Shiro entrecerró los ojos mientras acumulaba su ira, sin duda era un día perfecto para que se relajara un poco, mientras miraba una tropa de demonios lanzar hechizos a la barrera de la iglesia, una idea cruzo por su mente y se encontró buscando a Asia con la mirada, sabía que su hora de llegada estaba pronto y él estaba ahí para darle la bienvenida como siempre, así que estuvo esperando hasta que ella estuviera cerca, sería el perfecto momento para mostrarle como luchaba un ejecutor de la santa iglesia.

-maestro, aquí esta lo que me encargo- Mittelt había caminado a él con una sonrisa emocionada, en sus manos se encontraba un subfusil ametrallador de una mano, un arma humana que los demonios nunca usarían, no tenía nada que ver con la habilidad de los demonios con un arma humana, sino porque menospreciaban las creaciones humanas considerándola como inferior a la magia que ellos usaban, algo estúpido cuando los demonios imitan en casi todo a los humanos, tanto en su gobierno como en la forma que actuaban.

Bañado en agua vendita, las balas perforarían la carne de los demonios como si fuera una gelatina, las llaves negras eran demasiado poderosas ya que negaban cualquier perturbación antinatural, un arma muy eficiente a todo lo que no se haya creado por la vida del planeta.

Con un poco de alteración por parte de la iglesia, esta podría purificar cualquier mal que se le pusiera en frente, siendo las armas perfectas contra los apóstoles muertos, seres del vacío e incluso todo ser con alineamiento malvado o demoniaco.

Mientras pensaba un poco que le enseñaría a la pequeña rubia, miro a los demonios que lucían algo intimidantes con sus armaduras negras, pero con sus armas de lanza que lanzaban rayos de poder, le pareció algo decepcionante y patético, los demonios de este mundo sin duda darían vergüenza a los demonios que él conocía.

Suspirando se encontró mirando a un rubio que reconoció como el prometido de Rias Gremory, este lucia muy molesto cuando sus miradas se encontraron por primera vez, lanzándose al ataque sin pensarlo, un gran error ya que al contacto con la barrera comenzó a quemarse, pero curiosamente este comenzó a regenerarse con fuego que rodeaba su herida, extrañamente a su lado aparecieron un grupo de mujeres que lucían muy jóvenes y asustadas cuando la barrera comenzó a quemar la mano del hombre rubio, luciendo más a un grupo de delincuentes mal vestidas y con ropas algo llamativas.

No porque fueran realmente bonitos o costosos, sino que parecían más a ropas que una trabajadora de la noche usaría, el hombre rubio molesto no dejo de lanzar hechizos mientras hablaba en voz alta, cosa que no logro escuchar ya que la barrera evitaba que el sonido entrara, suministrando mana a la barrera comenzó a reforzarlo en caso de que los pequeños ataque crearan una grieta, no era tan estúpido como para confiarse demasiado, si bien aprendió algo de los demonios, fue que estos solo usan la magia ambiental para usar su magia, sin ellas no podrían usar algún tipo de poder, exceptuando a los demonios de sangre pura que poseen un pequeño núcleo de mágico.

Mientras esperaba a su joven aprendiz, noto como dos chicas con orejas de gato se movían entre los soldados buscando algo, curioso siguió a esos dos nekomatas, ya que su rasa según Olga estaba casi extinta, hasta que se encontró con la mirada asustada de Asia.

Fue por un segundo, pero pudo notar la preocupación por como la iglesia estaba siendo atacado a plena luz del día, el también estaría preocupado si viera una iglesia siendo rodeado por una tormenta de fuego, pero Olga que había previsto algo similar, enseño a los caídos extender una barrera que ocultaría cualquier anomalía mágica, además de mantener el exterior protegido de ataques internos, claro que el precio era el mana que tenía un grupo de ángeles caídos, los cuales obedecieron sin dudar sus órdenes.

Sonriendo y emocionado vio como Asia golpeaba a la chica gato en la cara, ya era momento de actuar, quitándose el abrigo se lo lanzo a Mittelt que, al agarrarlo lo abrazo con fuerza, como si quisiera agarrar algo que no había, no dándole importancia, agarro sus tres llaves negras en su mano derecha y el subfusil en la mano izquierda.

