las semanas que paso con Shiro podían definirse como únicas, aun cuando había bichos raros que arruinaban sus momentos juntos, Shiro había hecho lo posible para mantener una distancia clara con los demonios, siendo el primer día, el único momento que Shiro llego a convivir con los demonios, desde el amanecer donde salían a entrenar hasta la noche donde volvían para dormir.

Los demonios se mostraron inconformes con su actitud, pero poco podían hacer para que él les tomara en cuenta, siendo Rias la que más trato de acercarse a su esposo en varias ocasiones, incluyendo los momentos cuando Shiro entraba a la ducha y ella entraba detrás de él, solo para que fuera votada del baño con una patada.

Fue divertido ver como la supuesta chica más hermosa del inframundo según sus palabras era rechazada y humillada en varias ocasiones, pero algo que ella no llego a aceptar fue ver el regreso del pervertido.

Después del primer día Rias pidió que a Issei se le perdonara su crimen y permitiera vivir en la mansión, al comienzo Rias pensó que Shiro aceptaría al saber qué tipo de aliado podía ser Issei el cual poseía una Longinus, pero Shiro la rechazo al instante que menciono el nombre de Issei, aun con todos sus argumentos él se negó a dejar libre a un degenerado en potencia.

Rias determinada a dejar a su peón libre, trato de convencer a Shiro de liberarlo donde quiera que estuviera, pero este se negó en muchas ocasiones llegando a ver una fuerte discusión entre ellos, Sona que estaba en medio del conflicto intervino como un punto neutral, demostrando que su esposo estaba en lo correcto, pero a la vez que pedía darle una segunda oportunidad para cambiar, al final Shiro solo puso dos condiciones para hacerlo.

La primera regla era que no se le acercara a él o a Asia, la segunda fue que no le dirigiera la palabra hasta que el muriera, Rias al escuchar los términos se mostró decepcionada ya que quería que Shiro e Issei se volvieran amigos para que no tuviera que escoger entre su peón y su ahora esposo.

Pero al mencionar el castigo que conllevaría ignorar estas reglas, hizo que ambas demonios se mostraran nerviosas y confundidas, pero Shiro no se dejó intimidar o embobar por los encantos de Rias que usaba distintos disfraces muy sugerentes para llamar su atención, llegando incluso a involucrar a Koneko y Akeno en su juego de seducción, la primera vez que Shiro las vio usando a las tres un traje de conejo solo suspiro.

Asia a pesar de considerarse una chica normal, sabía que tenía sus encantos que le fueron mencionados por Shiro, siendo la única opinión que respetaba a diferencia de los demás, claro que había excepciones muy raras como las de Aika que le daba concejos de como seducir a su novio, mostrándole técnicas que solo una chica inocente como ella podría usar, un arma letal para la mayoría de chicos, la poderosa técnica de hermana menor.

Recordando algunos concejos, Asia sonrió emocionada como si le fueran a dar un regalo de navidad, para acercarse a Shiro el cual estaba dirigiendo el camino a donde tenía capturado a Issei, más bien era un lugar donde dejaba la basura –Shiro, puedes cargarme quiero sentirme alta- Asia levanto las manos como si fuera un bebe, dejando a los demonios que lo seguían con la boca abierta.

-oye tranquila, no es momento para que tu…-

-claro, súbete- después de un día de clases, Asia salto al cuello de Shiro con su uniforme escolar, la falda hizo poco para cubrir las bragas blancas que usaba Asia, pero dejaba que los muslos de Asia sintieran el contacto físico con Shiro, girando la cabeza, Asia saco la lengua de forma tierna demostrando superioridad a los dos demonios que la seguían.

-Ara, yo también quiero hacerlo- Akeno comento divertida detrás de Shiro dejando que su pecho chocara con su espalda, Shiro al verla entrecerró los ojos, mirándola fijamente a los ojos –eres demasiado grande, además de pesada, Asia es más ligera- sin darle otra mirada continuo su camino.

