¡Feliz Yuri-Navidad 4! Edición Mágica
Capítulo 4 – Navidad en las Afueras
Tren a las afueras de la ciudad – Día
Es una hermosa mañana en el mágico tren en el que ahora, mi adora novia y senpai del segundo año, Matsubara Yuuna de la casa Ravenclaw, y yo, Oda Nanami de la Gryffindor, viajamos hacia un destino mágico en el cual, ninguna de las dos hemos estado.
Todo comenzó esta mañana cuando mi amada Yuuna-senpai, llegó a Tokio en el expreso de Saint Michael's de la mañana y de ahí, tomamos un tren bala que nos llevó hasta las afueras de la ciudad, donde tomamos un último transbordo para este pequeño tren regional muy bonito, aunque nada extraordinario ni destacable.
De hecho, es un tren al cual los turistas no suelen subirse, ya que solamente realiza algunas pocas paradas para campesinos y habitantes locales, que van desde la ciudad de vuelta a sus humildes hogares.
¿Qué hacemos Onee-sama y yo en un tren como este quizás se preguntarán? Bueno, resulta que este tren oculta un secreto, y es que en una de sus múltiples paradas del mundo de los muggles, hace una pequeña parada en un pequeño poblado mágico, alejado de todo el resto de las comunidades mágicas del país.
De hecho, este pueblo al que vamos es tan pequeño y desconocido, que hasta hace poco, ninguna de las dos teníamos idea de su existencia.
Fue gracias a una revista para la que una de mis amigas de Gryffindor trabaja ocasionalmente, llamada "El Quisquilloso", que nos enteramos de su existencia y decidimos ir a pasar nuestra romántica velada navideña, para observar sus famosas luces navideñas y maravillarnos con los impresionantes paisajes montañosos y llenos de nieve, que rodean al pequeño pueblo.
Será una excelente oportunidad para desconectarnos del resto del mundo, y poder ser nosotras mismas como una pareja.
"No puedo esperar a llegar".
Ahora mismo mientras viajamos, Onee-sama y yo, leemos la revista del pequeño pueblo en nuestras manos, al tiempo que observamos por la ventana del tren los maravillosos paisajes del azul del cielo, el verde de los pinos y sobre todo, el blanco de la nieve que todo lo cubre, pasando ante nosotras
En verdad se nota como poco a poco, más y más nos alejamos de las grandes ciudades.
En una de esas mientras viajamos, Onee-sama suelta la revista y estira sus brazos, diciendo.
– Cielos, ya me esta comenzando a doler la espalda.
No es de extrañar, después de todo, este es el tercer tren que toma desde que salió anoche del castillo de Saint Michael's, por lo que le digo.
– Por eso te dije que si lo querías, podíamos haber llegado mucho más rápido por medio de polvos flu desde la estación de Tokio.
– Lo sé y agradezco mucho tu preocupación, pero como te dije antes, realmente tenía muchas ganas de conocer este tren mágico y viajar por sus hermosos paisajes, al lado de mi hermosa chica.
– ¿En serio?
– Así es, después de todo muchas veces, lo que más importa no es el destino, sino el viaje y con quien se comparte.
– O-Onee-sama…
Siempre encuentra las palabras exactas para hacerme sonrojar.
En todo caso, Yuuna se levanta un momento para estirarse, y ya que vuelve a sentarse, continuamos leyendo la revista unos minutos más, hasta que finalmente.
– "Siguiente parada: Friggs" – anuncia la conductora del tren por el altoparlante – "Siguiente parada: Friggs".
– Esa es nuestra parada, Nanami.
– ¿En serio?
– Sí, así que levántate, que hay que ir por nuestras maletas para bajar rápido, apúrate.
– ¡De acuerdo!
De esa manera, ambas nos levantamos de nuestros asientos y ya que se detiene el tren, nos preparamos para bajar ya con nuestras maletas en mano.
Sólo que al llegar, me doy cuenta que la estación a la que llegamos está completamente vacía y en medio de la nada. Ninguna otra cosa más que nieve y árboles de pino a nuestro alrededor.
– Onee-sama ¿Estás segura que este es el lugar?
