, lo cual hace que ambos estén por primera vez de acuerdo en algo, lo cual puede que sea la locura más grande que le ha pasado en todo el año.
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Su novio tiene clases secretas con Dumbledore, lo cual hace a Draco rápidamente desconfiar, porque claramente no es algo bueno. Tiene muchas razones para desconfiar del hombre, pero Draco por ahora no se interfiere, porque está en una buena posición. Ese viejo no ocupa saber que desde lo ocurrido en el ministerio no ha podido hablar con ningún olimpo, así que es mejor dejarlo así por ahora. Sabe jugar sus cartas, cuando si y cuando no debe meter más problemas en su situación. Quisiera que Harry no tuviera que ver a ese hombre, totalmente, pero este parece pensar lo contrario y Draco se encuentra ahí el día siguiente para charlar del tema.
Han vuelto al bosque, ese día de luna llena, pero un poco más temprano de lo habitual.
—¿El pasado de ese tipo sin nariz? —Draco quiere que su voz no suene tan amarga como se siente, pero la realidad es que está enojado con ese hombre.
Le tiene miedo.
Le tiene odio.
Quiere matarlo.
Quiere torturarlo.
Pero no es una lucha a la cual quiera entrar, incluso si fuera para vengar la muerte de Bianca, Draco ya no quiere seguir luchando. Ni siquiera es tan fuerte como Percy, siente que se está quedando atrás, que nunca va ser lo suficientemente fuerte para enfrentar a los demás.
Sigue siendo aquel chico que es arrojado en el basurero en su primer verano.
—Dice que es bueno conocer el pasado de tu enemigo—habla Harry casi de forma pensativa, ambos caminan por la tarde en el bosque como si fuera común.
Aun no sale la luna, pero es cuestión de tiempo para que esta se aparezca y otra noche más estén ambos en el bosque. Al menos hay costumbres que aún se mantienen, que parecen tener la cordura de Draco atado con pocos hilos a la realidad.
Sin sus vínculos, alejándose de ellos cada vez más, son pocas cosas que mantienen su cordura.
¿Qué tanto es Draco?
¿Qué tanto son sus vínculos?
Es curioso como todo este revuelto en su vida, le ha logrado estremecer sus cimientos y emociones de forma tan profunda, que ahora tiene que hacerse un esquema sobre quien es él en esta vida. Sigue sin encontrar una respuesta, pero sabe que deberá encontrar una eventualmente.
No puede ser solo sus vínculos.
Tiene que ser su propia persona.
—Lo quiero muerto—y es más de lo que dice sobre Bianca, pero cuando Harry no responde, cuando Harry ve a la distancia de forma casi lejana, Draco sabe que piensa en Sirius.
Esa noche es tranquila.
Su forma Huron se estremece ante la atención constante de Harry sobre él, pero el lobo enorme de color negro parece tranquilo a su alrededor mientras lo lleva a la cueva. Es una buena noticia que la falta de sangre este presente y no tengan otro animal muerto. Harry parece solo querer dormitar, asegurándose de Draco en sus patas lo cual lo hace sentir tranquilo.
Confiado.
En casa.
Mordisquea un poco el cuello de Harry en forma de Huron, ganando un bufido de este y un movimiento de cola lento.
Se pregunta sobre Remus, una parte de Draco duele un poco en su forma animal pensando en que tan mal debe pasarlo el hombre que ha perdido a Sirius. Harry aseguraba que ambos eran muy similares, Remus y Harry, ambos habían encontrado su "Mate", pero Remus había perdido a Sirius y esa parte es algo que Draco no terminaba de entender.
O tal vez sí.
Piensa en Bianca.
Que, si bien no era su mate, era su vínculo.
Luego piensa en Luke y el dolor parece casi insoportable.
El enorme lobo parece oler o sentir su tristeza, porque lo abraza el resto de la noche y Draco solamente quiere olvidar el dolor, pero a veces es como si fuera imposible.
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Las pruebas de Slytherin se hacen en la mañana y las de Gryffindor en la tarde, si no estuviera tan deprimido habría hecho muchos memes con su novio de que ambos ahora son capitanes de equipo, algo que no había notado hasta que Harry comento sobre las pruebas. Draco no se siente de humor para ser capitán, por suerte para él Theo siente la necesidad de seguir siendo entrenador y Lavender está en las bancas animándolo como si fuera una serpiente. El equipo en realidad no cambia mucho al final de la práctica, aunque se sorprende de encontrar dos cazadores bastante decentes en Tracey Davis y Flora Carrow que podrían sustituir a Cassius y Adrian. Flora tiene una hermana gemela Hestia que no parece interesada en el quidditch y se queda en la gradería cerca de una emocionada Lavender.
