Rias preocupada por su caballero deambulo por las frías calles de Kuoh, era extraño como una ciudad tan grande podía quedar tan vacía en poco tiempo, apenas eran las ocho de la noche y no se veía algún alma por las calles, incluso los animales habían dejado la zona corriendo como si sus vidas dependieran de ello.

Con Akeno y Koneko a su lado, comenzaron su búsqueda por Kiba e Issei los cuales habían desaparecido, sus celulares estaban a pagados y eso la preocupo bastante, Koneko que iba delante de las dos siguió su camino por los estrechos callejones de la ciudad llegando a un edificio que parecía estar en ruinas, protegido por una barrera mágica, fue invisible a los ojos de personas comunes, pero para los ojos de un demonio.

Mostrando que detrás de la barrera se encontraba un edificio bien construido, la fachada de un edificio destruido apenas podía ser visible una vez lo atravesaron, Rias había sentido una sensación de peligro haciendo que se pusiera en pose de combate, Akeno al verla solo abrió los ojos buscando alguna sombra que se moviera por la oscuridad, Koneko sin sentir algún peligro real solo se adentró al edificio, al entrar, la puerta se abrió sin algún problema –espera-

La voz de Rias detuvo a Koneko que la miro extrañada, solo para que un ángel caído saliera de las sombras con una lanza de luz, reaccionando rápidamente Akeno lanzo un poderoso rayo al ángel caído que cayó muerto en el acto –vienen mas- Koneko grito alertando a Rias que sin pensarlo o contenerse lanzo una poderosa ráfaga de su poder de la destrucción, como si fuera un rayo láser atravesó paredes y a los mismos ángeles caídos que pasaban por la entrada del edificio.

-eso fue increíble Rias- Akeno sonrió feliz por como Rias había dejado de ser una líder más del montón y ahora lucia más como una guerrera, con un dedo sobre su labio miro a si amiga divertida –parece como si quisieras impresionar a alguien- Rias al escuchar sonrió desafiante y confiada –claro que sí, quiero demostrar que soy más que una simple princesa- para Rias matar fue una acción extraña, no sentía remordimiento o molestia cuando mataba a otros no demonios, simplemente la hizo sonreír.

-dejen de hablar, vienen más- Koneko grito asustada cuando más ángeles caídos descendieron del cielo, chocando espaldas, Akeno y Rias miraron sorprendidas como casi cien de los ángeles caídos habían llegado desde el cielo con lanzas de luz destellantes –juntas- dando un grito, Rias y Akeno formaron un círculo mágico que las cubrió de una lluvia de lanzas, las explosiones no se hicieron esperar y Rias cayó al suelo, por la intensidad de los ataques lanzados.

Akeno que solo se mantenía por una rodilla miro asustada como el círculo mágico comenzaba a ser destruido, antes de que fuera destruido, escucho una voz fuerte.

DRAGON SHOT

Como un cometa, un destello rojo ascendió a los cielos donde los ángeles caídos estaban atacando, el ataque fue tan poderoso que destruyo a la mitad de un solo ataque, no siendo suficiente, la explosión final creo un vendaval que empujo a los caídos al suelo, siendo aprovechado por Kiba que emergió de la oscuridad con su espada lista –Rias, vamos- con un fuerte grito, Akeno llamo la atención de Rias que invoco un círculo mágico el cual potencio el ataque de Akeno.

Con un poderoso estruendo, el cielo se ilumino y una cadena de rayos golpeo a los caídos que trataban de moverse después del ataque, Koneko lanzándose al ataque comenzó a golpear a los ángeles caídos, destruyendo sus rostros y huesos, la batalla fue mínima, pero brutal cuando los cuerpos comenzaron a cubrir el suelo.

Jadeantes, el antiguo grupo Gremory cayó al suelo, era la primera vez que habían logrado combatir contra un gran número de enemigos, pero en esta ocasión el mérito de la vitoria se lo llevo un pervertido que jadeaba por aire, sosteniéndose el brazo sonrió tratando de ocultar su dolor y cansancio, el guantelete ahora cubría su brazo derecho haciéndolo parecer unas garras de dragón.

