DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: No soy dueño ni me hago mérito de la franquicia de Fate ni de sus personajes. Solo los uso para fines de entretenimiento y los derechos y créditos les pertenecen a sus respectivos dueños y creadores.
Leer las notas del primer capitulo porque son muy importantes.
Espero que lo disfrutes.
Capítulo IV: Amanecer del Conflicto.
En cuanto las armas chocaron y su impacto destrozó la zona del choque, Haruka corrió afuera del callejón para no quedar envuelta en la lucha. Poco después, Caster y su enemigo también salieron, aterrizando en el parque para luchar libremente.
La espada ornamental de Sieg, que fue un regalo de Rider de Negro para protegerse, choco con la guadaña de su enemiga. El arma era tan grande que no debería ser posible moverla con la fuerza y velocidad con la que era blandida, pero esta mujer lo hacía con gran facilidad que podía usarla con una mano. El sonido metálico que las armas producían al chocar se escuchaba como ecos por todo el parque.
Se quedó claro muy pronto que la Servant enemiga era superior en fuerza, empujando y abrumando a Caster con el tamaño y peso de su guadaña en contra de su más pequeña y delgada espada. Caster tuvo que saltar y mover el cuerpo para evitar cortes dirigidos a puntos vitales como el cuello o las costillas para poder contraatacar, pero sus golpes eran débiles a comparación de los de su enemigo.
Aunque el rostro de ella era inexpresivo y era difícil de saber sus intenciones por la venda en sus ojos, se podía sentir la intención asesina que de ella emanaba. Cada golpe que lanzaba con su arma era con el único propósito de dar un golpe letal, de matar. No gastaba fuerzas ni energías innecesariamente en cada movimiento. La forma de moverse de ella le recordó a Sieg al Lancer de Rojo, pero con menos poder bruto y mágico detrás. Eran sus agudos reflejos desarrollados por sus batallas anteriores y la experiencia de Siegfried lo que le permitieron reaccionar a cada golpe.
Ambos retrocedieron solo para volver a lanzarse y chocar sus armas una vez más. El suelo debajo de sus pies se agrietó como una telaraña.
Caster y su enemiga se miraron fijamente, aunque al primero le era imposible ver los ojos de su rival, haciendo presión con sus armas en una lucha de fuerza. Sieg apretó los dientes mientras sus brazos luchaban por resistir bajo la fuerza opresiva del enemigo. A pesar de su figura esbelta, la mujer de cabello púrpura con capucha era fuerte.
Desde su lugar afuera del callejón con vista al parque donde ambos Servants peleaban, Haruka observó el enfrentamiento con los ojos muy abiertos.
La mujer de cabello púrpura lame sus labios, ocasionándole un escalofrío helado a Caster. Un momento de distracción que se dejó llevar por su inexperiencia y su enemiga aprovechó, alejándose un poco y debilitando la fuerza en el choque de armas para tener espacio suficiente para levantar su pierna derecha y darle una fuerte patada en el estómago al chico que lo lanzó e impactó con una estructura de juegos infantil, destruyéndose por la fuerza con la que fue lanzado y haciendo que se le cayera encima.
"¡Caster!" Grito Haruka con el miedo y preocupación grabada en su rostro.
"¿Caster?" Repitió su enemiga. Haruka palideció al darse cuenta de su error al dejarse llevar por la preocupación por su Servant. "Ya veo, así que es el Servant Caster", murmuró para sí misma.
Los restos del juego en el que Caster chocó y habían caído encima de él, salieron volando por un estallido del interior, trayendo la atención de ambas mujeres al origen. Sieg salió de los escombros, con su ropa sucia y con leves rasguños, pero él estaba ileso.
Haruka vio con sorpresa como, rodeando el cuerpo de su Servant, había un aura verdosa brillante delgada, pero que era visible y notable por la noche. Su enemiga también debió darse cuenta de eso a pesar de no ver, porque tomó su guadaña con ambas manos.
Ambos sirvientes volvieron a chocar armas a una velocidad increíble, intercambiando golpes en una danza de metal y muerte. Haruka ni siquiera podía ver sus armas moverse mientras chocaban. Todo lo que podía discernir era una confusión borrosa de castaño y púrpura, los colores de sus cabellos, su velocidad era demasiado impresionante para que sus ojos la siguieran. La espada de Sieg chocó contra la guadaña de su enemiga, creando chispas que iluminaban la oscuridad de la noche con cada golpe y parada.
Pero a pesar de su velocidad inhumana, Haruka pudo notar dos cosas con dificultad: el enemigo que Caster enfrentaba era más ágil que su Servant, ya que se movía por el campo con gracia y en las pocas veces que captó su figura, estaba en una posición que para cualquier humano normal sería muy difícil o imposible de hacer, señal que tenía una gran elasticidad que era una gran ventaja de su agilidad, permitiéndole esquivar golpes y atacar de manera más fácil y rápida.
Lo segundo que noto es que el aura que cubría a Caster se hacía más brillante con cada golpe que lanzaba. Si antes solo era notable por la oscuridad de la noche y que no había mucha iluminación en la zona, ahora se podría notar claramente incluso en el día.
Retorciendo su cuerpo en el último segundo y levantando su espada con un movimiento rápido, Sieg bloqueo el impacto de la guadaña hacía su cuello, ocasionando un sonido metálico atronador que duró un segundo antes que la portadora de dicha guadaña tirara del arma con la cadena envuelta alrededor de su brazo derecho hacía su mano.
Al inicio del conflicto, la misteriosa Servant parecía haber tenido la ventaja, pero ahora, ambos oponentes estaban en igualdad de lucha. La habilidad con la espada de Sieg y sus reflejos, más esa aura verde hacían que pudiera pelear y presionar a su oponente.
Caster no la dejó alejarse y en menos de un parpadeo estaba frente a su enemiga, girando con su cuerpo, tratando de pasar la guardia del oponente para golpearla en el costado con un rápido golpe, pero el enemigo reaccionó más rápido que el golpe: dio un gran salto al cielo, agrietando el suelo por la fuerza que sus piernas pusieron en el salto.
Haruka y Caster tuvieron que alzar la mirada, viendo a la mortal mujer en el suelo, pareciendo suspendida en el aire con la luna brillando detrás suyo. Era una belleza mortal pero elegante y hermosa que Sieg se quedó pasmado por un segundo. Nunca pensó ver algo así en una batalla.
Pero solo le duró un segundo, ya que reaccionó cuando su enemiga lanzó la guadaña tirando desde la cadena, moviéndola en el aire como si la usara para cortar trigo. Sieg salto hacía atrás, evitando el arma que se pasó de largo; pero mientras descendía, la letal mujer usó sus brazos y piernas en la cadena para cambiar la trayectoria y largo de su arma para que alcanzara a su presa.
"¡Intenta tomar la cadena y tírala!" Fue la orden de Haruka, que se le ocurrió al ver a su enemiga tirar el arma.
La cabeza de Caster se giró en su dirección, entendiendo su idea de inmediato. Viendo la guadaña acercarse desde su izquierda a la suficiente altura para cortarle la cabeza.
Solo por un segundo… solo un poco… concédeme tu poder, Caster canalizo prana y energía verde azulada se reunió en las manos, pies y cabeza del antiguo homúnculo.
En sus manos aparecieron guantes de metal plateado. Sus zapatos fueron reemplazados por botas del mismo tipo. Pero el mayor cambio fue en su espada. En lugar de su espada ornamental, había una gran espada de oro a dos manos con una joya azul incrustada en la empuñadura de color negro, la cual posee una magnificencia y una enormidad que hacen que parezca que fue creada por manos inhumanas. La hoja de la espada era de un resplandeciente plateado que reflejaba la luz de la luna.
La espada que sostenía Sieg en manos no era nada más que Balmung, la espada de los Nibelungos, el arma emblema del caballero de sangre de dragón, Siegfried, y la que usó para matar al dragón maligno Fafnir en su leyenda. Una espada sagrada y demoníaca con la cualidad de Asesino de Dragones que no le pertenecía a nadie más que a él.
Y esa espada se materializó en la mano de Sieg. En la semana antes de la guerra, mientras probaban sus habilidades, el nuevo Fafnir había descubierto que, incluso sin estar completamente transformado en Siegfried, podía transformar partes de su cuerpo como las manos y pies en las del héroe de los Nibelungos, incluso podía transformar la espada ornamental de Astolfo en Balmung para atacar.
Todo lo que hizo falta fue una orden mental y las partes ya mencionadas se transformarán a su voluntad, otorgándole por unos breves instantes la fuerza del Espíritu Heroico Siegfried y el uso de su Noble Fantasma.
Sieg pudo ver la sorpresa en su enemigo al ver que su cabeza se levantaba en el ángulo del cielo y su boca se abría. Tiro la cadena como si fuera una cuerda, pero ya era tarde.