Aunque aparte de Astoria, casi le da su puesto a Harper, un chico de Slytherin curiosamente hábil con la escoba para ser buscador.
Solamente la experiencia de Astoria del año anterior la hizo ganar en ese duelo de buscadores, pero cree que podría ser una opción interesante si algo pasara con ambos.
También había una chica Bridget que si no se equivoca estaba en el club de duelo y que tiene una buena derecha por si buscaba a futuro algún buscador.
Fueron pruebas cansadas, Draco tenía ideas, pero Theo ha demostrado su lado sádico a la hora de hacerlos a todos sudar la gota gorda hasta al final.
Bueno, será mejor que se acostumbren.
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—Estoy agotado, recuérdame porque no estoy en mi cama—gruñe Draco cuando cae sentado al lado de Lavender, quien se ríe al ver a Theo sentarse con ellos.
Se sorprende de ver a Granger detrás de ellos, la última semana ha estado bastante presente a su alrededor.
Nunca lo pensó.
Una Gryffindor cerca de él.
Harry que es su novio y Lavender su mejor amiga son otra cosa diferente, ambos tienen mucho de Slytherin en ellos, Granger era más Ravenclaw que un Gryffindor.
¿Qué hace de eso a la comadreja?
Tal vez un Hufflepuff.
No le agradan los Hufflepuff.
—Venimos a ver a la competencia, bueno, yo vengo a ver a la competencia, tu vienes a ver el trasero de tu novio—señala Theo con su cuaderno de anotaciones, mientras Lavender se ríe divertida señalando al claro gruño de niñas que está ahí para ver a Harry Potter.
Podría tener celos.
Pero Draco estaba disfrutando de ver el claro sufrimiento de su novio, voltea a ver a Lavender que rápidamente le pasa unas gomitas que parecía haber estado guardando para él y este momento. La ve con el corazón conmovido y esta se ríe señalando con un guiño a su derecha, todos voltean a ver de forma poco disimulada.
—Fay Dunbar y Kellah de nuestro año—dice la voz de Parvati que ha llegado para tomar asiento al lado de Lavender, la chica no es su amiga cercana y casi no han hablado, pero nuevamente Draco no le importa mucho—escuche que no dejan de hablar de Ron Weasley, sepa Merlín porque, Padma dice que fue una pésima cita en cuarto año, pero no me han escuchado—añade con pesar.
Theo asiente como si aceptara las palabras de Parvati, Draco se ríe y puede ver la mala mirada de Granger sobre ellos.
—Ron no es tan malo—intenta defender Granger, recibiendo la mirada condescendiente de dos Slytherin y dos Gryffindor que la hace sonrojarse antes de farfullar viendo a otro lado.
No se marcha.
Draco decide comer de las gomitas, riéndose cuando Harry debe expulsar varios estudiantes que no eran Gryffindors. Las siguientes horas pasan rápido, todos en su extraño grupo comienzan apostar sobre quien se quedará y quien no. Hay un incidente con uno de los presentes y ellos levantan las manos como si estuvieran viendo un programa de bloppers que solía ver con Percy todo el tiempo en Youtube.
No se entretuvo pensando en eso.
Las personas que fallaban o que no quedaban para más adelante fueron a las graderías, Draco piensa que Harry intento darle menos presión a su amigo, pero al final se notaba que esto era todo un circo.
—Gracias por tomar el turno de la mañana, no había nadie—susurra a Theo quien choca los cinco con él.
Entonces fue el turno de McLaggen, quien no era un Gryffindor muy agradable y en realidad era un dolor de culo, estaba haciendo su trabajo protegiendo la portería, hasta que el último intento fallo de forma casi demasiado intencional.
Parvati no se dio cuenta, estaba gritando emocionada con otros Gryffindor a su lado.
Theo, Lavender y Draco por otro lado voltearon a ver a Granger, quien se sonrojo bajando aún más su varita. Para alguien que estaba dominando el hechizo silenciador, eso fue impresionante.
Con una mano en su mentón, Draco no puede evitar hablar:
—Tal vez si sea más Slytherin de lo que pensaba—admite un poco impresionado, haciendo a Granger lucir abochornada, pero un poco alagada de alguna forma.
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La voz llega desde la distancia, parece frustrada, Draco puede sentir la frustración en medio de su oscuridad. No puede ver a la chica que usualmente asalta sus sueños (¿Harry estaría celoso al respecto?), tampoco hay una canción esta vez, solamente la voz familiar de alguien.
—¿Otra vez piensas irte sin decir nada? —hay una nota casi amarga que Draco no suele escuchar en Will, pero los pasos se detienen.
No entiende que pasa.
