Capítulo 2 Holograph.

Han pasado dos días desde que Michiko llegó a Umirakyo y no ha podido encontrar donde Ren dejo la nave para regresar a la capital y ver a Kyuzo antes de que regrese a Kogakyo.

Michiko desayunaba junto a su hermano al que ignoraba leyendo un interesante libro que se encontró el otro día, y el joven con voz sería dijo.

—Hasta cuándo vas a seguir molesta conmigo sabes que hago esto por tú bien.

Michiko suspiró profundamente y sin dejar de leer su libro respondió con voz sería.

—¿Por qué debería de ya no estar molesta contigo? Cuando me alejaste de mi amado Kyuzo solo porque crees que él me va a lastimar.

Ren se quedó sin palabras y Michiko terminó su desayuno, y salió del cuarto dejando sólo a Ren que suspiró en derrota.

Michiko caminaba por las calles de la ciudad sin rumbo buscando la nave para regresar a la capital, pero por más que la busque no, la ha podido encontrar.

Las horas pasaron y Michiko había salido de la ciudad para continuar buscando.

Ya por la tarde Michiko se acercó a un risco para ver la puesta de sol mientras lloraba porque mañana Kyuzo habrá dejado la capital y ya no lo podrá volver a ver.

Ren se acercó a ella que sin mirar a su hermano dijo con un poco de enojo en su voz.

—Mañana Kyuzo se ira de la capital y no voy a poder verlo otra vez ¿Por qué no me dejaste hablar con él?

Ren se sentó junto a Michiko y con voz amable dijo.

—Lo hice porque él te va a rechazar como tantos otros lo han hecho, ya que siempre te enamoras de patanes que sólo te lastiman y eso no va a cambiar.

Michiko miró a su hermano y con voz sería dijo.

—Te equivocas Kyuzo es diferente y el no me va a lastimar.

Michiko se levantó y fue al hotel para tratar de descansar, y Ren la miró alejarse mientras decía para sí.

—Algún día entenderás que sólo hago esto por tu bien.

Ren suspiró profundamente se levantó y también se dirigió al hotel ya que mañana regresarán a la capital.

A la mañana siguiente Ren fue desertado por Michiko que ya quiere irse y Ren se tomó su tiempo cosa que molesto a su hermana.

Una vez que Ren estuvo listo los dos jóvenes salieron del hotel y Ren llevó a Michiko al lugar donde dejo la nave que los llevará de regreso a la capital.

Todo el camino Michiko estuvo callada algo que no le gusta a Ren ya que su hermana siempre es muy alegre y Ren sabe que esto es porque ella sigue enojada con él que piensa, que una vez que se olvide de Kyuzo todo estará bien.

Los dos llegaron a un gran almacén a las afueras de la ciudad y Michiko se molestó porque no pensó en buscar en este lugar, y Ren abrió el almacén para sacar la nave.

Una vez que terminó Michiko suspiró con resignada tristeza ya que estaba segura de que no vera a Kyuzo y con una suave brisa junto a ella que subió a la nave, y Ren encendió todo para poner en marcha la nave, y regresaron a la capital.

Michiko miraba el paisaje por la ventana mientras pensaba en que hará cuando regrese a la capital, y se le ocurrió mandarle una carta de amor a Kyuzo para que él sepa lo que ella siente.

Michiko sonrió ya que le gustaba esa idea y tal vez Kyuzo le mande una carta para decirle que él siente lo mismo por ella.

Michiko sonrió sintiéndose un poco mejor, aunque todavía quería ver una vez más a Kyuzo, pero seguramente él ya se a ido y tendrá que esperar un tiempo para volver a verlo.

Después de un largo viaje por fin Michiko junto a Ren regresaron a la capital y ella junto a su hermano se dirigieron a los dormitorios para cambiarse de ropa, y después Ren ira con el gran Amenushi para informarle que ya regresaron.

En el camino se toparon con el magistrado de Kogakyo, quien iba al hangar para dejar la capital por lo que se hicieron a un lado y Michiko se alegró mucho de ver a Kyuzo que la miró de forma enigmática, y continúo su camino.

Michiko miraba con tristeza a su amado alejarse y Ren la jaloneó para llevarla a su cuarto, pero ella se resistió, y trás mucho forcejear consiguió liberarse del agarre de su hermano, y corrió al hangar esperando poder alcanzar a Kyuzo.

Michiko corrió a toda velocidad y cuando llegó al hangar vió a Hyogo entrando a la nave que al poco rato se puso en marcha, y salió de la capital.

Atraves de la ventana de la nave Kyuzo miraba a Michiko hasta que la perdió de vista preguntándose que era lo, que la joven quería decirle y esperaba poder regresar a la capital para verla otra vez y Hyogo curioso le preguntó a su compañero.