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Ravel estaba molesta y cansada, desde que se anunció la boda estuvo a cargo de planear la mejor noche para su hermano, conocía todo de su hermano que para ella no le sorprendió saber qué tipo de ropa tenía que usar todas sus chicas y su futura esposa para su noche especial.

Pero por alguna razón que desconocía la boda se canceló dejándola con solo un dolor de cabeza que solo creció mientras su estúpido hermano se quejaba de todo, sus padres y todo el clan en si estaban furiosos por como los Gremory habían destruido su contrato donde todos saldrían ganando, pero por culpa de la niña dorada de la familia Gremory, se arruino.

Recostada en su cama solo pudo tratar de dormir un poco, mientras escuchaba a su hermano tener sexo sin parar con su peerage, las cuales no evitaron gritar con todas sus fuerzas solo para molestarla.

Pero esa molestia no se comparó a la de Raiser que gritaba obscenidades como si no hubiera más mujeres en la mansión, cansada por todo se levantó y salió a la alcoba de su mansión, sentir esa brisa fresca, hizo que su corazón acelerado se calmara, ella solo quería paz y apenas lo estaba teniendo, si no fuera por su madre estaba segura que su hermano la habría jalado a esa orgia, eran demonios y no había nada de raro que miembros del mismo clan se casaran, en caso de ser hermanos solo podían tener una relación simple, ya que para el clan cada miembros podía ser emparejado con otro demonio para que así su influencia creciera.

Mientras se recostaba en el borde de la terraza, logro escuchar una fuerte explosión que hizo temblar la mansión, apretando sus manos en el borde de la terraza, dejo escapar una maldición antes de entrar y notar como la pared había sido destruida mostrando a su hermano y harén –que sucede, agradece que Ruval no está aquí- molesta pateo un escombro antes de sentarse en el sofá más cercano.

-esa maldita perra, hice bien en investigarlos a todos- apretando sus puños Raiser golpeo con fuerza el piso agrietándolo –prepárense todas, iremos al mundo humano, el clan Phoenix no tolerara este insulto- antes de seguir con sus planes Ravel voló hacia el con sus alas extendidas.

-que quieres hacer Raiser, estamos en demasiados problemas como para atacar el mundo humano, acaso quieres iniciar la guerra- Ravel entrecerró los ojos sabiendo que esas simples palabras no serían suficientes para calmar a su hermano –no me importa nada, se quien mierda arruino mi boda con Rias, no solo se interpuso en mi maldito matrimonio, sino que hizo el ritual con ella, estoy muy molesto con esa perra que si no fuera porque su hermano es el Maou me encargaría de que se convirtiera en el retrete público de todo el infierno-

Desechando a su hermana a un lado, Raiser salió de la habitación destruida, no sabiendo que haría Raiser para desquitar su ira, talvez mataría algunos de sus empleados o talvez iría a matar a los esclavos humanos que viven en el calabozo, pero no le importo, estaba muy cansada como para intervenir, sin decirle nada a nadie se recostó en el sofá tomando una pequeña siesta.

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Fue una mala idea pensar que podría tener ese descanso, lo sabía, fue su estupidez que llegaren a ese momento, tragando saliva se encontró nerviosa por lo que había en frente, una pequeña y sutil iglesia escondida entre los árboles, en la entrada de la iglesia se encontró con un chico pelirrojo que los miraba como si fueran mierda, su hermano estaba realmente molesto cuando lo vio, que ataco sin parar la barrera de la iglesia al ser dañado por la barrera, creando una tormenta de fuego y cenizas a su alrededor, su hermano realmente estaba tan molesto que no se contuvo con su poder.

Pero no importo que todos atacaran juntos o con su hermano a la cabeza, nada parecía destruir la barrera, mientras seguían atacando con varios soldados pertenecientes al clan Phoenix pensó en lo molesta que estaría su madre y hermano al enterarse, que Raiser hizo el llamado a las armas, teniendo como objetivo la ciudad de Kuoh, el lugar donde podría iniciar el final de su raza.

-MALDITO HIJO DE PUTA SAL DE ESA BARRERA Y ENFRENTAME-

Con voz grave Raiser grito a todo pulmón, pero no pareció llegar dentro de la barrera, antes de seguir escuchando a su hermano volteo la cabeza mirando a la Reyna de su hermano, la cual estaba mirando a un grupo de chicas algo familiares.

