Entre Líneas

Capítulo 3

Reunir aliados

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: ¿Qué harías si pudieras volver a empezar? Sasuke despierta de un largo sueño a punto de tomar una decisión que podría cambiar el destino de todos. SasuSaku. Fluff Romance.


•••

Yamanaka Ino y Haruno Sakura no eran con exactitud amigas, lo habían sido algún tiempo atrás, las mejores de hecho, pero los tiempos cambian y las personas también y eso la rubia lo comprobó esa mañana cuando se dispuso a reclamar el asiento libre al lado de su gran amor, siempre era de esa manera, la primera en llegar podía sentarse junto a él era una norma no escrita para todas las chicas del salón, una manera de conservar la paz en medio de su cruzada por el corazón de Sasuke Uchiha.

Hasta ese día.

Dos días a la semana las niñas recibían clases de kunoichi en otro salón y los chicos recibían clase de shinobi, tres días a la semana niños y niñas se reunían en el salón 2-A para sus clases compartidas, el día anterior después de su clase de kunoichi había visto a Sasuke y Sakura fuera de la escuela, el le había entregado algo y ella se había reído como una idiota, apretó los puños y firmemente se dirigió a su objetivo.

Creía haberle dejado claro a esa frente de marquesina tramposa por qué no era buena idea irrespetar el tratado de paz de las chicas.

-B-buenos días Sasuke-kun ¿Está ocupado? - preguntó con el tono de voz más dulce e inocente que pudo componer el levantó la mirada del cuaderno de matemáticas y con su rostro reflejando su profundo aburrimiento respondió:

-Si, es la silla de Sakura- apuntó con la mirada hacia su mochila ocupando el lugar reservado para su compañera, quien ahora no le resultaba tan desagradable como pensó en primer lugar.

"Se amable con tu compañera"

Por el contrario Ino Yamanaka era la líder de sus acosadoras, pertenecía a un clan reconocido con una técnica de sangre bastante interesante pero no le resultaba atractiva como aliada, era lista pero no tanto como Sakura, y no era particularmente fuerte, la vio sonrojarse mientras le sostenía la analítica mirada hasta que un borrón rosa entrando por la puerta risueña con un perrito en sus brazos captó su atención.

-¡Por aquí Sakura!- la llamó agitando despacio su mano y señalando el asiento que le había guardado, se sintió francamente ridículo cuando el rostro de la niña enrojeció y echó humo como si fuera a desmayarse y todos los pocos niños que estaban en el salón a esas horas de la mañana voltearon a verlo y a murmurar entre ellos.

Ino Yamanaka enrojeció de furia y se alejó hacia la línea de asientos superior en el lado opuesto del salón a grandes zancadas lanzándole una venenosa mirada a la pequeña pelirosa que lo observaba incrédula mientras quitaba su mochila del asiento reservado.

Ella devolvió a Akamaru a su dueño con una sonrisa prometiendo que jugarían a la hora del descanso, el chico castaño volteo a observar a Sasuke con una mueca resentida y chasqueó la lengua dejándose caer derrotado sobre su asiento.

¿Entonces a Inuzuka le gustaba Sakura Haruno?

-¿Kiba es el niño que te gusta? Ayer dijiste que ya te gusta alguien y por eso no te interesa Shisui- preguntó directamente- ella enrojeció a un más si era posible y negó fervientemente con sus manos.

-¡N-no! S-solo somos amigos- aclaró agitada y suspiró para serenarse- m-me gustan los perritos así que voy a su casa a jugar con Akamaru de vez en cuando, n-nuestras madres son amigas… desde la academia- tímidamente colocó sus manos sobre la mesa lanzándole miradas de soslayo- él no me gusta.

A su alrededor a nadie le pasó desapercibida la pregunta directa de Sasuke y aquella afirmación sobre Shisui iniciando el rumor de que estaba actuando de esa forma tan extraña por celos porque para todos los presentes estaba más que confirmado que a Sasuke Uchiha le gustaba Sakura Haruno, alias la frentona.

El salón se fue llenando poco a poco y todos seguían murmurando y teorizando sobre su relación hasta que el reloj marcó las ocho en punto y el maestro inició la clase de matemáticas, clase en la que Sakura no pudo concentrarse en absoluto pues también no paraba de darle vueltas al repentino y extraño acercamiento de Sasuke hacia ella en esos dos días.

La clase terminó y el maestro se despidió ceremoniosamente deseándoles un buen día.

Se sentía recelosa e intimidada por su presencia.

-Uhm… ¿Sasuke-kun?

-Hm

-Gracias por guardarme un asiento pero… ¿P-por qué lo has hecho?- temerosa de su respuesta desvió la mirada hacia el pizarrón.

Sasuke volteó a mirarla sin expresión y luego giró un poco su rostro hacia un costado respondiendo como si fuera obvio.

-Estoy reuniendo aliados- afirmó con seguridad y le sonrió suavemente- mi padre me dijo que debo ser amable contigo para tener aliados en la batalla.

Sakura volteó a mirarle como si le hubiera salido otra cabeza y sus ojos se abrieron como platos con su mandíbula casi cayendo al suelo.

-¿¡P-p-por qué yo!?- exclamó en un hilo ahogado de voz que llamó la atención de los chicos sentados a su alrededor quienes en seguida comenzaron a murmurar algo acerca de una declaración de amor.