– Sólo hay una manera de averiguarlo, andando.
– Uuuhh…
Bajo del tren muy preocupada, sobre todo porque este es el único tren que pasará por aquí en todo el día. De equivocarnos, tendríamos que esperar aquí toda la noche, hasta que vuelva a pasar el tren al día siguiente, solas y con frío, en medio de la nada.
Cuando bajamos a la estación vacía, vemos que lo único que hay es un molinete, que sirve como barra de salida de la estación.
– Parece que hay que pagar.
Yuuna saca de su monedero dos knuts de bronce y los usa para pagar la cuota de salida, en vez de los clásicos yenes japonese.
– Vamos, Nanami.
– E-Esta bien,
Paso al igual que Yuuna y al cruzar el molinete, el antes vacío y gélido lugar, revela haber sido solo una ilusión desde la estación, y se transforma en algo mucho más hermoso y mágico.
Pueblo mágico de Friggs
Un pueblito mágico todo lleno de nieve, sí, pero adornado e iluminado con las múltiples y bellísimas luces navideñas que caracterizan al pequeño pueblo mágico de Friggs, y lo hacen ver mucho más cálido y acogedor.
Por donde lo veas, todas las casas y locales están completamente hechos de madera, y entre las casas se pueden ver múltiples árboles de pino, todos cubiertos de nieve pero adornados con las más bellas luces y llenos de esferas de todos los colores.
Todo el pueblo en sí tiene como paisaje el precioso cielo azul claro que lo rodea, así como las montañas nevadas a su alrededor.
La poca gente que hay en el pueblo (en su mayoría, puros locales), todos se ven bastante alegres, adornando sus casas y atendiendo amablemente a sus vecinos, así como a sus animales entre los cuales, destaca una manada de renos voladores, los cuales aterrizan justo a tiempo cuando llegamos para ser alimentados y cepillados.
– ¡Mira Onee-sama!
Tomo a Yuuna del brazo para señalarle donde están cepillando y alimentando a uno de los renos con zanahorias, a lo que Yuuna responde.
– Así es, leí en el artículo que este es uno de los puntos de descanso más famoso para los renos voladores.
– ¿En serio?
– Así es, si tenemos suerte, incluso quizás veamos uno de nariz roja, aunque esos son bastante raros, por lo que tampoco me haría muchas esperanzas.
– No importa, estos también son bastante lindos.
Comento todavía sin poder dejar de ver a los renos, hasta que Onee-sama me trae de vuelta a la realidad y me dice.
– Será mejor que vayamos a hacer el registro a nuestro hotel para dejar nuestras maletas, y entonces tendremos todo el día para salir y visitar lo que queramos ¿Te parece, Nanami?
– Seguro, vayamos, Onee-sama.
Así, ambas iniciamos nuestro camino, tomándonos un poco nuestro tiempo para observar a detalle el bello pueblo al que acabamos de llegar.
Posada del pueblo
Unos minutos después, llegamos a la posada donde nos vamos a hospedar los siguientes tres días, ubicada a solo una cuadra de la plaza principal del pueblo mágico.
Al ser un pequeño pueblo mágico, no muy conocido hasta muy recientemente, no cuentan con muchas opciones de alojamiento. A pesar de esto, incluso las pocas opciones de alojamiento que hay, todas son muy hermosas, y la que había elegido Yuuna para nosotras, no era la excepción.
Una hermosa casa de madera de tres pisos, ocho habitaciones en total únicamente. El desayuno ya venía incluido y cada habitación cuenta con una cama extra grande, un baño, agua caliente y una hermosa vista hacia la plaza principal del pueblo.
Al entrar, nos dirigimos hacia la recepción de la humilde posada para regístranos, solo que al llegar, nos encontramos con la enorme sorpresa de que quien está atendiendo, es justamente…
– ¡¿Rin-chan?!
– Nanami-chan, Yuuna-senpai, que gusto verlas por aquí.
Nos saluda mi querida amiga y compañera de cuarto en Gryffindor, Aso Rin, quien también, fue quien escribió el artículo sobre este pueblo para "El Quisquilloso", por el cual nos enteramos de este lugar.
