The Legend of Zelda y todos sus personajes son propiedad de Miyamoto Shigeru, Tezuka Takashi y Nintendo.
Palabras: 682.
03.- Inquebrantable
Zelda se detuvo frente al perfil mutilado del castillo. Observó el aura maligna de Ganon rodeando las torres, amenazando con romper la frágil barrera que aún le mantenía anclado en el castillo. La lluvia caía sin cesar y el silencio era tan abrumador como la soledad.
Se arregló el vestido, lleno de manchas de barro y sangre, y avanzó decidida por el camino adoquinado que la llevaba a su destino. Toda su vida había girado en torno a aquel momento, al Cataclismo, se había preparado tanto que no podía fallar. Ahora que entendía por qué sus poderes se habían resistido a despertar, ahora que sabía exactamente como controlarlos, ahora que había tantas vidas perdidas por su causa, no pensaba fallar. No iba a hacerlo.
Alzó la mano derecha y la trifuerza emitió un destello dorado que la engulló. Sintió como su cuerpo se elevaba y transportaba hacia el núcleo de maldad. Era ligera como un pájaro.
«Link, le contendré hasta que puedas regresar y cumplir con tu misión. Esperaré tanto como sea necesario. El Cataclismo no nos arrebatará nada más» pensó antes de llegar a su destino.
Ante ella el aura maligna se estremeció, comprendió el poder que había estado durmiendo en su interior, comprendió el alcance de su propia fuerza y supo que no iba a caer.
Ganon emitió una risa similar a un gruñido, en otros tiempos se habría acobardado, pero no ahora, ya no.
—Vuestros esfuerzos son inútiles. Sin la espada no podéis vencerme.
—Lo haremos. Link volverá blandiendo la Espada Maestra.
Otra risa siniestra.
—Aquel a quien llamáis Link ha muerto.
No titubeó. Link estaba vivo, lo sabía, lo sentía en su interior. Le habían llevado a tiempo al Santuario de la Vida. Encontraría el camino de regreso porque la unión entre ellos era tan inquebrantable como la voluntad de ambos.
—Volverá —aseguró.
º º º
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que se desató el Cataclismo. No sabía cuánto tiempo hacía desde que entró en el castillo. Tampoco cuánto llevaba Link en el Santuario de la Vida.
Ganon se burlaba de ella. Le repetía mil veces que Link estaba muerto, que Link no regresaría, que su resistencia era inútil. Zelda se mantenía firme, haciendo oídos sordos a sus palabras, porque si flaqueaba, aunque fuera sólo un instante, entonces Link sí que moriría.
—Moriréis. Sólo es cuestión de tiempo —se burló Ganon.
Zelda no contestó. Algo había cambiado en el aire. Algo empezaba a moverse. No. Algo no. Alguien.
Link. Lo sintió. La consciencia empezaba a abrirse paso entre el profundo letargo. Link se estaba despertando.
—Vuestra esperanza es vana.
—Pronto estará aquí —susurró manteniéndose firme para que su poder no menguara—. Entonces entenderás porque mi confianza en él es inquebrantable.
Ganon rió. Zelda le ignoró. En aquel momento sólo había una cosa que hacer: guiar a Link en sus primeros pasos. Si la Espada Maestra tenía razón no recordaría nada, se encontraría solo y perdido. Link no lo merecía.
Se concentró en su imagen. En el hyliano que no encajaba en el estereotipo de héroe de leyenda. En el chico lleno dejo de energía, inocente y bondadoso. En el soldado que la había acompañado incluso cuando ella no le quería cerca. En el elegido hyliano y su maestría en esgrima. En el chico al que amaba y al que nunca pudo decírselo. Pensó en Link, visualizó su cabello rubio y rebelde, sus ojos azules, su sonrisa sincera y algo se conectó. Zelda podía verle, aunque borroso, estirado en la cámara regeneradora, deseó tocarle, abrazarle, estar a su lado, pero eso era algo que por el momento no podía hacer.
—Link —le llamó—. Abre los ojos. Abre los ojos. Despierta, Link.
Entreabrió los ojos y el líquido de la cámara se drenó.
Le guió, consciente de que aquella conexión mental la debilitaba. No podía dejarle a ciegas en un mundo que ya no conocía. Guiarle en sus primeros pasos era lo mínimo que podía hacer por él.
«Confío en ti —pensó extenuada al cortarse la conexión—. Aguantaré, te estaré esperando»
Porque su fe en Link era inquebrantable.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Este es uno de los borradores descartados del Fictober. Lo escribí mientras pensaba en que me gustaría novelizar los juegos, aunque no sé si es algo que acabe haciendo.
Nos leemos.
