14ª. La búsqueda.

Mousse estaba frente a su ordenador, buscaba noticias, en grandes periódicos, en pequeños, en redes sociales. Nada, no tenía noticias ni de Kodachi ni de Ryoga, ambos hacía tiempo que habían desaparecido. No estaba avanzando, no sabía si estaban muertos o no.

Tampoco había avanzado en su busca de por qué murieron la familia Saotome y la hija pequeña de Soun Tendo.

Se sentía frustrado, hacía meses que estaba estancado en el mismo punto. Y ese misterioso hacker, le borraba la información con cada pequeño avance. Ese hombre era extraño, no lo había delatado, no le había dicho a nadie que él y él grupo de amazonas seguían vivos. Ese hacker lo estaba utilizando, aunque sospechaba que desde siempre ese misterioso personaje sabía más de lo que decía.

-Debes dormir, descansar, salir fuera y respirar aire libre- Cologne había entrado en la oficina del joven-'sigue así y te quedarás más ciego de lo que estás.

-Hemos tenido un fallo- comentó Mousse- quedaba alguien vivo. Soun Tendo, el padre de Akane. Aunque no tiene ni cincuenta años parece y se comporta como un anciano. No lo hemos tenido bajo vigilancia.

-Un gran fallo. Ese fallo no lo teníamos que haber tenido.

-Ese hombre se ha quedado solo. Perdió a su hija mayor y al marido de esta en un naufragio, su hija mediana y su marido desaparecieron. Salieron de viaje de negocios, no llegaron a su destino.

-¡Pobre hombre!- Cologne sintió compasión por Soun- lo debe estar pasando mal.

-Según dicenaha perdido la cabeza, vejez precoz.

- Debemos montar vigilancia en su casa- Shampoo entró con dos humeantes cafés y unos bollos.

-Llegamos tarde.- Mousse sin apartar la vista del ordenador- hace poco fueron contratados dos personas para cuidarlo. Un hombre y una mujer, sería muy sospechoso si los sustituimos. Ryoga y Kodachi podían estar vigilándolo, nos delataríamos.

-Tiene un dojo-Shampoo leía el informe del ordenador, podíamos infiltrar a alguien.

-¡Nada de eso!- de nuevo el hacker se hizo con el control del ordenador- os quedaréis quietos. Disfrutad del sol, ir de picnic, a la playa.

-¡Los Saotome eran familia mía!- gritó Shampoo- ¡Tengo que saber por que murieron.

-¡No me obliguéis a cortaros todo. Agua, luz, Internet. Puedo hacerlo- en ese momento se apagó el ordenador y las luces. A los pocos segundos volvieron a tener luz, y se encendió el ordenador- ya veis que os puedo dejar sin nada. Hacerme caso y dejarme todo a mí.

-¡Una amazona no se rinde jamás!, ¡ una amazona…!

-… acaba lo que empieza!- ese hombre había cortado a Cologne, que retrocedió asustada, ese hombre conocía el pueblo de las amazonas.

-¡Haremos lo que queramos!- Shampoo estaba furiosa, nadie la obligaría a dejar esa investigación en mano de un desconocido- ¡él que se tiene que retirar eres tú!.

-¡Shampoo!, me habían dicho que eras tan tozuda que te volvías idiota, quien me lo dijo no mintió. Cologne aleja a la gatita y al pato de esto. Este asunto es demasiado grande para ellos.

Cologne tenía una presentimiento, ese hacker, tenía una cara, una cara que ella… ¿Conocía?

-¿Quién eres? ¿Por qué haces? No estás implicado en la muertes de la familia Saotome o la de Akane.

-¿Quién te ha dicho que no estoy implicado?, Ryoga y Kodachi no sólo mataron a esa familia. Yo también perdí a alguien por culpa de esos dos.- dejó de hablar un rato- si os metéis por medio… no respondo de lo que os pueda pasar. Fin del mensaje.

Y la conversación con esa persona se paró.

-¡Maldita sea!- gritó Mousse- se salta como quiere el antivirus del ordenador, las claves de acceso y de alguna forma puede influir en el sistema eléctrico.

