... Esto tiene que ser alguna clase de juego. No es posible que yo, de todas las personas posibles y sobretodo a esta edad, esté viviendo uno de 'esos' momentos. Mirando a ambas causantes de mi mal inicio del día, las encontré esforzándose tanto por no mirarse que es evidente que hay algo ahí. No sé qué, pero solo de pensarlo me duele la cabeza. Dios sabe lo raras que pueden ser las mujer a veces.

Komachi, pegada a mi espalda casi que de forma posesiva, enterró su cara en mi espalda, lo que en realidad no me molesta. Me parece hasta tierno incluso, pero si quizás dejase de apretarme tanto el pecho yo podría apreciar más el momento. Ahora mismo estoy incómodo y temo cometer una tontería por culpa de descontrolar la bicicleta. Sé que Komachi es un poco rara, pero esto es el colmo.

Oh, pero no podemos culpar solo a Komachi, ¿verdad? Claro que no: la chica que no para de mirarme a los ojos fijamente y de alguna forma todavía no ha chocado está ayudando mucho a mermar mi paciencia. De alguna forma su sonrisa era algo que no quería ni ver y el como Komachi solo me apretaba más como si buscase mi protección no ayuda a esto. En general esta experiencia me está haciendo desconfiar mucho más de Yuigahama Yui.

De Miura Yumiko también. Todavía no la he visto, pero solo de pensarlo me entra una migraña. Yukinoshita no ahondó nada en quienes fueron ellas en sus vidas anteriores ni tampoco estoy seguro de que sepa tanto, pero hasta ahora Yumiko me parece la más sensata de las tres. No parece tener nada rara y aunque quizás su amor hacia mí sea una realidad aplastante, creamos que es solo un amor normal.

Quizás, si lo hablamos, pueda hacerle entender que yo no soy su Hachiman. Con ella a mi lado, tal vez pueda guiarme para convencer a Yuigahama. Por más que la posibilidad de que sean unas raras no es cero, quiero creer que es solo una rareza normal en lugar de una rareza que busca meterme en sus garras.

—...—

Quise suspirar, pero temí que eso me hiciera doler el pecho o no me dejara inhalar aire de vuelta. Por eso me aguanté las ganas, traté de demostrar que al menos yo soy un adulto responsable y seguí pedaleando hasta la escuela de Komachi, que está a tres cuadras. Cuando pase eso, esto solo será la mitad de incómoda y casi no dolerá: satisfecho con ese plan, estuve decidido a tener un día productivo.

Y entonces...

—¡!—

Me detuve a tiempo, pero eso no quitó que el susto que me llevé lo sentí hasta en mi alma. Yuigahama frenó un poco después y Komachi me apretó aún más para no salir disparada. En cuanto a la persona insensible, estaba tomando aire mirando hacia sus piernas, como si acabara de correr un maratón o algo así. Temeroso de la estabilidad de esta persona, la única razón por la que dudé en bajar es por una extraña señal de peligro que me perforaba la cabeza.

Podría ser mi poder... pero siento que es otra cosa, algo ajeno a lo que sea que me dio esa anciana arpíá. De cualquier forma, no puedo quedarme callado y ninguna de las dos parece querer hablar: por eso hablé. —Hay mucho que quiero decirte, pero eso será después. ¿Estás bien? ¿Te pasó algo?—

Mis voz de alguna forma tensó a la persona quien, al yo terminar de hablar, aprovechó para de a poco erguirse para verme a los ojos. Lo primero que noté de esta persona es que me resultaba familiar y lo segundo que, por más que supiera casi al instante que era un chico tras años de experiencia en cuestiones que no vienen al caso, incluso yo reconocí que era algo lindo. Casi como mi tipo.

Lo tercero que noté es que al parecer estaba vestido como si recién se acabara de levantar y lo cuarto es que estaba muy asustado. Con una cara de espanto que se agravó aún más cuando vio el rostro de Yuigahama, me habló con una gravedad que me dio pánico. —Hikigaya-kun, ¡por favor salva a Hiratsuka-sensei! ¡Sólo tú puedes hacerlo! ¡Por favor! ¡Detén a estas locas!—

...

Ahora, probablemente si yo fuera un adulto normal, ahora mismo estaría entrando en pánico o directamente huyendo como sentí que quería Komachi. Pero, tras mis experiencias en la universidad, logré insensibilizarme a lo que se considera como estúpido o de locos. Es por ese motivo que, lejos de desestimar sus palabras, de inmediato me giré para ver el rostro de Yuigahama Yui.

Estaba confundida, alterada y nerviosa de una forma que invitaba a no cuestionarla. Era demasiado genuina para ello... pero, es justamente por eso que empecé a dudar. Que mi poder se activara y me hiciera doler la cabeza mientras veía a Yuigahama Yui es la prueba de que algo raro tiene. Algo... peligroso. Y aunque actuaré en consecuencia, esta vez sí suspiré a pesar de que, efectivamente, mi respiración estaba sufriendo por su no existencia.

Aun así, hablé. —¿S-Salvar a Hiratsuka-sensei? ¿De qué?—

Incluso tras todos estos años todavía recuerdo su nombre. La charla que tuvimos me inspiró de sobremanera y fue el motivo por el que le tengo mucho cariño a Sobu. Si he logrado llegar hasta los treinta años ha sido gracias a Hiratsuka-sensei: sus consejos fueron los que me hicieron dedicarme a la escritura... Y es por eso que, al final, por más que sienta que esto me va a traer problemas, tengo que ayudar.

Por el bien de mis recuerdos.

El chico afeminado bien parecido dudó un poco en sí debía decirlo o no, quién sabe por qué dadas las alturas a las que hemos llegado, pero al final habló.

—¡De T-Tobe-san!—

...

...

...

—... ¿De quién?—

Ugh, supongo que es mi culpa por haberme aislado hasta ese punto de mis compañeros de clase. Ya sea que esté justificado o no, debo admitir que hasta yo tengo la suficiente conciencia para saber que mis palabras descolocaron a todos, inclusive a la sospechosa Yuigahama por motivos, sentí, bien distintos.

