El compromiso
El Potterverso es de Rowling
Este fic participa en el Reto "Multifandom 5.0" del Foro "Alas negras, palabras negras"
Tabla nº8: Frases
Prompt: Ahora desearía que nunca nos hubiéramos conocido"
Advertencia: aparición de una violación, embarazo fruto de una violación
— Señorita Grace — Mebba reconoció a la amiga de su ama y salió de su escondite temblando. — Mebba y el ama Pansy estaban en la casa del ama Pansy y vino ese malvado mago a atacar al ama. Lo único que Mebba pudo hacer fue esconderse.
Grace tragó saliva, se acercó a su amiga, que seguía en estado de shock y la cubrió con las sábanas de la cama. Acto seguido, se dirigió al hombre. Lo reconoció. Roger Davies. Un Ravenclaw unos años mayores que ellas y actual auror y carcelero en jefe de Azkaban.
Empezó a desmemorizarle y a quitarle los recuerdos de lo que había sucedido en los últimos minutos: su entrada en la casa de su amiga, que la había violado y que lo habían noqueado. Finalmente, también le borró sus conocimientos de la dirección del piso donde vivía Pansy.
— Mebba, ¿puedes hacerme un favor? — le preguntó a la elfina. — ¿Puedes llevarte a esta desgracia humana lo más lejos posible?
La elfina corrió hacia el hombre, lo agarró y desapareció.
…..
Theodore, Blaise y Draco esperaban en la sala de estar del piso de Pansy el diagnóstico del sanador que había traído el mago italiano. Daphne y Grace estaban con su amiga, dándole la mano. Pansy todavía seguía en shock.
El sanador la examinó y curó algunas heridas vaginales que le habían quedado. Después, le dio una poción tranquilizante y otra para dormir sin soñar. Se fue con las amigas de la joven con los varones.
— Las heridas físicas no han sido graves y he podido tratarlas sin problemas. Solo tendrá que tomar algunas pociones para fortalecer la zona íntima. — habló el medimago con un leve acento italiano. Era el sanador de los Zabini y si Zenobia podía contratar a un compatriota por encima de un inglés, lo haría. — Lo que más me preocupan son las secuelas psicológicas.
Los amigos asintieron en señal de entendimiento. Ellos mismos podían costear las pociones si su amiga no podía permitírselo.
— He de decirles algo más. No es la primera vez que ocurre. Tiene heridas internas que muestran que ha sufrido abusos sexuales otras veces. — volvió a hablar el sanador.
— ¿Cuántas veces? — preguntó Draco con la voz un poco más aguda de lo normal, fruto de la preocupación.
— Es difícil decir el número exactas, signor. pero sí que puede decirle que más de diez.
Todos palidecieron.
— Hay algo más. La signorina está embarazada. — comentó el sanador.
— ¿Cree que puede el embarazo puede ser…? — empezó a teorizar Theodore en voz alta, pero paró al no atreverse a decir "fruto de los abusos sexuales". Todavía lo estaba asimilando.
— Puede ser que sí o puede ser que no, signor. No hay diferencia biológica entre un embrión fruto de una relación consentida de una violación. Tendrán que preguntárselo a su amiga en cuanto despierte. — continuó explicando el sanador. — En caso de que así sea, lo que yo recomiendo es abortar. Llevar un embarazo que ha sido fruto de una violación puede ser devastador psicológicamente para la donna. Yo mismo puedo realizar el aborto, si quieren.
— Pero, entonces, sería un aborto ilegal. — puntualizó Grace.
— Tomaríamos las medidas necesarias para que su vida corriera el mínimo riesgo posible. — dijo el sanador.
— Por un módico precio, entiendo. — Blaise había visto a su madre hacer tratos con su sanador. Por lo que, ya sabía que nada era gratis. Lo bueno era que no le importaba hacer tratos ilegales. Por eso su madre lo contrató.
— Así es, signor Zabini.
— El violador es un auror de alto cargo en el Ministerio. — dijo Daphne. — Si llevamos a Pansy a San Mungo a que le practiquen un aborto, llamará mucho la atención. Los periodistas no paran de hacer noticas sobre chorradas de los familiares de los mortífagos recién salidos de Azkaban cada vez que van al mundo mágico.
