Shiro levanto un poco la cabeza, cansado por todo lo ocurrido hace tan solo unas horas atrás, desde la pelea con Olga no había tenido realmente tiempo para pensar en qué hacer, su traición fue una apuñalada que aún lo molestaba, pero aun así se mantuvo firme en su único deseo por el cual la apoyo, proteger a la humanidad.
Mirando como el sol salía entre las montañas sonrió feliz de presenciar un bonito amanecer, aun sabiendo que todo había cambiado estaba decidido a seguir adelante, no se rendiría aun cuando detestaba con todo su corazón la idea de convivir con demonios.
El contrato firmado por el Maou Lucifer se firmó ese mismo día dándole algo que Olga no podría darle, pero aun cansado y asqueado por apretar las manos con ese demonio, solo tuvo que fingir un poco más para salir adelante con su plan.
Sabía que Olga no se rendiría y crearía un plan para este incidente, así que tomo otro camino, aun cuando ambos comenzaron caminando el mismo camino, llego su momento de tomar distintos caminos, Olga tomo uno que desconocía, ahora mismo no podría predecir lo que la chica aria a continuación y estaba seguro que ella no podría predecir esta jugada tan arriesgada.
-Shiro estas bien, te veo un poco perdido- Asia a su lado no se separó de él siendo un poco molesta al estar pegada a su lado, pero agradecía que le diera su apoyo –no logre dormir mucho Asia, todo este problema me tiene muy cansado Asia-
-lo entiendo, tampoco creí que nos veríamos involucrados con los demonios-
-hablas como si te afectara a ti también Asia-
-claro, somos un equipo y no tengo pensado abandonar este equipo, así que mejor pensemos una forma para seguir adelante- dando una sonrisa, Shiro acaricio la cabeza de Asia con cariño a la vista de los dos demonios que lo seguían por detrás con varias maletas.
-Koneko estas bien- Akeno pregunto a su compañera la cual tenía varias maletas apiladas en su cabeza como si fuera un truco de algún circo, la chica albina la miro y levemente asintió con la cabeza, cosa que la afecto cuando las maletas estaban a punto de caerse al suelo, cosa que el pequeño demonio no pudo evitar, haciendo que toda su ropa cayera en la acera.
Cuando la ropa cayo regada al suelo, Shiro se detuvo y volteo la mirada –sabía que no podrías con las maletas- Asia que agarraba a Kuro fue donde su maleta que había caído en el concreto destapando toda su ropa al público, los cuales eran empresarios los cuales apenas despertaban de su sueño.
Mientras Shiro ayudaba a Koneko, logro ver algo extraño que lo hizo fruncir el ceño –puedo preguntar por qué usas este tipo de ropa Koneko- con un tono algo cansado levanto la ropa interior de encaje negro la cual lucia transparente, la chica de cabello blanco desvió la mirada avergonzada y señalo a su compañera –es su ropa interior, la mía no es tan atrevida-
-no necesitaba tanta información-guardando como sea la ropa en la maleta, Akeno sonrió un poco divertida por la expresión de Koneko –dime Koneko, no quieres que te compre unos parecidos que hagan juego con tu cabello- Koneko al escucharla se sonrojo y solo lanzo otra braga a la cara de su amiga, esta era de color blanco con un diseño que lo hacía lucir más pequeño, unido por nudos.
-antes que ustedes dos tengan su guerra lanzándose ropa interior, les sugiero recoger todo y llevar todo esto, yo no pienso cargar todo esto- agarrando algunas maletas se levantó y camino al lado de Asia, la cual lo esperaba con su propia maleta –oye Shiro, ahora que lo veo no tienes más ropa aparte de la que usas-
-no lo necesito, esta ropa fue modificada por Olga, para que se mantuviera limpio siempre y cuando me la quite, además pienso que no me quedaría otra ropa que no sea el de la iglesia-
-ya veo, pero estoy segura que te verías guapo con cualquier ropa que uses- dando una tierna sonrisa, Asia pego su cabeza al hombro de Shiro, ambos ignorando las miradas de las demás personas, quienes se mostraban confundidos por como dos miembros de una religión extranjera lucían tan apegados, más cuando portaban sus ropas con mucho orgullo, Asia usando la ropa de monja que Olga había modificado para ella.
Mientras caminaban por toda la ciudad llegaron a una mansión cercana de la academia Kuoh, la mansión que Sirzechs había mencionado antes de firmar el contrato, había llegado a mencionar que era una pequeña para que su hermana y su antiguo peerage estuvieran mas cómodo, además de darle un ambiente más cómodo a la pareja de recién casados.