Queriendo evitar el caos y salvar mi dignidad en el proceso, me decidí a demostrar que yo soy el hermano mayor y empujé con delicadeza a Komachi, quien de repente sentí sus temblores se habían detenido. Como el hermano mayor que soy, me giré hacia ella y lex hablé con mi mejor voz. —Lo siento, Komachi, pero tu hermano tiene que ir a, al parecer, salvar a su profesora. Podrás caminar tres cuadras, ¿verdad?—

Le hablé con dulzura, con tacto y como si Komachi fuera la cosa más preciosa en mi vida... pero de nada sirvió cuando su expresión fue de desesperación pura.

—¡N-NO! ¡Vámonos a casa! ¡Hoy no hay escuela!— Y tras eso me abrazó con aún más fuerza si es que eso era posible y enterró su nariz tan profundamente en mi espalda que en serio temí que le fuera a sangrar. Mientras iniciaba un pleito verbal con mi hermanita que ahora pareció querer demostrar que es una adolescente, vi de reojo como Yuigahama veía tan fijamente al chico afeminado que en serio creí que le quería hacer explotar la cabeza.

Sobra decir que el chico se veía tan pálido que en serio temí que se fuera a desmayar en mitad de la calle. Y entonces ahí empezaría la trama de yo en la cárcel porque soy Hikigaya Hachiman y el universo conspira en mi contra. Mientras Komachi seguía repitiendo no y no mientras me apretujaba aún más los huesos, de verdad creí que, si hay un Dios, seguro que le robe a su mujer o algo.

Eso o a su hijo lo vendí a la muerta por dinero.

—...—

—H-Hikigaya-kun, por favor ayudame— Y tras eso pude ver como le caían lágrimas en sus ojos tan abiertos que de verdad, genuinamente, parecían platos. Traté de aunque sea ponerme en medio de ellos para detener este acoso, pero Komachi me arrastraba con ella mientras se desesperaba por que no me alejara ni por accidente.

... ¿Quién te envió?—

... Ese tono no te va a dar puntos conmigo, Yuigahama.

—¡!—

Y ahora el chico está hiperventilando.

De verdad esto parece un circo. Y de los que no hacen gracia.


Finalmente llegué. Dios, si que se sintió eterno el viaje. Fue horrible. De verdad no entiendo porque tuvieron que detenerme para comprobar que 'mi auto cumplía con las regulaciones'. ¿Es que en este país no aprecian el estilo? Y es una pregunta retórica: sé que no lo hacen y es la razón por la que sigo soltera. Incluso cuando soy un buen partido, hace años que no consigo un hombre que pase de la tercera.

De verdad es culpa de los hombres. Por supuesto que sí. No hay otra explicación.

—... Tch. Deja de deprimirte, Shizuka— Borrando los pensamientos peligrosos, entré a la escuela que, aunque los alumnos todavía no tenían que ingresar obligatoriamente, sí que, como profesora, estoy llegando más tarde de lo debido. La profesora Aoyama ya me miró feo, esa anciana seguro que no perderá la oportunidad de hacerme quedar mal frente a los demás.

Pero da igual. Previne en parte situaciones como estas, así que ya tengo conmigo todo lo que tengo que enseñarles a los mocosos. Solo tengo que entregar unos papeles que me pidió el director y ya puedo iniciar el día. Mientras caminaba entre alumnos sin sentirme fuera de lugar, de repente, al pasar el aula de segundo año, volví a recordar el motivo de mi creciente molestia.

En Hikigaya Hachiman, en la escuela que permite que se expandan estos rumores y en la familia Yukinoshita metiéndose más de la cuenta en todo esto. En general, todo un caos y un insulto a la profesionalidad que debemos impartir. ¿Desde cuando dejamos que los chismes y una familia se apoderen de nuestras instalaciones? ¿Y qué si el apoyo de los Yukinoshitas es importante? Eso no justifica nada.

Y lo peor es la propia Yukinoshita, la hermana de Haruno. No sé qué mosca le pico, pero desde hace unos días está actuando muy raro, casi como si estuviera por encima de todos. Siendo sincera y como algo que jamás pienso decirselo a alguien... la Yukinoshita acual me da un poco de repeluz. Algo en ella me grita que tengo que alejarme y por más que sé lo estúpido que es, es una sensació que cada vez es más molesta.

—... Ugh, ahí voy de nuevo— Negando con la cabeza, decidí dejar de amargarme con pensamientos inútiles que no vienen al caso y tratar de que este fuera un buen día. Tras tantas amarguras, me merezco un momento de relajación. Apenas termine de enseñar me iré a un bar a conocer a, espero, un galán que sí sepa apreciar a mujeres que valen la pena. Y luego... y luego...

... No, controlate, Shizuka. Hay niños aquí.

Borrando tan rápido como vino mi sonrojo, justo cuando estaba por llegar a la sala de maestros, uno de los tantos alumnos míos se puso en mitad del camino, estorbando a varias personas, incluyéndome a mí. Sin importarle eso, me dedicó una sonrisa que gritaba 'juventud' y empezóa acercarseme como un perro. —¡Hiratsuka-sensei, al fin la encuentro!—

Reconociendo ese cabello anaranjado teñido en cualquier lado, di una sonrisa jovial dignas de una profesora genial y le saludé de vuelta. —Parece que estás de muy buen humor, Tobe. Me alegra mucho—

Tobe Kakeru es un alumno difícil de olvidar, por razones más 'agradables' que otras. Era ruidoso, chismoso y también le costaba un montón prestar atención a mi clase. Pero también es un chico genuinamente bien intencionado que se esfuerza en lo que cree es importante e intenta dar felicidad a sus amigos. Si fuera diez años menor, quizás me habría enojado un poco con él, pero como profesora solo lo encuentro entrañable a su modo.

Es un buen chico.