-Kiba, Issei donde estaban- Rias corrió donde su peón el cual apenas se mantenía en pie, ayudada por su rey, Issei cerró los ojos cansado –Akeno ayúdame- aunque dudosa Akeno fue donde Issei, al ver su brazo sintió como algo andaba mal –Rias, Issei parece que uso todo su mana en ese último ataque, necesitara recargarse- Rias al escuchar esas palabras se congelo y la miro extrañada, recargar mana fue algo que había hecho antes con Issei cuando fue asesinado por primera vez.

Tragando saliva, una sensación de escalofrió recorrió su cuerpo cuando supo lo que tenía que hacer, recostarse al lado de Issei completamente desnuda para trasferir su mana –Kiba a dónde vas- Koneko llamo la atención de Kiba que se congelo al escuchar como la más callada de su grupo lo vendía.

-no es de su incumbencia- al tratar de irse, una mano lo detuvo, al girarse fue abofeteado por Rias que lo miro decepcionado –porque arriesgas tu vida como si no nos importara- Akeno se mostró confundida al ver como Rias había dejado a Issei tirado en el suelo, antes, si Rias le hubiera pedido dormir con Issei y ayudar a recargar su mana, no le abría importado, pero ahora se sentía extraña al pensar en desnudarse en frente de Issei, además que ahora le pertenecía a otro rey el cual detestaba a los demonios.

-como si te importa- al tratar de alejarse de su agarre, recibió una bofetada tan fuerte que lo tumbo al suelo –si me importas imbécil, eres mi caballero, mi amigo y me preocupas mucho- Kiba en un arrebato de ira se levantó del suelo con su espada lista para atacar, dejando en shock a Rias que no pensó que levantarían un arma contra ella –enserio, entonces porque te casaste con un maldito miembro de la iglesia, tu sabes lo que ellos me hicieron y aun así tu estas rogando por amor de un maldito asesino- sin esperar un ataque por parte de Kiba, Rias se mantuvo inmóvil al ver como su caballero se dejaba llevar por la ira, antes de que su espada bajara, Koneko intervino golpeando a Kiba en el estómago y lanzándolo contra una pared.

Rias aun confundida por lo que había echo, miro temerosa como su caballero vomitaba sangre, al girar la cabeza, Koneko tenía en los hombros a Kuro como si fuera un loro –Rias, te necesito aquí- Akeno grito al ver como Issei comenzaba a convulsionar, Issei a pesar de tener una Longinus nunca fue debidamente entrenado y un ataque que había logrado aprender solo para impresionar a su rey, fue la causa de su estado actual, ser drenado de mana era peligroso para los demonios o seres mágicos.

En esencia los demonios reencarnados eran un 80% demonios, no importaba que tuvieran el cuerpo de un demonio con súper fuerza, si su espíritu o alma no poseía características adecuadas para sostener un cuerpo mágico, su cuerpo no podría ser muy eficiente, era como si metieran un motor antiguo a un auto de última generación, simplemente no abarca todo el potencial del auto y solo son manejables hasta cierto punto hasta que al final el motor fuera destruido por el mismo carro que exigía más potencia.

Sin otra opción, Rias agarro el cuerpo gelatinoso de Issei y se lo llevo en un círculo mágico dejando a los tres miembros del grupo Gremory a solas en la ciudad, porque no se fueron con Rias en primera instancia, fácil, un rubio que aun sostenía su estómago era la principal razón de que se movieran en primer lugar, sin su desaparición ellos habrían ido a buscar las líneas ley, pero ahora que lo habían encontrado tenían la necesidad de llevarlo a la mansión costara lo que costara.

Koneko que estaba lista para atacar, parpadeo cuando el piso tembló y una sensación de peligro la invadió –Koneko quédate conmigo- Akeno a pesar de querer ayudar a Kiba, tenía la necesidad de salvar a su amiga y compañera de peerage –que quieren ustedes, váyanse, déjenme solo- aprovechando el temblor, Kiba trato de alejarse, no consiguiéndolo cuando un tentáculo con varios ojos emergió del lugar donde estaba Kiba.

El repentino ataque provoco que Kiba fuera golpeado por el tentáculo que congelo a Koneko, inmóvil Koneko recordó esos ojos brillantes que la miraban, la primera vez que experimento la muerte fue en el momento que esos ojos la miraron y eso dejo una sensación que la atemorizo, pero este tentáculo era más pequeño apenas unos cinco metros de altura dejando que su mera existencia desbordara poder, se puso firme luciendo como un poste, con los ojos brillantes un campo de limitado rodeo el área.