– También me da gusto verte, pero ¿Qué haces aquí? ¿No ibas a pasar navidad con tu familia?
– Así es, pero recibí una lechuza de "El Quisquilloso". Al parecer, les gustó mucho el artículo que escribí para este pueblo, y me pidieron si podía volver para las fiestas, y escribir un nuevo artículo que cubra el pequeño festival navideño que se hace aquí cada año, con la esperanza de dar a conocer aún más este pueblo.
– Increíble ¿De verdad tuvo tanto impacto lo que escribiste?
– Parece que así es, por primera vez en años, están llenas todas las posadas del pueblo, y ya se esta trabajando en construir más para recibir aún más turistas el próximo año.
– ¡Increíble! – le digo realmente fascinada por el impacto que ha tenido su trabajo.
– Asumo que vinieron aquí para pasar sus vacaciones ¿cierto?
– Así es – contesta alegre Yuuna.
– Tú ¿Ya nos esperabas?
– No, pero imaginé que vendrían cuando llegó la lechuza de Yuuna.
– Hedwig.
En ese momento, la lechuza albina mascota de Yuuna, Hedwig, entra por la ventana de la posada y se posa en el brazo de Yuuna, a quien acaricia.
– Aún estando lejos, lograste llegar antes que nosotras.
Mientras Yuuna atiende a su mascota, continuo hablando con Rin.
– De hecho, nos enteramos de este lugar, justo por tu artículo en "El Quisquilloso" y quisimos venir a conocerlo.
– Me alegra mucho oírlo. De hecho, me alegré mucho cuando me enteré que vendrían porque justo, necesito que me hagan un favor.
– ¿Uh, nosotras? – le pregunto sorprendida.
– Así es. Verán, yo…
Justo cuando esta por explicarnos su favor, un chico muy apuesto de nuestra edad, de cabello negro azabache y ojos azules, ingresa a la posada cargando un gran monto de leña.
Sin prestarnos la menor atención, lleva el monto de leña junto a la recepción donde esta Rin, y al llegar, le dice.
– Listo, aquí esta la leña para la chimenea que me pediste.
– Vaya, trajiste mucha. Muchas gracias, amor.
Dicho eso, Rin procede a agradecer a aquel chico, acercándolo con ella y dándole un pequeño, pero profundo beso en los labios.
Al separarse, Rin le dedica una pequeña sorpresa y el chico le dice.
– Iré a traer el resto de la leña.
– De acuerdo, nos vemos más tarde.
Dicho eso, el chico sale de la posada, mientras yo me quedó sonrojada por haber presenciado esa escena tan vergonzosa frente a mí.
"Seguro que ese era el novio de Rin. Al estar todo el tiempo en Saint Michael's, que es una academia sólo para chicas, seguro que cuando le pidieron volver a este pueblo para trabajar en el artículo, Rin le pidió a su novio que la acompañara, para así poder pasar cada uno de sus días de vacaciones juntos, hasta que volvieran a la escuela. Supongo que es algo muy lindo" pienso para mis adentros, alegre por mi amiga.
Aunque no me puedo imaginar como sería para mí, tener que esperar cada año hasta las vacaciones, para ver a mi pareja. Seguro que me volvería loca.
"Y pensar que Aoi y Misaki están en la misma situación que ella con sus novios, uh". Gracias a la gran madre que Onee-sama y yo, no tenemos ese problema.
Ya que se ha ido su novio, Rin vuelve con nosotras.
– Disculpen la interrupción. Como les decía, si no les resulta mucha molestia, necesito que me hagan un favor.
– Seguro ¿De qué se trata?
– Como les platiqué, me invitaron de vuelta a este pueblo para escribir un segundo artículo, esta vez más enfocado a la época navideña y su pequeño festival de luces. Sin embargo, la fecha límite para entregar el artículo es dentro de tres días, y aún no he podido escribir mucho debido a mi trabajo en la posada, por lo que no podré ir a uno de los lugares que la agencia, reservó para mí esta tarde.
– ¿En serio? ¿Y qué es?