Había pasado tiempo desde que ella había visto al peerage de Gremory, pero podía reconocerlos con una sola mirada, la marca y presencia que podía sentir gritaban (propiedad de Gremory) entre los miembros de Gremory, se encontró con una chica rubia que lucía preocupada, llegando a entender que era una humana y posible miembro de la iglesia, si ella quería volver rápidamente al inframundo para evitar problemas, necesitaba hacer que su hermano se desquitara un poco.

Cuando estaba yendo en otra dirección a la de su hermano, miro como Yubelluna levanto la mano apuntando a la cabeza de Akeno si mal no recordaba su nombre, ambas se miraron retadoramente, antes de que la chica rubia en un estallido de velocidad cortara la mano de Yubelluna como si fuera aire, ella tardo mucho en reaccionar y solo lo hizo cuando su mano cayó al suelo, seguido de un golpe en el abdomen la hizo alejar.

La chica rubia ahora tenía en sus manos dos espadas que brillaban con un brillo azulado, el cuerpo mismo de la monja estaba cubierto por estas líneas que cubrían todo su cuerpo, Ni y Li rápidamente lanzaron hechizos de fuego contra la rubia, pero ella no los esquivo cubriéndose con las llaves negras.

Ambas nekomatas se lanzaron al ataque sin esperar nada, solo para que una de esas espadas se incrustara en la cabeza de Ni, atónita por lo que veía y la rapidez en la que ocurría el combate, trato de dar alguna orden y guiarlas como si fuera un rating game, pero el cuerpo de NI comenzó a quemarse con un fuego azul desconcentrándola, Li al ver a su hermana siendo quemada se lanzó contra la rubia que la recibió con una patada en la cara mandándola contra ella, usando sus manos trato de parar el avance de Li, pero no lo consiguió siendo empujada con mucha fuerza contra los arboles convertidos en carbón.

Adolorida y con una pequeña conmocionó de en su cabeza, se levantó sintiendo un peso extra encima de ella, levantando la mirada se encontró con Li completamente muerta, la patada que recibió en la cabeza fue tan fuerte que le partió el cráneo dejando una marca como si una roca se hundiera en un pedazo de hielo, sus ojos abiertos y casi salidos de su órbita la congelaron, en su vida no pensó que llevaría a ver algo tan grotesco.

Empujándola a un lado se arrastró por el suelo asustada, no estaban en un rating game y por eso sabía que no habría forma de curarlas en caso de que fueran lastimadas, aun en shock y con la mente aturdida levanto su cabeza buscando a su hermano para avisarle que Ni y Li estaban muertas.

Pero al levantar la mirada se encontró con el infierno mismo, una figura borrosa corrió a gran velocidad mientras dispara su arma de fuego humana, los sonidos de las balas hicieron que se estremeciera cuando los cuerpos de sus soldados comenzaron a caer al suelo, con miradas de terror y agujeros que cubrían sus cabezas.

Usando los cuerpos de sus soldados como escaleras la figura borrosa comenzó a escalarlo hasta llegar al cielo, donde uso esas espadas para prenderle fuego a todo, girando su cabeza busco a yubelluna la cual tenía una lagrima de fénix siempre consigo.

Los disparos que escuchaban hicieron que subconscientemente se arrastrara por el suelo, como si esperara evitar ser herida, mientras se arrastraba y buscaba con la mirada a yubelluna, un sentimiento de miedo la inundo e hizo que olvidara que podía usar su magia, esa sensación de miedo vino acompañada con gritos de agonía y suplicas por parte de sus soldados.

Antes de seguir sumergiéndose en esa realidad fue levantada por dos manos que la tomaron de la cintura, rápidamente se agito como un niño asustado, hasta que reconoció la voz –lady Ravel debemos irnos, nos están masacrando- Burent la chica que siempre usaba un traje de sirvienta se tambaleo hasta unos troncos quemados mientras la alejaba de la lluvia de sangre, Ravel se sorprendió al verla sin una pierna.

-que sucedió- aun cuando ya lo sabía, su mente se negaba a aceptar ese resultado –el objetivo se defendió, eso paso, apenas pude arrastrarme entre los cadáveres de las chicas- agitada comenzó a llorar, sus centimitos salieron a flote cuando miro a todos lados, el cielo que antes estaba cubierto por demonios, ahora estaban llenos de pequeños destellos de luz que salían de un arma.