-ara no es de caballero hablar sobre el peso de una chica- Akeno con una ceja temblorosa susurro al oído de Shiro que solo la empujo, señalando sus pechos –esas cosas falsas se ven pesadas, no quiero lastimarme mi cuello- el silencio reino y Sona empezó a reírse de forma natural, Tsubaki que estaba a su lado bajo la mirada mirando su pecho, no era tan grande como las de Akeno y Rias, pero sabía que eran grandes.

-suficiente, no estamos aquí para hablar del peso de los pechos- Rias hablo de forma seria mientras sujetaba sus pechos, pero tenía una sonrisa grabada en su rostro, ver la cara de indignación de Akeno le dio una diversión única –Shiro, después de esto seguiremos entrenando- Asia incomoda al hablar sobre el peso de los pechos, se miró sus propios pechos notando que en el área de pechos estaba derrotada y humillada.

Al mencionar la palabra entrenamiento, los demonios miraron a Shiro curiosos de que respondería, era la primera vez desde que se mudaron que él llegaba a compartir su rutina diaria, hasta ese día, solo sabían que Shiro salía en la madrugada y volvía en las noches.

-me gustaría, pero tengo asuntos que resolver, si quieres puedes salir con tus amigas o hacer algo- Asia al verlo sonrió emocionada –sabes que me gusta pasar mucho tiempo contigo, además que no quiero dejarte todo el trabajo para ti-

-sí que eres una molestia, espero que no te arrepientas de tus palabras-

-si es por ti, no me molesta- inclinándose, Asia dejo ver su cabeza colgando con su extensa cabellera mostrando sus ojos verdes –es suficiente, estas teniendo demasiado contacto con Shiro, aléjate- Rias molesta agarro el brazo de Asia, pero ella con reflejos mejorados salto del cuello de Shiro para hacerle una llave de judo a Rias derrumbándola en el suelo.

-no me toques basura, no soy tu sirviente para tener que obedecerte- con una vos seria empujo a el brazo de Rias para hacerla gritar de dolor –suficiente Asia, debemos llegar allá antes de que me arrepienta- dando una sutil sonrisa, Shiro extendió la mano a Asia, la cual sujeto y siguió a Shiro, Rias que estaba en el suelo se mostró sorprendía por cómo había sido superada fácilmente en fuerza física.

Akeno ayudando a su amiga, la levanto del suelo mirando con intriga a Asia, todos los demonios presentes aún no habían captado como Asia había derribado a un demonio de clase alta como si no fuera nada –eso sí que fue sorprendente, Tsubaki viste lo que hizo-

-si presidenta, parece que uso alguna técnica de combate, pero no estoy segura de que tipo- asintiendo a sus palabras Sona se quedó pensativa por como Shiro estaba entrenando a Asia y que métodos usaba, ya que, gracias a su hermana, logro obtener toda la información de Asia la antigua santa, desde el día que la encontraron hasta el día que fue expulsada, ver como en pocos meses Shiro convirtió a la tierna niña que se describía en los informes a una posible amenaza para los demonios de clase alta fue sorprendente.

-porque se sorprenden por algo tan simple, ella solo se aprovechó de la distracción de Buchou para someterla, no es la gran cosa- otro de los grandes problemas que tenía Rias era Kiba.

A comparación de Issei, Kiba demostró un desprecio único por Shiro, no solo porque lo había humillado, sino porque tenía en cautiverio a Issei, el cual podría considerarse como su único amigo en toda la academia –hablas mucho idiota, pero yo podría matarte en cualquier momento- Asia comento de forma divertida, mientras sacaba de su bolsillo una llave negra.

-suficiente- la voz de Shiro congelo a los demonios que al verlo notaron la silueta de una bestia con cuernos asemejándose a un demonio, algo dentro de Shiro hizo que los demonios obedecieran, tragando saliva todos se callaron siguiendo ciegamente a Shiro que llego a una fábrica abandonada.

