Cuando Shiro entro en la mansión se mostró muy confundido por como todas las miradas se dirigieron en su dirección, confundido por como Asia tenia a dos chicas extrañas atadas, las cuerdas de cierta manera estaban dejando poco a la imaginación para que viera todo el esplendor del cuerpo femenino.

Sin embargo, tenía cosas más importantes que hacer y una de ellas fue dejar a Akeno descansar, dando una mirada rápida a Koneko –Koneko puedes llevarla a su habitación- el pequeño demonio se paró del sofá y camino en su dirección, cuando Koneko llego a su lado, dejo que ella la cargara, ella lo miro confundida –llévala a su cuarto que duerma- Koneko no dijo nada y se llevó a Akeno a su habitación, a su lado derecho Tsubaki se asomo nerviosa.

-Shiro bienvenido a casa- Asia por otro lado actuó de la forma más normal y tranquila, mientras dejaba caer a las dos chicas nuevas –Asia quienes son- Asia se giró para verlas y se encogió de hombros –no sé, solo sé que me atacaron y me llamaron bruja, nada importante-

Yendo donde la caja que había dejado atrás se fue corriendo escaleras arriba, dejando a Shiro solo –bienvenido querido- por otro lado, Rias sonrió animadamente mientras tenia los brazos cruzados bajo su pecho –parece que te divertiste- mirando la ropa que tenía y las nuevas que se compró asintió levemente –podría decirse que sí, pero deja de llamarme con esos apodos, solo llámame Shiro- Shiro que estaba a punto de irse fue detenido por la mano de Momo.

-disculpe, pero hay un asunto importante que hablar- cuando Shiro la volteo a ver, Momo se estremeció y se ocultó detrás de Sona que tenía su mirada analítica –puedes acompañarnos por un momento Shiro, es necesario que hablemos de un asunto importante- sabiendo que talvez podría ser algo importante Shiro se quedó, recostándose en el sillón cercano a Rias y Sona, no llegando a estar juntos.

-de que se trata todo esto- tosiendo en su boca, Sona señalo a las dos exorcistas que se movían como gusanos para zafarse de las cuerdas –ellas son enviadas de la iglesia- los ojos de Shiro se abrieron y analizaron a las dos chicas a un atadas –al parecer las Excalibur fueron robadas de sus templos y según ellas están aquí-

-Sona, porque no me dijiste nada y porque están aquí- Rias hablo molesta y algo nerviosa ya que Kiba tenía una historia de origen muy profunda con las espadas –ya veo, pero cuál es el problema- Shiro que no entendía la situación miro a Sona curioso, por otro lado, Sona estaba confundida de que alguien de su poder no supiera de las espadas más fuertes.

-estas bromeando Shiro, esas espadas son un peligro para los demonios- sin darle mucha importancia a ese tema pensó en la posibilidad de que la iglesia fuese asaltada por ángeles caídos –ya veo, pero aun no entiendo el problema, no es que me afecte mucho- Sona se mordió el dedo y busco la forma de extenderle su preocupación.

-querido, el robo de las Excalibur podría ocasionar una pelea entre facciones, las Excalibur fueron antes una poderosa espada que se rompió en la antigua gran guerra, los fragmentos fueron recuperados por el cielo y re forjadas en siete espadas diferentes, según tengo entendido los fragmentos solo pueden ser utilizados por personas especiales, además que son un arma contra el infierno- dando un breve resumen, Rias espero un poco más de preocupación hacia Shiro, pero este se mostró indiferente –entonces los están acusando a ustedes del robo- Shiro dijo mientras las miradas de incredulidad iban en su dirección.

Mientras la sala se llenaba de silencio, un quejido se escuchó llamando la atención de todos, siendo en este caso el pervertido que se levantaba tambaleante del suelo –donde estoy- confundido se apoyó contra la pared, solo para ver como Shiro estaba sentado mirándolo con desprecio, molesto se mordió la lengua y desvió su vista a las bragas de Rias que eran visibles.