Ya a una distancia cercana pero tampoco tanta, el niño comenzó a hablar. —¡Si, hoy siento que es un gran día! ¡Me siento increíble! ¡Es como si hubiera dormido todo el día! ¡Debería probarlo usted también, sensei!—

N-No creo que dormir tanto te dé muchas energíás, en todo caso creo que sería lo contrario. Con una sonrisa nerviosa, traté de fingir estar de acuerdo. —T-Trataré de seguir tu consejo, aunque es un poco difícil para los adultos, ¿sabes? Si durmiera todo un día, creo que perdería mi trabajo— Conociendo como es el director, quizás eso no pase, aunque no dudo que Aoyama no perderá la oportunidad de sugerirlo.

Tch. Solo porque ella es una anciana y yo una jovencita se cree que puede molestarme sin consecuencias. Algún día me las pagará.

Mientras pensaba en esa asquerosa anciana, Tobe puso una cara triste, una que me dio de inmediato malas vibras.

—Si, supongo que es verdad... La gente mayor tiene que hacer muchas cosas, ¿no? Es una pena, de verdad...—

—...—

M-Maldito mocoso. ¡Burlándote de mí porque eres un niño...! ¡AÚN NO cumplo treinta, maldición! ¡Todavía soy muy joven!

—¿Hm? Que caras tan raras hace, sensei...— Burlándose de mí sin quererlo, lo que volvía a la situación peor, Tobe de inmediato volvió a poner una cara de felicidad infantil que ahora no me parecía tan entrañable. —¡Más importante, sensei, me gustaría hablar de usted sobre algo muy muy importante! ¿Podría venir conmigo?—

¿?

—... ¿Quieres hablar de algo privado, Tobe?— Ante mi tono inquisitivo, el mocoso, ya más avergonzado, asintió sin decir nada mientras no se atrevía a mirarme a los ojos. El hecho de que me recordara poderosamente a un perrito a un lado, de verdad esto parece que es una cuestión seria. Tal vez sobre sus estudios, ya que aunque no es tonto, sí es verdad que no se toma las clases tan en serio como debería.

Sé que les digo siempre a los niños que disfruten de su juventud, pero también tienen que hacerlo con moderación. Esta etapa no durará para siempre: tienen que empezar a poder responsabilizarse de sus acciones por su propia cuenta. Con eso dicho, los adultos estamos aquí para guiarlos cuandos se equivoquen, ¿verdad? Es para momentos como estos que me hice profesora.

—Pues vamos entonces. Tengo que entregar unos papeles primero, así que podrías esperar unos minutos, ¿verdad?— Mientras calculaba cuánto tiempo tendría hasta que sonara la campana, vi como Tobe bajaba aún más la mirada mientras sentí su incomodidad aumentar. Aún con eso, asintió un par de veces de forma casi imperceptible, pero suficiente para que yo lo notara. Siguiendo mi camino, le dije que podía seguirme si así quería.

Lo hizo y caminamos junto a un montón de alumnos con él atrás de mí. Y aunque fue una sensación extraña que enseguida deseché por ser tonta, no pude evitar notar el hecho de que él me estaba mirando, y lo que me inquietaba es que podía sentir en mi piel un montón de sensaciones raras que me pusieron los pelos de punta... a pesar de que es, bueno, Tobe, el chico más inocente de segundo año.

De verdad, ¿qué tanto me pasa? A este paso de verdad voy a hacer pagar a Hikigaya Hachiman por todo esto. Es por su culpa que me estoy empezando a sentir rara. Que toda la escuela se está sintiendo rara.


Esto es malo. Esto es tan malo que de verdad quiero destruir algo, preferiblemente a un niño de pelo blanco al que le falta testoterona. Dios, ¿qué está pasando? ¿Por qué todo está saliendo tan mal?

Primero la hermana de Hikki siendo un incordio, luego aparece Saika y dice que, parece ser, Hiratsuka-sensei corre peligro por Tobe de todas las personas posibles. Luego, para agregar aún más leña al fuego, parece ser que, sea como fuera que aprendió todo esto, también parece ser consciente de quienes somos. Peor aún, de nuestras intenciones. El hecho de que, a pesar de estar detrás mío se sienta que él es la presa dice mucho.

Odio esto. ¿Qué diablos pasó? ¿Cómo se enteró de todo esto Saika? ¿Habrá sido por la señora del más allá?... No, no puede ser. Ella dijo explícitamente que no debía involucrarse más de la cuenta, que todo lo que pase a partir de ahora es producto de nosotros. ¿Entonces qué, acaso Yukinoshita o Yumiko hicieron esto? ¿Finalmente perdieron la paciencia y fueron con todo para deshacernos de las molestias?

... Tampoco creo que sea eso. Yumiko, o mejor dicho Miura, aunque está pódrida hasta la médula, todavía parece querer ganarse de a poco el cariño de Hikki. Yukinoshita, por más loca que esté, sabe bien que no es el momento de matar a una de las únicas personas que le tiene algo de cariño. Si bien puede intentar ser todo lo activa que quiera, ella no hará algo tan drástico, por lo menos no de inmediato.

Eso solo deja a un nuevo oponente... ¿pero quién? Se supone que somos las únicas aparte de Hikki que tenemos poderes. Claro, quizás de verdad sea una de las dos putas que hizo esto, pero... a riesgo de creer en ellas más de lo que son, creo que la respuesta es otra. Que hay alguien más haciendo trucos, uno, o una, que no está siguiendo las reglas que nos impusimos para mantener un intento de orden.

Sabemos todas, incluso Yukinoshita, que debemos ganarnos el favor de Hikki, ser sus amores y que solo piense en nosotras. Incluso si no son los métodos más lentos o metódicos, dentro de lo posible queremos que nos quiera. Que nos ame. Por eso, matar a Hiratsuka-sensei... No, matar a cualquiera cuando solo han pasado unos días desde que lo conocimos está fuera de discusión. Miura sabe bien lo que pasa si nos metemos con la gente que aprecia.

Y este Hikki... sigue siendo Hikki. Sigue siendo el hombre que amo, que es capaz de amar profundamente y, a su modo, se preocupa por todo el mundo mucho más de lo que nos quiere hacer pensar. Pero una cosa ni quita la otra: este Hikki no es ninguno con los que hemos tratado. Al igual que nosotras, él también pasó por sus mierdas y no es la persona más sana. No... no está loco, pero está a un paso de serlo.

