POV PANDORA:

Abrí los ojos y ahí estaba de nuevo, esa oscuridad que se extendía por todo el infinito, un recordatorio palpable de esta estúpida eternidad. Desde que fuimos sellados en este vacío interminable, había logrado convencerme de que mi situación era solo temporal, que el control seguiría siendo mío, como siempre lo había sido. Sin embargo, en este instante, en este espacio alejado de todo lo que alguna vez conocí, y después de varios intentos de estrangular a mi "compañero" de celda, al fin pude aceptar la realidad, el humano me la había jugado de una forma que ni siquiera yo había anticipado.

Lo observé, esa criatura humana, cuya presencia era tan molesta que hacía que el paso del tiempo se volviera aún más insoportable. Su sonrisa burlona, sus continuas provocaciones... era realmente un martirio el saber que pasaríamos la eternidad aquí, casi hubiera preferido ser encerrada con Satella en este maldito lugar.

Se que puede sonar exagerado, pero pueden culparme? el tipo literalmente no había dejado de ser exasperante desde el inicio, que la eternidad esto, que Emilia-tan aquello, que la mayonesa es comida de los dioses... por Od Luguna, simplemente acaben con mi sufrimiento..

En un inicio, lo consideré una pieza más en mi partida, una ficha de ajedrez que jugaría a mi favor contra la bruja de la envidia, que mejor que usar a su heraldo mas amado en contra de su voluntad, simplemente una venganza poética. Subaru, como se llamaba aquel hombre, no era más que un mortal insignificante en comparación con todo lo que yo había logrado. Un simple humano que osó desafiarme, a mi, la gran bruja de la vanagloria. Qué arrogante y patético tenias que ser para intentar aquello.

Todo iba de acuerdo al plan, las estrellas se alineaban a mi favor como siempre...pero entonces me di cuenta de algo que me incomodó profundamente: su persistencia.

Al principio, pensaba que sería fácil deshacerme de él, enviando a alguno de mis arzobispos. ¿Quién podría imaginar que un hombre, sin fuerza suficiente para levantar un simple mazo y que bien podría ser considerado el más mediocre de los caballeros, sobreviviría a ataques de seres favorecidos por los evangelios? Algunos de estos arzobispos, incluso, podrían rivalizar con las brujas que conocí en mi tiempo. Como Regulus, por ejemplo... aunque ese tipo resultó ser un reverendo imbécil, y un pervertido de primer nivel, un desperdicio absoluto, me compadezco por sus esposas, realmente debió haber sido una tortura el escuchar sus monólogos interminables, me pregunto si ninguna considero ponerle un bozal...

En fin, a lo que voy, Subaru logró burlar la muerte una y otra vez, y siempre, contra todo pronóstico, salía victorioso. Aquello parecía tan irreal, hasta que conseguí averiguar el motivo, no fue fácil, pero al estar cerca al campo de batalla, pude sentir un olor emanando de él, el olor de mi peor enemiga, la bruja de la envidia. No saben cuanto odiaba esa asquerosa habilidad que le dio Satella... fue la fuente de mis dolores de cabeza más grandes durante la guerra, literalmente no había plan o estrategia que pudiera cubrir todos sus bucles.

Mis ojos se fijaron en él con una mirada sigilosa. Se había mantenido imperturbable, buscando ignorarme desde nuestra última discusión, pero algo había cambiado en las últimas horas. Seguramente creyó que no me daría cuenta, pero podía sentir su mirada insistente por mas que intentara camuflarla, y eso me incomodaba. Sin embargo; también podría sacar provecho de esto,así que moviendo mi rostro un poco, hice que nuestros ojos se encontraran, vi su leve sorpresa, pero esta solo se ensancho cuando le guiñe el ojo con una sonrisa burlona en mis labios. "¿Te gusta lo que vez?" susurre con mis finos labios.