Kiba que había caído al suelo fue donde Akeno, la cual había lanzado un poderoso rayo al tentáculo de varios ojos, al contacto este se le fue devuelto haciendo que electrocutara al pequeño grupo de demonios, Kiba siendo el más cercano fue electrocutado cayendo al suelo, Koneko que había esperado el dolor se encontró con Kuro, la gata negra que sirvió como un escudo al ponerse en medio del ataque, aun con su forma gato podía resistir el poder de un rayo, aunque con su tamaño el daño fue tan grande que la dejo paralizada.

Akeno que siempre estaba emocionada al infligir dolor, se estremeció al sentir su propio rayo destrozarla, extrañamente le gusto sentir ese tipo de dolor, talvez fue su lado de ángel caído que la hacía emocionar ante el dolor, pero no podía evitar sentir algún tipo de estímulo ante el dolor, soportando el dolor fue la primera en levantarse con piernas temblorosas.

Koneko al ver como estaba Kuro tirada al suelo inmóvil entro en un frenesí sangriento, dejando de ocultar su lado nekomata, dejo ver sus orejas y cola de gato, como un animal sediento de sangre cargo ante la criatura extraña que se mantenía erguida, lanzando un poderoso golpe, logro atravesar el ojo de la criatura que comenzó a tambalearse, como si fuera un reflejo de auto defensa, un poderoso rayo impacto con su cuerpo, pero esta vez no sintió tanto dolor como esperaba. Empujada por el ataque choco contra Akeno que la sujeto en el aire al ser empujada contra la pared.

Al dejarla en el suelo Koneko miro sorprendida como sus manos estaban siendo rodeadas por un fuego fatuo color azul, fue extraño y emocionante, el poder que Koneko podía sentir de sus brazos la hizo tomar valor, volviendo al ataque, Akeno trato de detenerla, pero no lo consiguió a tiempo al ser más rápida, con su nuevo poder comenzó a golpear sin descanso el gran ojo que se protegía con un círculo mágico color rojo.

Algo familiar y llamativo para Akeno que miro sorprendida como los ángeles caídos que habían matado se levantaban del suelo, sus miembros cercenados fueron rápidamente recuperados cuando una especie de sombra los curo. Incluso las extremidades pérdidas fueron reemplazadas por sombras que formaron lanzas de luz, como zombis rodearon a Akeno y los demás.

Koneko con su aumento de poder se detuvo al ver que no hacía nada de daño al gran ojo que se rodeó de poder, retrocediendo sorprendida al ver a los muertos resucitaban, con el pilar cubriéndose de poder demoniaco, el mundo comenzó a temblar y distorsionarse como si algo tratara de reclamar el mundo como suyo.

Los caídos que los habían rodeado comenzaron a canalizar lanzas de luz, estando ahora solo dos, Akeno trato de usar su círculo mágico para irse, pero no lo consiguió, era como si el mundo prohibiera su acción. Usando todo su poder logro lanzar un poderoso rayo esperanzada de que pudiera abrir una brecha. Pero las sombras que los habían curado lo volvieron hacer como si su ataque no fuera la gran cosa, con todos los ángeles caídos lanzando sus lanzas de luz, Akeno extendiendo sus alas de caído y demonio, tuvo que actuar rápido lanzándose al aire con Koneko y Kiba que miraron sorprendidos como los muertos resucitaban.

Koneko usando su cola de gato logro sujetar a tiempo a Kuro que ahora miraba el suelo, con sus alas extendidas, Akeno miro sorprendida como todos giraban sus miradas en su dirección como si estuvieran conectados, con varias alas desplegándose, los caídos ascendieron al cielo rodeando a Akeno con mucha facilidad, incluso en el aire podía ver como los ojos de los caídos parcial vacíos de algún rastro de vida –déjame bajar, debemos luchar- Koneko a un molesta se movió desesperada con la intención de atacar al culpable de que su hermana estuviera herida, con el repentino movimiento abrupto de Koneko, la soltó sin darse cuenta cuando Kiba estaba a punto de ser atravesado por una lanza.