-Issei, que vil mirada lanzas a dos chicas indefensas, oh dios mío perdona las miradas degeneradas de este demonio y concédela la salvación- la chica de coletas que se agitaba se movió en el suelo fingiendo un llanto, Issei al verla se sonrojo y miro pervertida mente como los pechos de ambas chicas se veían mas grandes gracias a las cuerdas.

-pervertido- la voz de Momo hizo que Issei saliera de su transe, apenado de ser descubierto se agacho para ver a las dos chicas –que demonios haces pervertido aléjate- la chica de cabello azul se movió en el suelo, por la mirada y mano extendida de Issei, todos pensarían sin dudar que estaba tratando de tocarlas.

-que patético- Shiro comento sacando de su bolsillo dos llaves negras y se las arrojo a las dos exorcistas que vieron como la cuerda se rompía en motas de luz y quedaban libres, Xenovia no esperando más le lanzo una patada en los huevos a Issei que se desmayó del dolor, no dándole oportunidad de defenderse –maltado pervertido, como te atreves a pensar que podrías tocarme- mientras las dos chicas se recomponían miraron a las dos espadas que destruyeron las cuerdas desintegrarse.

Girando la cabeza se encontraron con la mirada de Shiro, su actitud tranquila y desinteresada solo mostraban la madures del chico –así que tú eres el miembro de la iglesia hereje que se casó con dos demonios- la voz de la chica peli azul resonó en la sala, haciendo que abrieran los ojos por la insolencia de sus palabras –Xenovia, tu espada- la chica de coletas se agacho recogiendo las cuerdas cortadas que ahora se trasformaban en un listón.

La chica de coletas se mostró sorprendida por como dos armas pequeñas lograron cortar una de las armas más fuertes –oye, como hiciste eso, mi Excalibur se dañó- Irina noto como el listón lucio cortado y al convertirlo en espada mostro abolladuras.

Caminando hasta el frente de Shiro, Xenovia levanto su espada en su dirección –como te atreves a manchar la imagen de la iglesia de esta forma- con una mirada asesina, Xenovia olvido el motivo por el cual estaba en la ciudad y levanto su arma contra Shiro como si esperara algún estímulo para atacar.

Sin embargo, alguien no estaba de acuerdo con sus acciones –te atreves a levantar tu espada a mi esposo, maldita perra- el aire de la sala desapareció y una poderosa aura rodeo a Rias que se había levantado del sillón, sin ojos rojos ahora ardían con una llama no antes vista, su poder de destrucción se arremolinó a su lado y su ropa se ondeaba por las ondas de poder.

-Xenovia, espera, no vinimos a eso- la chica de coletas rápidamente agarro el hombro de su compañera, para evitar una pelea que sin duda perderían –déjame Irina, un hereje como el merece la muerte como esa maldita bruja amante de los demonios-

-suficiente- la voz imponente de Shiro calmo la tensión, Rias se calmó y se volvió a sentar en su sillón que yacía un poco desintegrado, Sona pensativa miro los mangos de las espadas de Shiro, que tan fuertes eran como para que lograran dañar una Excalibur –dices ser miembro de la iglesia, pero tu temperamento explosivo no te hace apta para ser miembro, solo eres una niña que juega a ser un protector-

-cállate bastardo- nosotras fuimos escogidas por la iglesia y venimos por las Excalibur, ni tu ni esos demonios evitaran que cumplamos nuestra misión- parándose de su asiento, Shiro camino imponente hasta la chica que lanzó un ataque, agarrando la espada en el aire con su mano derecha evito que se moviera, la fuerza implementada fue tal que Xenovia no pudo moverse –la iglesia está aquí para salvaguardar la vida de los inocentes, no para crear conflictos y amenazar su seguridad- jalando la espada le dio una cachetada con la mano buena dejándola aturdida.