-debemos irnos, mi hermano ya debió escapar- sin pensarlo hablo, sabía que su hermano era un cobarde por derecho, cuando sintiera que estaba a punto de perder escaparía, su hermano siempre prefirió luchar contra los oponentes que sabía que podía ganar y los ella decía contra quienes podía ganar.

Sin esperar confirmación, activo su magia de tele trasportación, no importaba si escapaba con una de las chicas de su hermano, solo quería salir de esa pesadilla, pero cuando lo activo no ocurrió nada, sus ojos se abrieron de sorpresa y miedo cuando un cuerpo cayó sobre ambas chicas, la sangre que escapaba de cada orificio del cuerpo, bañaron a Ravel de un tono rojizo.

Dando un grito de agonía llamo la atención de Asia que, agarrando las mismas lanzas de los demonios, se la arrojo a ella, burent decidida a protegerla uso su cuerpo para evitar que las armas de los demonios la hirieran, Ravel miro con los ojos abiertos como su compañera era atravesada por esas lanzas.

Sin saber cómo reaccionar trato de llamar su atención jalándola del brazo, pero noto como el brillo en sus ojos desaparecía con cada lanza que caía en su espalda, antes de que comenzara a desesperarse sintió un golpe en su cabeza, haciendo que sus ojos le pesaran y cayera en un profundo sueño, viendo por última vez la sonrisa de su amiga y compañera.

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Akeno se quedó con los ojos desenfocados, hace tan solo una hora desde que volvió de la escuela, no espero en ningún momento que el clan Phoenix llegara a las puertas de la iglesia sabiendo que esa acción iniciaría la guerra, sin duda fue un movimiento desesperado o simplemente fue un impulso estúpido de su heredero que causo la masacre.

Fue más que una masacre sin duda, en su vida como demonio no vio la magnitud de una verdadera pelea, lo único teniendo como recordatorio el día que su madre murió, siempre estuvo enfocada en los rating game y los demonios callejeros que siempre eran eliminados por Rias.

Pero ahora abrió los ojos a la verdad de la guerra, no solo fue ella quien se quedó en shock cuando la masacre comenzó, la propia Koneko que siempre mostraba una mirada neutra o rara vez una sonrisa, se encontró con ojos temblorosos por lo que tenía en frente.

Aferradnos al gato negro de la pequeña Asia, como si fuera un animal de terapia Koneko no soltó al gato en ningún momento, Asia que siempre lucía una inocencia y sonrisa angelical murió a sus ojos, sabía que la chica podía pelear y defenderse, pero lo que presencio fue más que una pelea comparado con cualquier persona.

Superada 1000 a 1, Asia se lanzó al combate con Shiro a su lado, ambos de alguna forma formaron una pareja despiadada que se abría paso entre los cadáveres de los demonios, ambos usando un poder que nunca antes había visto, despedazaron a los demonios que solo atacaron a la distancia, como si fueran pollos sin cabeza, atacaron a todas partes no importándoles que dañasen a sus propios compañeros.

En frente suyo se encontraba los cadáveres de cientos de demonios, los cuales comenzaban a apestar, pero ahora lo más importante y llamativo del momento, no fue ver a los demonios que formaron un cementerio en tan solo minutos, sino a los demonios inconscientes que estaban atados con sus propios huesos.

Antes solo había visto usar esa magia una vez, pero ahora logro verlo de primera mano cuando agarro a los capturados e hizo crecer sus huesos de sus manos y piernas haciéndolos parecer malformaciones, como si sus huesos estuvieran unidos desde el nacimiento.

Tragando saliva, sintió una brisa que le hizo estremecer, no sabía que había pasado con la boda de Rias, pero suponiendo que Raiser estaba en el mundo humano buscando a Shiro, hizo realidad una sola opción, la cual era que Shiro había detenido la boda, no sabía cómo lo hizo o con qué propósito lo hizo, pero lo que si sabía era que ella prometió darle su cuerpo si el impedía esa boda.

-vamos di ahhhhh- Akeno dejo sus pensamientos a un lado cuando volteo la mirada a la tierna y sanguinaria Monja que sonreía como si no hubiera un cementerio al frente suyo, con unos palillos y una sonrisa feliz, le estaba dando de comer un poco de sushi a Shiro, el cual solo abrió la boca un poco incómoda.

