¡Así no! ¡Lo estás haciendo mal! ¡Demasiado forzado!—

Hikio dejó de poner su intento de buena cara para mirarme como el tipo desagradable que es, demostrando que no ha aprendido nada en todo este tiempo. —Disculpe, su majestad, pero es demasiado duro seguirle la corriente a la chusma. Creo que he perdido años de vida en toda esta tonteríá—

Mi respuesta fue golpearlo ligeramente como si fuera una karateka. Lejos de hacerle doler, lo que conseguí fue aplacar a la bestia grosera que tiene Hikio en su boca. Pareció que estaba dudando en si hacer algo físico conmigo, pero al final él es un cobarde: chilló como un niño y se puso a mirar a otro lado, casi queriendo desquitarse con la pared o algo así.

Yo suspiré, también agotada de todo esto. Sé que es mi culpa por haber ofrecido mi ayuda, pero no calculé cuánto me iba a llevar que hubiera mínimos cambios en él. Su cuello recto era un gran avance y ahora se veía más alto, pero eso poco importa cuanto tiene una cara horrible, una personalidad aún peor y que encima sigue metido en pasatiempos poco atractivos como lo son sus novelas cochinas.

Es duro. Realmente estoy sufriendo aquí. La tentación de dejarlo ir, que cada uno hiciera su vida, era fuerte en mí. Un mundo donde no tenga que pasar dos horas de mi vida centrándome en Hikio y en tratar de hacerlo una mejor persona... si ese mundo existiera, yo sería una chica muy feliz. Y de hecho es un mundo que puedo conseguir si lo sugiera.

Hikio no se negará. Él se ama demasiado a si mismo para ver lo malo de sus acciones. Incluso el rechazo de Yukinoshita no lo cambió para mejor, si acaso todo lo que hizo fue afianzar su baja autoestima, lo que le lleva a no tomar acciones necesarias para cuidarse a uno mismo. Puede que ahora esté más tranquilo, pero eso solo hace que no tema mostrar sus defectos.

Su autoestima es nula en unos aspectos y demasiado grande en otros. Está muy mal administrada.

Hazlo otra vez. No nos iremos hasta que te salga bien— Pero incluso si suena muy bonito eso de escapar de la jaula mental que es Hikio, le prometí ayudarlo. Haré hasta lo imposible por cumplir mi palabras... aparte de que Yui por alguna razón sigue enamorada de él. ¿Quién la entiende? Cuando veo a Hikio solo pienso en lo mucho que debo valorar a Hayama.

Tristemente en este mundo hay muchos más Hikio.

Miura, ya casi es hora de que cierren. No podemos quedarnos más tiempo. ¿No podemos terminarlo por hoy?— Miré hacia afuera y, efectivamente, el cielo estaba teniendo tintes anaranjados. Como es primavera no hay que preocuparnos por la oscuridad o el frío, pero la hora es la hora. No es bueno quedarse a dormir aquí.

Aun así...

Si es hora de que cierren entonces prácticaremos afuera de la escuela. Si te es incómodo intentarlo en la calle, iremos a un lugar donde podamos sentarnos. Si no... pues no pienso invitarte a mi casa y no quiero ir a la tuya, así que tendrás que conformarte con el parque—

Lejos de valorar el esfuerzo que estoy haciendo por su bien, Hikio se llevó las manos a la cabeza y pude ver entre sus manos demasiado palidas una mala cara que solo me ofendió. —Que mujer tan irrazonable me fue a ayudar. ¿No puedo quedarme así?—

Eso... Eso me enojó, ¿sabes? Yo hago un gran esfuerzo por ti y tú solo sigues no queriendo ver otros puntos de vista. —... Hikio, eres demasiado arrogante si no quieres ver otras opiniones. Solo quieres que validen como eres, ¿y sabes? Quizás Yukinoshita o Yui pudieran haberte aceptado tal como eres, pero esas chicas no son la norma. Más allá de ellas, el mundo te rechaza, ¿sabes?—

...— Su respuesta fue quedarse en silencio y poniendo una cara neutra que, seguro, encierra una incomodidad con la que no me siento cómoda.

Si, a mí tampoco me gustó lo que dije. Por muy molesto que sea Hikio, entiendo que él haya sufrido mucho por Yukinoshita. El Hikio que vi ese día fue... uno que, lejos de desagradarme, me dio pena. A todos nos dio pena: por eso, al menos nosotros, hemos intentado hacer que supere a esa chica estando ahí con él. No somos amigos, pero en este punto bien podríamos serlo.

Jugar al fútbol con Hayama, leer manga con Ebina, jugar videojuegos con Tobe y los chicos... Nos hemos esforzado un montón en integrarlo a nuestro grupo, en que no esté siendo una pena andante que te parte el corazón solo verlo. No ha sido sencillo y ha habido momentos en los que chocamos, pero la eventual mejora en Hikio y el hecho de que ahora sea participativo en nuestras discusiones es un avance.

Hikio está madurando. Se ha acercado a todos nosotros y puedo sentir como él no quiere perder ese vínculo: es por eso que él aún no ha renunciado, aunque quiere. Él no quiere hacerme enojar. No quiere que... lo deje.

Por eso, al final, terminé teniendo que jugar a la mamá del grupo. —Mira, yo... entiendo que te cuesta cambiar. No sé mucho de tu pasado, pero seguro eres así por una razón... creo, así que el hecho de que quieras cambiar es un gran avance. Todos vemos que lo estás intentando, y para nosotros eso es suficiente... ¿Pero para los demás? Eso no bastará—

...—

Esa es la razón principal que me impulsa a no dejar de intentarlo: el temor al futuro. Porque si bien Hikio es muchas cosas, la idea que soltó una vez, en su etapa más vulnerable, sobre que nuestros vínculos no iban a durar para siempre, fue... fue verdad. Cuanto más lo pienso, más razón tiene. Ya de a poco estamos separándonos, dejando en claro que iremos por distintos caminos.