"Aliados"

"Alianza"

"Sasuke le ha pedido a Sakura casarse"

-T-tu… uhm… ¿N-no podemos ser aliados? – Sasuke desvió la mirada apenado hacia la ventana y Sakura le contempló confundida, entonces le pareció percatarse de algo, todos en la escuela tenían grupos de amigos, todos jugaban pero Sasuke aunque era un chico popular siempre estaba solo.

Muy solo.

Nunca lo veía en los recreos ni en las horas libres, el único momento en el que podía interactuar con él era en momentos como esos en el salón.

Pero ahora él estaba pidiéndole abiertamente ser amigos, porque probablemente se sentía solo y había pedido un consejo a su padre para poder acercarse a alguien.

Ella le miró con ternura y sonrojada deslizó su mano por la madera de la mesa hasta darle un suave toque en el dorso con su dedo llamándole la atención y asintió.

-Si, me encantaría- sonrió ampliamente.

Sasuke le devolvió una pequeña sonrisa e increíblemente inició una platica sobre shurikens con ella hablándole sobre como su hermano mayor era realmente bueno con ellas y entrenaban juntos de vez en cuando.

Sakura sonrió pletórica por primera vez feliz de ser la cerebrito de la clase, si su cuaderno de matemáticas le había permitido acercarse y ganarse la amistad de su amor platónico enmarcaría ese cuaderno y lo pondría en un altar en cuanto llegase a casa, se acomodó sobre su mejilla viendo por primera vez a Sasuke Uchiha siendo amable con ella.

Gracias, papá de Sasuke.

Para la hora del recreo Sakura ya se había convertido en la persona más odiada por la población femenina de la academia y objeto de curiosidad para la población masculina, siendo Hinata y algunas otras niñas de grados superiores las únicas que no la miraban con desdén y murmuraban al verla pasar.

Ella observaba intrigada el extraño comportamiento de todos andando hasta el final del pasillo junto a las escaleras con Sasuke caminando pocos pasos por delante de ella y se acercó a Kiba como había prometido, el chico castaño nerviosamente volteó y respondió a su petición de ir a jugar con una negativa.

-Q-quizas otro día Sakura, ahora voy a jugar a la p-pelota con los chicos- le había dado una pobre excusa y procedió a salir disparado por las escaleras no sin antes lanzarle una furtiva mirada a Sasuke quien seguía impávido en su lugar observándolos.

-No entiendo nada- suspiró- ¿Por qué todos actúan tan extraño? Es como si nos evitaran...

-¡Oye! ¡Naruto!- llamó y a diferencia de todos los demás el chico rubio volteó hacia su posición sonrojado y con corazones en sus ojos, completamente ignorante del tenso ambiente a su alrededor o quizás más que acostumbrado.

-¡¿Si?! ¿Necesitas algo Sakura-chan?- canturreó corriendo hacia ella y casi flotó en el aire de una manera que a Sasuke le pareció más que patética.

-¿Sabes que está ocurriendo? ¿Por qué todos nos miran tan feo? - preguntó cabizbaja y con recelo observando las puntas de sus zapatos rojos como si fueran lo más interesante del mundo.

-Uhm porque dicen que vas a casarte con ese niño- torció el gesto fastidiado señalando con rencor al chico de cabellos azabaches que encorvó una ceja intrigado por la afirmación.

-Sakura es mi aliada- afirmó señalándola como si fuera lo más obvio del mundo- estoy reuniendo un equipo de aliados útiles- le aseguró su propósito y Naruto lo observó como si se hubiese vuelto loco de repente.

-¿Por qué? ¿Es que irás a la guerra o algo así?- se mofó de él con su risa descontrolada- oye Sakura-chan es muy bonita pero no creo que pueda ayudarte para algo que no sea…- sintió el coscorrón golpearle con fuerza en la cabeza y vio a Sakura furiosa a su lado gritándole lo imbécil que era.

-Si, también es fuerte- Sasuke la observó seriamente con interés y asintió satisfecho con sus capacidades- una mente estratega y fuerza descomunal, tu serás mi mano derecha.

Sin dudas era una extraña manera de nombrarla su mejor amiga.

Jamás imaginó a Sasuke siendo tan excéntrico.

-Naruto, serás una buena carnada- afirmó- puedes unirte a mi si así lo quieres- le señaló y el rubio le miró con un enorme chichón en su cabeza y lágrimas en los ojos.

- ¿Quién querría unirse a tu estúpido juego Sasuke idiota?- y se alejó lloriqueando.

-Que tonto es- bufó Sakura molesta- y me ha dejado con más dudas que respuestas puso los ojos en blanco alcanzando el paso a Sasuke- ¿Y que haremos? ¿Reuniremos más aliados? - preguntó inocentemente.

Sasuke asintió con seriedad en silencio.

-Él- señaló hacia un chico de un año superior de ojos perla y largo cabello castaño- Neji Hyuga, es el mejor estudiante de la academia, tu misión es hacer que se una a nosotros así que ve, necesito probar tus habilidades de persuasión- le dijo con seriedad.

Sasuke estaba tomándose el juego de los soldados muy en serio.

-E-está bien…- Sakura no quería perder esa oportunidad, tan solo ese día él ya le había hablado mucho más que en toda su vida, dando pasitos inseguros se acercó al chico Hyuga, no era especialmente intimidante y sabía que era muy popular entre las chicas a diferencia de Sasuke que solía ser cortante y algo grosero al momento de rechazar a sus fanáticas, Hyuga era más bien frío y cortés.