Rias mostrándose asustada se cubrió la boca, de todos los lugares donde pensaba que su peón podría estar, no pensó que sería tratado de la peor forma llegando a encarcelarlo en una fábrica abandonada –recuerda que si ese imbécil rompe las reglas, lo castrare- con sus palabras dichas, Shiro entro en la fábrica dejando a los demonios esperando afuera, aun con la oposición de Rias que quería entrar a buscar a su peón, Shiro la doblego al sostenerla de la barbilla –no me hagas enojar Gremory- por alguna razón que ella desconocía, su cuerpo se calentaba y derretía ante el contacto físico de Shiro, era una de esas ocasiones donde no sabía que estaba pasando.

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Asia se encontraba dando algunos pasos felices en un claro familiar, cuando Shiro la llevo por primera vez fue para que ambos tuvieran una sesión de entrenamiento algo extensa, donde se desmayó por su arduo entrenamiento, fue divertido recordar las veces que Shiro la llevo en sus brazos a la iglesia cuando ella estaba medio inconsciente, pero ahora se encontraba mucho mejor.

Con una gran sonrisa Asia saco una llave negra y una pistola, después de que Shiro trajera de vuelta a Issei, este lucia como una marioneta, sus ojos habían perdido el brillo y su olor corporal fue repugnante para todos los presentes, Rias al verlo no tardó mucho en llevárselo a la mansión para curarlo, su estado era deplorable en muchos sentidos, sus huesos eran visibles por la falta de comida y su pigmento corporal era demasiado pálido como para que se lo reconociera como humano.

Las chicas se mostraron furiosas y aterradas por el aspecto del pervertido, pero Kiba tubo suficiente de la farsa, saltado al ataque por lo que Shiro le hizo a Issei, solo para que Asia lo desviara a un lado usando la misma técnica que uso para derribar a Rias.

Antes de que Rias o Akeno reaccionara al ataque abrupto de Kiba, escucharon un disparo que las congelo, quedándose en silencio ambos demonios giraron la cabeza para ver a Asia sonriendo de forma divertida, mientras tenía una pistola apuntando a Kiba –vez, no es ningún truco- Kiba apretó los dientes con ira y dolor, el disparo no fue una señal para que se comportara, fue una amenaza directa a su vida, ya que la primera bala le destrozo la oreja y la segunda que apuntaba a su cráneo abriría su cabeza.

-dime niño bonito, debo abrir un agujero en tu cabeza- de forma divertida Asia movió la punta de la pistola formando círculos en la cabeza de Kiba el cual no podía moverse por el agarre –si te mueves un poco te volare los sesos-

-Espera, déjalo ir- Rias aun abrazando a Issei trato de detener la ejecución de su caballero, pero Asia al voltear la mirada se congelo, los tiernos ojos que solía tener Asia cambiaron a una vacía, casi como si imitara a un chico en especial.

-suéltalo Asia, si este mocoso desea tanto combatir, porque no le muestras un poco de lo que es una pelea verdadera- con una divertida risa, miro a Rias quien desapareció en un círculo mágico, Akeno y Koneko que ya no podían utilizar los círculos mágicos de Gremory se quedaron al lado de Shiro, Rias había olvidado el dato crucial de que su peerage ahora era propiedad de Shiro –está bien, a donde vamos- soltando a Kiba, Asia levanto el arma en sus manos mirando que el tamaño no se adecuaba a su mano, pero aun así logro cumplir su función.

-dime mocoso, estás de acuerdo-

-lo sabía- con vos enojada y asqueada, Kiba se levantó con un malestar en su cabeza –todos ustedes son iguales- Shiro lo miro confundido por sus palabras, antes de ignorarlo –quieres combatir con mi pequeña Asia, aun le falta un largo camino, pero es lo suficientemente fuerte como para matar moscas, que dices demonio, aceptaras el desafío-

-si la derroto, la matare como a los tuyos-

-oooohhh palabras muy audaces de un simple mocoso- Sona para neutralizar el ambiente empezó a toser para llamar su atención, pero no lo consiguió –bueno, que te parece si vamos a un lugar sin obstáculos, no creo que puedas enfrentarte a Asia aquí, ella te mataría en un segundo- con su tono divertido Shiro guio a los demonios a un claro en el bosque.

