Shiro miro impotente como los ángeles caídos que volaban por la ciudad cometían una carnicería nunca antes vista, Sona y Tsubaki cayeron al piso con los ojos lloroso ante el fuego carmesí que rodeaba la ciudad.
Comenzando a pelear contra los ángeles caídos noto que estos no estaban matando a los humanos, sino que solo los herían de gravedad dejándolo en una agonía constante, la sangre de cada persona en la ciudad comenzó a formar ríos que recorrieron las calles de la ciudad de Kuoh. No importaba a cuantos ángeles caídos matara, no podía estar en todos lados tratando de ayudarlos, Sona y Tsubaki trataron de protegerlos, pero lo único que hicieron fue que murieran rápidamente, provocando la desesperación en Sona que veía el mundo carmesí.
-que debemos hacer- casi en un grito ahogado, Sona levanto la mirada ante Shiro que estaba mirando todo con una mirada molesta, gateando por el techo de un edificio, Sona se aferró al pie de Shiro como si buscara algún tipo de consuelo, no importaba que tan madura aparentara ser Sona, al final seguía siendo una niña con sueños y esperanzas que no conoció la guerra.
Tsubaki que podía ver las casas de sus compañeros de peerage arder se congelo, trato de ir a defenderlos, pero no consiguió avanzar cuando los ángeles caídos comenzaron a descender en legiones creando una lluvia de plumas negras que se volvían rojas al tocar el suelo.
Por más que tratara de pelear, Shiro savia que era en vano, si iba a un lado tendría que dejar el lugar salvado para que fuera atacado y si trataba de llevarlos con ellos solo serían una carga, los gritos y el fuego en la ciudad hicieron poco para calmar su agitado corazón, incluso Sona comenzaba a caer en la locura, sus ojos mostrando la desesperación de la guerra.
Como si fuera un milagro del cielo, Mittelt descendió entre los cielos con dos lanzas de luz en mano, al contacto con los caídos estos comenzaron a desbordar sangre, los movimientos de Mittelt fueron similares a la de un taladro, casi luciendo como un rayo de luz descendió del cielo luciendo imponente –maestro, la directora mando esto- jadeante y cubierta de sangre Mittelt llego donde estaba Shirou con sus dos lanzas de luz aun en sus manos y cubierta de sangre, mostrando que en su espalda tenía varias heridas e incluso sus alas lucían destrozadas cuando choco con los caídos.
Shiro evito sorprenderse demasiado por como Mittelt había llegado hasta ahí con sus heridas, pero miro una esfera roja en las manos temblorosas del caído, agarrándola miro que era un mensaje, una salvación que requería un sacrificio. Sona y Tsubaki que vieron a Mittelt se acercaron confundidas por su aparición pensando que traería información fundamental o refuerzos, pero lo que escucharon congelo los corazones de ambas chicas, antes de si quiera pudieran discutir sobre un posible plan, Shiro usando todo su refuerzo salto entre los edificios destrozando a los caídos que estuvieran en frente con sus manos convertidos en garras que destrozaban la carne de los caídos como si fuera papel mojado.
La sangre que ahora fluía como un rio parecía convertirse en un océano sangriento que comenzaba a cubrir los cuerpos agonizantes de las personas de Kuoh, ignorando a Mittelt, Sona fue tras Shirou al lado de Tsubaki que lucharon ferozmente contra los caídos en una ciudad sumergida en los gritos de la desesperación, todo orgullo y honor desaparecieron de los demonios, luchando solo con el deseo de sobrevivir, Tsubaki que retaría a un duelo a sus enemigos, ahora se lanzaba como una bestia sedienta de sangre contra los caídos, atacando por la espalda sin dudar, pero las lanzas que caían del cielo apenas podían seguir a Shiro que no parecía ser lastimado por las lanzas de luz, llegando incluso al momento de quedarse atrás, ambas chicas tuvieron que invocar una barrera para protegerse de la lluvia de lanzas.