Lanzó Balmung al encuentro de la guadaña, golpeando el filo inferior del arma cuando esta era alzada hacía su dueña, interceptándola y con su fuerza, empujó el arma hasta el suelo, ocasionando que su dueña cayera de bruces contra la tierra, generando un fuerte impacto en seco y que algo de tierra se levantara como humo a su alrededor.
Aprovechando la corta ventaja que tendrá, Caster tomó la cadena que estaba atada al pomo de la guadaña y tira de ella con la fuerza de Siegfried manifestada en él por los guantes que tenía, atrayendo a la Servant hacía él por las cadenas envuelta en su brazo derecho, y que nada pudo hacer por el breve aturdimiento en el que estuvo.
La Servant se acerca a gran velocidad a Sieg, que soltó la cadena y sujetando a Balmung con ambas manos, corta el cuerpo de su enemiga, y la encapuchada es lanzada lejos, como golpear un saco de arena con un bate.
Caster es el bateador y su enemiga el saco de arena golpeado.
La Servant encapuchada choca contra la pared de uno de los dos edificios, fracturando la pared y haciendo temblar toda la estructura. Ella cae sobre sus piernas. La sangre manchaba su vestido por el gran corte horizontal que tenía su cuerpo. Su guadaña cae con un ruido metálico cerca de ella al haber sido lanzada junto a su portadora por la cadena que ataba su brazo y al arma. Era increíble que no hubiera sido partida en dos por Balmung.
Caster dejó salir un suspiro. Con ello, Balmung fue reemplazada nuevamente por la espada ornamental de Astolfo. Los guantes y botas de metal se desvanecieron en brillos blancos, verdes y azules.
Las luces de la mayoría de las habitaciones del edificio con el que impactó la Servant enemigo se encendieron. El impacto y temblor posterior debieron despertar a los residentes del condominio.
"Ba-Baje la guardia…" gruñó la Servant enemiga, silbando como un animal herido mientras se apoyaba en la pared detrás en un intento de levantarse, pero la herida en su cuerpo la hizo caer de rodillas al intentarlo.
Haruka, desde su posición, vio como la sangre dejaba de caer de la herida que empezó a cerrarse por un brillo azul. El Master del Servant con quien luchaban debía estar usando su magia para curarla.
Haruka apretó sus labios. Ellos tenían la ventaja ahora. Su enemiga estaba herida mientras que Caster no había recibido ninguna herida mortal. Aunque ninguno de los dos habían usado sus Tesoros Heroicos ni gastado mucho Mana, se había dejado en evidencia la capacidad de soportar y adaptarse de Caster.
Como su enemiga misma lo dijo, lo había subestimado y pagó el precio.
Al verla ponerse de pie y que la herida que le causó con Balmung cerró, Sieg esperaba que volviera a saltar sobre él, pero sorprendentemente... eso no sucedió. La mujer de cabello púrpura estaba a punto de abrir la boca y decir algo, cuando de repente su cabeza giró hacia la izquierda, mirando en una dirección distante. Caster observó con los ojos entrecerrados, sin bajar la guardia incluso cuando el enemigo parecía estar distraído. Estaba claro para él que ella estaba hablando con alguien a través del vínculo Master-Servant en este momento, y el mejor curso de acción era esperar y obtener más información.
La mujer con guadaña relajó su cuerpo y se giró hacia él nuevamente, con su máscara de fría indiferencia cuando se enderezó. "Parece que tendremos que dejar esta pelea pendiente para otro día", dijo con naturalidad, tirando su guadaña con la cadena hasta su mano. "Mi Master no quiere pelear más en este momento, y seguir luchando sería perjudicial para nosotros", agregó mirando a la izquierda, donde algunas personas comenzaron a salir a ver lo que pasaba y otros miraban abajo por las ventanas.
Haruka apretó los dientes. La Guerra del Santo Grial, y todo lo relacionado a la magia en general era un secreto para el mundo. Luchar cuando había personas presentes sería ir en contra de todo eso y los pondría en una situación perjudicial en la competencia.
"Así que me retiro…"
"¡Espera! Al menos dime tu clase", dijo Haruka alzando la voz, atrayendo la 'mirada' de su enemiga. "Ya sabes que mi Servant es Caster, así que es justo que al menos me digas la tuya. Esa guadaña no me dice nada y no puedo adivinar tu clase solo por la apariencia, como habrás notado".
La mujer giró un poco la cabeza hacía Sieg y luego a Haruka. "Ciertamente".
Se detuvo un segundo. Parecía estar hablando con su Master a través de su vínculo. Siendo honesta, Haruka no esperaba que le respondiera. Esperaba más que le dijera que no o se fuera sin decir una palabra. Por lo que no ocultó su sorpresa cuando el enemigo decidió responder su lógica.
"Soy el Servant de clase Lancer", tras decir eso, dio un salto hacía el callejón, desapareciendo su cuerpo en un polvo de energía púrpura en menos de un instante.
Haruka parpadeo… realmente no esperaba que le revelara su clase. "Es más amable de lo que parece", fue lo único que se le ocurrió decir a eso.
Caster esperó un par de segundos, manteniendo la guardia en alto por si acaso. Luego, sintiendo que el enemigo había escapado y que el peligro había desaparecido, exhaló un suspiro y guardó su espada en la funda, relajando su cuerpo mientras las voces y miradas confundidas de las personas llenaban el silencio vacío del lugar.
"Será mejor retirarnos ahora, Master", sugirió Caster viendo cómo las personas se enfocaron en ellos tras que la Servant Lancer desapareció.
Haruka asintió. "Tienes razón".
La chica de cabello castaño se dio la vuelta y comenzó a correr en la dirección contraria de donde estaban los civiles que habían empezado acercarse a ella. Mientras, Caster adoptó su forma espiritual, siguiendo a su Master lejos del lugar.
Lo que los involucrados en la lucha no notaron fue al Servant de capucha roja que había estado observando desde el puente que unía Shinto con Miyama cuando Haruka y Caster llegaron y se acoplaron en su departamento. Él había sentido las fibras mágicas chocar y se colocó arriba de un edificio a siete cuadras de la batalla entre Lancer y Caster II. Su Master le ordeno solo observar el conflicto sin intervenir y obtener toda la información posible.
Había visto la primera batalla de esta guerra y fue espectacular. Dos oponentes de diferentes épocas luchando como iguales. Ninguno de los dos peleó con todo, pero eso no quiere decir que el combate fue menos glorioso. Aunque no pudo sacar mucha información de sus enemigos, al menos tuvo el honor de haber presenciado el primer combate de la Quinta Guerra del Santo Grial. Para este Espíritu Heroico tan noble, lo consideraba un regalo de esta nueva vida.
Su cabeza giró hacía una dirección en particular: un enorme bosque a las afueras de la ciudad. Su Master le había dicho que ese lugar era territorio de uno de los Masters de esta guerra y que no debía acercarse por seguridad.
Al parecer esta noche no terminaría con un solo combate.
Ciudad de Fuyuki: Bosque Einzbern.
Caminando entre los imponentes árboles, Sisigou Kairi se encuentra caminando, acompañado de su Servant en su forma espiritual. A pesar de su calma exterior, en el fondo estaba muy nervioso, y todo se debe al lugar donde estaba actualmente.
El Bosque Einzbern era una amplia extensión de bosque ubicada en los suburbios de la ciudad de Fuyuki. Era una extensión amplia, profunda y peligrosa de bosque salvaje e indómito, que se extendía por varios kilómetros en dirección sur hasta donde alcanzaba la vista. Ubicada a aproximadamente una hora en automóvil de la ciudad de Miyama, la zona era más una cadena montañosa sin desarrollar que un parque natural real; y, como Kairi y cualquier otro participante sabían muy bien, también era el hogar establecido por la familia Einzbern para la Guerra del Santo Grial.
En otras palabras, era un lugar extremadamente peligroso.
Master, ¿es realmente sabio caminar por estos lugares? Kairi escuchó la voz de su Servant en su mente a través de su vínculo, así como sentir la preocupación por su vida al estar en territorio enemigo.
Kairi no necesitaba mirar a su Servant para saber que estaba mirando constantemente los alrededores, alerta a cualquier enemigo que surgiera y los atacara de repente.
No; pero necesitamos evaluar el área de uno de los mayores enemigos de esta guerra, respondió Kairi, mirando a su Servant en su forma espiritual mientras pasaba al lado de un árbol y le hacía una marca con un cuchillo. Pero tampoco vamos adentrarnos mucho, solo buscaremos cuál sería el camino más directo al castillo que está en lo profundo del bosque, las trampas que pueden haber y listo. Tampoco quiero correr riesgos innecesarios al comienzo de la guerra.
Esa respuesta pareció satisfacer a su Servant, que no dijo nada más.
Sisigou siguió caminando, adentrándose con cuidado al bosque y marcando los árboles con su cuchillo para dejar un camino a seguir. El Master con el que hizo alianza antes de llegar a Fuyuki le pidió esta misión cómo favor. Kairi no hubiera aceptado algo tan riesgoso sin una buena paga, pero como ese Master era un buen amigo suyo, lo aceptó gratis.