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De vuelta al prado Asia miro como el caballero sacaba una espada negra, Shiro apoyado contra un árbol miro a los combatientes sintiéndose como ejecutor, Sona que prefirió acompañarlo y evitar la muerte de Kiba se apoyó a su lado, sus mejillas sonrojadas y leves jadeos hacían imposible que Shiro se concentrara en el demonio rubio.

-Asia no lo mates, solo diviértete- con la señal de Shiro el combate inicio, Kiba lanzándose al ataque uso sus espadas tratando de apuñalar su corazón, sin contar que tuvo que cubrirse con varias espadas al ver como Asia disparaba su pistola, deteniendo su avance trato de enfocar su vista en Asia, pero no logro escuchar algún sonido de pisadas.

Solo cuando escucho el sonido de metal chocando fue que se dio cuenta, Asia se encontraba encima de él y lo pudo ver cuando una bala perforo su brazo derecho destruyendo su mejor brazo para usar su espada, aun así, se negó en rendirse, con su mano buena presiono la espada contra el suelo para que varias espadas emergieran del suelo como si fuera algo natural cubriendo una gran área del suelo.

Kiba al usar casi todo su poder demoniaco en ese ataque espero que la monja cayera en la punta de sus espadas, pero sus ojos se abrieron al ver como la llave negra perforaba fácilmente el metal de las espadas, la llave negra sirvió para que Asia lo mirara divertida desde su lado, mientras tenía una pose divertida.

-eso fue todo- usando la misma pistola disparo su última bala en la cabeza de Kiba, Kiba al recibir el impacto cayó al suelo ojos los ojos abiertos, Sona y los demás miembros demoniacos al verlo corrieron en su ayuda, las espadas que estaban esparcidas pronto se derrumbaron en motas de luz y dejando que Shiro mirara divertido.

-¡Kiba!- dando un grito aterrado Akeno fue la primera en ir por su compañero, que al recogerlo en sus brazos noto que estaba muerto, Koneko que siempre se mantenía estoica se quedó a medio comer una galleta, sus ojos abiertos por la sorpresa y miedo.

-bien echo Asia- Shiro por otro lado acaricio su cabeza como recompensa, Asia había dejado atrás el cuerpo de Kiba encontrándose con la mano de Shiro, Sona ahora podía ver con nuevos ojos a la pequeña monja que no mostro piedad alguna.

Mientras Akeno lloraba la muerte de su compañero, Tsubaki se levantó de su lugar para ir con Akeno y ver cómo podía curarlo, pero al ver que el daño era cerebral se abstuvo de hacer algo –porque lo mataste, no era necesario hacerlo- Sona comento con voz baja al saber que Rias ya había sentido la pérdida de su caballero.

-él quería matarme, porque tendría que dejar que el me matara y yo no- con una sonrisa divertida inclino la cabeza mostrando una sonrisa inocente –él no te habría matado, él no es así- Asia demostrando sorpresa se cubrió la boca –acaso esas espadas emergentes no eran para matarme- Sona se quedó callada sabiendo que el grupo de su amiga era demasiado extraño, ninguno tenía alguna claridad mental a sus ojos, todos eran fuertes a su modo, pero carecían de un estado mental sano.

-por favor sálvalo- Akeno aun sujetando a Kiba en sus brazos miro a Shiro que giro la cabeza confundida –sé que tú puedes salvarlo, sé que tú puedes hacerlo, yo haré lo que sea, pero sálvalo- Shiro se quedó mirando en silencio a Akeno que mostraba mucha ilusión y esperanza en sus ojos, pero que a su vez no conmovieron a Shiro.

