Un escape entre las ruinas del espejo Parte 2

—¡Sangre de manzana casera, a 3 caracoles la botella y a 12 los barriles! —se escuchó de pronto una conocida voz femenina.

Desde el puente, Luis observó cómo Willow, destacando entre los transeúntes, tiraba de una carreta de madera cargada de botellas y barriles. Con cada transacción, atendía a los compradores con una sonrisa genuina, creando un ambiente animado alrededor de su puesto.

Cuando Willow terminó su jornada y se alejó con la carreta, Luis permaneció en el puente, apoyado en el barandal. La brisa suave acariciaba su rostro, mientras contemplaba la escena con atención, observando cómo la vida continuaba a su alrededor.

—Mimosa —susurró para sí mismo, dejando que la palabra resonara en su mente.

Sin darse cuenta, una joven y familiar bruja vampireza lo observaba con atención. Estaba sentada sobre el barandal a su derecha, con una guitarra eléctrica en forma de hacha y color sangre descansando sobre sus piernas. En la parte inferior izquierda de la guitarra, su nombre estaba grabado en letras negras: "Katya". Sus dedos, largos y ágiles, se movían con naturalidad sobre el cuerpo del instrumento.

Katya llevaba una túnica gris claro y blanca, que formaba parte del uniforme escolar estándar de su clase en Hexside, permitiéndole moverse con libertad. Un cinturón gris oscuro ceñía su cintura, aportando un toque práctico y resaltando su figura. En su cuello, un colgante de profundo color rojo brillaba, simbolizando su conexión con la magia y su clase de bardos. Las mangas y mallas de un tono rojo oscuro que llevaba debajo añadían un aire gótico a su vestimenta, complementando su naturaleza vampireza. Sus botas grises, resistentes y adecuadas para cualquier aventura, completaban su atuendo.

Fue el hipnótico sonido de su música captó la atención de Luis. Al notar que él la observaba, Katya esbozó una leve sonrisa y le preguntó:

—¿Me recuerdas?

Luis frunció ligeramente el ceño, tratando de conectar su rostro con sus recuerdos. De repente, una chispa de reconocimiento cruzó por su mente.

—Claro, tú eres la... "prisionera del fanfiction". La vieja bruja, mi hermana y yo te rescatamos del conformatorio.

Katya soltó una leve risa y asintió.

—Exacto, me llamo Katya —dijo, mostrando una sonrisa juguetona que dejó al descubierto sus colmillos mientras inclinaba ligeramente la cabeza—. Y he notado cómo mirabas a esa vendedora de sangre de manzana. ¿Te atrae, verdad?

Luis soltó un suspiro de frustración.

—Es complicado.

Katya arqueó una ceja, con una chispa traviesa en sus ojos, pero su voz tenía un toque inesperado de comprensión.

—Lo entiendo perfectamente —susurró, mientras sus dedos recorrían las cuerdas de su guitarra, creando un eco suave que flotaba en el aire como una brisa encantada—. A veces, las palabras simplemente no son suficientes. Pero la música sabe hablar por nosotros cuando no podemos. Puedo cantarte algo o solo tocar, si prefieres. ¿Qué dices?

Luis permaneció en silencio, su mirada perdida en el suelo, como si estuviera sopesando más que la simple pregunta. Al final, murmuró, con un tono seco pero resignado:

—Toca.

Y sin pensarlo dos veces, Katya volvió a deslizar sus dedos por las cuerdas de la guitarra. El ritmo, suave pero con una energía contenida, vibraba como el preludio de una tormenta a punto de estallar. Cada nota resonaba en el aire y se incrustaba en Luis, despertando un deseo primitivo de liberar su voz. Alzó los brazos con la intensidad de quien empuña un martillo invisible, y al dejarlos caer con decisión, su cuerpo reaccionó como si estuviera poseído por la música. Los golpes rápidos de su pecho se sincronizaban perfectamente con cada acorde, como si su ser entero estuviera entrelazado con las vibraciones que emitía la guitarra.

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Duro estoy, como el mazo de Thor,

Mi temperatura sube sin control

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Giró sobre sí mismo con una fuerza explosiva, dejando que la energía se derramara en cada movimiento, su cuerpo respondiendo al ritmo con una pasión desbordante.

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Túúúúú,

La pasión que me das

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Se cubrió la entrepierna con ambas manos, retrocediendo con tres pequeños saltos hacia atrás. Su rostro se contrajo en una mueca de dolor y éxtasis, como si todo su cuerpo estuviera en sintonía con el clímax de la canción.