Koneko que cayó de pie al suelo, se lanzó contra los caídos destruyendo sus cuerpos muertos, como una bestia comenzó a golpear sin descanso hasta que una lanza de luz atravesó su mano y pierna haciendo que cayera al suelo, Akeno que maniobraba en el aire no podía intervenir ya que estaba siendo atacada sin descanso, cada ataque que lanzaba a los caídos eran reflejados como si fueran parte del pilar.

Soltando un grito Koneko cayó al suelo, sin dar descanso más lanzas fueron en su dirección, donde Akeno pensó que Koneko moriría, un gato negro ya recuperado del primer ataque salto en frente de Koneko que miraba aterrada como su hermana se interponía en el ataque, el gato negro para la sorpresa de Akeno se convirtió en una mujer de grandes pechos, pero la señal más distinta que tenía fueron las orejas y cola de gato.

Usando su brazo derecho para desviar la primera lanza, lanzo un hechizo que lucía como un fuego fatuo, el cual se movió en todas direcciones quemando a los ángeles caídos, de alguna forma este ataque estaba funcionando ya que el fuego que los quemaba impedía que se movieran, pero lo que olvido fue que estaba rodeada y vulnerable, con Koneko debilitada sin posibilidad de defenderse miro como un ángel caído que se arrastraba por el suelo sin su torso inferior lanzo su lanza de luz, Kuroka que estaba desviando lo mejor que podía el ataque con su círculo mágico, se congelo y su corazón por poco se para al ver como una lanza de luz iba por la vida de su hermana, sin pensarlo se lanzó tratando de acercarse a su hermana, como dos tontas ambas solo se aceraron al ataque no deseando que su hermana muriera protegiéndola.

Aun con toda la diferencia de poder, Akeno no podía defenderse, ella era más fuerte, pero no importaba lo que hacia ella solo podía evitar los ataque que iban por su vida, pero su suerte también acabo, cuando ambas gatas se lanzaron para defender a la otra, Akeno recibió un ataque en su ala de demonio, que la hizo caer en picada, dejando solo un círculo mágico como ultima defensa que desviaba los ataques de los caídos.

Cuando todo parecía perdido para ambas nekomatas, la barrera que las cubría se rompió como si fuera un cristal, de forma heroica e inesperada una figura cargo contra los caídos revividos, como una verdadera bestia, la figura negra con un tono carmesí recibió de lleno todos los ataques, perforando su cuerpo y dejando ver un rastro de sangre que pronto fue convertida en un rio de sangre.

Akeno no pudo ocultar su emoción cuando una imponente figura dejo hecho trizas a los caídos que los atacaron, los caídos que estaban en al aire, de igual forma fueron destrozados en el acto, no por Shiro que estaba peleando en el suelo, sino por las dos exorcistas que había reclutado, ambas mujeres que siempre actuaban extraño, luchaban de forma coordinada saltando entre los techos para llegar donde sus oponentes, los humanos no podían usar alas, pero lo que si tenían era el ingenio para llegar al cielo donde sus enemigos esperaban, Irina con la Excalibur Mimic logro convertir su espada en un látigo de metal.

Dicho látigo destrozo la carne de los caídos con facilidad, era un arma poco convencional para Irina, pero por órdenes de un sanguinario sacerdote, se volvió una máquina de matar que solo tenía la orden de matar herejes.

Koneko, aunque asustada al verse casi morir, abrió los ojos ante la figura que se postraba en frente suyo, no era su amada hermana que estaba lista para morir por ella, sino alguien más que había visto luchar antes, sorprendida solo podía ver como su cuerpo era atravesado por lanzas de luz que se destruyeron poco después, la figura imponente que recibía los ataques no pareció importarle ser herido, era como si lo hiciera apropósito para salvarlas.

A diferencia de ella que lanzo los primeros ataques, sabía que no tenía oportunidad al ver como se regeneraban, fue una vista que la hizo temer, pero al ver a su hermana herida algo dentro de ella se rompió, dicha provocación las hizo llegar al momento de su casi muerte, si no fuera por la criatura que despedazaba a los caídos los cuales no se regeneraban, aun cuando estaba concentrado con la muerte, podía sentir como una mirada se posaba en ella y en su hermana.

