Aventuras mágicas Parte 6
En algún rincón del destruído bosque de la rodilla...
Con mariposas atrapadas en su frondoso cabello y quemaduras en su cuerpo, Eda corrió asustada hacia su sobrino. Él yacía inconsciente bajo un árbol, con un Kris clavado en su pecho. Alrededor del árbol, había algunos huesos como cráneos, fémures, etc. Su piel y ropa estaban marcadas por las quemaduras, mientras algunas mariposas revoloteaban sobre su cabeza.
—¡Por el titán! —gritó Eda mientras intentaba retirar con cuidado el Kris del pecho de su sobrino—. ¡No, no, no, no, no!
Al intentar quitarle el Kris del pecho a su sobrino, su mano se cubrió de un aura negra que comenzó a quemarla, por lo que rápidamente la retiró.
Eda observó con preocupación a su sobrino.
—¡Arriba, Querubín, no puedes dejarme así! —exclamó con desesperación, esperando una respuesta.
Satan abrió los ojos y murmuró con voz débil pero con un brillo travieso en su mirada:
—Lo siento, tía Eda. Fui completamente aniquilado.
De repente, una calavera se asomó por el lado izquierdo del árbol.
—Así es. La muerte está aquí.
Pero luego se reveló que era Luz quien llevaba la Calota craneal en la cara.
—Bromeaba —dijo, quitándose la calavera y revelando su identidad—. Luz está aquí.
—Niña, sal de aquí —le ordenó Eda con firmeza—. ¿Quieres que te reduzcan a cenizas?
—No te preocupes, Eda —le aseguró Luz, tirando el cráneo a un lado—. Ya entendí. Estaba tan obsesionada con aprender mi segundo hechizo que no te escuché.
Después, volteó hacia Satan y le ofreció una sonrisa dulce.
—Y Judas, sé que solo querías ser un buen discí... ¡Villana Lucy! —se interrumpió, alarmada al ver el kris clavado en el pecho del joven brujo—. ¿Eso no es...?
Satan seguía con una expresión despreocupada.
—Luis es muy hábil. Pero esa tonta mariposa lo superó como a mí.
—Alguien debería tratarte eso —dijo Luz con seriedad.
—Lo intenté —confesó Eda, visiblemente decepcionada consigo misma—. Pero parece que está protegido por un fragmento del extraño poder de tu hermano, y quizás... solo quizás... solo otro ser no mágico podría...
—Con permiso.
Sin dudarlo dos veces y para sorpresa de Eda, Luz se inclinó hacia el joven brujo y extrajo el arma blanca de su pecho de un tirón, provocándole un gruñido apenas perceptible.
—Vuelvan al campamento mientras yo busco más sobrevivientes — les recomendó antes de ponerse el kris en la boca y salir corriendo—. Sí, sí, sí, sí, síííí.
—¡Eeph!
Eda intentó seguirla, pero tropezó con el mismo cráneo que la chica Noceda había usado como máscara, y cayó de bruces al suelo.
—Bueno, al menos pude ver su exceso de confianza una última vez —dijo resignada.
Satan soltó una risita entre dientes.
—Manoplas la contagió de su locura.
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Velozmente, Luz atravesaba el espeso bosque, las llamas danzaban entre los árboles mientras mariposas coloridas revoloteaban a su alrededor. De repente, una voz familiar resonó en la distancia.
—Cof cof, se ve aún más lindo cuando duerme, cof cof.
Chillando emocionada, Luz se dirigió hacia la voz que se filtraba entre los árboles. Allí, vio a Amity junto con Gus, tendidos en una camilla llevada por dos Abominables robóticos. La peli-púrpura sostenía la cabeza de un dormido brujito sobre su pecho, acariciando tiernamente su cabello con la mano derecha.
Se apresuró hacia ellos, preocupada por su estado. Al acercarse, notó que tanto Amity como Gus tenían algunas quemaduras en sus ropas y piel.
—¿Chicos?