-pareces más razonable mocosa- con una mirada rápida se dirigió a Irina -pero no tolerare estos insultos, para que lo sepan soy un sacerdote de la santa iglesia, un ejecutor que ha luchado por la iglesia desde que era niño, se reconocer simples impostores y fanáticos estúpidos, si de verdad fueron enviados por la iglesia muestren el decoro que se enseña- soltando la espada dejo a las dos chicas conmocionadas –mañana estaré en la iglesia, ahora no tengo ganas de hablar con simples fanáticos-

Dándoles la espalda Shiro se fue a la habitación de Asia dejando a los demonios a solas con las exorcistas –ya lo escucharon, pueden retirarse, el ira a buscarlas en la iglesia- Sona tomando el control se levantó con su perraje a tras –las escoltare afuera- con su proclamación Rias dejo escapar un suspiro mirando ahora a Tsubaki –te divertiste con mi esposo- la mirada molesta de Rias congelo a Tsubaki que aún tenía la bolsa en su mano, Rias al verlo se paró y camino hasta estar al frente de ella –que tienes aquí- al tratar de agarrarlo, Tsubaki retrocedió evitando que viera su contenido.

-que me ocultas- la voz de Rias estremeció a Tsubaki que busco desesperadamente a su rey, pero no se encontró ya que estaba despachando a las dos exorcistas –lo siento, pero no es suyo- agarrando la bolsa salió corriendo por el agujero creado por Asia –me las pagaras- Rias molesta se giró para ver por la ventana como Tsubaki corrió donde estaba su caballero, estaba segura que Kiba aria algo estúpido.

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Shiro que estaba en la puerta de la habitación de Asia, trato de abrirla, pero esta no logro abrirse ya que estaba con seguro, tocando la puerta unas veces escucho como alguien dentro se agitaba y caía al suelo –quien es- la voz de Asia se mostró alarmada, pero a la vez nerviosa.

-Asia soy yo, puedo pasar- cuando Shiro estaba a punto de girar la perilla, un sonido fuerte resonó detrás de la puerta, siendo esta Asia cuando coloco su cuerpo contra la puerta –Shiro no estoy visible puedes esperar un poco- Asia rápidamente grito asustada y nerviosa como si estuviera ocultando algo, pero fuera de eso –Asia estas bien- con un tono preocupado Shiro coloco su mano sobre la puerta, pero esta se abrió levemente mostrando a una Asia sonrojada y muy avergonzada –lo siento Shiro, pero esta noche pienso dormir sola aquí, hay algún problema- Shiro confundido negó con la cabeza –no hay ningún problema, solo quería saber cómo estabas y sobre si estaba bien que Akeno se uniera a nuestros entrenamientos-

El silencio aguardo y la sonrisa de Asia pronto comenzó a desaparecer hasta que mostro una línea recta –porque se uniría a nosotros, acaso tú se lo pediste- con Asia dejando ver un poco más de su rostro, mostro que estaba algo desprovista de ropa –pasaron algunas cosas y bueno, decidí en ayudarla a entrenar un poco-

-entiendo, pero que quede claro Shiro, tu y yo somos novios, que no se te olvide y espero que no estés seduciendo a más chicas mientras no estoy cerca- cerrando rápidamente la puerta, Asia se ocultó en su habitación, soltando un suspiro agarro la bolsa de compras y miro el helado que se lo había traído, era uno que oculto de la vista de todos.