El pilar que en un principio había atacado, ahora estaba canalizando mana de sobre manera, no necesitaba ser un ser natural para ver como motas de luz azul se dirigían al tentáculo que estaba comenzando a hincharse, como si viera el futuro, esas armas que la dañaron cuando se conocieron fueron arrojadas al pilar de varios ojos, al contando con las llaves negras, la criatura comenzó a convulsionarse dejando sorprendida a los demás al ver como el fuego azul quemaba al tentáculo.

Como si fuera una escultura, este se prendió fuego hasta que al final se transformó en polvo dejando a los miembros del peerage Kotomine sorprendidos, con la barrera siendo destruida Shiro se paró firme alrededor de los caídos, a los cuales levanto con una mano inspeccionándolo –Shiro- con un grito de alegría Akeno corrió al lado de Shiro con los brazos extendidos, asiéndose a un lado dejo que Akeno cayera al suelo confundida al no tener un abrazo correspondido.

-porque me evitaste- con un tono molesto y feliz, Akeno no pudo evitar sonreír antes de mirar a Shiro analizar al ángel caído –mmm extraño, parece nigromancia, pero esto- perdido en sus pensamientos agarro el líquido negro que chorreaba de la cuenca de los ojos, al tocarlo sintió como algo trataba de dañarlo, no físicamente, sino mentalmente. Entrecerrando los ojos sintió la familiaridad del grial en la singularidad F además que la sustancia parecía a la sangre de las criaturas del vacío.

Soltando al suelo el cuerpo, saco una llave negra que se la clavo al ángel caído, al mero contacto este se prendió en fuego azul, la purificación estaba comenzando y los caídos corruptos no se levantarían más, mirando a los demás cadáveres inmóviles giro la cabeza a las dos exorcistas –repitan la acción con todos los cuerpos- lanzando dos llaves negras a sus pies, ellas las recogieron sorprendidas por como una pequeña arma estaba causando gran daño.

Irina siendo la más devota en su fe hizo una oración antes de arrodillarse y agarrar la llave negra e ir a quemar los demás cuerpos, Xenovia siendo más directa agarro la llave negra comenzando a quemar los cuerpos –Shirone, aguanta- una repentina voz desconocida llamo la atención de Shiro que se giró para ver a Koneko desangrarse en el suelo, al verla se acercó ignorando la mirada sorprendida y asesina de la chica que la sostenía.

-puedes curarla- Akeno que se había mantenido en silencio al ver como los ángeles caídos desaparecían con un toque de esas armas venditas por la iglesia, la chica de cabello negro al verlo espero que curara a su pequeña hermana –puedo saber qué hace ella aquí- preguntando al aire, Shiro se inclinó sujetando a la pequeña y moribunda Koneko que tenía los parpados casi cerrados hasta que Shiro se inclinó para besarla, Kuroka abrió los ojos por la osadía de que se aprovecharan de su hermana moribunda, molesta extendió sus manos lista para lanzar un ataque, pero sus manos comenzaron a doler, estaba tan perdida en sus emociones que había olvidado su bienestar.

Al bajar la mirada noto que sus manos habían sido quemadas, no porque fuera atacada con fuego, sino que fueron ocasionados por las lanzas de luz que rosaron su cuerpo, aun cuando había dejado el inframundo, su cuerpo aún era la de un demonio y era muy vulnerable a la luz.

Mientras observaba su mano, miro sorprendida como las heridas de Koneko se cerraban, mientras el beso continuaba el cuerpo pálido de Koneko comenzó a tomar un color más saludable, sin que lo notara Kuroka, las heridas de Shiro habían tocado una vena.

Shiro que mantenía los ojos abiertos en el beso pronto se alejó del rostro sonrojado de Koneko que abrió los ojos sorprendida, al tomar distancia un hilo de saliva se hizo visible para los que miraban –Shiro- la voz de Koneko tenía un tono avergonzado cuando desvió su mirada a un lado –ara ara parece que disfrutaste del beso de la pequeña Koneko- Akeno un poco molesta sonrió desafiante a Shiro quien se mantuvo neutral –perdió mucha sangre, tenía que reponerla- dando una débil sonrisa, Shiro dejo a un lado a Koneko que fue sostenía por Kuroka que tenía los brazos heridos.