-¿N-neji-san?- volteó a mirar a Sasuke fugazmente de soslayo encontrándolo de brazos cruzados cerca de la ventana, Neji en la puerta de su salón le pidió a sus amigos adelantarse y se plantó frete a ella barriendola con su mirada desinteresado.

-¿Hm?

Repentinamente Sakura pareció caer en cuenta de lo que estaba a punto de decir dirigiéndose a aquel chico desconocido llevada únicamente por la emoción de sentirse útil para el chico del que estaba enamorada y entonces… se sintió ridícula.

Enrojeció violentamente y toda su valentía y determinación se vieron reducidas a la punta del dedo meñique de su pie sin saber muy bien como se suponía que invitaría a Neji Hyuga a jugar con ellos.

-Y-yo… y-yo me preguntaba si… si tú….- Neji le lanzó una mirada impaciente y ella volteó hacia Sasuke buscando ayuda- si tu quieres… aliarte con nosotros…- soltó finalmente en voz baja y con timidez.

¿Qué demonios estaba haciendo?

Debía estar loca… loca por amor… - se lamentó internamente haciendo un berrinche dentro de su cabeza sintiéndose como una idiota.

-Ah- Neji le contempló intrigado y lanzó un vistazo por sobre su hombro a Sasuke- ¿Él quiere entrenar después de clases? ¿Es eso? - miró a Uchiha con interés- Oye no deberías enviar niñas a hablar por ti si lo que quieres es un combate, Uchiha, nos vemos en los campos de entrenamiento a las cuatro- sonrió con arrogancia y pasó junto a Sakura con una última mirada burlona a la pequeña que temblaba como una gelatina, había esperado la oportunidad de luchar contra un miembro de aquel clan tan famoso y probar sus habilidades incluso si era un niño pequeño.

¿Lo había conseguido?

Volteó hacia su compañero sonriendo emocionada y este le devolvió una mirada orgullosa, se acercó a él y de un saltito le rodeo los hombros con los brazos riendo feliz, había completado su primera misión exitosamente.

Sasuke la apartó, aunque con delicadeza y un tenue sonrojo apareciendo en sus mejillas renuente del contacto físico, ella le observó nerviosa y avergonzada por haberle tocado sin su permiso.

-¡P-perdón!- pronunció alejándose unos cuantos pasos para respetar su espacio personal.

-L-lo hiciste bien- Sasuke imitó la acción de su hermano mayor cuando le felicitaba por algo y le palmeó la cabeza suavemente sonrojando a la niña quien le miró con ilusión- Pondremos a prueba las habilidades de nuestro nuevo aliado más tarde y así sabremos si es una buena adición al equipo- comentó con su pequeño rostro serio- es hora de ir a comer, te mostraré nuestra base.

La sonrisa de Sakura se ensanchó y de repente le dejó de importar la atención negativa que estaba recibiendo y se mostró mucho más segura y orgullosa caminando al lado de Sasuke Uchiha como su única amiga y aliada en ese momento, mostrándole su lengua infantilmente a Ino cuando esta le miró con profunda molestia haciendo un berrinche junto al club de fans de Sasuke quienes también la observaban hastiadas jurando arrancarle la cabeza en cuanto se quedara sola.

Treparon hasta el último piso de la torre de la academia o más bien al ático, pequeñas ventanas cuadradas rodeaban el amplio sitio permitiendo la entrada de luz y aire, desde la torre toda la academia el patio y los campos de entrenamiento en la parte de atrás eran visibles, Sasuke salió por la ventana trepando hasta el tejado y le extendió su mano sosteniendo su almuerzo con la boca para ayudarla a llegar hasta él.

-Se te hará más fácil cuando te acostumbres- comentó sentándose en un área algo amplia y plana del tejado cerca de la columna de la chimenea y recargando su espalda contra esta antes de desenvolver su almuerzo y empezar a comer.

Ella imitó su acción sin poder dejar de sonreír emocionada, sus ojos jade brillaban como faros

-Shisui piensa que eres linda, has logrado distraer a alguien como él exitosamente y reclutar a Neji Hyuga, será útil entrenar tu potencial para misiones de infiltración- afirmó de la nada y Sakura escupió lo que estaba masticando, empezando a toser con desesperación, Sasuke le dio suaves palmaditas en la espalda esperando ayudarla a aliviarse- ¿Estás bien?

Eres linda

No pudo más enrojeció hasta los cabellos y con un suave gritillo impresionado peligrosamente se desvaneció entre los delgados brazos de Sasuke quien la sujetó preocupado de que ella pudiera caerse desde esa altura.

-Oh no ¿Le exigí demasiado? – se preguntó a si mismo y de un saltó entró de vuelta al ático con ella en su espalda evaluando sus opciones y decidió que lo adecuado era cargarla hasta la enfermería, la encargada sabría que hacer.

Cuando prácticamente toda la escuela le vio cargando a Sakura en su espalda fue a penas consciente de los murmullos y las miradas indiscretas que llevaban todo el día flotando a su alrededor, acostumbrado a ignorar a sus compañeros estaba demasiado ocupado en su misión personal como para darle importancia a los rumores que circulaban por los pasillos sobre él y Sakura.