Ebina quiere ser reportera, Tobe y los chicos creo que directamente irán a trabajar y Hayato... creo que dijo que iba ir a estudiar a Tokio. Yui quiere estudiar sobre moda y en cuanto a mí... todavía no lo tengo claro. No tengo ningún plan para el futuro de hecho y eso... ¿supongo que es un plan en sí mismo? No lo sé, pero lo que si sé es que cuando nos separemos, Hikio podría estar solo.

Sé que Yui seguirá queriendo estar con él y sé que Hayato de vez en cuando se va a asegurar de que no le pase nada porque es así de increíble, pero si él piensa estudiar para ser un editor de novelas, dudo que podamos estar en ese entorno. A darle el apoyo que necesita.

Hikio puede estar mejor, pero es en gran parte porque nos tiene a nosotros. Quiera aceptarlo él o no, hemos formado un vínculo en este año y medio. Ya no somos desconocidos y estamos más unidos que ser simples conocidos. Nuestra cercanía y el ver como, de cierta forma, siempre ha estado ahí para nosotros, es lo que nos hace tolerar sus peores lados.

¿Pero el resto? Ellos no tendrán piedad.

Escucha, sé que no te gusta. Que no crees mis palabras. Pero si sigues actuando así, la nueva gente que conocerás en el futuro no te tendrá compasión. Y sin nadie que conozcas a tu lado, ¿tienes la confianza de que todo va a salir bien? Hikio, ¿confías en que, tal y como eres ahora mismo, podrás arreglartelas?— Eso último pareció despertar molestxia en Hikio, quien me veía con enojo.

Pero no un enojo dirigido a mí, sino hacia él mismo. Lo sé porque Yui me ha hecho notar que él puede ser un libro abierto cuando quiere. Sé que debajo de toda esa palabrería en la que aparenta ser el mejor de todos él... tiene miedo del futiuro. El año recién empieza, pero enseguida vienen las vacaciones y luego solo unos meses hasta fin de año. Y luego... ¿Y luego qué?, es seguro lo que está pensando Hikio.

El perdernos, el tener que estar por su cuenta... Si incluso a una chica normal como yo eso le aterra, no me quiero imaginar lo que debe estar sintiendo Hikio. Para mí es solo una nueva página, pero para él podría ser incluso el comienzo del fin. Yo... de hecho, tengo el miedo de que Hikio sea una de... esas personas que no valoran lo suficiente su... vida.

... Yo no quiero que eso pase, ¿sabes? Así que por favor...

... Odio cuando tienes razón— Renuente, molesto pero, lo más importante: aceptándolo. Eso fue suficiente para que se formara una sonrisa.

¡Bien, entonces como siempre! ¡Y esta vez nada de sonar muerto por dentro!— Pareció querer decir algo, pero al final suspiró y puso la cara que habíamos estado practicando, una que siempre salía regular. Y esta vez... también, pero por lo menos parecía tener más energía.

Lo que tengo que hacer con Yui... Por otro lado, tal vez esto haga que deje de estar intentando pensar en como confesarme a Hayato a cada momento.

Tiempo al tiempo, Yumiko. Sé que estás inquieta porque es nuestro último año, pero aún tienes que encontrar el momento perfecto. De momento lo importante es que Yui tenga un novio decente y ayudar a un chico necesitado. Ah, y convencerlo de que ser un editor no es lo mejor para lograr atraer el interés de una chica. O darle una linda cita en el caso de Yui.

Pero bueno, ella es... Yui.

—Yumiko, ¿estás escuchando?—

—... Si, que estoy llegando tarde. Ya voy—

Lanzando quejas como siempre mientras se alejaba, me permití saborear un segundo el pasado, en los momentos en que yo era una chica estúpida que no sabía nada mejor... pero por lo menos lo intentaba. Sonriendo un poco ante tanta mierda, pensé en que, a pesar de que no fue lo ideal, disfruté mucho esos momentos entre nosotros. Hikio podrá haber sido imperfecto, pero en esos momentos no había nada separándonos.

En esos momentos creo que él me quería de una forma infantil, pero sincera. Tal vez solo lo valoro debido a todo lo que viví, pero... de verdad le agarre un cierto cariño a esa versión de Hikio. Claro que la voy a cambiar y esta vez me niego a que las cosas terminen mal, pero creo que ahora puedo permitirme disfrutar esa etapa.

Date un momento de apreciar el pasado antes de empezar este día de mierda, Yumiko.


—¡Tengo que encontrarlo! ¡¿Dónde está?!—

Corrí y corrí hasta donde me decía esa cosa que debía estar él. Estaba vestido en pijamas y a duras penas me puse mis zapatillas, pero sin darme tiempo a lograr ponerme aunque sea medias. Por más que estuviéramos en primavera, el clima no es para estar tan desvestido a la mañana. Tengo frío. Me cuesta caminar.

Pero aun así seguí. Porque de esto dependía las vidas de personas inocentes. Incluso aunque ya no pueda más, seguí corriendo. Seguí luchando por evitar que todo acabe tan jodidamente mal para nosotros.

Por la escuela, por sensei y por mí mismo, seguí intentando mantener este mundo tan increíble como lo ha sido siempre para mí.


El mundo es una mierda, si, pero es una perra horriblemente insistente conmigo por alguna razón. Desde tener esa fea experiencia con la anciana, pasando con Komachi viéndome con miedo mientras trataba de sacarme respuestas y el constante dolor de cabeza cada vez que oía a alguien hablar... Si, mi día no empezó bien. Y cuando, al salir afuera, me encontré con Yuigahama Yui sonriéndome de oreja a oreja, sentí que el día no iba a mejorar.

