Katsuki y Shoto caminaban por las calles tranquilas de los suburbios, el sol comenzando a ponerse y tiñendo el cielo de tonos naranjas y rosas. La tarde era fresca, pero había un aire de tensión que ambos percibían. Habían estado juntos durante casi un año, y aunque su amor era fuerte, las sombras de la homofobia de su círculo social comenzaban a hacer mella en su relación.
"¿Te parece que deberíamos ir a la reunión de esta noche?" preguntó Shoto, su mirada fija en el pavimento, como si temiera lo que podría haber en el horizonte.
Katsuki se detuvo y lo miró, con una mezcla de determinación y preocupación. "No sé, Shoto. Sabes cómo son. No quiero que te sientas incómodo, ni que me insulten de nuevo."
"No voy a dejar que unos idiotas nos arruinen la noche," dijo Shoto, apretando los puños. "Quiero que estemos juntos, sin importar lo que digan."
"Pero… ¿y si ellos se enteran?" La voz de Katsuki tembló un poco, recordando la última vez que se encontraron con su grupo de amigos. Las risas burlonas, los comentarios despectivos. "No puedo soportar asumir ese riesgo otra vez."
Shoto se acercó y tomó la mano de Katsuki. "¿Recuerdas lo que dijimos? Que no podemos dejar que el miedo nos controle. Vamos a mostrarles que somos más fuertes que sus prejuicios."
Katsuki suspiró, sintiendo la calidez de la mano de Shoto en la suya. "Está bien. Pero si se pone feo, nos vamos."
"Trato hecho," sonrió Shoto, sintiéndose un poco más seguro.
Cuando llegaron a la casa de su amigo Kirishima, el bullicio de la música y las risas resonaban desde el interior. Katsuki miró a Shoto, su corazón latiendo con fuerza. "Aquí vamos," dijo, y ambos cruzaron la puerta.
El ambiente era festivo, pero pronto se hizo evidente que no todos compartían la misma alegría. Algunos amigos, al ver a la pareja, intercambiaron miradas y susurros. "Mira, ahí vienen los maricas," se escuchó una voz burlona.
Katsuki sintió que su estómago se revolvía. Shoto, sin embargo, alzó la cabeza y caminó hacia el grupo. "Hola a todos," dijo con una sonrisa forzada.
"¿Qué tal, chicos? ¿Todo bien?" preguntó uno de los amigos, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
"¿Todo bien? ¿Desde cuándo es 'todo bien' que dos tipos se agarren de la mano?" rió otro, provocando risas entre el grupo.
Katsuki se sintió pequeño, pero Shoto no titubeó. "Desde que decidimos dejar de escondernos por personas como tú," respondió con firmeza.
"Eso es muy valiente de tu parte, Shoto," dijo uno de los amigos, su tono sarcástico evidente. "Pero deberías saber que el amor entre hombres no es normal."
"¿Y a ti qué te importa lo que es normal?" replicó Shoto, su voz subiendo de tono. "El amor es amor, y no tiene que encajar en tu estrecha visión del mundo."
Katsuki, sintiendo la presión de la situación, apretó la mano de Shoto. No quería que la discusión se intensificara, pero la tensión era palpable. "Chicos, tal vez deberíamos cambiar de tema..." sugirió, su voz temblando.
"¿Cambiar de tema?" rió uno de los amigos, cruzando los brazos. "¿Qué vamos a hablar, de cómo se siente besar a otro hombre? ¿O de la última vez que te pusiste un vestido?"
Shoto dio un paso adelante, su mirada dura. "¡Basta! No tenemos que soportar esto. Si no pueden aceptarnos, quizás no deberían ser nuestros amigos."
El silencio se hizo presente, y Katsuki sintió que el aire se volvía denso. "Shoto, tal vez deberíamos irnos..." murmuró, sintiendo el peso de las miradas en su espalda.
"No, no nos iremos. Este es nuestro momento, Katsuki. No dejemos que nos callen." Shoto se volvió hacia el grupo, su voz resonando en la habitación. "Estamos juntos porque nos amamos, y eso no va a cambiar por sus comentarios."
Algunos amigos comenzaron a reírse, pero la risa pronto se desvaneció al ver la seriedad en los rostros de Shoto y Katsuki. "No pueden forzarnos a ser lo que quieren," añadió Katsuki, sintiendo que su confianza crecía. "Y si eso significa perder a algunos amigos, entonces así sea."
La tensión se rompió cuando uno de los amigos más cercanos, Kaminari, se acercó. "Miren, no todos somos así. Tal vez deberíamos escuchar lo que tienen que decir."
"¡Eso es! ¡Ya basta de burlas!" gritó otro del grupo. "Si no pueden aceptar a Shoto y Katsuki, entonces no merecen nuestra amistad."
La pareja intercambiaron miradas, sorprendidos por el apoyo. "Gracias" dijo Shoto, sintiendo que el nudo en su estómago se aflojaba.
"Sí, gracias," añadió Katsuki, su voz más fuerte ahora. "Solo queremos ser nosotros mismos."
El ambiente comenzó a cambiar. Algunos amigos se acercaron, disculpándose, reconociendo que habían cruzado la línea. "Lo siento, chicos. No debí actuar así," dijo uno, con la cabeza gacha.
"Podemos aprender de esto. Hablemos, conozcámonos," ofreció Kirishima, con una sonrisa sincera.
Katsuki sintió que una parte de su miedo se desvanecía. "Nos gustaría eso. Solo queremos ser parte del grupo, no ser excluidos por ser quienes somos."
La noche continuó, y aunque todavía había murmullos y miradas curiosas, la atmósfera se volvió más amigable. Shoto y Katsuki se sintieron más cómodos, riendo y compartiendo anécdotas con sus amigos. La tensión inicial se disipó, y el amor que compartían se convirtió en un puente para la aceptación.
Al final de la noche, mientras se despedían, Katsuki se volvió hacia Shoto y sonrió. "No puedo creer que hayamos superado eso."
Shoto pasó su brazo por los hombros de Katsuki. "Lo hicimos juntos. Y eso es lo que importa."
"¿Qué tal si celebramos nuestra victoria?" sugirió Katsuki, su voz llena de emoción.
"¿Cómo es eso?" preguntó Shoto, arqueando una ceja.
"Una noche de películas, con palomitas y sin preocupaciones," propuso, su sonrisa iluminando su rostro.
"Me parece perfecto," respondió Shoto, apretando la mano de Katsuki. "Y si alguien tiene algo malo que decir, les mostraré el verdadero significado de 'amor'."
Ambos rieron, sintiendo que habían ganado una batalla importante. En ese momento, supieron que su amor podía resistir cualquier tormenta, y que juntos, podían enfrentar cualquier desafío que se presentara en el camino.
FIN