Cuando subía a su habitación, miro de reojo como Koneko lo miraba desde la sombras de su habitación –sucede algo Koneko- la chica de cabello blanco lo miro molesta –que le hiciste a Akeno- la pregunta confundió mas a Shiro ya que no entendía porque lo miraba así –nada, porque- Koneko camino hasta estar al frente suyo y le dio un golpe en el estómago, fuera de hacerlo jadear por aire, lo empujo logrando que cayera de espaldas –no mientas, la ropa de Akeno está lleno de tierra, su rostro estaba marcado por lágrimas y puedo oler en su ropa rastros de su sangre-

Con una cara de póker, Shiro suspiro agarrándose la frente, había olvidado que la chica podía ser muy observadora –supongo que paso algo- cuando Koneko levanto la mano para golpearlo en la cara fue detenido por Shiro –porque te aprovechaste de ella, no pensé que fueras como el pervertido- al tratar de lanzar otro golpe, fue detenido por la otra mano –espera, no sé qué estás pensando, pero no ocurrió nada de lo que te estas imaginando-

-no mientas, sabía que no podías ocultar tus impulsos, sabía que ocultabas algo, pero no pensé fueras un pervertido, sé que Akeno le gusta ser una pervertida y le gusta sentir dolor, pero no pensé que te aprovecharías de eso- apoyándose en los dos brazos, levanto sus piernas para patear la cara de Shiro, obviamente esto dejo a la vista la ropa interior de gatitos de Koneko.

Sonrojada por lo que hizo, trato de tomar distancia, pero sus brazos fueron fuertemente sujetados, mientras que los pies de Koneko aún estaban en el rostro de Shiro –no sé qué piensas de mí, pero no soy un pervertido- jalándola sujeto a Koneko en un abrazo, mientras Koneko era rodeado por los brazos de Shiro, otro olor llego a la nariz de Koneko –para empezar, ella y yo discutimos nada más, el que se hiciera daño fue culpa suya-

-mientes, se cómo actúan los chicos, buscan a chicas indefensas y..-

-deja de jugar Koneko, que estas tramando- la voz de Shiro hizo que Koneko perdiera fuerzas y evitara seguir peleando, en silencio Koneko busco alguna ayuda con la mirada, solo encontrándose con el gato negro que se ocultaba en las sombras –parece que te calmaste, me dirás porque actúas tan raro- derrotada Koneko suspiro –Akeno despertó- tragando saliva Koneko busco fuerzas para decir lo que iba a decir –ella me conto que entrenaría contigo desde mañana y que ya no iría más a la academia, dejándome sola-

Soltándola del abrazo Shiro dejo que Koneko se levantara –porque piensas que ella te dejara- confundido por Akeno y sus palabras, miro a Koneko triste como si fuera un gato, cayendo de rodillas Koneko dejo caer sus hombros cansados –no quiero que nada cambie- con una ceja levantada espero a que Koneko continuara.

-desde que llegaste todo cambio, el club de lo oculto era nuestro pequeño lugar donde todos nos reuníamos y convivíamos, Kiba está enojado y ya no me habla, Rias Senpai se queda aquí y solo piensa en matar a Asia, Akeno es la única amiga que me queda, si ella me deja-

-pareces un gato que odia cambiar de entorno- levantándose del suelo agarro la bolsa de compras y sonrió –a pesar de que eres un nekomata con cuerpo de demonio, actúas mas como un pequeño gato- colocando la mano sobre su cabeza, Koneko se congelo ante el toque y por lo que había dicho –no te preocupes por Akeno, ella solo quiere volverse fuerte y la ayudare a hacerlo, ella no dejara la academia me encargare de que se quede ahí- dejando de acariciar su cabeza saco el helado que había traído –toma, esto era para Asia, pero ella está ocupada y no me abre la puerta, así que puedes comértelo- dejando el helado en las manos de Koneko, Shiro fue a su habitación principal.

una vez fuera de la vista, Koneko miro el helado en sus manos y se adentró en su cuarto cerrando la puerta en el proceso, al cerrar la puerta, Kuroka tomo forma humana y con una pose coqueta se rio de su hermana pequeña que lucía confundida –que sucede Shirone, acaso un ratón te comió la lengua-

Saliendo de su confusión, agarro el helado y se lo arrojo a Kuroka que ágilmente lo agarro en el aire –vamos Shirone, que sucede, es extraño que desperdicies comida- mientras levantaba el helado y probaba con un dedo el helado sonrió emocionada –oh acaso es que tu discurso de sentirse sola solo era una excusa para que te extendiera la invitación de entrenar- ignorando a su hermana Koneko fue a la ventana de su habitación donde se quedó mirando las estrellas.

