Capítulo 11 Un Claro Amanecer

Calles del Imperio - 11:30 pm.

Las calles del imperio estaban desoladas. No había nadie en estás. Ningúna persona transitaba por estas calles. Las únicas personas que lo hacían, eran los guardias de la policía imperial, que se aseguraban de que ninguna persona se atreviera a salir de su casa. En cada zona, había un guardia, vigilando cada cierto tiempo la zona, para ver si alguien aparecía. Constantemente, volteaban sus cabezas para ver hacía ambas direcciones, para ver si lograr ver alguna persona.

Todo esto era visto por una persona en particular. Una persona, que estaba observando como uno de los guardias estaba girando su cabeza tratando de ver si había alguna persona fuera de su hogar. Esta persona había estado observando y detallando, cada vez que el guardia giraba su cabeza. Y, también, había memorizado cuánto tiempo, se queda en ése lugar para después cambiar hacía otra zona y dirigirse a otra zona. Esta persona había estimado que los guardias, cambiaban de lugar cada 5 minutos. Tardando 3 minutos, en llegar a la otra zona donde estaba otro guardia para reemplazarlo y que este fuera a donde había estado el primero. Y justo ahora, el guardia que esta persona había estado observando, miró su muñeca un segundo para después comenzar a caminar y alejarse para cambiar de lugar con su compañero.

La persona que lo había estado observando. Lo vió alejarse mientras empezaba a retroceder hacía atrás.

"Bueno, y con ese son 10 guardias imperiales". Dijo la persona que estaba parado en el techo de una de los edificios más altos de la capital. "Creó que tendremos que ya podemos bajar, sin llamar la atención de los otros guardias". Habló algo confiando.

"Yo opino, que debemos esperar un poco más antes de bajar portador". Una voz se escuchó detrás del él.

La persona miró atrás de él. Para ver a la espada guardada en su vaina, amarrada y atada a su espalda. "Talvez tengas razón, Onyx". Dijo tatsumi mientras se sentada en el techo del edificio.

El joven miró con cierto asombro las diversas casas, que había dentro de la capital. Había varias de estas, algunas de diferentes tamaños y formas. Cada una parecía reflejar el tipo de estabilidad económica que tenía cada individuo en la capital. Una capital, bastante grande. Una capital, muy conocida y poderosa. Una capital, llena de corrupción.

El castaño movió la cabeza de un lado a otro. Se negó a pensar en éso. No quería recordar de nuevo, esos pensamientos y recuerdos que recordó hace unos momentos. No era el momento. Y menos ahora, que estaba tratando de seguir el consejo que Onyx le dió.

Tatsumi había salido de la base de Night Raid y había llegado hasta aquí, el imperio. Salir de la base no había sido muy difícil. Después de todo, el había tenido mucho tiempo conversando y conviviendo con los asesinos. Aprendiendo de ellos. Conociendolos, como eran ellos, como luchaban. Y, sobretodo, aprendió a conocer cuáles eran las rutas que ellos usaban para llegar al imperio sin ser detectados.

El castaño había hecho ésto. Después de pedirle a su Teigu, compañero y amigo, un consejo sobre que debería hacer después de la conversación que tuvo con los asesinos. La Teigu le recomendó alejarse de ellos y buscar un lugar dónde pudiera sentirse más cómodo para poder pensar buen en lo que harían. Tatsumi escuchó esto y pensó si aceptar o no, el consejo de Onyx.

Luego de unos minutos, el castaño aceptó y decidió alejarse de todo ésto. Necesitaba espacio. Necesitaba pensar bien, lo que haría a continuación. Al principio, pensó en solo irse al bosque para meditar, pero Onyx le recomendó alejarse hasta un lugar donde los asesinos no lo pudieran alcanzarlo. La Teigu le aconsejo que fuera al imperio. Aunque en un principio dudo si hacerlo o no. Finalmente, decidió hacerlo.

Tatsumi, atando a Onyx a su espalda, abrió la ventana de su cuerpo y saltó por está. Aterrizó en las hierbas verdes del suelo. Dejando sus huellas pasmadas en el suelo por el impacto cuando aterrizó. Sin perder tiempo, comenzó a correr y tomó uno de los caminos ocultos que había por el bosque que rodeaba a la base. Esté camino en particular, conducía a un tunel secreto que llevaba directo a una tienda dentro de la capital. Cuando tatsumi una vez que llegó salió del establecimiento. Se dió cuenta, que esta era una especie de librería, llamada "Night Book". Un nombre bastante original, no?.

Al salir, el castaño se dio cuenta que no había nadie por las calles. Lo cuál, no le pareció extraño. Dado la hora que era. Era normal que las personas ya estén durmiendo en sus casas. El jóven pensó que ésto era perfecto. Podría transitar tranquilamente sin toparse a alguien por accidente. Pensó que talvez, podría aclarar su mente sin tener que enfrentar ningún tipo de conflicto.

O al menos, eso pensó antes de ver a un guardia imperial caminar por las calles. El guardia paso cerca de él. A penas el castaño lo vio dió un gran salto hacia uno de los techos y se escondió, evitando se detectó por el guardia. Para su fortuna, lleva ropas oscuras, lo que combinado con la sombra de los edificios grandes, reflejados por la luz de la luna, que tapaban a los edificios pequeños. Y, el haber caído en un edificio pequeño por casualidad. Lo hacía casi indetectable.

Aunque eso no pareció ser necesario. Ya que, el guardia apenas si se volteo para ver a los edificios. Parecía ser más concentrado en las calles. Casi como estuviera buscando algo. O, a alguien.

Tatsumi lo vió como caminaba y se alejaba de donde estaba él. Dió un suspiro de alivio, por no haber sido detectó por el guardia. Sin embargo, decidió no relajarse todavía. Si había un guardia patrullando por esta calle. ¿Quién no diría que podría haber otro?. Entonces, para evitar encontrarse con otro guardia, el castaño decidió saltar de techo en techo. Deteniéndose, cada cierto tiempo para ver por la orilla de los edificios, si había un guardia pasando por ahí.

Y, en efecto. Si había más de un guardia patrullando las calles del imperio. Eran un total de 10. Cada uno de ellos, se movían y cambian de posición cada 5 minutos. Para cuándo tatsumi los había contado y había descubierto el tiempo que cambiaban de posición, más el tiempo que se tardaban en llegar a su posición. El jóven se había encontrado en uno de los edificios más altos de la capital. El edificio parecía ser un especie de hotel. Tenía muchas ventanas, con las luces de estas habitaciones apagadas.

Tatsumi estaba sentado en la orilla de este edificio y vió los edificios pequeños y medianos que rodeaban al edificio dónde estaba sentado. Levantó su vista, y vió las estrellas. Eran tan hermosas, y la forma en como alumbraban un poco más el cielo oscuro las hacia resaltar más.

"Es una bonita noche". El castaño comentando la hermosa noche que estaba ocurriendo. "¿Qué opinas Onyx?".

"Opino lo mismo. Hoy, es una noche muy bonita, Portador".

"Sabes, de no ser pon tu consejo. No habría podido ver esta hermosa noche. Gracias amigo". El castaño agradeció a su arma.

"De nada, Portador. Esperaba que ese consejo le ayudará, era uno de los que el investigador me dijo a mi. Que podría usar para ayudar a mi usuario si alguna vez tenía este tipo de problemas". Onyx Explicó.

"Pues, me sirvió mucho amigo". Dijo él con una sonrisa. "Ya me sintió mejor".

Los ojos siguieron observando los edificios y el cielo, durante un rato más antes de que Onyx decidiera preguntar algo.

"Portador, ¿Que va hacer ahora?".

Tatsumi se quedo callado un momento, ante la pregunta de su compañero. "La verdad, no lo sé Onyx. No se si debería volver a la base o si debería irme". Dijo el algo dudoso. "¿Tu que crees que debería hacer?".

"En mi opinión, deberíamos irnos y dejar a estos asesinos. Ahora, que estamos solos". La Teigu dio su opinión. Ganándose una risa del castaño.

Era obvio que Onyx diría eso. La Teigu no le gustaba casi nadie de Night Raid. Apenas si soportaba. O, toleraba algunos de ellos. Y a los que toleraban, no les tenía una gran estima. El castaño sabía éso. Pero a él no le molestaba. Respetaba la decisión de su compañero. Al igual que respetaba la decisión de los miembros de Night Raid. Incluso, respetaba sus opiniones con respecto al asesinato. Aún en contra de su propia opinión y deseos. Respetaba y trató. En verdad trató, de aceptar sus opiniones y las acciones que ellos hacían.

El penso que podía ser uno de ellos. Pensó que talvez, podría hacer lo mismo que ellos. Y por unos días, después de sus primeras misiones. Creyó que en verdad, lo estaba haciendo. Pero después, de lo que sucedió con los hermanos Korobe, y ése niño. Ya no estaba tan seguro de poder seguir con ésto. No después de ver la mirada suplicante de ése niño, rogándole que no matará a su padre.

Esa sola mirada lo hacía sentirse, no solo incómodo y arrepentido. Si no también, asqueado y molesto consigo mismo. Y fue aún peor, cuando se enteró que su líder, Najenda, lo sabía y se lo había ocultado. Todo para probar si realmente estaba comprometido con esta misión. Eso en verdad le dolió. Le dolió mucho.

A pesar de haber estado, poco tiempo con ellos, y con su líder. En verdad, llegó a apreciarlos. Incluso, quererlos, casi como si fueran sus amigos. Pero después de esto, ya no pensaba que podrían ser amigos. O, tan siquiera, podría volver ahí.

"Talvez lo haga Onyx". Dijo derrotado a su compañero. "Talvez debería irme de aquí. Ahora que tenga la oportunidad". El castaño se paro y miro a su alrededor. "Desde que llegué aquí, no he podido ver más que desconfianza, dolor, traición y muerte. Y todo ésto en verdad ha sido demasiado para mí". Comenzó a caminar por el techo del edificio, mientras seguía hablando. "Yo vine aquí, con el propósito de ayudar a mi gente. Nada más. Solo quiero ayudarlos. No busco, fama. No busco poder. No busca pelear. Y sobretodo". El dejó de caminar y miro al cielo para después dar un grito lleno de enojó. "¡No busco matar a nadie!".

El grito del castaño fue tan fuerte que cualquiera lo pudo haber podido escuchar. Incluso, si un guardia que pasaba por ahí, lo hubiera escuchado. Pero como estaba en lo más alto de un edificio, no sabría de dónde podría haber podido venir.

El joven respiró un poco tratando de recuperar un poco el aire después de haber dado ese grito. "Onyx si me fuera, ¿Creés que eso me haría un cobarde?". Preguntó a su Teigu.

"Para mi, usted no sería un cobarde si hiciera éso. Como usted dijo, usted no busca nada más que ayudar a su gente. Pero aquí, en la capital. No creo que lo pueda conseguir". Habló el Teigu tratando de sonar algo reconfortante.

"¿Tu crees?".

"Si, incluso yo, que soy una Teigu diseñada para proteger al imperio. No puedo querer el tipo de personas que están viviendo en esta. Y aún peor, el tipo de personas que están sentadas en el palacio imperial, que dejan que estas personas hagan lo que quieran. Para mí este lugar es simplemente, un lugar podrido, y lleno de violencia y matanza sin sentido". Onyx dijo, su voz estaba cargada con decepción, tristeza, y asco. "Así que, si usted quiere irse. Con mucho gusto lo apoyaré en su decisión. Es más, voy a ir con usted a su aldea, si usted me lo permite, claro".

"¿Pero que hay de tu propósito?. Tu propósito es proteger al imperio. me acompañaras eso no sería faltar a tu propósito". Preguntó el castaño.

