34. 13 años. Finales de agosto.

¿Iban a perder? Probablemente. Pero, ¿y lo bien que se lo iban a pasar?

Harry llevaba ya un par de años planteándose organizar unos juegos familiares. Se lo había prometido a Albus antes de entrar al colegio y tenía pensado cumplir la promesa. Tenía ganas de organizarlos, pero no había llegado a darle forma a la idea.

Hasta ahora.

Y era mucho más difícil organizarlo de lo que se habría esperado.

En primer lugar, conseguir que la gente se juntara. Había sido un reto, pero había conseguido juntar a la mayor cantidad de la familia posible. Y de los Malfoy, evidentemente. Salvo Ginny, que estaba de viaje liada con cosas del Quidditch, había conseguido reunir prácticamente a toda la familia. Había venido hasta Charlie. Y Percy, cosa que sorprendió a Harry.

En segundo lugar, había que organizar las pruebas. Y bueno, Harry podía estar agradecido porque le habían prestado mucha ayuda. Tanto para pensarlas como para organizarlas. Y organizarlas de tal manera que pudieran participar los más pequeños y no solamente los adultos.

Y, por último, que no se enteraran sus hijos ni ninguno de sus primos. Eso sí que había sido complicado, ya que todos estaban metidos en La Madriguera constantemente y organizar las pruebas sin que se dieran cuenta había requerido mucha sutileza. Cosa que, sinceramente, no tenían. Así que la parte de la sorpresa no había sido tan sorprendente.

Uf, Harry estaba agotado. Había estado los últimos diez días organizándolo todo a espaldas de sus hijos, hablando con todos los Weasley, montando cosas, pensando ideas… había sido cuando menos cansado. Y, aunque no pudiera decir que no había visto a Draco, ya que le había estado echando una mano con la organización, a Harry le habría gustado poder verlo en otras condiciones. Y, por otra parte, no es que no quisiera a sus hijos –ni muchísimo menos–, pero sabía que en cuanto volvieran al colegio, Harry se iba a quedar solo otra buena temporada y tenía bastantes ganas de aprovecharlo. Así que… habiendo esperado lo mucho, tenía paciencia para esperar lo poco.

Harry miró con una sonrisa al jardín de La Madriguera, donde no había más que niños corriendo de un lado para otro gritando emocionados y un montón de cosas destartaladas. Bueno, se había hecho lo que se había podido.

Porque, al terminar de organizarlo todo, Harry se había dado cuenta de algo que era evidente pero que no se había planteado hasta el momento de dividir a la gente en equipos. La idea era hacer unos juegos por casas. Pero iba a ser un poco injusto, teniendo en cuenta que todos los Weasley eran Gryffindor. Así que Harry, sacrificado como era, decidió ponerse en el equipo de Slytherin. Que no era porque estuviera Draco en él, para nada. Era porque se lo había prometido a Albus. Bueno, y también porque estaba Draco, a quién pretendía engañar.

Al final, entre los que no tenían pensado participar en las pruebas, los que iban a hacer de árbitros y los que se quedaban para vigilar que no se abrieran la cabeza o para curársela en caso de que les pasara, los equipos estaban más o menos compensados. Más menos que más, porque el de Gryffindor era como tres veces más numeroso que el de Slytherin. Pero Harry quería pensar que era porque había más niños. No que eso les fuera a dar ventaja, pero bueno.

Perderían, pero lo harían con honor.

El primer juego era un clásico Weasley. Lanzamiento de gnomos de jardín. Que, como era de esperar, ganaron los Gryffindor. Nadie podía ganar a un Weasley en su propio terreno, y mucho menos cuando Charlie había conseguido lanzar un gnomo lo menos hasta Hogwarts. O hasta la luna, Harry no estaba muy seguro, pero desde luego que lo había lanzado muy lejos. Sospechaba que había intentado lanzarlo hasta Rumanía para dar de comer a sus dragones y así ahorrarse trabajo a la vuelta, pero no podía confirmarlo.

La segunda prueba, otro gran clásico Weasley. Comer. Un concurso de comer pasteles de carne. Y, bueno, eso lo habían perdido estrepitosamente, pero Harry siempre se defendería diciendo que había sido porque eran clarísimamente muchos menos. Y porque en el otro equipo estaba Ron, que podía comer pasteles de carne por cinco personas. Injusticias.

Bueno, lo bueno es que eso había conseguido que se llenaran la barriga más de la cuenta. Así al menos tendrían más oportunidades en los siguientes juegos.

El siguiente juego era una búsqueda con lechuzas. Los niños de cada equipo escondieron algunas cosas del equipo contrario y las lechuzas tenían que encontrarlas. Harry había traído su lechuza, pero, la verdad, no le había hecho ni falta. Harry ya conocía a la lechuza de Draco, ya habían tenido sus encontronazos y sabía que era un animal muy inteligente y bien entrenado, por lo que no le sorprendió tanto tantísimo verla en plena acción. Bueno, no tanto tantístimo, pero sí un poco, porque para cuando los del equipo de Gryffindor llevaban la mitad de los objetos, la lechuza de Draco se había encontrado ella solita casi todos. Así que ganaron, por goleada. Y Harry respiró, porque ya no podían perder más si querían tener una oportunidad de ganar.