-los demonios tienden a exagerar todo- suspirando Shiro se rasco la cabeza, mirando la pequeña mansión que había mencionado su cuñado, el solo pensar en esa palabra hizo que los pelos se le erizaran, aun así, al acercarse a la puerta de la mansión noto como varias barreras protegían la mansión, sin duda fue obra de ese demonio.
En el inframundo Sirzechs cayó al suelo con varios escalofríos recorriendo su cuerpo, había sentido como algo perturbaba la realidad del mundo con pensar algo tan abominable que desequilibro la realidad, pero no sabía de quien podría tratarse, fuera cual fuera la palabra que pensaron, lo hizo temblar de miedo.
Después de analizar la barrera miro a su lado a los dos demonios que lo seguían con varias maletas en sus manos, Koneko siendo la más desafortunada al cargar con todo, teniendo más de quince maletas en sus dos manos –puedo preguntar porque tienen tanta ropa- el comentario de Shiro hizo que Akeno sonriera nerviosa –Rias pensó que nos veíamos bonitas con esa ropa y nos lo compro-
-Akeno- la voz de una pelirroja destruyo la falsa sonrisa de Akeno, que al voltear la mirada se encontró con el rostro lleno de lágrimas de su antiguo rey, sin pensarlo dejo que las maletas que ella llevaba cayeran al suelo y saltara donde su amiga, ambas cayendo al suelo en un abrazo.
-que patético- Shiro suspiro mientras iba al lado de Koneko la cual trataba de agarrar las maletas que Akeno hizo caer –no te preocupes yo me llevare esto, vamos entrando- obedeciendo a su rey, Koneko y Asia entraron a la mansión ignorando el momento íntimo de dos amigas que pensaron que nunca más se verían.
Al llegar a la entrada de la mansión, esta se abrió como si fuera automática –mmm eso si es un muy buen truco- con una sonrisa divertida, Shiro pensó en los magus de su mundo y como estarían de desesperado al ver como la magia de la era de los dioses se utilizaba para abrir una puerta de forma automática.
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-terminaron con su pequeño acto- Shiro hablo con un ojo abierto mientras estaba sentado en la sala o eso quería pensar que era, Rias con la mano sujetada de Akeno tomo una gran respiración algo nerviosa y molesta, pero sus acciones habían hecho algo imposible posible.
-buenos días querido esposo- al hablar, Shiro y las demás se congelaron, Shiro que tenía un ojo cerrado lo abrió por la sorpresa de sus palabras y miro furiosamente a Rias, la cual lucia avergonzada y nerviosa –a que viene ese apodo Gremory- desviando un poco la cabeza Rias señalo las maletas –creo que deberíamos llevarlos a sus habitaciones-
Ignorando la mirada asesina de Asia, camino hasta las maletas dispuesta a llevarlas, pero fue detenida por Shiro que en un parpadeo estaba a su lado con una mano rodeando su cuello.
-puedes responder mis preguntas Gremory- algo nerviosa trago saliva sintiendo como la mano fuerte de Shiro impedía que su saliva bajara por su garganta –bueno, mi hermano me dijo que así debería llamarte ahora en adelante- soltando la garganta de Rias Shiro suspiro y miro a Asia la cual estaba decidida a matar a la pelirroja –no es necesario que obedezcas a ese demonio Gremory- con ojos serios, Shiro miro a los ojos a Rias que se congelo al ser mirada de esa forma –puedes llamarme Shiro, no quiero que me llames por otro apodo tan estúpido-
Asintiendo con la cabeza, Shiro fue donde Asia agarrando su maleta, sin decir nada mas Rias los llevo a sus nuevas habitaciones, el gato en el hombro de Asia miraba divertida a la pequeña rubia que estaba apretando los dientes con fuerza haciendo que se escuchara sus rechinidos.
Mientras Rias enseñaba las nuevas habitaciones de Koneko y Akeno, dejando detrás de si las maletas que se acumulaban como si fueran una montaña.
-Gremory donde dormiré yo- Shiro hablo después de dejar atrás a Akeno, la cual le levanto un pulgar como si esperara que algo drástico pasara –puedo pedirte que esperes un poco por favor, quiero mostrar la habitación de Asia antes de ir a la nuestra- las palabras de Rias fueron más un susurro que palabras, todo debido a sus mejillas sonrojadas.