Sus vínculos están cerrados, la Oclumancia es una segunda naturaleza para Draco, no debería dejar pasar nada; pero estos sueños no se terminan.
Como si estuvieran condenándolo.
Un recuerdo quizás.
Como si algo se burlara en su cara.
—No hay nada que decir—es la voz de Nico, fría, carente de emociones, que hace que el interior de Draco quiera llorar.
Casi puede verlo, su rostro frente a él diciendo que deseaba que estuviera muerto en lugar de Bianca, no sabe porque no le dijo que sentía lo mismo, cuanto habría querido morir en lugar de ella, porque Nico se había ido dejándole el corazón roto.
Draco había tenido miedo antes de salir con Harry, un poco dudoso de si alguna vez el chico rompería su corazón, había amado tanto tiempo al chico antes de salir, que tenía miedo de entregar su corazón fácilmente. Curiosamente no fue Harry quien rompió su corazón, fue alguien tan cercano que consideraba un hermano casi hijo, que le había roto por dentro.
Aún se encuentra intentando recuperar las piezas esparcidas, intentando darle forma.
—Nico, déjame ayudarte, por favor no me dejes afuera…somos mejores amigos—la voz de Will es temblorosa, tiene nervios, siente que quiere sujetarlo.
Siente lo que él siente.
La sensación es cálida, abrumadora, pero sin duda está ahí, el amor que tiene por Nico incluso si este no es consciente. Todo es tan abrumador, no se parece en nada a sus emociones con Harry, porque nadie puede amar de la misma forma y ahora siente algo diferente. No es el intenso mar que Percy sentía cuando pensaba en Annabeth, es como la luz del sol directamente en su rostro.
—No necesito amigos—gruñe Nico con indiferencia.
Haciendo que el interior de Will se apague luego de sentir un dolor ante las palabras del chico.
Se va.
No puede verlo.
Pero siente la soledad de Will, el dolor, la duda de en qué fallo, la culpa y el enojo, pero sobre todo un corazón roto.
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—Luces pensativo—siente que hace poco Greg le había dicho algo similar, pero esta vez es Lavender quien camina con él a las clases de transformaciones, luciendo el ceño fruncido.
Sabe que hay algo mal.
¿Se pregunta que vio en él?
No hay forma de que se diera cuenta que paso aproximadamente una hora frente al espejo del baño, dudando o no sobre si usar la mensajería iris para poder hablar con Will, pero al final se había sentido cobarde de no poder ayudarlo o enfrentar a Will.
Nico.
¿Qué estás haciendo?
Curiosamente no es tan diferente a lo que hace Draco, el chico se está aislando de alguna forma, en su manera de manejar la perdida de Bianca, lo cual es lo mismo que hace Draco. Entonces no se siente moralmente correcto el intentar llamar a Will para consolarlo por algo que Draco ya está haciendo, pero Nico también lo hace y todo es una locura.
Ocupo tiempo.
Solo ocupo un poco más de tiempo.
Ocupa sanar.
—No duermo bien—lo cual tampoco es una mentira, Draco ha memorizado todas las esculturas, estatuas de serpiente en la sala común y las evita con la mirada.
Nadie fue consciente del ataque de pánico que sufrió una mañana cuando al ver una por accidente en la sala de estar, estuvo en el sueño de rodillas casi 15 minutos sin poder moverse. Cuando Astoria había parecido, Draco ya estaba sobre sus pies corriendo prácticamente fuera del lugar.
Severus lo vio un largo rato esa mañana en el desayuno, pero no paso nada más.
—Deberíamos tener una pijamada, tal vez en la sala de los menesteres con Theo—comenta Lavender de forma pensativa, abrazándolo desde el brazo, queriendo estar siempre con él como apoyo.
Draco se relaja ante eso.
—Suena encantador—dice con falsa calma, que no sabe si Lavender o no puede notar.
Ya no hay un vínculo abierto, así que ella no sabe si miente.
Intenta que su mente no piense en Will el resto del día, pero cuando ve el día soleado que hace fuera del castillo no puede evitar desviar sus pensamientos a este y sentirse como la peor basura del mundo.
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A veces Draco se siente como si estuviera conteniendo una pirámide con piezas inestables, que con cada pieza nueva que coloca o quita, esta se encuentra por desmoronarse; la mejor forma de representar su vida actualmente. Su vida le ha quitado ya muchas piezas, dejando la montaña inestable y Draco se encuentra aterrorizado de mantenerla sin que se derrumbe, también hay piezas que no quiere mover, pero se tambalean y todo parece inestable, tan inestable que se pregunta cuanto tiempo más podrá mantenerlo así. Draco lucha cada mañana por que no se caiga, por no derrumbarse y se pregunta que tanto podrá actuar sin que parezca que todo es un caos.