Creo que debo aumentar mis tarifas después de esto. Si es que salgo vivo, claro.
Camino unos diez minutos más hasta toparse con una mina frente a sus pies. Al ver más adelante, pudo discernir que la seguridad aumentaba subiendo más arriba. Kairi sabía que de seguir, se estaría adentrando a territorio donde los Einzbern pueden controlar la situación y donde su vida estaría sin duda en peligro.
Ya había hecho un buen tramo de todos modos. Sería mejor retirarse ahora mientras el anfitrión aún no sale. No tiene dudas de que lo han estado vigilando desde que llegó y el curso de acción más correcto sería retirarse.
Pero cuando dio medía vuelta y comenzó su descenso para dejar el bosque, lo sintió. Permaneció completamente quieto tan pronto como se dio cuenta de que había algo mal. Su cuerpo inmóvil permaneció en un silencio inquietante mientras el aire comenzaba a tensarse a su alrededor por alguna razón y el viento sacudía las ramas de los árboles y botaba las hojas al suelo.
Master.
"Si, yo también puedo sentirlo", respondió Kairi, mirando a todos lados, como un animal atrapado, pero sin saber de quién huía. Llevó su mano derecha hasta la empuñadura de su escopeta. "Parece que se nos acabó la suerte".
Y lo que predijeron sucedió. Un fuerte estruendo se escuchó en el cielo. Kairi levantó su mirada, viendo un destello verde pasar tan rápido que apenas lo noto, pero si noto el estruendo delante suyo. Al girar la cabeza hacía adelante, vio una figura que no estaba anteriormente.
"Mi Master me dio la orden de inspeccionar el bosque y el castillo, pero no esperé encontrarme con un Master y su Servant aquí. Si que tengo suerte por encontrar a oponentes en la primera noche de la guerra", dijo la figura de manera confiada que rayaba lo altanero en su voz.
Kairi se fijó en el individuo que sin duda era un Servant. Tiene una constitución alta, firme y fuerte, como se esperaría de un héroe. Tiene cabello verde levantado como si fuera una llama, con excepción de un mechón que cuelga sobre el lado izquierdo de su cara, una armadura y hombreras de plata que tenía el dibujo de un pájaro en el pecho y una tela naranja que se envuelve alrededor de su cuerpo. Sus ojos son firmes y filosos, como los de un raptor.
A la respuesta de la llegada de un Servant enemigo, el propio Servant de Sisigou se materializó en polvo de energía mágica blanca con destellos de oro brillante delante de su Master de forma protectora.
Era un hombre muy alto, de 195cm, tenía una constitución física imponente, como la de un mentor experimentado en combate, pero su rostro le hace parecer alguien entre los 19 y 20 años que junto a sus ojos azules que transmitían una luz de vida y su cabello blanco le daba un aspecto juvenil. Usa un traje oscuro ajustado que le cubre los brazos hasta los muslos, pantalones blancos y botas metálicas blancas. Su armadura tiene una gran protección en el pecho y dos piezas de hombreras a juego, junto con una protección en los antebrazos y una falda abierta blanca por fuera y amarilla por dentro que termina a la altura de sus gemelos.
"Llegaste tirado en un carro tirado por caballos, lo que quiere decir que eres el Servant de clase Rider", la voz del Servant de Kairi era suave pero no firme, como la voz que alguien esperaría de un caballero.
Una sonrisa se formó en los labios del Servant de cabello verde. "¿Así que pudiste ver mi carroza? Debes tener buenas habilidades para haberla visto a la velocidad con la que iba", dijo como elogió, cruzándose de brazos. "Así es, soy Rider, o Rider II si quieres algo más específico. Fui de los últimos Servants en ser invocados, así que me quedé con el segundo puesto en este caso, pero pienso luchar contra el Primer Rider en cuanto sepa quien es. ¿Y quién eres tú, socio?" Estudio a su adversario con la mirada. "¿Una especie de caballero, tal vez?"
"Así es. No puedo revelarte mi verdadera identidad todavía, pero al menos si puedes saber mi clase".
Dio un paso adelante y extendió el brazo derecho a un costado, Ante su orden silenciosa, un arma cobró vida en su mano derecha con un destello que solo podría ser llamado sagrado: una lanza de mango largo blanca con detalles dorados con un diseño elegante y la punta parecía más la hoja de una espada que la de una lanza, con una pequeña abertura de diamante en la zona inferior. Con solo verla se podía sentir el aura sagrada de tiempos antiguos.
"Oh, así que eres Lancer", dijo Rider, ganando más interés por la batalla que se avecinaba. "Pues veamos si esa lanza puede siquiera tocarme".
En un destello verde mágico, una lanza larga apareció en las manos de Rider, su largo era negro y robusto y la punta era más larga que la de una lanza normal y era de color verde azulado.
Lancer cerró los ojos, su rostro adoptó una serenidad antes de volver abrirlos, con una expresión severa. "No hace falta decir nada más, Rider. Juzgando por tu aura, definitivamente fuiste una figura legendaria, así que dejemos que nuestras armas hablen por nosotros".
Sonriendo emocionado, Rider giro su lanza con una mano antes de adoptar una pose de combate que era flexionar un poco sus rodillas y tomar su lanza con ambas manos, con la mano derecha en el centro del mango y la izquierda al final, con la punta apuntando a su enemigo, su objetivo.
"¡Esa es la actitud!" Rugió Rider con emoción recorriendo su sangre. Se lanzó hacía adelante, rompiendo el suelo por la presión de sus pies.
Lancer se mantuvo firme, con los ojos entrecerrados ante su enemigo que acortó la distancia en una fracción de segundo. Giró su lanza con un rápido movimiento de muñeca, interceptando la punta de la lanza de su enemigo. El choque liberó una onda de impacto que sacudió la copa de los árboles cercanos.
Desde su posición detrás de su Servant, Kairi tuvo que cubrirse el rostro con los brazos mientras caía al suelo por la onda de impacto. Estar tan cerca de su Servant en este momento lo hacía un peso muerto para él, así que se puso de pie rápidamente y se alejó mientras sacaba su escopeta, atento a cualquier ataque furtivo del Master de Rider.
Ambas lanzas hicieron presión, quedando en un punto muerto. Lancer clavó los talones al sentir como Rider lo empujaba ligeramente hacía atrás, algo que su oponente noto por la pequeña sonrisa arrogante que puso.
Con un gruñido de esfuerzo, Lancer cambió el peso de su cuerpo y giró sobre su pie, lo que le permitió deslizarse hacía un lado de su atacante. Rider había estado preparado para ese cambio, apoyándose en la punta de sus dedos y brincando hacía atrás. Sonrió salvajemente antes de volver a lanzarse hacía su oponente.
Las lanzas chocaron a velocidades ultrarápidas. Ambos Servants se movían a una velocidad sobrehumana, digna de leyendas como ellos. Kairi no podía seguirle el ritmo a ninguno aunque reforzará sus ojos con magia.
La sorpresa era mayor cuando se dio cuenta que ambos solo estaban probando al otro. Kairi podía asegurar que su Servant igualaba a Rider en fuerza, pero en velocidad, el Servant de la montura era superior, abrumando al Servant de la lanza con estocadas rápidas y precisas que cortaron parte de la armadura de Lancer, pero no hicieron ningún daño a su cuerpo mientras se enfocaba en proteger sus partes vitales y contraatacar.
Lancer retorció su cuerpo y levantó su lanza para bloquear la lanza de Rider II que iba dirigida a su pecho. Luego la apartó e intentó darle un puñetazo al rostro. Rider no hizo el intento de esquivarlo.
Cuando el puño de Lancer impactó en la cara de Rider II con tanta fuerza que hubiera destrozado la cabeza de un humano normal, Rider ni se inmuto. Su cabeza ni siquiera se movió un centímetro.
"¿Eso debía hacerme algo?" Pregunto Rider con burla.
Al ver que su golpe no hizo nada, Lancer abrió los ojos con absoluta sorpresa e intentó retroceder, pero Rider no se lo dejaría tan fácil. Disfrutaba ver las caras de sus enemigos cuando lo golpeaban y se daban cuenta que sus golpes no le hacían nada. Había algo divertido en esas reacciones.
Rider II aprovechó la distancia que Lancer género entre los dos y le dio una fuerte patada en el estómago. Lancer jadeo cuando el aire se le escapó de los pulmones mientras era lanzado y chocaba con algunos árboles, partiéndolos y rebotando en ellos con fuerza hasta que cayó al suelo y uso la fuerza con la que aún se movía para girar y reincorporarse, quedando de rodillas en el suelo.
Lancer soltó un suspiro de alivio, sintiendo un poco de dolor en los huesos, pero nada que le impida seguir luchando. Que su puño no le hiciera nada a Rider II lo tomó con la guardia baja. Debía ser un Noble Fantasma defensivo de algún tipo. Lo descubriría después. La patada lo lanzó lejos, dejando a Rider a solas con su Master. Si no se apresuraba, Rider podría matarlo, algo que no dejaría que sucediera.