"Si en eso tiene un punto. Pero, después de todo lo que he visto aquí. Apenas con tan solo estar unos días de pisar este lugar, puedo decir, que prefiero protegerlo a usted e irme donde usted vaya, antes que quedarme, y servir a un imperio así". Le Teigu respondió con determinación.

Tatsumi sonrío por la respuesta de su compañero. Era bueno saber, que al menos, Onyx lo apoyaba y lo entendía. Su respuesta también le genero algo de gracia. Ya que, una Teigu que podía hablar, era más comprensible y abierta. Que unos asesinos que buscaban limpiar la capital mediante los asesinatos.

"Bueno, creo que ya está decidido. Me voy a ir". Dijo para después caminar hacia el borde del edificio se acercó lo suficiente para ver si había algún guardia cerca. "Total, creo que podré encontrar otras formas de ayudar a mi gente". El comenzó mirar hacia abajo y ver si había alguien cerca. "Sabes, creó que lo único que voy a lamentar, es el no haber podido despedirme apropiadamente de mis compañeros de Night Raid. Y también, el no haber podido cumplir mi promesa sobre descubrir más de ti, Onyx". Habló algo arrepentido, por faltar a una promesa.

Para el castaño, hacer una promesa, era casi. Como hacer una misión, se enorgullecía de siempre hacer promesas hacia sus amigos o hacia cualquier persona que le importara. Ya que, eso no solo representaba que era un hombre de palabra. Si no también, fortalecía un vínculo especial con las personas que lo hacía.

Onyx sintió el arrepentimiento de su portador por lo que decidió hablar.

"Portador, creó que usted sí va a poder cumplirme esa promesa". Dijo sonando algo misterioso.

Tatsumi se giró para ver a la espada que estaba colgada detrás de él. "¿De que hablás, Onyx?". Le preguntó confundido.

"Bueno, ¿Se acuerda de ese día que le informé acerca de las Teigus de los asesinos de Night Raid?". Preguntó la Teigu.

"Si me acuerdo, aún no me contestaste, ¿Cómo es que tú supiste esa información?". Dijo el algo dudoso por no saber cómo su compañero supo de la información de las armas de sus compañeros.

"Pues lo que hice fue lanzar una onda expansiva la noche anterior, que se supone que nos iba a tocar 'entrenar' con la niña rosa". Onyx Dijo como si nada.

Los ojos del castaño se abrieron por completo. "Espera, ¿Estás diciendo que mientras yo dormía tú lanzaste una onda expansiva, por toda la base?". Preguntó impactado.

"Si, lo hice por todo el lugar".

"¿Pero como es que nadie vio o sintió como esa onda se expandía por todo el lugar?".

"Se debe a que mi onda expansivas, es casi irreconocible. Digamos, casi como si fuera invisible. Solo personas con los sentidos altamente entrenados y agudizados podrían detectarlas". Onyx Explicó.

"Bueno, eso es algo nuevo". Dijo rascándose la parte de detrás de su cabeza. "Pero, ¿Que tiene que ver tu onda expansiva con cumplir la promesa que te hice?".

"Ahora que estamos aquí solos y en el Imperio. Podría lanzar una onda expansiva por todo el Imperio, y así podría descubrir un poco más acerca de la capital. Y, quién sabe, también podría descubrir acerca de las Teigu. Si es que hubiera una oculta aquí". La espada sugirió.

Tatsumi se quedó sorprendido por la sugerencia de su compañero. Era una forma convencional, y muy útil, de obtener información del imperio. Sin la necesidad de que ellos tengan que interactuar con algún político corrupto de esta capital. Y lo más importante, no tendrían que matar a nadie en el proceso. Para él castaño, esta sugerencia, en verdad le gustó.

"Muy bien, Onyx. Estoy deacuerdo. hazlo lanza tu onda expansiva y descubramos los misterios de este lugar". El castaño pidió ansioso.

"Para hacer eso, portador. Voy a necesitar que usted me arroje hacia el cielo". La espada pidió.

"Lanzarte al cielo, ¿Por qué quieres que haga eso?". Preguntó confundido por la petición de su amigo.

"Bueno, vera. Para que yo pueda cubrir todo el Imperio, necesito cierta cantidad de altura. Así que, necesito que usted me arroje con todas sus fuerzas hacia arriba". Onyx explicó.

"Pero, en la base dijiste que lanzaste una onda expansiva y no recuerdo haberte lanzado hacia el cielo".

"Eso era diferente, Portador. Tanto la carretera, como la base, eran lugares pequeños y cercanos a mí. Así que, era más fácil para mí crear una onda expansiva. Pero, aquí en una ciudad como el Imperio necesito cierta cantidad de altura para poder crear una onda expansión un poco más grande".

"Oh, entiendo". Dijo el joven ahora comprendiendo todo.

"Me disculpó, por no tener la suficiente fuerza para crear una Onda expansiva por mi cuenta". La Teigu habló sonando algo avergonzado.

"No te disculpes, igual necesito estirarme de vez en cuando". Tatsumi comenzó a estirar sus brazos, mientras sacaba a Onyx de su vaina y la agarrada firmemente del mango de la espada, con una de su manos. "¿Que tan lejos quieres que te arrojé?". Preguntó mientras adoptado a una pose de lanzamiento, directo hacia el cielo.

"Lo más fuerte que usted pueda". Onyx dijo con seriedad.

"Bien, entonces. ¡Ahí va!". Acto seguido, el castaño tiró con fuerza la espada hacia el cielo con una gran fuerza.

A medida que la espada comenzó a alejarse cada vez más, el castaño comenzó a perderla de vista. Luego de que se alejaron lo suficiente, tatsumi dejó de verla. "Espero que esté bien". Se dijo así mismo, preocupado por su compañero. Pero sus preocupaciones fueron calmadas, al ver como de pronto una onda expansiva muy familiar a la que había visto en la carretera tiempo atrás. Empezó a cubrir todo el edificio y a sus alrededores, pronto la onda expansiva comenzó a expandirse tanto que había cubierto por completo los otros edificios que estaban lejos donde él estaba. Tatsumi observo con satisfacción, cómo la onda expansiva, siguió creciendo hasta que finalmente cubrió las murallas que rodeaban el Imperio. El color de la onda, era de un color blanco puro.

La onda expansiva duro varios minutos. Duro alrededor de 30 minutos antes, de que esta se desvaneciera y la espada comenzará a caer en picada. El castaño vio como Onyx comenzara a caer. Al ver a la velocidad con la que caía, se agachó un poco para después dar un salto y atraparla con sus dos manos.

Con éxito, lograr atraparla a mitad de llegar hasta el techo del edificio. "¿Estás bien, Onyx?". Preguntó mientras caida en el techo del hotel.

"Si, estoy Bien, Portador. Ya terminé la onda expansiva, y ahora pude recolectar toda la información sobre éste imperio. Ya podemos irnos". Onyx respondió satisfecho por el resultado que habia obtenido.

Ahora después de haber lanzado su onda expansiva, por el todo el lugar. Onyx, había podido recolectar mucha información sobre este lugar. Su onda expansiva no solo le permitía ver y analizar a toda persona o objeto que entrara en su rango. Si no también le permitía descubrir el pasado y presente de esa persona o objeto. De ahí el como Onyx, supo algo de información de las Teigus de los asesinos. Aunque en éste caso tuvo que tardar un poco más. No solo por el tamaño del imperio, que era bastante grande, y que tuvo que cubrir. Si no también, porque Onyx había hecho que su onda expansiva analizara y profundizará lo que había ocurrido con el tiempo hace más de 1000 años atrás. La Teigu había hecho ésto, porque estaba ansioso por descubrir lo que había pasado con el imperio tiempo atrás mientras el estaba en esa cápsula siendo estudiado.

A pesar de ser un espada, y que no tenía rostro, ni boca. Onyx, mostró en ciertos pero muy pocas ocasiones, señales de ansiedad e impaciencia. Por descubrir lo que había pasado aquí. Ahora que se encontraban solos y habían decidido irse, era el momento justo para hacer su onda expansiva. Ellos se irían, Claro está. Pero al menos, se irían con algo de información sobre este lugar.

Tatsumi coloco a Onyx de nuevo en su espalda y comenzó a caminar hacía el borde del edificio. Preparandose para irse. Levantó su vista para ver que a lo lejos estaba la gran muralla que rodeaba toda la capital. Tenía que llegar hasta ahí, escalarla y después saltarla para poder irse. No sería fácil pero confiaba en que lo lograría. "Bien, aquí vamos". El castaño se preparó un poco, antes de dar un gran salto hacía otro edificio, el empezo a saltar de edificio en edificio. Teniendo cuidado de no ser visto por algún guardia.

Después de saltar sobre otro edificio Tatsumi se tomó un momento para descansar. "Ya casi estamos cerca". Dijo entre respiraciones. Miró hacía arriba y vio que, en efecto, estaban a los unos cuantos saltos más de llegar hasta la muralla.

Mientras estaba preparándose para dar otro saltó, escuchó algo que le llamo la atención. Era al parecer, una especie de grito.

"¿Que fué éso?". El castaño preguntó, detiendose justo cuando estaba por saltar a otro edificio.

"Fue un grito, Portador. Y por sonido que se escuchó, creó que era de ayuda". Onyx informó a su usuario.

"¿Y de dónde viene?". Preguntó con ina expresión seria en su rostro.

"Detectó alrededor de un grupo de personas que están reunidas, a dos casas a su izquierda. Sospecho que de ahí podría haber venido ese grito".

"Entendido". El jóven cambia de dirección se dirigió hacia el lugar donde su Teigu le había informado. Dejaría la idea de irse para otro momento. Ahora mismo, tenía curiosidad y preocupación, por ver de dónde o quién había producido ese grito. Y lo más importante, necesitaba ver, si esa persona estaba en peligro. Dando unos saltos hacía su izquierda, el castaño decidió ver qué estaba ocurriendo en ese lugar.

Segundos después, Tatsumi ya estaba en un pequeño edificio que estaba al lado de un callejón, el castaño aterrizó en la azotea de este y se dirigió hasta el borde dirigió su vista hacia abajo. Pensando qué tal vez de ahí podría haber venido El grito. Miro hacía abajo del callejón oscuro y sucio. Esté callejón era como el resto lleno de basura, botes de esta misma, demasiados llenos que casi parecían a punto de caerse. Era como si nadie hubiera reemplazando los botes por otros más limpios y vacíos.

Sin embargo, eso no fue lo que llamó la atención del castaño. Sino, el hecho de que había alrededor de cinco hombres rodeando a una mujer. Éstos hombres vestían ropa con un diseño muy particular. Por el estilo d esta, sería decir que vendrían de una familia muy adinerada. Ya sea por las botas, pantalones largos, polos de manga corta, y los abrigos que cubrían la mayor parte de su cuerpo.

La mujer que estaba en el centro llevaba una especie de vestido verde que cubría todo su cuerpo. La blusa al parecer, estaba sucia y con algunas partes de esta rota. Las partes rotas estaban parchadas por otro tipo de diferente tela. Debido, a que podía ver que ese vestido. Tenía algunas partes de un color diferente al verde.

Pero eso no fue lo que más le llamó la atención si no las palabras que todos ellos estaban diciendo. Que por el tamaño tamaño estrecho del callejón, hacía que sus voces llegaban hasta arriba. Permitiendo que el castaño pudiera oírlos con claridad.

Lo que hoyo Tatsumi lo dejo sorprendido y asqueado.

""Vamos mujer, sabes que quieres". Dijo uno de ellos te mando por el brazo a la mujer.