Amity volteó hacia Luz con los ojos ensanchados.
—Edric, Emira, deténganse —ordenó a sus abominables, y estos obedecieron—. ¿Amigui? Se supone que...
—Olvida eso —interrumpió Luz con firmeza, después de escupir el Kris de su boca sobre su mano derecha—. ¿Como están?
—La verdad no muy bien—explicó Amity con una sonrisa forzada—. Creo que tengo una contusión pulmonar.
Tosió y escupió algo de sangre.
—Y como puedes ver, el Gus-anito está inconsciente.
Luz la miró con una expresión aún más preocupada que antes.
—¿Dónde están Willow y Lucho? ¿Están a salvo? ¿Están bien? —preguntó con urgencia.
Amity negó con la cabeza, su voz temblaba.
—Lo siento mucho, amigui, pero la verdad es que no lo sé.
Luz cerró los ojos, intentando controlar su ansiedad, y respiró hondo por la nariz.
—Tengo que encontrarlos.
—Yo iré contigo —ofreció Amity, intentando levantarse, pero se detuvo con otro ataque de tos, esta vez con más sangre.
Luz la ayudó a recostarse de nuevo en la camilla.
—No.
—Pero la princesa Star... — protestó Amity.
—No te preocupes —respondió Luz, con una sonrisa segura—. Si ella aparece, digamos que la dejaré helada.
Amity soltó una risita y luego sacó el amuleto de lúnula creciente que guardaba bajo su abrigo.
—Ten, Amigui—dijo, ofreciéndoselo a la chica Noceda—. Puede que lo necesites.
—¿Para darme suerte? —preguntó Luz, tomando el objeto con su mano izquierda.
Amity volvió a toser, antes de responder con voz ronca:
—Eso, y algo más. Lo hechicé ayer. Con esto, te volverás invisible cada vez que contengas la respiración.
—¿En serio?
Con gran entusiasmo, la chica Noceda se colocó el amuleto alrededor del cuello, inhaló profundamente y, en un abrir y cerrar de ojos, desapareció como si nunca hubiera estado allí.
—¡Alucinante! —exclamó Luz, reapareciendo repentinamente—. Ok, hora de volver a mi misión.
Gus se estremeció en sueños y murmuró:
—Los hechizos pueden ser más poderosos cuando se combinan adecuadamente.
—¿Eh?
Luz volteó a mirarlo curiosa, mientras Amity le acariciaba el cabello con ternura.
—Solo está soñando, Amigui —le informó con una risita.
Luz también rió.
—Pero es un gran consejo. Lo tendré en cuenta.
Antes de partir, se acercó a ambos brujos.
—Cuidense. Volveré con mi hermano y mi futura cuñada, lo prometo.
—Te estaremos esperando en el campamento, y no te preocupes por nosotros, nos las arreglaremos —le aseguró Amity dulcemente.
Luz asintió con determinación y comenzó a trazar un elaborado glifo de hielo en el suelo con el Kris. Con movimientos precisos, terminó su creación y saltó sobre él. De repente, un gran pilar de hielo emergió, lanzándola hacia un lado en el aire con fuerza.
—¡WOOHOOOOOOOOO!
—¡Qué refrescante! —exclamó Amity impresionada, aunque volvió a toser, escupiendo más sangre.
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Con las pupilas rojas, los dientes apretados y el ceño fruncido, Luis estaba de pie, agarrándose el brazo izquierdo con el derecho. Su ojo izquierdo estaba morado y tenía algunos moretones en la cara, evidencia de una pelea reciente. Frente a él se encontraba la Mariposa Estelar, con sus tres brazos derechos inferiores apuntándole, mientras sostenía a una debilitada Willow en el aire con sus tres brazos izquierdos. Willow estaba cubierta de hongos en su cuerpo, dando la impresión de que había sido hechizada.