Todavía podían remontar.

El cuarto juego, era una carrera de obstáculos. Con los ojos vendados. En un laberinto. Y recibiendo indicaciones a voces de los niños.

Harry tuvo que admitir que tuvo su gracia, aunque casi se parte la crisma varias veces por tropezones y choques siguiendo las indicaciones de Scorpius. Pero, finalmente, Astoria guiada por Albus llegó la primera. Y ganaron esa prueba.

Harry no podía creérselo. Sólo quedaba una prueba más. Y, aunque desde el principio ya hubiera asumido que iban a perder –sobre todo por la superioridad numérica– estar a una prueba de poder ganar estaba empezando a despertar su competitividad.

Sobre todo porque la prueba que quedaba era una carrera de relevos en escoba. Y ah, Harry ahí lo iba a dar todo. No podía confiarse, pero sabía que tenían posibilidades. Y no iba a rendirse sin luchar.

Estaba empezando a notar el nerviosismo de saber que se la estaba jugando. Y bueno, eso le gustaba. La adrenalina.

Aun así, asumía que tenían las de perder. Como en su equipo eran cinco y del otro iban a participar diez, habían decidido que ellos harían dos rondas y volarían dos veces. Y eso podía ser una ventaja o no, porque estarían más cansados.

Mientras se acercaban a la casa para recoger las escobas, Harry no pudo evitarlo. Tenía que meterse con Ron, era necesario. Sobre todo ahora, que aunque seguía teniendo la posibilidad de perder muy cerca, también tenía la de ganar más cerca de lo que había estado en todo el día.

- ¡Ron! ¿Qué vas a hacer cuando perdáis y ni siquiera haber sido más os haya ayudado a ganar?

- Malfoy, dile a tu novio que me puede ir besando el culo.

Eeeeh. Harry no se esperaba esa respuesta. Aunque le había hecho bastante gracia, también tenía que decirlo. Y bueno, al menos no estaba ninguno de los más pequeños alrededor, así no se tenían que preocupar por no decir cosas malsonantes. Y sólo estaban Ron, Draco y él recogiendo las escobas de todos, así que tampoco había problema por que nadie se enterara de que Draco y él estaban juntos.

- Tranquilo, Ron. Ya tengo pensado besárselo a mi novio más tarde, pero gracias por la preocupación.

Harry se rio cuando escuchó a Ron farfullar por lo bajo y miró de refilón a Draco, que estaba intentando ocultar una sonrisa.

¿De verdad tenía que esconder que estaba con Draco? Estaba en familia, la gente que más le importaba. Sus mejores amigos se alegraban por él, sus hijos lo aceptaban. Y él estaría orgulloso de poder decirlo a voces.

Volvieron con las escobas y las repartieron, separándose después en equipos para poder planear la estrategia. Harry quería ganar. Bueno, todos querían ganar, pero Harry lo quería especialmente. Decidieron empezar Harry y Draco en la primera vuelta, que serían los más rápidos, después que continuaran Astoria, Albus y Scorpius sus dos vueltas y terminarían de nuevo Draco y Harry. Harry no tenía ni idea de si era buen plan, pero al menos, al empezar y terminar, sentiría que estaba algo más en sus manos si ganaban.

Así que Harry se preparó. Mientras los demás estaban riéndose y pasándoselo bien, él se estudió mentalmente el camino. La necesidad que tenía de ganar ahora mismo superaba la de pasárselo bien. No era una distancia excesivamente larga, había que volar hasta un árbol que quedaba un poco alejado del jardín de La Madriguera, dar la vuelta alrededor y volver.

- Harry. –La voz de Draco a su lado lo hizo salir de su ensimismamiento, girándose rápidamente para mirarlo a la cara–. Relájate, parece que le vas a sacar a alguien un ojo de un escobazo.

Harry soltó el aire por la nariz, relajando los músculos de los hombros, dándose cuenta de que, efectivamente, Draco tenía razón y estaba muy tenso.

- Lo siento. Debería estar pensando en disfrutar, pero creo que me lo estoy tomando demasiado en serio.

Draco se encogió de hombros, como restándole importancia a lo que Harry acababa de decir y lo miró de reojo, sonriendo mínimamente.

- Yo también quiero ganar. Quiero hacerles morder el polvo a todos esos Gryffindor en su propia casa. Así que estamos en el mismo barco.

Harry sonrió, negando con la cabeza varias veces. Draco siempre estaba cuando tenía que estar y donde tenía que estar.

- Pues vamos, ¿no?

Draco asintió y fueron los dos caminando al sitio desde donde habían decidido que empezara la carrera, donde ya se estaban empezando a juntar los demás para empezar. Harry iba a ser el primero de su equipo, mientras que en el otro iba a empezar George, quien ya estaba subiéndose a la escoba y colocándose en posición.