Al margen de que ella no me cayera mal, tener que lidiar con los posibles dramas cuyo mero concepto ya me da migraña no es bonito. Aun así, entendiendo que ella es una posible fuente de respuestas y también una posible aliada, no podía pasarla de largo. Acercándome mirando hacia el frente, levanté la mano en señal de saludo.

—¡Buenos días, Hikki! ¡Vine a que vayamos juntos a la escuela!—

—Puedo verlo...— Para desgracia de mi cabeza, definitivamente puedo verlo. Estaba a punto de comenzar una charla sin sentido cuando noté un objeto rosa a la altura de las caderas de Yuigahama. Girando mi cabeza un poquito, me sorprendió lo que encontré mientras Yuigahama seguía viéndose igual de contenta. —¿Hm? ¿Esa es...?—

Con una felicidad que me costaba mucho catalogar de falsa, asintió frenéticamente mientras adelantaba el objeto para que lo viera mejor. —¡Si, me la compré ayer! Es linda, ¿no? Traté de encontrar una que tuviera un color a mi pelo, pero esto es lo que pude... conseguir. Si, conseguir—

Me da miedo esa inseguridad, pero mi instinto me dice que no quiero saberlo. Forzando a mi poder a no descubrirlo tampoco, asentí con una sonrisa pequeña pero que sentíforzada. Si ella lo notó o le importó, es algo que no sé. —Me alegro. Supongo que ahora somos compañeros de bicicleta. Créeme que es muy saludable para el cuerpo. Me arrepiento tanto de haberlo dejado—

Recordar mi etapa en la que iba a todos lados con la bici es invariablemente traer a colación mis años en Sobu. Que bella etapa fue esa y nunca tengo suficiente con remarcarlo, más ahora que toda esta mierda sobre realidades alternativas busca empañar lo que fue la etapa más feliz de mi vida. Mientras miraba a Yuigahama pero a la vez mucho más allá, no pude evitar volver a la realidad.

Porque esa sonrisa feliz que me da, esa alegría que tiene de conocerme... es más personal de lo que creí. Ella... si tengo que creer las palabras de Yukinoshita, el esposo que tanto ama Yuigahama soy... yo. Yo soy un esposo con una mujer amorosa a su lado y parece que con dos hijos incluso. Eso... eso me pone incómodo. Ahora que me enfento al fin a ella, puedo confirmar que me siento cohibido.

Supongo que era un poco obvio que ella no estaba siendo solo amable, pero pensé que así era ella, queriendo que todos nos llevaramos bien. Es verdad que... pensándolo bien, prepararme toda esa comida pudo haber sido o no una muestra de cariño demasiado intensa para ser un primer encuentro, pero creí que era solo una posible. Y en cierto modo es una fan, solo que demasiado amorosa para mi gusto.

Yo... Tengo claro que voy a rechazarla. No importa si ella me ama, si quiere que lo nuestrro sea una repetición de su vida de ensueño o si de cierta forma estoy condenando el nacimiento de mis dos hijos, me niego a seguirle el juego. No porque me caiga mal o porque crea que no puedo enamorar de Yuigahama con el tiempo, pero... no es bueno. No es sano.

Yo podré ser Hachiman, pero no soy su Hachiman. Quienquiera que haya sido ese tipo y la realción que tuviera con Yuigahama, eso no tiene nada que ver conmigo. Somos demasiado diferentes porque el yo que pudiera tener una esposa nunca sería un yo que cometiera todos mis errores. Sin mis errores, podré ser más feliz, pero no seré yo mismo. Bien podría ser un extraño con mi cara.

No vamos a ser nada más que amigos, Yuigahama... Pero...

—Eh, ¿tú crees? A mi esposo le gustaba mucho su vieja bicicleta, pero no creo que pudieras llamarlo el hombre más sano del mundo, ¿sabes?... Aunque quizás yo tuviera algo que ver con eso, jeje— Eso último pareció sonar avergonzado, pero noté un poco de orgullo por parte de ella. Bien podría decirse que ella logró engordar a su marido con su amor.

Eso... supongo que es bonito de una forma particular. —No es lo ideal para bajar de peso, es verdad, pero aun así es una actividad muy saludable. No solo te transportas más rápido, sino que trabajas las piernas y mejoras la respiración. La respiración es algo muy importante, sobretodo cuando te haces mayor—

Estaba hablando en parte porque quería rellenar el ambiente con cualquier cosa que me impidiera olvidarme de la incomodidad que siento ahora con esos ojos. Ahora que sé lo que ocultan, me hace cuestionar qué estará pensando mientras hablamos. ¿Qué es lo que querrá decirme? ¿O hacerme?

—... Si, eso es algo que diría mi marido. ¡Creo que podrían ser amigos!—

—... Veo...—

Veo que, ahora en retrospectiva, era un poco obvio que ella estaba enamorada de mí. No tanto por lo que dice, quizás producto de que se esté impacientando, sino en gestos sencillos como la forma en que me mira, el como se le dilatan las pupilas y como juega con su ropa mientras tiene un ligero sonrojo: ninguna de esas cosas es una buena señal. Ella de verdad está traspasando el amor de su esposo a mí.

¿Pero por qué? Entiendo que tal vez... no tuvo el mejor final si está aquí, ¿pero no ve que somos demasiado diferentes? No soy él y nunca lo seré: en todo caso, ella debería ser más histerica al respecto, querer alentarme a que sea de cierta forma y volverse más desesperada en el proceso, no... esto. Esto, el amor incondicional que no titubea, no es lo que debería estar sintiendo.

Aquí hay algo que aún no sé. Supongo que Yukinoshita no me contó todo. Ahora el saber qué es para lo que necesito acercarme.

—¡Jeje~! ¡Sé un poco más feliz! Hoy es un hermoso día. Somos jóvenes otra vez, así que disfrutemos nuestra juventud al máximo— Y así, tras decir palabras que harían llorar a mi yo del pasado, fue que me decidí a conocer a Yuigahama. Y con mi poder a descubrir qué es lo que oculta.