Ahora comprendía por qué Sakura parecía tan cohibida caminando un par de pasos por detrás durante todo el día, llegando a sentarse a su lado tan solo en clase y en el momento en el que por alguna razón desconocida tras haber reclutado a Neji Hyuga parecía lucir un poco más segura de sí misma, por supuesto se había dado cuenta, llevaba todo el día analizando las curiosas actitudes de Sakura Haruno, evaluando en silencio el grado de rentabilidad de aquella alianza, pero a penas en ese momento disgustado por las miradas indiscretas que se ceñían sobre ellos fue consciente de que estaba incomodándola y eso no era muy amable de su parte, tendría que pedirle otro consejo a su padre más tarde, su experiencia le sería útil en su misión de reunir aliados.

Sasuke nunca había hecho amigos en los tres años que llevaba en la academia ninja, y tampoco los había hecho en el jardín de niños y eso que conocía a la mayoría de sus compañeros de clase desde aquellos remotos tiempos, durante toda su corta vida su mejor y único amigo había sido su hermano mayor, no podía llamar amigo a Naruto pues no hacían más que pelearse cada que tenían oportunidad, tampoco interactuaba con los demás nada más allá de lo necesario y de las niñas ¡Ni hablar! Gritaban su nombre todo el día dando vueltas como moscas y es por eso que necesitaba esconderse en el ático para comer tranquilo y aunque Sakura también formaba parte del grupo de niñas ruidosas que pretendían animarlo en los entrenamientos de taijutsu pero no hacían más que desconcentrarlo con sus chillidos al menos en los últimos dos días en los que había tenido la oportunidad de interactuar con ella en la cotidianidad de sus días en la academia, no le había parecido exageradamente molesta.

Sakura era lista, algo tímida y extremadamente gentil y considerada.

No era tan tímida como Hinata Hyuga con quien no podías si quiera hablar porque la chica se bloqueaba en automático y no era tan fastidiosa como Ino Yamanaka quien concentraba sus esfuerzos en acecharlo y echársele encima cada vez que tenía oportunidad, su nueva aliada de batalla era agradable, respetaba su espacio personal, sabía escuchar y acataba sus órdenes con gran velocidad e ingenio.

Satisfecho con su elección de compañera ingresó a la enfermería anunciándose, su hermano siempre le decía que los escuadrones ANBU llevaban un médico porque el bienestar de los aliados era lo más importante para el éxito de la misión.

- Buen día Sasuke-kun… ¡Sakura-chan! - exclamó la médico tras verlos levantándose apresurada de su silla tras el escritorio tomando a Sakura en sus brazos para recostarla en una camilla y poder revisarla, con su mano envuelta en chakra comprobó que solo era un desmayo por no haber comido nada- ¿Qué ha pasado?

-Se atoró y luego se desmayó- avergonzando miró hacia sus pies con el carmín apareciendo en sus mejillas, la mayor le dio una suave mirada comprensiva comprobando que Sakura respiraba con normalidad.

-Ella está bien, no te preocupes Sasuke-kun has hecho bien en traerla aquí- la mujer sonrió observándole de una manera que le resultó indescifrable como una mezcla de ternura y picardía.

Como si por su mente cruzara un dato de su exclusivo conocimiento.

-Uh… hmm… ¿Qué me pasó? – Sakura despertó incorporándose con lentitud y algo de torpeza observando a su alrededor con ojos somnolientos- ¿La enfermería?

-Buenos días, Sakura-chan- sonrió la alegre doctora- ¿Cómo te sientes?

-Un poco mareada…- susurró rascándose los ojos antes de bostezar- ¿Qué pasó?

-Te desmayaste y Sasuke-kun te trajo ¿Estás comiendo bien? – cuestionó apuntando con su pequeña linterna hacia sus ojos verdes y Sasuke no perdió detalle de las bonitas tonalidades verduzcas que brillaban en sus ojos ante la luz con su pupila volviéndose miniatura.

-Si, bueno… aún no pude comer mi almuerzo- rio nerviosamente y se rascó la nuca- ¿Viste mi bento Sasuke-kun? - inquirió observando hacia sus manos.

-Hm… lo siento nuestros bentos se quedaron en la guarida- admitió sin expresión- iré por ellos, tu espera aquí- ordenó.

Sakura asintió con su mirada consternada y sus mejillas arreboladas.

La enfermera rio discretamente conmovida por la tierna interacción entre los niños, Sasuke tenía algo de fama en la sala de profesores por ser un chico tan solitario, a sus maestros les preocupaba su poca interacción con los demás pues los niños necesitaban relacionarse para construir sanas relaciones y aprender a contribuir en equipo, por eso, aunque Sasuke era un shinobi verdaderamente talentoso a su corta edad su ausencia de habilidades sociales llegaba a ser preocupante, hasta ese momento.

Shizuku, la brillante doctora de la academia podía dar fe de que eso no sería ningún problema en el futuro pues Sasuke sería un líder verdaderamente cuidadoso y atento con sus aliados.

- ¿Puedo volver al salón? - preguntó Sakura observándole con ojos curiosos.

- Creí que querrías esperar aquí a que regrese Sasuke-kun- giró ligeramente su rostro consternada, los niños eran bastante saludables y raras veces tenía visitas en la enfermería por lo cual su mayor fuente de entretenimiento durante su jornada era precisamente observar la interacción entre los pequeños por lo que sabía a ciencia cierta que Sakura estaba tan prendada de Sasuke Uchiha como el otro 80% de las niñas.

-S-supongo que… no regresará- contempló la puerta dubitativa y giró su rostro observando a la mujer- además el recreo casi acaba…

-Tienes que comer algo antes de volver a clase o podrías desmayarte por fatiga querida- sonrió la mayor y le extendió una pequeña boleta de permiso para extender su recreo- ve y come algo en la cafetería ¿sí?