Aunque asustada por todo lo que estaba pasando, escucho como algunos humanos trataban de pelear desesperadamente para sobrevivir, llegando a ver como una madre se usaba de escudo para proteger a su bebe. Un simple acto que destrozo el corazón de Sona y la hizo perder la esperanza, no era ajena a los sentimientos humanos, pero ver la crueldad que podían sufrir sin la oportunidad de defenderse la puso demasiado decaída, su magia incluso comenzó a tambalear al ya no tener ganas de seguir viendo el infierno en vida, sin duda los humanos cuando mencionaban el infierno buscaron la forma más horrible de un mundo apocalíptico, los demonios de clase alta siempre se burlaban de los humanos convertidos en demonios, ya que siempre lucían decepcionados con el supuesto infierno que imaginaban.
A pesar de eso, la visión que tenía en frente sin duda podría ser considerada el infierno humano del que todo humano imagina, uno que no solo estaba cerca a la imaginación del hombre, sino que ella mismo pensó que era el verdadero infierno. El mundo parecía avanzar en cámara lenta, sus pies cansados por el terror que había vivido antes, se había multiplicado ante el horror que tenía en frente, las calles cubiertas de sangre y gritos comenzaron a destrozar su corazón, sus lágrimas que había tratado de ocultar se desbordaron.
Volviendo la vista a la madre que estaba usando su cuerpo como escudo, vio como la madre trataba de sonreír a pesar de tener una lanza de luz atravesando su torso, con el único deseo de calmar los llantos de su bebe, una escena que sin duda la perseguiría hasta el final de su vida, era increíble para ella ver como a pesar de su debilidad mostraban tanta valentía y poder que la hacía sentir miserable. Viendo horrorizada como el ángel caído se acercaba con otra lanza, lista para terminar con la vida de la madre y la del bebe.
No logrando soportar ver más ese infierno, deshizo la barrera que la protegía, siendo un acto tonto e impulsivo que recibió su castigo, cuando estaba a punto de lanzarse a proteger al bebe, sintió como era empujad a un lado, confundida volvió a ver el mundo de forma lenta, al darse la vuelta sus ojos se abrieron ante la vista de su Reyna que la había empujado recibiendo ella el ataque de un ángel caído que se mostraba imponente ante ella con sus alas extendidas.
Tsubaki cayó al suelo con un agujero en su abdomen y el brillo de sus ojos comenzaba a perderse poco a poco, enfurecida, Sona soltó un grito de ira absoluta invocando una cascada de agua que empujo a los caídos además de perforar sus pechos con una lanza formada en las aguas, apretando los puños, el agua rodeo a los caídos que las rodeaban hasta crear una esfera donde los caídos estaban atrapados por el agua, impidiendo que ellos se movieran, fueron aplastados por la presión del agua hasta que el agua se tornó en rojo sangre.
Shiro había llegado a la academia Kuoh, donde los adolescentes yacían crucificados y mutilados, sus gritos ahogados por su sangre solo fueron el canto a la desesperación, sin detenerse o compadecerse de los jóvenes que sufrían elimino a los caídos más secanos, pero aun así savia que del cielo más y más emergían del oscuro cielo que ahora formaba un circulo brillante rodeado por la oscuridad, siendo la principal fuerza de resistencia, las lanzas cayeron sobre el perforando su carne y desgarrando sus huesos, para cualquier humano que tuviera heridas en su cuerpo moriría enseguida, pero para alguien que ya había sufrido el tormento de la tortura, se sintió como una brisa de verano.
Su propósito fue llamar la atención de todos los caídos sobre él, no importaba que lo lastimaran, el resistiría para evitar que más humanos sufrieran más, su mano derecha aun sostenía el orbe rojo que desbordaba un poder oculto, además de un mensaje, siendo más una petición que otra cosa.
"soportaras el dolor de morir una y otra vez para salvar a los inocentes" ese fue el mensaje final que le había dejado Olga, no necesitaba pensarlo mucho, su decisión siempre fue clara y en ese momento ya estaba listo para morir de ser necesario, llegando al centro de la academia Kuoh donde las líneas ley se unían formando las más fuertes de la ciudad, dejo caer la esfera roja en el centro de la academia Kuoh, el cual se destruyó e hizo desplegar un círculo mágico que se ocultaba en la esfera.
Sentándose en el centro del círculo mágico desplegado levanto sus brazos desnudos, los ataques constantes habían destruido el traje de novio que Asia le había dado, dejando ver ahora su cuerpo marcado por la batalla actual, no había lugar que no estuviera perforado por lanzas de luz.