-Akeno me puedes explicar que sucedió aquí- parándose firme miro a la chica que sostenía a Koneko, concentrado en las heridas recién se dio cuenta de las orejas de gato y la cola que se asomaba desde su posición echada –bueno, teníamos que ir por las líneas ley, pero Kiba desaprecio y fuimos a buscarlo- desviando la mirada Akeno busco a Kiba donde había caído, pero no lo encontró –demonios, se escapó ese idiota- Akeno molesta levanto la mano preparando un rayo en sus dedos –suficiente, volveremos a la mansión- girando la cabeza reviso el área encontrándose con fuego azul extendiéndose por todos lados.

-y tu quien eres- Kuroka que fingía su sonrisa, desvió la mirada –parece que fui descubierta- con un tono gatuno trato de ocultarse de la vista en blanco de Shiro que no desvió la mirada, sus ojos fijos en la nekomata –tú ya me conoces Shiro, acaso mi apariencia te confunde-

Levantando una ceja no tardo en conectar los puntos, había interactuado con pocas personas como para que conociera a muchas y a las que conocía ya las había investigado, pero en el archivo de Koneko que mantenía la información casi incompleta a los detalles, menciono una hermana nekomata –Kuroka verdad, que hace un demonio fugitivo aquí-

Dando una divertida sonrisa levanto las manos quemadas al aire, Koneko al verla se levantó de un salto mirando asustada la mano de Kuroka –puedes curarme- Shiro desvió la mirada yendo donde las dos exorcistas que habían terminado de apuñalar, pero antes de irse del lugar, unas pequeñas manos lo sujetaron –por favor Shiro, cúrala- Koneko que se había levantado del regazo de su hermana fue donde Shiro para pedir que la curara –porque debería hacerlo-

La simple pregunta confundió a Koneko que trato de hablar, deteniéndose al final, la pregunta de Shiro era una trampa –ella es mi hermana, no quiero que sufra- la sinceridad de Koneko golpeo a Shiro que miro a Kuroka fingiendo su sonrisa desde hace un tiempo –no mientas Shirone, estoy bien- fingiendo ser fuerte trato de desestimar los esfuerzos de su hermana que al final no soltaron las manos de Shiro, soltando un suspiro miro a Koneko –me la debes Koneko- asintiendo con la cabeza, Koneko soltó la mano de Shiro y miro como Shiro se acercaba a Kuroka –oye tranquilo romeo, si quieres besarme al menos invítame a cenar-

Con un tono juguetón espero poner nervioso al hombre en frente suyo, había visto pequeños destellos de vergüenza y ella quería replicar esa respuesta, sin embargo, Shiro agarro la mano de Kuroka que se agito en el aire, su ya desacomodado Kimono comenzó a ponerse flojo.

-oye que te pasa suéltame- Kuroka se agito en el aire antes de sentir como la sangre que recorría por su brazo era lamida, esa sensación hizo que su cuerpo se estremeciera y se agitara en el aire, dejando escenas extrañas en las mentes de Akeno que tomo nota al ver la vergüenza de Shiro, siendo la primera vez que experimentaba la curación de Shiro, Kuroka se sintió avergonzada y profanada, podía sentir aun cuando la había soltado como su cuerpo había sido visto en todo su esplendor, no necesitaba ser una adivino para ver que la curación de Shiro necesitaba un enfoque profundo en la inspección corporal, sonrojada miro a Shiro con ojos acusadores –espero que te hagas responsable de mis gatitos-

-hermana- la vergüenza de Koneko hizo que ella se lanzara contra Kuroka, Akeno por otro lado se mostró divertida al ver como Shiro estaba agregando otra chica a su lista, además que se divirtió al ver cómo era ignorada.

-limpiaron todo- la demanda de Shiro fue dirigida a las dos exorcistas que tenían las llaves negras a un en sus manos –ya está todo limpio- asintiendo con la cabeza Irina entrego la llave negra con emoción –que tipo de arma es esta- Shiro que levanto una ceja ignoro a Irina con sus preguntas extrañas, dando su atención a Xenovia que aun miraba la llave negra con interés –que aremos ahora y que era esa cosa- Shiro se sorprendió que entre todas había una chica con cabeza –un enemigo de dios, es lo único que necesitan saber- ambas exorcistas solo asintieron y lo miraron con detenimiento –pensé que te habían herido, pero no tienes rastros de herida- Irina inspecciono a Shiro que negó con la cabeza –esto es un atuendo de combate, por su puesto debe tener sus beneficios-