¿Ignorarlo ayudara?
¿Alguna vez podrá volver a ser estable?
Draco no tiene la menor idea.
—Dumbledore no ha vuelto y estoy cansado de esperar, pero no creo que esto sea la solución—dictamina Harry dudoso cuando están en la sala de los menesteres.
No solos.
Weasley y Granger no parecían felices cuando Draco apareció con Lavender y Theo, este último quien nunca estuvo aquí y no puede dejar de ver todo con curiosidad casi infantil. Los dos Gryffindor amigos de Harry no parecían felices con una serpiente por el lugar, pero no tuvieron muchas opciones cuando Draco prácticamente lo empujo dentro.
Theo estaba en una esquina intentando averiguar que tanto podría darle la habitación luciendo emocionado.
—Te dije que soy malo para Legeremancia, pero si alguien va ser bueno es o Lavender o Theo, probablemente Lavender—determina Draco sentándose en un sofá con un poco de diversión.
La chica nunca había hecho magia mental.
Pero ella era una descendiente de Hécate, una muy especial y líder de la cabaña de Hécate. Draco quiere evitar la culpa ante la idea de que ella ignoro sus deberes como líder de casa para acompañarlo durante todo el verano, dejando que Lou Ellen se encargara de todo mientras tanto.
No piensa en eso.
Porque su pirámide que conforma su vida esta inestable y pensar en eso solamente va a derrumbarle.
—No se puede aprender Legeremancia, tienes que nacer con eso—dictamina Granger luciendo furiosa por algún motivo.
Bueno no miente, técnicamente. La Legeremancia es natural para algunos al igual que la Oclumancia, Draco tiene una predisposición por su familia para la Oclumancia y ni siquiera ha intentado la Legeremancia, pero sabe que tendría dificultades por su primera predisposición. Lavender es vagamente hábil en la Oclumancia como Theo, pero según escucho de Lou Ellen, eso parece ser un rasgo para todos los hijos o familiares de Hécate directos.
Ahora toca ver si también lo es la Legeremancia.
—Bueno no es una norma, se puede aprender si uno quiere—dice Lavender luciendo un poco molesto con Granger por subestimarla.
La última persona que lo hizo no salió bien.
Draco se pregunta si Cronos o su existencia donde quiera que este, recordara a Lavender y Theo como los legados de Hécate que lo habían desafiado.
—Tampoco se aprende en un día—dice Granger segura.
—No fuiste tu quien aprendió hacer hechizos silenciadores en la primera clase—
—Eso es diferente—
—No para mi—
Ambas chicas se ven claramente con molestia la una con la otra, pero Draco solamente toma asiendo al lado de Weasley que parece ver todo como un partido de ping pong, sabiamente no interfiriendo y por mucho que Draco le desagrade el Weasley, era aterrador lo que últimamente habían estado pensando de formas similares.
Le dio ganas de vomitar.
No era normal.
Draco ocupaba normalidad en su vida actualmente.
—Bueno Harry ocupa practicar Oclumancia y yo quiero practicar Legeremancia, así que aléjate—dice Lavender caminando seriamente hacía Harry, que parece dividirse cuando Granger e incluso Theo se inclinan para ver qué pasa.
Curiosos de la situación.
—Deja de hacer esa cara cuando veas a Theo, o te partiré el rostro como a tu hermano—señala Draco cuando ve la mirada que le da Weasley a su amigo.
No tanto a Lavender.
Aunque con Lavender todo había sido incomodo desde las últimas vacaciones donde terminaron en la madriguera, Lavender hace un claro trabajo ignorando a Ronald y el chico parece solo un poco avergonzado a su lado. Sabe que hay algo entre Weasley y Granger, algo de lo cual no le importa y no quiere saber mucho al respecto, pero también ha notado a Weasley viendo a su amiga.
Para ser sincero.
Muchos en el colegio han visto más a Lavender.
Se pregunta si es su aura confiada, su forma risueña de ser, o el hecho que en el DA demostró que es capaz de romper traseros si la llevan al límite; sea lo que fuera, es popular y Draco está feliz por ella. No es que parezca importarle a su amiga, que parece saltar de pareja en pareja sin darle importancia a algo serio; cuando le pregunta ella indica que no se encuentra emocionada por ninguno.
Aburridos.
Similares.
Que nunca entenderán que son ellos realmente.
Theo luego del desastre con la Hufflepuff del año pasado, parece haber ignorado cualquier intento de obtener una pareja con alguien más.
Tal vez sea lo mejor por ahora.
