Si su tarea era entregarle la comida, ella no hizo buen trabajo en traérsela. Su falta de autocontrol la había llevado a probar un bocado del pan sino más. Parecía a punto de llevarse el tazón de sopa al mismo tiempo que hacía malabares con un jarro en la otra mano y cerraba la puerta con el pie, todo mientras masticaba el pan… Hasta que cayó en cuenta que él estaba despierto.

Casi la oyó tragar y le dio una mirada desdeñosa. Ella dejó las cosas en un mueble y rio tímidamente para luego hablar.

Snape no pudo entender nada.