Summary
Una invitacion a Texas saca a Bella del letargo en el que cayo tras la partida de los Cullen y se da cuenta de lo afortunada que fue mientras recostruye su vida lejos de Forks
Notas
La historia sera corta, unos cinco capitulos, luego hare otras mas largas.
Queria una Bella mas fuerte y segura de si misma. Y lo hago en relacion a un comentario de Kristen Stewart donde hablaba de la relacion de Bella con Edward y como ella habria reaccionado.
Tambien unirla con una de mis series favoritas.
Capitulo 1
31-07-2018. Austin, Texas
Bella se preparaba para su siguiente turno en el trabajo cuando comenzó a recibir llamadas de un numero desconocido, pero ella nunca contestaba números desconocidos, hacia once años que había cambiado su número, su familia y todos sus amigos lo tenían, al igual que sus compañeros de trabajo y sus jefes, así que a menos que estuviera esperando una llamada nunca contestaba. Ese día no lo esperaba, así que decidió ignorarlo.
Algunas personas pensaban que era un poco exagerado, incluido su novia, pero Bella había aprendido esa lección por las malas, la imagen de James y las consecuencias de haber respondido esa llamada, aunque ya era raro que pensara en eso, seguían frescas en su mente. Si alguien cercano a ella cambiaba su número, podía enviarle un mensaje o decirle en persona.
Entonces, ¿nos vemos para almorzar? – pregunto Taylor saliendo de la habitación con un traje ejecutivo, ella era abogada y trabajaba para el fiscal.
Si, ¿en el… bar de sushi cerca del capitolio? – sugirió Bella
Suena bien. – dijo mientras el teléfono volvía a sonar. - Esa persona te ha llamado cinco veces en una hora, tal vez deberías contestar. ¿Qué es lo peor que puede pasar?
¿Un acosador queriendo asesinarme? – sugirió y no era precisamente una broma – Solo voy a bloquearlo.
Está bien, me voy, te amo. – dijo acercándose a darle un beso
También te amo. – dijo viéndola salir del departamento.
Media hora después estaba estacionando su pickup azul frente a la estación de bomberos 126 donde trabajaba. Bella respiro profundo, hacia un mes se habían cumplido doce años desde que tomo la mayor decisión de su vida.
Si alguien en Arizona o Forks le hubiera dicho en 2006 que acabaría siendo bombero, dedicando su vida a entrar a edificios envueltos en llamas, se habría reído en su cara, pero en realidad ya poco quedaba de la frágil y torpe Bella de 18 años que abandono Forks y se fue a Texas, esperando reparar su corazón.
Su torpeza había desaparecido casi por completo, Bella le daba el crédito al entrenamiento de bombero y a sus rutinas de ejercicio diarias, lo que también hizo que su cuerpo desarrollara músculos y curvas en los lugares correctos. Siempre tuvo buenos hábitos alimenticios que habían cambiado ligeramente porque su trabajo le demandaba mucha energía. Había encontrado su voz y pronto su timidez fue cosa del pasado.
Estaba caminando a la puerta de la estación cuando su teléfono sonó por quinta vez, era el mismo número. – De acuerdo… - acepto y contesto arrepintiéndose al instante ante el chillido estridente que salió del teléfono y casi lo dejo caer
¡Bella! ¡Ya era hora! – chillaba la persona del otro lado
¿Quién habla? – pregunto ajustando la mochila sobre su hombro
¡Soy Alice! ¡¿No me recuerdas?! – seguía chillando, obligándola a bajar casi totalmente el volumen del teléfono
Oh, claro que la recordaba, solo que ya no había ningún cariño hacia esos recuerdos. Hacía años que no pensaba en Alice Cullen, ella era la razón por la que aún no le gustaba ir de compras. Si, iba a librerías, la biblioteca y tiendas de música, pero la moda seguía sin ser una prioridad para ella, y más allá de unas botas de tacón grueso y bajo, seguía siendo alérgica a los tacones. Pero cuando le tocaba comprar ropa nueva para alguna cena del trabajo o una boda, el recuerdo venía a su mente de forma involuntaria, casi podía verla merodeando por la tienda murmurando algo como: no tonta Bella, este de cinco mil dólares que no puedes pagar es mejor y no, no es incómodo, se verá perfecto con estos tacones de quince centímetros de tres mil dólares que tampoco puedes pagar y que te enviaran al hospital. No olvidemos los pendientes de dos mil dólares que te darán una infección en los oídos, ya sé que no tienes agujeros, pero los tendrás, el maquillaje de mil dólares, los rizos que te dejaran quemaduras por la rizadora y la manicura y pedicura de quinientos dólares cada una. Si, Alice podía gastar esa cantidad y más en diez minutos.