– Se trata de un pequeño restaurante muy famoso en toda esta región propiedad de una chef muy famosa, el cual es tan pequeño y exclusivo, que solamente cuenta con cuatro mesas en su interior y es necesario hacer reservación en él con varias semanas de anticipación, ya que todos los platillos los prepara ella misma.
– ¡¿En serio?! Increíble.
– Así es. Mi intención era ir allí esta noche para probar una muestra de los platillos, y escribir una pequeña reseña para la revista sobre aquel lugar y especialmente de su mundialmente famoso postre navideño, el meremere.
– ¿Meremere?
– Así es, es un postre que inventó ella misma, que solamente prepara en estas épocas navideñas, por lo que la demanda por cenar ahí, es aún mayor por estas fechas.
– Pero si ya tienes la reservación para cenar en un lugar tan exclusivo como ese ¿Por qué no puedes ir?
– Como ya mencioné, todavía tengo mucho que escribir para el artículo y otros lugares que visitar antes de la fecha límite del escrito.
– Ya veo.
– Así que les quería pedir si por favor, pudieran ustedes dos tomar mi lugar en la reservación y escribir una pequeña reseña de los platillos que prueben, especialmente del Meremere.
– ¡¿Eh?! ¿Estás segura? Nosotras… no somos ningunas críticas de comida ni sabemos nada de como escribir una reseña.
– Descuiden, no tienen que pensarlo tanto. Sólo escriban su opinión honesta de que les pareció cada uno de los platillos, y yo me encargaré de darle formato para el artículo.
Rin saca un sobre con su nombre del cajón de la recepción, y nos lo entrega.
– La reservación sería para esta misma noche, y sólo necesitaría presentar este papel en la entrada para que las dejen pasar.
– Rin-chan, pero… ¿Estas segura?
– Por supuesto, si gustan, pueden considerarlo como un regalo de navidad de mi parte. Entonces ¿Me ayudarán?
Yuuna y yo volteamos a vernos y gustosas, le decimos.
– ¡Por supuesto! Muchas gracias por la invitación, Rin-chan.
– Con mucho gusto. Ahora, deben estar cansadas después de tan largo viaje, déjenme les entrego la llave de su habitación para que puedan ir a descansar y dejar sus maletas. Mientras tanto ¿Podrían ir llenando estos papeles para confirmar la reserva?
– Seguro.
Yuuna toma una pluma y tinta, y comienza a llenar el papel que Rin le entrega, al tiempo que un segundo chico, de cabello castaño y la misma edad que nosotras, entra a la posada con una caja llena de guirnaldas, esferas y distintos adornos navideños.
Los deja junto a la recepción con Rin y dice.
– Listo Rin, aquí están los adornos que me encargaste al otro lado del pueblo.
– Excelente, muchas gracias, amor.
Dicho eso, Rin procede a tomar a este otro chico y al igual que el anterior, le da un pequeño pero muy dulce y cálido beso en los labios.
Al separarse, Rin lo ve con una sonrisa y le pregunta.
– Ya que has terminado ¿Podrías ir a ayudar con el resto de la leña?
– Seguro ¿Aún sigue el plan para esta noche?
– Por supuesto, no puedo esperar a verlos para divertirnos.
– De acuerdo, entonces, nos vemos al rato.
– Bye, bye.
Ya que el chico se ha ido, no puedo evitar quedarme con la boca abierta, sin poder creer lo que acabo de ver.
"¿Acaso Rin… acaba de…?"
Al ver Rin la cara que pongo, me pregunta.
– ¿Sucede algo?
– ¡Nada! T-Todo bien.
De inmediato vuelvo a la realidad, al tiempo que Yuuna termina de llenar los papeles.
– Listo, ya quedó.
– Perfecto, ahora todo lo que faltaría, sería pagar la cuota de hospedaje.
– Seguro ¿Aceptan efectivo?
– Por supuesto.
Dicho eso, Yuuna saca unos cuantos galeones de oro de su bolsa y con ello, paga todo el hospedaje de las siguientes tres noches.
– De acuerdo, en ese caso, aquí esta la llave de su habitación y la reservación para la cena de esta noche.
