El Torneo de Lannisport

Summary: El Torneo de Lannisport se realizará para celebrar el reinado de Robert, lo que nadie esperaba era que los rumores sobre ella fueran ciertos, se decía que era la mujer mas bella de los Siete Reinos, y muchos nobles podrían dar testimonio de ello.

Ned Stark no permitía que nadie se le acercara o que ella estuviera sola, la vigilaba constantemente haciendo que Joanna a veces sintiera que era la prisionera de su propio padre, no es como si alguien fuera a raptarla o a comenzar una guerra por una niña bastarda incluso si todos decían que era demasiado parecida a su tía Lyanna o incluso mas hermosa que Ashara Dayne o la misma reina Cersei.


La aldea desapareció, como si nunca antes hubiera existido, cuando llegara el viento otoñal levantaría las cenizas, cuando llegaran las lluvias las rocas que formaban algunas estructuras hogareñas pasarían a derrumbarse o formar parte del paisaje, una aldea de doscientos habitantes, había sido pasada por la espada en una sola noche, y ante aquel horror que sufrieron los aldeanos al ser pasados por las espadas, no sin antes ver a sus esposas, madres e hijas asaltadas, ultrajadas por los soldados de Gregor Clegane, a quien el pueblo llano apodaba la montaña, su sequito que eran más bestias que hombres y ante todo del joven príncipe Joffrey que había encontrado en la rapiña, el asalto y la violencia toda clase de diversión para su retorcido ser.

El grupo conformado por quinientos soldados Lannister, que, aunque no llevaran sus colores, pero eran pagados directamente por Gregor, quien recibía dichos recursos para su campaña de devastación de nadie menos que del mismo Tywin Lannister, que todos supieran cual era el precio al desafiar al viejo león. También iban doscientos soldados Baratheon que parecían mantenerse alejado de toda la carnicería al menos por el momento, tampoco impidieron el asesinato de los lugareños de esta y otras aldeas, pero no mostraron el mismo entusiasmó.

El príncipe Joffrey que fue enviado cuyas opiniones comenzaron a hartar a su padre en el concejo militar, no dudo en enviarlo lejos, tal vez algo de sangre podría centrar el muchacho en la realidad, poco sabia el rey ciervo, que su hijo había encontrado un gran placer en lastimar a los más débiles. Sin el control de su sobreprotectora madre y la indiferente mirada de su bruto padre, parecía que el príncipe había encontrado la profesión para la cual había nacido.

La gran mayoría de los soldados setecientos soldados eran jinetes o al menos intentaban serlo, la orden era castigar las tierra de los ríos porque varios de sus señores habían jurado levantar sus estandartes por la bastarda de Rhaegar, o mostrarse reacios apoyar a Robert, muchos querían permanecer neutrales y esperar como de desarrollaba la guerra pero Robert Baratheon nunca fue un hombre paciente y vio esta negativa o falta de odio hacia los Targaryen como una traición, poco sabia el hombre lo populares que eran los antiguos señores dragones en estas tierras o que pocos los odiaban con el fervor que este lo hacía.

Pobre Robert Baratheon que pasaba noches enteras, bebiendo y maldiciendo a Ned Stark por lo que este consideraba su mas grande traición, pero al mismo tiempo le lloraba en las mañanas y le suplicaba su perdón. Pocos sabían del comportamiento del rey pero todos los siete reinos sabían que este había asesinado a su mejor amigo en un ataque de ira, su crimen proteger a su sobrina, tal vez muchos vieran traición en esto pero a los nobles no les gusta ser asesinados sin un juicio o la oportunidad de tomar el negro, tal vez por esto la campaña de Robert a pesar de tener grandes ejércitos, no contaba con el apoyo fuera de las tierras del oeste, las de la tormenta, incluso en las tierras de la corona habían muchos reacios apoyarle, marchan en su ejercito pero el sentimiento de una traición era demasiado latente, el valle permanencia en silencio a pesar de que Jon Arryn había partido a levantar los estandartes o esa era su versión, pero el hombre había desaparecido, no se tenían noticias de este, ni en el Nido de águila y en la puerta de la Luna se decía que nunca había ingresado al valle.