-no es necesario hacer esto Asia- ladeando la cabeza y moviendo la cuchara a un lado, Asia sonrió de una forma poco normal –vamos Shiro, tuvimos un momento agitado, debemos recobrar fuerzas o es acaso que- los ojos de felicidad fueron reemplazadas por unos más sombríos –acaso tienes a otra chica que te da comer o es acaso que es mejor combatiente que yo, me reemplazaras, me abandonaras- sumergiéndose en un círculo de auto desprecio, Asia comenzaba a tener una crisis existencial, Shiro noto como lagrimas empezaban a salir de esos ojos fríos y vacíos de amor.

Suspirando y sabiendo como era de dramática Asia se agacho para darle un beso la cual gustosamente Asia correspondió, después de unos segundos dándose un beso más profundo no importándoles estar rodeados de muertos se miraron a los ojos, pero Asia parecía querer seguir con el beso, ya que estaba tratando de que sus labios se chocaran.

-sabes bien lo que pasara Asia, además que ya comí, Raynare me dio un poco de comida antes de que los demonios nos atacaran-

-oh, conque fue ella- los ojos de Asia fueron rápidamente al ángel caído que siempre lucía una ropa indecente, no importándole el lugar o situación, siempre prefería lucir un atuendo llamativo, pero podría aprovechar eso a su favor, uno nunca sabe cuando uno se tropiece y caiga accidentalmente a una caja llena de cuchillos.

-además Asia, tu sabes que desprecio a los demonios y caídos- no importándole que todos los escucharan, Shiro hablo fuerte antes de levantarse y caminar al grupo de cinco demonios que estaban tirados en el suelo.

-siempre tan fuerte y varonil- suspirando Asia miro atentamente como Shiro agarraba del cabello a un demonio rubio que tenía un vestido de princesa, ver un demonio con ropa de princesa fue algo extraño, sabiendo por los libros de cuentos que la princesa debía ser alguien

Dando una sonrisa amorosa no aparto la mirada de su amado mientras golpeaba a los demonios para que despertaran, no siendo la única chica que lo miraba desde las sombras de la iglesia, no queriéndose enfrentar a la rubia celosa.

Akeno se estremeció al ver la mirada de ambas chicas, sabía muy bien que chicas podían enamorarse locamente por un hombre, llegando a la obsesión, algo que aprendió al leer los mangas de Rias que trataba de comprender como uno se puede enamorar locamente de un chico que solo la ayudo en un momento crucial de su vida.

Koneko algo más tranquila bajo donde Akeno que no dejaba de ver a las dos chicas, las cuales tenían la mirada fija en un pelirrojo –es hora de despertar pequeños bastardos- dando una patada en la cara, Shiro mando a volar a Raiser contra los cuerpos de sus soldados antes de sonreír divertido cuando le arranco un dedo a la pequeña rubia que estaba llorando al estar inmóvil en el suelo

-quien de ustedes es el líder que provoco que mi bello jardín se volviera cenizas- la voz de Shiro hizo que los cuerpos que trataban de alejarse de él se detuvieran, sin algún tipo de respuesta camino hasta una chica que ahora solo tenía un ojo y una pierna, ambos brazos desaparecieron, pero agachándose agarro del cabello color negro de la chica levantándola hasta su rostro, sus ojos llorosos denotaban su sufrimiento y miedo.

-quien los trajo aquí- una vez más hablo, pero no recibió respuesta, suspirando agarro la cabeza de la chica y la apretó hasta hacerla explotar ¡Siris! La voz de una pequeña rubio se escuchó fuerte y claro, haciendo que Shiro le devuelva la mirada –parece que, si puedes hablar mocosa, dime tú los trajiste aquí- arrojando el cuerpo sin cabeza a un lado camino hasta la rubia, que temblaba de miedo absoluto.

-espera Shiro, ella su hermano son los herederos del clan Phoenix, si los matas….- antes de seguir hablando, Akeno sintió como su respiración era obstruida por sus propias manos que la comenzaban a ahogar, Shiro con la mano levantada mostro algún tipo de sorpresa antes de desparecer por una sonrisa más profunda –así que es una heredera, que divertido, pero dime Akeno, porque hablas sin pedir mi permiso, si te hago recordar tu solo eres una mascota para mí, así que mantén tu boca cerrada si no quieres que la destruya-

Dejando de enfocar su atención en Akeno, ella cayó al suelo jadeante y escupiendo saliva, fue tan repentino que podía sentir como el aire abandonaba sus pulmones, Koneko que estaba a su lado dio un paso atrás con la cabeza baja.