Seguramente ahora mismo este todo rojo y avergonzado. Toda esa charla sobre cómo Emilia, esa estúpida semielfa, era la más hermosa ante sus ojos... y ahora, míralo, era obvio que había algo que no podía ignorar: sus ojos ya no se apartaban de mi presencia. Puedo comprenderlo, después de todo, ¿quién podría resistirse a la bruja de la vanagloria? Tendrías que estar realmente ciego para no notar la diferencia entre un Ferrari y un Tiko. (Pequeña referencia aquí XD)

Por un momento, pareció que salio de su trance puesto que levantó una ceja y luego sonrió con una estúpida arrogancia.

Subaru:"Vaya, vaya, veo que la bella durmiente al fin se despertó. Pandora... o debería decir, la gran bruja de la vanagloria Pandora, la que todo lo sabe y todo lo puede... claro, todo excepto salir de este lugar... pero bueno, dime ¿acaso vas a seguir intentando seducirme? Vamos, sé que soy muy guapo, no por nada Emilia-tan siempre se ponía celosa cuando andaba cerca de otras chicas. Pero al menos disimula un poco la próxima vez... Oye, ¿por qué tienes cara como si hubieras chupado un limón? ¿no vas a decir nada? ¿No te quedarás muda por toda la eternidad, o si?"

El infeliz se acercó con una sonrisa burlona, sentándose frente a mí.

Levanté una ceja, visiblemente irritada por su actitud pomposa.

Pandora:"¿Acaso la idiotez también es uno de tus talentos? Ni en tu sueños intentaría seducir a un animal como tu, soy demasiada mujer para tan poca cosa" Lo mire despectivamente y con claro asco. "No entiendo cómo los estúpidos de tu consejo de inútiles decidieron hacerte comandante de las fuerzas especiales de tu reino, seguramente estaban desesperados. En fin... respondiendo a tu pregunta, ¿qué esperabas, humano? ¿Una charla filosófica contigo? Eso sería una pérdida de tiempo para alguien como yo."

Parece que mi comentario no le afecto mucho pues se encogió de hombros, pero pude notar una ligera duda en su mirada cuando le pregunte acerca de su puesto de comandante. Ese idiota probablemente tampoco entendía cómo había llegado a obtener tanto poder...¿Cómo rayos perdí ante este tipo?... Ah cierto, intentos infinitos...

Antes de caer en la depresión, la mirada de Subaru cambió, adoptando un tono desafiante.

Subaru:"Ah, no me hagas reír, Pandora. Sí, puedes cuestionar mis métodos, pero no puedes negar mis resultados, y como prueba de ello, aquí estás, atrapada conmigo y no jugando a la casita con tus arzobispos como hubieras querido. Y no me digas que de verdad prefieres pasar todo tu tiempo en esta prisión sin decir ni una palabra, no será una charla filosófica, pero al menos puedes simular que es como las fiestas de té de Echidna...aunque claro, sin los tes de procedencia cuestionable... Volviendo al caso, debes tener historias fascinantes. Seguro que todo ese poder del que tanto hablas debe venir con algunas anécdotas interesantes, ¿no?"

Lo mire con cierta duda, como que tes de procedencia cuestionable?...ahora que lo pensaba, nunca supe de donde sacaba Echidna los insumos de su té, no me digas que ella...sacudí la cabeza de solo pensarlo. Me enfoque nuevamente en el tema importante, si se le puede llamar así. Un simple humano, hablando sin respeto sobre los poderes de una diosa como yo.Qué osadía.

Pandora:"Mi vida no es una colección de historias para entretenerte, humano. No eres digno de conocer mi pasado, ni de que te lo comparta. Tienes mucha suerte de que no pueda matarte aquí por tu insolencia."

Subaru me miró fijamente, sus ojos no reflejaban miedo, sino una mezcla de desafío y curiosidad. Algo en su mirada comenzó a molestarme aún más.