Tragando saliva, Olga le había advertido que hacerlo sería muy doloroso ya que estaría tratando de sacarse el alma o como ella lo decía, desplegar su alma. Era un pequeño experimento que Olga estaba desarrollando en secreto usándolo como base y la manifestación de su hechicería extraña, si estuviera en la torre del reloj sin duda la habrían encerrado bajo llave, pero ahora esa pequeña oportunidad era lo que necesitaba para conectarse con el mundo, con su mano levantada, sintió como las lanzas de luz revotaban en su espalda, la sangre que goteaba de su boca no nublo su mente con el dolor y lo hizo tomar todo su valor, arrancándose el corazón lo estrello contra el círculo mágico.
Sona gateo hasta Tsubaki que tenía los ojos carentes de vida, trato desesperadamente de usar su magia curativa, pero este no parecía funcionar, incluso en su desesperación trato de tele transportarla y alejarla de la guerra, pero no consiguió nada de eso sintiendo como un nudo en su garganta le obstruía el aire.
La magia misma parecía ser negada en esa ciudad infernal, abrazando desesperadamente a Tsubaki –no me dejes, por favor, no me dejes- soltando un gruñido de dolor Sona se aferró al cuerpo inmóvil de Tsubaki. Los ángeles caídos volviendo a la vida emergieron de los ríos de sangre donde habían caído, mostrando una forma más aberrante, garras deformes, rostros contorsionados eran las señales de que los caídos habían renacido.
Sona perdiendo todo rastro de esperanza levanto la mirada una última vez, pero aun aferrándose al cuerpo inmóvil de su amiga, como si esperara el final, la deforme criatura se elevó en el aire con una sonrisa sedienta de sangre, los dientes siendo reemplazados por colmillos y un globo ocular estaba colgando desde el orificio del cual emergía un tentáculo.
Aun cuando estaba a punto de morir se preguntaba como una criatura tan oscura podía seguir usando la luz de dios. Cuando la mano se levantó con la lanza de luz lista para matarla, este desapareció como si el viento se lo hubiera llevado con todo y cuerpo mutante.
Confundida por lo que había sucedido escucho como el sonido de la carne siendo devorada era más fuerte a su lado, girando su cabeza, se encontró con una criatura similar a la que vio una vez hace tiempo, sus ojos se agrandaron y su corazón comenzó a latir con más fuerza.
En frente suyo estaba la forma wendigo de su esposo, una criatura que llego a conocer en la primera batalla real que tuvo en su vida, este a diferencia de la que logro ver era más pequeño, más humano si se podía decir, la deformación y cambio físico eran notables, pero no se acercaban a la calamidad que era su esposo, pero este se encontraba devorando la carne del ángel caído que se retorcía como un gusano tratando desesperadamente de levantarse.
Como si sintiera su mirada la criatura giro su cabeza de forma antinatural haciéndolo parecer a una de esas películas humanas "el exorcista" cuando se giró a verla, la sangre goteaba de su mandíbula deformada y realmente noto su entorno, los gruñidos y gritos se escuchaban en toda la ciudad, donde antes eran gritos de dolor y agonía, ahora eran gritos de furia absoluta.
Sin que pudiera notarlo fue empujada con Tsubaki a su lado, la criatura que la había salvado ahora estaba encima suyo mostrando los deformados colmillos que sobresalían de su hocico, abriendo la boca el wendigo estaba lista para devorarlo hasta que salto hacia atrás cuando algo pareció obligarlo a alejarse, Sona que aún estaba confundida miro como la criatura rugía con desprecio antes de saltar lejos, conmocionada sintió como las heridas que tenía en sus manos y piernas se curaban, la sensación podía ser comparada a la de hormigas cubriendo su cuerpo.
Esta sensación de calidez y calma la hizo sentir protegida, pero no tuvo mucho tiempo para regodearse de ese sentimiento ya que un gruñido capto su atención, girando la cabeza miro como Tsubaki comenzaba a retorcerse en el suelo, confundida por como ella seguía aún viva con medio abdomen vacío le quito la camisa que tenía puesto y la cual ocultaba su herida, al ver su torso desnudo noto como la carne y órganos se empezaban a formar como si retrocediera en el tiempo a un punto antes de que tuviera ese agujero.