"¿A donde estas mirando?"
Más rápido de lo que un hombre podría parpadear, Rider II reapareció de nuevo; él ahora se colocó detrás de Lancer y se movió con una velocidad que ningún ser humano debería poseer. Lancer abrió mucho los ojos y jadeó en estado de shock ante la increíble demostración de velocidad del enemigo que se acercó sin que lo notara, pero sus agudos reflejos le permitieron reaccionar justo un momento antes de que la lanza verde pudiera apuñalarlo en la espalda y matarlo, retorciendo su cuerpo en el último segundo y girando sobre su eje, lanzando un golpe con su lanza con su mano derecha, chocando con la lanza de Rider II con una falta de fuerza evidente a comparación de los ataques lanzados anteriormente por él, pero lo suficientemente fuerte como para desviar la lanza enemiga.
Aprovechando que él estaba de pie y su enemigo arrodillado en el suelo, Rider II pateó a su enemigo, lanzándolo contra el árbol más cercano, que se rompió por el impacto mientras Lancer lo atravesaba y caía al otro lado.
"¿Eso es todo lo que tienes, Lancer? Justo cuando estaba terminando de calentar", dijo Rider II, soltando un suspiro de decepción, girando su lanza con su mano izquierda. "Bueno, una victoria sigue siendo una victoria".
Con los ojos fijos en Lancer que se estaba recuperando, Rider concentró Mana en su lanza, con el único propósito de lanzarla a través del aire y perforará a su enemigo, asegurando la primera victoria de la guerra para él y su Master.
Sin embargo, antes que pudiera darle el golpe de gracia, el sonido de detonación de un arma de fuego se escuchó desde su ángulo izquierdo. Rider no hizo ningún intento para bloquearlo, confiando en que su Noble Fantasma evitaría el daño de las balas que lo golpearon y cayeron al suelo con las puntas abolladas.
Aun así, el guerrero de cabello verde miró con cierto disgusto a Sisigou, que se acercaba corriendo hacía ellos. "¿Te atreves a intervenir en esta batalla bendecida por los dioses? Debo admitirlo, tienes agallas, pero ese tipo de insensateces solo provoca tu temprana muerte".
"¿De qué estás hablando? Funcionó a la perfección", respondió Sisigou con una sonrisa en su rostro.
Antes de que pudiera preguntar a qué se refería, por el rabillo del ojo, Rider II vio un destello de luz dirigirse hacía él. Por instinto, su cuerpo se movió antes que su mente. Un escudo redondo de colores plateados con grabados dibujados alrededor del centro se materializó en su antebrazo derecho, recibiendo el rayo de poder sagrado que lo empujó unos centímetros, dejando marcas de arrastre en el suelo forjada por sus pies.
Lancer, ya recuperado, se puso al lado de su Master, mirándolo con profunda y honesta sinceridad. "Master, gracias por ayudarme, realmente estaba en problemas hace un instante. No se como agradecer".
Rider II entrecierra los ojos al ver como una luz sagrada sale de la punta de la lanza de Lancer. Los rasguños y moretones que sus golpes dejaron estaban desapareciendo, como si nunca hubieran existido en primer lugar.
"Si quieres agradecerme por esto de alguna forma, ¡entonces ve y vence al Segundo Rider, Lancer!" Grito Sisigou como forma de dar ánimo y apoyo a su Servant.
"¡Como ordenes, Master!" Grito Lancer con su espíritu renovado. Su Master lo había salvado de una situación peligrosa, así que era hora de hacer su parte correctamente y no decepcionarlo.
Rider II se deshizo de su escudo y se lanzó, chocando armas con Lancer en medio, agrietando el suelo debajo de sus pies, doblando los árboles y haciendo gemir las ramas y troncos. El mundo pareció desaparecer para ambos guerreros mientras sus lanzas chocaban con una fuerza de impacto superior a todo lo anterior.
Las cortesías se acabaron. Ahora irán por todo. Era victoria o muerte. Para los dos Servants, no había nada más en mente.
Ambos se lanzaban estocadas a una velocidad irreal que apenas parecerían manchas moviéndose. Aunque Rider podía notar que seguía teniendo la ventaja en velocidad, Lancer era lo suficientemente hábil de seguir sus movimientos e interceptar sus ataques y contraatacar sin problemas.
Rider esquivo una estocada al dar un salto hacía atrás, girando en el aire antes de aterrizar. Vio su hombro derecho, notando como la estocada de la lanza de su enemigo no solo había cortado su hombrera derecha, sino que también había traspasado su resistencia y hecho un pequeño corte en su hombro, de donde empezaron a salir unos pequeños hilos de sangre.
Lancer pudo hacerle daño. No. Lo correcto sería decir que su lanza le causó daño, ya que el puño del caballero no le había hecho nada cuando impactó antes. También recordó la reacción que tuvo antes cuando Lancer le disparó ese rayo mágico. Con solo verlo una fracción de segundo, sus instintos le gritaron que era peligroso, lo suficiente para que invocara otro de sus Tesoros Heroicos para defenderse.
Lancer no tenía las cualidades necesarias para hacerle daño directo, pero su arma sin duda las tenía.
Soltó una carcajada, provocando que su enemigo levantara una ceja por tan repentina reacción fuera de lugar. "Bueno, bueno, ¡parece que si estás a la talla, Lancer! ¡Esto va a ser muy divertido después de todo!".
"Robando tus palabras, Rider, estaba terminando de calentar", dijo Lancer, sujetando su lanza fuertemente con su mano derecha. La punta emano un suave resplandor imperceptible. "Te voy a demostrar de lo que realmente soy capaz ahora".
"¡Entonces ven, Lancer!" Rugió Rider emocionado, tomando su lanza y balanceándola en un círculo y haciéndola girar, volviendo a colocar su pose de combate con una sonrisa salvaje.
Justo cuando la batalla parecía entrar a su punto más alto y el caos estaba a punto de desatarse, ocurrió algo inesperado.
Los dos Servants se tensaron de repente, sus cuerpos enteros se pusieron rígidos al sentir una presión invisible y desconocida caer sobre ellos desde una dirección incierta. Sisigou, que había estado corriendo para alcanzar a los Servants, también se tenso, pero para él, como humano, la presión fue mayor.
"Su combate es sin duda algo maravilloso y digno de ver, pero les voy a pedir que se detengan ahora mismo".
Rider y Lancer abrieron los ojos, ambos giraron sus cabezas hacía la derecha, aturdidos y alarmados por el hecho de que ninguno de ellos, literalmente ninguno de ellos, había sido capaz de detectar la nueva presencia antes de escuchar esa voz. Entonces, tan pronto como su estupor fue reemplazado por el instinto, los dos reaccionaron al mismo tiempo, apuntando sus lanzas y, en el caso de Lancer, colocándose justo frente a su Master cuando este llegó a donde estaban, protegiéndolo con su cuerpo. El único humano del grupo aún estaba aturdido y comenzaba a sudar mucho por el terror de la situación.
Desde delante de uno de los árboles caídos por la lucha de los dos Servants, un nuevo Servant había decidido hacerse mostrar, interrumpiendo el combate de los dos guerreros. Revelándose a través de un polvo mágico azul, el intruso avanzó hasta mostrarse delante de sus oponentes, pisando el suelo de tierra y rocas descalzo y un avance poderoso. Los dos Servants y el Master lo observaron con cautela, preparándose para una batalla si surgiera tal necesidad.
Los ojos heterocromáticos se entrecerraron al observar a los tres individuos, observando a todos y cada uno de ellos con una mirada de absoluta seriedad, pero ninguno de los que eran observados sentía que el hombre los menospreciaba o los veía como menos, sino todo lo contrario; sus ojos no ocultaban el respeto y educación que su colosal figura no mostraba.
El individuo era un hombre colosal, más alto que Lancer, de más de 2 metros, 210cm si estiman bien, tenía la piel de color cobriza/grisácea oscura y una constitución musculosa muy marcada, casi al punto de lo exagerado. Sus ojos eran heterocromáticos, el derecho siendo de color rojo y el izquierdo de color naranja, con el fondo de sus ojos de un brillante y vivaz blanco normal. Como vestimenta llevaba un falda de metal con una tela negra en el centro de la delantera, grilletes en muñecas y tobillos y en su pecho descubierto tenía un collar con la forma de la cabeza de un león atado alrededor por una cadena que colgaba alrededor de su cuello. Su cabello es de color negro desordenado que le llega hasta la mitad de la espalda y tenía líneas rojas que pasaban por sus brazos, piernas, costillas, torso y por el ojo izquierdo como si fuera una cicatriz.
La presencia de este Servant era abrumadora hasta para los Servants que habían estado luchando hace unos instantes. Tenía un aura poderosa e ilegible que flotaba alrededor de todo su cuerpo, envolviendo al misterioso Servant en algo insondable. Algo que ni siquiera ellos podían comprender por completo, a pesar de sus innumerables experiencias y su conocimiento sobre distintos tipos de guerreros y héroes por sus encuentros con diferentes individuos en vida.