-supongo que ustedes dos son los esclavos de este rubio- caminando alrededor de las dos últimas chicas, espero que ellas reaccionaran más, pero solo pudo ver como se orinaban encima –que asqueroso, sin duda son una basura-

-pero me siento muy molesto, les propongo algo, peleen hasta la muerte entre ustedes dos y si una gana le concederé la oportunidad de vivir, tienen 1 minuto- agarrando del cabello a la rubia la arrojo donde su hermano que aún estaba inconsciente, mientras las dos últimas se miraron con temor.

-Mira, lo siento, quiero vivir- invocando un circulo mágico yubelluna lanzo un hechizo contra la chica que vestía un atuendo japonés, por instinto rodo por el suelo esquivándolo, mirando sus manos se sorprendió que los huesos hubieran vuelto a la normalidad.

Aprovechando esa ventaja agarro una de las lanzas en el suelo para atacar a su Reyna, ambas comenzaron a lanzar hechizos y esquivarlo, todo mientras Shiro estaba sentado sobre la colina de cadáveres, Asia que estaba mirando a la Reyna, noto como esos círculos mágicos podían ser destruidos por las llaves negras, sin duda ella podría a ver ganado sola.

Mientras el tiempo pasaba, ambos demonios llegaron a un punto muerto donde ambas se atacaron al mismo tiempo, Ravel que estaba mirando todo se quedó en silencio, ver como sus compañeras morían en frente suyo era algo que estaba comenzando a destrozarla.

La lanza atravesó el abdomen de yubelluna y el hechizo de fuego que lanzo quemaron a Mira que cayó al suelo, al verse herida e histérica por lo que acababa de pasar comenzó a reírse como una loca, con la brisa del medio día ondeando su cabello Yubelluna se arando la lanza del abdomen para sacar de su bolsillo una lagrima de fénix.

Derramando su contenido en su herida, pronto se recuperó como nueva, claro que ahora solo tenía un brazo, cosa que la sorprendió en su locura, ya que la lagrima de fénix los curaba no importando que perdieran un miembro, un beneficio por ser miembro del clan Phoenix.

Cuando se levantó y trataba de irse Shiro agarro su hombro con una sonrisa emocionada, yubelluna en su locura lo miro con ojos llorosos –eso es trampa, además que- señalando con el dedo miro como Mira aún estaba viva, quemada, pero viva –el tiempo termino- con un movimiento arranco su piel dejándola caer al suelo en una agonía perpetua.

Divertido agarro la piel y jugo con ella, haciendo que yubelluna tratara de ponérsela como si fuera una ropa, todo a la vista aterrorizada de Akeno y Koneko que derramaban lágrimas, Mittelt que reconocía el dolor solo suspiro, en su locura llego a sentir ese dolor como un acto de amor por su maestro.

Asia, aunque un poco asqueada solo desvió la mirada, si bien odiaba a todas las chicas que se le acercaran a Shiro, no estaba de acuerdo en la tortura, teniendo suficiente se levantó y entro en la iglesia, notando a Mittelt que miraba todo con una sonrisa, Asia entrecerró sus ojos y se concentró en un plan para matar a Raynare y Mittelt.

Después de jugar con la piel lo arrojo a la pequeña rubia que estaba vomitando al tener contacto con la piel, luego camino hasta la chica que apretaba los dientes en agonía, agarrando su cabeza se la arranco del cuerpo exponiendo su espina dorsal –fatality- en un susurro divertido sonrió emocionado, después de tanta practica había logrado hacer un golpe final.

Más calmado y tranquilo se dio la vuelta para ver como el hombre rubio se levantaba confundido por lo que estaba pasando –parece que el bello durmiente acaba de despertar-

-tu, como te atreves a tomar mis cosas- talvez por estar desorientado y nublado de ira fue que no vio su alrededor, extendiendo sus alas de fuego, trato de intimidar al chico pelirrojo que estaba en frente, el podía conseguir esa reacción cuando mostraba todo su poder y lo imponente que podían ser sus alas una vez extendidas.