—¿Pasa algo Kyuzo dono?

Kyuzo miró a Hyogo y con voz neutra respondió.

—No es nada.

Hyogo entre cerró sus ojos sospechando que Kyuzo le estaba ocultando algo, pero no sabe que es.

Mientras tanto...

Michiko miraba con tristeza como la nave donde esta Kyuzo se alejaba hasta que se perdió en las nubes.

Michiko suspiró profundamente y regresó adentro, y vió a Ren, a quien paso de largo para dirigirse a su cuarto cambiarse de ropa, y regresar a la aburrida rutina de siempre.

De camino a su cuarto una sirvienta que estaba muy feliz de ver a Michiko se acercó a ella para decirle.

—Que bueno, que ya regresaste Michiko el gran Amenushi va a celebrar una fiesta en honor a Sanae su nueva concubina y quiere que entretengas a los invitados.

Michiko suspiró un poco molesta y pensó en.

—¿De dónde rayos el gran Amenushi saca a tantas concubinas?

Sin otra opción Michiko fue a su camerino para arreglarse pensando que Sanae debe de ser una tonta mujer de alguna familia noble que no sabe, que la mayoría de las esposas o concubinas del gran Amenushi mueren en el parto de los clones del gran Amenushi que no le importan esas mujeres y solo las reemplaza como si de muñecas de porcelana se tratará.

Una vez en su camerino Michiko miraba en el armario buscando algo que ponerse y cuando encontró algo de su agrado se cambió, y después fue a maquillarse un poco, y notó una grulla de papel que llamo su atención.

La joven con gran emoción tomó la grulla de papel y con delicadeza deshizo la figura para después quitar con cuidado el papel rojo que cubría una nota con una hermosa letra que dice.

—Durante la fiesta me mandaste miradas fugazes que querían decirme algo que no entendí, pero tu hermosa voz se quedó grabada en mi mente y verte bailar con tanta gracia me hizo sentir algo que solo siento cuando sostengo mis espadas, y cuando te vi en el elevador me preguntó qué era lo, que me querías decir en aquel momento, y solo quiero que podamos vernos antes de que regrese a Kogakyo para que hablemos.

Michiko muy feliz puso la carta contra su pecho y pensó en hablar con el gran Amenushi para pedirle que le de un tiempo para ir a Kogakyo, y atender unos asuntos importantes.

Con esa idea la joven terminó de arreglarse salió del camerino y fue al escenario.

Una vez ahí anunciaron su llegada y ella empezó a cantar con gran entusiasmo, pero en el fondo quería que Kyuzo estuviera aquí y la escuchara.

Michiko miraba al público mientras cantaba y le pareció un poco extraño que Sanae tuviera cara de espanto por lo que decidió cantar varias canciones lentas durante todo el espectáculo.

Después del show todos le aplaudieron y Michiko miró a Sanae antes de irse, y vió algo en los ojos de la joven que parecían quererle decir algo.

Michiko fue a su camerino para cambiarse de ropa y después salió para dirigirse al salón del trono, y decirle al gran Amenushi que se tomará unos días para atender unos asuntos.

Una vez ahí los guardias no la dejaron entrar y uno le dijo.

—Señorita Michiko se han terminado las horas de visita si tiene que hablar con el gran Amenushi espere hasta mañana.

Michiko apretó los puños y dijo.

—¡Esto es urgente déjenme hablar con el gran Amenushi!

Los guardias no se movieron y uno con voz sería dijo.

—Váyase mañana el gran Amenushi atenderá su asunto.

Michiko molesta se fue de ahí y se dirigió a la cocina para comer algo, y no entiende porque el gran Amenushi no quiere ver a nadie.

Después de comer Michiko fue a patrullar como siempre mientras piensa en que le escribirá a Kyuzo.

Las horas pasaron con lentitud y Michiko anhelaba ver a Kyuzo cada vez más.

Michiko caminaba por la nave un tanto distraída cuando se encontró con Sanae, quien con voz tímida dijo.

—Emmm... ¿Sabe como puedo salir de aquí?

Michiko miró un poco confundida a Sanae que le dijo.

—Por favor necesito regresar a mi hogar en la aldea Kanna.

Michiko se sorprendió mucho y sin dudarlo llevo a sanae al hangar pensando que como el gran Amenushi tiene muchas concubinas no notará la ausencia de Sanae.

Las dos llegaron al hangar y rápido Michiko llevó a Sanae a una de las naves mientras que ella abrió la escotilla, y se dirigió a la nave para ponerla en marcha.