-porque debería hacerlo, no me gusta que la basura trate de desafiarme, siempre me está desafiando e insultando cada vez que puede aun cuando trato de ignorarlo, porque debería importarme ahora un simple demonio-

-Shiro, porque no lo ayudas, si lo haces, ese idiota te deberá la vida, será como una traición a sus deseos- Asia comento divertida con los ojos entrecerrados, llamando la atención de Shiro que suspiro –creo que necesitas un tiempo alejado de mi- el comentario de Shiro desconcertó a Asia que estaba con la boca abierta –te estoy corrompiendo de cierta manera, será mejor que tomemos un tiempo alejado y en cuanto a tu propuesta creo que sería divertido verlo con la cara de idiota-

Dejando a Asia atrás, Shiro se acercó a Akeno que sostenía el cuerpo sin vida de Kiba, Shiro agarrando su celular noto los minutos que había pasado asintiendo para sí mismo, arrancándole el brazo comenzó a beber su sangre para el asombro de los demonios que lo miraban, después de estrujar el brazo y comérselo con unas fauces monstruosas, agarro la cabeza de Kiba levantándolo como un animal.

En silencio el brazo de Kiba volvió a regenerarse y el daño en su cabeza se reestableció dejando caer la bala por el agujero que entro, dejando el cuerpo de Kiba como nuevo, pero aun así el demonio no despertó de su sueño eterno, Kiba ya estaba curado, pero aun no despertaba -parece que se quedó en un coma inducido, despertará en unos días, estará bien-

Sin darle más importancia se giró para irse, pero una tormenta de plumas apareció delante de él llamando la atención de los demás demonios que se alistaron para pelear, Asia que lucía más relajado agarro la llave negra y jugueteo con el arma vacía en sus manos, tenía un cargador en su muslo y no le tomaría mucho cargar el arma.

De las plumas que giraban en círculo emergió una chica rubia muy familiar –maestro- con sus brazos abiertos abrazo a Shiro de la cintura, su pequeño tamaño podía hacer que la confundieran con una niña, pero esta con sus alas negras aun extendidas mostraba otra cosa –que haces aquí Mittelt, acaso quieres que te mate-

-si es el maestro, no me molestaría que me mate con sus propias manos- mostrando una locura única en sus ojos, Mittelt agarro la mano de Shiro con una divertida sonrisa, frotando la mano de Shiro contra su meguilla Mittelt comenzó a sonrojarse y temblar de la emoción.

-sí que eres una molestia, a que has venido-

-perdón maestro, es solo que llevo mucho tiempo lejos de ti maestro, fue una tortura para mi mantenerme lejos de tu aroma y …..-

-suficiente Mittelt, dime a que has venido o te mato ahora- Mittelt sonriendo emocionada saco una pluma de su ropa, Shiro al verla levanto una ceja antes de sentir un poco de mana familiar en la pluma –la directora me pidió que te entregara esto con mucha urgencia- asintiendo con la cabeza agarro la pluma antes de encender sus circuitos mágicos y dejar que una se escuchara, por el nivel bajo de la voz lo sostuvo cerca de su oído.

Después de unos segundos de silencio, Shiro entrecerró los ojos para luego quemar la pluma, pensativo se mordió la punta del dedo antes de sacar su celular y hacer una llamada, mientras realizaba la llamada se alejó de los demonios.

-que sucedió Mittelt- Asia que ahora estaba cargando la pistola camino hasta Mittelt, ambas se miraron desafiantes –no puedo decirlo, el maestro se molestara, pero las cosas se tornaran difíciles- al terminar su respuesta extendió sus alas para desaparecer en frente de todos.