Harry lo imitó, montándose en la escoba sin despegar todavía, inspirando lentamente para tranquilizarse. Sólo tenía que pensar en esto como cuando jugaba en el equipo de Quidditch en Hogwarts.

Harry estaba tan concentrado que apenas le estaba prestando atención a los demás. Se colocó en la escoba, agarrándose con ambas manos, moviendo los dedos para acostumbrarse a la madera. Esperando a que sonara el pitido que iniciaba la carrera.

¡Piiiii!

Harry pegó una patada en el suelo, despegando inmediatamente. Aceleró todo lo rápido que le permitió la escoba, sin elevarse demasiado para poder avanzar más rápido. Entrecerró los ojos, manteniendo la vista en Arthur, que estaba al lado del árbol controlando que todos hicieran lo que tenían que hacer. Ah, estaba empezando a notar la adrenalina. De reojo, pudo ver a George, un poco por detrás de él. No estaba tan lejos como a Harry le habría gustado, pero eso sólo lo hacía todo más emocionante. Aceleró un poco más, agradeciendo las gafas que le quitaban la mayor parte del aire en los ojos. Casi ni le vio la cara a Arthur al pasar a su lado, rodeando el árbol y haciendo la curva lo más cerrada que pudo dentro de unos márgenes de seguridad, que eh, Harry quería ganar, pero tampoco quería abrirse la cabeza. Pero Harry siempre había sido del tipo temerario, así que probablemente arriesgó más de lo debido. Pero eso también le dio algo más de ventaja con respecto a George, que nunca estaba de más.

Harry se enfocó en la línea de meta. Allí estaban Percy, controlando la situación, y a su lado Charlie y Draco, esperando a que les dieran el relevo para poder salir. Harry apretó los dientes y, con un último acelerón, recorrió los últimos metros que lo separaban de la meta. Estirando la mano, se la chocó a Draco, quien lo estaba esperando con ella extendida y salió inmediatamente. Harry continuó unos metros más, perdiendo velocidad antes de bajarse de la escoba. En ese momento, George llegó y Charlie salió.

Harry se dio cuenta de que el corazón le latía a mil por hora. Estando sobre la escoba no había sido tan consciente, pero ahora que se había bajado y ya no estaba tan concentrado, lo notaba. Arg.

Se fijó en Draco, que continuaba unos metros por delante de Charlie. Al final, Harry sabía que las escobas que tenían los dos eran mejores que las de los demás y aunque no fuera lo más justo, eso les daba una ventaja a la que Harry no iba a renunciar.

Mientras Albus y James se preparaban para salir, Harry siguió con la mirada a Draco. La verdad es que no había tenido mucha oportunidad de verlo volar porque siempre estaban compitiendo, pero es que era como una obra de arte. Aunque Harry sabía que también su visión estaba un poco sesgada porque, bueno, Draco le parecía una obra de arte en muchos aspectos. Pero mientras Draco rodeaba el árbol y a Arthur, acelerando después para coger la recta de vuelta, Harry no pudo evitar sonreír, intentando mantener a raya los pensamientos poco aceptables para la situación actual. Draco además estaba consiguiendo ampliar la distancia que lo separaba de Charlie, cosa que Harry sabía que necesitaban porque después iba a volar Astoria y, por mucho cariño que le tuviera, ni ella misma confiaba en sus habilidades sobre la escoba.

Draco llegó a la meta y le pasó el testigo a Albus, que salió inmediatamente. Y Harry observó a Draco bajarse de la escoba, llevándose una mano al pelo para peinárselo un poco y mierda, Harry no sabía si Draco era consciente de lo que provocaba en él. Justo entonces, la mirada de Draco se encontró con la de Harry y, como si le estuviera leyendo el pensamiento, le sonrió con malicia, pasándose la lengua por los labios. Arg. Harry tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no lanzársele encima, devolviendo la atención a la carrera para distraerse.

Albus y James iban un poco más igualados de lo que a Harry le hubiese gustado, aunque Albus conseguía mantener la distancia. Y bueno, aunque Harry quisiera que Albus ganara a James de forma estrepitosa, como buen padre, no podía quejarse si James hacía las cosas bien.

Angelina y Astoria ya estaban listas para cuando volvieron James y Albus y echaron a volar. Y sí. La comparación era terrible. No sólo porque Astoria no fuera especialmente buena volando –cosa que les había dicho por activa y por pasiva–, sino que encima Angelina sí que lo era. Astoria les había pedido no participar porque sabía lo que iba a pasar y no quería ser el motivo de perder, pero eh, ¿si ganaban? Iba a ser todavía mejor.

Evidentemente, Angelina recuperó distancia y, de hecho, adelantó a Astoria en la vuelta. Iban a tener que apretar si querían volver a tomar la delantera.

Las dos mujeres volvieron y salieron Scorpius y Fred. Por mucho que Scorpius lo intentó, sólo consiguió recortar un poco la distancia entre ellos. Albus fue el siguiente de su equipo, que consiguió alcanzar a Rose. Volvió a llegarle el turno a Astoria, que parecía que había cogido algo de confianza y lo hizo mejor que en la ronda previa, aunque Fleur no le puso las cosas fáciles y amplió algo más la distancia entre ellas. Después salió nuevamente Scorpius, que consiguió apenas alcanzar a Victoire. Y ya sólo quedaban Draco y él de nuevo. Pero en el otro equipo quedaban Bill y Ron, así que Harry sabía que no iba a ser sencillo.