-de hecho, ella dormida conmigo- Shiro respondió tan casualmente que Rias se mostró confundida antes de mirarlo –eeeeeeeeeeeehhhhhhhhhhhh espera no es así como funciona- Asia por su lado sonrió triunfante –tu hermano me conto y mostro el contrato modificado Rias, no hay necesidad de fingir que nos amamos o agradamos, simplemente podemos mantener esta relación lo más lejana posible-
-a que te refieres- Rias mostrando confusión a que se refería Shiro ladeo la cabeza, si bien ella pudo sentir algo de odio dentro de ella cuando lastimaron a su peerage, todo odio y desprecio se fueron cuando Shiro acepto cuidar a su peerage, más cuando su boda logro arruinarse por la alocada noche que pasaron juntos.
Aun cuando negara ese sentimiento que la molestaba, había una pisca de amor que crecía gradualmente en su interior al entender como era su esposo, a diferencia de Raiser que solo veía a las mujeres como objetos de placer, Shiro por su lado solo las veía como algo más en la existencia, era una forma extraña de decirlo, pero la cosa es que Shiro respetaba a todos los humanos fueran hombre o mujer, pero en el caso de las demás razas sobrenaturales, mostro un gran odio hacia estas.
Al igual que ella, se le educo para odiar a los humanos y ángeles, cosa que cambiado en el trascurso de los años al enfocarse en la cultura humana y como estos veían el mundo, llegando a entender que para los humanos los villanos eran ellos, no importando como lo disfrazara ella.
-deja de fingir Gremory, puedo ver que apenas me puedes mantener tu vista en mí, supongo que como demonio me desprecias, más cuando pasamos la noche juntos, pero ahora estamos obligados a estar juntos y pensé en formas de hacer tolerable esta relación, así que tengo una idea-
Rias balbuceo un poco con la boca floja, ella quería decir que no lo odiaba, pero sus palabras no salieron, dejando atrás la habitación de Asia fueron a la suya, la cual tenía dos grandes puertas, como si algo grande entrara ahí, curioso Shiro abrió las dos puertas de un empujón, solo para ver como dentro de este había una sala.
Mejor dicho, mega sala, ya que no podía ser considerada como una habitación, si bien desconocía como eran realmente las habitaciones de los recién casados, dudaba que la cama fuera de un tamaño exageradamente grande, pero la cama en frente suyo traspasaba todo lo irreal al medir cinco metros de ancho y dos metros de largo.
Apoyada contra la pared de la lo que sería una terraza o bueno podría llamarse así, ya que la terraza parecía más como un segundo piso, el cual tenía una pequeña piscina y un yacusi, con varias sillas de playa.
Girando la cabeza desvió su mirada a la habitación, aparte de la cama tamaño rey tenía una pared completa con varios roperos empotrados los cuales tenían la puerta abierta, estas eran grandes y amplias, además que en las esquinas había un tubo de bomberos, un mini vestidor, y algunos libreros con un juego de sillones.
-puedo preguntar que hace ese tubo ahí Gremory- la mirada nerviosa de Shiro hizo que el rostro avergonzado de Rias luciera más como su cabello, pero al final Shiro se rindió, no quería pensar más en los problemas que le daban los demonios.
Agarrando la maleta de Asia lo llevo a los roperos en la pared donde ayudo a la pequeña Rubia a guardar su ropa, Rias que miraba todo suspiro cansada, sus nervios la estaban matando y recién había notado al gato en las manos de Asia, tendría que buscar uno de esas camas para que el gato durmiera, pero ahora solo quería descansar, que mejor forma de hacerlo con Akeno a su lado –el baño esta por ahí si quieres usarlo, además que hay algunas toallas si quieres tomar una ducha, yo iré a ver a las demás-
Sin esperar respuesta, Rias salió de la habitación dejando solo a Shiro y Asia, al estar solo terminaron de guardar su ropa, cosa extraña ya que podía verse como si no tubería nada, llegando a guardar toda su ropa en dos cajas.
-creo que esta casa es muy grande-
-no es una casa Asia, además, que me parece exagerado toda esta cosa, pero estoy muy cansado para protestar, quieres tomar un baño antes de dormir- dando un salto de felicidad Asia ya estaba en la puerta del baño –vamos Shiro, el baño nos espera- al abrir la puerta, toda felicidad desapareció siendo reemplazada por la sorpresa, con la boca abierta se quedó mirando dentro del baño, Shiro que no entendía su actitud entro al baño solo para imitar a Asia.