"Si, anda lo vamos a disfrutar entre todos. Tu también lo harás". Otro de ellos estaba relamiéndose los labios mientras miraba el cuerpo de la mujer.

La cual, por tener la blusa delgada que llevaba puesta, se podía visualizar que tenía un cuerpo maduro.

"Ya no quiero hacer éso. Por favor déjenme ir". Ella pidió tratando de safarse del agarró del hombre.

"No me hagas reír, de verdad piensas que te puedes ir así como si nada. Mejor deja de hacerte la difícil y solo disfruta". Uno de ellos, le agarró uno de sus pechos, relamiéndose los labios al hacerlo.

Pero antes de que él siquiera pudiera hacer otra cosa. Sintió como una fuerte bofetada aterrizó en su cara.

"¡No me toques!". Grito la mujer, estaba asustada y también molesta bastante insinuaciones a estos tipos.

el sujeto al cual le había tirado la bofetada se agarró su cara tocándose donde le había caído la bofetada. Su expresión de sorpresa se cambió rápidamente a una de enojo e ira. "¡Maldita Perra!". Gritó enojado, antes de darle un golpe a la mujer en el estómago. El golpe fue tan fuerte que provocó que ella pérdida el aire y cayera al suelo de rodillas ahorrándose su vida entre mientras se quejaba del dolor.

"¡Ahora escúchame bien, Zorra!". Él la tomó del cabello mientras la obligaba a levantarse. La mujer tenía una expresión de dolor y lágrimas saliendo de sus ojos. "Por si no lo sabes, Tú fuiste la idiota que nos buscó nos ofreciste mucho dinero a cambio de tu cuerpo. ¿Y ahora qué piensas?. ¿Que porque ya tuviste suficiente nuestro dinero nos vas a dejar con las ganas?. Pues, no fíjate, eres nuestra y vamos a hacer contigo lo que queramos. Así que, mejor coopera, porque si no". El hombre sacó de su abrigo una pequeña, pero afilada navaja y la puso frente a la mujer. Ella se sorprendió y se aterrizó más, temblando por todo su cuerpo mientras la navaja rozaba su cara. "¿Entendiste?".

Ella no respondió.

"¡¿Dije, entendiste?!". Grito nuevamente mientras colocaba la punta cerca de su mejilla. La punta era tan afilada que atravesó su piel y comenzó a sacarle un poco de sangre.

Ella comenzó a llorar mientras desviaba la mirada. "S-si, si entendí. Lo haré, pero por favor. No me hagas daño". Suplicó ella llorando.

Los hombres que estaban rodeando la comenzaron a sonreír con maldad. Uno de ellos comenzó a desabrocharse su pantalón y se bajo los pantalones. "Empieza entonces". Ordenó señalando a su entrepierna.

La mujer sólo se acercó, lentamente mientras las lágrimas seguían saliendo de sus ojos.

Tatsumi quién estaba parado encima del edificio viendo todo no podía creer lo que estaba presenciando sus ojos. Ésto era una nuevo, nivel de corrupción y maldad, que tenía la capital. Justo cuando pensó que las cosas no podían ser peores aquí. Descubrió que aquí también violaban a las personas. Y eso, era una las pocas cosas, que podían sacar de quicio a Tatsumi. Sus puños se comenzaron a cerrar con tanta fuerza, que se podía escuchar con los huesos humanos comenzaron a sonar. sus ojos tenían una iraca sin incontrolable mientras miraba a los hombres que estaban a punto de abusar de esta mujer. El castaño sentía ganas de bajar ahí y darles a todos una paliza. O incluso, pensó llegar hasta matarlos.

A pesar de su negatividad a matar. Tatsumi podía llegar a aceptar que algunas personas sí debían morir. En especial, las personas que hacían este tipo de cosas. Obligar a alguien a hacer algo que el no quiera, era una de las peores cosas que se les podía hacer a una persona. Y más a una persona que no había hecho nada malo para merecerlo.

"Son unos bastardos". Dijo con los dientes apretados. "Merecen sufrir".

"Estoy deacuerdo, Portador. Estás personas merecen ser detenidas, y pagar por lo que están por lo que están haciendo". Onyx dijo, igualmente asqueado y enojado que su Portador.

Cuando la mujer estaba solo pocos centímetros agarrando la cintura de uno de los hombres, que se había baja del pantalón. los otros también empezaron a hacer lo mismo. Fue en ese preciso momento, que para el castaño había sido suficiente.

Dejando de apretar los puños. Tatsumi comenzó a estirar sus manos hacia ambos lados, adoptando una pose como si se estuviera abriendo. Para después dejarse caer hacia adelante y comenzar a descender con rapidez hasta el suelo del callejón donde estaban estas personas.

Mientras los sujetos se preparaban para disfrutar y abusar de la mujer, no se percataron del enorme sombra que empezó a descender encima de ellos. Solo lo hicieron cuando esa enorme sombra, cayo al suelo, provocan un pequeño levantamiento de polvo que atrajó la mirada de todos ahí presentes.

Todos se voltearon para ver que había causado ése impacto. Pero único que pudieron ver fue a una persona totalmente negra, que combinado con el oscuro callejón donde estaban. Lo así casi irreconocible. Y dije casi, Ya que lo único que lo diferenciaba era un par de ojos de color verde. Tenían un color tan fuerte que casi parecían unas esmeraldas.

El castaño había aterrizado con fuerza en el suelo. Para su fortuna, el edificio donde los había estado observando era de tan solo tres pisos así que no había recibido daño alguno. Tatsumi los miró con frialdad de cada uno de ellos y en especial a la mujer que estaba ahí tirada todavía de rodillas. Todos tenían una expresión de confusión y duda en el al verlo.

El joven podía entender por qué. Él llevaba ropas de color oscuro. Tenía un polo de color azul oscuro, juntó con un pantalón de color negro y unas botas marrones. Todo de color negro. Encima, llevaba una chaqueta de color negro con bordes de color plateado en los bordes de la manga de brazo y por su cuello.

La forma en como vestía no parecía importarle. El se puso lo primero que encontró, en su cómoda. En esos momentos, tenía prisa para alejarse de ahí y poder pensar con claridad. Así que, no penso mucho en que debería vestir. Pero ahora, todo eso no parecía relevante.

El no vino hasta aquí, para obtener la opinión sobre su ropa de personas de la capital. El vino aquí, para detener s estás personas. Y por los mismos Dioses, lo iba hacer.

Tatsumi miró a todos y cada uno de ellos. Para luego mirar a la mujer todavía estaba tirada en el suelo. La miró unos segundos antes, de tomar una bocanada de aire. "Diré esto una vez". Dijo tratando de contener su enojo. "Déjenla irse de aquí, y nadie saldrá herido".

Todos los hombres se sorprendieron por lo dicho por el extraño que apareció de repente. Pero su sorpresa suro poco, antes de comenzar a reír sin control. La mujer solo pudo escuchar sus risas, mientras agachaba su cabeza hacía abajo. Tatsumi no reacción ante la risas de los hombres.

Los hombres siguieron riéndose por un rato hasta, que el tipo que sostenía la navaja habló. "Oye tio, no sé quién seas y que estas tratando de probar o hacer. Pero sera mejor que te largues de aquí. Si no quieres terminar muerto". Dijo el mientras movía la navaja hacía un lado, como si tratará de darle una señal para que se fuera.

El castaño no dijo nada. Solo se quedó quieto mirando la navaja que él sostenía, como si estuviera analizando la forma en como la sostenía.

El sujeto al ver que esta persona, no dijo nada. Y tampoco, se atrevió a moverse. O bueno, éso creía. Ya que el callejón era muy estrecho y oscuro, que apenas si se podía ver el mismo. Pero eso el le daba igual, quería que este extrañó se largara y los dejará en paz. Y se iba a ir, de vivo. O, muerto.

"Oye, ¿Idiota que no me oíste?". Preguntó frustrado por el silencio de este tipo. "Lárgate, ahora. O no estarás vivo para otro día".

"Se los advertí". El extraño misterioso, ocultó entre las sombras finalmente habló. "Ahora, pagarán".

"¿Eh, que diablos dic...?". Antes de que pudiera terminar de hablar. Un puño fue directo a su boca, ocasionando que se callará de repente y este fuera mandado a volar hacía atrás. El callejón tenía un pequeño muro de ladrillos, al final de éste. Evitando y bloqueando el paso a las personas. El sujeto que tenía la navaja, fue directo hacía ese muro y se estrelló en éste. La navaja estaba sosteniendo se había caído al suelo.

El sonido del metal de la pequeña, cayendo al suelo. Fue opacada por sonido del cuerpo del sujeto estrellándose con el muro de ladrillos. Los demás hombres miraron éstos con evidente asombró. Tatsumi quien le había dado un golpe a ese tipo. Se mantuvo quieto, el esperando a que el tipo que golpeó se estrellará y cayera al suelo. El castaño se mantuvo callado, mientras se giraba para ver al resto de los hombres, los miró a todos y dijo con una voz firme, pero intensa. "¿Quien sigue?".

Su pregunta provocó el efecto que el esperaba de éstos tipos. Uno de ellos reaccionó, y con una expresión de enojó se abalanzó contra de él. Extendió sus brazos, en dirección de hacía él, como si tratar de atraparlo para golpear. Otro de ellos, también reaccionó, y saco de su abrigo una pequeña espada de tamaño corta y corrió hacia él.

"Estás muerto, Idiota".

"Pagarás por ésto".

Tatsumi los vio como se acercaban y espero a que se acercarán lo suficiente, para actuar. Cuando uno de ellos se acercó lo suficiente, tatsumi dió un salto por encima de éste. Y haciendo una voltereta, aterrizó atrás de él. Se paró enfrente del otro que saco la pequeña espada, y con agilidad y rapidez. Atrapó con una de sus manos el brazo dónde sostenía la espada y comenzó a apretar con fuerza su brazo.

"Suéltame, pequeña mierda". Grito enojado, y algo dolido, por la presión que estaba sintiendo en su brazo.

Tatsumi no se inmutó por el insulto. En cambio, solo se concentró en apretar cada vez más el brazo del tipo. Pronto, la fuerza que el joven hacía, era tanta, que el sujeto tuvo que soltar la espada y comenzar a arrodillarse del dolor. El tipo trató de quitar la mano del castaño de su brazo, pero la fuerza que el joven ponía era tanta, que era casi imposible de liberarse. Dioses, parecía casi como si tuviera siendo aplastado por una máquina.

Tatsumi siguió apretando más y más. Hasta que el tipo se quedó de rodillas frente a él, gimiendo por el dolor. El joven lo miró mientras se retorcía del dolor, vio sus ojos, pero en vez de ver terror y arrepentimiento. Solo vio una mirada de complicidad y burla. Confundido por ver esa mirada, levantó una ceja en su rostro. ¿No entendía el porque hacía esa mirada?. ¿Porque hacía esa mirada?. Sin embargo, su confusión fue contestada al escuchar cómo detrás de él alguien se estaba acercando. No tenía qué voltearse para descubrir quién era. Era el tipo al cual había evadido, y seguramente se preparaba para atacarlo.

Y estaba en lo correcto, porque atrás de él. El sujeto estaba alistando un puño para dárselo en la espalda. Pero antes que ese golpe le diera. Tatsumi soltó el brazo y se movió aun lado. Dejó que el golpe de ese tipo siguiera su camino. Y como ya sabía el resultado. Ése golpe, fue directo a la cara del tipo que estaba arrodillado en el suelo por el dolor. El golpe que el otro le había dado, provocó que esté fuera mandado al suelo con fuerza. Quedando inconsciente.