Cuando Scorpius volvió, Draco despegó, cogiendo velocidad rápidamente. Harry, sin esperar ni un segundo, se colocó en la línea de meta, montado ya sobre la escoba. Cogió aire varias veces por la nariz, echándolo por la boca, intentando relajarse. Draco iba casi a la vez que Bill. Ron estaba a su lado, preparándose igual que él, y Harry se alegró de que estuviera tan concentrado que ni siquiera le había hecho ningún comentario.

Por Merlín, Draco venía a toda velocidad y directo contra Harry. Pero Harry confiaba en que no se fuera a chocar contra él, sobre todo porque si quería aprovechar hasta el último segundo, no podía estar asustado de que se lo fuera a llevar por delante. Según Draco se acercaba, Harry estiró la mano, esperando a que el otro se la chocara y poder despegar.

Y, en el momento en que Draco pasó a su lado zumbando y notó su mano, Harry despegó como un huracán. Sabía que Ron estaba a su lado y prácticamente a la misma altura, lo podía ver por el rabillo del ojo. Pero Harry decidió hacer lo que hacía cuando jugaba al Quidditch, se concentró como cuando buscaba la snitch y confió en sus reflejos y en su instinto.

Ron estaba volando muy pegado a él y Harry sabía que era para forzarlo a quitarse del camino. Había jugado, volado y trabajado con Ron y sabía perfectamente cómo pensaba. Y también sabía que no podía dejarse avasallar o habría perdido. Así que Harry aprovechó las circunstancias y el hecho de que iba un poco por detrás de Ron y utilizó su movimiento en su contra. Voló muy cerca de él, aprovechando el cuerpo de Ron para ir cortando el viento. Al llegar al árbol para rodearlo, confió en su instinto para no chocarse contra él, haciendo un giro brusco y cerrado obligado por el cuerpo de su amigo, pero consiguió mantenerse en el sitio. Y Harry sabía que si conseguía ganar iba a ser por los pelos y que la única forma era aprovecharse de la posición de Ron para usarlo como escudo contra el viento porque, en una distancia tan corta, por mucho que quisiera, no iba a haber tanta diferencia.

Así que se mantuvo junto a Ron, a la distancia justa como para no chocarse contra él y, cuando se estaba acercando ya a la meta, aceleró. Ron se lo esperaba, evidentemente, y aceleró también.

Estaban a unos metros de la meta, iban los dos prácticamente a la vez. Harry podía ver a Draco en la línea de meta y a los demás más alejados. Podía escuchar los gritos, aunque no llegaba a entender qué decían. Notaba el corazón a toda velocidad, casi no quedaba nada. Se echó ligeramente hacia delante en la escoba, se estiró igual que haría para coger la snitch. Draco tenía el brazo extendido, Harry sabía que sólo tenía que tocar su mano y ganaría. Sujetando bien la escoba, apretándola entre las piernas para que no se resbalara, se medio incorporó para quedar más estirado, extendiendo el brazo hacia el de Draco yyyyy… chocó la mano con la de Draco, apretándola para que no se la soltara, frenando de golpe a la vez para no arrastrarlo, bajándose de la escoba de un brinco para parar la inercia.

¡Piiiii!

Harry se giró hacia la meta. Percy acababa de silbar y Ron estaba a su lado en las mismas condiciones que él, respirando agitado y con las mejillas coloradas. Pero Harry no sabía quién había llegado primero. Sabía que los dos habían entrado prácticamente a la vez pero, aunque quería pensar que habían ganado, no podría asegurarlo. Miró a Percy mientras recuperaba el aliento, que estaba haciéndoles esperar por el veredicto y Harry estuvo a punto de darle con la escoba para que lo soltara antes. Pero Ron, que al final era su hermano, reaccionó antes.

- ¡Percy, deja de hacerte el importante! ¿Quién ha ganado?

Percy puso cara de indignado como si Ron le hubiera ofendido, pero no pudo mantener la fachada por mucho tiempo porque se le escapó una risita.

- Vale, vale. Ya os lo digo. Ha estado muy apretado, habéis llegado los dos casi a la vez, peeeero uno ha llegado antes y es por tanto el ganador. –Harry iba a sacudirlo a ver si así le salían las palabras más rápido, porque por mucha emoción que quisiera darle, Harry ya sólo quería escuchar un nombre. El que fuera–. Y, viendo las puntuaciones, el equipo que haya ganado esta prueba, ¡habrá ganado los Juegos Weasley!

- ¡Percy!

- Ya, ya. De verdad, no me dejáis darle un poco de dramatismo a la cosa…

- ¡Percy!

- Bah, sois unos sosos. Pues como queráis. –Percy encogió los hombros y finalmente señaló a Harry con un dedo–. Harry ha llegado antes. Ha ganado el equipo Slytherin.