El baño sin duda parecía otra habitación de gran tamaño, era del tamaño adecuado para que una familia de quince personas entrara a bañarse al mismo tiempo e incluso sobraría espacio, un gran espejo se mostraba en el techo, un gran lavamanos decorado con mármol y una tina de gran porte la cual lucia más como un sauna, sin contar las regaderas apiladas en otra pared, sin duda su baño parecía las aguas termales que alguna vez visito en una de sus misiones.
-bueno, aquí están las toallas- como si fuera un sauna, unas dos paredes que funcionaban como roperos mostraron una canasta para dejar su ropa y a su lado varias toallas.
-oye Asia quieres ducharte o usar el sauna- girando la cabeza espero encontrarse a Asia, pero solo se encontró con su ropa tirada en el suelo, girando la cabeza se encontró con Asia desnuda saltando al sauna –bueno, ya que, también quiero relajarme- quitándose la ropa se adentró en el sauna.
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-Presidenta está segura de esto, podríamos acompañarla y-
-basta Saji, es mi decisión no la tuya, además que, si ustedes abandonan su familia de que serviría que volverán as u vida, debo hacer esto, además que Tsubaki estará conmigo no tiene que preocuparse-
-pero ese sujeto, que pasara si trata de aprovecharse de usted- Saji estaba molesto y aterrado de que su amada presidenta fuera a vivir con el enemigo –ya no soy la presidenta de nada Saji-
-usted siempre será mi presidenta- terco como una mula Saji hablo tratando de convencer a Sona de que no fuera a ese lugar –basta Saji, si la presidenta tomo esa decisión debemos apoyarla, pero si necesita algo puede contar con nosotros-
-gracias Momo, es agradable tener un poco apoyo- mirando de reojo a Saji, Sona trato de desechar la preocupación de Saji a un lado, pero sobre todo ya no tenía más opciones que ir a la boca del lobo, no sabía cómo fue que el Lucifer se enteró de esa boda doble, llegando a preguntarse si es que Rias la había vendido, aunque dudaba que lo hiciera, su amiga no era de las espadas más afiladas al entrar en alguna discusión, en cualquier momento podría abrir la boca.
Pero la cuestión era que el Lucifer ordeno que ella viviera con su ahora esposo en una mansión creada por los Gremory en el mundo humano, más que un movimiento político fue una precaución de la estupidez que cometió al tratar de formar un pacto antiguo e involucrarse en una boda que arruino la reputación de los Gremory, como si no fuera suficiente castigo entrar a la boca del lobo, tendría que ver la forma de tener relaciones sexuales con el lobo, el cual pensó que la engaño en el momento que ocurrió el ritual, pero dudaba que toda la información se mantuviera oculta en las negociaciones con Lucifer, al final se vio involucrada en un ritual donde debían vivir juntos como recién casados.
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Rias tomo algunas respiraciones nerviosas cuando entro a la habitación de su amiga, la cual estaba recostada en su cama –Akeno podemos hablar- la chica recostada en la cama levanto la cabeza para verla y volvió a recostar su cabeza –claro que necesitas- con un tono divertido palmeo un lado de la cama para que se sentara.
-Rias, que sucedió exactamente- aun con todo lo ocurrido en la noche anterior, quería saber si la petición egoísta que hizo a su rey fue voluntaria o un accidente –a que se debe esta pregunta- levantándose de su cama miro a su amiga que la miro a un lado suyo, con una sonrisa divertida la abrazo con cariño –aun pienso que esto es una ilusión, pienso que al despertar todo esto se destruirá, que despertare con Koneko en la iglesia, lejos de mi única amiga que estaba a punto de tener un destino horrible- Akeno hablo con una voz temblorosa y triste como si quisiera volver a llorar, Rias al verla en ese estado se cayó y solo acaricio su cabeza como consuelo.
-cuando llego la fecha de tu boda, pensé en muchas formas de ir al inframundo y sacarte, incluso pensé en usar a Issei para que fuera por ti, estaba dispuesta a todo si eso te salvaba, incluso me habría gustado cambiar de lugar contigo para que tu fueras feliz, yo…no soy como tu…yo soy….una abominación-
-Akeno, no digas eso, sabes bien que yo no hubiera aceptado eso, que tu tomaras mi lugar sería algo que no me aria feliz, por eso te mande con él, sabía que las mantendría a salvo y no me equivoque ¿verdad? A pesar de todo, estoy feliz de volver a estar con ustedes- quedando ambas en silencio, ambas se mantuvieron abrazadas reconfortándose con su calor, las palabras eran obsoletas para demostrar sus sentimientos reprimidos.