El sujeto que lanzó el golpe abrió los ojos por la sorpresa. Estaba tan cegado por golpear a ese chico que no se detuvo, y siguió sin darse cuenta de a quien podría impactarle. Le volteó para tratar de ver al castaño, pero debido a las ropas oscuras que llevaba pues está asomándole el hecho que todavía era muy oscuro en el callejón lo hacía de casi imposible poder visualizarlo. Antes de que el tipo que había lanzado ése puño, pudiera tratar de dar un paso hacía adelante, para intentar al menos, sentir al castaño.

El sintió como unos brazos lo agarraron del cuello y la cabeza. Sorprendido por la repentina aparición de unos brazos en su cabeza y el intento quitárselos de encima. Pero, apneas puso sus manos en esos brazos. Éstos mismos comenzaron a cerrarse con fuerza y comenzaron a presionar su garganta, evitando que el oxígeno entrará a sus pulmones. A sentir, que su garganta se empezaba a cerrar y no podía respirar. Rápidamente, el hombre entró en pánico y empezó a tratar desesperadamente en quitarse los brazos que tenía en su cuello.

el sujeto se llevó ambas manos hacia esos brazos tratando de quitárselos de encima al ver que no estaba funcionando comenzó a moverse a un lado para otro intentando sacudirse a la persona que estaba sintiendo detrás de él.

Pero a pesar de todos sus esfuerzos, el hombre no pudo liberarse a tiempo y poco a poco toda su visión comenzó a volverse nublosa. Luego de unos segundos de intensa lucha por liberarse, finalmente el hombre comenzó a perder poco a poco sus fuerzas, y calló desmayado hacia el suelo.

Tatsumi quien había puesto sus brazos alrededor de su cabeza, sintió como el hombre dejó de moverse y luchar. Quitó sus brazos de su cabeza y dejó tirado al tipo en el suelo.

El castaño dejó escapar un suspiro de cansancio. Hacer esa llave, le había acostado un poco. No solo por el esfuerzo que tuvo que hacer para evitar que el tipo se soltará de su agarré. Sino también, por la fuerza qué puso alrededor de su cuello.

Mientras miraba al sujeto que había quedado inconsciente por la llave que hizo, escuchó el sonido de algo metálico resonando a un lado suyo. Al girarse a su derecha, vio que otro de los hombres, tenía en su mano una pistola apuntándole. En su cara tenía una sonrisa de triunfo, mientras apuntaba con ella. El era el único, que al menos podía visualizar un poco el aspecto de él. No lo podía ver por completo, ni siquiera podía reconocerlo. Pero aún así, sus ojos estaban lo suficientemente entrenados, como para al menos visualizar un poco la forma de este individuo.

"Fin del juego, Idiota". Dijo mientras se preparaba para prestar el gatillo. "Últimas palabras".

El joven alzó las manos hacia arriba. En señal, como si dijera que se estaba rindiendo. Mientras seguía levantando las manos, las llevó lentamente hacia su nuca, muy cerca de la espada que estaba detrás de él, escondida debajo de su gran abrigo de color negro. Cuando sintió el mango de su espada y dijo con una voz firme, las siguientes palabras. "Onyx".

El sujeto que tenía el arma, lo miró confundido al escuchar esas palabras. No entendía qué estaba diciendo. Pero antes de que pudiera siquiera preguntarle, o apretar el gatillo del arma. Sintió como la mano donde sostenía su pistola, se empezó a cerrar un poco. Confundido por sentir eso. Miró su mano donde sostenía la pistola y, para su sorpresa, vio que aquella pistola se empezó a escaparle de sus manos. La pistola cayó de sus manos y termina en el suelo cortada en diferentes trozos y pedazos.

El sujeto quedó en shock, mientras a su vez miro la pistola para luego mirar al castaño. Al ver de nuevo a esa persona, se llevó una gran sorpresa ver que esta tenía una espada en una sus manos. En sus ojos, había una mirada mezclada entre el asombro, la confusión y el terror. En que momento apareció una espada delante de él.

El castaño lo miró un momento, antes de darle un golpe con su espada. Moviendo su hoja, en dirección del pecho de su enemigo. Le dió un profundo y poderoso corte que lo mandó a estrellarse con una de las paredes del callejón. A pesar de que le había dado un corte a su piel, no lo había matado. Solo habían quedado inconsciente, por el impacto de la espada y el muro donde se golpeó. El único que quedó parado y consiente, fue el tipo que se había bajado los pantalones y era el que estaba mirando el castaño totalmente aterrado.

Tatsumi se volvió lentamente para mirar a este sujeto. Quién a pesar de que el lugar era totalmente oscuro. Y que el castaño estaba vestido de negro, lo que le hacía casi imposible reconocerlo. Podía sentir la mirada llena de odio y asco que este le estaba lanzando. Al igual, que pudo ver el reflejo de la espada brillando en la intensa oscuridad.

El sujeto miró a sus cuatro compañeros heridos e inconscientes, tirados en el suelo. Para después comenzar a temblar y empezar a correr en dirección de la salida del callejón. No era idiota, sabía que si no se iba terminaría igual o peor que los otros. Lo único que podía y era la opción más razonable era huir.

El castaño lo vio alejarse, mientras alistaba su espada para arrojársela y que quedará inconsciente.

"Terminemos con ésto". Dijo en su cabeza mientras apuntó su arma hacía él.

Sin embargo, Tatsumi apenas apuntó su espada hacia este tipo. Vió como una luz de color blanco fue disparada de la hoja de esta, e impactó de relleno en la espalda del sujeto que estaba corriendo. Lo siguiente que se escuchó fue un grito de dolor racionando por todo el callejón. Lo siguiente que se escuchó fue algo pesado caer al suelo.

El castaño miro esto con evidente asombro. Miro la espada en su mano y luego la volteó de frente hacía él. "¿Onyx, tu hiciste éso?". Preguntó a la Teigu en su mano.

"Si, Portador. Fui yo, pense que talvez podría darme mi parte en está pelea". Respondió la Teigu.

"No sabía que podías lanzar rayos de tu hoja". Dijo aún sorprendido por la acción que vió antes.

"Recuerde que no solo soy una simple arma, Portador. Soy, Onyx: Ultimate Protection. La Teigu Número 49 ". Onyx habló con orgullo. "Puedo hacer muchas cosas, que solo ser un arma".

"Si, lo puedo ver". El castaño habló, mientras miraba el cuerpo algo quemado del sujeto.

El joven guardó su espada, devolviendola en su vaina que estaba detrás de él, Oculta por su chaqueta. Miro a su alrededor, y vio todo el desastre que había hecho. Tenía expresión de incomodidad y lastima en su rostro.

La mujer que estaba todavía agachada, estaba con una cara de asombro y miedo en su cara. Había listo todo lo que había ocurrido, el cómo esta persona apareció de la nada y había enfrentado a sus agresores derrotándolos uno a uno. La mujer al ver a esta persona parecer pensó que terminaría muerta por intentar ayudarla. Pero después de lo que vio, obviamente, se había equivocado. No sólo este individuo había derrotado sus agresores. Si no también, lo había hecho con una fuerza que la hacía casi temblar de miedo.

Ella no sabía que hacer a continuación. Por un lado sentía un profundo agradecimiento por esta persona. Porque gracias a él, éstos hombres no pudieron abusar de ella. Pero por otro lado, sentía un profundo miedo hacia esta misma persona. ¿Y porque?. Simple, ella misma vió como el arma de éste individuo, disparó un extraño rayo que quemó al último de estos sujetos. Ella comenzó a levantarse, mientras el castaño estaba mirando a su alrededor. Ella trató de dar unos pasos lentos, pero suaves hacía la salida del callejón. Pese a saber que esta persona la salvó. El hecho de ver como su arma disparó un extraño rayo, la hizo sentirse muy intimidada. Por lo que, ella trató de caminar hacía la salida. Tratando de alejarse de aquí.

Pero apenas pudo dar unos pasos antes de sentir como un dolor profundo empezará a aparecer en su estómago. El dolor que sentía era tan inmenso, que no pudo evitar soltar un quejido de dolor. Ella llevó sus manos hacía su barriga y volvió a arrodillarse mientras seguía quedándose del inmenso dolor.

Tatsumi quién seguía mirando a los 5 hombres inconscientes. Pensaba en lo que haría a continuación. "Creó que debería amarrarlos, y dejar que los guardias se encarguen de ellos". El jóven comenzó a caminar hacia uno de ellos y empezó a arrastrarlo junto a otro que estaba inconsciente. El castaño metió su mano en su chaqueta negra y sacó de esta, un par de cuerdas, que tenía a la mano y comenzó a atar las manos y los pies de cada uno.

Al cabo de unos segundos había terminado de atar a los cinco hombres y luego los colocó todos juntos. "Bien con eso es todo". Pensó mientras se pasaba una de sus manos por su frente. "Ahora, puedo continua...".

"Ah".

El quejido de una persona llamó la atención del castaño, haciendo que esté se volteara y mirara, cómo la mujer que había estado a merced de estos hombres. Comenzaba a agarrarse el estómago y empezaba a caerse al suelo mientras unas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. Vió la expresión de sufrimiento y dolor en su cara. Parecía estar agonizando, por algo que le estaba pasando.

Tatsumi sin pensarlo dos veces, corrió hacía ella. Se arrodilló a su lado. "Oye, ¿Estas bien?". Preguntó preocupado por el estado que ella mostraba.

Ella solo pudo soltar otro gemido, antes de soltar un chorro de sangre de su boca. Esto asustó mucho al jóven. Con un movimiento rápido, tomó a la mujer en sus brazos y la levantó en sus brazos.

El, salió del callejón junto a la mujer en sus brazos, buscando desesperadamente en hospital que este abierto. Se giró a ambos lados, para ver si estaban abiertos. Pero todo estaba cerrado. "Maldición, ahora que hago". Si dijo tratando de encontrar un lugar donde puedan ayudar a esta mujer.

"Portador, detectó que un guardia se aproxima a usted". Onyx alertó a su usuario.

"Demonios". Tatsumi maldijo en voz baja.

Y como si las palabras de Onyx no hubieran sido suficientes ahora. Efectivamente, un guardia apareció al lado de una esquina. Y lamentablemente, lo vió.

"Oye, ¿Quien eres tú?". Grito el guardia al ver al castaño cargando a la mujer. "¿Que haces aquí a estas horas?".

Tatsumi no se molestó en contestar esa pregunta. En cambio, se agachó un poco antes de dar un saltó hacía el techo de un edificio que estaba cerca. El guardia al ver que se está yendo, corrió hacia él, para tratar de detenerla. Pero ya era demasiado tarde. Para cuando él llegó, tatsumi ya había dado varios saltos hacia otros edificios, y se había alejado desapareciendo entre la noche y la luz de la luna.

"Maldición". Dijo enojado el guardia por ver que ese sujeto se había ido. "¿Quien rayos era ese tipo?".

El guardia escuchó unos débiles gemidos, viniendo de donde había salido el castaño. Por lo que, se giró y se adentro en el callejón. Solo para ver, a los 5 hombres golpeados y amarrados apilados entre si. Lo único que el guardia pudo decir al ver esto fue. "¿Que mierda ocurrió aquí?".

Calles de la Capital - 2:00 am.

Tatsumi estaba saltando edificio entre edificio tratando de alejarse lo más posible de ese lugar. Después de varios saltos llegó al mismo hotel, donde había estado. Tomó a la mujer en sus brazos, y la dejó suavemente en el techo del edificio.

"Bien, creó que lo perdí". Dijo entre respiraciones.

"Ya no siento la presencia de ningun guardia cerca de nosotros, Portador. Los hemos perdido".

