Hyodo Issei, era su nombre, un chico normal hace tan solo unos días atrás, miembro del trio pervertido y ahora era un demonio ligado al clan Gremory, tan solo en pocos días su vida había dado una vuelta entera.
Su novia si es que se le podía llamar así era Amano Yuuma, una chica linda de cabello negro que se le había confesado en el puente cuando el volvía a casa, declarando su amor por él, como un pervertido y amante de los pechos no se negó a la chica, de hecho, no dudo ni un segundo en aceptar, aceptando ir a una cita el fin de semana para convivir.
Estaba tan alegre que se los había contado a todas las personas a su alrededor, pero conociéndolo nadie creyó que una chica si quiera se le confesara, así que el día de su cita decidió lucirse y suprimir su perversión lo mejor que pudo.
Desde el comienzo hasta el final fue una cita que nunca olvidaría, era como si el mundo le sonreiría por primera vez, pero en esa ocasión tuvo la desgracia de que todo se arruinara cuando la chica que supuso era su novia, le pidió morir por ella.
El final de la cita fue muy trágico, soltando un suspiro bajo su mano derecha a su abdomen donde lo habían atravesado con esa lanza de luz, estremeciéndose por el dolor fantasmal dejo de recordar ese trágico momento en su vida, esbozando una sonrisa pervertida se emocionó ahora que era un demonio.
La chica más linda y sexy de la escuela lo había vuelto su esclavo, ser el sirviente de Rias Gremory fue un sueño hecho realidad, extraño de mencionar, pero no se arrepentía de ser parte de su clan, claro que ahora era un demonio y tenía enemigos a las demás facciones.
Recordando como su amada presidenta le había mencionado que ahora que era un demonio, podía llegar a cumplir su sueño de tener un harem de chicas con pechos grandes, su sonrisa se amplió y no pudo evitar saltar de la alegría que llenaba su corazón, mientras iba rumbo a la escuela un olor peculiar llamo su atención.
Como demonio llego a tener sus sentidos mejorados y este era uno de esos momentos en el cual sus instintos de demonio se activaron, girando la mirada a un costado estaba el parque de la ciudad, curioso y tentado decidió adentrarse en el parque el cual estaba medio vacío, ya que era temprano y todos iban a sus trabajos.
Mientras seguía ese aroma dulce se petrifico cuando vio a una linda chica.
Sentada en una silla de ruedas, una hermosa chica rubia miraba el cielo azul con una gran sonrisa, su cabello rubio pareciendo hilos de oro ondeaban con el viento debajo de un sombrero de paja, su corazón se aceleró y un sentimiento interno talvez demoniaco la hizo querer tenerla, era como si hubiera conocido a su chica predestinada, el primer amor como dicen muchos de sus compañeros con novia.
Hipnotizado decidió acercarse a la chica que tenía la mirada perdida, mientras se acercaba noto que la chica tenía un vestido verde corto que dejaba ver sus delicadas piernas, en su regazo un gato negro jugaba con sus dos colas, no dándole importancia al gato se concentró en la chica.
Como si el mundo quisiera darle una oportunidad de conocerse, el sombrero de paja bolo fuera de su cabeza, ella se asustó tratando de agarrar el sombrero, pero no lo logro por su condición, aprovechando el momento de ser héroe corrió donde el sombrero y lo agarro antes que el viento se lo llevara.
Ella lo miro confundida con esos ojos verdes que hicieron palpitar su corazón, tragando saliva se acercó a ella con una sonrisa nerviosa, pero a la vez pervertida cuando logro ver una braga color blanca debajo de su vestido, todo gracias al viento que aun empujaba su ropa.
-disculpa se te cayo- agarrando el sombrero, se lo extendió a la chica que dándole una sonrisa tierna lo agarro –muchas gracias- Issei avergonzado desvió la mirada y trato de recomponerse.
