POV de Kenma

Empezó el Torneo de Primavera. Normalmente sería una molestia, pero esta vez no es así. En parte es que por alguna razón me emociona enfrentarme a Hinata y al Karasuno. Me parece un jugador demasiado interesante para dejar de observar. Y por otra parte, porque fue la mejor excusa para que Hikari y Kuroo me dejaran en paz.

Sé que se preocupan por mí, lo sé. Pero me hace sentir tan culpable hacerlos preocuparse tanto por algo que no vale la pena. No es como si fuera a morir…en unas horas. Aún tengo muchas cosas pendientes de igual forma. En todo caso, tendría que terminar el torneo y dejar todo en orden antes de dejar de existir.

Ah, no puede ser… ¿qué estoy pensando? Tengo que dejar de pensar así.

De alguna forma convencí a Hikari y a Kuroo que lo que dije fue solo una forma de hablar, nada por lo que tuvieran qué preocuparse. Aunque estoy seguro que no están tranquilos. Cada día se han mostrado tan pendientes de mí, que empecé a cansarme de tanta atención y a sentirme más culpable. Pero como en estos momentos estamos enfocados en los partidos y hospedándonos todos juntos como equipo, el tema quedó en espera.

El día antes del partido de la segunda fase, bajé por las escaleras del lugar en el que nos quedamos a dormir para comprar una bebida en la máquina dispensadora. Lastimosamente, había dos estudiantes de otra escuela en el área de bebidas. No quería que me vieran o entablar conversación, pero tenía muchísima sed. Sigilosamente bajé las gradas. Qué patético me siento en estos momentos. Qué jugador tan lamentable. ¿Quién quisiera elegirme como un personaje principal si esto fuera un videojuego de deportes? Ciertamente, yo no lo haría.

Mis compañeros de tercer año se encontraban en la sala de estar de la par y me vieron bajar. Lo que me faltaba, que alguien presenciara esta escena tan cobarde. Estoy seguro que pensaron que nunca noté que estaban allí. Pero yo siempre me fijo en todo.

-Kenma odia destacar, pero acabará en el nacional- dijo Yaku, nuestro líbero.

-No parece un deportista que participe en un nacional- coincidió Kuroo.- Desde que empezó a jugar hasta secundaria, a Kenma le daba fiebre cuando entrenábamos más o jugábamos un partido. Me sentía mal por haberlo arrastrado al mundo del voleibol. Pero si vamos al nacional, tal vez me alegre de haberlo hecho. A veces pienso eso.

-No creo que a Kenma le importe.

-No tienes pelos en la lengua, Yaku.

-Siendo como es, si no le gustara jugar, Kenma ya lo habría dejado- argumentó Kai, nuestro vicecapitán.

Luego de tomar mi bebida, me acerqué a ellos.

-¿Verdad? - me preguntó Kai.

-¡Kenma! , ¡te dije que no juegues antes de dormir! ¡No dormirás bien!- me regañó Kuroo.

Pero yo no estaba jugando, estaba hablando con Hikari por celular.

-Si quiero dejarlo, lo haré- dije. Aunque también me sentiría culpable.

-¿Qué?

-Yo también puedo ser considerado contigo, ¿sabes?

-Estoy en shock- dijo Kuroo muy sorprendido.

No quería que Kuroo se sintiera mal por mi culpa. Otra vez, como siempre, haría sentir mal a los demás. Por eso preferí explicarle:

-Pero solo un poco -contesté algo enfadado- no entrenaría tantas horas cada día sólo por consideración. Y no jugaría si no me gustara el voleibol. Sigo porque sí. No tengo motivos para hacerlo, pero tampoco para dejarlo. Es lo normal.

-Tienes razón- sonrió Kuroo.

-Qué calmado eres- agregó Kai.

-Eso es demasiado complicado- se quejó Yaku.

-No me gusta sudar o que me falte el aliento- proseguí. Pero subir de nivel no me disgusta.

Empecé a caminar y a subir las escaleras

-Buenas noches- me despedí.

-Buenas noches- respondió Kai.

Antes que terminara de subir al segundo piso, pude escuchar como Yaku seguía diciendo.

-No tiene mucho aguante, pero es persistente. Sigue el ritmo del entrenamiento. Aunque holgazanea si puede. Esto me recuerda al incidente del madrugón, Kuroo.

-Ah, sí. Pasé por su casa a las cinco de la mañana cuando salí a correr y vi una luz. Pensé que no había dormido nada, pero resulta que se levantó a las 2 am para jugar. Dijo que le tirarían el juego si no dormía, pero si madrugaba no habría problemas. Al final lo regañaron igual. Supongo que podía hacerlo porque le gusta jugar.

-Desde que entrenamos con Karasuno, parece más motivado- interrumpió Kai.

-Sí- coincidió Yaku. Suele estar siempre con el enano de Karasuno. Y eso que son polos opuestos.

-Es uno de los pocos amigos que tiene. Y para Kenma, debe ser uno de los pocos rivales a los qué superar. Y lo mismo para el enano.- agregó Kuroo- Querrá vencer a Kenma sí o sí.

-No creo que a Kenma le importe mucho perder. No vale la pena- explicó Yaku.

-¡Oye!- protestó Kuroo.

-Eso sí, lo de subir de nivel es muy propio de Kenma-apaciguó Kai.

Seguí caminando hacia la habitación. Lo último que quería era recordar esos días. Aunque Toraa me ayudó muchísimo en su momento cuando entró al equipo, yo me sentía una persona totalmente miserable. Se me olvidaban los problemas jugando a los videojuegos o cuando practicaba voleibol con Kuroo. Pero el resto del tiempo, fue una torutra.

No me había dado cuenta que estaba empuñando mis puños tan fuerte, que las uñas se incrustaron en mi piel y empezó a salir un poco de sangre.

-Esto dolerá mañana en el partido- me dije decepcionado de mí mismo.

En ese momento entró un último mensaje de Hikari: ¡Buena suerte en el torneo! Como no quieres que vaya a verte, quiero que sepas que te animo desde donde me encuentre. ¡Que disfrutes mucho los partidos, Kenma! Te quiero.

Sonreí. Tal vez vale la pena seguir viviendo.