—Perdón. Es que hoy no es mi día. Ni ayer de hecho— Mientras iba a buscar mi bicicleta de confianza, escuché a Yuigahama preguntarme sobre lo que me pasó ayer cuando me escapé a mitad de las clases. Dijo algo como que de eso no paró de hablar la clase hasta incluso después de que terminaran las clases y demás cosas que solo me lastimaban el corazón.

De verdad odiaba la popularidad y lamento profundamente el día en que lo deseé. Era un joven e idiota adolescente que no sabía mejor. Por favor, Dios, dame normalidad. Y anciana, espero que seas puro hueso cuando nos veamos de nuevo.

Estaba a punto de iniciar una charla incómoda que temí desenbocara en mí teniendo que revelar que hablé con Yukinoshita, pero de repente mi hermana menor vino al rescate. Llamándome de que no me podía ir sin comer aunque sea una tostada, la escuché en el momento justo en que chilló como un bichito asustado de forma tan aterrada que me dio un escalofrío.

Mirándola rápido para ver si estaba bien, la encontré congelada mirando a una Yuigahama preocupada. —Komachi, ¿qué pasa? ¿Te golpeaste? ¿Viste un fantasma?— Pregunté todo aquello mientras la miraba de un lado a otro para ver si tenía pegado un bicho o algo así. Ahora que soy un adulto, siento aún más el sentimiento de protección hacia Komachi. La Komachi adolescente no es diferente de una bebé para mí.

—... Onii-chan, veo que ella está aquí—

¿Hm? Por un momento traté de buscarle un significado más rebuscado a sus palabras, pero pronto dejé mis paranoias de escritor y miré a Yuigahama un segundo, quien se veía un poco nerviosa... de una forma un tanto actuada según me dice el poder.

—Si, Yuigahama está aquí. La del otro día, ¿recuerdas? Vino aquí con otra chica porque se preocuparon por mí— Ante mis palabras la reacción de Komachi fue nula. Con una expresión de piedra todavía, agarró mi mano, puso una tostada en ella y con una fuerza desmedida cerró la puerta, poniéndole llave como si se le fuera la vida en ello... o quisiera quitarsela.

Extrañado, Komachi aprovechó mi distracción para agarrar mi bicicleta y sacarla afuera. —Vámonos ya, Onii-chan. No quiero llegar tarde— Dicho con un tono frío, de repente ella me miró aún peor. —Y cómete la tostada. YA—

...

...

—... Si, si—

Dios, los niños siempre son así, ¿eh? Por eso ninguno de los dos los quiso.

—...—

Así, conmigo sufriendo una migraña, con Komachi haciendo berrinche hasta por el aire y con una Yuigahama que me daba mala espina a través de mi poder, es que me empezó mi día.

De nuevo, día de mierda.


... Así que al fin te apareces, ¿eh? Justo en el peor momento posible.. O quizás el mejor—

Dudé en cual debía ser mi acción. No podía ser descuidada, mucho menos con él, sobretodo cuando perdió la cabeza. Acercándome como si fuera lo más nastural del mundo, como si tuviera el control de la situación, mantuve una sonrisa impecable y me permití soñar con que, ahora sí, todo iría bien. Que este tipo tan despreciable al fin vería la luz.

... Hola, Hikigaya-kun—

Mi saludo fue respondido con un bufido grosero mientras pude ver como el brazo que sostenía ese objeto se volvía más tenso. Estaba preocupada, y odiaba ese sentimiento. Incluso con toda mi perfección, con todo lo que conseguí, siempre que este hombre está involucrado mi mente pierde el juicio. Me vuelvo una estúpida.

Soy estúpida. Desde la raíz. ¿Por qué sino seguiría empeñada en querer conquistar a un hombre que no solo no está interesado en mí, sino que activamente me muestra lo indigno que es? Es un trabajador cualquiera, un hombre que no llegará lejos en nada, y uno que está muy contento de vivir en esa mediocridad. Es la antitesis de lo que quiero en un hombre.

Hayama... Bueno, él también es indigno, pero sé que la lógica dicta que deberí centrar mis esfuerzos en volverlo un mejor hombre a él. Se amolda más a lo que busco y encima es un hombrecito patético que hace todo lo que le digo... Pero aun así él no es Hikigaya Hachiman, así que mi corazón no lo quiere.

Corazón... Si, ese aparato que trabaja más de lo necesario en cosas que no valen la pena es el causante de esto. Si tan solo no lo amara...

Incluso en esta situación, ¿aún buscas aparentar la calma? Dios, no me parece raro que escalaras tan alto en la sociedad. Oí que la clase alta está llena de sociopatas, y tú eres la mejor de ellas— Dijo con un tono relativamente roto, producto quizás de los nervios o de las lágrimas que quieren salir. Al parecer mis esfuerzos por romperlo lograron sus frutos... pero, por desgracia, no fue hacia donde yo quería.

... Dame el arma, Hikigaya-kun—

Mi petición logró tomarlo por sorpresa un segundo, pero pronto esa expresión casi inocente se fue transformando en un adefecio que de solo mirarlo me hace querer destruirlo. De a poco comenzaron las respiraciones contenidas y en un punto la risa fue inevitable. Riéndose gustoso y roto, Hikigaya Hachiman en estos momentos se veía como alguien que ya había cruzado el umbral.

No le quedaba nada. Ni trabajo, ni amigos y tampoco esa perra: a todas luces, no es diferente de alguien muerto. Entonces, con eso en mente, ¿por qué demonios no iba a mi lado? Si tanto dolor tiene que lo lleva a querer matarse, ¿por qué no mejor ser mi hombre? ¿Por qué no quiere que la mujer más inalcanzable de Japón le permite alcanzar su potencial?

¿Por qué?... Eso es algo que siempre me pregunto con Hikigaya Hachiman.