-que está pasando Asia- Sona con una mirada seria camino hasta la rubio que estaba pensativa –no lo sé, pero si es algo malo solo puede ser una cosa- mirando como Shiro estaba en su llamada miro a los demonios –porque te preocupas, no es que tu pudieras hacer algo-

-que quieres decir- levantando los hombros Asia sonrió divertida para mover el arma en frente de Sona –son débiles, no son una amenaza para mí o Shiro, supongo que para lo único que sirven es la trasferencia de mana- molesta por la última palabra se mordió el labio girando su cabeza en otra dirección –si tan solo tuviera más mana, yo podría-

-trasferencia de mana, que es eso- esta vez Sona se mostró interesada por ese término desconocido, ella podía deducir de esas palabras cosas positivas, si alguien supiera como trasferir el mana a otro, arreglaría muchas cosas en la sociedad del diablo.

-Asia tengo un encargo para ti- Asia al escuchar su nombre fue donde Shiro quien se inclinó para susurrarle algo al oído. Sona que quería escuchar que estaba pasando dio unos pasos adelante, solo para ser detenida por Shiro que levanto la mano para que se detuviera.

-estas seguro Shiro- Asia se mostró asustada y temerosa de lo que escucho por Shiro llamando más la atención de Sona –es una posibilidad, pero necesitare que vayas a buscar los componentes necesarios para esto- asintiendo con la cabeza Asia se alejó corriendo en una dirección diferente a la de otras –que está pasando Shiro- Sona que ahora parecía más desesperada se paró firme ante Shiro que la miro –no necesitas saberlo, pero necesitare que me traigas algunos componentes necesarios para esta tarde-

Suspirando se agarró la cabeza sintiendo un dolor de cabeza -ahora te daré la lista, por el momento será mejor volver a la mansión- Sona, aunque curiosa no tuvo más opción que aceptar la respuesta, juntando a todos los demonios, para tele transportarse en un círculo mágico de Sitri.

Como esposo de Sona y Rias, tenía acceso a usar su medio de transporte, ya que el poseía ambas crestas al casarse con las herederas del clan Sitri y Gremory, al llegar a la mansión se encontraron con la vista de Rias durmiendo desnuda al lado de Issei, a simple vista uno podría confundirla como si fuera su novio o que hicieron algo más pervertido.

Sona al ver la cercanía de Rias y un inconsciente Issei, miro preocupada a Shiro, esperando que se mostrara enojado al ver a su esposa con otro demonio, Shiro fuera de importarle ver a su esposa con Issei se alejó caminando fuera de su habitación, lugar donde Sona los había tele transportado.

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-puedo preguntar que estás haciendo aquí, Akeno- Shiro camino en silencio por las concurridas calles de Kuoh, siendo seguido por Akeno que tenía una bolsa llena de varios componentes.

-solo quería agradecerte por siempre salvar a las personas que me importan- suspirando giro en una cuadra adentrándose en uno de los callejones de la ciudad –no salve a nadie, todo fue solo una coincidencia o simplemente suerte- Akeno sonrió divertida y se sostuvo la mejilla para mostrar una sonrisa más grande alcanzando a Shiro, para que ambos caminaran juntos.

-tienes razón, Rias tiene mucha suerte, Kiba, aunque no lo admita también tiene mucha suerte, su supieras lo popular que era con las chicas, pero debo suponer que tú también fuiste popular con las chicas- Shiro se mantuvo callado mientras caminaba al lugar acordado.

-sabes, tener una charla amigable puede hacer que el tiempo pase rápido- suspirando giro la cabeza a Akeno que sonrió feliz al ser escuchada –eres muy molesta- Akeno sonrió mas y sujeto el brazo de Shiro apegando más sus pechos –eres malo, pero sabes, a una chica también le gusta que los chicos sean rudos de vez en cuando-

-sí que eres una molestia, si tanto quieres hablar, puedo preguntar qué haces ahora- pensativa Akeno sonrió colocando su dedo sobre su pecho –nada, solo obedezco a lo que mi rey me ordena, pero sabes, no es necesario ser tan reservado, tu puedes pedirme lo que quieras y yo estaré feliz de cumplirlo-

-cuéntame un poco de tu vida antes de ser un demonio- Akeno se congelo e hizo desaparecer su sonrisa, quedando en completo shock, fue tal su sorpresa que se quedó atrás de Shiro que seguía caminando hasta que se detuvo cerca de la salida del callejón –si no vas a decirlo no hay problema, solo no te retrases- sin esperar nada se giró para ver a Akeno con la cabeza baja.