-no me digas que estas celosa- Kuroka en un movimiento veloz agarro un pequeño trozo de helado que dejo deslizar sobre la espalda de Koneko, al contacto con el frio, Koneko dejo salir sus orejas y cola de gato, además de un grito, al girarse, su rostro sonrojado por la ira la hizo saltar sobre su hermana, saltando sobre su hermana trato de golpearla, pero Kuroka agarro su mano comenzando a forcejear.

-eres mala, porque hiciste eso- Koneko con lágrimas en sus ojos estaba a punto de llorar, pero su hermana la hizo girar en el suelo como si fueran dos gatos comenzaron a pelear hasta que Kuroka gano y se subió encima de su hermana –vamos Shirone, no puedes engañar a tu hermana, te gusta verdad- Shirone trato de empujar a su hermana, pero no consiguió nada.

-cuanto más estarás en negación, eres mala para expresar tus emociones, pero a mí no me engañas, talvez estas molesta porque Shiro se fue en una cita con esa chica- sin fuerzas, Koneko se dejó derrotar por su hermana que sonrió divertida –estas celosa Shirone porque antes pasaba mucho tiempo contigo, pero ahora que es más amable se está alejando de ti-

Girando la cabeza, Koneko evito mirar a su hermana –no pensé que alguien tan brusco y fetichista de piel te atrajera- Kuroka sonrió burlonamente, hasta que Koneko la hizo girar colocándose encima de su hermana –él no es brusco o fetichista, él es alguien cálido y amable que le gusta cocinar galletas para mí-

-solo eso- Kuroka hablo llamando la atención de Koneko que cerro la boca sin saber que más decir –tranquila Shirone, aquí tienes a tu hermana que te ayudara a conquistar ese corazón destrozado, claro que, si tu no lo logras, espero que no te moleste que yo duerma con el-

-que- la cara estupefacta de Koneko hizo sonreír a su hermana que levantó el helado –vamos no me digas que crees que él será solo para ti, es muy obvio que más chicas están interesadas en él, sin duda es un rompe corazones y a diferencia del pervertido, creo que él se convertirá en el rey del harén, si es que ya lo tiene- con un dedo en sus labios, Kuroka comenzó a recordar a las chicas interesadas –el no desea un harén, el solo-

-por eso debes estar preparada, no es del tipo que le importe tener afecto femenino, pero Asia está logrando perforar sus defensas y ganándose su corazón, si quieres tener un lugar debes buscar la manera de acercarte, viste que Akeno ya comenzó su cacería-

-ella no es así- Koneko reclamo a su hermana y protegía a su amiga –esos son pensamientos de perdedores, mejor comete este helado, el hambre no te deja pensar bien, te nubla la mente-

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Shiro que estaba cansado por el día dejo la ropa comprada en el suelo antes de tirarse a la cama cansado –buenas noches Shiro- girando la cabeza se encontró con la silueta de Sona que tenía una bata negra, confundido por como Sona había llegado antes que él, pero supuso que uso sus alas desde la entrada de la mansión.

-Sitri, que sucede- Sona al ser llamada por su apellido frunció el ceño –sabes, me gustaría que me llames al menos por mi nombre, como haces con tus amantes- Shiro se estremeció y giro en la cama con la mirada en el techo –no tengo amantes-

-eso es lo que dices, pero sé que anoche dormiste con Asia y no como amigos- cansado Shiro comenzó a quitarse los zapatos con los pies mientras estaba echado en la cama –ambos sabemos que una relación entre dos especies diferentes no es conveniente- Shiro comento molesto de que sus zapatos no se salieran de sus pies.