– Muchas gracias, Rin-chan.
Ya con todo hecho, Rin hace un simple movimiento con su varita para levitar nuestras maletas y enviarlas directo hacia nuestra habitación, para que no tengamos que cargarlas por las angostas escaleras de madera de la posada.
Nos despedimos de Rin y seguimos a nuestras maletas escaleras arriba hacia nuestra habitación, emocionadas por nuestra estancia en aquel lugar.
Habitación de Nanami y Yuuna – Posada del pueblo
Llegamos a nuestra habitación en el tercer piso y al entrar, notamos lo hermosa y espaciosa que es. Una bella habitación perfectamente iluminada por la luz natural del día, adornada con colores cálidos color rosa y una preciosa ventana con vista justo hacia la plaza del pueblo, donde se esta terminando de montar el humilde festival del pueblo que será en unos días.
– Mira, Onee-sama, ven a ver.
Onee-sama va a mi lado y comenta.
– Ya veo, realmente es una vista muy hermosa. Tendremos todo el día para recorrerlo.
Comenta Yuuna antes de volver al cuarto y comenzar a desempacar la ropa de nuestras maletas.
Yo por otra parte, me dejo caer en la enorme y cálida cama de la habitación, sintiéndome muy cómoda y a gusto entre las calurosas cobijas de la cama. Incluso hacen que me den un poco de sueño.
Al ver Onee-sama que comienzo a bostezar, suelta en voz baja un poco de su risa de señorita y me comenta alegre.
– Si te quedas dormida ahora, ya no saldremos a visitar el pueblo antes de la cena.
– Lo sé, es sólo que esta cama es tan suave y tán comoda, que no puedo evitar querer dormir en ella.
– Aunque dormir es lo que menos haremos en ella cuando nos acostemos más tarde ¿Cierto?
– Eso…
Yuuna vuelve a soltar su pequeña risa de señorita y me dice.
– No puedo esperar a que llegue la noche.
Mientras sigue acomodando la ropa de nuestras maletas, comenta.
– Fue muy amable por parte de Rin ofrecernos la reservación para ese famoso restaurante, dirigido por tan distinguida chef.
– Tú ¿Ya la conoces? – le pregunto desde la cama, a lo que me responde.
– Por supuesto, de hecho, intenté conseguirnos una reservación para cenar ahí el día de navidad, pero como intenté hacerlo con tan poco tiempo de anticipación, ni con toda la influencia que tiene el nombre de mi familia, pude conseguirla.
– Increíble.
No tenía idea de que aquel restaurante fuera tan famoso. Debe ser el destino de la gran madre el que hayamos venido hasta acá justo esta noche, para conseguir tal reservación.
– Tendremos que conseguirle un buen regalo a Rin en agradecimiento por la reservación. Quizás un buen postre de aquel restaurante.
– ¡Por supuesto! Aunque me pareció oír que ella ya se saboreará un buen postre doble esta tarde, juju.
– ¿Eh?
¿Entonces ella también lo vio? Creí que no se había dado cuenta al estar primero ocupada con su lechuza y luego con los papeles.
"En serio que nada se le escapa".
Ya que termina de desempacar nuestras maletas, se limpia un poco de sudor de la frente y comenta.
– Fiu, vaya que sudé un tanto después de todo el viaje y el camino hasta acá, así que creo que iré a tomar un baño antes de salir a caminar al pueblo ¿Gustas acompañarme?
– Seguro.
– De acuerdo, entonces prepararé agua caliente suficiente para las dos.
– Gracias, Onee-sama.
– No hay de qué.
Mientras Yuuna va al baño a preparar el agua caliente, yo me quedo un rato más descansando sobre aquella cama, admirando el maravilloso pueblo ante nosotras y el grandioso día que nos espera. No puedo esperar a salir a recorrerlo.
Día en el Pueblo
Ya que terminamos con nuestro baño (el cual, al igual que siempre que nos bañamos juntas, se termina alargando más de lo necesario) y nos arreglamos en nuestra ropa de invierno, salimos de la posada, despidiéndonos de Rin en el camino y comenzamos nuestro recorrido por aquel hermoso pueblito mágico.