— Se armaría mucho revuelo y si hay más de un abusador sexual se alarmaría de que fuera descubierto y eso pondría en peligro a Pansy… — Draco llegó a la conclusión sobre adonde quería llegar su amiga.
— Aun así, quien tiene que tomar la decisión final es Pansy. Es su cuerpo y su decisión. Nosotros debemos apoyarla en todo lo que ella elija. — recordó Grace.
— Sea cual sea la decisión final, se la comentaremos. Gracie, signor Zacchia. — Blaise se levantó, le estrechó la mano al sanador y le entregó una bolsa de galeones.
— Un placer, signor, Zabini. Signores. — hizo una inclinación de cabeza a Draco y Theodore. — Signora. — inclinó la cabeza hacia Daphne, la única mujer casada del grupo. — Signorina. — hizo una reverencia hacia Grace y se fue.
Los amigos se fueron turnando para quedarse en el piso. No querían que Pansy despertara en soledad en su apartamento. Pero también necesitaban salir y que les diera el aire. Se estaban asfixiando ahí dentro y con todo lo que tenían que asimilar que había sufrido su amiga.
…
Draco se apareció en las afueras de la casa de Gregory. Ni él ni Pansy podían aparecerse, así que, tenían complicado verse.
Cuando Gregory le abrió, Draco le contó todo lo que había ocurrido en el piso de su amiga. Gregory palideció y empezó a hablar solo.
— ¡NO! ¡NO! ¡OTRA VEZ NO! ¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ?! ¡¿TODAVÍA NO HEMOS PAGADO LO SUFICIENTE?!
Draco no entendía lo que decía su amigo. Lo agarró y lo obligó a entrar a la casa. Años atrás, tanto Gregory como Vincent eran muy corpulentos y más altos que Draco. Así que, era imposible moverlos. Pero tras su paso por Azkaban, Gregory estaba en los huesos y Draco podía manejarlo. Lo llevó a la cocina y le dijo:
— Greg, Greg, cálmate. Estás aquí conmigo. Estás a salvo.
— No, no, Draco. Mira lo que les ha pasado a Pansy. Y a Gemma.
— ¿Quién es Gemma?
— Gemma Farley.
Draco llenó dos vasos de agua y le dio uno a su amigo que lo bebió de un trago.
— Llevan violándonos desde que entramos en prisión. Gritos. Se oían gritos todos los días. A las mujeres jóvenes, sobre todo. Incluso a mi madre y a algunos hombres.
— ¿Tú entre ellos? — preguntó Draco completamente pálido.
Gregory asintió.
— Estamos obligados a dar nuestra dirección a los aurores. Así que, siempre podrían encontrarnos. Tampoco podemos desaparecernos ni abandonar el pueblo donde vivimos. Ni usar algunos hechizos. No podemos defendernos. Gemma vino a suplicarme que me casara con ella para protegerla porque habían venido a violarla. A Pansy también y a saber a cuántas más.
Draco estaba asimilando todo lo que le decía su amigo. La situación era más grave de lo que pensaba.
— Algunas mujeres quedaban embarazadas y parían en prisión sin atención médica. Algunas morían y dejaban los cuerpos allí pudriéndose durante días. Era horrible.
— Son iguales que los mortífagos. — masculló Draco.
— Menos mal que mi hermana está muerta. No podría soportar que le hubieran hecho lo mismo. Parece que nada ha cambiado. La muerte de Vincent no ha servido de nada. — Gregory se secó unas lágrimas traicioneras pensando en su amado.
— Todos echamos de menos a Vin. ¿Estarás bien con Farley?
— Sí. Hemos acordado no acostarnos. Es un matrimonio de conveniencia para protegerla.
— Espero que nos invites… — Draco intentó forzar una sonrisa, pero le salió una triste.
— Lo estáis. Espero que permitan a Pansy venir. ¿Te gustaría ser el padrino?
— Claro, Greg. Gracias.
— Y Draco, por favor, protege a Pansy. — suplicó Gregory.
….
Pansy se levantó y oyó voces en el salón. Voces que conocía. Las voces de sus amigos. Había visto a Grace cuando la salvó de Davies mientras la violaba, pero no había podido reaccionar fruto del shock y le dio la mano, y a Daphne, cuando el sanador italiano la atendió.
Se levantó, cogió una toalla y ropa limpia y se dirigió al baño. Tenía que volver a hacer lo que ya había hecho al llegar.