"Entonces… si estas aquí y pides que nos vayamos, eso quiere decir que tu eres el Servant de los Einzbern, ¿no?" Pregunto Kairi con una falsa sonrisa de seguridad que ocultaba pobremente el miedo y terror que el Servant causaba con su sola presencia en él.
"Si. Mi Master observó su batalla y me pidió que los echara de su bosque. Aunque tiene toda la intención de luchar contra ustedes, no desea hacerlo en la primera noche de la guerra. Así que les pido que se retiren, y a cambio les prometo que no los perseguiré", respondió el Servant. Sus palabras fueron solemnes, el tono detrás de ellas poderoso y claro, pero con mucho respeto a ellos como personas y guerreros.
"¿Y si no queremos irnos?" Pregunto Rider, posando su lanza en su hombro mientras esbozaba una sonrisa arrogante; pero todos pudieron notar que esa sonrisa era falsa. El aura de excitación por la batalla que lo estaba empezando a cubrir se había ido, reemplazada por la preocupación y cuidado que le generaba el tercer Servant. "¿Nos echarás a la fuerza?"
"Si", respondió el guerrero cobrizo sin una pizca de duda en su voz.
Rider pareció querer decir algo más, pero su boca se cerró y alzó la mirada al cielo. Todos se dieron cuenta que estaba hablando con su Master a través de su vínculo.
Los hombros de Rider II se hundieron mientras soltaba un suspiro de decepción. "Mi Master no quiere arriesgarse más y me ordenó que me retirara. Supongo que es todo por esta noche", miro a su oponente de esta noche y lo señalo con su lanza. "Pero para la próxima no me contendré, Lancer. ¡Que los dioses del Olimpo bendigan nuestra contienda con gloria y honor!"
Rider II dio un enorme salto al cielo. En un destello verde, una carroza plateada tirada por tres caballos apareció y Rider se montó en la carroza, retirándose del bosque a una velocidad que nadie debería tener, como si fuera una estrella fugaz mientras dejaba una estela de energía verdosa.
Al quedar solos, el misterioso Servant miro a Lancer y su Master. "¿Y ustedes qué harán?"
"Ya hemos estado demasiado tiempo en el lugar. Nos retiramos de inmediato", dijo Sisigou, sin ocultar la prisa que tiene de alejarse de ese Servant lo más rápido posible.
"¿Realmente nos dejarás ir libremente?" Pregunto Lancer con cautela, sus ojos observando cuidadosamente cada movimiento del Servant. El agarre en su lanza nunca aflojo en todo momento desde que el hombre de gran altura surgió. "¿Qué nos asegura que no nos atacarás en cuanto te demos la espalda?"
El Servant se llevó una mano al pecho, justo donde se ubicaba su corazón. "Te doy mi palabra, en nombre de mi padre que gobierna los cielos, que no los atacaré de ninguna forma si cumplen con retirarse de los territorios de mi Master".
Para Lancer, como caballero, la palabra de un hombre era tan valiosa como lo era el individuo que hacía el juramento. Una forma de mostrar respeto y compromiso a la persona que hacía esa promesa. Lancer podía notar que el Servant, a pesar de su imponente presencia y el poder que escondía, era un héroe con un alto sentido de respeto por los otros, ya que en todo momento, se dirigió a ellos de forma educada y respetable, como si para ese Espíritu Heroico, ese fuera el trato que los otros merecían.
"...De acuerdo, confiaré en tus palabras por ahora", terminó por aceptar Lancer, pero la tensión en su cuerpo aún era notoria. "Usted primero, Master".
Aun si el Servant de los Einzbern era un guerrero honorable, su Master podía cambiar de idea en cualquier momento o esperar a que bajara la guardia para tomarlos por sorpresa y atacarlos. Si fue capaz de pasar desapercibido hasta que decidió hacerse notar por su voluntad, sin duda tenía las habilidades para una táctica como esa. Estaría condenado antes de dejar la espalda de su Master abierta para un enemigo, sea alguien honorable o no.
Con un asentimiento, Sisigou comenzó su descenso por el bosque Einzbern, seguido por Lancer, que no le quitó la mirada al Servant de los Einzbern hasta que se alejaron lo suficiente. Caminaron por media hora en silencio hasta salir del bosque y llegar al lugar donde Sisigou había estacionado el auto con el que vino. En cuanto el nigromante se sentó en el asiento del chofer y cerró la puerta, se permitió soltar el aire que no sabía que había estado conteniendo.
Había estado cerca de la muerte muchas veces en el pasado, era normal para alguien en su trabajo como mercenario y nigromante, pero nunca la había sentido tanto como cuando ese gigante grisáceo había aparecido. No sabe como lo hizo, tal vez un hechizo de intimidación o una habilidad… pero el terror que le causó ese Servant con su sola presencia lo hizo temer por su vida más que nunca en su vida.
"¿Está bien, Master?" Pregunto Lancer preocupado, habiendo adoptado su forma espiritual para entrar al auto sin abrir la puerta. Estaba sentado en el asiento del piloto. Sus ojos azules miraron preocupados la forma en que su Master sujetaba la camisa, justo en el punto donde estaba su corazón.
A Sisigou le tomó varias respiraciones para calmarse lo suficiente antes de responder. "Si, si… lo estaré dentro de poco, solo… necesito un poco de respiro", respondió. "Mierda, ¿qué era ese Servant? Nunca había sentido tanto terror en mi vida, y soy un nigromante, por el amor de Dios".
"Yo también quedé pasmado ante su presencia. No es un Espíritu Heroico ordinario. Sin duda es un gran héroe, uno de una enorme fuerza para emitir esa presión en el aire con solo su presencia", dijo Lancer, analizando lo poco que vio del nuevo oponente que deberá enfrentar. "La presión que emitía no era parecida a nada de lo que sentí en el pasado; aunque a su vez, el honor que demostró él me recordó al código de caballero, pero sin duda no es uno. Puede que él provenga de una época anterior a la mía".
"Yo también lo creo, pero me interesa más el Segundo Rider que enfrentamos".
Lancer asintió, cruzando los brazos delante de su pecho. "Fue un duro oponente. A pesar de ser Rider, su manejo con la lanza fue espectacular y su velocidad me abrumó al inicio de nuestra contienda. Es la primera vez que conozco a alguien que sea capaz de usar la lanza como él y que sea tan rápido. Fue esa habilidad y su abrumadora velocidad que me costó adaptarme a su estilo; pero le aseguro, Master, que para el siguiente enfrentamiento, no volveré a ser superado de una forma tan fácil. Rider será quien probara el filo de mi lanza".
Kairi sonrió ante la actitud vivaz y elocuente de su Servant. En combate, Lancer se volvía una persona severa, casi indiferente, pero cuando no estaba luchando era alguien más vivaz y alegre, capaz de sonreír como un niño y emitir un aura de seguridad y confianza. Más de una vez lo había visto hablando con animales o parado en el patio de su casa con aves posando en sus hombros.
Pero considerando quien era Lancer, no le sorprendía que fuera alguien tan amable y confiable, tan puro. Era casi irónico que él participara en este conflicto en específico.
"¿Cuál será nuestro curso de acción, Master?" Pregunto Lancer.
Sisigou sacó las llaves del auto y las insertó, encendiendo el vehículo. Mientras el motor se encendía y él puso el neutro en 1 para comenzar avanzar, explico lo que serían sus siguientes movimientos.
"Por ahora volvamos a nuestra base. Después de esta experiencia, quiero comer y dormir un poco", dijo Kairi, cambiando la palanca a 2. "Después, esperaremos hasta la noche y usaré a mis Familiares para observar cualquier batalla que surja".
"¿Y qué hay sobre nuestros aliados?"
"Él nos dijo que nos haría llegar un mensaje cuando sea el momento de reunirnos para hablar. No quiere levantar sospechas cuando la guerra acaba de comenzar y estoy de acuerdo. No quiero que el resto de participantes se nos venga encima tan pronto".
"Entiendo. Me parece un buen plan", asintió Lancer, satisfecho. "Como se esperaba de usted, Master".
"Creo que me das demasiado crédito, Lancer", dijo Sisigou, sin despreciar el halago.
"No, no. Puedo reconocer a un adulto confiable cuando lo veo. Al verlo a usted, me recuerda a Sir Kay, que estuvo con el Rey desde el inicio y era alguien tan confiable que era el único de los caballeros a quien mi Rey le confiaba su espalda. Por otro lado… nuestro aliado me recuerda un poco a Sir Agravain, aunque creo que es más por el ceño fruncido que tienen, ya que los hace ver más viejos de lo que son en realidad".
"Ser comparados con los legendarios Caballeros de la Mesa Redonda es todo un honor", dijo Kairi, resoplando con diversión.