¿Cómo conseguiste mi número? – pregunto fríamente.
¡No me hables así, solo quiero hablar! – chillo esta vez con un tono que Bella reconoció como el de viaje de culpa.
No lo preguntare otra vez. – dijo pensando en cambiar su número al día siguiente.
Lo conseguí de Renee, ¿feliz? – dijo – Ahora, deja de ser fría conmigo – exigió - ¿Cómo estás?
¿Qué quieres?
¿Ahora eres bombero? ¿Cómo puedes ponerte esa ropa horrible, Bella? Le prometiste a Edward….
Mi trabajo, no es asunto tuyo y no le debo nada… al psicópata de tu hermano. – la interrumpió - Ahora responde la pregunta.
Bella, no habrá mañana si no me escuchas…
Claro, no sé nada de ti en doce años y ahora que no me interesa, ¿se supone que debo obedecer a su alteza real? ¿quieres que te reverencie? – dijo con sarcasmo
Bella por favor, solo escúchame, sé que estas molesta y tienes derecho a estarlo…
Para nada, ¿sabes porque? Porque eso requiere tiempo y energía que no tengo para ti. – dijo Bella - No tengo nada de qué hablar contigo, vuelve a lo que sea que has estado haciendo y no vuelvas a contactarme.
Bella, por favor espera, habrá una… - trato de decir, pero Bella ya había colgado el teléfono y bloqueado el numero
Bella cerro los ojos y respiro profundo mientras contaba hasta diez, dejando que la brisa fresca la envolviera, era julio y estaban en Texas, pero ese día era bastante fresco. Mas tranquila y dejando los recuerdos y la llamada en lo profundo de su mente, entro a la estación. Mientras dejaba sus cosas en su casillero y se cambiaba llamo a su madre.
¿Desde cuándo le das mi número a cualquiera? Sabes que no me gusta.
Calma Bella, pensé que te gustaría ir a la fiesta de exalumnos en Forks, yo disfruto mucho las mías, el dulce camino de los recuerdos. – dijo Renee – ustedes eran muy buenas amigas.
Salvo que no tengo los mejores recuerdos de Forks High. Ni siquiera me gradué ahí y no éramos amigas, yo no era más que una muñeca humana para ella. – dijo Bella poniéndose las botas – Puede que vaya a la de Austin High, ahí si tuve buenos amigos.
Supongo, solo considéralo, aunque me habría gustado más si hubieras elegido Florida, aquí también hay incendios cariño. – dijo Renee, Bella rodo los ojos, amaba a su madre, pero no había fuerza en la tierra que la obligara a volver a vivir con su dependiente e irresponsable madre, ya había terminado de criarla a ella y a sí misma.
No le diste mi dirección ¿verdad? – pregunto.
De hecho, la olvide. – admitió y Bella rodo los ojos, por eso su padre y tío eran sus contactos de emergencia. – Creo que ni pregunto en qué estado estas.
Debo trabajar mama, por favor, deja de darle mi número a cualquiera.
Está bien, ten cuidado, te quiero.
También te quiero.
Bella termino la llamada y dos segundos después el teléfono volvió a sonar con un numero diferente, se imaginó a Alice corriendo a usar los teléfonos de toda la familia para acosarla. Mientras terminaba de cambiarse vio el tatuaje en su antebrazo. Alrededor de un año después de dejar Forks, se había tatuado un atrapasueños en el antebrazo, este cubría la cicatriz que le había dejado James, aun así, esa parte de su cuerpo estaba más fría y pálida que el resto, incluso brillaba ligeramente, lo había notado al llegar a Texas, el tatuaje también la libero de las constantes mangas largas. Lejos de Forks finalmente podía volver a usar shorts y camisetas. Lejos de Forks, pudo ser feliz.
Negó con la cabeza para despejarse, no quería ni necesitaba pensar en esas personas, eran parte del pasado y ahí era donde debían quedarse, ya no sentía absolutamente nada por ellos. Dejo su teléfono en silencio y bajo a reunirse con sus compañeros. Estuvieron un rato jugando catan y comiendo nachos antes de que sonaran las alarmas.
¡Atención 126, incendio en fábrica de papel en Trinity! – anunciaba la operadora
¡Vamos equipo, rápido! – grito el capitán
Bella se puso su equipo ignorando el ruido frenético de su teléfono, debería haber sabido que Alice no se detendría, pero realmente no había nada que pudiera hacer más que ignorarlo y ponerlo en silencio. Quería decirle que se detuviera, pero así solo estaría cayendo en su juego de poder, no, ignorarla era mejor.
