Después de que N'Zoth fuera liberado y comenzara a asaltar Azeroth, los Zara'thik regresaron a Pandaria. Fortalecidos con Azerita que saquearon en Molten Cay, los Zara'thik asaltaron el Valle de la Flor Eterna como parte de las fuerzas de N'Zoth. No se detendrán ante nada que no sea la conquista absoluta de toda Pandaria.

En ese tiempo de necesidad, Chen y Li Li Cerveza de Trueno se pusieron al frente de la defensa contra el enjambre mantide de la Emperatriz Shek'zeer. Usando sus artes marciales lograron repeler el ataque, pero con un costo. Chen, el legendario monje y maestro cervecero, murió en la contienda.

Li Li, poseída por una furia ciega, reunió a las tropas pandaren para vengar la muerte de su tio. Avanzaron hacia el Corazón del Miedo y arrasaron los nidos hasta los cimientos, matando a todos los mantides, ya fueran hombres, mujeres o niños en un frenesí asesino impulsado por la venganza. Li Li tomó la vida de Shek'zeer y ese momento, con sus puños empapados de sangre ajena, ella oyó los susurros del Sha que impulsaba a Shek'zeer.

Era un remanente del dios antiguo patrón de los mántides, Y'Shaarj, ahora buscaba corromper a la joven Cerveza de Trueno. En ese instante ella respiró profundamente y se arrodillo a meditar, reconociendo que su actuar había ido en contra de todo lo que su tío creía, y todo lo que le había enseñado. A partir de entonces, juró que defendería Pandaria, no como una ejecutora, sino como su protectora y maestra.

Desde esa victoria nació el Segundo Imperio Pandaren.

Lemon

Luego de que Xal'atath provacase el derrocamiento de Reina de Azj-Kahet por su hija Ansurek, iniciando la invasión mantide de Pandaria, ella adoptó el disfraz de la difunta Drenden, de quien el Kirin Tor no sabía que había fallecido años atrás, e intento infiltrarse en el Consejo de los Seis de Dalaran. Sin embargo, sus planes se vinieron abajo, siendo descubierta por Alleria Brisaveloz y entregada con cadenas reductoras del Vacío al Emperador Anduin Wrynn, el cual intento hacer entrar en razón a la oscura entidad, la cuál solo se burló.

—¿Es una broma? ¡No voy a trabajar para un sucio mortal como sirvienta! ¡El alma de Azeroth será mía, humano, es solo cuestión de tiempo!— respondió Xal'atath al principio con voz tranquila, pero a medida que avanzaba en su perorata fue alzando la voz. Ahora estaba parada frente a Anduin, encadenada pero desafiante.

—Hmmm, ya veo, ¿entonces no te gusta mi generosidad?— pregunto Anduin, dando un paso hacia ella.

—¿Qué?— preguntó confundida mientras daba un paso atrás.

—Te di la oportunidad de servirme voluntariamente como penitencia— Un paso adelante—¿Y pagas mi bondad con tanta vulgaridad?— Un segundo paso—Tal vez debería dejar de ser tan misericordioso.

Xal'atath no tenía adónde ir mientras se apretaba contra la pared de su habitación. En un movimiento fluido, las manos de Anduin agarraron su "vestimenta" y la rasgaron por la mitad, dejando al descubierto sus tetas desnudas. Las montañas rosa palida de carne rebotaron y se liberaron. Él Agarro un puñado de su teta izquierda y ella dejó escapar un gemido involuntario cuando Anduin comenzo a pellizcar sus pezones. Tenía que admitir que Xal'atath tenía una belleza sobrenatural que la colocaba un paso por encima de la mayoría de sus otras amantes. Sin mencionar que sus pechos eran regordetes y firmes.

Xal'atath extendió la mano para intentar agarrarlo, pero Anduin le di un manotazo sin esfuerzo. Ver el desafío en sus ojos mientras hacía todo lo posible por contener sus gemidos lo hizo sonreír antes de darle otra palmada en los pechos que la hizo gritar.

—Si no quieres servir a la Luz por las buenas, tendre que disciplinarte hasta que lo hagas— le dijo, mientras se bajaba los pantalones y me quedaba solo con los calzoncillos y la camiseta —Ahora, de rodillas.

Xal'atath me devolvió la mirada, desafiante, negándose a moverse y a hacer lo que le decían. Con un suspiro, Anduin la tomo de su garganta, lo que provocó que sus ojos se abrieran de par en par en pánico. Sin mucho esfuerzo la levantó por el cuello y la llevo a la cama, donde la arrojo sobre ella. Xal'atath aterrizó de costado y tosió un poco mientras Anduin simplemente agarraba su pierna y la arrastraba hacia el costado de la cama. La giró boca abajo y uso una mano para sujetar su cabeza hacia abajo en la cama mientras que con la otra le arrancó las prendas, que apenas y podían considerarse vestimenta, dejándola completamente desnuda. Después de crear rápidamente unas cadenas frojadas por las luz en sus muñecas, también le quito las otras cadenas anti-vacio.

Xal'atath gritó cuando Anduin comenzó a darle otra serie de nalgadas. Mientras la azotaba, los gemidos de dolor lentamente comenzaron a mezclarse con los de placer. Cada palmada era más fuerte y más rápida que la anterior; después de solo unos minutos, su trasero estaba completamente rojo-violeta con múltiples huellas de manos.

—Por favor— Xal'atath suplicó, con lágrimas en los ojos. Una de las terribles desventajas de tener un cuerpo mortal era que podía sentir dolor, una sensación que sus maestros no la crearon para que la percibiera, pero si para que la infligiera a otros —Por favor, detente. Seré una buena... amo.