-oye, por si acaso vas a una escuela- la chica pregunto curiosa y tímida, como si quisiera saber un poco más –si estaba en camino, pero no importa si lego un poco tarde, dime tu eres nueva en la ciudad, nunca te había visto por aquí-
-sí, de hecho, llegamos esta mañana y decidí tomar un paseo- Issei asintió emocionado de conocer a una chica extranjera –oye llegaste tú sola hasta aquí- Asia sonrió y negó con la cabeza –no, mi acompañante fue a comprar un helado-
Issei un poco molesto por escuchar esas palabras decidió continuar hablando de cosas nada relacionadas a ese acompañante –ya que eres nueva, te unirás a alguna escuela- Asia lo miro y se puso pensativa –no lo sé, estamos un poco ocupados con nuestro trabajo y no sé si podre asistir, pero me gustaría ir a la escuela-
-oh que mal, espero que puedas asistir a la escuela, pero podría recomendarte inscribirte en la academia Kuoh, es un lugar maravilloso donde las chicas son hermosas, estoy seguro de que encajarías bien- Issei se imaginó a Asia con el uniforme de la academia y su mente pervertida hizo lo demás.
Cuando dejo de imaginarse a Asia desnuda en los vestidores, miro a la chica que tenía una mirada de asco, él se congelo por esa mirada queriendo saber que hizo mal o si es que andaba algo mal con él.
-disculpa, necesito esperar a mi…- ella dejo de hablar, los ojos de la chica se abrieron con sorpresa al preguntarse que era Shiro para ella y que tipo de relación tendrían en adelante.
-estas bien- Issei trato de agarrar su mano, pero ella lo golpeo rápidamente –estoy bien, gracias por lo de hace rato, pero necesito que te vayas- Issei se mostró confundido por el cambio repentino, mirando a Asia creyó que la persona que la cuidaba era agresiva y ella solo quería protegerlo.
Tomando esa ruta se preguntó si Akeno o Rias podrían curar a Asia –espera que sucede, estas bien- Asia se alejó sujetando al gato en sus manos –tranquila puedes confiar en mí, soy fuerte-
Una extraña afirmación suya cuando hace unos días estuvo a punto de morir –no necesito nada estaré bien, así que déjame por favor- Issei creando todo un drama en su cabeza, creyó que Asia solo era una linda chica que necesitaba un héroe como el que la salvara, llegando a pensar que, si el derrotaba a ese abusador, ella se enamoraría de él.
-tranquila, si necesitas ayuda con ese sujeto, yo puedo ayudarte- Asia dejo de estar asustada y sonrió enamorada, esa sonrisa y belleza rubia sonrojaron a Issei que dio un paso adelante, pero se congelo cuando una voz resonó detrás de él.
-te crees fuerte mocoso- un frio recorrió su espalda y un sentimiento de miedo lo inundo, aun cuando era un demonio, el miedo que sentía era mucho peor cuando Yuuma lo mato por primera vez, volteando la mirada se encontró con un chico guapo de cabello rojo, con un cuerpo tonificado y, sobre todo, esos ojos color bronce que perforaban su alma.
-Shiro- la voz alegre de Asia lo desconcentro y molesto, la razón por la cual esa chica estaba sonriendo era debido a ese chico, molesto y sin saber que hacer se hizo a un lado –disculpa la tardanza Asia, pero el heladero no quería darme helado chocolate- en sus dos manos dos conos de helado se mostraron.
Acercándose a Asia, Shiro se arrodillo y le dio uno de los conos –bueno, será mejor continuar Asia, despídete de tu amigo- Shiro agarro la silla de ruedas empezando a empujarlo, Asia miro a Issei y olvidando su molestia levanto la mano –adiós- un saludo simple que lo alejo.
Quedándose en silencio miro como la pareja se iba, algo dentro de Issei burbujeo, como si le hubieran quitado algo, un vacío molesto, molesto se dio la vuelta volviendo a la academia, pero esperando a que ella se uniera a la academia Kuoh, así podría tener una oportunidad de hablar con ella y si era posible, unirla a su harén.
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Olga camino por las calles de Kuoh con una clara emoción en sus ojos, aun cuando ella era directora de una organización secreta e importante, nunca tuvo la oportunidad de conocer el mundo, siempre estaba estudiando para ese momento y ahora tenía la oportunidad de vivir un poco más como los magos de clase baja en la torre del reloj.
Pero claro que primero tendría que ocuparse de sus asuntos, a petición de Shiro llevo a Asia dar un paseo, ella sabía que, a pesar de ser un idiota, Shiro cuidaba a los suyos, eso la incluía, una diminuta sonrisa se levantó y negó con la cabeza, no era tiempo de pensar en tonterías.