Con lágrimas aun cayendo de sus ojos sintió un extraño cosquilleo en su pecho, pensó que era algún tipo de sentimiento, pero al ver que este no se detenía miro su pecho notando una luz azul que brillaba con intensidad, la marca fue similar a la tuvo cuando estuvo en el otro mundo. Con su mente funcionando a su mayor capacidad se levantó del suelo dejando a su Reyna agitarse de dolor, no podía hacer mucho para ayudarla en su estado de recuperación milagrosa, pero quería saber que estaba pasando.
Al levantarse miro como la ciudad que aún seguía en llamas se transformó en una guerra sangrienta, no sabía de donde habían salido esos wendigos que atacaban a los ángeles caídos, pero tampoco le importaba si es que podía salvar la ciudad, las casas podrían ser reconstruidas, pero las vidas nunca podrían ser recuperadas, recordando a la madre y a su bebe se giró lista para ayudar, solo encontrando un charco de sangre en donde antes había estado la madre, pero él bebe que debería estar ahí ya no estaba.
Con un nudo en la garganta saco sus alas listas para buscar al bebe, en toda la pelea no hizo más que ser un observador y al menos quería ayudar un poco, solo que fue interrumpida cuando el grito de Tsubaki la hizo congelar, al girar la vista, Tsubaki tenía unos cuernos saliendo de su cuerpo, similares a la de los wendigos, agachándose con Tsubaki trato de despertarla, pero esta solo gritaba como una bestia.
Dándole un abrazo fuerte espero a que ella se calmara e irónicamente funciono, bajando la mirada al abdomen de Tsubaki noto como el brillo en su pecho que parecía calmar a su amiga en su agónico tormento, ya que brillaba con fuerza como si quisiera expulsar algo, aflojándose la camisa miro detalladamente la luz queriendo saber de dónde venía, pero se encontró con una marca similar a la de su clan en el centro de su pecho, como un circuito que toma forma, este se extendió por todo su cuerpo y ya que estaba agarrando a Tsubaki, esta comenzó a calmarse dejando que los cuernos se desvanecerían en el aire como finas capas de polvo.
No tardando mucho para que ella abriera los ojos –Tsubaki me escuchas, estas bien- Sona sonriendo con todo su amor abrazo a su amiga que giro su vista para verla –Sona- escuchar su voz fue algo tan calmante que podía sentir como la tensión se iba de su cuerpo –presidenta que está pasando- viendo como los gritos se escuchaban por todos lados, Tsubaki trato de levantarse para pelear, un instinto que la sorprendió al verse sometida por Sona.
-presidenta se encuentra bien- aun cuando fue atravesada por una lanza de luz, Tsubaki mostraba su lealtad a Sona que se mordió los labios, su estupidez había echo que su amiga casi fuera asesinada –estoy bien Tsubaki, como estas tú, tu abdomen- Sona ignoro las mejillas sonrojadas de Tsubaki y levanto su camisa blanca ahora roja, al verla su abdomen no mostro algún daño físico –que está pasando- Tsubaki levanto la mirada al cielo mirando como los ángeles caídos eran destripados en el cielo creando una lluvia de sangre –no lo sé, cuanto tu…-
Quedándose en silencio, Sona ignoro la incomodidad de sus palabras antes de tomar aire y abrir la boca –hace poco cuando tú estabas muriendo fui salvada de un ángel caído que resucito y ese wendigo se lo comió-
¿wendigo?
-te acuerdas que investigamos un poco del poder de Shiro, estoy segura que tiene que ver con ese mito antiguo, no hay registros de que realmente sea verdad, pero ahora creo que algunas historias humanas pueden ser real- pensativas escucharon aun los sonidos de batallas a su alrededor –presidenta que sucedió con Shiro- Sona que estaba pensativa miro alarmada recordando la razón por la cual estaban volando en dirección de la academia Kuoh.
-no puede ser, acaso el tubo al que ver- extendiendo sus alas comenzó a volar en dirección de la academia Kuoh, Tsubaki que aun lucia mareada se sujetó de su rey, ambas volando por los cielos mirando como la masacre se volvió una guerra de ambas razas, las casas de sus amigos ahora eran cenizas y los gritos habían cesado, aun se preguntaba cómo les diría a sus compañeros que sus padres habían muerto o incluso que los dejo morir.