-Koneko, nos seguirás espiando o te unirás al abrazo- Akeno sonriendo miro la puerta de su habitación la cual estaba entre abierta, solo pasaron cinco segundos antes que una cabellera blanca se asomara por la puerta con la mirada baja –Koneko, vamos no seas tímida- con su tono divertido, Akeno levanto el brazo esperando a que su compañera se le uniera, pero ella se mantuvo parada con la mirada baja.
-que sucede Koneko, pasa algo- Rias dejo el abrazo de Akeno caminando donde su ex torre, la chica se mantuvo callada y no se atrevió a responder –siempre ocultaste tus sentimientos, aun cuando preferías mantenerte callada y alejada de todo, siempre estuve ahí para ti, sé que piensas que talvez te abandone, pero solo quiero que sepas que nunca aria eso, yo solo quería mantenerte a salvo, no quería que Raiser pusiera un dedo sobre ustedes, espero que me puedas perdonar-
Sin dar alguna respuesta verbal, Koneko abrazo el torso de Rias que sonrió emocionada, aceptando el abrazo sintió como otros dos brazos se juntaban desde su espalda, Akeno también se había unido al abrazo grupal, las tres chicas se mantuvieron en silencio mientras eran observadas desde la ventana por un chico rubio que se había negado a vivir con el ejecutor prefiriendo quedarse afuera de la mansión como un portero.
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Después de un agradable baño y posteriormente un sueño de belleza de cinco horas, un pelirrojo se encontró con un pantalón que usaba como pijama, el mismo que uso cuando fue al ritual con Sitri, solo que esta vez no se encontró con su polera que juro a ver guardado un día antes del ataque de Olga, pero no pensaba que una ropa desaparecería de la nada.
Había la posibilidad de que alguno de los demonios lo tuvieran, ya que eran los únicos que llevaban ropa en exceso, pero ahora, estaba bien sintiendo la comodidad de la cama tamaño rey, la cama era tan cómoda que lo hizo pensar que estaba flotando en un rio y las suaves sabanas que lo cubrían eran como nubes que acariciaban su piel, por poco y se queda desnudo para mayor comodidad, cosa que no ocurrió debido a que Asia estaba apoyada en su hombro.
La chica que hace un mes atrás lucia como un hámster con peluca, ahora parecía más a un gato, fue divertido comparar a la inocente Asia con un hámster, pero como no hacerlo cuando sus mejillas infladas la hacían parecer tan tierna y adorable, pero ahora esa ternura era vista pocas veces desde que se unió a él, mostrando ahora la actitud de un gato que era más una actitud posesiva, nunca se separó de él y siempre que podía exigía ser acariciada.
Con la cama tamaño rey, no había necesidad de dormir en camas separadas, simplemente hacer una pared de almohadas estaría bien, si bien reviso con lupa el contrato, no quería saber qué ocurriría si incumplía el contrato, un dolor de cabeza como castigo era tan absurdo como el poder de los autodenominados demonios, pero por subestimar el contrato ahora estaba casado, tendría que caminar de puntillas para evitar problemas como los que se hizo a sí mismo.
Suspirando se giró en la cama mirando a su compañera que roncaba levemente, ella usaba un camisón grande, un regalo que se tragó en su pequeña maleta andrajosa, a pesar del cambio brusco en su vida, Asia había logrado salir adelante con una sonrisa, era increíble ver como una tierna niña cambio a la de una chica guerrera, sin duda la humanidad era increíble a su manera, no todo era perfecto y lo sabía muy bien, ya que se miraba como uno de esos errores.
Sacando su brazo de la cabeza de Asia, se levantó de la cama, dejando a la rubia dormir un poco más, ya casi era medio día y tenía algo de hambre, mirando donde se encontraba recordó como a Olga le habría gustado vivir en una mansión.
Sin nada que ponerse encima, camino descalzo por la habitación, después buscaría esa ropa en las maletas de los demonios, irónicamente decirles demonios ya no era practico, ahora sería mejor llamarlas por sus nombres, si bien había logrado aceptar la presencia de Akeno y Koneko, no estaba preparado para tener en frente a un demonio orgulloso como Gremory, aunque sorprendentemente Gremory había logrado cambiar, fue extraño, pero ahora lucia más como una chica nerviosa.