... Naa, Yukinoshita, de verdad no tienes remedio. Me haces sufrir tanto, me quitas todo lo que construí, e incluso cuando quiero terminar esto, ¿todavia quieres que siga viviendo? ¿En este mundo de mierda?— Moviendo de un lado a otro la pistola, temí que se disparara por error y diera a alguien. Él siempre fue un hombre patético mucho más emocional de lo que alguna vez quiso admitir, pero esto es el colmo.

¿Suicidarse? Menuda idiotez. No hay razón para hacerlo.

Por supuesto. Porque aún me tienes a mí—

...—

La respuesta de Hikigaya-kun fue quedarse de piedra y bajar el arma como si perdiera las ganas de seguir. Así se quedó un largo tiempo, mucho más del que me siento cómoda y que me hacía temer que esto fuera el preludio de algo grave. Cuando, de un segundo a otro, la ira fue lo más predominante en su rostro mientras me apuntaba con el arma, casi sonrió de satisfacción.

Por lo menos no se está apuntando a sí mismo.

Cierto, cierto. Que tú me amas y todo eso. ¿Sabes? Después de vivir tanta mierda últimamente, me había olvidado que estabas loca por mí. Perdona, es que estaba más preocupado por ODIARTE PROFUNDAMENTE. Mis disculpas, Reina— Seguido de aquello comenzó a reírse, pero esta vez con muchas más ansias de cometer una locura.

...— No dije nada, no porque no quisiera, sino debido a que temí que decir algo lo provocara. No entiendo a los seres inferiores, pero sé que en un punto debes evitar que sigan enojándose. Cuando se enojan y le das cuerda, ellos se enojarán más: en un punto eso pasará a alimentarse a sí mismo, sin necesidad de darle cuerda, todo porque liberarse es así de atractivo.

Como una mujer racional, no entiendo esas tonterías, pero si quiero a Hikigaya Hachiman como mi hombre, entonces tengo que ser más comprensiva.

¡Seguro que estás creyéndote por encima de los demás otra vez, ¿verdad?! ¡Conozco esa cara! ¡Esa maldita cara no ha dejado de acosarme desde que éramos jodidos adolescentes! ¡Odio el momento en que nos conocimos, en que Hiratsuka creyó que me habrías hecho algún bien!—

Eso... El odio en sus palabras es... Supongo que no lo llamaría dolor porque no me siento confiada en hablar de esas cosas, pero sí que sería algo cercano a eso. Yo... puede que no lo sepa demostrar como corresponde, pero amo a Hikigaya Hachiman. Él es mi todo, lo que me motivó a ser la mujer perfecta que soy ahora. Sin todos sus rechazos, nunca me habría mejorado.

Por eso esto no me gusta.

... No digas eso, Hikigaya-kun— Mis palabras salieron suaves, en un intento de calmar lo que estaba sintiendo. En evitar cometer una locura. Hikigaya Hachiman, como siempre, no ayudó en nada a mi salud mental y puso una expresión estúpido demasiado alejada de la comprensión que ando buscando.

De verdad eres el peor.

¿A qué viene eso, perr-—

¡Dije que no digas nada, Hikigaya Hachiman!—

Aaah~ Al final acabé explotando otra vez, ¿eh? Dejando que mis emociones tomen el volante, volviéndome una tonta mujer emocional. No importa cuanto me esfuerce en controlarme y cuanto quiera pensar fríamente, cuando él está involucrado, al final terminó siendo una mujer idiota. La peor de la peor. Me demuestro a mí misma que no soy perfecta, que aún me falta avanzar.

Aún me queda un camino por recorrer... Y quiero que sea con él.

Aún cuando Hikigaya Hachiman estaba fuera de sus cabales y aún cuando tenía un arma apuntándome, mandé a la mierda toda clase de sentido común. Me acerqué a él hasta un punto peligroso, con su arma tocando mi pecho. Aún con la ligera incomodidad, miré de frente a este idiota y declaré las verdad. Lo que él, incluso ahora, se niega a aceptar.

...E-Eh— Incapaz de procesar que le esté devolviendo la tontería con más tontería, Hikigaya-kun comenzó a soltar sonidos estúpidos mientras sentí en mi pecho como su arma aflojaba su intensidad. Podría decirse que de la sorpresa logré calmarlo y que ahora es un buen momento para intentar hacerle entrar en razón, en que vea lo conveniente que es para todos que esté conmigo.

... Pero ahora estoy enojada.

Escucha, Hikigaya Hachiman. Sé que mis constantes avances te pudieron haber hecho creer otra cosa, pero en nuestra relación tú tienes todo que ganar y yo casi pierdo. Eres un hombre sin empleo, sin conexiones, tu familia te repudia y ese supuesto amor de tu vida ahora no quiere verte ni en pintura. No pasará mucho para que acabes viviendo en la calle, y puede que ni ahí vivas tranquilo—

Incluso aunque quiera parar, no puedo. Mi razón me exige que cierre la boca, que me ponga a pensar en maneras de llevar esto hacia donde más me conviene, mi humanidad me hace cometer tonterías. Me hace ser una mujer estúpida incapaz de controlar que el amor de su vida le hable mal.

De verdad a veces puedo ser bastante patética... Por eso él tiene que estar a mi lado.

...— Su expresión fue difícil de describir. Era amarga, dolida y si, eso es lo que mi yo irracional buscaba, pero mi parte que aún sigue pensando mientras digo todo esto no para de presentir que esa cara está ocultando un sentir peligroso.

Quise forzarme a parar otra vez, pero todo lo que conseguí fue que mi boca se abriera con más ganas.

Ahora no tienes nada y créeme que no vas a tener nada. Soy tu única opción, la única persona en todo el país que aún quiere tenderte la mano. Si, me odias y si, es mi culpa, ¿pero eso importa cuando tu vida no existe? Incluso si estás destrozado, te conozco: sé que odias no tener aunque sea algo a lo que aferrarte, y que no quieres morir. Solo lo quieres hacer porque estás siendo un cobarde—

Para...