Harry cogió aire por la nariz de repente y se quedó unos segundos paralizado. ¿Habían ganado?

Los gritos de alegría de Scorpius y Albus lo obligaron a salir de su ensimismamiento. Entonces, se giró hacia Draco y se dio cuenta de que no había soltado su mano todavía desde que había aterrizado y que, quizás, la estaba apretando con un poco más de fuerza de la necesaria.

Pero eh, ¿qué más daba? Habían ganado. Merlín, habían ganado y menudo subidón. Estaba empezando a volver a sentir la adrenalina de la carrera junto con la emoción de ganar y arg. Harry miró a Draco, que le sonreía con la misma sonrisa que Harry se imaginaba que tenía también en la cara. Mierda, habían ganado, se le había olvidado lo bien que sentaba esto. Y todavía sentaba mejor porque había sido una lucha hasta el final. Estaba tan feliz que soltó una carcajada, sólo porque sí.

Sin pensar demasiado, Harry dejó caer su escoba al suelo y, sin soltar la mano de Draco, llevó la mano que acababa de dejar libre hasta su nuca, acercando su cara a la suya y lo besó.

Draco se quedó quieto durante unos segundos, que fueron los que tardó Harry en darse cuenta de lo que estaba haciendo. Estaba besando a Draco delante de toda su familia.

Y también fueron los mismos segundos que el resto de los presentes tardaron en procesar lo que estaba pasando.

Pero Draco no se separó y comenzó a devolverle el beso a Harry. Y Harry no se separó porque mierda, no quiso. Quería besar a Draco porque estaba feliz, porque habían ganado, porque le gustaba hacerlo y porque quería a Draco. Y quería hacerlo delante de su familia porque no se avergonzaba de estar con Draco y no tenía ningún motivo para esconderlo.

Quizás no había sido la mejor forma de anunciarlo. Seguro que podría haberlo hecho de forma menos dramática, o al menos no tan de sopetón. Pero, ¿dónde estaría la gracia en eso?

De repente, Harry escuchó unos gritos que sonaban bastante a vítores, y –muy a su pesar– se separó de los labios de Draco para ver que estaba pasando.

Astoria estaba gritando y animándolos como si estuviera viendo un espectáculo y, bueno, Harry se lo agradecía. Bendita mujer. Porque al final, con la tontería de la carrera, todos los miembros de la familia se habían reunido y habían sido testigos del beso de Harry y Draco. Y Harry también tenía que tener en cuenta que la situación sentimental entre Draco y Astoria era una historia poco conocida salvo para unos pocos elegidos, por lo que enterarse así de la relación de Harry y Draco igual había sido un poco chocante. Así que sí, que Astoria estuviese animándolos, ayudaba bastante.

Sí, definitivamente Harry tendría que haberlo hecho de otra forma. Porque lo que realmente no quería era tener que dar ahora explicaciones de más. Pero era lo que tocaba, ¿no?

Harry volvió a mirar a Draco, encogiendo ligeramente los hombros como pidiendo una disculpa y sonriendo inocentemente, como si no acabara de destapar un notición. Draco sólo sonrió y negó varias veces con la cabeza, como si esta situación fuera algo que se esperaría de Harry perfectamente. Cosa que era cierta.

- Os haré un resumen. Astoria y Draco están separados. –Harry pudo ver a todos girarse hacia Astoria, como confirmando que la información que acababan de escuchar era cierta, a lo que la mujer sólo sonrió y saludó como si fuera una celebridad–. Y Draco y yo estamos juntos.

Harry sabía que iba a tener que responder muchas preguntas pero, por el momento, con esa información era más que de sobra.

Y, al final, sabía cómo eran los Weasley. Si a pesar de todo lo que había pasado en el pasado habían aceptado a los Malfoy, no creía que se fueran a poner exquisitos ahora.

- ¡Ay, Harry, querido! ¡Qué alegría!

Y con esas palabras de Molly todos empezaron a aplaudir y a silbar. Cosa que, a pesar de que a Harry le gustaba por lo que significaba, le daba un poco de vergüenza. Porque a ver, que te aplaudan como 30 personas por decir que tienes pareja… pues bueno, no deja de ser un poco vergonzoso.

- ¡Si ya sabía yo…!

- Bueno, no había más que verlos en el colegio…

Harry se frotó la cara con una de las manos –la mano libre, que no pensaba soltar la de Draco próximamente– y se rió avergonzado. Después miró a Draco, que parecía que no sabía qué cara poner. Lo entendía perfectamente.

- Lo siento.

Harry no se arrepentía de haber desvelado que estaban juntos. Eso sí que no. Pero sí un poco de que ahora a Draco le iba a tocar lidiar con todos los Weasley en estado puro.

Draco se encogió de hombros y tiró de su mano para acercar más a Harry a sí mismo, sonriendo de forma traviesa.

- ¿Por qué lo sientes? ¿Por echarme a los leones? –Harry no pudo evitar una carcajada y Draco continuó hablando en un susurro–. No me preocupa. Cuanto antes lo sepan, menos me tengo que preocupar por ocultarlo. Y, ¿sabes? No me apetecía demasiado ocultarlo.