—Sus padres son Mortifagos—susurra la comadreja por bajo, Draco mira de reojo notando como, aunque Granger y Lavender discuten ante la mirada divertida de Theo, Harry por otro lado escucha con su oído de hombre lobo.
Voltea a verlo preocupado, pero Draco niega vagamente.
Este no interfiere, pero puede notar la mirada tensa sobre ellos de reojo.
—Técnicamente solo su padre, su madre no está en escena y tampoco es como si uno pudiera elegir de quien es hijo—el recuerdo de Zeus sigue siendo amargo sobre él, pero no lo dice en voz alta.
La comadreja gira a verlo nervioso, pero Draco no siente la necesidad de discutir como antes, de hecho, hace tiempo que no quiere pelear con otros. Como si parte de su deseo de lucha hubiera sido exprimido luego de tantas guerras.
Aunque eso no había impedido que colgara a una Hufflepuff en el aire cuando lastimo a Theo.
Detalles técnicos.
—Es una serpiente—sisea Weasley antes de verlo, Draco levanta una ceja y este se sonroja abochornado—sí, si lo que digas, Harry ya se ha quejado mucho conmigo sobre el tema—se queja este de brazos cruzados.
Bueno, eso sin duda es algo que quisiera escuchar, pero en su lugar decide mantener la calma viendo al chico de reojo.
Ronald Weasley ha crecido mucho, sigue siendo un guardián no tan impresionante, más bien alguien promedio. Es bastante alto, sus hermanos siguen siendo más atractivos que él, no entiende porque Dumbledore le daría el puesto de prefecto sobre otros como Harry. No era tan gracioso y sigue sin entender que le vio una joven Lavender Brown al chico.
Es alguien común.
Demasiado.
Draco odio la envidia que le tuvo en primer año por haber sido elegido por Harry como su mejor amigo.
—No elegimos nuestra familia, técnicamente tampoco elegimos nuestra casa en Hogwarts, son cosas que se nos imponen; ¿de verdad vale la pena odiar a alguien por algo que no puede elegir? —pregunta y aunque lo desea, su mente va al campamento mestizo.
A Clarisse.
A sus amigos.
A Percy.
A Annabeth.
A todos ellos.
Quienes le hicieron comprender que tan importante era no odiar a otros, no enojarse por cosas que no pueden controlar. A veces el destino simplemente te da una carta en la vida mucho más difícil que a los demás y es tu responsabilidad el jugarla de la mejor forma posible. Draco había sido el hijo de un mortifago, también el del olimpo más fuerte de todos, pero tuvo que vivir una vida entre ambos, haciendo lo mejor posible.
Voltea a ver a la comadreja, este parece dudar, pero no le dará la razón.
No lo culpa, ellos no son así.
—Nott me cae mal—define la comadreja y Draco no lo odia por eso, si hubiera dicho algo de su cicatriz probablemente lo habría ahorcado ahí mismo—tampoco me agradas del todo, pero te veo como alguien más tolerable, sin duda Harry ha hecho un buen trabajo contigo—y él tiene el descaro de sonreír.
Idiota.
—Yo te odio—puede que fuera porque lo dice sin tanta acides, que la comadreja se ríe un poco.
Entonces hay un chillido y Lavender saltando emocionada, mientras Harry parece abochornado, es probable que Lavender no hubiera durado mucho antes de obtener la forma de hacer una especie de Legeremancia. Pero la chica corre hacía él luciendo emocionada.
—Draco, Draco, tienes que escuchar lo que Harry quiere hacerte—dice uniendo ambas manos emocionada.
—¡No es verdad! —chilla Harry totalmente rojo, haciendo que sus excusas sean un poco patéticas después de eso.
Draco se da el placer de relajarse un poco entre ellos, las clases continúan, Harry tiene un pésimo talento para la Oclumancia y como siempre Lavender aprende rápidamente el truco de la Legeremancia, para odio de Granger y Theo, este último por no poder hacerlo, aunque lo intente.
Curioso.
Como hijo directo de Trivia pensó que sería más fácil para él.
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Querido Draco.
Entiendo que no quieras hablar con tus amigos luego de los incidentes que he escuchado, aun así, si pudieras hablar cinco minutos con Jackson seria encantador porque no deja de hostigarme, incluso me envió una carta que adjunto para que te lo envié, ya que sabe que aun tienes contacto esporádico conmigo.
Sadie y Carter envían saludos.
P.D: por favor envíale una carta a Amos, intentamos convencerlo, pero parece obsesionado con llevar a el profesor Snape de vacaciones a Egipto, lo cual claramente este ha dicho que no en diferentes maneras. La última enviándole un hechizo en la carta que ha dejado su cabello verde una semana.