...— Esa expresión se iba volviendo más peligrosa. Hacia él mismo.

Conmigo serás rico, serás poderoso y yo nunca te dejaré. Te amo, Hikigaya-kun. Te necesito. Tienes que ser mío, y tú quieres ser de alguien, ¡ASÍ QUE DEJA DE SER UN MALDITO INFELIZ QUE COMPLICA LAS COSAS Y SÉ MI HOMBRE! ¡¿Y QUÉ SI ARRUINÉ TU VIDA?! ¡CONMIGO PUEDES TENER UNA MIL VECES MEJOR!

...—

NO ERES NADA, HIKIGAYA HACHIMAN. NO TIENES NADA, ASÍ QUE ME NECESITAS. ¡TIENES QUE QUERERME! ¡¿POR QUÉ NO PUEDES ENTENDER QUE NOS NECESITAMOS?! ¡ERES UN MISERABLE, UN HOMBRE PATÉTICO, UN DON NADIE, UNA BASURA HUMANA... pero te amo. ¿No podrías amarme, Hikigaya-kun?—

...—

...—

Hubo unos segundos de silencio, en donde solo podíamos oir el sonido de nuestras respiraciones. Era sin duda un momento en que estaba tensa... pero también esperanzada. Creí que, por más crueles e innecesarias que hayan sido mis palabras, él comprendería que tengo razón. Que él no quiere morir y que me necesita ahora tanto como yo a él.

Yo... Yo solo quiero que me ame.

... Te odio, Yukinoshita Yukino—

¡!—

La forma en que lo dijo me... sorprendió. Tanto que no pude reaccionar a tiempo.

Para cuando me quise dar cuenta, el disparo se había hecho, y Hikigaya Hachiman caía al suelo sin vida, con su sangre manchándome la cara. Con su esencia de vida entrando en mi boca.

... Yo...

Yo no...

... Eso es todo, ¿eh?—

Diciéndolo sin ninguna clase de emoción, me fui del departamento de mala muerte sin darle una segunda mirada a Hikigaya Hachiman, de repente ya no interesada en su cuerpo. De repente ya no interesada en nada.

Nada vale la pena.

...

...

...

...

—Yukino-chan, ¿qué tanto estás mirando? Llevas mirando el techo desde que te estoy viendo—

Dejé de estar metida en mi propio palacio mental para girarme y ver a mi hermana mayor con una sonrisa pretenciosa que no me ha dedicado en años. Eso y verla siendo tan joven son cosas que me dejan pensando de vez en cuando sobre cómo fuimos creciendo a lo largo de los años. Más allá del intrascendente y para nada serio tema de los senos, creo que le he ganado en todo a mi hermana mayor.

Pero esta... todavía se cree por encima de mí. Aún no tiene conciencia de todo lo que puedo hacer e incluso si se lo digo, todavía creerá que puede dirigir las cosas hacia su conveniencia. Así siempre ha sido ella.

Dejando a un lado mis pensamientos sobre ella, volví a centrarme en lo que experimenté hace nada para ver qué podía decir. —... Solo recordé una cosa—

Pensar en ese momento, en lo que me dijo Hikigaya-kun, lo que sentí en ese momento y lo que vino después es una mierda que solo concebirla ya me pone mal. Si bien puedo asegurar que soy perfecta, él es mi única debilidad. Cuando se trata de él, da igual cuanto tiempo pase o si es otra versión de él incluso, siempre me acaba haciendo sentir cosas que preferiría no estuvieran.

El amor es una debilidad: lo he comprobado de primera mano al sentir ese cuchillo clavándose en mí porque no supe manejar la situación. En cualquier otra circunstancia seguro que habría logrado hallar una respuesta que me beneficiara, ¿pero con Hikigaya-kun? Mi muerte fue lo único que parecía tener sentido.

Aún lo tiene de hecho, y ese es otro motivo por el que lo quiero para mí.

—Recuerdos, ¿eh? Deben ser recuerdos muy profundos para dejarte así. ¿Es sobre Hayato-kun? ¿O alguien más?—

—... Alguien más—

De verdad no quiero escuchar ese nombre ahora. Mi hermana, pudiendo leer mi expresión porque yo lo permití, estuvo de acuerdo y pronto cambió el tema a como todo estaba descontrolado entre el circulo familiar. Como madre exigía que me reuniera con ella para hablar sobre la situación, como padre quería que le contara algunas cosas sobre mi novio futuro y algún que otro comentario suelto de mis abuelos. No es que importen.

Mi hermana también tiene sus propias preguntas: por algo está aquí. Nadie se creyó del todo mi explicación sobre porque de repente tengo un novio con el que he hecho cosas 'inimaginables para una dama en edad de crecimiento' y demás tonterías que madre seguro no siguió en su momento. Pero incluso si mis padres tienen sus dudas, mi hermana, Haruno, al ser quien mejor conoce a mi antigua yo, tiene mayores sospechas.

Eventualmente tendré que empezar a contarle cosas más allá de mis sentimientos hacia Hikigaya-kun, pero aún no es momento. Todavía necesito hacer avanzar un poco más las cosas, deshacerme de esas dos molestias y si es posible ganarme el apoyo de su familia, principalmente de su hermana. Él quiere mucho a su hermana y seguro esas dos idiotas van a intentar algo tonto con ella.

Solo necesito verme como la mejor opción y todo irá bien.

—... Hermanita, esa cara no es propia de ti—

Aunque no pude verme la cara, si asumo que es la que solía poner cuando pensaba en cómo ganarme a Hikigaya-kun, entonces, mal que me pese, solo pude asentir.