Quien diría que los famosos ángeles caídos del cielo serian ahora sus sirvientes, caminando como si fuera la dueña de la ciudad, se adentró a lo más alejado de la ciudad, donde estaba ubicado la iglesia de la ciudad.
Aun cuando ella no quería estar en ese lugar más por principios y orgullo, decidió aceptar la sugerencia de Shiro cuando menciono una poderosa barrera anti demonio, una barrera de ese calibre podría quemar a los demonios, esas eran sus palabras, pero, aunque dudaba un poco, menciono que ya lo había hecho antes.
Con los tres ángeles caídos llevando su ropa y demás cosas que compro, estaba llegando a la iglesia, aun cuando faltaba mucho por llegar decidió ir caminando, pero la verdadera razón de ello fue ver un poco más del mundo, la razón por la cual estaba luchando.
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Yuuma Amano o Raynare para sus colegas, estaba muy furiosa, no solo había perdido comunicación con la base en Francia, sino que ninguno de sus subordinados o exorcistas excomulgados había llegado donde ella, ella ya tenía planeado todo.
Desde que traería a Asia argento a la ciudad de Kuoh donde los demonios gobernaban, hasta el momento donde seduciría al posible portador de un Longinus y lo mataría, un plan sin fallas que la pondría a la vista de Lord Azazel, pero aun cuando no fuera suficiente, le arrancaría el sacred gear a Asia argento para hacerlo suyo, así su valor aumentaría y seria reconocida por los suyos como la más fuerte.
Pero todos esos planes se fueron a la basura cuando nadie llego a su ubicación, si bien podría volver a Francia, habría perdido mucho tiempo, el portador de Longinus posiblemente hubiera sido convertido en demonio por alguno de los demonios de la ciudad.
Claro que, si hubiera tenido ayuda, todo habría sido sencillo, incluso el volver a asesinar a ese portador, ya que estando sola no pudo con los demonios, para su desgracia, tuvo que huir cuando Gremory se manifestó para revivir al chico.
Estresada por vigilar a Issei y mantener la guardia alta, comenzó a estresarse mas, si llegaba a encontrar a esos idiotas, los castigaría por su atrevimiento de desobedecerla.
Antes de seguir con su tren de pensamientos, la puerta de la iglesia se abrió revelando a una chica de cabello blanco, la chica miraba confusa el lugar hasta que sus ojos se encontraron, ambas se miraron y se le había olvidado poner la barrera que impediría que los mundanos humanos accedieran a la iglesia, pero decidió aprovechar esto para relajarse.
-miren que tenemos aquí, acaso te perdiste niña- con una mirada orgullosa camino en frente de la chica, usando su atuendo habitual que parecía más un bikini, pero algo curioso paso, a diferencia de los humanos que caían ante su belleza, esta chica solo mostró confusión, sonriendo un poco más extendió sus alas negras –humana, morirías por mí-
Con su mano extendida, formo una lanza de luz lista para lanzarse, solo quería ver un poco más la cara de miedo y asombro de la chica, cosa que no paso cuando la miro, solo una mirada tranquila y analítica –acaso no me temes humana- la chica levantando sus dedos sonrió –no-
Dolor, mucho dolor, su cuerpo se estremeció y cayó al suelo, su cuerpo estaba siendo quemado, no, no estaba siendo quemado, estaba siendo incinerada –pareces asustada, que sucede caído- agachándose miro a la chica que estaba siendo incinerada –como es que tu posees este poder, acaso es un sacred gear- molesta se levantó y trato de golpearla, pero para su sorpresa al darle el golpe, ella no se movió, la sorpresa fue de ambos lados, uno donde no creía que la humana fuera tan fuerte y del otro lado estaba la chica que se mostró sobrevenida, usando su mano para tocar el lugar golpeado, no sintió dolor.
-demonios- maldiciones se levantó del suelo alejándose de la chía que ahora está mirándola, rápidamente extendió sus alas para desaparecer, pero una vez más el fuego la rodeo, quemando su ser, como su fuera una vara de metal a la cual meten y sacan del horno de fundición.
Su cuerpo estaba siendo atormentado por el fuego –bueno, creo que me he confiado un poco con esto, no sé cómo es que Shiro les saca la verdad, pero quiero intentarlo, me contaras que haces en esta ciudad y quienes son los demonios que la habitan.