Cuando salimos, observamos toda la blanca nieve iluminada gracias a las múltiples luces navideñas que adornan al pueblo.
Lo primero que hacemos es ir a la plaza principal y visitar las distintas tiendas de artesanías locales del lugar, la gran mayoría hechas con madera de alta calidad. Toda una variedad de varitas mágicas, escobas mágicas, bellas túnicas, etc.
Tras visitar las tiendas, seguimos recorriendo el pueblo viendo la vida de la gente local, tan tranquila y alegre, preparando todo para la navidad. Nos acercamos al establo donde tienen a algunos de los renos voladores e incluso nos dan la oportunidad de alimentar y acariciar a algunos, lo cual me hace muy feliz. Incluso cuando salimos, nos encontramos con un pequeño local donde venden cerveza de mantequilla caliente, sorprendidas de que incluso la vendan por aquí. De cierta manera, este lugar me recuerda mucho a Hogsmeade, aunque más pequeño y tranquilo.
Y finalmente cuando ya se acerca la noche, regresamos a nuestro hotel para cambiarnos a nuestros vestidos y estar puntuales a la hora de nuestra reservación para cenar.
Restaurante – Noche
Cuando llega la noche, Yuuna y yo llegamos puntuales a la entrada del restaurante donde tal y como dijo Rin, solo hay otras cuatro parejas ahí presentes, debido al límite de personas que se aceptan por día.
Cuando llega la hora, una de las únicas dos meseras del lugar abre la puerta y nos da la bienvenida.
Una vez adentro, observo lo hermoso del restaurante, el cual tal y como Rin había dicho, no es para nada demasiado elegante ni presuntuoso. Por el contrario, la atmosfera que da es como la de cenar en una hermosa cabaña rústica. Excelentemente bien iluminada, con colores cálidos y adornada de navidad de tal manera que con sólo entrar, te hace sentir como estar en casa.
Nos llevan hacia una de las únicas cuatro mesas que hay en el lugar y ahí, nos entregan un par de menús. Todo en la carta se ve riquísimo, leyéndolo, no cabe duda que es el menú de una chef profesional.
Yuuna sonríe al ver de reojo lo contenta que estoy de estar aquí y comenta.
– Como parte de la reservación que nos dio Rin, ya viene incluida una bebida, un platillo y un postre para nosotras ya pagados.
– ¿En serio?
– Así es, después de todo, es para escribir una reseña, aunque de igual manera, si deseas ordenar una entrada o algún platillo o bebida extra, no dudes en pedirla, que esta noche, la cena va por mi cuenta.
– ¡¿Eh?!
– ¿Sucede algo, Nanami?
– Lo lamento, es que yo… no puedo aceptar que lo pagues todo tu sola, no después de que hayas pagado el hospedaje de las dos.
– Descuida, no es ningún problema. Ya sabes que para mi familia, el dinero no es ningun problema.
– Lo sé, pero aún así…
– Tranquila, entiendo. Si de verdad compensar algo, puedes usar los galeones que tienes para comprarme algo lindo de navidad. De hecho el día de hoy vi, una bufanda que me gustó mucho a unas pocas cuadras de aquí.
– Onee-sama… de acuerdo.
Acordado eso, nos tomamos un tiempo para leer bien a detalle la carta. Y ya que tenemos claro lo que vamos a ordenar, una de las dos meseras se acerca a atendernos.
– Muy buenas noches, queridas invitadas ¿Están listas para ordenar?
– Así es.
Yuuna ordena por ambas, y cuando termina, me pregunta.
– ¿Esta bien lo que ordené? O ¿Deseas cambiar algo?
– No, todo esta excelente, Onee-sama.
Me pregunto cómo le hará para siempre adivinar exactamente lo que deseo. ¿Será que siempre lleva con ella alguna poción para poder leerme la mente? Quiero decir, se que algo como eso no existe (ni siquiera en el mundo de la magia) pero si existiera, no dudo que sería algo que ella inventaría (o Miya, pero eso es otra historia).