"Aunque le haría mejor comer más verduras y usar menos de esa cosa que se llevan a la boca y exhala ese humo. ¿Cómo les puede gustar a los humanos modernos eso?"
"¿Te refieres a los cigarrillos? Ayudan a aliviar el estrés en medio del trabajo. Te acostumbras con el tiempo".
Ciudad de Fuyuki: Puente Rojo.
Haruka y Caster se habían alejado de donde lucharon contra la Servant de clase Lancer, llegando hasta el puente que conecta Shinto con Miyama y era una de las grandes atracciones de Fuyuki.
"¿Está bien, Master?" Pregunto Caster II, viendo a su Master respirar entrecortadamente de forma pausada, luchando para que en sus pulmones haya aire.
"Estoy bien", jadeo Haruka, luego de haber corrido varias cuadras, su cabello estaba despeinado por correr y le caía sobre los ojos y su piel enrojecida. "¿Y tú? ¿Estás herido?"
Seig se examinó a si mismo, solo para ía algunos moretones en el cuerpo, y la guadaña de Lancer había cortado algunas zonas de su ropa como el costado inferior derecho de su camisa y en la pierna izquierda de su pantalón con su filo, entre otros. Algunos de esos cortes le hicieron sangrar, y la zona del pecho donde recibió la patada empieza le dolía un poco ahora que la adrenalina lo dejó. Además, invocar a Balmung había sido un poco agotador, aunque ya se estaba recuperando de eso. No se había transformado por completo durante la pelea, y solo le tomaría un poco de tiempo y energía recuperarse de estas heridas. En general, a pesar de los pocos cortes y moretones, estaba en buena forma. En muy buena forma si comparaba las heridas con las que había salido luego de su pelea contra Saber de Rojo.
"No tengo ninguna herida mortal y me repondré dentro de poco", aseguró con un asentimiento de cabeza. "Pero lo siento, no pude acabar con Lancer. Era más fuerte de lo esperado".
Haruka exhaló aliviada. Su rostro se tornó serio una vez más. "¿Por qué crees que se retiró?"
"Su Master le había dicho que se retirara, ¿no?" Dijo Sieg, recordando las palabras de Lancer antes de retirarse.
"Si, pero me sorprendió que le ordenara retirarse, aun si no estaba en forma luego de que la hirieras", comentó Haruka, llevándose una mano a la barbilla y su rostro se tornaba en un gesto pensativo. "No se porque, pero no me creo que se haya retirado solo porque había personas alrededor. Siento que… hay algo más".
Caster II hizo una pausa por un segundo, reflexionando en las palabras de su Master y la posibilidad de que sean ciertas.
"...Tal vez porque no esperaba luchar", dijo Sieg tras unos segundos de silencio. "La encontramos bebiendo la sangre de una persona y había dicho que se estaba alimentando. De hecho, solo peleo con nosotros porque no la íbamos a dejar escapar y en cuanto su Master vio que la batalla sería más difícil de lo esperado, decidieron retirarse".
"...De hecho, es lógico. La misma Lancer admitió que te subestimo", reconoció Haruka con asombro. Le dedicó una amplia sonrisa llena de orgullo. "Realmente me impresionaron tus habilidades, Caster. Me alegro de haber invocado a un Servant tan fuerte y confiable como tú".
"Agradezco sus palabras, Master", respondió Sieg, sintiéndose halagado. No era la primera vez que alababan su fuerza. Astolfo, Jeanne, Karna y hasta Mordred, a su modo, reconocieron que era fuerte; pero que esas palabras vinieran directo de su Master eran un gran halago.
"Pero aun así no pude evitar notar lo imprudente que fuiste durante la pelea", lo interrumpió con severidad, mirándolo fijamente. Caster parpadeó, sorprendido por su tono firme, observando en silencioso estupor cómo la chica un poco más pequeña que él lo fulminaba con la mirada con los brazos colocados en las caderas. "Lancer te supero y quedaste expuesto en varias ocasiones e intentaste escabullirte de la guardia de Lancer con movimientos arriesgados. Puede que hayas obtenido la ventaja de la pelea al final, pero estuvo apunto de superarte al inicio varias veces. Si no podias vencerla, hubiera sido mejor que te retiraras".
Caster volvió a parpadear, sorprendido por la percepción y agudeza de su Master, antes de responder.
"Bueno… esa es mi forma de pelear", se defendió débilmente, y cuando Haruka abrió la boca para decir algo, él se adelantó. "Más allá de la espada, no tengo un estilo de pelea definido, así que al inicio de los combate, estoy en desventaja ante mi enemigo, pero a medida que avanza la lucha, me adapto y acumulo la suficiente energía para pelear a la par que mi oponente hasta superarlo".
No era mentira. Cada vez que se transformaba en Siegfried y luchaba por los tres minutos que cada transformación le otorgaba durante la Gran Guerra del Santo Grial, la información de las habilidades y estilo de pelea de Siegfried se había ido transmitiendo a través de su cuerpo y mente, al punto de que aprendió a copiar y dominar el estilo de esgrima de Siegfried para su batalla contra Karna.
Pero eso era cuando se transformaba. Cuando era un simple homúnculo, aunque su fuerza y energía mágica eran superiores a otros de su tipo, sus habilidades, al inicio, no eran muy buenas, al punto que no podría ganarle a un homúnculo diseñado para el combate, mucho menos a un Servant. No importa cuan fuerte se hubiera fortalecido o como hubiera sido su técnica con la espada, nunca hubiera podido ganarle a Amakusa Shirou sin transformarse, y esa fue la razón por la que Caules y Astolfo intentaron convencerlo de que no luchara en la batalla final.
Hubo un solo factor, algo determinante que fue lo que le permitió superar todo límite establecido y le dio la fuerza para no solo enfrentar a un Servant mano a mano como Amakusa, sino que le dio el suficiente poder para rivalizar y chocar con el hijo de Surya, que estaba en el pináculo de los Servants.
Galvanismo. Una habilidad que permite convertir y acumular la energía mágica y cualquier forma de electricidad sin restricciones, aumentando también la fuerza, resistencia y velocidad del usuario. Al igual que el flogisto y el Ether, el concepto de galvanismo, que explica la actividad orgánica como un proceso bioeléctrico, cae bajo el dominio de la alquimia.
Esa habilidad no era de Siegfried ni del propio Sieg. Fue un regalo de Berserker de Negro, o mejor conocida como Frankenstein. Al momento de usar su Noble Fantasma suicida contra Mordred, su vida y voluntad se trasladarían a Sieg, resucitando de la herida que Mordred le había dejado.
Fue gracias a esa habilidad que durante su batalla contra Karna, pudo usar a Balmung varias veces sin perder la transformación y fue lo que le permitió pelear contra Amakusa Shirou al final.
La habilidad y poderes de Siegfried, más el Galvanismo y la voluntad de Frankenstein. Sieg tenía el poder de dos Servants en su interior, más el poder propio de él como dragón.
Aunque para usarlos a plenitud, necesita que la pelea se extienda para absorber y acumular la energía mágica y tener la fuerza necesaria para enfrentar a un Servant de frente. Puede que su cuerpo sea ahora el de un Servant, y el de un dragón, pero comparado a la media de los Servants (o a los que él conoce) está por debajo de ellos, al menos al comienzo de una batalla.
"Es por eso que, aun si puedo tener dificultades al inicio de una pelea, eventualmente la superaré", aseguró Sieg con determinación. "Así que no tiene de qué preocuparse en que caía en esta guerra, Master, porque no lo haré".
"Lo entiendo, y no te estoy regañando ni desconfió de tu fuerza", dijo ella, bajando su tono de voz. Sin embargo su rostro aún tenía un poco de desagrado. "Solo… no quiero que salgas dañado", admitió. "Se que es tonto, porque esto es una guerra y es seguro que los dos saldremos lastimados en alguna batalla… pero aun así… si llega un enemigo al que no puedas seguirle el ritmo, quiero que huyas".
Aunque no podía comprender del todo ese sentimiento, si podía entenderlo. El sentimiento de Haruka era similar al de Astolfo cuando lo ayudaba o protegía. Rider había estado muy en contra de su deseo al Grial de convertirse en un dragón, pero terminó aceptando al ver su determinación y pedirle que viviera por él y ayudará a otros como lo ayudó a él a vivir.
"Lo entiendo. Prometo que si pasa eso, me retiraré. Pero no puedo prometer que lo podré hacer si se presenta, ya sea porque el enemigo es demasiado fuerte o porque voy a poner mi seguridad sobre la de usted, Master", respondió, mirándola a los ojos con resolución.
La chica se detuvo ante eso. Parecía que quería protestar, pero sabiamente decidió ceder al final. Haruka sabía que Caster tenía razón, después de todo. Aunque no le gusto esas palabras al final, al menos le dio consuelo saber que se preocupara más de sí mismo al luchar. También sabía que, la única forma en que ella podía ser útil durante las peleas y no ser un estorbo, era concentrar sus esfuerzos en los Masters enemigos. Ese era su papel en las batallas.