Harry sólo pudo sonreír ampliamente en respuesta a Draco.


Harry sabía que tenía buenos amigos. Lo sabía y era muy feliz al respecto, muchas gracias.

Después de terminar la carrera en escoba y cuando ya todo se tranquilizó un poco –que el beso de Draco y Harry había alterado mucho los ánimos–, se habían ido yendo cada uno a su casa. Pero Ron y Hermione le habían pedido a Harry que sus hijos se fueran a casa con ellos. Y Harry sabía –porque aunque lo pareciera, no era tonto del todo– que le estaban dando la oportunidad de tener la casa para él solo. O para él solo y a quien quisiera invitar. Y Harry no tenía ningún tipo de inconveniente en dejar que sus hijos se fueran con sus primos. Confiaba mucho en Hermione y Ron, fantásticos padres y mejores amigos.

Así que sí, Harry le había dicho adiós a sus hijos y les había deseado muy buena noche, les había dado dos besos a cada uno y se había ido a su casa sin ellos. Pero no solo.

Evidentemente, había agarrado a Draco de la pechera y se lo había llevado a su casa. Que no es que Draco fuera a resistirse, pero bueno. Por si le quedaba alguna duda.

Harry los Apareció en su casa, en mitad del salón. Y, aunque lo que quería era lanzarse a los labios de Draco, Harry también tenía un poquito de autocontrol.

- La que hemos liado.

- ¿Hemos? –Draco se rio, negando varias veces con la cabeza, soltándose de la mano de Harry y atusándose la ropa–. Di más bien que la has liado tú.

- Bueno, Draco. No puedes decir eso como si no hubieras participado.

- Ah, ¿querías que no te devolviera el beso? –Draco se dejó caer sobre el sofá y miró a Harry de una manera que hizo que a Harry le temblaran un poquito las rodillas–. ¿Preferías que me hubiera apartado?

- Está claro que no. –Harry se acercó a Draco, sentándose sobre su regazo, dejando las rodillas apoyadas a ambos lados de sus piernas–. Aunque habría sido muy cómico ver la reacción de los Weasley si me hubieras apartado como si te diera asco.

- Si hubiera hecho eso, Astoria me habría dado un escobazo. –Draco posó las manos sobre la espalda de Harry, deslizándolas hasta el borde de su camiseta y colando los dedos por debajo, acariciando la piel con las yemas de los dedos–. Y probablemente tus amigos también. Merecidamente.

Harry notó un escalofrío subir por su espalda en respuesta a la caricia de Draco y, la verdad, estaba dejando de prestar atención a la conversación que estaban teniendo.

- Mh, ajá.

Harry estaba completamente distraído y sólo le dio la razón a Draco automáticamente, aunque lo cierto era que le habría dicho que sí a cualquier cosa en ese momento, sobre todo si Draco seguía subiendo las manos por su espalda así…

Sin pensárselo dos veces, Harry se quitó la camiseta que llevaba, lanzándola al suelo para que no molestara. Y, como le gustaba la igualdad de condiciones, llevó las manos al bajo de la camiseta de Draco y se la subió hasta que consiguió quitársela.

Aunque Draco no se estaba quejando, Harry tampoco quería darle la oportunidad de que lo hiciera, así que ni corto ni perezoso, pegó los labios a los suyos en un beso. Draco sólo dejó escapar una carcajada pero no se separó. Harry pasó la punta de la lengua por el labio inferior de Draco y este la atrapó entre ellos, lamiéndola con la propia.

Pft, Harry estaba replanteándose decisiones vitales, como por qué llevaban todavía tanta ropa puesta. Sin dejar de besar a Draco, bajó las manos hasta el cierre del pantalón de Draco, abriéndolo. ¿Lo malo de estar sentado sobre Draco? No iba a ser capaz de desvestirlo mucho más. ¿Lo bueno? Bueno, no era una mala posición para toquetear cosas.

Draco le dio un pequeño mordisco en el labio inferior y Harry se separó de sus labios, respirando un poco agitado. Draco aprovechó ese momento para abrir los pantalones de Harry, deslizándolos hacia abajo todo lo posible, que no era mucho por la postura. Pero Harry, que era una persona amable, se apoyó sobre las rodillas, levantándose de su regazo para ayudarlo, momento que utilizó Draco para bajarle los pantalones hasta las rodillas.

No era la posición más cómoda. Los pantalones estaban en el medio y no dejaban a Harry abrir las piernas del todo, pero si se levantaba, se separaría de Draco, que tampoco era una buena opción. Aprovechando la situación, Harry pegó sus entrepiernas, rozándose contra Draco. Joder. Al principio había sido un poco chocante para Harry, pero ahora no podía evitarlo, lo ponía extremadamente cachondo ver a Draco duro.

Draco inspiró de golpe por el contacto y llevó las manos al culo de Harry, levantándolo un poco.