Subaru:"Ya, ya... siempre la misma amenaza. Pero sabes, Pandora, tengo una teoría. Tal vez no sea que no quieras hablar de tu pasado... sino que no puedes, ¿verdad? Todo ese poder del que tanto presumes no puede ser gratuito, seguramente también debe venir con algunas limitantes... toma de ejemplo el mío. Todo el mundo tiene una debilidad que preferiría olvidar. Incluso tú, ¿no?"

Su tono empezó despreocupado, pero pude sentir una chispa de empatía en sus palabras. Eso me tomó por sorpresa y, en un instante, sentí cómo una oleada de molestia comenzaba a burbujear en mi pecho.

Pandora:"Te repito, humano, no me interesa tu curiosidad. Y lo que es peor para ti, no tengo por qué compartir nada con alguien como tú."

Lo reté con la mirada, pero él siguió sonriendo, más tranquilo ahora, sin apartar sus ojos de los míos.

Subaru:"Ah, entonces... ¿me lo vas a ocultar, eh? Es que... a veces, las personas que más gritan, son las que más intentan esconder. Es como un mecanismo de defensa, ¿no? Cuanto más fuerte hablas, más intentas ocultar."

Pandora:"Mecanismo de defensa, dices... como si necesitara esas ridiculeces. No soy tan patética como para requerir las artimañas que usan los perdedores como tú y tus amigos. Pero si estás tan empeñado en hacer tu buena acción del día, realmente deberías recomendárselo a tu amiguito el pelirrojo santo de la espada. Se ve que necesita algo para convencerse de que tiene una familia feliz esperándolo luego de la guerra... claro, si ambos logramos salir de este sello."

Subaru:"Ey, no te metas con Reinhard...aunque no puedo negarlo, realmente debería llevarlo a terapia familiar junto al viejo Willhem... pero en fin, ese no es problema tuyo, además esas son fuertes declaraciones para alguien que ni siquiera tiene familia, y la casita que armaste con tus arzobispos no cuenta. Aunque bueno, supongo que el concepto de 'familia' es algo que una 'diosa' como tú nunca podrá conocer."

La última palabra de Subaru, sin que yo me lo esperara, me golpeo como una daga envenenada. Mi respiración se hizo pesada, y en mi mente, los recuerdos que tan cuidadosamente había guardado empezaron afluir como un torrente desbocado. La mención de la palabra "familia" retumbó en mi mente como un eco destructivo, ahogándome en una espiral de confusión y añoranza .

Vi su rostro, no era la típica expresión de alguien que se siente superior. No. Era algo más. Algo que no lograba identificar: ¿empatía? ¿Desdén? No sabía qué era, pero sí sabía que algo dentro de mí se quebraba.

¿Qué sabría él de la familia? ¿Qué sabía de lo que es perderlo todo? De ver cómo todo lo que amaba se hacia cenizas ante sus ojos. ¿De cómo una deidad poderosa como yo, que deslumbraba a los humanos con su belleza, su conocimiento, y su fuerza, había sido despojada de todo lo que la ataba a la tierra?

Mi respiración se hizo entrecortada, mis manos temblaron al sentir el dolor en mi pecho, ese mismo dolor que había enterrado tan profundamente en mi ser, como una herida que nunca sanó.

"¿Qué sabes tú de la familia?"murmuré, mi voz quebrada, carente de emociones. Los recuerdos, vívidos, inundaron mi mente, como si estuviera reviviendo aquel momento.

Mis padres...

La imagen de mi madre apareció, su sonrisa cálida, su voz suave, me miraba con ojos de adoración como si yo fuera la joya más preciosa de su vida. Una mujer cálida y refinada, una dama en toda la regla.

Mi padre, quien me enseñó a dar mis primeros pasos, me enseño a cuidarme en un mundo lleno de maldad, me mostró lo que era la fuerza, la resiliencia... y sobre todo, el amor. Ellos... me amaban. ¡Me amaban tanto, pero aún así...!

Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos, desbordándose y arrastrando mis esfuerzos por contenerlas. La rabia que había guardado durante siglos poco a poco estaba saliendo nuevamente a flote. No podía seguir ignorando el dolor. No podía seguir negando la realidad como siempre lo hacia.