Pero en vez de ver miedo, solo se encontró con el aburrimiento, bostezando se dio unas palmadas en el rostro antes de sonreír, molesto Raiser dio un paso adelante al sentirse menospreciado e insultado, pero al dar ese paso sintió como algo se quebraba en sus pies.

Bajando la mirada se encontró con un cuerpo femenino quemado recientemente y que no tenía una cabeza, sus ojos mostraron confusión antes de ver a su alrededor notando por primera vez los cuerpos de sus soldados, todos y cada uno de ellos sucia quemados y herido por algún tipo de proyectil.

Pero lo más llamativo fue ver la piel de su Reyna tirada en el suelo, no siendo la única víctima, todas sus chicas habían muerto de una forma grotesca quedando solo su hermana que ahora trataba de levantarse.

Su dedo amputado había vuelto a la normalidad cuando fue arrancado por Shiro –debemos irnos- fueron las palabras de su hermana a su hermano, ella estaba desesperada de irse del mundo humano y volver a su hogar, pero en vez de seguir los concejos de su hermana, Raiser en un estallido de poder se lanzó contra el chico pelirrojo.

Ignorando todo lo que había pasado hace unas horas atrás, cubriendo su puño con fuego lanzo un poderoso ataque que hizo temblar el suelo, luego del puño una explosión de fuego cubrió a su víctima, con una pequeña sonrisa comenzó a dar más golpes sin parar que explotaban al contando con su objetivo, Akeno y Koneko no sabían que hacer si pelear o ignorar que estaba pasando, pero la que no tuvo dudas de que hacer fue Mittelt que extendiendo sus alas lanzo una lanza de luz a la espalda de Raiser que estaba golpeando sin parar, cuando la lanza atravesó el abdomen de Raiser, este grito de dolor cayendo al suelo sosteniendo su abdomen, cuando humo se fue, Mittelt sonrió al ver a su maestro sano y a salvo –Mittelt porque atacaste, no te di la orden que lo hicieras, tendré que castigarte después- suspirando Shiro miro al atónito rubio.

Mittelt sonrió y asintió –claro maestro, esperare ser castigada por usted- Ravel que había tenido mucho tiempo para levantarse se encontró corriendo lo más lejos posible, no usando sus alas para llamar la atención, aun cuando estaba en peligro de muerte, su inteligencia le dijo que hacer, no dándole importancia, Shiro miro al rubio –debo disculparme con ella, suele ser muy protectora conmigo- Raiser en ese tiempo había comenzado a regenerarse cuando la lanza de luz desapareció.

-bueno, debo admitir que tus golpes son duros, pero conozco a muchos que golpean con más fuerza, acaso sabes cómo golpear- con una inclinación de cabeza, espero que el rubio respondiera, en respuesta se levantó y cargo contra el dando todo en un golpe que choco con el rostro de Shiro, este ocasiono una poderosa onda expansiva que comenzó a quemar los cuerpos de los demonios cercanos, pero cuando su puño sintió algo sólido se sorprendido cuando una mano detuvo su puño –para serte sincero, esperaba más-

Agarrando su puño, se lo arranco de un tirón cuando una patada golpeo su abdomen, sin aire y rodando por los suelos, Raiser miro como el chico movía su mano amputada como un juguete, divertido dio un paso adelante con una mirada divertida –vamos levántate, quiero desahogarme un poco más-

Como si fuera un animal, corrió a toda velocidad con sus alas extendidas, listo para lanzar una poderosa llamarada, cuando su mano se extendió con un circulo mágico en su palma, espero que este carbonizara al maldito humano, en cambio miro como su mano era desviada con una patada dejando que todo su poder explotar en los cielos, seguido de eso le dio una patada en la cara que lo hizo girar como un trompo.

Como si fuera un baile agarra ambos brazos y dando un salto, flexiono sus piernas para dar una patada en el pecho de Raiser, la fuerza fue tal que arranco los brazos del rubio, cansado por usar poder, se encontró jadeando y rodando por el suelo incapaz de levantarse.

-me pregunto- con una mirada curiosa, Shiro agarro ambos brazos levantándolo a la altura de su boca, como si fuera un espectro o demonio, abrió su boca que ahora lucían como las fauces de un cocodrilo, repleto de dientes con una cabeza alargada, dejando que los brazos cayeran en sus fauces, este comenzó a comérselo como si fuera un pedazo de pollo, los huesos crujieron con cada movimiento de su mandíbula hasta que su boca volvió a la normalidad.

