La razón la perdió desde el primer día que se sintió atraído a la china pero esto ya era el colmo. Sentirse tan feliz por tales palabras que no eran más que una burla le demostraron que tan bajo pueden caer las personas por amor.
Que se vaya al demonio, se dijo, ya estaba harto.
(Internamente sabía que era muy tarde para eso, desde hace mucho que ya no había vuelta atrás para sus sentimientos)