Unos minutos después, el primer plato de la cena llega a nosotras, siendo este una entrada para las dos, acompañada de nuestra respectiva bebida.
Al terminar, nos llevan nuestro platillo principal a cada una y cuando nos lo terminamos, llega el momento que más habíamos esperado. El tan esperado y famoso postre navideño del que tanto habíamos oído hablar, el Meremere.
– ¡Itadakimasu!
Nos llevan un buen trozo a cada una, y al momento en que lo pruebo… no puedo creer que un sabor como este siquiera pudiera existir.
"¡Maldición! Esta tan delicioso, ahora en adelante cualquier otra cosa que pruebe, no sabrá tan bien como esto".
Viendo mi rostro tan contento, Yuuna me pregunta.
– ¿Qué te pareció, Nanami? ¿Es lo que esperabas?
– ¡Esta tan delicioso! ¡Es todo lo que esperaba y más! Aunque…
Estaba tan delicioso y perdida en mis pensamiento disfrutando de mi postre, que sin darme cuenta, ya casi me lo había acabado.
Viendo la ligera mirada de decepción y tristeza a mi rostro, Yuuna llama a la mesera a nuestra mesa.
– Disculpa ¿Nos podrías traer otra rebana de Meremere?
– Por supuesto, señorita.
– ¡¿Eh?! Pero… - reacciono al escuchar lo que pidió, a lo que responde.
– Querías otra rebanada ¿no es así?
– Bueno, sí, pero… uh…
Es vergonzoso y no quiero que piense que soy una glotona.
Yuuna suelta una pequeña risa al imaginar lo que pienso y para que no me sienta mal, me dice.
– Descuida, yo también pediré una más para mí, así que no te sientas mal por ello ¿Sí? Después de todo, hoy es una noche muy especial.
– Onee-sama…
Ya con mas calma, ambas disfrutamos tranquilamente del resto de nuestra cena, platicando, riendo y sobre todo, disfrutando de la dulce y cálida compañía de la otra.
Para cuando terminamos de cenar, nuestra reseña resulta ser mucho más sencilla de lo que imaginamos, ya que simplemente todo estuvo delicioso. Definitivamente volveríamos a venir.
Habitación de hotel – Esa noche
Después de nuestra deliciosa cena, regresamos a nuestra posada a sólo unos pasos para descansar y recargar energías para el día siguiente.
Al entrar nos dirigimos hacia la recepción donde Rin esta terminando de guardar sus cosas, antes de retirarse por la noche.
– Buenas noches, Rin-chan.
– Oh, hola Nanami-chan, veo que ya terminaron su cena ¿Qué les pareció?
– Excelente, ha sido quizás la mejor cena que hemos tenido en nuestras vidas.
– Me alegra mucho escucharlo.
Yuuna intercede y le entrega a Rin la reseña que escribimos, junto con una caja de regalo.
– Aquí esta la reseña, espero nos disculpes si es un poco corta, pero con lo delicioso que fue todo, no había muchas palabras que pudieran describirlo.
– También te trajimos un buen trozo de Meremere para que lo pruebes y quizás puedas escribir una mejor reseña basada en tu propia experiencia.
– Puedes comerlo tú sola o compartirlo con tus novios, la decisión es tuya.
– ¡Gah! – reacciono súper sorprendida cuando Yuuna llama a los chicos que besó directamente "sus novios".
Sin embargo, contrario a lo que esperaba, Rin lo toma muy bien y responde con una sonrisa.
– Muchas gracias, Yuuna-senpai, estoy segura que ambos estarán encantados con tu regalo. Que tengan una muy buena noche.
– Igualmente, Rin-chan.
De esta manera Rin toma su caja de regalo y sale de la posada, lista para regresar a casa y tener su velada romántica al lado de sus novios.
– Ya que se ha ido, le reclamo.
– ¡O-Onee-sama!
– ¿Qué sucede, Nanami?
– ¿Cómo…? ¿Cómo supiste que aquellos dos chicos eran novios de Rin?
– Digamos que fue una corazonada.
– Onee-sama…
Dicho eso, subimos a nuestra habitación. Estoy tan cansada por todo el día y la cena que tuvimos, que tan pronto entramos, me dejo caer en la cama con las piernas abiertas.