—Tienes razón, hermana. He cambiado—

Si es bueno o malo según ella, lo dejaré a su opinión. Mientras me estiraba y me dispuse a empezar mi día, traté de encontrar la forma correcta de interactuar con este Hikigaya-kun. Por más distinto que sea, comparten más similitudes de la que me siento cómoda admitiendo, y no me siento cómoda porque él es una versión aún peor de mi Hikigaya-kun. Algo en él es... podrido, roto y sin vida a un nivel que me cuesta aún comprender.

Será duro tenerlo a mi lado, y aún más que esté dispuesto a cumplir con mis exigencias, pero esta vez lo haré bien. Nada de emocionarse demasiado o hacerme una mujer desesperada: no, tengo que demostrarle a ese hombre patético lo que se está perdiendo al no elegirme a mí. Ahora que no hay una zorra en su vida, seguro que podré ganarmelo.

Y sino... Bueno, si lastimar a otros no sirvió, bien podría atacar la raíz.

—... De verdad has cambiado—

Mientras yo sonreía pensando en mi futuro final feliz y mi hermana estaba dándome una cara de preocupación pocas veces vista en ella, empecé a emocionarme por cómo será hoy.

Creo que hoy será un buen día.


[ACTUALIZACIÓN: YA ARREGLÉ EL PROBLEMA DEL QUE ME VOY A QUEJAR. AUN ASÍ LO DEJARÉ TAL CUAL PARA QUE SE ENTEREN DE QUÉ PASÓ... y porque me desahogé bastante]

Bueno, esta vez no tardé tanto en publicarlo. Me demoré un poco más debido a las complicaciones que tuvo otra historia, pero ya está solucionado. Espero no les haya molestado mucho la espera.

Este es un capítulo de transición que decidí aprovechar para dar un poco más de contexto al trío del mal. O más bien duo, porque Yui fue usada para dar un prólogo a todo lo que se viene en este par de capítulos. No sé cómo tomen el siguiente capítulo, pero les puedo asegurar que es el auténtico inicio de ests debacle. A partir de ese suceso es que todo empieza a marchar.

¿Hacia donde? Quien sabe, pero es lo que les vengo prometiendo desde el comienzo y sería muy malo de mi parte acobardarme. Espero que el siguiente capítulo me salga bien: admito que estoy un poco nervioso.

En fin, dejando de lado el comienzo y final del capítulo que creo, especialmente el último, fue uno de los momentos que más intriga intenté dejar (y que les aseguro que todavía nos queda un largo viaje para ahondar en cómo acabó todo así), creo que tendría que explicar una cierta molestia que, esta vez, termino afectando el capítulo anterior.

Miren, yo sé que esta página no es la más cuidada, pero desde hace un par de meses, más o menos desde Agosto, la carga de capítulos me ha andado mal. Como saben, yo ahora destaco el dialogo con porque sentí que - era menos notorio y de verdad no sé cómo hacer el guión para el dialogo. Resulta que cada vez que publico un nuevo capítulo, en el archivo desaparecen las comillas, haciendo que todo parezca un monologo raro.

¿La solución que encontré? Borrar lo escrito, copiar directamente del documento de texto y pegarlo en el archivo ya creado. La buena noticia es que funciona y las comillas se mantienen... la mala es que no respeta la cursiva, la letra negra y todo lo que esté centrado lo corre a la izquierda, arruinándome, entre muchas cosas, la forma en que tengo de separar una escena de otra.

Uso ... en el medio para separarlas y eso crea problemas porque varias veces yo lo incluyo sin negrita y en la izquierda. ¿El resultado? Que lo que debería haber separado una escena se confundió lógicamente con la continuación de otra y eso ha afectado a varios de ustedes.

Para que no tengan que retroceder viendo solo un cambio tan pequeño, luego de que Hiratsuka-sensei termina sus pensamientos, hay un cambio de escena y todo lo narra OTRO personaje. Es muy importante porque ese personaje es clave en el próximo capítulo.

De verdad lamento la confusión, pero entre todo el lio que tengo que editar eso se me terminó pasando. No creo que haya solución en el corto plazo, así que veré si termino teniendo que volver a - para el dialogo.

En fin, sin más que decir, a los comentarios.

Sebas602:

Si, aunque ese momento hace unos capítulos pudo ser un poco chocante, lo cierto es que fue necesario presentar la idea de una Komachi loca antes para este momento. Siento que sino los descolocaría más de lo que es recomendable. Esperen que ella sea una versión más adorable y adolescente del Joker en esta historia: haciendo caos, buscando el desorden y no importándole nada el mundo que la rodea.

Es un peligro igual de perturbador que Yukinoshita, solo que de una forma muy diferente.

Ah, los Hachiman de otras líneas temporales... No esperen mucho de ellos en el corto plazo, pero son muy importantes. Son, de cierta forma, los únicos aliados de Hachiman en todo este lío. Todas las respuestas que no se han obtenido de las chicas o la anciana, ellos serán quienes den las mayores pistas. De paso, así como con las chicas, esta es una forma de conocer un lado de la historia: su lado.

Lo que pasó entre esa Komachi y su Hachiman... Solo diré que tiene mucho que ver con una cierta idea que me viene rondando la mente y que tal vez algún día haga, cuando al menos tenga un par de historias menos a completar.

Tu teoría sobre ella es... no está demasiado alejada de la esencia, pero no es tan así. Alg que me gusta plantear en esta historia es el impacto que puede tener Hachiman en las personas según las circunstancias. Con esto quiero decir que si bien si, Komachi hizo los últimos pasos, su Hachiman tuvo mucho que ver con cómo terminó. No porque sea malvado o se equivocara en sí, sino... simplemente tomó una decisión.

Ahí lo dejo.

... Aunque no te voy a mentir, algo que nombraste me dio una idea que agregarle a ella. La tendré en cuenta para el futuro inmediato. Gracias de nuevo.

Y si, pobre Iroha. Lo que le espera es...