Un aura negra rodeaba las manos derechas de la Mariposa Estelar mientras susurraba algo en un tono siniestro. Las palabras parecían fluir de su boca con una cadencia maligna, envolviendo el aire a su alrededor en un halo oscuro. Luis apretó los puños, sintiendo la rabia bullir en su interior.
—¡Mariposa Estelar!
Sin embargo, después de un momento de tensión, Luis se calmó. Miró fijamente a la Mariposa Estelar y le dijo con calmada:
—Antes de matarme, hay algo que necesito decirle a ella.
Acto seguido, el chico Noceda dirigió su mirada a Willow y comenzó a cantar:
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Creo que entre tú y yo
Hay una tensión infernal
Creo que las hormonas... ¡Ay! ¡Ew!
Juegan solo con nuestra salud, para...
Satisfacer su retorcido y sucio plan
El de crearnos un caos emocional.
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Con una mezcla de preocupación y tristeza en su voz, Willow se unió a la canción.
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¿Tú piensas que eso no lo sé?
No hay nada que podamos hacer.
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De pronto, la Mariposa Estelar liberó a Willow de su agarre, acercándola a Luis, a quien abrazó, y él correspondió, al tiempo que se unía a la canción.
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Eso no es así.
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Willow y Luis se miraron antes de que él alzara una ceja hacia la princesa Star.
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¿De qué diablos habla usted?
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Entonces, la Mariposa Estelar se puso a cantar con pasión y entusiasmo mientras sobrevolaba alrededor de sus víctimas.
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Pues, ¿es que no lo ven?
Lo que hay entre ustedes es algo bello
Una simple e incómoda señal
La que jamás se debe ignorar.
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Willow frunció levemente el ceño mientras Luis cerraba los ojos.
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Yo sé que así lo quiere ver
Hay tanto que debe saber.
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Los ojos de Luis se abrieron con furia y se clavaron en la mariposa estelar, sus pupilas destellaban un rojo intenso. Entonó la canción con un tono de protesta.
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Usted no la debería defender
Es una sensación repugnante
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Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos del chico Noceda.
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Un falso placer, que podría corromper
Nuestro cuerpo y nuestra mente al instante.
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Al llegar a esa parte, Luis y Willow se aventuraron a bailar al estilo del tango en pareja, aunque les resultaba un tanto difícil debido a sus heridas. Mientras tanto, sin que nadie se percatara, una figura invisible comenzaba a trazar algo grande en el suelo a unos metros de distancia.
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¡Asqueroso calvario!
Es todo en vano
Un espinoso camino a la perdición.
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Reflexiva, la princesa Star, con una sonrisa en el rostro, se llevó la mano derecha superior a la barbilla antes de inclinarse hacia la pareja.
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Solo hay una vía, es la única salida.
Debo recomendarles.
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Luis la miró con amargura, sus ojos reflejaban un dolor profundo.
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¿Qué?
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La princesa Star colocó delicadamente sus manos sobre las mejillas de los dos jóvenes y los hizo mirarse a los ojos.
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¡Que sus labios deben tocarse!
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Willow se puso roja por los nervios.
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Uh...
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Luis la observó con un rostro inexpresivo.
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Mimosa
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De repente, como impulsado por una fuerza irresistible, el chico Noceda acercó sus labios a los de la joven bruja, dejándola momentáneamente atónita antes de corresponderle. Mientras tanto, la princesa Star revoloteaba alrededor de la pareja, observándolos con ternura.
De pronto, resonó un chillido de júbilo, y todos voltearon para ver a Luz, quien estaba parada frente a ellos con el kris en la mano derecha.
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Apuesto a que se preguntan
¿Qué es lo que hago aquí?
Los buscaba y llegué a encontrar.
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Luis se dio una palmada en la cara con la mano izquierda.
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Qué alegría
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Willow, ruborizada como un tomate, se tapó la cara con su gorra.
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Titán.
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Con las seis palmas envueltas en la misma aura negra de antes, la mariposa estelar se acercó murmurando hacia la chica Noceda, quien se echó a correr hacia un gran glifo en forma de media luna. En su punta inferior brillaba el símbolo de luz, mientras que en la superior relucía el de hielo.