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Draco ve la carta entre sus manos con duda, puede ver que es de Percy, pero no puede abrirla, simplemente no, pero tampoco puede deshacerse de ella. La guarda en la parte más oculta de su baúl deseando no verla por ahora, tiene tiempo, se recuerda cuando se pone sobre sus pies listo para salir ese día. Era la salida de Hogsmeade y aunque Draco había pasado gran parte de la mañana en la biblioteca con Lavender, esta se escabullo diciendo que tiene una cita con un chico de Ravenclaw que no revelo mucho.
Su más reciente conquista supone.
Su idea original era ir con Harry en una cita, pero Theo había lucido algo deprimido y le dijo a Harry que lo vería más tarde. El chico no pareció molesto, en realidad comento que por un incidente con la comadreja esa mañana y un hechizo, también quería pasarlo con sus amigos.
El resto del equipo de quidditch de Slytherin parecían tener sus grupos o parejas con los cuales salir, así que serían solamente Theo y Draco por ahora.
Estaban ambos concentrados sobre un ejemplar de historia Nórdica, porque Draco quiere alejarse lo más que pueda de los panteones que conoce y Theo era un friki de deidades a pesar que han descubierto que en realidad son una perra; cuando aparece.
No lo nota al inicio, incluso aunque su presencia parece demasiado difícil de pasar desapercibida.
Pero ahí está.
Draco se detiene y su rostro se vuelve blanco con algo de furia, Theo lo sigue con la vista curiosa, antes de que su propio rostro de arrugue en malestar.
Era un hombre rubio, alto, que claramente no era un humano mortal o un brujo promedio, con una belleza demasiado notoria y casi podría jurar que pequeños brillos a su alrededor que lo fastidiaron. Sus ropas no eran algo que funcionara para camuflarse, en realidad destacaba demasiado.
Suelta un suspiro frustrado.
—Apolo—dice caminando hacía él casi resignado, pero con un tinte de rencor en su voz.
Hasta ahora ni Hades o Hestia habían contestado a sus llamados, tampoco lo hicieron cuando lucharon en el ministerio y Artemisa nunca se presentó ante la muerte de una de sus cazadoras. Draco no tiene la mejor relación con el olimpo ahora, esta todo tenso y no entiende porque de todos los posibles.
Quien se termina acercando a él es Apolo.
Uno de los menos favoritos del chico.
Aún recuerda que este fue el de los primeros en votar a favor que fuera asesinado hace algunos años en su juicio.
—Hola niño—dice Apolo tenso viéndolo directamente, al ver de reojo a Theo hace una clara muestra de asco ante su cicatriz que hace a Draco hervir por dentro.
Claro, de todos los que van a ir y señalar de forma tan notoria la cicatriz, tiene que ser un olimpo que no puede matar, piensa Draco con cierto grado de furia y molestia.
Theo por otro lado solo está a la defensiva.
Lo cual es agradable, ya que la última vez que no lo estuvo una diosa lo maldijo.
—Tranquilos vengo en paz—dice casi juguetón, ambos adolescentes se ven de reojo poco impresionados sin creerle, pero Apolo solo hace un puchero antes de guiarlos a las tres escobas.
Nadie parece notarlo, al menos nadie parece totalmente muerto de placer por ver a un hombre tan atractivo, Draco odia admitir que es guapo, aunque no le guste su actitud. Debe ser la niebla, piensa Draco notándola a su alrededor de forma sutil pero poderosa. El hombre camina con confianza y el mentón en alto hasta la mesa más lejana de todas, no ocupa que traigan bebidas, cuando toman asiento ya hay varios postres y dulces frente a ellos.
Theo desconfía, pero al final se encoge de hombros tomando un chocolate de estos.
Apolo ni siquiera voltea a verlo, solo ve a Draco, no decide si eso es bueno o malo.
—Veras, tenemos un pequeño problema—inicia Apolo como si quisiera ser diplomático.
—No me importa—Draco habla tomando un mochi, debe ser un postre japones y esta delicioso, piensa saboreando la fresa en este.
Apolo lo ve con una sonrisa, pero esta se pone tensa un momento antes de suspirar y pasar una mano por su cabellera.
—Mira no vendría aquí si no tuviera opción, pero creo que podrías ser de ayuda debido a tu "situación"—intenta continuar Apolo de forma poco conveniente.
Si quisieran su ayuda, debió haber venido cuando Bianca moría entre sus brazos, si quisieran su ayuda no habrían votado por él para que muriera, si fuera alguien importante no lo tratarían como si fuera una escoria.
No dice eso, pero supone que su rostro lo refleja.