– Ah, estoy tan llena.
– Me alegra que te haya gustado mucho, Nanami, pero no te vayas a quedar dormida todavía. Aún tienes que cambiarte la pijama e ir a lavarte los dientes, antes de dormir.
– Ya lo sé, muoh – aunque no se lo digo, cuando habla así, me recuerda mucho a mi madre – solo que estoy muy cansada para levantarme.
– Ya veo, ya veo.
Viendo que no me levanto, Yuuna va hacia la cama conmigo y tomándome de las piernas, desabrocha los zapatos de tacón de mis pies y comienza a quitarme las largas pantimedias que llevo puestas.
– Onee-sama ¿Qué estás haciendo?
– ¿No es obvio? Dijiste que estabas muy cansada para levantarte, así que te estoy ayudando para ponerte la pijama ¿Está bien?
– Mmm… sí, seguro, Onee-sama.
– Muy bien, ahora ¿En qué estábamos?
Ya que cuento con su aprobación, Yuuna procede a llevar sus manos a mi cadera para desabrochar mi falda y deslizarla a lo largo de mis no muy largas piernas.
Después comienza a desabrochar los botones tanto de mi sueter como de mi blusa y ya que están todos desabrochados, me levanta lo suficiente para quitármelos, deslizándolos por mis brazos hasta dejarlos fuera, dejándome únicamente en mi ropa interior.
Viendo que ya estoy únicamente en mi ropa interior, Yuuna se me queda viendo un buen rato, con esa mirada tan lujuriosa que sólo suele mostrar cuando está conmigo.
Sintiéndome avergonzada de ser vista tanto tiempo en mi ropa interior, le pregunto.
– Onee-sama ¿No ibas a ponerme la pijama?
– Así es, sólo estoy tomándome un momento para apreciar la bellísima vista ante mí.
– Muoh…
Sabía que esto terminaría así, pero de cierta manera… eso esperaba.
– Onee-sama…
– Nanami…
Sonrojadas cerramos los ojos, acercamos nuestros labios a los de la otra, y justo cuando estamos por besarnos…
Un gran estallido allá afuera interrumpe el momento, provocando que nos separemos.
– ¿Qué fue eso?
Nos levantamos de la cama y al mirar por la ventana, observamos que…
– ¡Mira, Onee-sama!
– ¡Wow!
Unos fuegos artificiales bastante impresionantes iluminan el cielo, dándole así la bienvenida a la navidad.
Me les quedo viendo un buen rato bastante alegre, viendo como iluminan el cielo nocturno.
– ¡Vaya, son muy impresionantes! ¿No lo crees, Onee-sama?
– Sí que lo son.
– ¿Uh?
Cuando volteo con ella, veo que ya se ha quitado la ropa de encima, quedando únicamente en su ropa interior, la cual consiste en un conjunto de lencería erótica blanca, la cual, junto con su piel fina y su cabello dorado, le da el aire de un ángel navideño, quien ha bajado del cielo con el único propósito de compartir esta noche conmigo.
– Onee-sama…
Yendo con ella, Onee-sama me toma en sus brazos, posando sus manos sobre mi retaguardia al tiempo que me acerca con ella, y yo mismo descanso mis manos sobre sus hombros, mirándola hacia arriba sus preciosos y deliciosos labios.
– Nanami…
Ambas cerramos los ojos y compartimos un dulce y cálido beso en nuestros labios, lleno de todo nuestro amor, deseo y pasión por la otra.
Nos miramos alegres a los ojos, posando nuestra mano en la mejilla de la otra con mucho cariño.
– Feliz navidad, Nanami.
– Feliz navidad a ti también, Onee-sama.
Dicho eso volvemos a besarnos, esta vez dejándonos caer de lleno en la cama, llenándonos de mimos y cariños a lo largo de todo el cuerpo, mientras los fuegos artificiales continúan iluminando esta bella noche allá afuera.
Ha sido la navidad más mágica de todas para ambas.
FIN
¡Feliz Yuri-Navidad! :D