Joffrey se había enterado hace poco del compromiso con Margaery Tyrell, que mejor manera de celebrar que destruyendo los enemigos de su padre, aquellas personas que se atrevían a poner en duda su derecho a la corona, ah Joffrey iba a sangrarlos, iba asegurarse que cuando llegara su momento nadie pusiera en duda su legitimidad, pero la joven bastarda, la Targaryen, sería la única que no mataría, ella era para él, iba hacer lo que su padre no pudo, no había tenido a la madre, iba a tener a la hija. Su pequeña Targaryen encadenada a su cama, iba a obligarla a servirle, seria su esclava, su sirvienta eternamente.

La sonrisa enfermiza apareció en su rostro, esperaba que pronto le trajeran a su prometida y a su juguete, entonces asaltarían todos los castillos, por fin su padre le daría el manto de un ejercito y no de estos sucios campesinos, eran buenos asesinando, pero no eran nobles, no eran de buen linaje para estar en su compañía.

Estos borrachos que celebraban habían decidido festejar con los víveres y la comida escondida, guardada en el granero, mataron a dos reces lecheras que tenia la aldea y algunas cabras, ahora todos se daban un banquete con cerveza, pero como era tan poco la mezclaban con agua. Bebieron, comieron, nadie se detuvo a montar guardia, o organizar algún tipo de defensa, llevaban bastante tiempo sin encontrar ninguna resistencia, los señores de los ríos para ellos eran cobardes y los norteños estaban demasiado lejos, aun sin cruzar los gemelos.

Uno de los soldados, que había sido bardo en el pasado, se posiciono sobre una de las mesas que habían robado del salón comunal, las habían puesto en mitad de lo que antes había sido la aldea para prepararse para cantar, era obvio que iba a iniciar con las lluvias de Castamere, los hombres Lannister entusiasmados se preparaban para el coro con unos Baratheon poco animados para la canción, pero la camarería se empezaba a formar por ambos grupos.

Eso hasta que una flecha se clavó en a la garganta de aquel hombre, un silencio sepulcral consumió a todos, hasta que una lluvia de flechas comenzó a caer sobre todos ellos. Los soldados comenzaron a levantar las mesas para la defensa, pero algunos estaban tan ebrios que no tenían fuerza o coordinación para ello.

Las flechas seguían llegando en todas las direcciones, Gregor Clegane tomo al joven príncipe por el cuello, levantando su pesado escudo y en todo momento moviendo al niño para protegerle, aunque Joffrey no se mostraba muy agradecido "Ten cuidado, maldito idiota, me estas lastimando" gritaba Joffrey.

De un momento las flechas habían cesado, entonces sonaron los cuernos, Gregor sujeto con fuerza al joven príncipe "No te alejes de mi muchacho" Fueron sus únicas palabras antes de tomar su pesada espada y su escudo. Joffrey fue inteligente se posiciono detrás de aquel hombre, la montaña iba a demostrar porque era tan temido.

Una fila de caballería e infantería salió del bosque, comenzando a rodear a los soldados que habían vuelto las ruinas de la aldea ahora su única línea de defensa, había estandartes de los Darry que hace poco habían tenido que abandonar su castillo y tierras por los ataques de este mismo grupo, soldados Blackwood, fiel a su rivalidad los Bracken habían jurado lealtad a los Baratheon cuando los Blackwood juraron lealtad a la joven Targaryen. También estaba las casas Keath, Lolliston. En el lado occidental de la aldea, otro cuerno sono soldados de infantería, arqueros de las casas Mallister y Mooton surgieron. Y por el norte el estandarte del lobo Huargo, la casa Stark que, aunque no aportaba soldados salvo algunos nobles y el mismo Robb Stark, pero lideraban a las fuerzas de la Casa Tully quien iba acompañado de Edmure Tully.