"De acuerdo, gracias por escuchar mi egoísmo, Caster", dijo Haruka, soltando un suspiro y sonriendo. "Realmente lo hiciste genial contra Lancer. Estoy segura que la derrotarás la próxima vez que la veamos".
Caster asintiò. "Si ese es su deseo, lo haré, Master".
Con la lucha terminada, lo mejor sería volver a su base para descansar y prepararse para la lucha de mañana. Cuando se disponían a hacer eso, tanto Master como Servant se pusieron rígidos.
Lo sintieron. Lo sintieron exactamente al mismo tiempo.
Una fuente mágica de energía.
Una fuente de prana.
Una firma de prana que se acercaba a ellos.
Una que era igual a la mujer que enfrentaron hace unos minutos.
En un parpadeo, Sieg se movió y sacando su espada ornamental, se posicionó frente a Haruka, sujetando su espada con ambas manos.
Saliendo del gran puente de Fuyuki que unía los dos distritos principales, caminando hacía ellos mientras leía un libro, estaba una persona, una mujer por su figura, con vestido blanco y con el cabello castaño atado en dos largas coletas. La mujer se detuvo a la distancia de media cuadra de ellos, cerrando su libro de golpe, permitiéndole al dúo ver a una joven de ojos café con anteojos.
"Supongo que ustedes deben ser las energías que sentí chocar hace unos instantes", dijo la mujer con tono monótono mientras guardaba su libro en un bolsillo de su vestido. "Aunque odio a los humanos, no tengo nada contra ustedes, pero esto es una guerra, así que lo siento… pero los mataré para cumplir mi deseo".
Apareciendo en una nube negra con rojo, el Servant de la mujer se materializó a un lado. Sieg aumentó la fuerza en el agarre de su espada. El Servant, con solo materializarse, ya liberaba una intensa sed de sangre, combinada con un frenesí salvaje que se podía ver en sus ojos rojizos. Muy diferente de Lancer, que en todo momento se había mantenido fría y serena.
Esta esta siendo una noche larga, pensó Haruka.
"Atácalos, Berserker", ordenó Hinako Akuta a su Servant.
"Como ordene, mi Master", respondió Berserker, y en una orden silenciosa, su arma apareció en su mano: era una lanza tan larga como él, de diseño feroz y que irradiaba ferocidad. Se podía notar las viejas manchas de sangre seca que tenía el arma.
Con un movimiento lo suficientemente rápido como para ser invisible, Berserker se movió y rápidamente lanzó una estocada que apuntaba al corazón de Caster, quien reaccionó al último segundo y movió su espada para desviar la punta de la lanza de Berserker a un lado, lejos del alcance de su cuerpo. Berserker recompuso su lanza y volvió a lanzar una estocada, luego dos y el número aumentó.
Cuando el acero chocó contra el acero en una lluvia de chispas. El aire silbó y gimió.
Sintiendo la presión de los golpes que eran lanzados, Haruka torpemente retrocedió para no quedar expuesta o envuelta en la lucha. Se había jurado no ser un estorbo a Caster en la lucha y no rompería esa palabra.
Sintiendo que su Master se había alejado de ellos, Sieg pudo concentrarse en reaccionar a la agresividad de su enemigo como correspondía. No esperaba enfrentar a dos Servants de forma seguida, pero ahora que sucedió, no tenía de otra más que luchar.
La espada ornamental chocó contra la lanza puntiaguda que estaba manchada de la sangre de enemigos pasados con una explosión de viento. El suelo bajo sus pies se fragmentó y rompió por la onda de choque. Y, sin embargo, los dos Servants no vacilaron ni por un segundo, continuaron avanzando y tratando de presionar al oponente solo con su fuerza. El antiguo homúnculo miró fijamente al guerrero enloquecido, apretando los dientes en un gruñido mientras empujaba desesperadamente en un intento de alejar al enemigo que lo atacaba sin parar con una sonrisa maniática.
En una ventana de oportunidad, Sieg lanzó un corte de costado hacía la cabeza de Berserker, que viendo eso, retrocedió un par de pasos para alejarse del rango del arma, producto que aprovechó Caster para alejarse de un brinco hacía atrás.
"¡Kahahaha! Nada mal. Pareces frágil, pero puedo ver las habilidades y el espíritu de un guerrero en ti", dijo Berserker, mirando a Caster con una intensidad asesina que era palpable en el aire, al punto que Haruka podía sentirla claramente y la hacía temblar. "Bien. Tu muerte será perfecta para mi gran demostración de amor. ¡Sigue resistiendo hasta que te empale con mi lanza!"
Y con esas palabras, Lancer volvió a lanzarse contra Caster, quien saltó, evadiendo el primer golpe de la lanza, para luego, dando un fuerte paso al frente, lanzara un golpe horizontal con su espada que Vlad bloqueo fácilmente, para luego hacer girar su lanza para empujar a su rival y lanzar una estocada que Sieg bloqueo, ocasionando un choque metálico. Las chicas saltaron mientras la hoja de su espada y la lanza de su enemigo se mantenían luchando.
A continuación, Berserker hizo algo que Sieg no esperaba. Del cuerpo de Berserker, lanzas de diferentes formas y tamaños salen de su interior. Sieg reacciona lento, no evitando que las lanzas perforen su cuerpo, atravesando varias partes como su hombro, estómago o muslos. Se aleja tambaleándose cuando las lanzas se retiran de su cuerpo, volviendo al interior de Berserker, hasta que cae sentado al suelo. La sangre cae a cántaros de las heridas hechas por las lanzas, manchando su ropa mientras la sangre caía al suelo, manchando el piso.
"¡Caster!"
Sieg escucho la voz de su Master a cierta distancia de él, y a través de su vínculo, sentía como su Mana empezaba a trabajar para cerrar y curar sus heridas. Lamentablemente, no tendría tiempo.
Con pasos fuertes y ruidosos, Berserker ya estaba sobre él nuevamente, atacándolo una vez más. Su sangre manchaba su armadura por las lanzas que salieron de su cuerpo, pero el guerrero enloquecido no parecía afectado ni cansado.
En su condición, con las heridas y el Mana de su Master curándolo, Sieg apenas se defendió, moviéndose desesperadamente y retorciendo su cuerpo para desviar y parar los ataques, pero Berserker lo abrumó rápidamente. A diferencia de Lancer, Berserker era más lento y carecía de la precisión de la mujer con guadaña, pero sus golpes eran más fuertes y erráticos, haciéndole difícil predecir el siguiente golpe. El rugido del metal chocando contra el acero resonó durante un minuto entero mientras el homúnculo transformado en dragón solo podía hacer lo que ha hecho desde que tuvo conciencia: luchar por vivir.
Hinako estaba leyendo de nuevo su libro, pero en realidad tenía su atención fija en la batalla. Su Berserker lo estaba haciendo bien contra el Servant enemigo. Fue correcta su decisión de seguir a la pareja de Master y Servant tan pronto sintió que el choque que habían tenido con otro Servant terminó. Algunos podrían considerar bajo que fuera a buscar y atacar a oponentes heridos y exhaustos de luchar, pero esto era una guerra, ese tipo de conceptos no cabían en estas luchas. Y ella estaba dispuesta a hacer de todo para ganar y cumplir su deseo.
Hinako miro a la Master de Caster. La idea de matarla mientras los dos Servants luchaban se le pasó por la mente. Con sus habilidades como una criatura vampírica, matar a una simple humana, aunque sea un mago, era algo fácil; pero se contuvo, no por algún tipo de juego limpio o sentido de moralidad, sino que Berserker le había pedido no matar a los Masters enemigos, que él quería eliminar a los Servants en combate, como el guerrero que era, ya que así podría demostrar su amor al mundo.
Akuta tuvo que aceptar, aunque la idea no fuera del todo de su agrado. Aún si su Servant no le agradaba por lo que era, necesitaba tener una buena relación con él si quería cumplir su deseo. Un Master y un Servant que no saben trabajar en equipo están condenados a la derrota. Así que podía respetar los deseos de Berserker de una lucha justa.
Al menos de momento. Si Berserker parece estar a punto de perder o la situación lo supera, ella no dudaría en atacar al Master para asegurar la victoria. De nuevo, hará lo que sea para cumplir su deseo.
Aunque este no parecía ser el caso.
Sieg podía sentir como Galvanismo se llenaba del Mana del ambiente, pero en lugar de potenciar su poder como había hecho antes, lo estaba enfocando en sanar más rápido sus heridas que dejaron de botar sangre. Solo había podido defenderse de la arremetida de Berserker, y de una manera bastante débil. Solo fue la técnica de la espada que aprendió de las veces que se transformó en Siegfried y que su cuerpo de Servant que era mucho más resistente que el de un homúnculo, lo que le permitieron defenderse y resistir. Podía sentir sus músculos y huesos gritar de dolor bajo la presión a los que lo sometía.