-porque sigues odiando esta unión, desde que supiste de nuestro matrimonio te la pasaste enojado y deseoso de matarnos, pero aun así no haces nada más que quejarte- Sona molesta uso un círculo mágico que invoco un tentáculo de agua que jalo a Shiro al suelo cuando fue sujetado de sus pies.

-sé que te molesta y odias estar unido a un demonio, pero enserio tanto nos odias como para ignorar nuestro amor, acaso crees que no tenemos sentimientos, acaso nos crees seres sin corazón-

Divertido por sus palabras rio levemente molestando a Sona que convoco otro tentáculo para azotarlo contra las paredes, Shiro no se molestó y dejo que sucediera, mientras Sona lo balanceaba de un lado a otro y ver que a Shiro no le importa, lo boto al suelo como un trapo sucio –maldita sea, dime algo- Sona camino hasta Shiro que estaba tranquilamente mirando el techo –dime algo imbécil, me estás haciendo enojar- Sona con las manos en forma de puño se detuvo y parpadeo unas dos veces notando lo que había echo, en su vida solo había una persona que la sacaba de sus cacillas siendo su hermana.

Pero en esta ocasión había otro que la hizo enojar tanto que llego a lo físico –soy un miembro de la iglesia, se me enseño odiar y matar a todos los enemigos de dios, acaso crees que simplemente aceptare una boda como si nada, acaso sabes lo que se siente amar a una persona, apenas nos conocimos por pocos días y nos casamos sin nuestro consentimiento-

Levantándose del suelo se estiro quitándose la ropa mojada, toda la habitación estaba relativamente mojada por el ataque de Sona –no soy como el pervertido que le gustan los pechos, no me importa realmente las mujeres, Asia es un tema diferente, me mostro algo que ustedes no tienen y de cierto modo me siento atraído a ella, para demonios orgullosos casarse con un humano debe ser una vergüenza-

Mientras estaba en pantalones se fue a recoger la bolsa de compras que lucía mojado, dejando la ropa como estaba dentro de un armario, miro la cama que lucía seca –entonces nos odias porque no nos conocimos bien, es solo eso- suspirando Shiro dejo de mirar el suelo y miro directamente los ojos de Sona –tú crees que me convertiré en demonio- la pregunta de Shiro confundió a Sona que pensó por unos segundos antes de suspirar –no lo creo-

-sabes porque el amor entre un humano y demonio es considerado un tabú- Sona ahora más confundida no entendió el problema de la unión entre un humano y demonio –no sé a qué quieres llegar, si es por el poder heredado..- suspirando por décima vez ese día, Shiro desvió la mirada de Sona quedando aun paso de distancia –los humanos enamorarse una y otra vez, porque sus corazones cambian, la vida humana es muy corta, los demonios en cambio viven durante demasiado tiempo sus almas no dudan y jamás olvidan, mantienen el amor aun por siglos y sus corazones no cambiaran si no hay una motivo, pueden morir amando solo a una persona, enamorarse es algo riesgoso para tu rasa- quitándose el pantalón se sentó en la cama cansado –no soy alguien tan cruel y malvado, simplemente trate de que no se acercaran a mí, yo también siento lastima por criaturas miserables, es mejor que busquen a un demonio de su clase para que vivan juntos por siempre, yo solo fui el error del destino-

Dejando de hablar, Shiro se recostó en la cama empezando a dormir, dejando a Sona congelada en su lugar, perdida en sus pensamientos se quedó parada en el silencio de la oscuridad hasta que la puerta se abrió revelando a Rias, ambas se miraron y no había necesidad de palabras para expresar sus emociones, en silencio se recostaron en la cama mirando el techo, aun conmocionadas por las palabras que escucharon, no intentaron nada para acercarse a su esposo como ellas querían.