-Shiro, la comida esta lista- Akeno con un traje de sirvienta se inclinó con una gran sonrisa, él podría decir sin equivocarse que Akeno gustaba de usar disfraces y más si eran reveladores, sabía que los demonios eran pervertidos, pero eso era pasarse de la raya, un poco más y podría considerarla como una súcubo –gracias, bajare dentro de poco, por cierto, sabes dónde está mi polera-
¿polera?
-sí, una negra de manga corta, creí que la había traído, pero supongo que talvez se mesclo con su ropa- asintiendo con la cabeza, Akeno abrió la puerta de su habitación, la cual extrañamente estaba decorada a comparación de la suya, su sorpresa duro poco cuando Akeno sin importar que la vieran abrió su ropero donde varios disfraces se mostraban, cada uno con una temática diferente, pero lo único llamativo fue ver que eran para un solo propósito.
-seria este- inclinándose más de lo necesario, se agacho mostrando algo que no debería ver, a diferencia de su actitud en la iglesia, aquí parecía ser más pervertida, como si la iglesia reprimiera sus impulsos demoniacos, pensó que podría bendecir la casa e incluso formar una barrera como la que tenía la iglesia, así para que los demonios actuaran como humanos y no como súcubos.
Después de mover sus caderas de un lado a otro saco una polera familiar –si es ese- caminando donde ella agarro la polera, ella se quedó mirándolo en silencio hasta que termino de colocarse la polera –vamos, la comida se enfriara- caminando a la salida de su habitación Shiro giro a su habitación, Akeno lo miro y grito la cabeza en confusión –iré por Asia, ahora bajo- sin decir nada Akeno bajo al comedor donde todos estaban esperándolo para comer, a excepción de un rubio que estaba en la portón de la mansión comiendo un poco de la comida preparada por su amiga.
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Sentados en la mesa, Shiro ocupo la cabeza de la mesa seguido de sus dos lados, los cuales eran ocupados por Sona y Rias, ambas chicas que lucían nerviosas al estar compartiendo una misma mesa. A los dos lados de la mesa estaban sus respectivos peerage, sin contar que ahora Rias no tenía nada de eso, podría decirse que era el peerage del esposo de Gremory.
Después de que Shiro bajara con Asia a su lado, se encontró confundido y muy molesto cuando a la mesa se les unió Sitri, acompañada de su peerage se mantuvieron en silencio cuando el llego, toda conversación desapareció y se quedaron en un incómodo silencio, cuando él iba a la mesa, Akeno lo guio a la cabeza, dejando a Asia al final de la mesa donde ambos se mirarían a los ojos, cosa que llego a molestar Asia, ya que estaba acostumbrada a estar a su lado, algo que Akeno ya conocía.
Cuando Akeno y Koneko sirvieron la comida, todos se quedaron en silencio esperando alguna reacción del ahora líder o jefe de mesa, suspirando cansado de tantos problemas que venían sin descanso, hizo un pequeño rezo acompañado por Asia que al terminar comenzó a comer, todos le siguieron después en la comida.
Después de un incómodo almuerzo Shiro se levantó con su plato en mano, listo para ir a lavarlo como siempre hacia o en otro caso dejarle a la persona asignada por el día, en la iglesia siempre tenían un calendario para cocinar o limpiar, la nueva mansión no tenía dicho cronograma y se encontró confundido cuando Akeno dejo a un lado su comida y se preocupó por el al sujetar su plato sucio.
-que está sucediendo- Shiro se dejó de juegos y volvió a su asiento, mirando a las dos herederas que se atragantaron con la comida –a que te refieres queri… digo Shiro- Rias un poco avergonzada se concentró en su plato de comida, Sona que miraba a su amiga desvió la mirada a su Reyna la cual estaba comiendo.
-no soy un tonto, puedo ver que algo está sucediendo, sino porque estaría aquí la persona que me engaño vilmente-
-yo no te engañe, solo que no tuvimos suerte-
-suerte es despertar en un día lluvioso, a que has venido Sitri, no me digas que es por el contrato- Sona avergonzada bajo la cabeza, ella aun no le había dicho a su peerage la razón por la cual se estaba mudando, simplemente les dijo que iba a ir y ya, pero ahora.
¿contrato? Saji pregunto confuso y algo molesto por quien era el personaje principal en la mesa, Shiro al ver la confusión del chico ignoro la mirada alarmada de Sona –si, por desgracias los tres nos casamos hace algunos días y ahora debemos vivir juntos-
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Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.