Michiko sonrió porque una vez que deje a Sanae en Kanna ella se dirigirá a Kogakyo para ver Kyuzo y decirle aquello que no ha podido hablar con él, pero los guardias se pusieron frente a la nave, y Michiko por el altavoz les dijo.

—¡Fuera del camino!

Los guardias apuntaron sus armas y Michiko horrorizada tomó a Sanae, y las dos trataron de cubrirse de la ráfaga de balas.

Los guardias dispararon hasta una voz con autoridad dijo.

—¿Qué está pasando aquí? Alto al fuego.

Michiko que recibió un par de balas por proteger a Sanae, quien no dejaba de temblar por el terror y la Kunoichi pensaba en.

—¿Qué rayos está haciendo aquí el gran Amenushi?

Michiko miró a Sanae, quien no estaba herida y la ayudó a levantarse para salir de la nave y vieron al gran Amenushi que dijo con autoridad.

—Rápido llevenlas a la enfermería.

Michiko le mando una mirada asesina al gran Amenushi que la ignoró por completo y una vez que llegaron a la enfermería pusieron a las jóvenes en cuartos separados.

Una vez que los doctores terminaron de atender a Michiko que miraba con tristeza el techo de su cuarto porque después de lo que ha pensado esta segura de que no podrá ir a Kogakyo en un buen tiempo y quizás por su imprudencia a arruinado toda posibilidad de volver a ver, a Kyuzo.

Un rato después el gran Amenushi entró y con alegría dijo.

—Has hecho un muy buen trabajo, Michiko.

La joven arqueo una ceja porque no entiende ha que se refiere el gran Amenushi que continúo diciendo.

—después de este pequeño ataque Sanae confiara plenamente en mi y una vez que su cuerpo este listo implantare otro de mis clones en ella.

Michiko se enfado y con voz sería dijo.

—¡Eres un maldito! Tu pequeño juego pudo matarnos a las dos.

El gran Amenushi risueño dijo con veneno en su voz.

—Sabia que protegerías a Sanae y también estarás bajo arresto domiciliario hasta que yo diga por lo que no podrás salir de la capital sin mi permiso, pero puedo dejarte ir si dejas que te implanten uno de mis clones.

Michiko furiosa tomó la almohada se la arrojó al gran Amenushi y dijo con rabia.

—¡Eso nunca!

El gran Amenushi riendo malvado se retiró y Michiko abrazo sus piernas mientras que las lágrimas de frustración, y tristeza corrían por sus mejillas.

Mientras tanto...

Tras un largo viaje ya en plena noche Ayamaro y compañía llegaron a la casa del magistrado en Kogakyo, y una ahí Ayamaro fue a su cuarto para descansar, y Hyogo fue a comer algo mientras que Kyuzo fue a su cuarto.

Una vez ahí se quitó su sacó y se sentó junto a la ventana para ver el paisaje, y pensar en... Su tren de pensamiento fue interrumpido por Tesai que le trajo su cena, Kyuzo dijo con voz neutra.

—Gracias.

Kyuzo se levantó camino hacia Tesai y tomó la bandeja con comida que él le trajo, y después Tesai se retiró.

Tesai regresó a la cocina donde Hyogo lo estaba esperando y le preguntó.

—¿Cómo viste a Kyuzo?

Tesai suspiró profundamente se sentó junto a Hyogo y respondió.

—Para serte sincero yo lo vi normal y creo que estas exagerando no me parece que él este enojado contigo.

Hyogo se quedó muy pensativo y Tesai le dijo.

—Las personas calladas como Kyuzo suelen guardarse todo y aunque le preguntes no creo que te diga nada, y con el tiempo se le pasará por lo que no deberías de preocuparte tanto.

Hyogo suspiró y dijo.

—En verdad espero que se le olvide pronto.

Tesai se levantó y ya se iba cuando se detuvo en la entrada a la cocina, y con tono divertido dijo.

—Quizás en la capital, Kyuzo conoció a alguien que le llamo la atención.

Tesai se fue de ahí y Hyogo se molestó con su compañero por sugerir algo tan tonto.

Más tarde Kyuzo salió de su cuarto para ir a la cocina y una vez ahí lavó los platos que después seco, y los puso en su lugar.

Kyuzo salió de la cocina y fue al patio para ver la luna llena mientras pensaba en lo que Michiko le quería decir, pero por más que se esforzara no podía adivinar lo que ella quería, y regresó a su cuarto esperando un día regresar a la capital para hablar con ella...

Nota de autor con esto acaba el segundo capítulo de esta obra que espero sea de su agrado y un agradecimiento para todos los que han leído este fic y mis otras obras hasta la próxima.