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Ahora les voy a rescatar.
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Cuando Luz pisó el glifo, una figura humanoide femenina emergió del suelo en un resplandor azulado. Tenía grandes ojos blancos sin pupila, piel azul, seis brazos, cabello celeste largo y lacio, marcas en forma de diamante en las mejillas y enormes alas de mariposa. Luis se sonrojó al darse cuenta de que la criatura parecía estár desnuda, aunque ciertas partes no fueran muy evidentes.
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¡Ah, caray!
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La mariposa estelar se detuvo y observó a la otra mariposa con atención, notando que parecía ser más madura que ella.
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Díganme que ella no es mi mamá.
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La mariposa madura se unió a la canción mientras se acercaba volando hacia la más joven, rozando el suelo.
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Al ser yo más grande, soy más respetable.
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La princesa Star negó con la cabeza.
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¡No!
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Al extender su mano derecha, la mariposa mayor tocó la frente de la menor con su índice.
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Escucha, eres una niña muy molesta
Debería apenarte, el escandalizarte, por unas duendi-farras
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En ese momento, la joven se convirtió en lo que parecía una adolescente común: pelo largo rubio, vestida con un camisón azul con una media luna en el centro y un par de calcetines a rayas verde agua que coincidían con el color del camisón. Ella cayó de rodillas al suelo, mirando confundida a su alrededor.
Celebrando su victoria, Luz se entregó al baile con una fusión de movimientos de ballet y zapateo americano, girando alrededor de la mariposa madura y la derrotada mariposa estelar.
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Y pensar que yo dudaba de esto
No creí que funcionaría
Mi nuevo hechizo de invocación
La mariposa de la luna
Con su presencia ahora me hizo pensar
Que la improvisación no es del todo mala.
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Luis le sonrió.
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Por lo que no eres tan tarada.
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Entusiasmada, Luz se les acercó.
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¿Si se dieron un beso, significa que ahora saldrán?
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Con un tono molesto, Luis y Willow dijeron al unísono, mientras ella se ruborizaba nerviosa.
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¡No!
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Luis arrancó el kris de sus manos con brusquedad, clavando una mirada furiosa con ceño fruncido y ojos enrojecidos.
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¡Pase lo que pase esta m& $#/° no se repetirá!
Aún hay muchas cicatrices
Y cuida lo que dices
O la lengua de un tajo te la voy a cortar.
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Luz lo miró con simpatía.
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Pobre, estás muy inestable.
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Willow observó con atención a la debilitada mariposa estelar, que se alzaba con esfuerzo del suelo.
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¿Qué hacemos con ella?
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A medida que la mariposa lunar desaparecía, la mariposa estelar se abrazó a sí misma y empezó a temblar.
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¡Brrr! ¡Que frío!
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Luz la miró con una expresión llena de pena y arrepentimiento.
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Vendrá con nosotros.
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La princesa Star miró al trío.
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¿Que sucedió?
Confundida estoy
¿Y todo este desastre a mi alrededor?
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Luz se acercó a ella y posó su mano derecha en el hombro izquierdo de la princesa Star.
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Todo es mi culpa, mariposa
Siento mucho que mi obseción llegara a herirte
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La chica rubia le dedicó una sonrisa.
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No se de que hablas, amiga, pero te perdono.
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Aliviada y feliz, Luz abrazó a la princesa Star con fuerza.
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¡Eso es genial!
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Al final, Willow concluyó la canción, expresando con pasión:
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Me alegra saber que por fin todo terminóóóóóóóó.
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—¡Diablo, si que la terminate bien duro, Gorducha! —exclamó Luz, con un marcado acento dominicano.
Con una expresión de pesar en su rostro, la princesa Star avanzó unos pasos, contemplando la devastación a su alrededor. Las llamas consumían los árboles, las mariposas revoloteaban en medio del caos, y Luis y Willow estaban heridos.