—¿Para que ocupan a Draco? —pregunta Theo, otra vez Apolo intenta no mirarlo, pero cuando lo ve siempre hay una mueca de asco en su rostro que está colocando de los nervios a Draco.
Lo peor es la resignación de Theo, ante todo, como si fuera algo normal que alguien lo viera así. Piensa en la chica Hufflepuff que odia de corazón por lo que dijo de este el año pasado, sin saber que es mejor el asco o la lastima cuando ven a su amigo.
Como si no pudieran ver el hermoso corazón y vinculo que tiene.
—Bueno, Draco aquí presente tiene un poder increíble, la profecía no suele afectarle y solamente tiene una profecía en su vida que fue dada por la misma Arboleda de Dodona—contesta Apolo a regañadientes dejando de ver a Theo, este por otro lado ve a Draco curioso que frunce el ceño recordando que Hades una vez comento sobre el tema.
Raro.
Anormal.
Cuando siempre le dijeron que era lo contrario, que su presencia rompía profecías, por eso Luke había…
El pensamiento de Luke destruye parte de su estabilidad, las piezas retumban dentro de él como si quisieran desmoronarse, pero se mantiene estable.
—¿Cuál profecía? —pregunta sin saber si quiere o no escuchar sobre esta, Apolo duda antes de entregarle un papel sobre la mesa que Draco toma.
Theo rápidamente se pone a su lado para poder leerlo.
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"En la encrucijada de dos mundos,
El heredero perdido se alza,
Con el don de unir o desatar,
Profecías en su poder, la elección es suya,
pero el precio es su alma.
Bajo el manto de las sombras, caminará,
Desentrañando secretos, forjando su destino.
En su sangre, un antiguo poder reside,
Para romper y liberar lo predicho.
En el abismo, enfrentará su destino,
El único que puede deshacer el lazo.
Destruirá las palabras escritas, sabiendo el costo,
Guiándolo hacia la luz, amor y victoria."
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—Encantador—dice Theo con duda viendo a Draco que mantiene su rostro en el papel, sin comprender porque está fuera de las profecías, pero al mismo tiempo tiene una.
Que dolor de cabeza.
Recuerda la última profecía que escucho, bueno, no la de los 7 mestizos, si no la que estaba antes donde Luke murió y Percy cumplió 16 años. Durante lo que parecieron años esa profecía había estado sobre su espalda, porque todos sabían que de alguna forma se refería a Percy, pero ahora lo hizo pensar en el peso que su amigo debió sentir siempre.
Incluso con el vínculo, tal vez nunca se dio cuenta del peso de este.
A diferencia de Thalia que se hizo cazadora evitando la profecía.
Percy la había aceptado para que Draco como Nico no fueran los que tuvieran que cargar con el peso, incluso cuando nadie sabía que Draco era como tal un hijo de los 3 grandes. Pero ahora que lo pensaba, tal vez su poder de estar fuera de las profecías nunca se refirió a él.
¿Por qué esta era diferente?
—La arboleda de Dodona—susurra Draco confundido.
— La Arboleda de Dodona fue uno de los grandes oráculos de la antigüedad. Se decía que en la arboleda los árboles recitaban profecías. En la antigüedad, había monjes que colgaban flautas de viento en los árboles y así podían escuchar las profecías que recitaban los árboles—comenta Theo con seriedad, antes de ver a Apolo quien solamente suelta un suspiro aburrido.
—A veces incluso las creaciones antiguas salen de mi control, que puedo decir, me gusta darles libertad—determina el olimpo aburrido.
También recuerda que Hades menciono que Apolo no quiso soltar la profecía, no entiende porque hacerlo ahora.
Sus sospechas se levantan.
Porque un olimpo nunca hace nada gratis, incluso Hades en su momento es porque quería algo de él y…Hestia. No, Hestia es buena siempre lo ha ayudado, pero ahora no puede evitar sentir un poco de sospecha por algún motivo si hay algo oculto que guie al olimpo ayudarle este tiempo.
—¿Por qué decírmelo ahora? —cuestiona Draco con seriedad haciendo que Apolo pestañee un momento, antes de sonreír.
Si.
Claramente quiere algo.
—Hay un problema, no es con todos, pero algunos olimpos comienzan a tener…problemas—Theo y Draco se voltean a ver sorprendidos, pero Apolo no hace mucho ademan—como saben por el…individuo aquí—parece inseguro de como referirse a Theo, lo cual solo empeora el malestar de Draco—existen tanto partes Romanas como griegas en los olimpos—
—¿Eso que tiene que ver conmigo? —
—Si guardaras silencio lo diría, oh como amaría hacer un Haiku pero tristemente no tengo tiempo—
—Gracias a Hestia—
Apolo ahora ve indignado a Theo que decide ignorarlo, Draco rápidamente chasquea los dedos para que Apolo hable de lo que debe hablar.