- Espera, déjame…

Harry no estaba muy conforme con eso de que Draco lo apartara, pero se dejó hacer. Todo lo que fuera necesario por un bien mayor. Draco empujó a Harry, haciendo que se pusiera de pie y, sin darle tiempo a reaccionar, bajó sus pantalones de golpe, llevándose además su ropa interior. Harry se lo sacó todo de los pies junto con los zapatos y lo lanzó a un lado y, antes de volver a colocarse como estaba, aprovechó para bajar los pantalones de Draco, quien obedientemente levantó el culo del sofá para facilitar la tarea.

Bueno. La situación estaba mejorando.

Harry se sentó nuevamente sobre las piernas de Draco. Sí, la situación estaba mejor, pero podía mejorar todavía más. Por ejemplo, si Draco no tuviera ropa interior.

Harry era consciente de que estaba completamente desnudo, pero no estaba especialmente preocupado. Le molestaba más que Draco no lo estuviera.

Draco, ajeno al tren de pensamientos de Harry, llevó las manos a su culo y lo atrajo contra sí, obligando a Harry a rozarse contra su entrepierna. Oh, mierda. Eso no había estado mal. Harry volvió a repetir el movimiento, consiguiendo que Draco soltara un gemidito.

Arg.

Harry bajó las manos y tiró de los calzoncillos de Draco lo justo y necesario para sacar su miembro. Mierda, estaba completamente duro. Lo acarició suavemente de arriba abajo, pasando el índice por la punta, intentando conseguir más sonidos de Draco. Draco, en respuesta, apretó ligeramente sus nalgas en las manos.

Y Harry paró. Porque se dio cuenta de dónde estaban las manos de Draco y dónde tenía los dedos y qué le quedaba muy a mano. Y Draco no parecía estar pensando ahora mismo, parecía un poco distraído, pero… a Harry le entró la curiosidad. Siempre había sido curioso y bueno, es verdad que no siempre le había ido del todo bien, pero ¿y mal? Tampoco.

Así que, aunque Draco no tuviera pinta de estar intentando nada, Harry sí que quería intentarlo. La última vez, Draco no había parecido muy disconforme, no podía ser malo.

Con una amplia sonrisa, Harry se acercó a la cara de Draco, que lo miró sin entender nada. Harry le dio un mordisquito en el labio inferior, aprovechando para echar el culo hacia atrás y pegarse más a las manos de Draco.

Ya no podía ser más directo. Era eso o rogarle.

Draco abrió mucho los ojos –cosa que habría sido muy cómica de no estar en la situación que estaban– y miró a Harry, como sopesando la situación. Sí, Draco siempre había sido bastante espabilado, aunque a veces le faltaba un poco de iniciativa para pasar a la acción.

Para eso estaba Harry.

Harry, ni corto ni perezoso, llevó las manos hasta dejarlas sobre las manos de Draco y, mirándolo fijamente con una sonrisita, empujó las manos de Draco para que abriera algo más sus nalgas.

Draco cogió aire de golpe y se pasó la lengua por los labios, manteniendo las manos quietas en la posición que se las había dejado Harry.

- Estás… –La voz de Draco salió un poco ronca y pft, eso hizo cosas en el estómago de Harry–. ¿Estás seguro? No me importa…

Harry no quería que Draco terminara esa frase, así que lo cortó con un beso corto en los labios.

- Estoy bastante seguro. Bueno. No es que tenga ni idea de lo que estoy haciendo, pero quiero hacerlo y confío en que tú sí que sepas qué hacer.

- Joder, Harry.

Fue como apretar un botón. De repente, Draco estaba a tope. Y Harry no podía quejarse porque, teniendo en cuenta que no sabía qué tenía que hacer, prefería que Draco llevara la voz cantante.

Con un accio silencioso, Draco recuperó su varita del bolsillo de los pantalones y, mirando a Harry a los ojos, pegó los labios a los suyos, hablando sobre ellos en un susurro.

- Voy a usar un hechizo de limpieza. Y después, voy a usar lubricante y voy a relajarte y dilatarte con los dedos. Y si quieres parar, paramos. En cualquier momento.

Harry agradecía la información, la verdad. Así al menos se sentía menos nervioso. Pero no podía evitar que eso hiciera que se avergonzara más.

- ¿Y eso no se puede hacer también con un hechizo?

Harry sabía que tenía las mejillas rojas por la vergüenza, pero no se iba a echar para atrás ahora. Al menos, no por eso.

Draco sonrió en respuesta y deslizó los labios sobre su mejilla hasta alcanzar su oreja, susurrando sobre su oído.

- Sí, claro que se puede hacer con un hechizo. Pero eso prefiero hacerlo yo despacito y con mis propias manos.

Y para terminar, le dio un mordisco en el lóbulo de la oreja y Harry casi se corre ahí mismo. Merlín. Que Draco hiciera lo que quisiera, él estaba entregado.