Me levanté de repente, mi voz estalló como un grito furioso.

Pandora:"¡No sabes lo que es perder a aquellos que amas, humano! ¡No sabes lo que es tenerlos a tu lado, y luego ver cómo te los arrebatan, cómo los destrozan sin piedad! ¡No sabes lo que es tener a tus padres suplicando por piedad mientras los queman en una maldita hoguera, y ser incapaz de hacer algo para salvarlos!"

El dolor que había estado ocultando estalló en mi voz, y Subaru, que antes me miraba con arrogancia, ahora no podía apartar la vista de mí. No había burla en sus ojos, solo sorpresa cautelosa. Algo en su mirada comenzó a cambiar.

Yo... había estado buscando venganza. Buscaba el poder para destruir esa realidad maldita. Incluso destruir el mundo hubiera estado bien, si eso significaba que podría traerlos de vuelta...

Pero lo que realmente más añoraba, en lo más profundo de mi ser, era poder decirles lo que nunca pude: que los amaba, que los necesitaba, que no quería perderlos. Pero ya no estaba en mis manos. Ya no podía cambiar nada. Ese pensamiento me aplastó aún más.

Mi voz se quebró, y caí al suelo, incapaz de sostenerme. La tristeza invadió cada rincón de mi ser.

Subaru permaneció inmóvil, callado, pero no había burla en su mirada, solo una compasión que no había anticipado.

Subaru:"Lamento tu perdida" susurró finalmente, su tono suave. "Pero te equivocas en algo Pandora, yo si sé lo que es perder a alguien importante, y mucho más de lo que puedes imaginar..."

Aquellas declaraciones, si bien fueron sorpresivas, no me desagradaron, ni me parecieron palabras vacías, para mi gran sorpresa, fueron muy reconfortantes, sentí aceptación, y en cierta manera una gran liberación al compartir lo que tanto guardaba con alguien que había pasado por algo similar a mí.

Por primera vez en mucho tiempo, sentí cómo las paredes que había construido alrededor de mi corazón comenzaban a desmoronarse, aunque no sabía si eso significaba un signo de recuperación o solo el comienzo de un dolor aún más profundo.


POV NARRADOR:

Pasaron los días, o más bien, lo que para ellos parecían meses dentro de esa prisión eterna, donde la oscuridad era su único compañero y el vacío su constante testigo. Lo que comenzó como una relación marcada por la incomodidad y la hostilidad, empezó a transformarse en algo inesperado, algo que Pandora jamás habría anticipado. Las conversaciones, que al principio se limitaban a rápidos intercambios llenos de desdén, comenzaron a prolongarse. Poco a poco, Subaru y Pandora empezaron a compartir más de lo que habían querido. Había algo en el aire, una especie de rendición tácita que les permitió soltar sus defensas, aunque las bromas y los comentarios afilados no desaparecieran.

Pandora, la gran bruja de la vanagloria, comenzó a aprender más sobre el humano que la había desafiado una y otra vez. Lo que empezó como violencia y hostilidad, empezó a convertirse en calma y entendimiento mutuo, obviamente seguían teniendo sus discusiones, pero no eran ni de lejos tan fuertes como antaño. Incluso se atrevería a decir que había un cierto respeto entre ambos, aunque ella jamás lo admitiría.

Pandora:"Entonces, ¿realmente sigues pensando que podrías salvar a esa semielfa?"

La voz de Pandora había cambiado. Ya no era tan fría, tan distante. Ahora, una curiosidad casi palpable se había infiltrado en sus palabras.

Subaru:"¿Qué quieres decir con eso?"

El tono de Subaru, aunque despreocupado, tenía una pizca de sorpresa. Sin embargo, Pandora se sentó más erguida, con la clásica etiqueta que le había inculcado su madre que debía tener una señorita de clase, algo de seriedad se reflejaba en sus ojos.