"Bien, eso esta bien". Tatsumi estaba sonriendo por el haber perdido al guardia, pero dejó de hacerlo al voltear su mirada hacía la mujer que todavía soltaba, debiles gemidos de dolor.

El castaño se acercó a ella, mientras la miraba con algo de pena y tristeza. Se arrodilló a ella y tocó su frente, notando la temperatura alta que esta teniendo. "Dioses, esta hirviendo". Dijo preocupado. "Onyx, dime. ¿Como está?".

"Acerqueme a ella". Pidió el Teigu.

Haciendo caso, sacó a Onyx de su vaina y la puso aun lado de ella. Al estar al lado de ella, Onyx comenzó abrir y cubrió todo el cuerpo de la mujer. El brillo era algo similar al que Onyx había hecho cuando conoció a Tatsumi en el bosque tiempo atrás, para curar sus heridas. Pero la diferencia aquí, era que Onyx solo estaba revisando el cuerpo y el estado de salud de la mujer. Más no lo estaba curando. El brillo cesó unos segundos después.

"Ya terminé". La Teigu avisó.

El castaño tomó de nuevo su espada y la miró preocupado. "¿Como está Onyx?". Preguntó inquietó.

"Esta muy mal, Portador". Respondió con una voz triste. "Todo su cuerpo, esta llenó de diferentes tipos de enfermedades. Enfermedades, las cuales les a causado, diferentes tipos de reacciones. Como vómito, mareo, ataques cardíacos, falta de respiración, entre otros".

"Por los dioses". Tatsumi quedó en shock, por lo dicho de su Teigu. "¿Cómo es que terminó así?". Se dijo así mismo.

"Por lo que pude ver sus recuerdos, ella misma los consiguió".

El joven de ojos esmeraldas quedo confundido por ésto. "¿Que quieres decir?".

Onyx tomo un momento, antes de responder. "Ella tuvo relaciones sexuales con otros hombres, a cambio de una buena cantidad de dinero. Ella contrajo muchas enfermedades por éso".

Tatsumi se quedó en silencio. Su expresión de confusión fue reemplazada por una inexpresiva. El se giró y miro a la mujer, ahora como si estuviera tratando de entender lo que le dijo Onyx. A pesar de saber éso, igual se preocupaba por el estado en el que se encontraba. Pero, aún así, decidió preguntarle algo a Onyx. "¿Ella es una prostituta?". Preguntó dudoso.

"No Portador. No es una prostituta. Ella tuvo un motivo para hacer éso".

"¿Un motivo?". Se preguntó.

"Si, Portador. Ella hizo eso, para vengar a su marido". Onyx explicó con seriedad. "Ella se vendió para contratar los servicios de unos asesinos, para que puedan matar a la persona que fue responsable de la perdida de su esposo".

Tatsumi miró al cielo. Su mente comenzó a analizar cada palabra que dijo Onyx. "Ella se vendió para contratar a unos asesinos, para vengar a su marido". Esas palabras le hicieron eco en su mente. Parecía como las hubiera escuchado antes. Tratando de comprender el porque se le hacían tan familiar, trató de recordar. Pasando unos segundos, finalmente su mente le dió la respuesta ante su pregunta.

El castaño abrió sus ojos por la sorpresa. El ahora comprendió todo. Se giró para mirar a la mujer, ahora con una expresión de asombro y conmoción. Todo su cuerpo comenzo a temblar. "Ella...". Dijo con su boca aún temblando. "Ella, es la mujer, que pidió los servicios de Night Raid".

"¿De que habla, Portador?". Preguntó la Teigu.

"Ella, es la mujer, a la cuál vengue a su marido matando a Ogro". Habló con una sonrisa dudosa.

Onyx se impresionó por las palabras de su usuario. Tenía sentido lo que estaba diciendo su Portador. La Teigu había visto el pasado de esta mujer. Y en efecto, ella era la que había pedido los servicios de los asesinos a los cuales ellos habían unido. Para la Teigu, esto era, sin duda, una gran sorpresa. Nunca esperaron toparse con esta mujer.

Tatsumi comenzó a llorar, mientras pasaba su mano por su cuerpo. Levantó un poco su vestido y al ver parte de cuerpo, descubrió que gran parte de éste, estaba cubierto por unas manchas de color oscura. El castaño sentía vergüenza, por pensar que ella era una cualquiera. Se lamentaba por haberla juzgado así como si nada.

Acarició lentamente su rostro, mientras a su vez susurraba unas cuantas palabras. "Lo siento". Dijo de caído.

De pronto, el cuerpo de la mujer comenzó a moverse agitadamente, y de su boca empezó a escupir una especie de espuma blanca.

Asustado por el repentino cambio de estado de la mujer, el castaño buscó respuestas en su Teigu. "¿Onyx, que le pasá?".

"Es su corazón, Portador. Esta sufriendo un ataque". Respondió igualmente asustado.

El castaño miró triste e impotente, el como la pobre mujer estaba moviéndose tan bruscamente. Los gemidos suaves de dolor que estaba haciendo hace rato. Ahora, eran reemplazados por gemidos aún más fuertes que detonaban que ella estaba sufriendo.

El castaño no pudo soportar ver ésto. Tenía que haber una forma de ayudarla. Una forma de encontrar un hospital o alguien que los pueda ayudar. a pesar de saber que posiblemente lo puedan ver e interrogar sobre el por qué estaba ahí. Al castaño no le importaba, siempre y cuando pudiera salvar la vida de esta pobre alma inocente. Pero no había, nadie que lo pudiera ayudar. Ahora mismo las personas estaban durmiendo y los establecimientos no abrirían hasta que el sol empezará a salir. Tatsumi se maldijo internamente, por ver que no podía hacer nada. "¡¿Que puedo hacer para ayudarla?!". Grito impotente y llenó de desesperación.

Onyx sintiendo el grito de desesperación de su portador decidió hacer algo. "Portador, puedo ayudarlo".

"¿Como Onyx?". Preguntó desesperado.

"Rápido, coloqueme en sus manos". Ordenó el Teigu.

Tatsumi sin saber que hacer, decidió hacer caso. Colocó a Onyx en sus dos manos, esperando a que su compañero hiciera algo. Y Onyx, no perdió tiempo en hacerlo. La espada que era la forma predominante de Onyx, comenzó a brillar, para después adoptar y transformarse en otra cosa.

El castaño vio esto sorprendido. La espada, se convirtió en un par de guantes largos. Estos ya estaban puestos en las manos del castaño.

"¿Que es ésto, Onyx?". Preguntó confundido por los extraños guantes en sus manos.

"Le presento, el Teigu Perfector: Las Gloriosas Manos de Dios". Onyx anuncio. "Este Teigu es capaz de curar cualquier herida del cuerpo humano. Ya sea heridas menores o heridas mortales".

El castaño se maravilló por el Teigus que tenía en sus manos. El diseñó que estos tenían, se asemejaban bastante, a unos guantes que usaban los medicos. Parecían ser a los que se usaban para operaciones.

"Es increíble". Dijo observando con detalle los guantes. Pero su atención pronto volvió a la mujer que estaba convulsionando frente a él. "¿Y ahora como los usó?". Preguntó preocupado. A pesar de tener un Teigu que pudiera curar cualquier herida, el castaño no sabía en realidad cómo usarlos. Y eso lo estaba matando de preocupación.

"Solo dejémelo a mí, Portador". Habló Onyx con confianza.

Tatsumi asintió y comenzó a acercarse con cautela a la mujer. Pero, cuando estaba a poco centímetros de ella sintió como la mano de ella detuvo las suyas. Ella debió haber recuperado el control de su cuerpo porque detuvo al castaño de continuar, mientras lo miraba suplicante. "Por, favor". Dijo débilmente.

El castaño se sorprendió por su toqué, pero el le dedicó una sonrisa amable. "No te preocupes, te salvaremos". Prometió él.

La mujer, dudosa de las posibles intenciones y consecuencias del joven. Decidió vacilante dejarlo continuar. Total, igual no tenía nada que perder.

El joven de ojos esmeraldas, junto con Onyx prosiguieron a continuar con su trabajo. Con movimientos rápidos pero precisos. Comenzó a usar el Teigu. Tatsumi sintió como sus manos se movían solas. Guiadas y controladas por Onyx, sus manos actuaron como el hubiera hecho ésto antes. Aún sabiendo que era la primera que vez que usaba este tipo de Teigu, los movimientos y acciones que realizaba, decían todo lo contrario.

Después de unas cuantas horas, finalmente terminó. Tatsumi se alejó de la mujer, respirando algo nervioso por saber si había funcionado. La mujer comenzó a mover de un lado a otro. Pronto todo su cuerpo, comenzó a sufrir un cambio. Las manchas que tenía por todo su ser, comenzaron a desaparecer. El aspecto de la mujer cambio. Su aspecto demacrado, ahora fue reemplazado por uno más, humano.

Tatsumi sonrió al ver ésto. Al parecer logró curarla.

Los ojos de la mujer se abrieron un poco, el dolor que antes la dominaba se había desvanecido. Era como nunca hubiera estado ahí. Ella miró hacía el cielo, la hermosa noche se podía presenciar con claridad desde donde, que ella podia estar. Ella se giró a su lado y miró al castaño que la estaba observando. El joven al encontrarse con la mirada de la mujer, se congeló en dónde estaba. La mujer lo miró sin ninguna expresión de dolor, culpa, odió o rencor. En cambio, solo le dedicó una mirada llena de, felicidad, y alivió. Ella aún, sabiendo y sintiendo que ya no sentía dolor. Todavía sentía como su cuerpo estaba, cansado y agotado. Sentía como el sueño la dominaba. Pero antes de hacerlo, miró al castaño a los ojos. Y dijo con las pocas fuerzas que le quedaban las siguientes palabras. "Gracias".

Tatsumi se quedó callado. No respondió ante las palabras de la mujer, solo se quedó quieto viéndola como ella se quedaba dormida. El joven de ojos esmeraldas, no sabía que hacer o decir. Lo había hecho. Había salvado a alguien. Miro sus manos. Ambas estaban cubiertas por la sangre de está mujer. Pero esta sangre, no era por haberla matado. Si no, por haberla salvado. Salvado. ¿Salvado?. El la salvó. El Y Onyx, lograron evitar que sufra. Que muriera. Ellos, salvaron a alguien. Tatsumi se quedó ahí parado, con sus manos aún cubiertas por los guantes que Onyx había tomado la forma para ayudarlo en esta oportunidad.

El agachó su cabeza y miro nuevamente dus manos, para después comenzar llorar. Pero sus lágrimas, en esta ocasión, no eran por tristeza o arrepentimiento. Si no, por que estaba feliz. Feliz, por lo que había hecho. El castaño levantó sus manos y dijo con orgullo y alegría. "¡Salvamos a alguien!. ¡Salvamos a alguien Onyx!". Dijo con todas sus fuerzas.

"Si Portador. Lo hicimos". Onyx habló con la misma alegría y ánimo que estaba experimentado su portador.

Capital Imperial - 6:30 am.

Tatsumi estaba sentado en la muralla que protegía todo el imperio. Estaba sentado de rodillas, con una expresión pensativa en su rostro. Había llegado aquí luego de haber dejado a la mujer en el mismo hotel, donde la había llevado y curado. Apenas terminó de estar alegré por lo que hizo. El jóven reviso a la mujer, viendo si había alguna herida que ella podría aún tener. Afortunadamente, no tenía nada. Solo estaba cansada. O al menos, eso fue lo que le dijo Onyx.