—Hmmm, no, solo lo dices. Necesito asegurarme de que entiendas completamente tu castigo— Anduin dijo con una sonrisa mientras le daba una última nalgada.

Para su sorpresa, la espalda de Xal'atath se arqueó mientras su cuerpo sufría espasmos incontrolables. Con una ligera sospecha de lo que acababa de pasar, llevó una mano a su coño y lo encontro prácticamente empapado. Por la cantidad que gotea por su pierna, parece que Xal'atath se había corrido. Anduin dió un paso atrás y levanto los grilletes de luz de Xal'atath. Al mirar hacia ella, vió que todavía se está recuperando de su primer orgasmo, otra sensación que ella no estaba destinada a conocer. Caminó hacia ella y la empujo hacia la cama para que ya no esté colgando del borde. Mientras subía a la cama, Anduin le separo las nalgas y guío la punta de su miembro hacia su culo. Ella parece darse cuenta vagamente de lo que está haciendo mientras intenta suplicar un indulto... uno que Anduin no le interesaba darle.

Golpeando sus caderas hacia adelante, Xal'atath deja escapar un chillido gutural mientras Anduin penetraba su recto apretado. No pudo contener sus propios gruñidos mientras empezaba a deslizarse hacia adelante y hacia atrás dentro de ella. Nunca había probado el sexo anal antes, pero por la Luz, es tan jodidamente apretado que no esperaba esto. Después de permitirse un momento para acostumbrarme a la sensación de follar su culo, Anduin empezó a ganar velocidad. Se deslizo hacia adelante y hacia atrás mientras la machacaba contra el colchón, y Xal'atath rápidamente se convirtió en nada más que un lío de gemidos y chillidos. Él se aparto y la azoto de nuevo, solo para casi llegar al límite por lo mucho que se apretó alrededor de su verga.

Con una sonrisa burlona, tomo un puñado de su pelo negro azabache en mi mano izquierda y tiro de su cabeza hacia atrás. Con la derecha empiezo a darle nalgadas, cada una en el momento exacto en que la embisto de nuevo. Con un vigor renovado, Anduin se alejó de golpe dejando que los sonidos de un elfo del vacío poseído chillando como una golfa llenen la habitación mientras abusaba de su ya dolorido trasero.

—¿A quién perteneces?— pregunto Anduin, mientras tiraba más fuerte de su cabello.

—... A ti— Murmuró.

—¿Quién es tu amo?— preguntó de nuevo, mientras sentía que su verga se movía sin control, lista para explotar en cualquier momento.

—¡Tú, tú eres mi amo!— gritó Xal'atath, mientras sus ojos comenzaban a cruzarse por el puro placer que recorría su cuerpo —¡Soy tu puta! ¡Tu puta entidad del vacío!.

Con un rugido de placer, Anduin golpeó su cabeza contra la cama mientras derramaba su semen en su esfinter maltratado. Al retirarse, se tomó un momento para apreciar la vista de la oscura entidad gimiendo y sacudiendo su maltratado trasero en el aire mientras su semilla se escapaba lentamente por sus mejillas.

—Maestro~... maestro, por favor~... no puedo...— Xal'atath maulló medio conscientemente.

Ah, es cierto, tantas nuevas sensaciones contradictorias aparentemente habían hecho que su cerebro colapsara. Él la levantó y la sentó en su regazo. Mientras lo hacía, alineó su verga y, sin preámbulos, la sentó y la inserto hasta sus ovarios. Xal'atath maulló mientras envolvía sus piernas alrededor de su espalda y sus brazos alrededor de su cuello. Usando un brazo para sostenerla, Anduin le acaricio los pechos mientras ella se movía ansiosamente en su regazo. Cuando sus caderas se encontraron con las de él, se movió con un ansia que era más necesitada de lo esperado. Quería, no necesitaba, sentir su semilla dentro de ella, sentir esa sensación de plenitud.

Sus labios se encontraron y Xal'atath abrió ansiosamente la boca para que él pudiera entrar. Mientras sus lenguas se exploraban mutuamente, sus cuerpos hacían música que solo se acentuaba con los gemidos y gruñidos. Sus caderas subían y bajaban a un ritmo atronador mientras que Anduin la embestía desde abajo sin querer contenerme. Su coño se apretó a su alrededor amenazando con ordeñarlo hasta dejarlo seco. Sintiendo que se acercaba, Anduin interrumpió su beso para concentrarse en embestirla lo más que pudiera. Sabiendo exactamente qué hacer, abrazo a Xal'atath y la sensación de sus generosas tetas aplastadas contra su pecho era celestial.

—MAESTRO— ella exclamó y se le cortó la respiración mientras su coño se tensaba de forma asombrosa.

Él golpeó sus caderas hacia abajo y no pude contenerse mientras se corría. Xal'atath echó la cabeza hacia atrás y dejó escapar un grito silencioso mientras llenaba su útero y más. Con un suspiro de cansancio, Anduin cayó de espaldas sobre la cama arrastrándola con él. Mientras seguían llegando al clímax juntos, Anduin no pudo ocultar la sonrisa burlona cuando vió que Xal'atath se había desmayado por la sobrecarga de placer.

—Está bien, puede disfrutar de un sueño placentero antes de que descubramos si le gusta mi sorpresa— Anduin murmuró, viendo cómo las runas del vacío que recorrían el cuerpo elfico poseído Xal'atath se iluminaban con la Luz Sagrada.