-S-si- asintió la pequeña poniéndose de pie y tomando el papelito entre sus manos.

Justo al deslizar la puerta se encontró de frente con el rostro sereno de su pelinegro compañero de clase ahora convertido en líder de su extraño equipo de dos, aún no estaba muy segura de cómo había acabado jugando a los soldaditos con él, pero parecía ir bastante en serio con su rol como líder, estaba muy comprometido con su misión de reunir aliados sin una finalidad en específico, había mencionado algo sobre su padre.

¿Estarían reclutando niños para una misión especial de la policía?

Oh… eso explicaría por qué le pidió acercarse a Neji Hyuga, claro él era el chico más talentoso de la escuela pues había despertado el byakugan siendo muy joven y era sabido que dominaba varias técnicas avanzadas de su clan.

-Justo a tiempo Sasuke-kun, acompaña a Sakura-chan y asegúrate de que coma bien ¿Sí? - sonrió la enfermera dándoles a ambos un pequeño empujoncito hacia el pasillo- y no quiero volver a verlos por aquí, manténganse saludables.

-Si sensei…- asintieron al unísono.

-Vamos- ordenó Sasuke sonando un poco más que autoritario emprendiendo camino hacia el comedor de la cafetería donde ambos se sentaron cerca de la ventana, para ese momento ya todos estaban en sus salones y el silencio del amplio comedor era agradable para Sasuke, ojalá fuera así siempre, nunca había podido comer ahí pues en cada ocasión en la que lo había intentado las mesas estaban siempre llenas y no había nadie con quien quisiera sentarse particularmente, también si encontraba un lugar las niñas se sentaban a su alrededor, se le echaban encima abrazándole y tocándolo sin su permiso algo que lo fastidiaba de sobremanera.

Detestaba ser el centro de atención, porque Sasuke Uchiha solo apreciaba tres cosas en su vida, a su familia, su entrenamiento y su tranquilidad, observó a Sakura comer en silencio con un tenue sonrojo tintando sus mejillas y mirando hacia la ventana, ocasionalmente lanzándole miradas de soslayo que intensificaban el carmín en su rostro redondeado.

-Sakura- la llamó en su tono neutral que no dejaba entrever ninguna emoción en particular- ¿No te agrado?

- ¡N-no! No es eso ¿Por qué piensas eso? – se apresuró a responder agitando manos y cabeza en su ferviente negación- me agradas ¡m-mucho!

Sasuke rió y para Sakura fue el sonido más hermoso que hubiese escuchado alguna vez, le vio reír y darle una mirada divertido con su rostro redondeado girado hacia ella como si intentase comprender la respuesta a una pregunta muy interiorizada, sus bonitos ojos como el carbón parecían brillar con particular interés cosa que agitó su corazón, apartó el bento ya vacío agradeciendo al aire.

-Eres muy extraña- le dijo sin malicia devolviendo su propio bento a la bolsa de tela en la que estaba envuelto, pero Sakura relajó su cuerpo dejando que sus hombros se hundieran decepcionados ante su afirmación.

Extraña…

Si, muchos la consideraban extraña… y frentona…

Suspiró y tomando sus cosas se puso de pie en silencio incapaz de replicar nada y decidió que lo ideal era regresar al salón, todos voltearon a verlos con curiosidad y nuevamente el salón estallo en murmullos, una pelota de papel fue lanzada hacia su cabeza rosa pero Sasuke se interpuso atrapándola con su mano justo antes de que impactara en ella, Sakura volteó a verlo sonrojada y con la intriga y la ilusión brillando en sus ojos a partes iguales.

¿Sería cierto? ¿Ella le gustaba a Sasuke? ¿Lo del cuaderno había sido una excusa para hablarle y acompañarla a casa?

- ¿Por qué le has lanzado esto? - confrontó a la niña que se había atrevido a lanzarle la pelota de papel con el ceño fruncido y sus ojos llenos de fastidio.

La estaba defendiendo.

-B-basta- pronunció débilmente- no tienes que hacer eso Sasuke-kun.

- ¡Eres mi aliada! - declaró con firmeza- no sería un buen líder si permito que dañen a mi equipo.

-Sasuke-kun el recreo ya terminó, podemos seguir jugando a los soldados más tarde ¿sabes?

- ¿Jugar? - el volteó a verle profundamente ofendido como si hubiese cometido un sacrilegio, o escupido sobre su comida favorita- Yo no estoy jugando- pronunció fríamente y se dirigió a su lugar enfurruñado.

-Niños- interrumpió la maestra de literatura- ¿Sus permisos? – inquirió con los brazos cruzados sobre su pecho, Sakura se acercó a ella extendiéndole la hoja de papel de la enfermería.

-Shizuku-sensei pidió a Sasuke-kun acompañarme por si me volvía a desmayar, por eso ha venido conmigo- explicó la maestra asintió conforme y tocó con suavidad su frente asegurándose de que se encontrase del todo bien antes de mandarla de vuelta a su asiento donde Sasuke le lanzó una mirada fría y volteó a mirar hacia la ventana ignorándola.