El Teigu le había dicho que el proceso para curar a alguien con Perfector, podía llegar a ser muy agotador. Por lo que era normal que ella estuviera así. El castaño pese a saber éso, no podía dejar aquí. Tenía que dejar en un lugar seguro, hasta que se recuperará. Por desgracia, Onyx quién había lanzado su Onda expansiva por toda la capital. Le informo que los establecimientos no estarían funcionando hasta dentro de las 7 de las mañana. Osea, no hasta dentro de 3 horas. Sin embargo, el hombre donde estaban ellos, abriría cerca de las 6 de la mañana.

El castaño sacó un reloj de su chaqueta, y miró que eran las 4:30 am. Faltan 1:30 para que puedan abrir. Así que, viendo que faltaba poco para que pudieran abrir y ver que ella ya no corría ningún riesgo decidió esperar pacientemente a que el tiempo su cumpliera.

Después de unas horas esperando, por fin, el hotel había abierto 5 minutos antes de las 6. Apenas el castaño se dió cuenta de ésto, no dudo en bajar hacia la entrada del hotel, para poder ingresar y dejar a la mujer, en un cuarto para que se pudiera recuperar completamente. Cuando el entro, la recepción del hotel era un hombre mayor de edad, que al ver como él ingresó con una mujer adulta lo miró un tanto desconfiado. Sin embargo, su desconfianza se esfumó tan rápido como el joven le mostró una bolsa llena de dinero. Ni bien mostró el dinero y pidió un cuarto, el encargado le dio la llave y lo ayudo a dejar a la mujer a su cuarto.

Cuando cruzaron la puerta, con rapidez la cerró y dejó a la mujer en la cama. La habitación que él había alquilado era de una sola habitación, con una ventana. Había una cama, unos tocadores de noche a cada lado de esta. Había varias pinturas en cada pared de la habitación. Había un gran espejo que estaba arriba de la cama. Tatsumi no le interesó qué propósito tenía un espejo pegar encima de una cama. lo único que dice al ingresar fue dejar a la mujer suavemente en la cama para después irse de ahí. Saliendo por la ventana de la habitación, hábilmente dio pequeño, pero precisos saltos. En cada uno de las otras ventanas, de los otros cuartos, para después saltar hacia unas escaleras de metal que estaban pegadas al lado izquierdo del hotel y comenzar a descender hasta el suelo.

Cuando sus pies tocaron el suelo, se alejó corriendo sin mirar atrás. Tenía confianza en que la mujer estaría bien. Le había pagado el encargado toda una semana en ese hotel. Y también, le había pedido que no los interrumpir en lo más absoluto. Cosa que, el encargado, hizo con una sonrisa pícara.

Al finalizar con su tarea el castaño sigue su camino hacia la Gran muralla del imperio. La Gran muralla estaba hecha de puras piedras grandes y medianas y de cemento. Había algunas que estaban sueltas lo que le permitió el castaño poder escalarlo con facilidad. El jóven cuando finalmente llegó a la cima, vió el exterior que había fuera de la capital. Una sonrisa apareció en su rostro. Ahí estaba.

Su oportunidad de irse.

La oportunidad de volver a su hogar y abandonar todo ésto.

Su oportunidad, de largarse de una vez.

Y eso iba hacer. Pero. Apenas pudo dar un paso, antes de detenerse. Su sonrisa de alegría se desvaneció tan pronto como la tuvo. En su pecho se comenzó a sentir algo. Era algo que no podía describir. Era algo como si, le doliera. Como si algo dentro de él, le dijera que esto no era una buena idea. Confundido, por esté extraño sentimiento. El joven se sentó tratando de entender, el porque se sentía así. Se quedó ahí, sentado. Tratando de descifrar este nuevo sentimiento que se manifestó dentro de él.

El estuvo así durante varios minutos. No se movió. No hacía nada más que quedarse ahí sentado, agarrándose el pecho. Su rostro tenía un expresión de confusión.

"¿Porque siento ésto?. ¿Porque siento, como si me doliera hacer ésto?". Se preguntó en su cabeza. "Se supone que esto iba hacer. Se supone ésto es lo que quiero, no?". El giró su cabeza hacía atrás mirando la capital. "Este lugar, es tan, podrido. Todo aquí, es tan, corrupto. Cada persona aquí, solo busca su propio beneficio. No hay nadie bueno aquí ".

La imagen de los asesinos de Night Raid sonriendo, apareció de pronto en la mente del castaño.

Tatsumi adoptó una mueca de duda. "Bueno, excepto ellos. Son, buenas, personas". Dijo sin estar seguro. "Pero los métodos que usan. Las vidas que toman. ¿De verdad, es necesario hacer eso?". El miró sus manos ahora sin un rastro de sangre. "Aún cuando Onyx volvió a su forma original, la sangre que tenía en mis manos aún con los guantes puestos, no era la misma que la que yo he tenido cuando maté en Night Raid. Yo salve a alguien. Yo y Onyx". Miro hacía arriba. "Si tan solo pudiera hacer que ellos comprendiera que mi punto de vista sobre matar". Pensó deprimido.

"Portador, Talvez pueda ayudarlo con éso". La Teigu interrumpió sus pensamientos.

"¿De que hablás Onyx?". Preguntó a su compañero.

"Podría manipular las mentes de ellos para fueran un poco más, 'comprensivos', con su punto de vista". Onyx dijo. "¿Que le parece?".

Tatsumi se quedó callado como si lo estuviera considerando. Pero, movió su cabeza de un lado a otro. "No Onyx, no hagas eso. No quiero obligar a que ellos me entiendan yo quiero que ellos lo hagan por voluntad propia. Y si no pueden, entonces respeto sus propias opiniones". El castaño miro las lejanas colinas donde se supone iba a salir el sol. "Cada uno merece ser escuchado y respetado".

"Esta bien. Me disculpó, por sugerirle éso". Onyx se disculpo.

"No te preocupes, se que solo querías ayudarme". El castaño tratando de calmar a su compañero.

Mientras el joven miraba las montañas. Se preguntaba que podia hacer ahora. Por un lado, aquí estaba. La oportunidad de irse y volver a lo que consideraba su hogar, su aldea. Estar con su gente, personas que lo comprendían y entendían. Pero, por otro lado, no podía evitar sentir este extraña sensación de vacío, que sentía al pensar en dejar este lugar tan malvado. Como si pensará que dejar este lugar tan pronto fuera una mala idea. Como si de alguna forma, estuviera abandonando sus ideales al irse.

El castaño cerró sus ojos y dejo escapar un suspiro. "Ojalá pudiera encontrar una esta respuesta a este dilema que siento".

De pronto una luz comenzó aparecer en sus ojos, que pronto se empezo a esparcir y cubrir todo su cara y después su cuerpo. Confundido y un poco molesto para repentina luz que apareció de la nada. Tatsumi abrió sus ojos y lo primero que vió, aparte de la luz que se le entró en los ojos. Era como el sol empezaba a salir de las montañas.

"El amanecer". Dijo sorprendido por ver el sol salir. En efecto el sol se mostro en todo su esplendor. Anunciando, un nuevo día, para la capital. "Es, tan lindo". Comentó él, maravillado por la luz tan hermosa que el sol daba.

De la nada la mirada y expresión de alegría, del joven castaño, se cambio a una de asombro. Sus ojos miraron fijamente el sol salir. El como esté salía, para anunciar un nuevo día. Para a ver generado algo en el jóven. Ya que, por extraño que parezca, sentía como si tan solo ver ése hermoso amanecer, le hubiera dado la repuesta que el tanto busca.

Parándose de forma inmediata y casi desesperada. Se volteó al imperio y miro al palacio imperial. Recordó todo lo que vió ahí. Las mentiras, las manipulaciones, las violaciones, los asesinos, etc. Todo eso recordó. Y aún así, con una expresión seria pero decidida habló.

"Onyx, he tomado una decisión".

"¿Cual es, Portador?". Preguntó El Teigu.

"Te lo diré, pero antes necesito que me digas si me apoyaras en todo lo que haga". Pidió el jóven.

Onyx sintiendo con antelación la decisión que su Portador había tomado, decidió responder. "Usted, siempre podra contar conmigo, Portador". Onyx habló con una voz de expresaba confianza y determinación.

Tatsumi sonrió y se volteó para ver hacía el otro lado de la muralla, donde habían vários árboles y bosques. "Bien, aquí vamos". Gritó para después dar un salto y salir por fin del imperio.


Base de Night Raid 7:30 am.

En la base de los asesinos más infames y buscados de la capital los miembros de Night Raid. Comenzaron a despertar para dirigirse a desayunar y mientras caminaban. Ellos tuvieron una conversación muy peculiar. Pero cómo asemos altamente entrenados, pudieron hablar de eso de forma calmada y civilizada.

"¡¿Como pudiste dejar que se fuera?!". La voz de mine se hizo escuchar por todo el pasillo.

"Tranquila Mine, no es para tanto". Leone habló tratando de calmar a su compañera.

"¡¿Que no es para tanto?!. ¡¿Que no es para tanto?!. Mine se detuvo a mitad de camino y se giró para ver a la rubia. "¡Si es para tanto, maldita sea!. ¡No debiste dejar que Tatsumi se fuera!. ¡¿Acaso no tienes idea de lo que haz hecho?!". Ella le gritó enojada.

"Yo no veo el problema con el se fuera". Dijo Leone mientras llevaba sus manos detrás de su cabeza.

Mine pareció apuntó de explotar de rabia. "¡¿Que no ves el problema?!. Yo te diré cuál es el maldito problema". Ella alzo una de sus manos y mostró cuatro de sus dedos. "Primero, ése chico, nos conoce a cada uno de nosotros y sabe la ubicación de nuestro escondite. Segundo, hace poco descubrimos que no esta dispuesto a matar a nadie. Incluso si eso significa salvar a este puto imperio. Tres, cuando nos despertamos tu vienes y nos dices que el ya no estaba en su cuarto". Mine alzo un último dedo, antes de volver hablar. "Y Cuarto, Tu la mujer que lo trajo en primer lugar, ni siquiera fuiste capaz de ir por él. ¡¿Ahora entiendes el problema?!". Preguntó sin bajar el tono agresivo que tenía.

La rubia se encogió de hombros como si nada. "¿Que podía hacer?, para cuando me di cuenta, el ya se había ido y alejado, que creó que no lo hubiera alcanzó, aún si hubiera ido por el".

"¡No se supone, que eres más rápido con tu Teigu?!". Mine le preguntó enojada, pensando que talvez, estaba poniendo escusas.

"Incluso, con mi Teigu. Tengo que admitir que Tatsumi sabe como moverse". Dijo mientras recordaba como el castaño había corrido aquella vez que tuvo ése problema con el niño de uno de sus objetivos. "Y lo haces muy bien". Habló con una sonrisa en su rostro.

La pelirosada, malinterpretando las palabras de su compañera desvío la mirada algo asqueada. "Creó que era mejor que ese chico nos abandonará". Ella reanudó su bajada por las escaleras. "Igual, nosotros no necesitamos a personas débiles que no pueden hacer lo necesario para cambiar éste lugar".

"No creo que tengas de decir éso, Mine". Leone habló desafiante. "Tatsumi, podra ser un poco ingenuo, inocente, y idealista. Pero no es débil. Yo lo he visto. Él es fuerte. Estoy seguro que solo necesita un poco de espacio y volverá a nosotros".

"Esperó que tengas razón". Ella bajaron hasta la sala de reuniones y caminaron hasta la puerta que conducía al comedor. "Ya que si no, la jefa no estará contenta cuando se entere de ésto".

La francotiradora abrió la puerta de la cocina y al entrar, vio a tres de sus compañeros sentados en la mesa del comedor, desayunando.

"Hola buenas días". Sheele saludo mientras tomaba un poco de jugo.

"Buen día, chicas". Lubbock saludo a sus compañeras.