Después de unos segundos de silencio, Shiro agarro la bolsa que cargaba Akeno, para dejarla atrás en el callejón, mientras Shiro se alejaba se metió a otro callejón –demonios debí traer a Koneko, su olfato era más útil- suspirando miro el cielo y se mordió el labio.

Según Olga había la posibilidad de que un pilar demoniaco, núcleo de las incursiones, ya se hubiera manifestado en el mundo, siendo la única manera de manifestarse en el mundo sin crear una destrucción a gran escala, fue la posesión de cuerpos, por las plumas encontradas en el área afectada, supuso Olga que el poseído era un ángel caído, uno que realmente tuviera una gran cantidad de poder o simplemente fue desafortunado.

Ya que las plumas esparcidas en el lugar eran tantas que podrían decir que eran de un ejército completo de caídos, pero también Olga tomo en cuenta la participación de demonios quienes estaban buscando al pilar demoniaco, sabía que su vínculo con los demonios no era tan fuerte como para que ellos contaran los sucesos en el infierno, pero aun así quería saber si eran realmente los demonios quienes estaban buscando al pilar demoniaco.

Por la forma de gobierno había la posibilidad de que mantuvieran en secreto, ya que un cambio de liderazgo ocasionaría el inicio de la gran guerra, por la voz de Olga sabía que había dos bandos de demonios, uno que eran la nueva generación de niños tomando el control y otro eran los antiguos demonios que podían ser considerados los ansíanos que aun quieren aferrarse al pasado.

Entre los dos bandos uno era más peligroso que el otro, para iniciar la guerra no hacía falta mucho, solo unas pocas muertes o un líder nato comenzarían el inicio del fin, después del primer día que comenzó a vivir en la mansión, noto como varios demonios se manifestaban cada día en la ciudad de Kuoh, algo que no debería ocurrir debido a la orden que dio el, sin darle importancia de que clan pertenecía los mato sin dudar devorando sus cuerpos, los cuales eran un gran alimento para recuperar el mana.

Claro que esto solo le daba un mal sabor de boca, además que el sabor no era nada agradable, la cuestión es que estuvo matando demonios sin darse cuenta que eran posibles enemigos de la humanidad, una guerra siempre traía daño colateral e irónicamente sus supuestas esposas eran dos pilares que podrían ocasionar la guerra si cayeran, talvez el plan de Olga no salió del todo mal al lograr su cometido, estar cerca de esos dos demonios lograría mantenerlas a salvo.

-al fin llegas, puedes decirme donde está la línea ley- suspirando cansado Shiro miro a Akeno que solo camino en silencio, su rostro perdiendo su sonrisa y humor, mientras caminaban llegaron al final del callejón donde Akeno señalo el final del callejón, siendo la primera en caminar movió su mano a la pared del callejón donde esta se movió como agua al contacto físico –una ilusión, eso es interesante- Shiro camino y toco la pared sintiendo que era una pared sólida, a diferencia de Akeno quien atravesó la pared como si fuera aire.

Antes de golpear la pared, una mano lo sujeto y metió dentro de la pared, encontrándose con unas escaleras que llevaban más profundo –Koneko no puede atravesar la pared, por eso decidí venir contigo, la barrera es en realidad un tele transportador que nos lleva a una caverna debajo del edificio, solo unos pocos podemos acceder aquí-

-ya veo, eso sí es interesante, supongo que todas las líneas ley tienen el mismo sistema de seguridad-

-no, de hecho, solo las líneas ley más fuerte tienen estas cámaras ocultas- levantando una ceja Shiro asintió, era demasiado confuso ver una ciudad con tantas líneas ley, sobre todo despreciar líneas ley –bueno, me podrías señalar en este mapa cuales tienen este sistema de seguridad- Akeno al ver como extendía un mapa, trato de sujetarla, pero fue sorprendida cuando su mano fue jalada en dirección de Shiro, la sorpresa fue tanta que no pudo reaccionar a tiempo hasta que quedo debajo de Shiro.