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Ungh, Ungh, Ungh

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Al verlo, Katya dejó escapar una leve risa, divertida por la exageración de sus movimientos y la mezcla de emociones que se reflejaban en su expresión.

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Caí cual, un gran costal,

Mi anhelo eres túúúúú.

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Con determinación, se quitó la sudadera y la lanzó hacia Gus, quién pasaba por allí, cubriéndole la cabeza. Confundido, Gus intentó quitársela mientras trazaba un círculo de hechizo que hizo aparecer una bola de discoteca, llenando el ambiente de luces estroboscópicas.

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Ngh, Ngh, Ngh, Ngh

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Gus, ya liberado de la sudadera, observaba atónito cómo el humano con el torso desnudo realizaba un movimiento de caderas al estilo grinding, antes de caminar hacia Katya, quien continuaba tocando su guitarra con pasión. Con un gesto sutil de su dedo índice, le indicó que se inclinara hacia él. Intrigada y sin detener su música, Katya obedeció. En ese instante, aprovechó para robarle un beso rápido, apenas un roce, que dejó a Katya sorprendida. Tras un momento de desconcierto, soltó una risita traviesa, encantada por su inesperada audacia.

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Tú blanda superior, húmeda inferior,

Y sabrosa derrière, marcarla quiero hacer.

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Túúúúú,

La pasión que me das.

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Sin perder el ritmo, dio un ágil salto y se acomodó al lado izquierdo de la bruja vampireza en el barandal.

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Ooooooooh!

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Levantó la cabeza hacia el cielo, los ojos cerrados, dejando que la brisa acariciara su rostro. Con un impulso repentino, se dejó caer de espaldas, aterrando a Katya y Gus. Sin embargo, aferrándose con fuerza al barandal con las piernas, logró mantenerse en el borde del puente, suspendido en el aire.

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Sucio y cruel, un bajo nivel,

Mira qué escoria ¡Soy!

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Sintiendo la energía vibrante a su alrededor, se enderezó de nuevo, bajándose del barandal de un salto.

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Grr, Grr.

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Con una expresión de evidente descontento, se acercó a Lusine, que también pasaba por allí sosteniendo un rollo de pergamino en su mano derecha. La tomó de la otra mano y, tras un giro juguetón, la hizo bailar al estilo "cabbage patch".

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Te deseo,

Siente, Nena,

Goza, disfruta, sí,

Siente, Nena.

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Y ni bien Katya dejó de tocar su guitarra, un rugido ensordecedor interrumpió el momento.

—¡ÑAAAAAAAAAAAAAAAAA! —gritó Queen, corriendo aterrorizada en cuatro patas, su respiración agitada, con el sudor frío recorriendo su espalda. King la seguía, con los ojos desorbitados de miedo y jadeando como si su vida dependiera de ello.

Detrás de ellos, un monstruo colosal emergió de las sombras. Su cuerpo estaba cubierto de un denso pelaje blanco que se agitaba al ritmo de sus pasos. Las enormes garras púrpuras rasgaban el suelo con cada movimiento, dejando marcas profundas. Cuando abrió su boca para rugir, una fila de dientes afilados y amarillos se mostró, acompañada de dos inquietantes ojos azules que, de forma grotesca, se encontraban en sus encías.

—¡Corre, reina mía! —gritó King desesperado— ¡Corre!

Montada sobre el monstruo, Flora D'splora hizo su entrada triunfal, luciendo una máscara de cráneo de titán con cuernos curvados en forma de corazón, y sus pequeñas gafas redondas rosas colocadas sobre la nariz del cráneo. Sujetando con sus manos las riendas de la bestia, y embozando una sonrisa decidida, exclamó:

—¡Pueden correr, pero no esconderse, últimos titanes! ¡Con su sacrificio, el paraíso estará garantizado y los atrapa titanes cabalgaremos cubiertos de gloria sobre todos los demás!

Luis, todavía intentando asimilar la situación, se acercó rápidamente hacia Gus y le susurró algo al oído. Gus se quedó paralizado, sus ojos se abrieron de par en par.

—¿Qué? ¡Pero...!

—¡Solo hazlo y cállate! —exclamó Luis con urgencia, antes de lanzarse al otro lado del puente con un salto decidido.