—... Saika-chan, por favor mantente firme, ¿si? No quiero que te caigas— Su respuesta fue casi chillar como una niña y tensarse aún más. Aunque Hikki no me miró, más preocupado por su propia molestia que no la deja en paz, no hizo falta. Él ya de por sí dudaba de mí seguro por culpa de las otras dos y ahora Saika solo hizo que las cosas se pusieran aún más raras. No creo que Hikki me odie o piense que soy mala, pero...

Pero tiene sus dudas. A partir de ahora será mucho más difícil ganarme su amor. Por ahora, ser una amiga debería ser suficiente. Aunque no quiera seguir el mismo juego que Miura, si tengo que seguirlo, lo haré. Estoy acostumbrada a jugar el juego largo. Tan solo tengo que hablar bien con Saika, hacer que desaparezca de nuestras vidas luego de que me diga cómo sabe todo esto y luego, si esas dos están involucradas, matarlas.

Sencillo.

—Llegamos— Al final por culpa de la insistencia de su hermana tuvimos que traerla a Sobu. Mientras Hiki se bajaba con su hermana ya no tan aferrada a su espalda, yo hice lo mismo poco después de que Saika se bajara casi como si se fuera a morir de quedarse un poco más. Lo cual... lo admito, me enojó un poco. Es como, muy grosero que me trates así, ¿sabes? Sé que tienes razón, pero aun así...

—¡Rápido, tenemos que ir con Hiratsuka-sensei!— Casi sin esperarnos, Saika comenzó a correr hacia adentro de la escuela mientras un montón de adolescentes que no tienen nada interesante en sus vidas nos miran con extrañeza debido a la combinación tan extraña entre todos nosotros. Ignorándolo como solo él puede hacerlo, Hikki corrió hacia Saika con su hermana menor pegada a él como sanguijuela.

¿Yo? Me quedé un segundo preguntándome qué había salido mal otra vez antes de correrles a ellos mientras les pedía, humillantemente, que bajaran el ritmo. Porque puedo hacer muchas cosas y mi poder es el mejor que podría haber perdido, pero ni en el pasado ni a futuro fui conocida como una chica atletica. Sobra decir que fue la que quedó más atrás y por mucha diferencia. Hasta la hermana de Hikki corre más.

Esto es tan...

Costó, pero entré a la escuela y de inmediato, a parte de los ojos curiosos, noté como Saika se quedó mirando de un lado a otro como si tuviera un radar por cerebro o algo así. Aprovechando ese tiempo para acercarme, una vez que estuve a la distancia apropíada de Hikki, Totsuka, quien tenía cara de estar hablando con una voz en su cabeza, apuntó hacia la izquierda. —¡Al aula de mantenimiento deportivo! ¡Vamos!—

Corriendo desesperado, Hikki lo siguió sin cuestionarse, Komachi corrió pese a las varias miradas curiosas por ver a una niña aquí y yo, nuevamente, fui la que se quedómás atrás, aunque ahora no por una diferencia tan humillante. Así, corrimos y corrimos, encontrándonos incluso con un Hayama y Miura extrañados con nosotros, pero por fortuna Hikki los ignoró. En un momento en serio creí que no iba a dar más, pero al final todo castigo llega a su final.

Señalando al frente como un estúpido, Saika gritó. —¡La siguiente a esta puerta! ¡Por favor detenelo, Hikigaya-kun!—

—¡Onii-chan!—

—Hikki...—

Incluso sin poder verle la cara y solo ver su espalda, pude darme cuenta de que Hikki estaba a punto de hacer otro de sus momentos clásicos de héroe sacrificado que tanto odio. Pese a mis quejas, no me dio tiempo de rechazarlo porque, casi como si tuviera un espíritu poseyéndolo, Hikki se impulsó tanto que adelantó al propio Saika y fue el primero en abrir la puerta. Ahí fue cuando vi su cara.

Y sus ojos fueron aún más aterradores de lo normal.

—¿Qué estás haciendo?—


—¿Qué estás haciendo?—

La expresión en mi rostro seguro era asquerosa, pero lo era aún más la escena que tenía delante. Hiratsuka-sensei, extrañada, se giró para encararme... y fue ahí que vio de frente el cuchillo que cargaba el idiota de pelo anaranjado casi como una estatua, como si él mismo reconociera lo tonto que estaba siendo. Y dicho idiota, en lugar de sorprederse o cometer una estupidez, se quedó de piedra mientras bajaba un poco el arma.

—¡Tobe-san!—

El chico de pelo blanco de repente llegó y llamó la atención del chico peligroso que hasta ahora sigue sin decir nada y solo dejando que Hiratsuka-sensei vea su rostro. Y a juzgar por la cara consternada que está poniendo, ya me puedo hacer una idea de qué esperar. Mientras el resto llegaba, me permití tomarme un segundo para pensar bien en cuál seríá mi siguiente paso. Como alguien que ya vivió momentos así, confío en mis capacidades.

Tras pensarlo, di un paso adelante pese al chillido de Komachi. —No tengo idea de qué planeas o qué te pasa, pero así no se resuelven las cosas. Tobe-san, eres... todavía somos niños, ¿sabes? No es momento de arruinar tu futuro—

Quizás soné un poco duro o demasiado mayor para venir de un adolescente, pero es lo que puedo ofrecer. Ahora mismo el Hachiman adulto es la clave aquí, no el que no sabe nada de la vida. Mientras Tobe bajaba definitivamente el cuchillo, sentí, por alguna razón, una presión en mi cuerpo que me hizo darme cuenta de que, efectivamente, el mundo conspira en mi contra. Cuando se volteó hacia mí y vi sus ojos, lo confirmé.

—...—

Esos ojos... están perdidos. No son humanos, o no de un humano consciente. Son... bastante similares a los que tendría un cadáver. Retrocediedo el paso que había avanzado mientras una sonrisa para nada asemejable a la que debería tener este niño se formaba, se empezó a reír. Con una voz hueca.