Las casas nobles de los ríos se tragaron su orgullo, habían permitido que esta partida de bandidos, ladrones, violadores, se adentraran sin oposición hasta el corazón de la tierra de los ríos, solo porque tenían la oportunidad de capturar al cabron del príncipe Joffrey. Aunque muchos señores no estaban de acuerdo, pero tampoco tenían las fuerzas para defender a sus tierras ellos solos, porque siempre que avanzaban los saqueadores a poco le seguían las fuerzas de los ejércitos Baratheon – Lannister, pero luego de que se estacionaran en Harrenhal, los saqueadores se habían adentrado mas y mas adentro sin detenerse a esperar las demás fuerzas.

La coalición de las fuerzas de los ríos cargó rápidamente contra los soldados Lannister, la caballería avanzo rápidamente, los borrachos soldados intentaron hacer una línea de lanzas, pero fueron rápidamente superados por la caballería, los que estaban en mejor posición de lucha fueron los Baratheon quienes organizaron rápido una defensa de escudo e intentaron abrir paso entre las fuerzas enemigas.

Los caballeros con sus largas lanzas atravesaron sin distinción entre heridos, combatientes o aquellos que se rendirán, rápidamente se había vuelto una carnicería, muy ebrios, o simplemente desorientados, pero aquellos que consiguieron armarse estaban dando una férrea defensa, Gregor no dudo en usar a los soldados Baratheon como su escudo mientras intentaba arrastrar al mocoso rubio conocido como Joffrey pero este había entrado en pánico y apenas se dignaba a caminar, al final lo arrastro rápidamente sin darle oportunidad de darle objeción, tomo uno de los caballos, monto al chico en este y en una apertura golpeo fuertemente el lomo del animal que salió galopando a toda velocidad. No tenía interés en una defensa, o un acto heroico, busco rápidamente su propio caballo para darse a la retirada por el lado sur que era el menos defendido por el enemigo.

Robb paso su espada, como si fuera una danza, matando fácilmente a sus enemigos, las fuerzas enemigas, al inicio de su defensa terminaron siendo superadas, aplastadas por el enemigo, muchos de ellos siendo acribillados, al final Robb solo pensaba en la muerte de su padre, estos hombres servían a los responsables de su muerte, cansados de esperar, cansado de la lejanía entre el norte y el deseo de defender sus tierras por parte de los señores de los ríos que por fin habían conseguido dar inicio a la lucha contra el enemigo.

Al final la batalla solo duro algunos minutos contra los soldados Lannister, o mejor dicho los hombres de la montaña que estaban desorganizados, se dedicaban mas al pillaje, el saqueo y otros actos condenados por los siete dioses, mientras que los soldados Baratheon dieron una férrea batalla, que se habían acomodado en el sector sur, parecía ser que su capitanes vieron huir al príncipe e intentaron cubrir la defensa aunque al inicio causaron varias bajas, pero estos no eran soldados acorazados, eran en muchos casos hombres de armas poco equipados, no estaban listos para una batalla campal, solo con cuero reforzado y en algunos casos simples gambesón acolchonado.

"¿Joffrey, donde esta?" Pregunto rápidamente Robb intentando encontrar al cabron de cabellos dorados, pero no veía alguna respuesta, hasta que un soldado Mallister se le acerco rápidamente "Lo han visto cabalgando por el sur, pero Lord Bolton y algunos jinetes han salido detrás de él"

Robb no pudo evitar tener un leve escalofrío, Roose Bolton le perturbaba demasiado, le generaba un temor, temblor en las piernas, no le gustaba estar cerca de su persona para nada, tal vez con algo de suerte ocasionaría la misma sensación en Joffrey y este se rendiría, esperaba pronto tener al niño como su prisionero.