Pequeña introducción:

Después de la batalla final contra Honerva (también conocida como Haggar). Fueron tiempos de paz y armonía para el universo (más o menos), había una sombra de conflictos pasados que seguía presente. Los Guardianes Legendarios de Voltron también conocidos cómo "Los Paladines", quienes una vez lucharon para salvar cada planeta y ser vivo de la galaxia, ahora se dedican a entrenar a la futura generación de héroes y próximos paladines de Voltron en la Academia Aeroespacial.

Shiro, luego de casarse con Curtis, hallaron a Amelia, una niña huérfana, de la raza Unilu, que necesitaba un hogar. Ellos la adoptaron, y ella les iluminó sus vidas. Con el tiempo, su familia creció con el nacimiento de Torvus (hijo biológico de ambos), quien demostró una audacia extraordinaria desde pequeño. Años después en una misión, Torvus, quiso proteger a una familia de ser daño colateral de lo qué quedaba del Imperio Galra (los últimos seguidores que faltaban encontrar), perdió su pierna izquierda por el derrumbamiento de unos escombros. Con el tiempo la reemplazó con una robótica y prosiguió luchando con más osadía que nunca.

Keith ahora es maestro de educación física y de combate cuerpo a cuerpo, Acxa es la profesora de combate a corta y larga distancia con y sin armas de fuego (armas blancas también). También formaron una familia. Tuvieron una hija, Lulú, qué heredó la espada de Marmora que una vez perteneció a Keith, y creció demostrando ser una gran luchadora. Con la combinación de su agilidad humana y fuerza Galra, Lulú se convirtió en una estudiante excepcional.

Pidge, siendo ahora una profesora de programación y robótica junto con su hermano Matt. Ella tuvo gemelas (sufrió un duro golpe cuando su pareja Olkari los abandonó luego de unos años cuando ellas eran pequeñas). Ellas se llaman Skyler (conocida como Skynet o también a veces Sky) y Stacy, heredaron la inteligencia y habilidades tecnológicas de su madre y tío. Las chicas crecieron en un hermoso ambiente familiar junto con su madre, tío, primo y sus otras tías y tíos (los paladines, sus parejas e hijas/os).

Matt conoció a una Puigians, se casaron y tuvieron un hijo, Julián. Pero pocos días después del parto ella murió. Se dedicó a criar a su hijo Julián por su cuenta junto a su hermana y amigos. Él también heredó las habilidades tecnológicas y su determinación en cuidar a los demás cómo lo hacía su padre cuándo estaba en la rebelión contra el Imperio Galra. Él también creció en el mismo ambiente familiar qué sus primas.

Lance, ahora trabaja como el consejero de la academia, estableció matrimonio con Plaxum. Aunque ella no podía estar mucho tiempo fuera del agua al tener sólo branquias y una cola de pez en vez de piernas. Tuvieron un hijo, Damián, es mitad Mer y humano, por lo que él si puede estar fuera del agua. Damián, con su carisma natural y marcas alteanas en sus mejillas heredadas de Lance, destacó como payaso de la clase (cómo su padre), piloto y guerrero.

Hunk y Shay, son los jefes de la cocina de la academia, no solo alimentan a los estudiantes, sino que también les brindaban un hogar lleno de amor y calidez. Pudieron tener al pequeño Fangs. Mostró una fuerza física impresionante y una conexión profunda con la naturaleza y los cristales Balmeranos, cualidades heredadas de ambos padres.

Coran y Romelle también formaron una familia, tuvieron mellizos. Coran II (apodado Junior) y Allura (en honor a la verdadera Allura), también heredaron las marcas alteanas en sus mejillas y una gran destreza en combate y magia. Coran pasó a ser profesor de historia y lenguaje alteano, y Romelle pasó a ser profesora de laboratorio y botánica, ellos enseñan con una gran pasión y una hermosa dedicación hacia sus alumnos.

La academia, bajo la dirección de Shiro, se convirtió en un lugar de aprendizaje y preparación para la próxima generación de los futuros guardianes y protectores del universo. Curtis, como jefe de enfermería, y los demás Paladines, trabajando juntos, aseguran que los estudiantes estén preparados para cualquier desafío que enfrenten.

Ahora, estos jóvenes guardianes, con habilidades y personalidades únicas, están listos para tomar el manto y proteger el universo. Unidos por el legado de sus padres y por su propia determinación, se preparan para enfrentar los desafíos que les esperan y hacer su propia historia.