¿Quién te llama con tanta insistencia? – pregunto su compañero y amigo Nick una vez que estuvieron en camino
Alguien sin importancia.
Déjame adivinar, ¿un ex que se enteró del compromiso? – pregunto su compañera Sarah
Casi, era su hermana. Supongo que para hacerme sentir culpable. Era una maestra de la manipulación, ojos de vaca, berrinches y su favorito: los viajes de culpa.
Wow, cuñada toxica. – dijo Nick
Peor, una familia muy toxica, eran expertos en manipular a las personas, ella siempre conseguía obligarme a hacer cosas que no quería, era humillante. – dijo Bella
¿Hace mucho de eso? – pregunto Sarah
Si, era una adolescente entonces, fue hace… 12 años. Antes de venir a Austin. – dijo Bella
¿Y porque te llama ahora? – dijo Sarah
No lo se y la verdad es que no me interesa. No perdere el sueño por ella. – dijo Bella apagando el teléfono para poder concentrarse en la emergencia.
Ya estamos llegando. – dijo el capitán.
Así pasaron el resto del día, al medio día fue a almorzar con su prometida, su teléfono permanencia en silencio y luego más llamadas a lo largo de la tarde.
¡Bella! – la llamo un compañero de trabajo
Bailey, ¿no estabas libre? – dijo mirándolo con una sonrisa, Bailey era de sus amigos más cercanos, solían cubrir e intercambiar turnos, en especial cuando él tenía algún evento de sus hijos, algo gracioso, era que compartían en mismo apellido a pesar de no estar relacionados, eran hermanos de trabajo, pero para fines prácticos los llamaban por sus nombres.
Si, he estado tratando de comunicarme contigo las ultimas dos horas.
Acabamos de llegar de una llamada, pero he estado recibiendo llamadas de números desconocidos todo el día.
¿Scam?
No, esos son más sutiles, no, es una chica que solía acosarme en la escuela, mi madre le dio mi número sin permiso, así que lo tengo en silencio, lo cambiare en la mañana.
¿Y porque no la bloqueas?
Ya lo hice, pero eso no le impide usar otros teléfonos. – dijo Bella
Eso es acoso, deberías presentar una denuncia.
Eso implicaría darles más información y tiempo del que quiero que tengan, solo cambiare mi número, será un dolor de cabeza, pero lo prefiero a lidiar con esas personas. – dijo Bella – Como sea, dime ¿Qué necesitas?
Mi esposa va a matarme, pero olvide que la graduación de Sophie es mañana. – dijo Bailey.
Mientras hablaban y avisaban al capitán, la alarma sonó y la estación se puso en movimiento.
¡Atención 126, incendio en fábrica de fertilizantes en Walker Avenue! – anunciaba la operadora
Todos subieron a los camiones y pronto estuvieron en la escena, las llamas ya envolvían todo el complejo.
126, información del incidente. – dijo Grace, la operadora principal – Hay una persona atrapada en un edificio en el centro del complejo.
Acabamos de llegar, esto se encendió como una chimenea, al menos es una alarma cuatro. – dijo Judd
Bien equipo, traigan las mangueras, usen todo lo que tenemos – dijo el capitán interino. – ¡Swan, Cooper, Griffin, vayan por la victima!
Los tres bomberos corrieron con una manguera al interior de la nave. No tardaron mucho en encontrar al guardia con serias quemaduras de segundo grado, lo cubrieron con una manta para quemaduras e iban a sacarlo cuando recibieron una llamada por radio.
¡Atención, hay una segunda víctima en la torre central!
¡Swan, vete con él, nosotros vamos por la otra víctima! – dijo Griffin.
Uno de los bomberos, Judd, había visto unos hidrantes a la distancia y conecto la manguera más grande ante la urgencia de más agua para contener el incendio. Un minuto después Judd corría hacia ellos.
¿Qué pasa Judd? – pregunto el capitán por radio
¡Hay nitrato de amonio ahí dentro, va a explotar! – grito Judd
El capitán intento avisar, pero fue muy tarde. La explosión resonó en toda el área, la onda explosiva fue tan violenta que lanzo por el aire todo lo que tenía a su paso. Lo siguiente fueron los intentos de los operadores de comunicarse con ellos.
¡Escalera 126, respondan! – gritaba Grace
¡Unidad 126, respondan! – llamo otra operadora
¡A todas las unidades, explosión confirmada, bomberos caídos, respondan! – ordeno la jefa de operadores
¡Todas las unidades repórtense en la planta de abono Walker!
¡Unidad 126!