-sabe horrible- escupiendo la saliva a un lado miro al rubio que lucía asustado por lo que veía, apretando los dientes concentro su poder en su regeneración, quería que sus brazos se regeneraran para que pudiera golpearlo, cuando el fuego cubrió sus manos se preparó para lanzarse al ataque, pero solo consiguió caerse al suelo de cara –parece que funciono-

-que me hiciste- escupiendo veneno en cada palabra, quería saber porque sus brazos no se habían regenerado, podía sentir que su poder estaba tratando de curarlo, pero no sucedía nada –simple, impedí tu curación- los ojos de Raiser se abrieron en sorpresa antes de que una patada chocara con su rostro destrozando sus dientes, esta vez la regeneración comenzó a curar su dientes y nariz destrozada –me pregunto, cuál es tu limite- con una sonrisa divertida agarro la pierna de Raiser comenzando a agitarlo como una cuerda dejando que golpeara el piso con fuerza.

Como si fuera un látigo, este comenzó a moverlo en todas direcciones chocando contra el piso y las armas de los demonios, causando varias heridas a su cabeza, tanta fue la fuerza que ejerció en sostener la pierna de Raiser que sin querer lo apretó tan fuerte que destruyo esa pierna dejando que cayera cerca del cuerpo de su Reyna.

-maldición, creo que me emocione- divertido levanto la pierna amputada comenzando comerlo, un poco emocionado de tener un juguete casi irrompible, pensó en como divertirse, este juego estaba hecho para los apóstoles muertos, pero un pseudo inmortal podría jugar ese juego también.

-te propongo un juego demonio, si te comes la pierna de tu hermana a mordiscos te dejare ir que dices- girando la cabeza noto que la rubia había desaparecido, con los ojos en blanco miro a los demonios que estaban sentados en las gradas –cuando se fue- Akeno tembloroso abrió la boca –cuando te ataco- dejando que sus hombros cayeran miro al rubio que trataba de arrastrarse lejos de su Reyna, verla en esa forma tan espantosa lo comenzaba a asustar.

-bueno, parece que me confié demasiado, pero cambiando de objetivo- dando unos pasos más a Raiser lo agarro de la cabeza, levantándolo hasta su altura, en sus ojos el dolor, miedo, odio y rabia eran muy notorias –parece que el gallito perdió sus plumas, si te comes a tu chica, te dejare vivir, claro que habrá un tiempo límite-

Sonriendo arrojo a Raiser encima de su Reyna que ahora solo era carne y huesos –a este juego le llamo carroñero al ataque, si te comer el corazón antes de que yo te devore, te dejare vivir, estoy seguro que tu regeneración te curara, así que no te preocupes, tampoco me comeré tu carne, es asquerosa, bueno listos-

-espera-

-ya- sin esperar algo, Raiser apretó los dientes cuando Shiro usando sus garras le arranco un pedazo de su hombro y se lo arrojo a un lado para que lo viera, un poco de tortura psicológica no hacía daño a nadie –vamos, que el tiempo pasa, si llego a tu corazón antes que tú, morirás-

Mientras Shiro arrancaba pedazo por pedazo de carne tomándose su tiempo, Raiser apretaba los dientes, lleno de dolor, estaba llorando sin parar y había mojado sus pantalones, de tanto dolor y querer que parara comenzó a morder la carne de su Reyna, al hacerlo el cuerpo se agito gritando de dolor, dejando en shock al rubio.

Antes de seguir con el juego, una bola de fuego descendió del cielo en su dirección, como si fuera un cometa empujo a Shiro lo más lejos que pudo del Raiser que estaba con los ojos lloroso, al ver el cometa que choco con Shiro, sus labios se movieron solos –Ruval- extendiendo sus alas de fuego se levantó por el aire destruyendo la barrera y desapareciendo en los cielos.

Shiro que fue envestido solo se sobo la cabeza, cuando se levantó del suelo, sonriendo divertido supo que el mensaje había sido enviado, caminando al cuerpo sin piel, noto que el demonio estaba muerto e irónicamente, había marcas de mordida que se abrían paso a su corazón.