Capítulo 1: Casa y Recuerdos

Un amanecer mostraba un espectáculo natural donde el cielo se tiñe de tonos anaranjados, rosados y dorados, mientras los primeros rayos del sol iluminan el paisaje con un brillo cálido y las sombras largas añaden profundidad y serenidad al ambiente, iluminaban suavemente algunas partes de la Academia Aeroespacial, el lugar dónde los paladines de Voltron entrenan y educan a los estudiantes y a sus hijas e hijos también (sin ningún favoritismo, para ellos también hay tabla cómo dijo un personaje en una serie muy conocida). El silencio y tranquilidad de esa mañana junto con el canto de las aves y el sonido del agua fluyendo por los jardines. Era un día como cualquier otro, pero para los jóvenes protectores del universo, sería el comienzo de una nueva era.

Amelia una chica con el cabello corto y plateado, y sus ojos azules intensos se encontraba en el taller, rodeada de herramientas y piezas de tecnología alienígena. A pesar de ser una joven de 18 años, tiene una destreza con la tecnología que rivalizaba con la de los mejores estudiantes ingenieros del instituto. Heredó de Shiro su determinación y de Curtis su empatía, lo que la hacía una líder natural y una estratega brillante. Junto a sus cuatro brazos, trabaja con una precisión y velocidad inigualables.

—Vamos a ver, solo necesito ajustar este cable... —murmuró para sí misma mientras manipulaba un pequeño dispositivo con delicadeza.

A su lado, Torvus un joven de 18 años musculoso y de complexión fuerte, con el cabello oscuro y rasgos faciales firmes. Sus ojos tienen un brillo penetrante, y lleva una cicatriz sobre su ceja derecha, resultado de su entrenamiento riguroso. Observando en silencio, parado a su lado estando tranquilo y reflexivo, y aunque parecía inmerso en sus pensamientos (o mejor dicho disociando cómo muchos otros), estaba siempre alerta. Observaba su pierna biónica, un recuerdo constante de su heroísmo en batalla de aquel día.

—¿Crees que funcione esta vez? —preguntó Torvus, rompiendo el silencio con una voz calmada.

Amelia le sonrió y asintió con su cabeza, segura de su trabajo. —Claro que sí. Estoy ajustando los sistemas de defensa para que sean más efectivos contra los drones de entrenamiento. No quiero que otro estudiante tenga problemas en su próximo simulacro.

Mientras tanto, en otra parte del instituto, Lulú una chica de 17 años con orejas puntiagudas y colmillos pequeños, lo que le da un aspecto ligeramente felino. Su piel con un ligero tono púrpura, y sus ojos azul oscuro, practicaba sus movimientos de combate. Su agilidad y fuerza eran una combinación perfecta de su herencia humana y galrana. Sus movimientos eran precisos y rápidos, demostrando unas habilidades que aprendió de sus padres. En sus manos brillaba la espada de Marmora, un símbolo de su legado y de la responsabilidad que conllevaba.

—¡Vamos, Lulú! ¡Sigue así! —le gritó Damián, animando a su mejor amiga mientras se preparaba para su turno. Damián es un chico de 17 años que tiene marcas faciales azuladas heredadas por su padre, y su piel es ligeramente más densa y resistente al agua, reflejando su herencia Mer. Su cabello azul oscuro es corto y desordenado, y sus ojos son de un verde brillante. También tiene un carisma natural y habilidades de pilotaje excepcionales, gracias a su padre, tíos y tías.

En el centro de control estaban las gemelas, Skyler, apodada como Skynet por su hermana, pero también apodada Sky por sus mejores amigos, y Stacy, ambas con 16 años. Ellas tienen una apariencia vagamente parecida a la de un insecto, Skyler tiene el cabello verde claro es corto y despeinado, y sus ojos son de un verde intenso y Stacy tiene el mismo tono de cabello y ojos que su hermana, pero su cabello es más largo y ordenado. Su apariencia es más serena y calmada. Estaban supervisando el funcionamiento de los sistemas de la academia. Skyler, con su conexión especial con la tecnología, se movía con una rapidez y precisión asombrosas entre las consolas. Stacy, más calmada y analítica, revisaba los datos con una mirada crítica, asegurándose de que todo estuviera en perfecto orden.

—¿Crees que podamos mejorar la eficiencia del sistema de energía? —preguntó Skyler, su voz llena de entusiasmo.