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A la mañana siguiente, cuando Sona y Rias se levantaron giraron su cabeza a Shiro, pero este no se encontraba en su lugar, mirando la habitación solo decidieron recostarse y pensar mejor las cosas. Después de una hora de descanso salieron de la habitación con su uniforme escolar de la academia Kuoh –Rias tienes pensado volver a la academia- Sona tratando de despejar sus dudas miro a su amiga –no lo sé-

-no mientas, que te detiene- Sona sabía de sobra que a Rias le gustaba tener una vida escolar tranquila –Shiro- el simple nombre vago por el aire antes de que Sona entendiera –que tiene que ver con todo, él está de acuerdo en que vuelvas a la academia Kuoh-

-la razón principal por la que estuve en el mundo humano fue para olvidarme de mi compromiso, yo quería experimentar la libertad y talvez tener un amor de novela- soltando una sonrisa camino más enérgica –sabes porque me gusta Shiro- la sonrisa cálida de Rias hizo estremecer el corazón de Sona que, a diferencia suya, no tenía una razón tan obvia más que la obligación de ser una buena esposa al ser la causa del contrato matrimonial y la lujuria que emanaba de ella en las noches de luna llena que igualmente fue su culpa.

-me gusta Shiro porque me ve como Rias no como Gremory, Shiro ve mis defectos por como es Rias y no como la princesa carmesí, siempre tuve todo lo que quería, gracias a eso vivía en una burbuja donde me sentía sofocada, pero cuando esa burbuja exploto fue la primera vez que vi la verdad, nadie de mi familia realmente aprecia a Rias solo a la princesa Gremory-

-solo eso, Rias sé que te sentiste oprimida por todo, pero no creo que sea razón suficiente- Sona se mordió el labio, celosa de que llegara a crear un vínculo con Shiro, talvez fue su orgullo que no le permitía aceptar una derrota, pero se sentía extrañamente vacía al no tener nada con que compararlo –otra razón más simple es que no me ve el cuerpo, en el infierno y en la academia Kuoh, siempre atraía vistas que me miraban de distintas formas, podía sentir la mirada de todos sobre mi cuerpo, sé que puede sonar estúpido, pero me sentía viola-

-todos veían a la chica de sus sueños y fantasías mas oscuras, nadie me trataba como yo quería, cuando Issei se unió a mi peerage, pensé en usar mi cuerpo para doblegarlo y hacer que me obedezca en todo, pero cuando se unió me sentí más sofocada porque tenía que actuar como una mujer que desea atención- tragando saliva, Rias se limpió una lagrima del ojo con cuidado de no dejar marca –Raiser e Issei son muy parecidos, ambos solo ven a las mujeres como objetos, Issei solo se unió a mi peerage porque estaría rodeado de chicas y por la posibilidad de llegar a tener un harén, cada vez que veía a Issei a la cara veía a Raiser, yo solo quería ser apreciada por quien era, estoy segura de que si me quedaba al lado de Issei quien juraba amarme, talvez podría a verme vuelto loca y aceptar ese supuesto amor-

-ya veo- dando una leve sonrisa y con una mano en el hombro, Sona dio su apoyo –no pensé que tu sintieras eso, pensé que te gustaba atraer la atención- Rias se rio divertida –un poco sí, pero cuando me desnudaban con la mirada cambiaba todo, Shiro es la única persona fuera de mi familia que me ve diferente, es gracioso que me guste un chico que me odia y aborrezca-

-tú y tus fetiches Rias- Sona comento divertida comenzando a reír levemente –vamos, no fui la única verdad- silenciosa, Sona miro a Rias confundida –que quieres decir- Rias divertida la señalo con un dedo –siempre fuiste estricta y disciplinada casi como un robot, todos te obedecían y acataban tus ordenes, incluso Lady Serafall hacia todo lo posible para que estuviera de acuerdo, a mi parecer te sentiste atraída por Shiro porque te desafiaba, te retaba en cualquier interacción, no sé si sentiste algún tipo de rivalidad u odio, pero eso se transformó en algo más, mírate ahora, siempre estabas actuando como una noble que debía mostrar su valía, pero ahora luces más relajada, tranquila, es como si él te obligara a ser tu misma-