Resignado, pero con una determinación renovada, Gus se colocó la sudadera de Luis a modo de capa y, con un movimiento firme, se elevó sobre el barandal del puente. Sus manos se alzaron al cielo mientras trazaba un vasto círculo de hechizo. El firmamento se tiñó de un rojo sanguinolento, y una oscuridad ominosa comenzó a envolver el paisaje. King y Queen detuvieron su avance de golpe, sus ojos fijos en una figura alargada y retorcida que emergía del paso bajo el puente. En un destello brutal, la criatura lanzó una embestida devastadora, atravesando la mandíbula de la bestia y saliendo por su nuca en un torrente de sangre.

—¡Long horse! —exclamó King, su voz llena de asombro.

—¿El caballo espectral? —preguntó Queen, mirando atónita la escena.

El impacto fue devastador; Flora cayó al suelo, su máscara de cráneo se rompió en pedazos por el golpe, esparciendo fragmentos a su alrededor.

Aturdida por el caos, Flora tomó un momento para recuperar el aliento y procesar lo sucedido, sintiendo el ardor de su herida. Al alzar la vista, se encontró con la imponente figura de Long Horse, quien la miraba fíjamente con sus brillantes ojos rojos.

—¡Vete! —le ordenó con voz ronca.

Rápidamente, Flora lanzó su látigo hacia un grifo que volaba sobre ellos, atrapándolo y tirándolo hacia el suelo. El grifo descendió, y Flora giró en el aire, aterrizando en su lomo. Con un golpe de látigo, le dio la señal para alzar el vuelo, llevándola lejos a gran velocidad.

La atmósfera siguió impregnada de magia residual por un rato, hasta que Gus, quién parecía agotado, finalmente desvaneció la ilusión.

—Wow, eso requirió mucha concentración —dijo, justo antes de perder el equilibrio y cuando estuvo a punto de caer, la mano de Lusine lo sostuvo por la "capa".

—Una ilusión sobre toda esta zona para preparar un ataque sorpresa de tu apuesto amigo humano —señaló la jóven bruja idéntica a Luz, con una sonrisa satisfecha mientras lo jalaba de vuelta al puente.

—Muy inteligente —añadió Katya, acompañando sus palabras con un gesto de aprobación.

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Luis emergió del paso bajo el puente, y al ver a los "reyes" acercarse, les preguntó:

—¿Todo bien?

—¿¡Lo viste, Luis!? —exclamó King, con una emoción palpable—. ¡Era el mismísimo Long Horse!

Queen añadió con entusiasmo:

—¡Ñaaa! ¡Mató a la reptibestia y despachó a esa demente cazadora de titanes!

Luis esbozó una pequeña sonrisa.

—Sí, sí, lo vi, no se preocupen. Por cierto, la vieja bruja me pidió que les recordara que el estreno de "Corazones Sangrantes" es hoy.

—¡Unas carreras hasta la Casa Búho! —exclamó King, echándose a correr.

—¡Ñaa! ¡Oye! ¡Se supone que debes darme ventaja! —protestó Queen, corriendo tras él—. ¿¡Que no soy tu reina!?

—Cuídense.

—¡Ey, tú!

Ni bien el joven Noceda se despidió de los "monarcas", un guardia del aquelarre del emperador lo sujetó del antebrazo derecho.

—¡Quedas arrestado por robarle el arma a un guardia del aquelarre del emperador! —gruñó el guardia.

Luis sintió cómo el agarre del guardia comenzaba a adormecer su brazo, acompañado de un ardor intenso que recorría su piel. Sus pupilas se tiñeron de rojo, reflejando la furia contenida en su interior. Sin responder, ejecutó un rápido movimiento de judo, utilizando la fuerza del guardia en su contra. En un parpadeo, el enorme guardia yacía aturdido en el suelo.

Sin mostrar piedad, Luis se lanzó sobre él y comenzó a propinarle puñetazos en el rostro. Cada golpe resonaba en la máscara del guardia, que crujía con cada impacto. Con cada golpe, la máscara se resquebrajaba más hasta romperse finalmente, revelando un rostro amoratado.

Al notar que el guardia yacía inmóvil e incapaz de representar más peligro, sus músculos comenzaron a relajarse lentamente, y sus ojos, antes incendiados por la rabia, recuperaron su tono natural. Con una exhalación profunda, se apartó del cuerpo, sintiendo cómo la presión en sus hombros se aliviaba y su respiración regresaba poco a poco a la normalidad.

—No la robé, la tomé prestada, que es diferente —dijo, mirando al guardia inmóvil.