Stacy asintió lentamente, sus ojos fijos en la pantalla y tecleando con rapidez. —Sí, pero necesitamos recalibrar los conductos de energía. Esto podría llevar un tiempo, pero valdrá la pena.

Mientras tanto en el comedor, estaba Julián un joven de 18 con el cabello castaño claro, sus ojos azules profundos y piel pardusco. Su complexión es alta y delgada, con rasgos delicados, dos cuernos cortos en la frente, orejas esponjosas a ambos lados y marcas cuadradas azules en sus mejillas. Disfrutaba de un rico y energético desayuno. Su mente, siempre activa, repasaba ideas para mejorar los sistemas de defensa de la academia. Fangs un niño de 14 años con piel gris, tiene dos dedos en cada pie, cuatro dedos con garras en cada mano y una cola larga y rechoncha, un cabello largo y rizado, de color marrón oscuro, sus ojos de color ámbar brillante, carece de nariz. Su cráneo está protegido por una capa más oscura de cártel o hueso que se asemeja a un casco. Este casco tiene dos tumores cónicos a cada lado de la cabeza que podrían ser sus orejas. Su complexión es robusta y fuerte. Se unió a él con su propio desayuno, siendo creativo igual que sus padres (siendo comestible y a veces no).

—¿Qué piensas hacer hoy, Julián? —preguntó Fangs mientras tomaba una taza de café con leche y esa sustancia pegajosa verde llamada "comida" que alguna vez causó problemas.

Julián sonrió, sus ojos brillaban con emoción. —Estaba pensando en trabajar en un nuevo sistema de camuflaje para nuestras naves. Creo que podría darnos una ventaja significativa en las misiones de infiltración.

Y finalmente, en la sala de entrenamiento, Coran II, también conocido como Junior, y su hermana Allura practicaban sus habilidades de combate (ambos con 15 años). Junior tiene marcas faciales verde claro distintivas que brillan sutilmente. Su cabello rojo brillante y rizado, junto con sus ojos purpuras, le dan una presencia enérgica y traviesa. Con su ingenio y sentido del humor heredados de su padre, se movía con una gracia sorprendente. Allura tiene el cabello largo y rubio, con marcas faciales que brillan de color verde pastel. Sus ojos morados profundos y su porte elegante muestran su gracia natural. Ella es noble y compasiva como lo era la otra Allura, mostraba una fuerza y determinación inquebrantables.

—¡Buen trabajo, Junior! —dijo Allura mientras esquivaba uno de sus ataques.

—Gracias, hermana. Pero aún me queda mucho por aprender de ti —respondió Junior con una sonrisa.

El día avanzaba lentamente y cada uno de los jóvenes estudiantes continuaban con sus actividades, perfeccionando sus habilidades y preparándose para los desafíos que les esperaban. Sin embargo, una inquietud compartida los mantenía en vilo. Sabían que pronto tendrían que enfrentarse a una amenaza que pondría a prueba todo lo que habían aprendido.

Al caer la noche, los estudiantes se juntaron en la sala común, compartiendo historias y recuerdos de sus padres. Era un momento especial para ellos, una manera de honrar el legado de los Guardianes Legendarios de Voltron.

—Recuerdo la primera vez que mi papá me llevó a una misión —dijo Damián, su voz llena de nostalgia. —Estaba tan emocionado y asustado al mismo tiempo. Pero él me dijo que siempre debía confiar en mis habilidades y en mis amigos.

—Mi madre solía decir lo mismo —agregó Lulú, sonriendo. —Ella siempre me recordaba que no importa lo difícil que parezcan las cosas, siempre podemos superarlas juntos.

Amelia se levantó y miró a sus amigos con determinación. —Tenemos un gran legado que proteger. Nuestros padres nos enseñaron todo lo que sabemos, y es nuestro deber seguir sus pasos y proteger el universo. Pero también debemos encontrar nuestro propio camino y hacer nuestra propia historia.

Torvus asintió, sus ojos llenos de seguridad. —Estamos juntos en esto, y no importa lo que venga, lo enfrentaremos como una familia.

Las palabras de Torvus resonaron en el corazón de cada uno de ellos. Sabían que, aunque el camino por delante estaría lleno de desafíos, tenían la fuerza y la unidad para enfrentarlos. Esa misma noche terminó con un hermoso abrazo fraternal y yéndose cada uno a su habitación esperando el siguiente día.