—... Eh...— Komachi soltó aquello y nada más, pero mi experiencia de situaciones similares me hizo ver que ese shock iba a seguirle algo molesto. El chico afeminado comenzó a sollozar y Yuigahama no dijo nada más allá de acercarse a mi lado, como queriendo protegerme. E incluso si no es necesario, el sentimiento no lo negué. Lo que esconda o no, quiero creer que Yuigahama Yui es una buena persona.

—¿Futuro?... Futuro, ¿eh? Que palabra tan divertida, Hikitani-kun— Tras dejar de reírse habló con una voz que trataba de ser melodiosa pero solo se sentía bizarra. Agudizando mis ojos, mi acción pareció provocar un efecto 'positivo' en él, pues su sonrisa volvió a aparecer. Una genuina. —¿Sabes? Es molesto y un poco mierda, pero ninguno de nosotros tiene futuro. Ya sea ahora o después, estamos destinados al peor final. Todo por ustedes—

Diciendo eso de a poco su sonrisa se fue transformando en una expresión furiosa. Errático, comenzó a mover sus brazos a mitad de sus palabras, lo que le impidió a Hiratsuka-sensei tratar de acercarse para calmar la situación. Mientras mi buena opinión de Hiratsuka-sensei se abalaba otra vez, di un paso adelante otra vez.

—No sé a qué te refieres exactamente, y eso incluye todo lo que no le cuento a nadie. Hay muchas cosas que no entiendo— Sé que es un riesgo, pero la posibilidad de que él sea consciente de la anciana o por lo menos de que no somos de este mundo no es cero. Hablé infiriendo que él me iba a entender sin decirlo directamente... y la cara que puso me da a entender que él sí entendió algo.

De ahí a ponerlo feliz es otra historia.

—Je, pero que divertido, ¿no? Eres el centro de todo, pero no sabes nada. Te envidio, Hikitani-kun... o mejor debería decir que aspiro a ser como tú. Alguien que no conoce la verdad. De verdad... saber lo que esconde detrás de esto es horrible— Ahora poniendo una expresión lamentable mientras bajaba el animo hasta un mínimo absoluto, la idea de que algo estuviera controlándolo no es cero.

—...—

—... Es tal como supones, Hikitani-kun— De repente recuperando la energía, extendió ambos brazos, con el cuchillo apuntando al techo. Así, con una sonrisa alegre y con una euforia que se sentía en el ambiente, proclamó. —¡YO ESTOY MUERTO! ¡Desde que me involucré en este mierda que ya no tengo futuro!... Pero no es que alguien aquí lo tenga, ¿verdad? Jajaja. Somos inútiles todos—

Esto va mal. Ahora está solo riéndose. No cabe duda de que algo lo controla: no sé quién es Tobe, pero estoy seguro de que habría recordado a un tipo que se comporta así. No hay manera de que este sea su yo original. Es seguro decir que hay algo más, algo parecido a mi poder a juzgar por la presión que emite. ¿Pero qué es? ¿La anciana? ¿Yukinoshita? ¿Una nueva entidad?

Tantas preguntas y ninguna respuesta a la vista. Mientras me devanaba los sesos tratando de darle vuelta a la situación, Yuigahama me agarraba de la mano, pudiendo sentir en ella un calor que me calmó un poco, lo suficiente para que la mirara y la encontrara dándome una cara que le daría una esposa a su marido... Y si, soy consciente de la posible realidad y de que este no es el momento para incomodarme con pensamientos ajenos.

El chico albino quería acercarse, pero el pánico le impedía moverse hacia adelante. Komachi seguía en silencio, pero apenas esto vaya un poco mal se pondrá como loca. Hiratsuka-sensei, la adulta presente, todavía mantiene la calma suficiente para tener una expresión semejante a la mía, tratando de encontrar una forma de salir de esta situación con todos en orden. Mirándolo un segundo, recordé el pasado. Nuestra charla.

... Si, ella no puede morir aquí. Es lo menos que le debo.

Por eso intenté sacar algo, esta vez desenmascarando un poco la verdad que las personas normales no saben. —... ¿Quién te contactó?—

Al insntante en que dije eso, la presión aumentó, una presión que sentí, en el fondo, que no venía de Tobe. Con ojos de repente prendidos en ira, ahora yo fui a quien apuntó con el cuchillo de carne. —Tú... Tú tú tú tú tú tú tú. ¡ES TU CULPA QUE ME ESTÉ PASANDO ESTO, ¿SABES?! ¡DE TI Y DE TU HERMANA!—

—¡!—

—¡¿Eh?!—

¿Komachi?... Puedo entender que esto tenga que ver conmigo, pero que esto involucre a Komachi es...

Mientras trataba de pensar en esa nueva información, Tobe dejó de apuntarme con el cuchillo para llevarse sus manos a la cabeza mientras hacía sonidos de dolor. De una desesperación que me recordaba a lo que viví en el pasado.

—¿P-Por qué me hacen esto? Yo solo... solo quiero pasarla bien con mis amigos. Quiero jugar, divertirme, ser alguien normal— Sonando quebrado, de repente esos ojos me miraron a través de sus dedos y la emoción volvió a brotar. —¡¿Por qué me metieron en esto?! ¡¿Por qué debemos ser parte de esto?! ¡Si tanto se quieren vayan a molestar a otro lado! ¡Mejor aún, no molesten a nadie! ¡¿Quién les dio el derecho de meterse con los demás!—

Apuntando con su cuchillo, esta vez el objetivo no fui yo... sino quien estaba detrás de mí, y el chico albino estaba demasiado lejos para ser él. Mientras un sudor frío me helaba toda la espalda, Komachi gritó del miedo. —¡O-O-Onii-chan!— Sonando tan asustada que despertó sentimientos protectores en mí que no sentí en mucho tiempo, me interpuse entre el cuchillo y el arma, pese a que eso significara perder la calma que me daba Yuigahama.

—¡Eres tú! ¡Tú eres la culpable! ¡Vas a matarnos a todos! ¡Para eso viniste, ¿verdad?! ¡Quieres asegurarte de que los mate a todos!— Dio un paso adelante.