Con el sentimiento de culpa atormentándola, no pudo evitar llorar –tranquila, no te culpes, yo también tuve culpa en esto- Sona no se giró para verla, pero la voz de Sona mostraba lo culpable que se sentía. Pensó que ser un heredero de clan sería algo fantástico, ser la líder de demonios a los cuales pueda guiar y ayudar, fue algo que siempre pensó que sería su vida, no creyendo ver como todos esos deseos volvían a ser destruidos una vez más.
Cuando llegaron a la academia Kuoh, vieron un círculo mágico que rodeaba la academia entera, descendiendo bajaron a un metro de distancia del círculo mágico mirando sorprendidas como la academia Kuoh era la única sin ser atacada. Desde el cielo volando miraron como en el centro se encontraba una esfera de sangre, que se extendía por el suelo y luego por el círculo mágico.
Sona al descender al lago de sangre se sintió extrañamente cómoda al tener contacto con la sangre, tragando saliva se acercó a la esfera de sangre con cuidado de ser atacada, aun no encontraba a Shiro, pero al ver esa esfera de sangre suspendida en el suelo no pudo aguantar la sensación de atracción, cuando se acercó y levanto la mano, fue detenida por Tsubaki que hizo una seña a las escaleras, Sona se giró y vio sorprendida como los ángeles caídos se agitaban en una constante agonía mientras estaban crucificados, en cambio los cuerpos muertos de los alumnos se agitaban en el lago de sangre. Como si fueran hilos de una telaraña estas rodearon el cuerpo muerto del estudiante.
Envolviéndola como un capullo, su cuerpo giro hasta que su rostro fue más definido, era Aika la mejor amiga de Asia que siempre la apoyaba, nuevamente la culpa las rodeo al sentirse impotentes al no poder salvar a sus compañeros de clase, pero con la sangre cubriendo su cuerpo trataron de ir a sacarla, no teniendo éxito cuando al tocarlo, la sangre reacciono como si fueran una amenaza, solidificando la sangre en púas que atravesaron la mano de Sona que gruño de dolor a la vez que retrocedía con Tsubaki.
Con un círculo mágico, Sona trato de usar su magia, pero fue detenida cuando escucho el palpitar de corazón más fuerte de su vida, desorientada Tsubaki la ayudo a recomponerse, pero ambas parecían afectadas por ese palpitar, girando la cabeza en dirección del sonido se encontraron con la esfera de sangre que palpitaba con una tenue luz en el interior.
Al ver una figura humana dentro de la esfera de sangre sintieron que algo andaba mal, repentinamente más plumas negras comenzaron a caer, al levantar la mirada se encontraron con los caídos deformados por los constantes ataques –aquí está, ataquen- con un rugido de ira, los caídos lanzaron sus lanzas de luz sin descanso, Sona protegiendo la esfera de sangre levanto una barrera protectora.
"Tsubaki" la repentina voz en la cabeza de Tsubaki la hizo flaquear por un breve segundo antes de reforzar la barrera con su sacred gear, uno que podría ayudarlas a devolver el ataque cuando ellos fueran atacados, talvez fue el impulso por la sed de sangre, pero los caídos no les importo que sacred gear tuvieran, solo querían destruir la esfera de sangre.
"Tsubaki, me escuchas" nuevamente la voz trato de llamar su atención, cosa que consiguió y la hizo temer al saber que algo rondaba por su mente, cerrando los ojos hablo en sus pensamientos "quien eres" adentrada en la oscuridad de su mente ella fue llevada al mundo de oscuridad, Tsubaki se encontró con la oscuridad más abrumadora de todas, no logrando ver ni su propia ser, caminando en la oscuridad sintió que estaba en una especie de trance hasta que la voz que la llamaba se hizo mas fuerte.
Al llegar al origen de la voz se encontró con algo abrumador, la figura era imponente, encadenado por huesos que rodeaban su extremidades se encontraba el wendigo más grande de todos, la criatura bajo su cabeza al verla y sonrió divertido, su alaridos comenzaron a temblar la misma realidad que pisaba, los cráneos que lo rodeaban era un símbolo del gran festín que había logrado tener, pero lo que llamo su atención fue la figura que yacía atravesado por huesos, como si fuera un disfraz de mayor tamaño, la imagen de Shiro fue más notoria, como si estuviera crucificado, la criatura lo rodeo de varios huesos humanos.