Akeno aun sorprendida trato de pensar que estaba pasando hasta que noto los ojos de Shiro, los cuales mostraban símbolos del clan Sitri y Gremory, Akeno se mostró sorprendida hasta que recibió un beso profundo que la hizo estremeceré, todo su cuerpo fue paralizado por una repentina electricidad que la hizo sonrojarse, no estaba preparada a que la tomaran de esa forma.

Antes de seguir pensado que ocurría, el beso fue detenido abruptamente cuando Shiro se alejó de un salto –jadeante y con las mejillas sonrojadas trato de recuperar el aliento, fue durante su concentración que Shiro logro reaccionar a duras penas, antes de ver a Akeno levantarse del suelo, ambos cruzaron la mirada incomprendidos por lo que estaba pasando.

-donde está el altar, necesito terminar esto rápido- jadeante se sujetó el brazo con fuerza, Akeno que aún estaba en shock señalo un pentagrama en el suelo, Shiro al verlo se levantó tambaleante, su cuerpo comenzando a calentarse –bien, escucha Akeno, en mi bolsillo tengo el folleto de Sona, necesito que la llames pronto para que me lleve a la mansión-

Akeno confundida solo hizo caso caminando donde Shiro y sacar el folleto del clan Sitri, al activarlo espero que Sona apareciera, pero no sucedió nada, confundida Akeno se alejó de Shiro que jadeaba con fuerza –invócala yo me encargare de esto-

Alejándose Akeno trato de invocar a Sona, pero no consiguiéndolo, mientras esperaba que el círculo mágico funcionara, miro como Shiro se arrancaba el brazo mientras recitaba un verso memorizado. Fue durante ese proceso que el círculo mágico se activó del cual emergió Tsubaki.

-¿Tsubaki? Donde esta Sona- Akeno pregunto curiosa, ya que normalmente el círculo mágico solo se activaba con el contratista asignado, siendo en este caso Sona –la presidenta se encuentra indispuesta, sabes donde esta Shiro- Akeno confundida señalo a Shiro que formaba un círculo mágico con su sangre, ambas chicas se quedaron en silencio mientras el ritual se completaba.

-Sona- la voz de Shiro llamo la atención de las dos chicas que, al verlo, se congelaron al notar como sus ojos se tornaban de un color rojo, jadeante, Shiro volvió a saltar sobre Akeno que apenas pudo alejarlo –que te está pasando- Akeno pregunto confundida por el cambio de actitud de su rey –debemos llevarlo a la mansión rápido- jadeante, Shiro agarro la falda de Tsubaki haciendo que cayera de rodillas, al igual que Akeno fue besada con intensidad para el asombro de la chica.

Akeno sintiéndose desechada jalo a Shiro en su dirección siendo la nueva víctima de los besos y ahora, caricias de sus manos que iban desde el pecho hasta el muslo, reaccionando por el ataque repentino, Tsubaki creo un círculo mágico que los llevo a la mansión, al llegar a la habitación principal, Akeno logro empujar a Shiro fuera de su vista, solo para ver la vista más irracional de todas, Sona y Rias besándose jadeantes, que al ver a Shiro saltaron sobre el –que está pasando- Tsubaki que jalaba fuera de la habitación a Akeno susurro –es su contrato, cada luna llena entraran en un frenesí de amor, no se acabara hasta que los tres hayan saciado su apetito- saliendo de la habitación y cerrando la puerta, Akeno vio como Shiro era salvajemente besado por Rias.

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Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.