Sona se quedó en silencio pensando, buscando algo en las palabras de Rias que la había dejado atrás mientras bajaba a la cocina, Sona recordó todos los encuentros con Shiro y reconoció que vio algo más que un amigo en sus charlas, cuando ambos hablaban dejaba atrás su noble porte y lograba que ella se soltara.

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-cuánto tiempo más piensan dormir- Shiro parado en la puerta de una habitación miro desafiante a las dos chicas del día anterior, ambas estaban durmiendo en la cama que solía ser de Akeno –vamos despierten- quitando la sabana, revelo los cuerpos desnudos de las dos chicas que al tener contacto con el frio abrieron los ojos.

Shiro al verlas solo suspiro, como era posible que las mujeres que llevaba a conocer siempre se mostraban desnudas, soltando la sabana para que las cubriera se dio media vuelta –las espero en el templo- sin decir nada más salió de la habitación, mientras se alejaba escucho un pequeño grito de vergüenza.

Después de unos minutos de espera, Shiro vio como las dos exorcistas en sus ropas de combate se asomaban por la puerta trasera, cada una de ellas cargando su arma personal, cuando se giró para verlas se sorprendieron por el hábito de sacerdote que Shiro llevaba puesto.

-la puntualidad es una gracia que pocos tienen, siento que vuestras acciones carecen de propósito, acaso no muestran su devoción en tiempos difíciles- Shiro se giró completamente para encarar a las dos exorcistas que entrecerraron la mirada.

Aun con las memorias frescas del día anterior –que un hereje use esa sagrada vestimenta es un insulto para nosotros y la iglesia, como te atreves a profanar la fe que proclamas proteger- Xenovia volvió a sacar su espada y lo preparo en sus manos lista para saltar a la batalla, la chica de coletas en cambio guardo silencio y se mantuvo callada.

-¿me llamas hereje? ¿Qué es la fe en tu opinión, un refugio o una carga? -

-a dónde quieres llegar- con una mirada carente de emoción camino hasta Xenovia –la fe nos mantiene enfocado en nuestro objetivo, pero parase que has cegado en una fe falsa, dime Xenovia que te prometieron para ser un siervo fiel-

-tu no lo entenderías, solo eres un hereje, no sabes nada-

-Xenovia, cálmate, no estamos aquí para pelear- Irina trato de calmar otra vez a su amiga, pero ella no escuchaba –tu devoción a la iglesia es sorpréndete, pero me gustaría saber si tu devoción es solo una falsa mentira que te dices todos los días, te pregunto Xenovia, porque la iglesia mandaría a dos niños a buscar las reliquias perdidas en una ciudad gobernada por demonios-

-no somos niñas, somos exorcistas escogidas para portar las sagradas Excalibur, nuestra misión es recuperarlas y si te metes en el camino- con una mano sobre su cabeza, Shiro hizo que Xenovia cayera al suelo dormida –tu amiga es algo especial, mi pregunta se dirige a ti, tú crees ser la indicada para llevar esta carga, acaso te preguntaste si realmente estaban listas-

-nuestro señor nos eligió para llevar a cabo esta misión y no fallaremos-

-¿aun si les cuesta la vida?- levantando una ceja soltó, Shiro soltó a Xenovia dejando que cayera al suelo –Irina verdad, tú ya pecaste al quitar la vida de algún inocente-

-no, yo nunca aria eso- inconscientemente giro la cabeza a Xenovia, la cual estaba tirada en el suelo.

-oh pequeña, ahí tienes tu respuesta, pero tu amiga luce más como un inquisidor que un seguir de dios-

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Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.