¿Problemas con los olimpos?
No tiene idea que sucede.
—Algunos olimpos comienzan a tener problemas, para controlar tanto su parte romana como griega, nada demasiado serio, pero que debe preocuparles, mi hermana…—Apolo se detiene pensativo—está especialmente afectada desde la muerte de la niña Di Angelo—
Draco le da una mirada de muerte para que guarde silencio, mientras que Theo se estremece a su lado al tiempo que Apolo parece un poco recio a seguir hablando.
Cállate.
Quiere gritarle, quiere golpearlo, no quiere pensar en el cuerpo decapitado de su amiga y el baño de sangre a su alrededor que aún puede oler.
Apolo debe saber que ha tocado terreno peligroso, sepa Merlín porque parece tenso por Draco, cuando todos estos años han demostrado que los olimpos lo odian.
—Hace algunos años mi profecía vio la muerte de Bianca Di Angelo, pero llegaste, la cambiaste y luego tenía otra vez la oportunidad de una larga vida—hablo Apolo rápidamente, a lo que Draco se detuvo confundido—pero entonces, aunque habías creado un nuevo futuro, algo apareció, que regreso todo a lo que una vez había sido, ¿eso te suena? —pregunta con voz tensa.
Casi puede sentir la sonrisa de Nyx en alguna parte de su cerebro y se congela horrorizado.
—Es como si alguna deidad buscara el retomar el balance de lo que una vez fue decidido—musita Theo para sí mismo, pero Draco solamente se queda pálido.
Pensando si la muerte de Bianca, tenía algo que ver con el ser del caos.
Si fuera así.
Bueno.
Ya odiaba a Voldemort por lo que hizo, pero sin duda Nyx estaba comenzando a escalar rápidamente en personajes que odiaba de todo corazón.
—Sigo sin entender mi punto en esta historia—habla Draco queriendo contener el deseo de magia accidental que podría tener.
Apolo solamente se siente incómodo, antes de ver al techo.
—Bueno tu presencia siempre sería útil de nuestro lado, odio admitirlo, pero Hestia y Hades vieron más a futuro, tenerte podría ser un cambio que necesitamos ahora. Tal vez podrías llegar a tranquilizar a los olimpos a mantenerlos solo en una forma—
—No gracias, no me interesa ayudarles—
Porque ellos no le habían ayudado cuando Bianca murió, incluso si estuviera envueltos en la locura, no habían respondido sus suplicas.
Apolo le da una larga mirada poco impresionado, casi fastidiado, no quería estar aquí.
Bueno.
Draco tampoco.
Theo menos.
—Es encantador como vienes aquí escondiéndote Draco, pero no lo vez, mi presencia aquí es el significado de que los panteones se están uniendo y solamente hay un culpable, que está frente a mi—Apolo parece casi tenebroso al señalarlo.
Pero a diferencia de ese juicio años atrás, esta vez Draco no tiene miedo, le regresa la mirada de furia con igual o mayor poder.
—Te equivocas, el culpable fue mi padre biológico, quien solamente sirve para joder la vida de los demás—se pone de pie molesto, Theo lo imita dudoso—entonces lo siento, pero no lo siento, no pienso ayudar a los Olimpos porque hasta ahora no me han ayudado—gruñe listo para irse.
Theo esta por seguirlo cuando la voz de Apolo lo detiene.
—Tal vez deberías pensarlo mejor niño, después de todo, ¿no es tu actual novio dueño de una profecía peligrosa? —sus palabras cuelan en su interior.
Recuerda que Harry hablo sobre el ministerio, aunque nunca muy profundamente, solo comento sobre una profecía de reojo, Draco nunca pensó mucho en eso.
Voltea a ver a Apolo, pero este ya no se encuentra ahí, dejándolo detenido en su lugar viendo el lugar vacío.
Maldita sea.
Tanto por vivir tranquilamente.
La estructura en su interior parece tambalearse, pero no se cae, aun no, aun tiene un poco de control, pero joder.
Era difícil mantenerlo.
Se pregunta cuanto tiempo podrá hacerlo.
Continuara…
Este capítulo me saco canas verdes, pero logre terminarlo, así que me siento satisfecha. Casi llevo la mitad del sexo libro de Harry Potter, se me había olvidado que sin Draco siendo un mortifago y Draco obsesionado por seguirlo, en realidad no hay mucho que contar xD
Luego del último arco todo ha cambiado de ahora en adelante en la saga de Harry Potter.
Pero.
¿Pasara con lo mismo con la de Percy Jackson?
Vamos averiguarlo juntos.
