Capitulo 9

Fortaleza

-Entonces eso debió ser lo que mi padre buscaba, la puerta a esas tierras-

-¿Pero dónde podría estar?... Por supuesto-. Rápidamente caminé hasta la habitación llena de armas –Habías dicho que tu padre pasaba horas observando este cuadro, tal vez tenía razón, creo que esta era la puerta pero no supo como abrirla-

-Tiene una inscripción en latín- comentó Carl, al tiempo que señalaba una de las orillas del cuadro. Al mover el mueble que lo cubría de ese lado, descubrimos que un trozo de la esquina inferior estaba roto –La inscripción no está completa-

Pronto recordé aquel trozo de papel que el sacerdote me entregó, lo saqué de mi abrigo, mostrándolo –Tu padre no tenia esto. Colócalo ahí, Carl-. Apenas lo colocó, comenzó a leer parte de la inscripción, pero al llegar casi al final –En el nombre de Dios, abrase esta puerta-

De pronto, aquel cuadro comenzó a desvanecerse, mostrándonos un enorme espejo –Esto no tiene sentido, Drácula no puede reflejarse en los espejos-

-Tal vez no sea un espejo-

Al tocarlo, este se convirtió en una especie de agua congelada en mi mano –E-Esta frío-. La saqué, mostrando que estaba cubierto de nieve. Rápidamente tome una de las antorchas –Los veré del otro lado-

Respiré hondo y atravesé el espejo, al abrir mis ojos, estaba en un lugar cubierto de nieve. Pronto escuché un extraño ruido, al voltear, vi que una mano surgía de la pared donde salí, la tomé y ayude a Anna a cruzar. Ambos contemplamos el inmenso castillo que se mostraba ante nosotras, pronto Carl se nos unió; al caminar hasta la entrada, nos topamos con una enorme puerta. Sujetando a ambos del brazo, y con ayuda de los poderes de la maldición, logre dar enormes brincos que me permitieron trepar hasta una especie de ventana. Apenas los solté, podría sentir como los efectos de la maldición invadían cada vez mas mi ser, volviendo a soltar un rugido –Sera mejor darnos prisa-

Solo bastó mirar hacia arriba para horrorizarnos y asquearnos, el techo estaba repleto de capullos que albergaban los hijos de Drácula -¿T-Todos esos son…?-

-Si-

-¿Y-Y adentro hay…?-

-Si-

Alguien surgió tras una columna, se trataba de Igor; quien, al vernos, trato de huir, posiblemente para informar nuestra presencia. Rápidamente lancé mi pequeña sierra, logrando clavar un poco de su ropa en la columna. Pero antes de que pudiera decir una sola palabra, un grito atrajo nuestra atención. A través de unas rejillas, observamos que Frankenstein había sido inmovilizado en un enorme bloque de hielo. La improvisada plataforma que lo sostenía comenzó a elevarse, quise abrir los barrotes, pero mi fuerza no era la suficiente –Hay un antídoto-

-¿Qué dices?-

-Drácula tiene un antídoto para eliminar la maldición del Hombre Lobo. V-Ve y encuéntralo, sálvate-

-No tenemos tiempo que perder-

-Espera- dije, antes de acercarme a Igor, sujetándolo del cuello -¿Por qué Drácula tiene un antídoto?-. Pero él se quedo callado

-Porque lo único que podría aniquilarlo es alguien con esa maldición… El cuadro, es la clave-

-Eso no tiene sentido, Drácula ha usado a Hombres Lobo como esclavos por años-

-Para eso es el antídoto, si uno de ellos se atreviera a atacarlo, lo usaría para eliminar la maldición antes de que lo mordiera-

Aparte la sierra de las ropas de Igor, pero lo sujete para evitar que se escapara –Ahora mismo vas a llevarlos a donde se encuentra ese antídoto-

-N-No lo haré-. Lo empujé con todas mis fuerzas, sacándole un leve quejido –S-Si lo haré-

-Escúchame, cuando las campanas marquen la medianoche, podrás matar a Drácula; pero necesitamos administrar el antídoto antes de la última campanada-

-De acuerdo- dije mientras sacaba unas pinzas, entregándoselas a Anna –Si sospechas que les está mintiendo, le cortas un dedo-

-N-No, espera, está en la torre de la izquierda-

-¿Qué hay de la otra torre?-. Se quedo callado –Dame eso-

-A-Ahí está el laboratorio, ¿Crees que te mentiría?-

-No si quieres continuar con vida. Carl, si no me han puesto el antídoto antes de la doceava campanada-. Saqué mi estaca de plata, tanto el cómo Anna quedaron estupefactos ante mi "indirecta"

-N-No, no haré eso-

-Tienes que hacerlo-

Con todo el pesar, Carl tomó la estaca y se llevo a Igor a rastras –No me gusta este plan-

-Lo sé, pero no tenemos más opción. Por favor, cuídate-. La vi irse tras Carl, mientras me aventuré en los pasillos, buscando algún camino que me llevara a Frankenstein. Al subir por unas escaleras, encontré un hueco en la pared, al asomarme, me encontré con una cadena en medio de una especie de torre hueca; noté que de una pared que se encontraba en la parte superior brotaba una luz parpadeante. No tuve más remedio que sujetarme de esta para escalar hasta dicho agujero. Se trataba de la habitación destinada al laboratorio, solo con asomarme, comprobé que Frankenstein ya había sudo puesto en el techo del castillo. Comencé a trepar por las paredes, tal y como lo haría una araña, los poderes de la maldición ayudaron a que eso no fuera tan complicado. Llegué hasta él en pocos minutos