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-Asia te sucede algo- Shiro que empujaba la silla de Asia se detuvo cerca de unos bancos para descansar un poco –por qué lo dices- recostándose en la banca miro a Asia –bueno, estuviste callada desde que te encontraste con ese mocoso, te hizo algo- estremeciéndose Asia agarro al gato como un peluche, el cual se resistía para ser liberado –bueno, no me hizo nada, pero él me miro de una forma-
-oh de qué forma- bajando la cabeza y mostrando una mirada triste –la mirada que me dio ese exorcista que trato de abusar de mi- asintiendo con la mirada, Shiro le quito al gato a Asia, con cuidado lo guardo entre sus ropas haciendo contacto piel con pelaje gatuno –aun no lo superas y no te culpo, para alguien como tu es normal-
-yo quiero ser fuerte, quiero estar a tu lado- sonriendo Shiro giro la cabeza mientras acariciaba las orejas del gato –no tienes que hacer nada por mí, en este trabajo estoy caminando al borde de la muerte, aun por lo fuerte llegue a ser, tengo un límite y podría llegar a superarlo- extendiendo su mano derecha, agarro la mano de Asia que tenía una mirada asustada.
-no te preocupes por un muerto Asia, eres una buena chica, yo quería que tuvieras una mejor vida de la que tendrás a mi lado, pero eres necia, así que lo primero que necesitas hacer es aceptar que en cualquier momento moriremos, no te aferres a falsas esperanzas-
-pero, eres fuerte, lograste acabar con esa cosa en cielo-
-primero Asia, no habla es en público sobre ese sucedido, las personas temen a lo nuevo ya te lo dije, es mejor mantener se en la oscuridad por más que uno deseé ser reconocido, pero también estuve a punto de morir, no sé qué paso y relsamente estuve a punto de morir, pero tú me salvaste no- divertido soltó la mano de Asia que se cubría la cara.
-lo importante será que no te encariñes mucho, yo lo hice y es muy doloroso-
-entiendo, pero no quiero que mueras, así que por favor entréname, al menos quiero estar segura de poder ayudarte y no ser una carga-
-eres una chica linda y amable, ya que estas aquí, lo are, pero primero quería preguntarte por qué estas confundida, no solo te molesta la mirada de ese chico verdad-
-Shiro que soy para ti- congelándose en acariciar al gato miro de reojo a Asia que lo miraba con esos ojos verdes brillantes –a que te refieres Asia- escapando de esa pregunta lanzo otra, pero la suerte nunca estuvo con el –te acuerdas de como Olga nos encontró- casi soltando una risa divertida desvió la mirada –no lo hago, pero si me imagino, porque-
-eso que nos hace-
-te dejare en claro algo Asia, por más que tuviéramos ese momento juntos, no somos más que compañeros, talvez pensaste que somos algo más, pero no, apenas nos conocemos y quieres entrenar conmigo, podríamos decir que seremos maestro y alumno, espero que no te moleste-
Asia se quedó en silencio meditando, Shiro solo suspiro, era algo extraño de mencionar, pero si su padre lo viera lo mataría por no tomar la responsabilidad de sus actos, ese pensamiento hizo recordar algo a Shiro –entonces, podríamos llegar a ser algo mas- congelándose una vez más ella lo miro con expectativa, destruyendo sus pensamientos –porque Asia, que tratas de conseguir-
-tu dijiste que en cualquier momento podríamos morir no-
-si-
-entonces no quiero perder la oportunidad y luego arrepentirme- levantándose con pies temblorosos dio un gran salto, aunque solo fue unos centímetros de distancia que los separaban, cayendo encima de Shiro y aplastando al gato que estaba en el pecho de Shiro –Shiro Kotomine, aun si no me crees me he enamorado de ti, talvez sea por el momento que vivimos juntos, pero aun cuando este equivocada quiero conocerte mejor, quiero conocer al chico que se esconde en esa capa de crueldad y valentía, así que cuida de mi Shiro- sin esperarlo, Asia se inclinó dándole un beso torpe, pero que llevaba muchas emociones.
Congelado por su acción, logro ver que Asia tenía los ojos cerrados y pequeñas lágrimas se escapaban de ella, con brazos temblorosos y confundido, decidió abrazarla y corresponder el beso, como ella dijo, no quería arrepentirse de nada, mientras cerraba los ojos, logro ver la sombra de una chica que fue un pilar para él, casi cerrando los ojos, la imagen de una chica de cabello blanco y ojos azules se asomó.