Se puso debajo de la ducha. Si sus amigos la habían visto salir de la habitación e ir a la ducha no le habían dicho nada. Respetaron su espacio. El agua cayó sobre su cuerpo, cogió el jabón y frotó y frotó hasta que la piel le quedó roja por todo el asco que le provocaba lo que le habían hecho. Ni el agua podría quitarle lo sucia que se sentía.
…..
Cuando Pansy salió de la ducha, se secó el pelo y se vistió. Quería tener un aspecto presentable ante sus amigos y no parecer más lamentable de lo que ya se sentía.
Se fue al salón donde estaban sus amigos y se sentó.
Todo el mundo estaba en silencio, un silencio tenso que nadie rompía.
Pansy intuyó que sus amigos querían que fuera ella quien hablara primero. Pero no quería sacar el tema por mucho que ya intuyera que estaban informados de lo que había pasado.
— ¿Mebba os ha servido té? — preguntó. Ante todo, quería ser una buena anfitriona, tal y como le había enseñado su madre.
— Sí. — respondieron Draco y Grace.
— Daphne, me contaste que tú fuiste quien hizo la autopsia a mi madre y a mis tías. ¿Qué les pasó? — le preguntó Pansy a su amiga.
— Las dejaron inconscientes y las levitaron a la Torre Selwyn a través de un pasadizo que conectaba con la mansión. — empezó a explicar Daphne. — Una vez las dejaron en la habitación, las violaron y las mataron de un avada kedavra. Sufrieron más cuando fueron violadas que cuando las mataron. — Daphne prefería tener a sus pacientes que pacientes vivos. Así no tenía que lidiar con secuelas psicológicas. De informar a la familia, se encargaban los aurores. — Con varios hechizos de magia negra que no vienen al caso, conseguimos recuperar restos de ADN, que comparamos con varios familiares tuyos, entre ellos tus primos y tu hermano. Las muestras de ADN coincidieron. Son tus tíos y tu padre. Lo lamento.
Pansy asintió. Ya lo sabía. Pero quería una explicación de Daphne, como amiga y como profesional.
— Hay algo más de tu hermano, que quiero decirte. — empezó a decir Daphne. — Cuando un mago muere, quedan restos de su núcleo mágico alrededor. El mago muere, su magia no. Pero en el caso de Herbert, no había rastro ni núcleo mágico. Primero pensé que podía ser porque cambiaron un bebé por otro. Algo que solía hacerse en el pasado cuando no nacía un heredero o era un varón con pocas posibilidades de sobrevivir. Pero su ADN, el de tu madre y el tuyo coincide. Así que, es tu hermano.
— Daphne, no entiendo lo que me dices.
— Tu hermano era un squib, Pansy.
Pansy se quedó unos segundos en silencio hasta que estalló en enormes risotadas.
— ¡Mi padre siempre lamentaba la muerte de mi hermano! ¡De su heredero! ¡El tío Hubert siempre se burlaba de él porque había tenido dos hijos, mientras que él tuvo un hijo que se le murió y una hija! ¡Mi madre siempre lloraba y lamentaba su muerte! ¡Y al final resulta que su tan perfecto heredero muerto era un squib! — Pansy no podía parar de reír. Siempre la habían comparado con su hermano muerto, que nunca conoció. Sus padres siempre lamentaban su muerte, era su heredero. Y su propio nacimiento fue agridulce. La felicidad por la llegada de un nuevo retoño y la agria sensación de haber tenido una hija y no un hijo.
— Pansy. — interrumpió Draco. — Sabemos lo que ha pasado todos estos años en Azkaban. Gregory me lo ha explicado y yo se lo he dicho a los demás.
Pansy se puso seria.
— ¿Vas a juzgarme? — preguntó intentando ocultar su miedo.
— En absoluto. En todo caso, los que tendrían que ser juzgados son ellos, por el Wizengamot. Pero a otra mujer, Gemma Farley, también ha venido un carcelero a violarla a su casa. Por eso, se casará con Greg. Para que él pueda protegerla.
— ¿Me estás proponiendo matrimonio? — bromeó ella.
— En absoluto. Te estoy volviendo a proponer que vivas con alguno de nosotros, para que podamos protegerte.
Pansy suspiró.