"Hola". Dijo Akame con su misma expresión sin emoción.

"Buenos días, chicos". Leone saludó con ánimo a todos.

"Hola a todos". Mine habló todavía molesta por lo sucedido con Tatsumi.

Las dos mujeres al entrar al comedor y ver la mesa donde ellos siempre desayunaban se sorprendieron bastante. Al ver, que en esta misma había todo tipo de platillos y postres, muy bien preparados y listo para comer. En la mesa había jarras con diferentes tipo de jugo, entre otras bebidas. En cada asiento de la mesa. Tenía su propio, vaso, cubiertos, servilletas y platos todo cuidadosamente colocado y ordenado.

"Wow, que bonito desayuno". Leone comentó con una sonrisa y una mirada que se podía describir como hambrienta.

"Si, verdad?". Lubbock dijo mientras tomaba una cucharada y comió uno de los platos que había en la mesa. En su plató parecía haber lo quería parecía ser una especie de calamar. "Vengan sírvanse". Invitó a sus compañeras.

"¡Por supuesto que sí!". Leone no perdió tiempo y corrió a su lugar para empezar a comer. Ella sin pensarlo dos veces, busco con la mirada algo que le llamará la atención. Y no tardo en encontrarlo. Ya que, vio un plato lleno de Oden, y a su lado había una botella de sake, metidas en un balde con hielo. "Oh si, ven con mami".

Mine también tomó asiento y se puso a revisar que podía comer aún a pesar de ver que varios de los platos en las parecían ser muy buen. Y uno llamó mucho su atención. Y era uno que parecía ser, una bandeja llena de diferentes tipos de helados. Mine tomó uno de ellos. Un helado lleno de fresas y crema. Ella lo conocia como parfait de fresas. La pelirosada tomo una cucharada que estaba a su lado y probo el helado frente a ella. Si bien su lengua lo probó, sus ojos se abrieron por la sorpresa de haber probado algo tan dulce, y delicioso.

"¡Esta rico!". Mine gritó mientras comenzaba a comer sin parar el helado.

"Este Oden también esta sabroso. Pero este Sake". La rubia tomo la botella comenzó a beberla sin detenerse. "Ufff, esta mejor".

"Aprovechen chicas, hay mucho más de donde vino." Sheele anunció mientras comía unos doomplis. "Son tan suaves". Ella dijo deleitándose por lo suave que eran sus doomplis.

"Ahora sí esto era lo necesitaba". Mine terminó de comer su helado, pero se notaba que aún iba a comer más. Ya que tomo otro de los helados. "Nada como un buen desayuno para desestresarse de lo de ayer".

"¿A que te refieres Mine?". Sheele confundida.

"Se refería a Tatsumi". Leone respondió mientras seguía bebiendo su sake. "En verdad que lo tomas muy enserio todo Mine".

"Te lo advierto Leone, será mejor que no me amargues este desayuno". La pelirosada habló apretando la cuchara que tenía en su mano.

"Bueno, Mine tiene un punto Leone. No podemos dejar que Tatsumi se vaya asi como si nada, es peligroso para nosotros". Lubbock dió su opinión

"¿Porque se habrá ido?. ¿Pensé que le gustaba estar aquí?". Sheele miró al techo aún más confundida.

"Le gusta estar aquí. Solo no quiera matar. Eso es todo". Akame habló, mientras seguía mirando su cuchara como si nada.

"Pero, pensé que después de las misiones que hizo el ya se había acostumbrado". La pelimorada habló mirando sus doomplis.

"Que te puedo decir". Leone alzo sus hombros. "Creó que al final solo estaba fingiendo estar deacuerdo con nosotros. Pero presiento que volverá".

"Ojalá lo haga. Ya que si no tendremos que matarlo, ¿Verdad?". El comentario de pelimorada, atrajó la atención de sus demás compañeros.

"Mejor dejemos de lado éso. Quiero desayunar tranquilamente". Mine pidió tratando de no tocar ése tema. "Por cierto, les quedó muy bien".

¿Eh?, ¿De que hablás Mine?". Preguntó Lubbock.

"El desayuno, todo esta muy bueno". Mine siguió hablando a la vez que terminaba otro helado. "En verdad se lucieron esta vez".

Tanto Lubbock como Sheele se miraron entre ellos, parecían nerviosos e incómodos.

La pelirosada los vió y preguntó levantando una ceja. "¿Que pasa?".

"Nosotros no lo hicimos". Dijeron los dos alunisono.

"¿Que?". La francotiradora genio de Night Raid dejó de comer de repente. "¿Y quién lo hizo?". Preguntó confundida.

"Ni idea, cuando yo llegue ya todo estaba listo". Dijo Lubbock.

"Yo también. Me levanté y encontré todo ésto aquí". Sheele comentó.

La mirada de confusión de Mine, se transformó a una de seriedad. "Entonces, ¿Quien hizo ésto?". Su pregunta estaba cargando llena de duda y algo de preocupación.

"¿Quiza fuistes tu Akame?". Leone opinión, cu cara estaba toda roja por el alcohol y parecía algo mareada.

La asesina de ojos rojos negó con la cabeza. "No, yo fui la primera en llegar. Y cuando lo hice todo estaba aquí". Respondió con tranquilidad.

Ahora todos comenzaron a mirarse entre todos. Si ningún de los aquí presente preparo todo ésto. Entonces, ¿Quien lo hizo?.

"Talvez fue Bulat". Sheele habló tratando de aclarar esta incógnita que tenían.

"No, lo ví entrenando esta mañana. Además, el solo nos hubiera preparado algo balanceado y no todo ésto". Leone dijo mientras señalaba los helados y los doomplis.

"¿Podría haber sido la jefa?". El peliverde dijo dando su propia opinión.

Per la respuesta de Akame hizo que quedará descartada. "No estaba en su cuarto, no pudo ser ella".

"¡Alguien debió haber sido!". Mine exclamó frustrada, sus manos golpearon la mesa con tanta fuerza, algunas vasos y copas comenzaron a tambalearse. "Aquí estan nuestros platillos favoritos, las comidas que más nos gustan. Uno de nosotros debió haber sido. Y si no es asi, ¿Quién más pudo haber hecho todo ésto?".

La respuesta de Mine fue contestada al ver que la puerta que conducía a la cocina se abrió de repente. De ella salió un joven de cabello castaño y ojos esmeraldas, vistiendo un suéter de color crema. Debajo de este tenía puesto un camisa de color blanco. Llevaba unos pantalones de color negro y unos botas de color marrón. Tenía puesto un delantal de color blanco. En suano izquierdo tenia una bandeja con mucha carne y el a mano derecha traía lo que parecían ser brownies. El joven tenía una sonrisa en su rostro.

Todos los miembros seguirán para verlo. Ninguno esperó ver a Tatsumi aquí. Y menos verlo cocinar. El castaño caminó hacía la mesa y dejo la bandeja de las carnes en está.

Los otros miembros todavian estaban asombrados de verlo aquí. Tatsumi sin embargo, no se inmutó por su reacción. En cambio, solo siguió con sonriendo mientras dejaba la bandeja de los brownies en la mesa y tomaba un tenedor y un cuchillo de la mesa y comenzó a cortar un poco. "¿Alguien quiere brownies?". Preguntó mirándolos a todos con una sonrisa.

Pero no recibió respuesta. En cambio, solo recibió miradas de confusión y duda sobre él. Akame fue la única que no lo miró así. Ella, por otro lado, lo miraba con una expresión monótona.

El castaño al ver que nadie le respondió decidió hablar. Había pensado en hablar con ellos una vez terminaran de desayunar. Para que así, al menos, pudiera tener una conversación más tranquila y calmada con todos ellos. Por desgracia, la conversación que tendría ahora, sería todo menos calmada. Al menos, eso pensó él.

Dejando el los cubiertos aún lado, decidió hablar. "Escuchen he estado pensando en lo de ayer. Y tengo que decirles que después de reflexionarlo bastante. He llegado a una conclusión". Habló con una voz firme pero suave.

"¿Cuál conclusión?". Preguntó la rubia. Ella estaba igualmente sorprendida de que volviera. Aun a pesar de que dijo que posiblemente castaño volviera. Ella no estaba tan segura de quién verdad el volviera.

Tatsumi sonrió algo deprimido. "Que esto de matar, no es algo que quiero. Que no creó poder hacerlo. No creó poder volver a matar a nadie. Incluso, si ustedes me lo piden o si me lo ordenan no lo voy a hacer". Bajo su cabeza y miro sus manos. "No quiero hacer éso".

"Si tu no quieres hacer eso. Entonces, ¿Porque volvistes?". Mine lo interrogó, desconfiada por las verdades intenciones del castaño de haber vuelto aquí.

Tatsumi levantó su cabeza y miro a la pelirosada. "Porque tampoco quiero irme de aquí. Ustedes quieren ayudar a cambiar a la capital. Cambiarla, por algo mejor. Algo que ayude a las personas que están sufriendo aquí. Y que en verdad ellos lo necesitan con tanta desesperación". El castaño recordó a la mujer que curó anoche. "Las personas aquí, sufren, lloran, son lastimadas por otra personas. En verdad necesitan a personas que las ayuden". Miro a todos en la mesa. "Y ustedes están haciendo éso". El exclamó estirando sus brazos hacia adelante. "Y, aunque se que sus métodos son algo, letales, son métodos que en verdad están haciendo un cambio que las personas aquí en la capital necesitan, con desesperación. Y eso, tengo que aceptarlo".

"Entonces. Nos estás diciendo, Que por fin entendiste que nosotros tenemos que matar a personas para cambiar éste lugar". Lubbock habló tratando de entender al castaño.

"Algo así, Lubbock". Dijo susurrando. "Entiendo sus opiniones con respecto al asesinato. Y de cierta forma, lo respeto. Y, lo aceptó".

"Entonces, si respetas nuestras acciones tu también vas a matar. ¿Verdad, Tatsumi?". Leone sonriendo, pensando que el castaño por fin entendió que era necesario matar para cambiar éste lugar. Pero tatsumi le dió una respuesta muy diferente a la que esperaba escuchar.

"No, Leone". Dijo con seriedad. "No voy a matar a nadie".

La sonrisa de la rubia fue reemplazada por una se decepción. "Entonces, ¿Que quieres decir con todo ésto Tatsumi?. ¿Porque volvistes?".

Tatsumi tomo un momento para respirar y luego contestó la pregunta. "Tengo promesas que cumplir. Promesas que les hice a mi gente, a ustedes. Y en especial, a un amigo. Cuando yo hago una promesa la cumplo. Porque para mí, significan una forma de mostrar confianza y amistad. Y si llegará a faltar a una de ellas. Entonces, no sería digno de la confianza y la amistad de nadie".

Todos se sorprendieron por las palabras del castaño.

"Lo que quiero decir, es que me voy a quedar. Por mi gente que necesitan ayuda, por las personas de la capital que están sufriendo, por injusticias que hay aquí. Por ustedes, que quieren cambiar éso. Y lo van hacer sin importar que tengan que hacer. Por todos eso, me voy a quedar". El castaño habló con determinación. "Pero no voy a matar. Me quedaré aquí, los ayudaré en lo que quieran. Seré su sirviente, alguien que limpie sus habitaciones, si necesitan que los cure, lo haré. Hare cualquier cosa, que ustedes quieran. Todo, menos matar". "No matare a nadie. No importa lo que haya hecho o si ustedes me lo dicen. No lo haré. Asi como ustedes tienen sus opiniones y acciones con el asesinato. Yo también tengo las mías. Y las mías van en contra de quitarle la vida a alguien". Tatsumi los miró a todos a los ojos. "No esperó que las respeten. Solo, que me hagan cambiarlas. Porque no lo haré. Así que, si ustedes están deacuerdo con todo ésto. Entonces, sera todo un honor trabajar con ustedes".