"Tsubaki" la voz que resonó en su mente, parecía a ver sido pronunciado por la criatura atada, confundida Tsubaki trago saliva –Shiro, eres tu- el silencio de la criatura pareció ser suficiente respuesta para que Tsubaki entendiera que los wendigos engendrados en la ciudad era cosa de Shiro "protege" con su último mensaje, Tsubaki que yacía en trance se encontró mirando de frente la esfera de sangre, la barrera de Sona apenas soportando la lluvia de lanzas –Tsubaki que te sucede, reacciona- el grito de Sona alerto a Tsubaki que volvió a activar su sacred gear.
-presidenta, Shiro está dentro, debemos protegerlo- Sona al escuchar sus palabras se mostró confundida por como ella podía saber esa información, antes de que pudiera hablar, un gruñido llamo su atención, girando la mirada se encontró con el capullo de Aika, la cual comenzaba a romperse, de la sangre mergo la figura femenina del wendigo, luciendo más humana que otra cosa, pero los grandes colmillos hacían desafiar su ira, con un salto de ira llego donde el caído más cercano destripando su abdomen, la sangre la cubrió y eso pareció hacerla feliz.
Con un rugido animal, los caídos desviaron su ataque a la criatura que los había atacado, Sona no podía entender que sucedía, pero solo miro como el wendigo era despedazado, solo para que después comenzara a gruñir mientras la carne y huesos emergía de sus heridas volviendo a unir su cuerpo mutilado, llagando a vigorizar su ira, lanzándose al ataque una vez más, pero esta vez no estaría sola en su casería, ya que más wendigos que emergieron de los cursos de la academia Kuoh, lanzándose al ataque.
Como si fueran un grupo de hormigas, los wendigos se unieron como uno formando un tipo de escalera donde podían llegar a los caídos que flotaban o, mejor dicho, saltar para destriparlos, Sona y Tsubaki lo entendieron en ese momento, las criaturas que habían estado matando a los caídos eran las personas trasformadas en wendigos, cuyo poder provino de la esfera roja que aun flotaba en el aire.
Sona aun por la carnicería que veía en frente sonrió levemente –Shiro- con un tono amoroso, Sona abrazo la esfera de sangre manchándose en el proceso, mientras estaba perdida en esa emoción, el cielo brillo con un azul oscuro, desbordando rayos de poder que cayeron en la ciudad, como un espejo el cielo se destruyó mostrando la ciudad de Londres en el aire.
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Asia apretó los dientes con fuerza mientras se aferraba al cráneo del dios demonio, la criatura rugió y trato de levantar sus manos, pero la ayuda de una niña hizo imposible que ella sufriera daños, solo que no espero que el cielo se destruyera tan rápido, dejando que la gravedad hiciera lo suyo.
Cuando comenzaron a caer, Asia fue empujada por la onda de poder que desbordo Kokabiel, la luz aun rodeando su cuerpo hizo que el cielo negro se iluminara, aferrándose a un escombro miro atónita como varias lanzas de luz iluminaron el cielo oscuro. Para luego caer como la lluvia, irónicamente todo el ataque estaba en su dirección.
Reforzando su cuerpo al máximo comenzó a correr entre los escombros tratando de llegar donde el dios demonio que tenía los ojos negros y desbordando un líquido negro de sus heridas –mami- volando en el aire, la niña que la miraba con mucha expectación fue golpeada por un tentáculo que emergió de la misma oscuridad, varios ojos comenzando a emerger de la oscuridad de los escombros que caían a la ciudad de Kuoh. Asia levantando la falda de su vestido saco las ultimas llaves negras que tenía por parte de Shiro, a la vez que podía ver la famosa Excalibur atorada en una de las rocas.
Siendo esta la espada que había sido re forjada por el sacerdote excomulgado, antes de si quiera ir a la boda, había escuchado por parte de Shiro el poder de estas espadas, Shirou había comentado que cada espada en solitario era una basura total, aunque sus habilidades fueran increíbles, separadas eran una basura, mencionando que si alguna vez estuvieran unidas sería algo útil para el combate. Sobre todo, la Excalibur Bendito la cual era más necesaria en ese momento, pero también recodo que no todos podían usar las espadas sagradas.