—¿Le pasa algo, Princesa Star? —le preguntó Luz.
Star miró al trío con angustia.
—¿Yo hice todo esto?.
—Temo que así es —respondió Luis serio.
—Pero solo fue porque estaba sonámbula, Alteza —le aseguró Willow.
—Ya veo.
Mientras las marcas de corazones que habían desaparecido de sus mejillas reaparecían, la princesa Star bajó la mirada por un momento antes de erguir la cabeza con determinación.
—Sin embargo, sigue siendo mi desorden, así que déjenme limpiarlo.
Acto seguido, invocó un objeto de color púrpura con alas blancas unidas a su empuñadura. La cabeza tenía un círculo azul con una estrella amarilla y varios corazones rosas que la rodeaban en el interior. Además, presentaba una corona amarilla en la punta, un lazo azul entre la cabeza y el mango, y una punta de color amarillo con un corazón azul en el extremo del mango. También se podía observar la figura de una mariposa azul entre la cabeza y el mango de la varita.
Luz se quedó boquiabierta.
—E-Esa es una...
—Varita mágica —terminó Willow la frase por ella.
—¡Huracán nuclear sana corazones! —vociferó la princesa Star mientras levantaba la varita en el aire.
Entonces, un resplandor de luces multicolores en forma de corazón envolvió el área.
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En el campamento, los hermanos Noceda, junto con Satan y Eda, se encontraban sentados en troncos alrededor de la fogata. Luz, entusiasmada, explicaba a la dama búho:
—No solo aprendí mi segundo hechizo, sino también a combinar los glifos. ¡Logré la conexión!
—¡Esa es mi alumna! —exclamó Eda con orgullo, desordenándole el cabello a Luz con su mano derecha por debajo de su gorra—. Buen trabajo, niña.
Después, Luz dirigió su mirada hacia su hermano mellizo, quien estaba sentado en el tronco delantero a la derecha de Satan, disfrutando de una bebida caliente.
—Y Brody, hoy te botaste con to' el coraje, e´pecialmente cuando tira´te ese piquetón —le dijo picaramente con acento dominicano.
Luis, después de terminar su bebida, la miró con fastidio.
—Ya deja esa vaina, Nutria.
—Parece que estaremos en la misma clase —dijo Satan, esbozando una amigable sonrisa.
Luz se ruborizó ligeramente y, con algo de timidez, respondió:
—Y sobre lo del club...
Satan se encogió de hombros y la interrumpió diciendo:
—Es lo mínimo que puedo hacer para compensarte por mi traición.
Después de terminar de hablar, Luz se levantó y corrió hacia él, abrazándolo con fuerza, mientras Eda soltaba un sonoro bostezo.
—Creo que ya pasó nuestra hora de dormir —dijo la dama búho, poniéndose de pie y dirigiéndose a su tienda—. Iré a preparar las bolsas.
Su sobrino hizo lo propio, separándose con gentileza del abrazo de Luz.
—Y yo tengo entrenamiento a las 4:00 a. m con mi madre, así que es mejor que regrese a la mansión Blight. Buenas noches a todos.
En ese instante, el joven brujo se desvaneció en un resplandor rojizo. Luz dirigió su mirada hacia su hermano mellizo, quien le devolvió la mirada.
—Y... —comenzó ella.
—Hablaré con ella cuando llegue el momento —la interrumpió Luis rápidamente y con evidente mal humor.
Luz rió.
—Me alegra escuchar eso. Si me disculpas, tengo algo que hacer. Volveré en un rato.
—Bien —respondió Luis simplemente, su mirada fija en la fogata.
La chica Noceda se alejó, dejando a su hermano mellizo solo con sus pensamientos.
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Luz avanzó hacia la tienda de Amity, donde las sombras danzaban al ritmo de la luz de las velas. En el exterior, el viento soplaba suavemente entre los árboles, creando un ambiente sereno en el campamento. Dentro de la tienda, las voces de Amity, Gus y la princesa Star resonaban en el aire, tejiendo un tapiz de conversación.