Los miembros de Night Raid se quedaron callados. Habían escuchado con atención todo lo que el castaño dijo. Y gran parte estaban genuinamente sorprendido por todo lo que dijo. Todos tenían una mirada y una opinión diferente. De pronto, Akame se levantó de su asiento y caminó hacía el castaño. Se paró directamente frente a él y miro fijamente a los ojos del jóven.

Tatsumi se quedó mirandola. Ambos tenía una expresión diferente pero igual. De la nada, Akame levantó su mano y tomo uno de los brownies de la bandeja, para después darle un mordisco y decirle algo al castaño. "Me alegra que volvieras". Dijo ella sonriendo, mientras le daba un abrazo.

Sorprendido por este repentino movimiento, Tatsumi no supo que hacer. Lo único que hizo o pudo hacer, fue devolver el abrazó a su compañera. Todo ésto ante la mirada atónita de los presentes.

"Me alegra ver esto en las mañanas". Una voz llamó la atención de todos.

"¡Jefa!". Dijeron los miembros sentados en una mesa.

Najenda estaba con una toalla puesta en su cabeza. "Buenos días a todos". Saludo a sus camaradas. "Me estaba duchando, lamento la demora". Y camino hacía donde se estaban abrazando Tatsumi y Akame. "Veo que volviste". Comentó al ver de nuevo al castaño.

"Si, volví ". Respondió él mientras se alejaba un poco de Akame, quien lo había soltado apenas sintió a su líder llegar ante ellos.

"¿Y bien?" Preguntó esperando la respuesta del jóven.

Tatsumi se puso firme y respondió. "Me quedaré. Pero no voy a matar a nadie". Dijo tratando de sonar respetuoso.

Najenda lo miró un momento antes soltar una risa y ponerle una mano en su hombro. "Si eso es lo que quieres, lo entenderé".

Tatsumi se asombro por la respuesta tan comprensiva de su líder.El al vió como tomqba un brownie y empezo a comérselo. "Estan buenos". Comentó ella mientras se alejaba.

"Buenos, chicos terminen de desayunar y los quiero a todos entrenando en una hora. Yo tengo que una reunión con los líderes de la revolución. Así que estaré fuera un rato". Anunció la peliplatina a sus subordinados.

"¡Entendido!". Respondieron todos

Mientras se dirigía a la salida se volteo una vez más hacia. "Y por cierto, Tatsumi".

"¿Si?" Preguntó el castaño.

"Me alegra, tener aquí con nosotros". Najenda le sonrió para después irse del lugar.

Tatsumi no pudo esconder la felicidad que las palabras de su líder tuvieron en él. Sonrió con alegría y se giró a sus compañeros con la bandeja de los brownies y preguntó. ¿Quién quiere brownies?.

Los demás lo miraron antes de uno a uno comenzar a extender su plato hacía él.

"Yo quiero".

"Yo también".

"Mas te vale que sean buenos".

"Damu uno a mi Tatsumi".

Todos empezaron a comer. Todos con una sonrisa y en ambiente muy acogedor. Akame vió todo esto también sonriendo, mientras rápidamente comía la bandeja llena de carne que Tatsumi había traído. Por primera vez, desde que llegó aquí. Tatsumi empezo a sentirse, realmente, cómodo. Sentía como si todas sus dudas se habían ido. Reemplazadas por el ambiente tan acogedor que esta experimentando ahora. Sentía como ahora, las cosas comenzarían a ser, diferentes.


En las calles de la capital - 2:30 am. (Esto ocurre al mismo tiempo que Tatsumi estaba tratando de curar a la mujer que salvó).

Por las oscuras calles de la capital imperial, un hombre se encontraba corriendo. Tratando de alejarse, lo más que podía de algo.

El hombre tenía una herida en su pecho mientras ponía una de sus manos tratando de parar el sangrado. Su cara mostraba una expresión de puro miedo. Caminó hasta un pequeño barrio y empezó buscar algún lugar donde pudiera esconderse.

Vió los establecimientos cerrados y trató de entrar en una de ellas. Intentó abrir la puerta, mediante el pomo de esta. Pero la puerta estaba cerrada. A pesar de éso. El tipo comenzó tratar de derribar la puerta usando su cuerpo. Usando su peso y su propia fuerza, golpeó la puerta son su hombro de desesperada. "¡Abran la maldita puerta!" Gritó enojado.

Incluso con toda la fuerza que ponía no pudo abrir la puerta. Al ver que sus intentos, no daban resultado. El hombre comenzó llorar desesperado. "Por favor, déjenme entrar". Suplicó, esperando a que la persona dentro del estacionamiento le abriera.

Pero no hizo. Nadie pudo oírlo. Nadie, excepto una persona que caminaba por ahí. "Oh, pero que tenemos aquí". Una voz resonó por todo el lugar.

El hombre se puso pálido. Todo su cuerpo empezo a sudar por el miedo que estaba sintiendo ahora mismo. ¡Era él!. ¡Lo había encontrado!.

"Veo que eres persistente". Dijo la voz haciéndose cada vez más fuerte. "No te preocupes, me gustan las personas así".

El hombre pese a su herida, que lo estaba matando y aún sangraba. Decidió comenzar a correr.

"Oye, no te vayas. Solo quiero charlar". Una risa muy oscura y escalofriante vino de la voz se escuchaba.

El hombre corrió tratando de escapar de él. No iba a terminar así. No podía. No era posible. El estuvo corriendo hasta llegar aún callejón mis oscuro. El se metió este viendo y esperando que este callejón lo llevaron lugar seguro. Por desgracia, para este hombre, se dio cuenta que al final de este callejón. Había un muro bastante amplió evitando que pudiera seguir. No había salida. No había esperanza. El Miró esto con horror. Quitando su mano que usaba para detener el sangrado, su mano tocó el muro de ladrillos que estaba frente. La sangre que estaba en su mano, se había pegado en el muro. Al momento que la tocó, dejando así las huellas de esta.

El sujeto agachó la cabeza en señal de derrota. No había forma de salvarse. Ya no había nada que hacer. Más que, esperar a que esa ocas viniera por él.

Y como si lo hubiera convocado. El pareció. Un hombre grande apareció en el callejón. Era un hombre alto y musculoso con rasgos faciales muy marcados, incluyendo su siniestra sonrisa que se extiende casi por toda la longitud de su rostro. Tenía ojos azules, cabello rubio corto y engominado mantenido con flequillo en forma de cuerno, así como un par de auriculares de color gris oscuro. Lleva una especie de accesorio en su frente, parecido a una especie de ojo de color plateado. Su vestimenta consiste en un abrigo largo con un objeto de acero, similar a una concha, en el hombro. Bajo el abrigo, lleva una camisa blanca y una corbata azul marino, también lleva guantes negros en sus manos junto con pantalones del mismo color, así como botas marrones. El Hombre de la enorme sonrisa, camino adentrándose en el callejón mientras el tipo que tenía una herida en su pecho, estaba mirando el muro. Dandole la espalda, al hombre de la enorme sonrisa.

"Vaya, parece te quedaste sin camino, amigo". Dijo un tono burlón. "Aunque la verdad es algo irónico. ¿No crees?. Te encuentro escapando de un callejón. Y ahora, vas a morir en el mismo callejón. No es eso gracioso". Preguntó esperando una respuesta de su víctima.

El sujeto no respondió solo se quedó ahí quieto mientras comenzaba a temblar. Volvió a colocar su mano en su pecho. Aún que eso ya no importaba.

"¿No vas hablar?. Es una pena, yo quería hablar contigo antes de matarte". El hombre dijo fingiendo estar triste.

"¿Que quieres de mí?". Preguntó asustado y enojado.

"Solo quiero hablar, nada más. ¿Y quién sabe?, si hablamos un poco. Tal vez decida dejarte vivo". Prometió mientras abría su boca, mostrando una gran, pero desagradable sonrisa. Su sonrisa era tan grande que se le podía notar todos los dientes que tenía en su boca.

El sujeto pese al dolor y el miedo que sentía, no se dejó intimidar y engañar por las palabras de este tipo. Iba a morir no había otra forma de decirlo. Pero si lo iba a hacer, al menos se llevaría este bastardo con él. "¿Quieres hablar?. ¡¿Quieres hablar?!. ¡¡¡Pues habla con éso!!!". Grito mientras sacaba una navaja y se giraba para tratar de lanzarsela a su rostro.

El sujeto apenas se gira sintió como un dolor profundo empezó a aparecer en su cuello. El dolor que estaba sintiendo, lo había hecho soltar un gemido y a su vez, lo hice soltar la navaja. Ni siquiera tuvo tiempo para tirarla por completo. Lo único que pudo hacer, fue el ver cómo su cabeza poco a poco empezó a caer al suelo. Pero lo más extraño y tenebroso de esto era que su cuerpo seguía ahí parado. Lo único que el sujeto pudo pensar antes de que muriera fue en la forma y apariencia que este tipo tenía frente a él. Era algo irónico, el hombre con la extraña sonrisa, tenía la forma de un verdugo. Esas fueron sus únicos pensamientos antes de que todo se volviera negro.

El enorme sujeto se acercó lentamente al tipo que había decapitado en su brazo izquierdo había lo que parecía ser una cuchilla. Oculta debajo de su abrigo. Cuando se acercó lo suficiente, se agachó y tomó la cabeza del tipo para después examinarla con detalle. "No esta mal, una cabeza más a la colección". Sonrió al ver su, 'trofeo" en sus manos. Guardó la cabeza en su abrió y empezó a salir del callejón. Pero antes de hacerlo, se percató de unos carteles que había pegado en el muro dónde estaba matado a ese tipo. Las palabras 'asesino' escritas en esos carteles, fue lo que más llamó la atención del hombre del enorme sonrisa. "Um, unos asesinos con armas imperiales". Dijo como si estuviera ansiosa por encontrarse con ellos. "Sin duda, sus cabezas deben ser valiosas. Deben ser mías". Exclamó con una voz llena de absoluta locura.

"Y en especial, la de ése chico". El hombre agarro el objetivo que estaba en su frente como si lo estuviera alistando. "¿Si lo que vi en la mente de ese tipo, es cierto?. Entonces, la cabeza de ese chico también debe ser parte de mi colección". Se expresó relamiéndose los labios.

"La cabeza de un pequeño justiciero en mi colección, definitivamente será el mayor trofeo que haya podido conseguir". El hombre dió una risa mientras colocaba sus manos dentro de su abrigo y se alejaba del callejón.

Una espesa neblina se manifestó de la nada. La figura de este tipo comenzó a desvanecerse cuanto más se alejaba, combinándose entre las oscuras noches de la capital. La único que se podía reconocer de él. Era la forma e imagen que aún se podía visualizar, antes de que esta fuera completamente opacada por la neblina. La cuál, era, la de un verdugo.


Hola todos aquí les traigo otro capítulo. Esta vez es un poco más alegría por decirlo así. Esto lo hago como una forma de darles un regalo de Navidad a todas las personas que me están siguiendo y comentando mi historia. Muchas gracias Y quiero desearles una feliz navidad y un próspero año nuevo. El próximo capítulo será sobre zank y la lucha que tendrá con Night Raid, Tatsumi y Onyx. Esperenlo con ansias. Y no se olviden darle mi favorito y seguir mi historia. También, por favor compartan y comenten ya que eso me ayudará a mejorar un poco más mi forma de escribir la historia. Sin nada más que decir. Me despido cuídense.

Y recuerden: Feliz Navidad a todos ustedes. Nos vemos.