"¡¿Qué pasa?! ¡¿Eso es todo?! ¡No es suficiente para demostrar mi amor! ¡Pelea más!" Grito colérico Berserker, no parando los golpes de su lanza, que con cada movimiento, parecía dejar atrás una estela de energía oscura.
Berserker dio un gran salto al aire, posicionándose encima de Caster y apuntándole con su lanza cuando empezó a caer. Con el aura verde de Galvanismo cubriéndolo suavemente, Sieg tuvo la fuerza para saltar lejos del radio de impacto.
La lanza se estrelló en donde antes había estado Caster, destruyendo el suelo, generando una onda de impacto que sacudió los árboles cercanos y doblando los postes de luz.
"¡Caster!" exclamó Haruka, abriendo mucho los ojos en cuanto su mirada se posó en él y lo vio caer de rodillas. Aparte de las heridas que esas lanzas le habían provocado, también tenía múltiples cortes en todo su cuerpo al tratar de defenderse de la arremetida de Berserker. A pesar de estar usando su Mana para curar sus heridas, no era a la suficiente rapidez. "¡Recuerda lo que hablamos! ¡Tenemos que retirarnos!"
Habiendo escuchado eso claramente, Hinako no se los permitiría. "No dejes que se escapen ahora que los tenemos, Berserker. Tienes permitido usar tu Noble Fantasma si es necesario".
Aunque era arriesgado usar el Noble Fantasma en la primera noche de la guerra, ya que no sabía quienes estaban observando la batalla, si podía asegurar su victoria en este conflicto al eliminar a Caster, entonces era un riesgo que estaba dispuesta a correr.
La sonrisa de Berserker se hizo aún más grande al oír esa orden.
"No parece que nos quieran dejar ir", dijo Caster, notando la ironía de la situación. Antes, ellos fueron los que no iban a dejar escapar a Lancer, y ahora son ellos a quienes no los dejarán escapar. Vaya cambio. "Pero aún no estamos perdidos", clavó la espada en el suelo como apoyo para levantarse.
De pie, miro los Sellos de Comando de Revelación de Dragón en su mano izquierda. Si se transformaba en Siegfried, las heridas que tenía su cuerpo actualmente desaparecerían y se curarían mientras estuviera transformado. Además, con la fuerza de quien fue el Saber de Negro, estaba seguro que podría superar y derrotar a Berserker en tres minutos.
"Master, debe alejarse, rápido", pidió Sieg. Si se transformaba y luchaba, era seguro que toda la zona sería destruida, y su Master, aparte de verse expuesta en la destrucción que sucedería, podría quedar a la merced de la Master enemiga. Con solo verla, los instintos de dragón de Sieg le decían que no era humana. "Aléjese lo más rápido que pueda mientras enfrentó a Berserker".
Una expresión de horror se formó en el rostro de Haruka al escuchar esas palabras salir de su Servant. Inmediatamente, su expresión cambió a una de enojo. "¡No voy a huir y dejarte solo para que los enfrentes con esas heridas!"
"No me refiero a eso, me refiero que…"
Sieg no pudo terminar, porque Berserker volvió abalanzarse contra él. Esta vez y estando un poco más recuperado, Sieg esquivo la lanza y lanzó una patada al estomago de Berserker, pero el golpe no movió ni un centímetro a su enemigo, que sonrió con locura mientras cambiaba la lanza de mano en una fracción de segundo y, con su mano derecha libre, trato de tomar el pie de Sieg, que alcanzó a retirarlo al último segundo.
Aun así, su enemigo se puso erguido y lo golpeó con su puño cubierto de un guante con formas de garra que Sieg apenas logró bloquear con su brazo, siseando abiertamente de dolor, reaccionando en la última fracción de segundo. Podía sentir los músculos y los huesos doblarse y gritar de dolor bajo la fuerza opresiva del hombre. El impacto lo empujó hasta estrellarse con una banquilla cercana, destrozándola con el impacto.
Haruka corrió con prisa hasta donde él estaba.
"Tiene que alejarse, rápido…" con dolor en todos sus huesos, Sieg intentó levantarse. No tenía de otra más que transformarse ahora, o terminaría muerto.
Pero en el momento en que los tatuajes de su mano izquierda comenzaron a emitir un pequeño destello de azul verdoso, se detuvo.
Lo sintieron nuevamente. Todos sintieron exactamente lo mismo al mismo tiempo.
Una nueva fuente de energía mágica.
"Me gusta esas agallas que muestras, chico. Aunque te mueves como un novato, pareces fuerte. No puedo abandonarte".
Una voz atravesó el aire, y a unos veinte pies de Berserker, un destello de luz mágico surgió de la nada, apareciendo una nueva silueta: un hombre cuyo rostro estaba oculto por una capucha unida a una chaqueta celeste con una camisa gris que se pegaba a su físico. Usaba un faldón que le llegaba hasta los tobillos y usaba unas sandalias que mostraban los dedos de sus pies. En su mano derecha, portaba un bastón o báculo de madera lisa. Él tiró la capucha hacía atrás, revelando un perfil guapo de un hombre de ojos rojos anormales, con cabello azul brillante y largo.
Hinako entrecerró los ojos ante el individuo que llegó. Por la energía mágica que irradiaba su sola existencia, era fácilmente identificable como un Servant. "¿Qué haces aquí?"
"Simplemente estaba dando una pequeña patrulla mientras mi Master andaba ocupada con algunas cosas cuando note que se estaban divirtiendo sin mí", respondió el Servant, bastante relajado mientras caminaba, posicionándose frente a Sieg y Haruka.
"¿Por qué los defiendes?" Pregunto Hinako, notando la forma en que el Servant se ponía delante de sus oponentes.
"Bueno, como un compañero Caster, me daba bastante lástima ver como lo apaleaban, así que decidí darles una mano por esta ocasión" respondió el Servant, revelando inadvertidamente su clase.
Haruka lo miró con los ojos abiertos de la sorpresa por sus palabras. "Tu… ¿eres el Primer Caster?"
"Para mi desgracia, si. Realmente odio esta clase, pero no queda de otra" se quejó, visiblemente poco divertido por la clase en que fue invocado por alguna razón. "El enemigo del enemigo no es tu amigo, pero de un Caster a otro, pueden confiar en mí para salvarles el pellejo, pero solo por esta ocasión. Mi Master se enojaría si vuelvo hacer algo como esto sin su permiso".
Berserker sonrió con una emoción que asustaría a cualquier persona normal que lo viera. "No importa si son uno o varios oponentes, tomaré sus vidas para demostrar el verdadero amor de Dios. ¡Les daré una recompensa por su depravación e infidelidad!"
"¿Matarnos para demostrar amor? Si que estas bastante loco, pero no se esperaría menos de la clase Berserker", Caster I giró su bastón de manera experta, adoptando una postura hacía adelante, con las piernas abiertas y sujetando firmemente su bastón con ambas manos. "¡Pero los tipos como tú no me desagradan!"
La expresión del Primer Caster se transformó. Su sonrisa se volvió casi tan salvaje como la de Berserker, la emoción comenzó a fluir por sus venas.
El sabueso había sido soltado y, aún sin su confiable arma, aún tenía colmillos para morder a sus enemigos.
Hasta aquí el capitulo. Cu Caster es de los mejores Servants de FGO y no acepto discusión.
Feliz Navidad y les deseo un prospero año nuevo. Aquí mi regalo para los que siguen esta historia.
En el capítulo anterior, hubieron varios que descubrieron la identidad de la Primera Lancer, aunque igual la deje fácil.
También estuvo el combate principal de Lancer II y Rider II, cuyas identidades creo que también deje fácil, así como la llegada de otro personaje muy famoso, pero que a la vez parece muy diferente del que se conoce.
Y claro, la noche no puede terminar así de fácil para Haruka y Sieg, ya que Hinako y Vlad los atacaron de inmediato. Pero justo cuando Sieg esta a punto de transformarse, llega el perro mágico a salvarles el trasero. ¿La razón? Aparte de homenajear su aparición en First Orden, es porque quería terminar el capitulo con una nota alta con uno de mis Servants favoritos.
Y si, puede que en parte hiciera que Sieg sufriera daño para enaltecer la llegada de Cu, pero tiene su explicación: como mencione en el capitulo pasado, Sieg tiene muy poca experiencia de vida, y eso incluye también a las batallas. Sus peleas más importantes han sido contra enemigos que lo enfrentaron directamente y sin ningún ataque sucio. Considerando eso, Sieg esta bastante expuesto a ataques sorpresas o movimientos que no vengan a simple vista, sumado a que quiere ahorrar todos los Sellos de Comando que pueda, ya que aquí no esta Ruler para darle Sellos, es que no va con todo desde el inicio.
Digo esto para justificar que Vlad lo dejara fuera de combate tan rápido. Sieg es poderoso y podría derrotar a Vlad aún sin transformarse, pero su falta de experiencia le juega muy en contra.
Nos vemos en el próximo capítulo. Feliz Navidad y que tengan un buen y feliz Año Nuevo.