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Olga estaba agarrándose la cabeza molesta por lo que sucedió hace unas horas, después de tratar de buscar alguna respuesta del ángel caído, no logro conseguir nada más que insultos, soltando un gran suspiro miro su nuevo guante, el cual tenía grabado un círculo mágico.
Aprovechando el mana ambiental, logro crear su código místico capaz de provocar una combustión espontánea en su objetivo señalado, era simple y muy efectivo, claro que el ángel caído fue una buena muñeca de pruebas, pero como toda muñeca comenzó a destruirse, con la capacidad limitada en el área de curas, tuvo que dejarla descansar en el sótano de la iglesia, claro que estaría encadena con una llave negra.
Mientras estaba perdida en sus pensamientos y la migraña que obtuvo del ángel caído se preguntó si ella podría hacer algo tan cruel como Shiro, mientras tenía ese vago pensamiento, su estómago gruño por el hambre, habían pasado varias horas desde que comenzó su trabajo, pero no tuvo tiempo de comer algo, pasándose todo el día tratando de conseguir información.
-parece que no te fue tan bien como creí Olga- entrando por la puerta principal, estaba Shiro con una bolsa de comestibles, ella lo miro y suspiro derrumbándose en la banca en la cual estaba sentada –la verdad me costó mucho llegar a ver su carne quemada, no pensé que se negaría a cooperar, tu mencionaste que solo te llevo poco tiempo hacer que hablara-
-bueno, no estas entrenada en la tortura como yo, pero supongo que el ángel caído debe estar muerto no-
-no, está viva, logre mantenerla viva, pero no sé por cuánto tiempo más-
-hablas como todo un asesino Olga, estoy casi tan orgullo de ti que te are un favor, si quieres preguntarle al ángel caído sobre cualquier cosa, te ayudare, pero necesito que te mentalices que veras cosas horribles-
-Shiro la cena está preparada- Asia con una radiante sonrisa entro por la puerta interna de la iglesia, Olga la miro mostrándose confundida –hace cuanto llegaron- Shiro se encogió de hombros mirándola divertida –desde hace unas dos horas, estabas tan concentrada que no quería molestarte-
-vamos Shiro, vamos- rápidamente Asia corrió a su lado jalándolo del brazo, Olga se mostró confundida por su interacción, pero supuso que se debía a que ella era una chica inocente y pura –por cierto, ya puedes caminar- Olga pregunto confundida y algo divertida, quería molestarlos a ambos.
-estoy mejor gracias, Shiro ya me ha curado de mi dolor y estoy mejor- Olga lo miro entrecerrando los ojos, para que algo así tuviera que lograrse, tendría que haber ingerido su ADN, y la única forma de hacerlo fue.
-así que decidiste tomar la responsabilidad eh- dejando escapar un suspiro, Olga y los demás entraron al comedor de la iglesia donde la mesa estaba servida y los ángeles caídos lo esperaban con su ropa de sirvientes, cuando los tres se acomodaron en la mesa Shiro los miro –por esta vez pueden comer con nosotros, pero que no se les haga costumbre-
Los ángeles caídos asintieron, sentándose juntos en la mesa, donde Shiro hizo una pequeña oración antes de comer, Olga no dándole importancia comenzó a comer, que estuviera en una iglesia no cambiaría su costumbre.
-no tienes un asiento- Asia se levantó confundida de no encontrar una silla para Mittelt que estaba parada comiendo en la mesa –bueno, recuerdo que esta mesa tubo solo cinco sillas, supongo que la otra debe estar por ahí-
-no se preocupe maestro, me encargaré de buscar un asiento adecuado- ladeando la cabeza, Shiro espero a que Mittelt buscara la silla faltante, pero lo que hizo, fue algo más divertido y dramático para él, aun sabiendo lo que prometió verbalmente.
Ya que en sus rodillas estaba sentada Mittelt con una gran sonrisa –lamento llegar a incomodarlo, déjeme alimentarlo- agarrando una cuchara, agarro comida llevándola a su boca, sin darle mucha importancia abrió la boca comiendo la comida, usando su pequeña estatura, Mittelt hizo un nido improvisado en las rodillas de Shiro, mientras todos comían.