Willow yacía en su saco de dormir, mirando hacia el techo con una expresión pensativa.
—Sin lugar a dudas, ella está más que lista para el examen de ubicación —comentó Gus con emoción, animando la conversación.
—Con permiso —anunció Luz, asomando su cabeza por la cortina de la carpa.
—Amigui, justo hablábamos de ti —exclamó Amity con una sonrisa cálida, levantándose para jalar a la chica Noceda hacia dentro de la carpa—. ¡Adelante, pasa, pasa!
—Bienvenida, futura hexidiana —saludó Gus, mientras Luz se sentaba al lado derecho de la brujita peli-púrpura.
—¡No puedo creer que lograras invocar a la Reina Moon! —exclamó Amity asombrada.
—En realidad no era mi mamá, sino más bien una réplica casi perfecta de ella —explicó la princesa Star con calma.
—Ok, ok, ok, a lo que vine —dijo Luz, quitándose el muleto del cuello—. Te agradezco mucho por el préstamo, Manoplas. Me fue de más ayuda de lo que imaginaba.
Amity asintió con una sonrisa cálida.
—No hay problema, Amigui.
Con un gesto amable, Luz extendió el amuleto hacia Amity.
—Aquí tienes.
Pero Amity negó con la cabeza. "
—Nah, puedes quedártelo. Tengo un montón de esos.
La sorpresa parpadeó en los ojos de Luz.
—Wow, no sé qué decir. Pero sí lo que debo hacer.
Y como un susurro en la noche, Luz se inclinó y depositó un beso en la mejilla de Amity, quien se ruborizó antes de soltar una risita juguetona.
Después, Luz dirigió una mirada agradecida al joven brujo de color.
—Y Gus, quiero darte las gracias por tu ayuda indirecta. Sin ella, jamás habría "despertado" a la Mariposa Lunar.
Gus asintió con una sonrisa.
—Por supuesto, Luz. Siempre es un placer ayudarte en lo que pueda.
Willow se removió ligeramente en su saco de dormir y luego se sentó.
—Saldré un rato, necesito... ya saben, hacer del baño —anunció, un rubor leve tiñendo sus mejillas.
—¡Claro, ve con cuidado, Baby-lónica! —dijo Amity, asintiendo con comprensión.
Willow salió de la tienda, sin darse cuenta de que Luz la miraba de reojo con una sonrisa pícara.
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Después de apagar la fogata con lo que quedaba de su bebida caliente, Luis dejó su taza al lado del tronco y se levantó, dando unos pasos hacia adelante. Su aliento se condensaba en pequeñas nubes en el aire frío. En ese instante, Willow apareció entre las rocas que separaban los campamentos, como si el encuentro fuera completamente fortuito.
Al verla, el chico Noceda ensanchó los ojos.
—Mimosa.
Willow se sobresaltó,y luego sonrió nerviosamente.
—Ho-Hola Luis, yo...
Luis se acercó a ella.
—Necesitamos hablar del beso.
La tensión en el aire era palpable mientras ambos se enfrentaban a esa conversación inevitable.
Willow miró hacia abajo por un momento, jugueteando con sus manos nerviosamente antes de levantar la mirada para encontrarse con la de Luis.
—Tu si eres directo—dijo con voz apenas audible, sintiendo el corazón latir con fuerza en su pecho.
Luis asintió, con una expresión seria en su rostro.
—Y pienso serlo aún más. Dime... ¿Todavía sientes algo por Satan?
El corazón de la jóven bruja regordeta dio un vuelco ante la pregunta directa del chico Noceda. Cerró los ojos por un instante, tratando de reunir sus pensamientos antes de responder.
Las palabras de Willow resonaron en el aire, llenas de vulnerabilidad. Luis la miró con intensidad, tratando de descifrar cada matiz en su expresión.
—Yo... creo que una parte de mí aún lo hace. Se que no es inteligente y debería seguir adelante, pero...