Dando una última mirada a la ropa provocativa de las dos chicas, aun se preguntaba si la iglesia obligaba a sus miembros llevar ropa ajustada las cuales no tenían alguna protección adecuada para la batalla –que aremos ahora, seguiremos buscando-

Akeno que se había cansado de ser ignorada camino con las dos nekomatas al lado de Shiro, aun cuando eran de diferentes razas, las tres seguían a Shiro, cada una por decisiones diferentes –debemos ir a descansar, antes de aquí tuvimos que ir a eliminar otras tres zonas-

-tres zonas- Akeno hablo sorprendida antes de que Shiro la miraría –llévanos de vuelta, Sona nos está esperando en la mansión, tengo que hablar con todos- sujetando la cabeza de ambas exorcistas, divertida Akeno soltó una pequeña risa antes de invocar el círculo mágico, Kuroka que tomo forma de gato miro a Shiro que abrió los ojos sorprendido de no ver a su mascota como un peligro.

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Al volver a la mansión, todos los demonios que conoció en la ciudad estaban allí, al verlo todos se pudieron tensos cuando dejó caer a las exorcistas como si fueran trapo sucio –llegaste tarde, que sucedió- señalando con el dedo mostro a Akeno sonreír divertida –otra invasión, las cosas están comenzando a tornarse difíciles, tenemos poco tiempo para inspeccionar las líneas ley- con todos reunidos el siguiente plan de acción comenzó a tomarse en cuenta, pero lo que nadie noto fue la ausencia de Rias y Asia.

Después de una explicación de lo que podría suceder, todos volvieron a sus casas temerosos de que no se cumpliera, una guerra contra inmortales estaba cerca, Shiro cansado termino la reunión lo más antes posible, el estrés de un pilar demoniaco suelto lo aterro, no porque le temiera, sino por las vidas de inocentes que podría eliminar.

Perdido en sus pensamientos, camino en dirección de su habitación, aun cuando Asia no estaba, no tenía tiempo para preocuparse, luego la castigaría por desaparecer sin dejar algún rastro, pero cuando subía a su habitación Rias emergió de la habitación del pervertido con una bata casi trasparente, Rias al verlo se congelo y temeroso tartamudeo –esto no es lo que parece- ella levanto la mano para sujetarlo, pero fue ignorada por completo cuando Shiro paso a su lado sin prestar mucha importancia –Shiro- ella lo llamo, pero él no se detuvo.

Akeno que se había mantenida distante miro a Rias con una divertida sonrisa –tranquila Rias a él no le importa que haya sucedido ahí dentro, solo quiere descansar- como si fuera la cosa más normal del mundo, Akeno paso por su lado divertida –habla con Sona, hay un evento importante mañana- Akeno movió su mano en una despedida dejando a Rias sola –por cierto, Kiba huyo- Rias chasqueo la lengua molesta, no porque Kiba hubiera escapado otra vez, sino porque Shiro no le prestó atención, era como si verlo con otro no le molestara.

Molesta ignoro el hambre y fue a su habitación, ella quería hablar seriamente con su esposo que no la celaba –vez, tienes muchas rivales que pueden derrotarte, pero no te preocupes, aquí tienes a tu grandiosa hermana que saboteara todas esas oportunidades- Kuroka desde el hombro de Shirone caminaron de vuelta a su cuarto, Kuro actuando nuevamente como un loro.

Las dos exorcistas que habían escuchado del enemigo, pensaron en ir a la ciudad y matarlo en el acto, pero solo hizo falta una cachetada para dejar en el suelo a Xenovia –están cansadas, tomen un descanso antes de que colapsen y entreguen las dos espadas a los caídos –Sona, puedes llevarlas a una habitación- sonrojada por ser llamada por su nombre, chasqueo los dedos para que Tsubaki escoltara a las exorcistas, era divertido ver como Sona ordenaba a otro seguir una simple orden sin duda era un demonio orgulloso.

Shiro al llegar a su habitación abrió la puerta cansado, había tomado mucha de su energía no descontrolarse al ser herido, como si fuera un detonante de su fuerza, él se volvía un berserker al sufrir heridas, pero cuando cayó en la cama sintió algo suave en su rostro, para su sorpresa no era la almohada, sino –hola novio, tuviste un buen día- mirando confundido susurro –Asia-