Así que le enseño un pequeño truco para usar el poder de las espadas, las espadas necesitaban una conexión amplia con el alma del portador, haciendo que se volvieran uno, algo tonto para todos, pero al ser una espada de la iglesia, esta necesitaba algún tipo de vínculo con lo sagrado y que más sagrado que un alma. Sonriendo Asia preparo sus llaves negras en sus manos, los distintos ojos que emergieron brillaron listos para lanzar sus hechizos.
La hechicería usaba la energía que provenía del alma, no del mana ambiental, así que ella podía usarlo siempre y cuando llegara en una pieza.
Con su cuerpo reforzado se abalanzó contra los escombros que caían, los distintos hechizos que iban en su dirección eran esquivados y desviados gracias a las llaves negras, con un resplandor azul el cuerpo de Kokabiel comenzó a caer por la oscuridad como un faro de odio.
Los múltiples ojos que se desbordaban del cuerpo desmembrado de Kokabiel, los ojos brillantes de un odio antiguo, sin el mundo espejo, el control sobre el cuerpo comenzó a flaquear, pero no le importaba que su cuerpo moribundo cayera en la oscuridad, sino que se sentía satisfecho con la sangre derramada, la cual abriría el camino al rey de los dioses demonio. Pero como siempre los seguidores del dios bíblico siempre se interponían en su camino, como la de sus hermanos.
Asia corrió por los escombros llegando donde Kokabiel que lo miraba con asco, cuando trato de lanzar una lanza de luz, Asia lo destruyo con su llave negra, invocando más lanzas de luz provenientes de los ojos en la oscuridad, el pequeño assassin de la singularidad volvió a destruir los ojos que trataban de atacar, el servant que se aferraba a la singularidad estaba ocasionando más problemas de lo que pensaba.
Como un dúo dinámico, ambos escalaron entre los escombros, assassin llevando en su espalda la Excalibur re forjada, como si un vínculo los uniera, ambas se lanzaron ante la lluvia de hechizos que destruyo la mayoría de escombros por los cuales podían escalar. Dando un giro por el aire, Asia se sujetó a un poste que empezaba a desmoronarse, pero en su mano ya no tenía una llave negra, assassin desde la oscuridad volvió a atacar destripando el abdomen de Kokabiel a la vez que una llave negra se incrustaba en su corazón.
ESCUCHA MIS PALABRAS Asia hablo agarrando el mando de la espada que se le fue arrojada por assassin DARÉ MUERTE Y VIDA, HERIRÉ Y SANARE usando sus circuitos para vincular la espada, este grillo con poder aumentando el poder del exorcismo que realizaba.
NADIE ESCAPARA DE MI ALCANCE varios tentáculos trataron de destrozar a Asia, su poder mágico, aunque disminuido, aun conllevaba el poder para destruir un cuerpo mortal NADIE ESCAPARA A MI MIRADA
DARÉ LA BIENVENIDA A LOS DERROTADOS Y BENDECIDOS usando el poder la de espada, comenzó a correr más rápido creando varios cortes a los múltiples ojos que se abrían con la intención de atacar SOMÉTETE A MÍ, APRENDE DE MI lanzando su segunda llave a la boca, este exploto en más fuego sagrado
LA LUZ SOY Y TE LIBERARE DE TUS CARGAS con los escombros destruidos, Asia quedo varada con assassin a su lado tratando de desviar los ataques mágicos LA VIDA ETERNA SE TE DARÁ EN LA MUERTE, AQUÍ ESTÁ EL PERDÓN de las sombras varias lanzas de luz perforaron el cuerpo de Asia y assassin, los labios deformados de Kokabiel se mostró una sonrisa hasta que los cuerpos atravesados desaparecieron en humo.
detrás de Kokabiel, assassin estaba lanzándose al ataque con sus cuchillos, pero desde su cuerpo la mano de Kokabiel invoco una lanza de luz atravesando la cabeza de assassin que desapareció en humo, todo parecía confuso hasta que una espada fue clavada en su cabeza KYRIE ELEISON con su ultimo rezo, el cuerpo de Kokabiel desapareció en un rayo de luz que ascendió a los cielos, mostrando un cielo rojo. Y dejando caer a dos cuerpos cansados al abismo rojo que se había vuelto Kuoh, la batalla no había terminado.