Ella quería ser libre. Como lo fue su prima Verity cuando huyó de casa. Sin depender de un padre, un tío o un marido que le dijera lo que tuviera que hacer o bajo su yugo.
— No, he salido de prisión. Ahora soy libre. Quiero hacer lo que quiera sin dar explicaciones a nadie. — se defendió.
— Temer que venga un hombre a violarte a tu casa en cualquier momento no es libertad. — rebatió Grace.
— Estás embarazada. ¿Es de alguna pareja o de uno de esos asquerosos carceleros? — soltó Theodore sin rodeos.
— ¿Cómo quieres que haya podido tener pareja si estaba en la cárcel? — se enfadó Pansy. — Debe ser de alguno de los carceleros. No es la primera vez que quedo embarazada. Las otras veces estaba en la celda y sufría abortos espontáneos. — les confesó.
Sus amigos palidecieron ante esas palabras. Finalmente, Blaise habló:
— El sanador que te ha atendido se ha ofrecido a practicarte un aborto si tú lo deseas. Yo costearía los gastos.
— No, mi madre es su madrina. Los costearemos los Malfoy.
— Yo contrato el sanador
— Por eso, ya has pagado la primera vez.
— Costeadlos los dos, si os quedáis más tranquilos, pero callaos. — Daphne zanjó la discusión.
Pansy se levantó y se acercó a la ventana.
— Siempre he querido ser madre. Tener una bonita familia, lo contrario que era la mía. Pero no en estas circunstancias. — suspiró triste. — Jamás podría querer un crío que me recordara a uno de mis abusadores y a esos horribles años en la cárcel. Está bien, Blaise, habla con tu sanador. Pero que sea discreto.
— Claro.
Intentaron convencerla un rato más de que fuera a vivir con alguno de ellos, pero Pansy se negó.
Blaise fue el último en irse.
Ambos habían tenido una relación en sus años en Hogwarts. La propia Pansy rompió, aunque ambos seguían enamorados, cuando la detuvieron tras la guerra y encerraron en Azkaban. No quería que el chico que amaba la esperara. Quería que rehiciera su vida.
— Blaise, se nota que sigo gustándote. Te dije que rehicieras tu vida. — le comentó Pansy mirando la ventana.
— Y lo he hecho. — rebatió. — He terminado los ÉXTASIS y he viajado por toda Europa y Estados Unidos. Me he quedado un tiempo en Italia localizando a mi hermano. De hecho, voy a abrir un negocio. Voy a diseñar ropa.
— ¿Tienes un hermano? — se giró hacia él sorprendida.
— Tengo tres. Dos hermanas del primer matrimonio de mi padre y uno del segundo matrimonio. Mi hermano fue más difícil de localizar. Era un squib que fue abandonado en el mundo muggle muchos años atrás. Y también tuve algunos amoríos con chicos y chicas. Pero cuando me han dicho que te habían liberado, no pude evitar volver a sentir lo que sentía por ti. creo que nunca se apagó. — se sinceró.
— Ahora desearía que nunca nos hubiéramos conocido. — Pansy volvió a mirar la ventana. — Así no tendrías que verme de esta manera. Porque yo también sigo sintiendo lo mismo por ti.
— Y aun así no quieres ir a vivir conmigo, aunque no tuviéramos una relación podríamos ser compañeros de casa.
— Lo siento, Blaise. Quiero ser libre y eso lo conseguiré sin un hombre a mi lado.
"Y no quiero que te veas involucrado con toda esta mierda de las restricciones" pensó.
Blaise asintió triste y se fue.
…
A la semana siguiente, Pansy estaba sentada en el sofá viendo esas personitas pequeñas de la caja de colores y sonidos muggle. El sol le daba en la cara. Así que, se levantó y quiso correr la cortina.
Le temblaron las piernas.
Roger Davies estaba entrando en el edificio.
Dudaba que fuera para visitar a alguien.
Cerró el tinivisor y llamó a Mebba.
— ¿Ama?
— Vámonos de aquí.
Salieron de casa y subieron hasta el último piso.
Pansy estuvo sentada en el pasillo con Mebba a su lado. Había muggles en el edificio, así que, la elfina estaba tapada con una chaqueta. No sabía el tiempo que estuvieron ahí escondidas. Pansy temblaba de miedo.
Finalmente, se levantó y bajó las escaleras con la varita en alto. Sabía que había muchas maldiciones que no podía usar, pero usaría todos los hechizos que tenía permitidos para defenderse.