Olga no le importo y siguió comiendo, buscando formas de usar el mana ambiental a su favor, pero la que no estaba feliz era Asia que miraba molesta a Shiro, el cual la ignoraba con mucha facilidad, solo el gato de color negro que dormía en las piernas de Asia, noto como Asia apretaba con fuerza su tenedor.
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-Issei me escuchas- una chica de larga cabellera roja miro a su nuevo esclavo el cual tenía la mirada perdida, algo extraño viniendo de él, cuándo sabía que la devoraba con la mirada, el chico al reconocer su voz se sonrojo y rasco con fuerza su cabeza –lo siento presidenta, estaba perdido en mi mente-
-ara ara, acaso el pequeño Issei acaba de encontrar una chica para su harén soñado- con un tono divertido y que prometía dolor hablo, estremeciéndose Issei se levantó mirando a las dos bellezas de la academia Kuoh –no es eso, es solo que esta mañana conocí a una chica y quería saber si-
-sé de qué hablas Issei, pero no, no podemos ayudar a las personas con nuestra magia, creo a verte dicho que estudies un poco sobre el mundo sobrenatural- cruzando sus brazos enfoco sus pechos para que Issei dejara de discutir.
Siendo muy efectivo cuando el chica mostro una sonrisa lasciva –lo siento, estaba tan emocionado anoche que no lo leí-
-otra ves Issei, acaso necesitas ayuda- un chico rubio con una sonrisa feliz hablo –si necesitas te puedo ayudar a estudiar- mostrando una cara de disgustó, Issei se negó a aceptar esa petición –no gracias, preferiría que Akeno o la presidenta me ayudaran-
-vamos Issei, no seas tan malo con yuto, el solo quiere ayudarte, además que, si te enseñara, tendría que castigarte si llegaras a cometer un error- lamiéndose los labios, la chica de larga cabellera negra abro divertida.
-basta e juegos Akeno, Issei pon más atención- sentada en el sillón del club cruzo sus piernas dejando a la vista un poco de su ropa interior, lo cual emociono al peón que la miraba sin pestañar, hasta que una voz a su lado se hizo presente –pervertido- como una daga golpeando su autoestima, la chica de cabello blanco continúo comiendo sus galletas.
-bueno Issei, esta noche tenemos una misión para cazar a un demonio callejero que desobedeció a su amo, dime Issei, conoces el juego de ajedrez-
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-fue una buena cena, pero que aremos con ese caído tuyo-
¿mío?
-claro, tú lo capturaste y es hora de que te hagas cargo- mirando a los ángeles caídos que estaban lavando los platos sucios, ambos decidieron tener una conversación, pero Olga tenía una imagen mental que llego a su mente, haciendo que se estremeciera –sabes, esto me recuerda a chaldea y la primera vez que te vi- sonriendo divertido se cruzó de brazos mirando como Asia y Mittelt competían por lavar.
-ah, ese día donde un idiota que llego de afuera se perdió por todo chaldea buscando su habitación- Shiro dando unas risitas divertida miro a Olga –ese día yo me encontré con una chica molesta al ver que su presentación dramática no funciono, aún recuerdo a Romaní hablar de eso con los maestros nuevos- ambos permanecieron callados después de eso, pero el recuerdo se mantuvo fresco, aun cuando estaban vivos extrañaban su mundo y todo lo que dejaron atrás, uno más que otros.
-Olga, descubrí a un familiar siguiendo a un chico en la ciudad, no parecen tan inteligente de hecho, ya que el familiar era un murciélago y es muy notable su presencia, encontré una posible guarida, pero también escuché que hablaban de una mansión cerca del bosque, iré a investigar y ver qué pasa, hasta entonces prepárate para esta noche, te mostrare como tratar con la basura-
Olga asintió pensativa –entiendo, me encargare de poner barreras a la iglesia, espero que cumplas tu parte- Olga caminando a la puerta de salida fue detenida por Shiro, que la sostuvo de la mano –lo sucedido en Francia ocasiono algo extraño con esto- extendiendo su manilla, Olga lo miro confundida –no recuerdo mucho, pero tengo vagos recuerdos de que lev me hablo de chaldea y que ahora están peleando para sobrevivir, no sé si es verdad, pero quiero que lo veas-
-entiendo, suerte Shiro- sosteniendo la manilla, Olga continuo su camino con un pesar fantasmal que la recorría –no te duermas Olga, esta noche será agitada-
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Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.