—¡TOBE!— Yo di dos.

Encarando de frente a un niño que tiene toda la pinta de querer cometer una locura no es mi mexjor plan de acción, pero cuando se involucra la única familiar que me ha querido y querrá incondicionalmente, es imposible que pueda pensar con calma. Mirando con un odio semejante a Tobe, no temí las consecuencias. Al fin y al cabo, mi vida es prestada. No importa si la pierdo por segunda vez, ¿verdad?

—Hikitani-kun...— Susurrando mi nombre mal dicho con un odio apenas contenido para pronunciarlo, ignoré la saliva que me golpeó la cara.

—No me importa si tienes que hacerlo para salvar al mundo, te prohibo que le toques un pelo a mi hermana menor. Puedes hacer lo que se te cante la gana, matarme incluso, pero tocala y juro que te mato—

No me importó si no podía o si esto solo lo enfureció más. Tampoco me importó que esta fuera una oportunidad de aprender más tirada por la ventana, ahora mismo todo lo que puedo pensar es en querer golpearle la estúpida nariz a este malnacido hasta romperle todos los dientes. Como un asesino, creo que va siendo hora de pagar cuentas si tengo que hacerlo, ¿y qué mejor que rendirlas haciendo una buena acción?

Komachi... ella no merece meterse en mis mierdas. Mis problemas son míos.

—Hikigaya-san...— Totsuka sonó consternado, conmovido, asustado y tantas otras cosas.

—Tú...— Hiratsuka-sensei se escuchaba asqueada hasta la médula.

—¡Onii-chan, no!— Komachi estaba asustada.

—...— Incluso sin decir nada, sé que Yuigahama no quiere que nada de esto pase. Tobe es su amigo, ¿no? O al menos lo fue. Seguro que ella preferiría encontrar la forma de que ambos pudiéramos salir bien de esto. De que la gente que le importe no se lastime. Y es algo muy bonito... por eso es una pena que no se va a poder.

Esos ojos no son los de alguien que se calmará, no hasta que haya sangre. No sé qué motivo tendría para buscar la de Hiratsuka-sensei, pero es evidente que prefiere mucho más que yo sea el asesinado.

Y eso está bien... Pero aunque no valore mucho mi vida, yo...

—... Al menos voy a dejarte sin hijos— Antes de que él entendiera mis palabras o reaccionara, acumulé toda la fuerza en mi pierna derecha. Volviendo a hacer el movimiento que le hice al bastardo de Yuu en su momento, di una patada en sus pelotas con toda la intención de destruir esos dos huevos. Aprovechando que me dejó todo el espacio del mundo, el impacto, que lo sentí hasta yo, hizo que la expresión de Tobe se transformara brevemente en la de un humano funcional.

Un humano muy dolorido y que preferiría estar muerto.

—¡AAAAAH!— Agachándose por puro instinto, esta vez preparé mi puño y le encajé un puñetazo en la nariz que lo empujó para atrás mientras seguía gritando ahogadamente del dolor.

Estas situaciones ya las lidié, ¿sabes? No me siento orgullosos de eso, pero destruí varias vidas con estas manos. Y cuando lo haces una vez, Tobe... simplemente te insensibilizas. Es una mierda y si, eso no me vuelve una buena persona, pero qué se le va a hacer.

Solo tengo que volver a olvidarlo cuando todo pase. Entonces volveré a fingir ser normal, a creerme esa mentira.

—¡Onii-chan!—

—¡Hikigaya, ¿qué estás haciendo?!—

El chico afeminado solo gritó de la sorpresa, pero no hizo nada más. Yuigahama me miró cada acción sin pronunciar nada, lo que supongo es una prueba de que ella confía en mí y que no está tan bien de la cabeza... Quizás por eso confía en mí. De cualquier forma, Tobe, por más que sea solo un niño, en mi cuerpo actual no soy diferente. No lo golpeé con la suficiente fuerza para acabar con esto.

Sus ojos me miraron, poseídos por una fuerza extraña que pareció darle fuerzas para, como si nada, de un segundo a otro erguirse y apuntarme con un cuchillo que cada vez estaba más cerca. Es un escenario... peligroso, si, pero uno que no me aterra tanto como debería. Me gustaria decir que es debido a que el trauma me volvió un ser insensible y cumplir las fantasías de mi yo adolescente, pero...

Es un poder. Siento que algo en mí me está forzando a entrar en calma. ¿Pero qué sería? ¿Que acaso mi poder no tenía que ver con los pensamientos o algo de ese estilo? ¿Desde cuando esto me da capacidad de lucha? Muchas preguntas que me puedo hacer ahora mismo porque mi mente ve todo esto en cámara lenta. Ahora mismo todo me parece tan tranquilo que pude analizar bien qué debía hacer.

Mirando el arma y juzgando la distancia que hay, así como mis propias capacidades físicas, es evidente que esquivarlo, sino imposible, es un riesgo que me puede costar caro. Atacarlo de frente tampoco es una opción, puesto que apenas me acerque un poco él tendrá vía libre para perforarme la espalda, y por ende, el pecho también. Ese cuchillo es demasiado grande: seguro que puede atravesarme.

Con el escape y el ataque negados... solo queda la protección. Y como protegerse es técnicamente imposible, solo queda evitar el peor resultado. Por eso, decidido y aceptando que esto iba a ser una mierda, actué rápido y levanté la 'barrera'. Sobra decir que el dolor que siguió demuestra porqué escapar de todo esto fue la decisión correcta.

—¡!—

—¡!—

—¡!—

—...—

—... Tú...—

Ignorando lo que me fuera a decir Tobe, con mi mano libre y a una distancia perfecta, empujé mi brazo libre hacia atrás. Tras tomar una distancia apropiada para obtener fuerza, concentré el poder de la adrenalina que me dio esta herida y le pegué un puñetazo con deseos de matar en la nariz. Fue con tanta fuerza que hasta a mí me sorprendió un poco y su nariz también estuvo de acuerdo al hacer un sonido tan desagradable.