Pandora:"Que no entiendo. ¿Cómo sigues pensando en ella de esa manera con tanto fervor? Después de todo lo que has pasado y muerto por su culpa... ¿Emilia realmente no te habrá olvidado ya? ¿Vale la pena siquiera seguir recordándola aun sabiendo que nunca la volverás a ver?"

Subaru rió, su risa era ligera, pero había una ternura en su tono que hizo que Pandora frunciera el ceño.

Subaru:"Sí, sin duda alguna Emilia-tan es alguien difícil de olvidar. No me digas que no entiendes por qué, Pandora. Ella tiene algo... algo especial. No es solo su belleza, aunque no puedo negar que obviamente la tiene, sin embargo; eso no es lo mejor de ella, sino su corazón, su bondad... Es alguien que nunca me reprocharía por mas que la tratara mal, y siempre intentaría apoyarme a su manera, es un ángel que siempre me da almohadas de regazo cada que me ve deprimido, me hace sentir como si estuviera en el paraíso "

Pandora apretó los dientes, una sensación extraña le recorrió el pecho. Su mente trató de racionalizarlo, pero las palabras de Subaru la hacían rabiar por razones que no comprendía completamente. ¿Qué tenía esa semielfa que ella no tuviera? Pandora, con toda su belleza y poder, no podía entender cómo Subaru podía seguir siendo tan profundamente enamorado de una mujer como Emilia. ¿No veía la diferencia de niveles? ¿Acaso no se daba cuenta de lo que tenía justo frente a él? Además, y que si le daba unas estúpidas almohadas de regazo, ella podría hacerlo mil veces mejor.

Pandora:"Qué patético."

Solo eso pudo murmurar para dar su opinión. El suspiro de Pandora fue suficiente para hacer que Subaru la mirara con una sonrisa burlona.

Subaru:"¿En serio? ¿De nuevo con eso? Te cuento mi linda historia de amor, y solo suspiraras"

Pandora lo miró fijamente, pero en sus ojos brillaba algo más que desdén. Era... celos. Una emoción que nunca había experimentado tan abiertamente. Aquel humano, con su mirada tan apasionada hacia esa semielfa, despertaba algo en ella, algo que no podía controlar.

Pandora:"No entiendo cómo puedes seguir enamorado de ella. ¿No hay otras mujeres más bellas en el mundo? ¿Por qué la eliges a ella?"

Subaru la observó en silencio por un momento, como si estuviera ponderando sus palabras. No parecía sorprenderle la pregunta, pero su respuesta no era la que Pandora esperaba.

Subaru:"Es fácil, Pandora. Es porque, a pesar de todo lo que soy, a pesar de mis defectos y mis errores, ella me sigue aceptando. No importa lo que haga o diga, ella siempre está ahí. Y aunque sé que no soy perfecto, ella me hace querer ser mejor. Eso es mi razón para seguir adelante."

POV PANDORA:

Pandora sintió una punzada en el pecho, una sensación extraña que se extendió por su cuerpo. Nunca había comprendido esa clase de amor, ese amor que Subaru sentía por Emilia. Un amor que, a pesar de todo, parecía inquebrantable. Y sin embargo, algo dentro de Pandora se revolvía, cuestionando si, tal vez, ella había desarrollado algo más que solo respeto por ese humano.

¿Cariño? No. No podía ser eso. Estaba atrapada en este lugar, en esta dimensión que me obligaba a confrontar las partes de mí que había intentado ocultar durante siglos. Había sido una bruja durante tanto tiempo que la posibilidad de sentir algo por un ser tan insignificante como él parecía absurda.

A veces, veía su mirada vacía, su gesto resignado mientras me ignoraba o provocaba. Al principio, lo hacía para provocarme, lo sabía. Pero había momentos en los que su rostro reflejaba algo más: cansancio, agotamiento, una especie de tristeza que no encajaba con la imagen que tenía de él. Esos momentos, cuando se quedaba en silencio, sus ojos se volvían vulnerables.