Bueno… era muy bonito para durar…

Sus ojos escocían y un puchero se formó en sus labios aguantando las ganas de llorar, con sus ojos aguándose escribió en su cuaderno "Lo siento" y lo empujó discretamente hacia Sasuke quien leyó sus disculpas de soslayo y se relajó e inclinó ligeramente sobre la mesa para comprobar su sinceridad encontrándose con su triste expresión y sus ojos llenos de lágrimas.

¡Demonios! ¡Estaba haciendo llorar a Sakura!

Sasuke hacía llorar a muchas niñas a diario, incluso apostaría haber hecho llorar a Sakura en alguna ocasión, pero esta era la primera vez que le daba importancia, porque esta vez era diferente, ahora ella era su aliada y tenía que protegerla, rebuscó en el bolsillo lateral de su mochila y sonrió victorioso cuando encontró lo que buscaba.

Entonces repentinamente todos los acontecimientos del día se desplomaban sobre él como un castillo de cartas, el fugaz pensamiento de que llevaba todo el día actuando como un tonto cruzó su mente por un instante en el que su cara ardió y empuño su mano presionando la piruleta que su tía le había regalado esa mañana antes de ir a la academia.

Indeciso ocultó el dulce en el compartimiento del escritorio y vio a Sakura recostarse sobre sus brazos cruzados sobre la mesa ocultando su rostro, la maestra le dio un rápido vistazo decidiendo no llamarle la atención esta vez dado su previo paso por la enfermería asumiendo que aun no se encontraba del todo bien y continuó dictando la clase con normalidad.

No era bueno con las personas, mucho menos con las niñas, no quería dar lugar a que la situación siguiera malinterpretándose y entonces escuchó los susurros de las niñas sentadas en la mesa contigua.

"¿Está llorando? Si…"

"Hizo llorar a la frentona"

"Por supuesto, es una tonta, mira que es osada por creerse amiga de Sasuke-kun"

"Se lo merece"

Sasuke volteó hacia ellas con el entrecejo fruncido y tan solo con una gélida mirada las hizo callar, abochornadas las tres chiquillas desviaron la mirada fingiendo no haber dicho ni pio.

Sasuke se deslizó discreto acercándose a ella y codeó ligeramente a la niña sentada a su lado para llamar su atención, percibió el calor que emanaba su pequeño cuerpo y ella se removió levantado un poquito la cabeza para mirarle con uno de sus ojos verdes humedecidos por las lágrimas.

Si estaba llorando…

La culpa lo embargó y deslizó su golosina por el compartimiento, ella siguió con la mirada el movimiento de su brazo y la forma tan tierna en la que el desviaba su mirada aferrado a su orgullo hacia la ventana con las mejillas a penas tintadas de rosa incapaz de mirarla a los ojos, metió la mano en el espacio donde guardaban sus libros y encontró el dulce premio por haber sido su compañera de juegos por ese día.

Tímida tomó la piruleta entre sus manos murmurando un suave "gracias" parte del encanto de Sasuke era su misteriosa forma de ser, pero al menos por ese día sentía haberse acercado un poquito más a él, a ese niño amable y solitario que en el fondo deseaba poder tener con quien jugar, aunque no supiese muy bien cómo expresarlo.

Sintió algo de pena por él, limpió los rastros de lágrimas con la manga de su suéter rojo y se esforzó por darle una pequeña sonrisa, era la primera vez que un niño tenía un gesto tan considerado con ella, no sabía muy bien cómo reaccionar, pero se sentía feliz, extremadamente feliz y conmovida porque aquel pequeño dulce simbolizaba un sentimiento que ella abrazó en su corazón.

Le importaba

Quizás le estaba dando demasiada importancia o significado a una simple piruleta de fresa pero sin dudas era una piruleta de fresa que guardaría toda la vida con recelo, a fin de cuentas, era el primer regalo que le había dado Sasuke.

Le gustaba mucho Sasuke.

El pensamiento dio vueltas en su cabeza el resto del día, ella y Sasuke no volvieron a dirigirse la palabra por el resto de clase, tampoco es que él fuera muy hablador y aunque ella normalmente era muy parlanchina la presencia de Sasuke le era especialmente abrumadora y la cohibía por temor a hacer algo que pudiese arruinar la oportunidad de ser su amiga, para cuando la campana anunciando el fin de la jornada sonó, la maestra le pidió quedarse un momento y escuchó los muy poco discretos "uhh" por parte de los niños de la clase a medida que se acercaba al escritorio, con una mirada suave y una agradecida reverencia por su compañía en ese día Sakura le dio a entender a Sasuke que podía adelantarse, Sasuke le miró con una ceja encorvada y sus perlas negras cargadas de intriga antes de abandonar el salón, de todas formas no tenía pensado esperarla, ni irse a casa juntos o algo así, su entrecejo se frunció con molestia sintiendo los cuchicheos de los niños al pasar a su lado, estaba tan absorto en su misión por reunir aliados que su padre pudiese aprobar que no se había percatado de los rumores de pasillo a los que él mismo había dado pie paseándose a vista y paciencia de toda la escuela junto a Sakura.

Claro, debió verlo venir.

A paso calmo como siempre se dirigió hasta la salida y entonces algunos niños lo interceptaron para intentar interrogarlo, con una mirada gélida los paró en seco y pasó por su lado chocando su hombro con el del tonto que parecía ser el jefe de esos niños cabezas huecas.

-Apártate idiota- espetó mirándolo de reojo destilando superioridad.

Nadie se metía con Sasuke Uchiha.

El más grande de ellos le sacaba un par de centímetros pero no demasiados, le tomó del hombro obligándole a girar violetamente y le plantó cara muy cerca de él a punto de golpearlo.