Sobre el amigo... De hecho él es quien siempre mencioné desde el comienzo. Él es la razón por la que hizo toda esa mierda. Si acaso creo que me habré explicado mal, pero esa chica que creo estás pensando es un personaje que hasta ahora no ha aparecido en ningún momento. Es relevante, como, MUY relevante en su pasado, pero hasta ahora solo diré que sabemos poco y nada de ella.

Y si, Sable está muerto (Muajajajajajajajaja. JA)

Ahora, sobre la conversación de la anciana, más allá de que la idea de Hiratsuka-sensei se hizo sin querer, solo quería parar a detenerme y avisar de que no es todo como parece. Creanme cuando les digo que hay mucho que no se sabe y que esa cuarta persona no necesariamente tiene que ser Komachi o Shizuka. Quizás es Saki, Iroha o Orimoto. Quizás es la chica del pasado de Hachiman que aún no ha aparecido.

Sé que no es bueno no saber nada por tanto tiempo, pero y casi estamos a la mitad del punto medio de la historia. Y si algo quiero dejar en claro es que la segunda mitad es donde todo se va a ir a la mierda... pero no podemos hacer que todo se vaya a la mierda sin contexto, ¿verdad?

Las respuestas ya estarán llegando. No es que absolutamente todo sea respondido en los próximos 10/12 capítulos, pero sí quiero que las bases ya estén puestas. Una vez que terminé este mini-arco en un par de capítulos, aparte de que todo se empezará a romper, ya intentaré que al menos lo suficiente sea respondido. Si sale bien o no, eso está por verse.

En cuanto a HachimanxHiratsuka... Bueno, aunque parezca un poco raro decirlo teniendo en cuenta qué historia es esta, lo cierto es que las parejas al final no es algo que tenga decidido. Todo está más o menos planeado, pero solo referente a la trama global, los misterios y eso. Bien Hachiman puede terminar con las tres chicas principales, con Komachi (Roshidere Moment), con Hiratsuka/Iroha/Saki, con una OC, con todas ellas o con ninguna.

Si bien tengo ideas generales, soy de los que trata de ser más flexible. Dependiendo de cómo sea esta historia al final y mis pensamientos sobre ella, veré cómo termina. Incluso como un espectador casual que respetó al creador por su decisión, las Quintillizas me enseñó que tener la pareja fijada desde un comienzo no necesariamente es el mejor final para muchos, yo incluido.

Veamos que pasa. Paso a paso, ¿si?

Bueno, gracias por comentar. Si acaso me da un poco de pena no poder cumplir lo que quieres sobre hacer esto más anime de lo que ya es, pero bueno, ya cuando termine este mini-arco podremos tener momentos más así... que obviamente tendrán un contexto todo pretencioso, pero ¿qué se le va a hacer? Así soy yo.

Y si, tu teoría me gustó mucho y la voy a usar. Si bien, como dije, ya no soy ese adolescente que se obsesionaba con recibir mínimo cuatro comentarios por capítulos o se ponía mal, siempre aprecié lo que me decían, así no fuera lo más positivo. Por algo me tardó tanto en contestarles y se vuelve casi que parte del capítulo en cuanto a cantidad.

Parte de lo que me gusta de publicar aquí es que puedo ver qué piensan al día y con la posibilidad de agregar cosas que, si fuera un autor publicado, no haría muy seguramente porque no los leería.

Tu teoría de Komachi me dio ideas, no te preocupes por eso. No te diré cuales para que sea una sorpresa, pero ten en cuenta que tomo en cuenta lo que me dicen. Tampoco es que vaya a cambiar todo o cosas que me gustan, pero a veces, como dije, un lector puede salir con cosas con las que solo un lector saldría.

Kawasaki... Si, debería tratar de que aparezca XD.

Gracias como siempre. Te deseo lo mejor.

Guest SONGOHAN46:

Me alegra que te pareciera un buen capítulo. Komachi está feliz de eso, y eso es bueno, porque sino Komachi hará cosas que Komachi no quiere hacer, pero debe.

... Ya fuera de bromas, espera más locuras de ella. Será un dolor de cabeza para todos, y digo TODOS.

Es una buena teoría lo de los poderes de Yukino. Si bien en parte es eso... es un poco más... aterrador. Ya verás a qué me refiero cuando finalmente explique qué son estos poderes.

Los Hachiman, aparte de ser aliados, también dan más preguntas. Está el Hachiman del mundo de Yui, del de Yumiko, del de Yukino, el Hachiman protagonista y el que advirtió sobre tener cuidado con Komachi: esos nos dan cinco Hachiman... Ahí lo dejo.

Lo que comentas de la Yandere de un sexto Hachiman... Bueno, antes de ahondar más en eso, ¿por qué no mejor ver la historia? Creo que es mejor así.

El aliado sorpresa de Hachiman se revelerá el próximo capítulo. Más allá de quién sea, él será clave para lo que viene. Con eso digo todo.

Espero este capítulo te haya entretenido y te prepares para lo que viene, que puede ser muy bueno o salirme como la mierda.

BK-209:

Porque las Yanderes son mi debilidad/gusto culposo y si no va a haber suficientes historias de ese estilo en el fandom, solo puedo crearlas.

No sé si sigues leyendo esto, pero has acertado. Gracias por comentar aunque no hayas continuado.

...

Bueno, al menos no fue un mes. Eroge ya está casi terminado y después me pondré a escribir el crossover con Oshi no Ko. La de solo Pokémon ya está con capítulo hecho, pero no encuentro el tiempo para contestarle a NeroAlmia entre tantos malabares que debo hacer.

Y ni empecé la de Genshin...

... Si, creo que al menos hasta vacaciones, voy a tener que poner en Hiatus algunas historias. Esta desde luego no y Eroge aún menos, pero las otras... Ya lo pensaré: todas tienen motivos para continuar después de todo.

En fin, cuidense y trataré de publicar el siguiente capítulo sin llegar a Noviembre.

Cuídense.