—Creo entender como te sientes —la interrumpió Luis—. Yo tampoco quiero seguir sintiendo cosas por Marcy.
La confesión de Luis dejó a Willow sin aliento por un momento.
—¿Marcy? —murmuró, mirándolo con curiosidad.
La mirada de Luis se desvió por un instante, como si estuviera evaluando si continuar con la conversación. Luego, volvió a encontrarse con la de Willow.
—Una compañera de clases en el reino humano. Mi primer amor, por así decirlo. Sin embargo, las cosas fueron un desastre con ella. Me cambió por un sucio campesino llamado Grillo Green.
Al parecer, la confesión de Luis dejó a Willow reflexionando sobre la complejidad del amor juvenil.
—Oh, wow, sí, entonces tú, creo que sabes bien lo que siento —dijo, con un leve rubor y una pequeña sonrisa.
Luis soltó un suspiro frustrado.
—Sí, justo ahora no es el mejor momento para estos sentimientos —dijo.
El viento soplaba entre los árboles, llevando consigo el susurro de la noche. Luis y Willow permanecieron en silencio por un momento, ambos sumidos en sus propios pensamientos. Finalmente, Luis rompió el silencio.
—Pero arriesgándome a que esto pueda incomodarte o hasta desagradarte...
Ligeramente ruborizado, se aclaró la garganta.
—Si somos honestos, creo que podríamos encontrarnos en un punto intermedio entre la amistad y el supuesto amor.
Willow abrió los ojos con sorpresa ante la propuesta de Luis. Este se acercó un poco más a ella, su corazón latía con fuerza.
—Nos ayudamos a olvidar los viejos sentimientos para poder avanzar. Y si la ocasión lo amerita...
Antes de continuar hablando, el jóven humano le dio un suave beso en los labios, un gesto que dejó a jóven bruja regordeta sin aliento por un momento.
—Podemos hacer este tipo de cosas, ¿que dices?
Con las mejillas encendidas, Willow lo miró fijamente por un momento, tratando de organizar sus pensamientos. Finalmente, tomó al chico por las mejillas y le dio un suave beso en los labios.
Al separarse, la joven bruja regordeta miró a Luis con una dulce sonrisa, sus labios apenas separados por la distancia mínima entre ambos.
—Eres un depravado —le susurró.
Luis la observó sin mostrar ninguna emoción.
—Lo sé.
La risita de Willow resonó suavemente en la oscuridad, mientras Luis la abrazaba de la cintura y ella rodeaba su cuello con los brazos, antes de que se besaran de nuevo.
Mientras los jóvenes se entregaban a su momento íntimo, una figura invisible emergió sigilosamente desde detrás de las rocas, dejando huellas en la arena con cada paso. Luego, un destello de luz blanca siguió, iluminando la pareja sin que ellos se percataran.
Después de capturar el instante, la figura regresó detrás de las rocas, tomó una bocanada de aire y se hizo visible. Era Luz, quien había inmortalizado el momento en su celular.
—Soy una nutria chingueguencha —murmuró para sí misma con una sonrisa de "nutria con un lado oscuro".
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En medio de la sala de la Casa Búho, el suelo estaba cubierto por una lluvia de algodón y peluches destrozados, mientras Queen sostenía la cabeza decapitada de su oso de peluche.
—Ñaa... CariñOSITO —sollozaba.
—Señor Hooty, cuando hoy hubo problemas, demostró valor y firmeza que fueron decisivos para asegurar esta victoria —le decía King a cierto demonio hogareño—. Debo decir que fue un honor trabajar con usted.
—Su majestad, el honor es todo mío —respondió Hooty con humildad.
—Ñaa, disculpen, pero estoy de duelo aquí —protestó Queen—. Nunca entenderán por lo que cariñOSITO y yo hemos pasado juntos. Ñaaa, nunca, nunca.
Ante la expresión de dolor de Queen, King sacudió la cabeza con un suspiro de desdén.
—Mujeres.