Perdiendo fuerza en su cuerpo y debido al golpe sorpresivo, dejó de sostener su cuchillo, lo que me dejó una sensación, si bien un poco menos dolorosa, definitivamente ahora era mucho más incómoda. Sin perder tiempo agarré el arma de mierda, la saqué de mi palma y la arrojé por puro instinto fuera de la habitación... y eso lo hice de puro instinto, por lo que cuando vi a Komachi mirándome con la cara vacía, supe que la cagué.

—Tch. Ahora no— Enfocándome en lo serio, volví a encarar a Tobe, que estaba tirado en el piso agarrándose la nariz mientras balbuceaba cosas que no se entendían. Pensé en cuál debía ser mi próximo paso, en uno que acabara con esto rápido para poder pasar a algo más tranquilo. Finalmente, y sintiendo incluso yo que este acto era el de un ser despreciable, me acerqué con mala cara a Tobe, a una distancia justa... y le pateé la cabeza.

Una vez. Y otra. Y otra. En un punto creo que me pudo la emoción y casi que sentí lo hacía por deporte. Aún con eso, estoy tranquilo, tanto que seguro debo verme como un lunático para los demás. En mi experiencia, cada vez que estoy tranquilo por dentro, por fuera todo es un caos. Es como si... me disociara del mundo, me encerrara en algo propio y me negara a enfrentarlo. Creo que así fue como casi mato a esa perra.

Pero, como todo en la vida, las cosas eventualmente llegan a un final. Deteniéndome justo cuando estaba por patearlo otra vez, me encontré con un Tobe ensangrentado que se veía demasiado lamentable. Con la frente sangrando y teniendo cara de no entender muy bien las cosas, el riesgo de que le dejara secuelas no es poco. Aun así, por mucho que me sintiera como un abusivo adulto con estos niños, ya podré cortarme las venas luego. Ahora necesito respuestas.

Agachándome a su nivel, sentí que él trataba de enfocarse en mí, pero sus ojos no lo dejaban, constantemente yendo de un lado a otro. Como incluso yo tengo piedad, desistí de tocarlo y traté de iniciar el dialogo que debió ocurrir desde un inicio. —Tobe, necesito que me contestes unas preguntas. ¿Puedes hacerlo? De verdad necesitamos que hables. No quiero que nadie salga herido—

—A-A-Aahh? ¡AH! AAAAAaaaaah— Sentí que quiso comunicarme algo, pero no le daba la cabeza para pensar palabras. Entendiendo su situación, traté de darle lo que a mi yo del pasado le habría gustado y comencé a acariciarle la mejilla con sumo cuidado de no tocar una parte sensible. Acaricié y acaricié con el amor que me habría gustado recibir en mis momentos más bajos y traté de sonreírle.

No para él, sino para el mundo. —Está bien. No tienes que lastimar a nadie. Nadie tiene que salir lastimado. Si fuera solo yo no me habría importado que te desquitaras más de la cuenta, pero no puedo dejar que lastimes a los demás, ¿sabes? Ellos no merecen eso. Tú tampoco lo mereces, pero te obligaron a meterte en esta mierda. Lo siento mucho, Tobe—

—Aah... Aah aahh—

Intentó decirme algo, pero nada salió. Al parecer esta vez fue porque se estaba ahogando en sangre. Y eso... eso está mal. Todo lo que acabo de hacer es volver a cometerlos mismos actos del pasado, quizás peor porque él es un niño. Es un pobre niño que no merece meterse en estos juegos de adultos de mierda. Sin quererlo, conmoviéndome, mis ojos comenzaron a picarme.

—... Lo siento, Tobe. Yo no quise. Yo no debí. Yo... yo te dejaré hacerme lo mismo que te hice, pero luego, ¿si? Ahora quiero respuestas. Por favor dame respuestas, Tobe. Hazlo y esto mejorará. Prometo hacerlo todo por ti. No dejaré que te pase nada. Te voy a salvar, pero para eso tienes que hablarme, ¿si?—

—Aaah... Yo... Yo no...—

Todavía algo ido, al menos ahora pudo empezar a pronunciar palabras. Todavía es demasiado pronto para confirmarlo, pero por ahora los daños que le hice no parecen haber dejado secuelas en su crecimiento. Eso es bueno. Los niños tienen que crecer bien. Como adulto, debo velar por ustedes. No puedo hacer nada de esto. Estuve mal pero no quedó de otra. Por eso, a pesar de que no me arrepiento, me siento mal.

Siguiendo acariciándolo, traté de darle una sonrisa confortable, de esas que los adultos tenemos que dar de vez en cuando. —Confía en mí. Te voy a salvar—

Por favor...

Tobe, con su visión ya más aclarada, pareció pensar bien las palabras que quería decir, sea cuales fueran y antes de decirlas, me dio una expresión que me recordaba mucho a las que solía poner Zaimokuza cuando hablabamos de cosas más serias.

—... De verdad estás mal, Hikitani-kun—

Sonriendo aún más, asentí.

—Si que lo estoy. Y haré todo lo posible para que no sigas mis pasos—


Bueno, me pregunto qué pensarán de este capítulo. Es quizás el primer punto de inflexión que tendrá la historia y podríamos decir que si esto fuera una novela ligera, esto sería el final del acto final del primer volumen. O algo así: nos quedan dos capítulos más para cerrar esta narrativa y pasar a una mini-saga que, espero, sea interesante y responda muchas preguntas.

Tobe es un personaje interesante en mi opinión. Es sencillo, se muestra sencillo pero siempre he creído que guarda más dentro de sí que lo que deja ver. Así como Hayama se esfuerza en mantener unido el grupo, creo que Tobe, de un modo más relajado y no tan dramático, también lo intenta. A su modo particular.

No sé, recuerdo haber leído un One-shot con esa premisa y aunque me olvidé su nombre y creo que no tiene ningún personaje destacado para buscarlo, es una idea que aún recuerdo. De ahí nació mi historia de Sagami, por si se lo preguntan.

En fin, Totsuka... Esperen drama con él y también esperen que tenga un papel destacable, sin ser tampoco demasiado. Será un secundario destacado en algún momento cuando sea su turno, pero por ahora es solo para dar preguntas y justificar todo esto.