-Discúlpate- le ordenó y Sasuke le sostuvo la mirada con una mezcla de arrogancia y fastidio el niño lo miró irritado y le dio un empujón dispuesto a iniciar una pelea.

- ¿Te sientes muy especial porque eres un Uchiha basura? - le insultó irritándolo de sobremanera- ¿Quién te crees que eres para traer a Sakura-chan como tu perro faldero?

Genial Sakura tenía algunos fanáticos también pensó sarcástico.

Los demás niños los rodearon y pronto una pequeña bolita de estudiantes se formó a su alrededor, Sasuke sonrió de medio lado antes de devolverle el empujón con la fuerza suficiente para lanzarlo al suelo y poner un pie sobre su pecho pisoteándolo con fuerza.

-En primer lugar, jamás insultes a mi familia pequeño idiota- lo sujetó por el cuello de la camisa acercándolo a su rostro enfurecido- y en segundo lugar ¿Por qué me importaría esa tonta niña? Han hablado todo el día sobre nosotros ¿Tan aburridas son sus vidas? - espetó en voz alta zarandeando al chiquillo con altanería llamando la atención de quienes les rodeaban e iniciando un nuevo rumor.

"Sasuke y Sakura han roto"

"Sasuke odia a Sakura"

"Sakura engaña a Sasuke con Keita del 3-C"

- ¿Sasuke-kun?

La delicada voz de Sakura destacó incluso entre las voces de los chicos rodeándolos justo antes de que un maestro se acercara a separar la pelea y los regañara a los dos, haciendo caso omiso al sermón de Iruka sobre el honor shinobi y no pelear en la escuela sus ojos se desviaron hacia la pequeña pelirosa que le dirigió una mirada decepcionada y un mohín lastimero de sus labios antes de alejarse rápidamente del lugar casi dando zancadas como siempre abrazada a los tirantes de su mochila.

Si, debió suponerlo, es lo que todos decían, se había convertido en el perro faldero de Sasuke ¿Cómo pudo si quiera por un momento contemplar la posibilidad de que alguien como él quisiera ser su amigo? Se sintió una idiota, Sasuke se había burlado de ella en su cara, se sentía pequeña e insignificante.

Quizás solo la había utilizado para entretenerse ese día porque le apetecía jugar a mangonear a alguien y ella era un blanco fácil…

Sabía que Sasuke era muy orgulloso e incluso algo grosero y huraño, pero jamás imaginó que fuera tan malo y egoísta.

¿Por qué me importaría esa tonta niña?

La frase se repetía en su cabeza una y otra vez y sin darse cuenta sus lágrimas ya rodaban libres por su rostro mientras corría sin rumbo fijo, en cierto punto unas manos la tomaron del cuello de la ropa arrastrándola hasta un callejón desolado.

-Aléjate de Sasuke-kun mocosa tramposa- una niña un poco mayor la tiró al suelo y le pateó a la altura de las costillas y en el rostro sin contemplaciones desde atrás localizó a la cabellera rubia de Ino quien desvió la mirada incómoda mientras las demás se unían a patearla en el suelo mientras le insultaban diciéndole de todo.

-Ume… eres una…- tosió el nombre entre lágrimas de impotencia y se limpió un rastro de saliva que le había saltado por la fuerza de los golpes en sus costillas, el aire le faltaba, pero con determinación se puso de pie- ¡¿Se creen muy valientes taradas?!- le gritó a la cara a la líder de todas ellas e Ino le miró asombrada por aquel desplante de furia.

Sakura jamás se había defendido.

Pero jamás la habían golpeado de esa forma de todos modos, tenía razón de estar furiosa.

La mencionada Ume completamente fuera de si por la grave ofensa le lanzó el puño y Sakura la esquivó con habilidad empujándola y tomando una escoba empezó a pegarle con todas sus fuerzas desquitando la rabia que bullía en su interior.

-¡Oye! ¡Sakura! ¡Para! Le estás haciendo daño en serio… - Ino fue la primera en reaccionar, las otras niñas ya estaban huyendo despavoridas gritando que estaba loca y que había matado a esa pobre chica.

- ¡Basta Sakura! ¡Por favor! ¡No volveré a molestarte! Perdóname – Ume ya no parecía tan valiente y lloriqueaba pidiéndole piedad, Sakura escupió al suelo con sus ojos verdes enrojecidos por el rencor y sintió los brazos de Ino sujetarla viendo como Ume huía de ella aterrorizada.

Se lo tenía merecido.

Ino la observó apenada, cuando le dijeron que le darían una lección a Sakura por su atrevimiento a romper el código de las chicas acercándose tanto a Sasuke no dudó en unirse, pero no creyó que llegarían a ser tan crueles.

-Lo siento- masculló avergonzada, su padre la mataría si se enteraba de que había sido partícipe en aquel cobarde acoso.

-Tu no me golpeaste- se limitó a responder Sakura, colgando su mochila de frente para poder caminar hacia su casa abrazando el objeto a lo largo del camino, justo antes de salir del callejón, Ino le sostuvo por el codo.

-Estás sangrando- señaló a su ceja y su nariz por donde se deslizaban finos hilillos de sangre, Sakura había quedado magullada pero estaba segura de que Ume había quedado peor, al menos Sakura había aguantando los golpes como toda una guerrera.

Repentinamente Ino rio con suavidad admirandola.