Cuando llegó a su piso, vio que no hubiera nadie. Sacó sus llaves y abrió. En ese momento, la empujaron dentro, la tiraron dentro y le taparon la boca.
Era Roger Davies.
— ¿Te crees que no sabía que estabas aquí? Se detectar una puta a quilómetros.
Pansy intentó zafarse, pero el auror era más alto y más corpulento y ella todavía no se había recuperado físicamente de Azkaban.
Roger empezó a bajarle los pantalones hasta que…
Volvió a salir disparado.
— ¡Mebba no permitirá que vuelvas a lastimar al ama Pansy, mago malvado! — gritó Mebba con las palmas extendidas hacia delante.
Pansy miró a Davies inconsciente y luego a Mebba.
Ahora lo veía claro. Ser libre significaba hacer lo que uno quería. Verity había ido al mundo muggle porque quería, había vivido entre muggles porque ella quiso y había tenido una relación con un traidor a la sangre porque ella quiso. Leon había aprendido ruso a escondidas de sus padres porque él quiso, aprendió ruso porque él quiso. Blaise localizó a sus hermanos porque él quiso.
Y ella podía vivir con Blaise porque ella quería y podía retomar su relación con él si ambos querían.
Y ella seguiría siendo libre.
— Mebba, llama a Blaise.
La elfina se desapareció.
…
Blaise examinaba a Davies inconsciente.
— Mebba no lo ha matado. Solo lo ha herido de gravedad, pero no lo ha matado. — explicó la elfina.
Blaise rio mientras le quitaba los últimos recuerdos del auror.
— Blaise, ¿sigue en pie la propuesta de vivir juntos? — preguntó Pansy cuando Mebba se fue con Davies.
— Claro.
— ¿Y te gustaría retomar lo nuestro dónde lo dejamos? No quería vivir contigo porque no quería renunciar mi libertad. Pero Grace tiene razón. No seré libre si vienen los carceleros a violarme cada dos por tres. Pero no quiero que tengas las mismas restricciones que yo.
— Pansy, las restricciones me dan igual mientras tú estés a salvo.
— El problema es que estaré más lejos de mis primos y sobrinos. Y Leon tiene las mismas restricciones que yo. No podremos vernos muy a menudo.
— Lo arreglaremos. — le sonrió. —¿Te gustaría ser mi socia de mi línea de diseño de ropa?
Pansy lo miró sorprendida.
— Siempre te ha gustado mucha la moda y a mí también.
— Y… ¿te gustaría casarte conmigo? — le preguntó Blaise.
— ¿Acabamos de retomar lo nuestro y ya me pides matrimonio?
— Gregory y Farley se van a casar y pasaron del noviazgo directamente. Además, si vamos a vivir juntos, puede que esos asquerosos aurores sospechen si no estamos relacionados como familia o matrimonio. — expuso él. — Podemos dormir en habitaciones separadas y puedo pasarme toda la vida en celibato, si tú te sientes segura.
— No, no quiero que durmamos separadas y me gustaría tener sexo contigo. Pero no puedo garantizarte que sea en un futuro próximo. También me gustaría que Mebba siguiera viviendo con nosotros. ¿Puedes acompañarme a la Oficina de Aurores a notificar el cambio de residencia?
— Claro. Y esa elfina me matará si intento separarla de ti.
Ambos rieron.
Tenía ganas de actualizar este fic. El último capítulo dejó la escena final con mucha intriga.
Parece que, finalmente, las cosas empiezan a ir bien para Pansy.
Gregory tiene razón. Las restricciones impiden a los recién liberados presidiarios defenderse.
Aunque Grace quitara de Roger los recuerdos de donde vive Pansy, su dirección sigue estando registrada en la Oficina de Aurores y siempre puede consultarla (no, eso no es legal).
Quizás, lo de Blaise y Pansy puede parecer un poco apresurado, pero es lo que ellos dijeron: nunca borraron esos sentimientos, que la liberaran solo los volvió a hacer resurgir. Y Blaise tiene razón con que si ambos viven juntos sin ser familiares ni pareja formal resultaría raro.
¿Os ha gustado la referencia a Dobby? Si leéis Drabbletober 2022, veréis que eso es cosa de familia.
¿Opiniones?
Hasta la próxima