En fin, con eso dicho, a los comentarios.

Guest Anonimo:

Mira, mira, todo bien con eso, pero... pero...

... Bueno, tienes un punto en que a lo mejor podría ser una opción. La verdad, como dije, no tengo claro cómo terminará en cuanto a parejas románticas, así que bien podría terminar en una orgia o algo del estilo. O más bien hacer alusión, ya que no quiero que esto sea borrado por error.

En fin, curiosa tu manera de encarar la situación. Se ve que te gustan las locas XD.

Sebas602:

El Hachiman del universo de Yumiko es uno... raro. ES Hachiman, pero al mismo tiempo se diferenció bastante de su yo canonico, mucho antes de lo que puedan creer. Diré que es el Hachiman más misterioso si hablamos netamente de él, ya que, por lo que he contado, se convirtió en una versión demasiado distinta de él. Quieras que no, Hachiman con Yui fue un hombre relativamente normal, el protagonista de la historia por lo menos siguió manteniendo algo de su vieja esencia y el de Yukino fue solo un pobre tipo envuelto en locura.

Pero el de Yumiko es... Si, es un tipo muy diferente, casi que traicionando lo que debería ser Hachiman. Y todo nace de un cierto cambio que... bueno, creo que dije demasiado. Parte de la gracia es ver donde divergieron los Hachiman, qué los llevó a ser así.

Los sentimientos de Yumiko hacia Hachiman en ese entonces eran principalmente pena, un intento de querer ayudarlo por su amiga y algo más que no voy a mencionar. La idea del amor está bien pero quiero recalcar que esto es muy temprano en el comienzo de su relación. El amor en ese entonces no apareció y de hecho podemos ver a Yumiko bien, siendo la persona cuerda en la relación. Ya cuando suceda lo que tiene que suceder, todo cambiará.

Y cuando cambie, bueno... no será bonito.

La persona misteriosa resultó ser Totsuka, por lo que estuviste correcto en un 50% XD.

Jugaré mucho con esa idea, de hecho: de que si bien ustedes saben lo peligrosas que son estas chicas, Hachiman aún no tiene ni idea. Claro, Yukino existe, pero todavía no ha sido testigo del verdadero terror que puede causar, que le llegó a causar a esa versión de sí mismo. La tensión viene de ahí: de lo que pueda pasar cuando Hachiman, por confiado, haga algo que provoque un desastre.

Y ahora, pasando a lo de Yukino...

Admito que dudé un poco en si escribir esa escena, principalmente porque habría sido algo demasiado fuerte con lo que empezar la narrativa 'fuerte'. Pensé en narrarlo a posteriori, luego de que termine esta saga, para ya estar listos para lo que se viene. Lo pensé, pero al final sentí que ese era el momento. No solo por el shock y para establecer el tono de lo que está en juego, sino porque, además, presenta de mejor manera a Yukino.

Te hace darte cuenta de lo loca que está y de lo peligrosa que puede ser. Te hará sentirte aterrado de lo que esté tramando, de cuales son sus planes. Si quiero establecerla bien como una fuerza antagonica, necesito mostrar algo de lo que hizo: sus pensamientos o contando lo que hizo no es suficiente.

Espero no haya dejado un mal sabor de boca a nadie.

Ahora, respecto a tu idea, suena bien. Suena esperanzadora en el sentido de que, por lo menos, la gente que le importaba a Hachiman estará consciente de que él fue una víctima. Limpiaría su imagen y permitiría que quienes lo apreciaban puedan dirigir su odio hacia quien de verdad lo merece. Es una buena idea.

Ahora, sobre usarla... Mira, si la usaré o no, dejaré que el tiempo hable por mí. Nero me ha dicho que a veces suelo spoilear en las notas de autor, así que trataré de al menos no decir nada. Solo diré que me gusta tu idea y espero que independientemente de lo que narre, logre dejarte conforme, ¿si? Necesitamos que haya un poco de suspenso en esto.

Pero en fin, ¡me alegra que te haya gustado el capítulo! Sentí que no era la gran cosa, así que me alegro que lo hayas disfrutado. Y si, la familia Yukinoshita entrará en escena dentro de poco. Lo que será de Haruno será toda una odisea que espero sea entretenida de leer. La pobre no sabe la que le espera XD.

En fin, gracias por comentar como siempre y espero leerte pronto.

Guest SONGOHAN46:

Quizás, con excepción de la del Hachiman de Yukino y de [REDACTADO, todas las historias de estos Hachiman fueron de superación personal, de aspirar a alcanzar la felicidad. Es la esencia de Oregairu y se ha respetado en la mayoría de universos, pero, como todo en la vida, no todo lo que trata de terminar bien termina bien. A veces la vida no es tan justa.

El amigo de Hachiman aparecerá, pero no ahora. Quiero que sea un momento muy especial ese, así que conformemonos con el mejor chico.

Como le dije a Sebas, no comentaré nada de tu idea, aunque también me gusta un montón. Solo espero que lo que tengo planeado con esa historia les resulte satisfactorio. Como ya se infirió hace unos capítulos, el pasado es de gran importancia para el presente.

Podríamos decir que Yukino puede hacer eso, si, pero...

Espero este capítulo te haya entretenido, que lograra mantener la calidad. Este capítilo fue el que más ganas tuve de escribir por una buena razón.

Guest ojisan47: Si, Hachiman no la tiene bien, diré que cada vez se ve más oscura la cosa. Tranquilo con lo de los Hachiman de otros universos, que como ya dejé en claro, ellos serán importantes en lo que viene. Son sus aliados en esta cruzada y conocerlos mejor, intentar llegar a un buen final, los une a todos de cierta forma. Tiempo al tiempo.

Gracias por comentar.

...

En fin, espero les haya gustado el capítulo. La idea fue actualizar antes de que termine Octubre y me alegro haberlo conseguido. Mi idea era publicar esto en Hallowen para 'celebrar' y eso, pero decidí publicar esto hoy para darme ánimos y, más importante, suerte para lo que se me viene esta noche.

En fin, cuídense.