-Vaya que eres resistente frente- sabía que estaba mal reírse, pero entonces la escuchó su suave risa tímida antes de quejarse del fuerte dolor en sus costillas, con cuidado pasó un brazo por su cintura y le hizo apoyar su propio brazo sobre sus hombros y caminaron así hasta su casa, bajo las miradas curiosas de los aldeanos que veían con lástima y preocupación a una pobre niña pelirosa enlodada y fuertemente golpeada siendo ayudada por otra niñita.

-¡Sakura!- exclamó su madre al verla llegar- p-pero ¿Qué te pasó? ¿Quién te hizo esto? Dios…- horrorizada Mebuki prácticamente voló hacia el baño para obtener el botiquín de primeros auxilios.

-Unas niñas la golpearon… yo no la defendí, lo siento- admitió avergonzada.

-No te preocupes Ino-chan, gracias por traerla, me aseguraré de que se recupere pronto- le sonrió la rubia mayor despidiéndola en la puerta, la pequeña hizo una corta reverencia respetuosa y se marchó.

- ¿Me dirás que pasó? - le preguntó con suavidad preparando un baño caliente y ayudándola a despojarse de sus destartaladas ropas- ¿Por qué te lanzaron a un charco? Esto huele horrible…- se quejó la mujer sintiendo la ira crecer en su interior- ¿Quién te hizo esto?

-Ume y sus taradas- respondió a secas- no volverán a molestarme, créeme que Ume quedó peor- rio con suavidad.

- ¿Es la niña que te molesta?

- No volverá a hacerlo- se encogió de hombros restándole importancia al asunto y se metió en la bañera con ayuda de su madre, los moretones comenzaron a hacerse visibles por todo su cuerpo y una vez su hija estuvo limpia, curada y envuelta en las cálidas mantas de su cama se marchó dando zancadas hasta la casa de la madre de esa niña que se había atrevido a golpearla, haría que la arresten por negligente.

Tenía un largo sermón sobre educación infantil para ella.

Furibunda abrió la puerta y unos profundos ojos negros asombrados le devolvieron la mirada, su pequeño puño elevado y dispuesto a llamar a la puerta, suspiró profundamente intentando serenarse y cortésmente preguntó.

-Hola ¿Vienes a ver a Sakura?

-B-buenas tardes- saludó con una rápida reverencia- si- asintió sin mayor efusividad.

-Lo siento, ella se encuentra indispuesta- respondió forzando una sonrisa- ¿Cuál es tu nombre?

-Uchiha Sasuke, señora- se presentó con sus ojos llenos de confusión, a Mebuki le resultó en extremo tierno.

-Mucho gusto Sasuke-kun, mi nombre es Mebuki Haruno y soy la madre de Sakura, gracias por venir a visitar a mi niña, pero será mejor que regreses en otro momento- le dio una pequeña sonrisa y un suave toque en su puntiagudo cabello y se dispuso a completar su cometido del día, aún no podía quitarse de la cabeza las profundas heridas y moretones en el cuerpo de su pequeña y alguien tendría que responder por ello.

Sasuke vio a la mujer alejarse a paso rápido.

-Se veía muy enfadada…- pensó en voz alta.

Con más intriga que nada se preguntó que tan buena idea sería colarse a la casa y preguntarle a Sakura si se había desmayado otra vez.

- ¡Aquí estás! - sintió como una fuerza conocida lo arrastraba por el dorso de su camiseta y o obligaba a girar- ¡Iruka ha llamado a casa! ¿Por qué te peleaste? – a Mikoto Uchiha le saltó una vena en la frente, su dedo subía y bajaba mientras lo sermoneaba justo en medio de la calle y Sasuke quiso que la tierra se lo trague en ese momento mientras avergonzado su madre lo tomó del brazo arrastrándolo hasta su casa.

Decidió inventar una excusa rápida.

Algo que funcione para librarse del castigo.

- ¡Ellos hablaron mal de Sakura! - exclamó rápidamente callando el larguísimo regaño de la pelinegra que llevaba todo el camino sin parar de hablarle de todas las formas que estaría castigado el resto de su vida- dijeron que era un perro faldero y me enojé- lo último lo murmuró apenado, bueno no era una mentira por completo, si que le había fastidiado que se refirieran a ella de ese modo- y también me llamaron Uchiha basura.

Mikoto suspiró profundamente acuclillándose a la altura de su hijo con su mirada aun reprobatoria y le acarició los cabellos revueltos- aún así pelearse está mal ¿No volverás a caer en las provocaciones de otros niños? - preguntó con dulzura.

Sasuke negó con su cabeza sin emitir palabra y entraron juntos a casa.

Genial se había librado del castigo, ya le agradecería a Sakura después.

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Notas de la autora:

Este quedó un poco largo ¿No? Pero fue muy divertido de escribir, esta historia tiene este tipo de continuidad, no estoy segura de cuánto vaya a durar, pero al momento de escribirles esta nota de autora llevo cinco capítulos escritos (Suelo completar mis notas antes de subir los capis a ff) y digo completar porque la mayor parte del tiempo escribo las notas a medio capítulo, al final, antes de subirlos o incluso antes de empezar a escribirlos como tal, aunque van siempre al final xD

En fin, espero hayan disfrutado este capitulo y les haya parecido tan tierno como a mí, me gusta esta dinámica de reescribir la historia de Naruto desde un pov SasuSaku jajaja.

Con cariño,

Azulen.