-Ordenaré que sea revisado todo, el sistema eléctrico y de agua, nos podía envenenar en cualquier momento.

-¡No lo hará!- Cologne estaba pensativa- si hubiera querido matarnos ya lo hubiera hecho.

-¿Entonces que quiere?, venganza no, al menos hacía nosotros.

-¿Qué lo vincula con Ranma y Akane?- se preguntó Cologne- miró a Shampoo quiero un informe de toda la gente que conocieron Ranma y Akane, sólo los que conocieron a los dos, no descartes a nadie. No busque en Internet, no use el ordenador para encontrar información, quiero los informes escrito a mano como mucho a máquina de escribir. Si lo haces con un ordenado, asegúrate que no está conectado a internet.

Shampoo salió a cumplir con lo ordenado por su abuela, esta y Mousse se quedaron solos.

-¡Nos vigila!, tiene acceso a las cámaras!

-¡Lo sé!- contestó la anciana- y hagamos lo que hagamos seguiremos en sus manos.

La mujer le dio la razón. Le vino a la mente un recuerdo, un flash, ese recuerdo llegó y se fue. No logró saber lo que vio en ese recuerdo, pero era algo importante que debía recordar.

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A Kodachi no le gustó la visita al dojo. Y le gustó menos el restaurante donde fueron. Allí había colgadas en las paredes fotos de sus mejores clientes, , ¡ esas fotos de Ranma y Akane le producían urticaria!. No soportaba el carácter que siempre tuvo la hija pequeña de los Tendo, era tan buena y estaba tan enamorada de Ranma que le estaban escalofríos. Después de tantos años de la muerte de esa pequeña tonta seguía tendiendo pesadillas con ella y con el prometido de ella.

Recordó cómo intentó provocar el accidente de la familia Saotome, lo tenía todo preparado, y en el momento de ir a ejecutar, alguien se le adelantó. Descubrió que fue Ryoga, si ese carbón hubiese tardado un día más. Hubiese sido ella quien hubiese matado a esa familia. Sólo pudo ver como el coche de Ryoga empujaba al de los Saotome.

Fue un fallo, un fallo importante, no pudo matar a Saotome, no lo pudo asesinar, era ella quien lo debía asesinar, por que Ranma la traicionó, si la traicionó con ella, con Akane.

Ranma debió ser suyo, pero el joven la rechazó, la miró como si estuviera loca, por eso mató a Akane, disfrutó matándola, disfrutó viendo el sufrimiento de Ranma, disfrutó con su dolor. Y cuando iba a matarlo, ese hombre, ese idiota, ¡Ryoga!, ese maldito le quitó su venganza. Ryoga mató al que debió ser su esposo. Ryoga mató a Ranma.

Por eso entró a trabajar en la empresa de Ryoga, por se volvió la amante de ese ser vil, para matarlo por quitarle su presa, si fallaba en el golpe sería ella la asesinada, pero eso no pasaría, Ryoga era idiota, un hombre que se dejaba atrapar 6por cualquier mujer, como hizo Ranma por esa poca cosa de Akane.

Debía buscar a Ryoga y matarlo, pero antes mataría a Soun, se apoderaría de su fortuna. Pero debía matar a Ryu ese hombre que trabajaba con ella, ese hombre no era una buena persona, tenía el mismo objetivo que ella, la fortuna de Soun. Y debía matar a Taro, ese hombre la intrigada según decía tenía una deuda de honor con Ranma… ella no sabía nada de esa deuda de honor, había conocido a Ranma y… nada indicaba que hubiese conocido a ese Taro. Entonces, ¿Qué planeaba este? Soun confiaba en él, no dudaba de él. No parecía que buscase la fortuna de los Tendo.

Cuando matase a esas personas, ya nadie recordaría a Akane, sólo ella… y lograría borrarla de su recuerdo.

La supuesta Kagome rió, esa fortuna sería suya, se apoderaría de la fortuna de ese viejo. Había falsificado el testamento, había entrado en el bufete del abogado de Soun, y cambió el testamento.