Quizás no era tan inútil como pensaba. Quizás su lucha, su insistencia en no rendirse, se debía a algo más profundo. ¿Pero por qué? ¿Por qué alguien como él, que había perdido tanto, seguía luchando? Y me detuve. ¿Por qué me importaba? ¿Qué derecho tenía yo, la bruja de la vanagloria, la que había causado tanto daño, la que había hecho tanto sufrimiento, a preocuparme por lo que sentía Subaru?

Al principio, lo ignoré. Pensé que sería solo una fase, un momento que pasaría, pero no fue así. En cada conversación, cada palabra que intercambiábamos, veía más y más de él. No solo de su humanidad, sino también de sus pensamientos, de sus miedos y dudas. Él, tan valiente, pero tan frágil. Lo comprendía mejor que nadie, pero me negaba a aceptarlo. Mi orgullo, mi historia, mi existencia misma como bruja, me obligaba a rechazar cualquier atisbo de simpatía por él.

Cuando me habló de su promesa a Emilia, de sus planes, de lo que había perdido... su voz tembló. No pude evitar notar cómo su espíritu se resquebrajaba. Ese pensamiento tan firme, tan reacio a ceder, comenzó a convertirse en algo más. Empecé a preguntarme si yo, Pandora, la gran bruja, la que había dado origen a tantas tragedias, podría ser capaz de comprender realmente lo que él sentía.

No era tan fácil ignorarlo. No podía seguir simplemente despreciándolo, no después de todo lo que había compartido, no después de ver cómo realmente, en su dolor y en su sufrimiento, había un reflejo de lo que yo misma había experimentado en mi vida. No pude evitarlo. Un pequeño sentimiento comenzó a nacer, algo que no había anticipado, y que me aterraba: una conexión.

Pandora: "No. No podía ser, de ninguna manera" Rechacé ese pensamiento con furia. ¿Cómo podría sentir algo por él? Por Subaru. El hombre que me había enfrentado, que había arruinado mis planes una y otra vez, que había desafiado mi poder. Pero a pesar de todo, cada vez que lo miraba, algo dentro de mí se removía. Y era ese algo lo que me hacía sentir incómoda, vulnerable.

Cada día que pasaba en este lugar interminable, me veía a mí misma luchando contra una verdad que no quería aceptar: me estaba encariñando con él. Como una tonta, como una humana. Pero en el fondo, mi corazón se revolvía, y no podía ignorarlo más.

Quizás en algún momento, Subaru lo descubriría. Tal vez incluso él podría ver que algo estaba cambiando. Pero por ahora, lo mantenía en silencio, incluso en mi mente. Porque en el fondo sabía que no debía dejarme llevar por estos sentimientos. No era capaz de perdonarme a mí misma, mucho menos dejar que alguien más lo hiciera.

La historia de Subaru y la mía no estaba destinada a terminar con un final feliz. ¿Cómo podría alguien como yo, una bruja que solo sabía del odio y la venganza, permitirse algo tan banal como el afecto?

Pero mientras lo miraba, mi razonamiento flaqueo, aún sin poder evitarlo, me di cuenta de algo: en el fondo, deseaba que existiera una forma en la que todo pudiera ser diferente, que simplemente pudiéramos ignorar quienes somos y simplemente tener nuestro tan ansiado Good Ending, como lo llamaría él . Aunque no sabía si el destino me lo permitiría.


Buenas a todos gente ¡

Aquí con el tercer capitulo de estas historia.

La verdad, yo quería terminar aquí el arco del sello, pero es que simplemente una vez empecé a escribir no pude detenerme XD.

Al principio sufrí un bloqueo, y por eso no pude publicar antes esto, pero ahora mas tranquilo, siento que me ha gustado lo que escribí, no se que les parece a ustedes?

En fin, la verdad quisiera agradecer a los que apoyan esta historia, siento que ha tenido un buen recibimiento, y eso me anima bastante.

Estoy atento a sus comentarios y sugerencias como siempre.

Sin mas me despido, un saludo a todos.