Lo que le sorprendió el nombre del beneficiario del auténtico testamento de Soun, ¡imposible!, esa persona estaba…

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Ryu estaba cansado, a pesar de que estaba envenenando a Soun este parecía cada vez más fuerte y sano. Nada indicaba que se fuese a morir de un día.

Recordó porque mató a los Saotome, su plan inicial era matar sólo a Ranma, este y Akane siempre fueron amigos. Él como Ryoga vio crecer a Akane, y cuando era adolescente se volvió una bella mujer, y la deseó. Pero ella ofendida lo rechazó.

Deseó vengarse de ella, y planeó la muerte de Ranma, pero alguien mató a su ángel, a Akane. Pero no por eso dejó aparcado el deseo de matar a Ranma, lo esperó durante días. Sabía que tarde o temprano iría de su mansión a la empresa. Fue una grata sorpresa que el día que fue fuese con sus padres, se deshizo de la familia Saotome de una vez. Sólo se salvó ese criado, Gosunkugi, al que cogió como protegido. Lo debía tener cerca, ese hombre estaba amnésico, debía vigilarlo, por si acaso recuperaba la memoria.

Ahora debía deshacerse de Soun y apoderarse de su fortuna. Debía deshacerse a su vez de esa mujer Kagome, y de Taro, sobre todo de este, parecía ser muy peligroso, no debía fallar cuando lo atacase o estaría muerto.

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Tanto la falsa Kagome como el falso Ryu entraron en sus habitaciones y los dos sobre sus respectivas camas vieron unas cartas en las dos ponían lo mismo.

" Sé quienes realmente sois "

Los dos se asustaron y miraron hacía las ventanas de sus habitaciones, alguien se había colado por esas ventanas y unas fotos con sus verdaderas apariencias. Los dos miraron con terror a sus alrededor, esa persona que los secuestró los volvía a vigilar, los dos cerraron sus ventanas.

Debían adelantar sus planes, matar a Soun y a los otros dos… apoderarse de la fortuna de Soun y desaparecer. Lo mejor huir al extranjero.

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Cologne dormía y de repente se despertó asustada, ya sabía quien era el misterioso hombre que les hackeaba el ordenador, por que le resultaba conocido, pero eso era imposible.

Fue hacía la habitación donde Mousse se pasaba las horas delante del ordenador, entró y vio al joven empresario y a Shampoo, la joven cansada de pedir a su amigo que descansada se giró abatida a su abuela.

-¡Ya sé quien es el hacker!, ¡ya sé quien nos piratea el ordenador!- los dos jóvenes se giraron sorprendidos.

-¡Ya era hora!- el hacker volvía a hablar con ellos- he esperado tanto tiempo que Cologne se diera cuenta, no es típico de ella. De Mousse y de Shampoo tampoco.

Los dos jóvenes miraron al ordenador y vieron al pirata informático, por primera vez le vieron la cara, ya no ocultaba su cara.

Ambos retrocedieron asustados

-¡Es imposible, tú estás…!- Mousse estaba aterrorizado, esa cara… no era posible…

-Ahora ya sabéis porque debéis dejarme a Kodachi y a Ryoga a mi. No debéis meteros por el medio, son míos.

-¿Cómo piensas …?- preguntó nerviosa Shampoo.- tú necesitar….

-¡No!, no os necesito, es algo que debo hacer yo, sin ayuda de nadie. Es una venganza, algo que planeé cuando murieron… los Saotome.. – esa persona rió- tengo a esos dos donde quiero, sólo me queda un empujón.

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Notas del autor:

He estado mucho tiempo sin subir un capítulo de esta historia, aunque tenía casí acabado este capítulo hacía meses. Tal vez fue vagancia.

No creo que queden muchos capítulo por contar, aunque cada vez que digo esto la historia se alarga aún más de lo que dijo.

Espero acabar con esta historia pronto y dedicarme a la del "orco y la elfa"

A los que han leído esta historia mucha gracias.