Draco soltó el aire por la nariz a modo de risa y con la mano que tenía libre, separó las nalgas de Harry, paseando los dedos hasta que llegó a su entrada. Harry, al notar el contacto, dio un respingo, ante lo que Draco le dio en pequeño beso en el cuello para relajarlo. Draco dijo el hechizo en voz baja y Harry notó una sensación extraña, como si le acabaran de pasar una esponja, pero por dentro y por fuera. Draco dijo otro hechizo y Harry esperó nervioso, aunque no notó nada. Hasta que notó un dedo de Draco justo sobre su entrada, mojado y resbaladizo, acariciando por encima, sin llegar a entrar.

- Tranquilo. –La voz de Draco susurrando sobre su cuello hizo que se relajara, dándose cuenta de lo tenso que estaba–. Ahora voy a meter el índice.

Harry no tenía claro si quería que Draco se lo fuera retransmitiendo todo, pero sí que sabía que su voz lo calmaba, así que no se quejó, sólo intentó mantenerse lo más relajado posible.

Draco, aprovechando la situación, metió el dedo hasta el primer nudillo. Harry inspiró de golpe y tuvo que hacer un esfuerzo consciente por no apretar el culo. Draco, en respuesta, le acarició la parte baja de la espalda con la mano libre y le dio un besito detrás de la oreja que hizo que le recorriera un escalofrío.

- Muy bien, Harry. –Harry inspiró, notando cómo Draco introducía algo más el dedo. Era… raro. No malo, no doloroso. Sólo… extraño–. Vamos, un poco más.

La voz de Draco lo tranquilizaba, así que, por mucha vergüenza que le diera, sí, definitivamente prefería que siguiera hablando.

Draco sacó el dedo y volvió a meterlo despacio hasta el mismo punto y Harry notó que estaba más pringoso. Y, sin que Harry tuviera tiempo para decir nada, Draco comenzó a mover el dedo suavemente dentro de Harry. Hasta ese momento, sólo había intentado que Harry se acostumbrara, pero ahora comenzó a mover el dedo en círculos, sacándolo y volviéndolo a meter. Harry podía notar cómo estaba jugando con su entrada, sobre todo en la zona del esfínter, y cómo con cada movimiento, parecía que le costaba menos moverlo.

- Bien. Ya estás más relajado. Déjame que pruebe…

Harry no tenía ni idea de qué quería probar Draco, pero no iba a decir nada. Cerró los ojos y se echó hacia delante, apoyándose en Draco y rodeando su cuello con los brazos, intentando controlar la respiración.

Draco volvió a introducir el dedo por completo y comenzó a moverlo por dentro de Harry, presionando suavemente las paredes por dentro hasta encontrar lo que estaba buscando. Draco presionó con un poquito más de fuerza y un escalofrío recorrió toda la espalda de Harry.

Joder.

Harry no pudo evitar soltar la palabrota en voz alta, pero es que eso no se lo había esperado. Draco volvió a presionar en el mismo sitio y Harry inspiró bruscamente, apretando los labios entre sí para no soltar más ruidos.

- Mh, mh… Esto… –Draco estaba siendo muy insistente acariciando en el mismo sitio y joder, Harry estaba notando cómo el placer se extendía por su cuerpo y la erección que inicialmente se le había bajado, estaba otra vez dura como una piedra–. Esto es tu próstata, Harry. Y es lo que voy a usar para darte placer.

Mierda, Harry se mordió las mejillas por dentro al escuchar la voz ronca de Draco y, sin poderlo evitar, movió las caderas hacia su mano, aumentando el contacto con sus dedos.

- Suave. Necesito que te relajes un poco más.

Harry estaba ya entregado a lo que Draco quisiera, la verdad. Estaba completamente perdido en el placer y si Draco decía que necesitaba que se relajara más, eso era exactamente lo que Harry pensaba que tenía que pasar.

Pero Draco sacó el dedo despacio, a lo que Harry respondió con un gruñidito. Harry notó la sonrisa de Draco sobre su cuello y cómo le dio un beso justo debajo de la oreja como para que Harry no se quejara. Y Harry no se quejó más, pero porque notó cómo Draco metía esta vez dos dedos. Harry se contrajo involuntariamente porque, bueno, no tenía mucha costumbre de esto, pero respiró varias veces de forma lenta para relajarse mientras Draco le acariciaba la espalda con la otra mano, dándole un poquito de tiempo antes de continuar.

- Bien hecho, Harry.

Harry soltó el aire por la nariz mientras Draco movía los dedos igual que antes, hacia dentro, hacia fuera. Draco separó los dedos suavemente y Harry notó cómo se abría. Y entonces, Draco volvió a la carga, volviendo a acariciar sobre la próstata de Harry, presionando ahora con dos dedos.

Mierda, Harry había conseguido tranquilizarse un poco pero, si Draco seguía así, había muchas papeletas de que se corriera. Y no tenía intención de que fuera tan pronto.

Pero Draco, ajeno a sus pensamientos, seguía insistiendo, separando los dedos, presionando. Joder, Harry notó cómo se le escapaba una gota de preseminal y dejó escapar un gemido.

Entonces, Draco paró. Como si supiera por lo que estaba haciendo pasar a Harry.

- Bien. Voy a usar otro dedo más, ¿de acuerdo?

Harry asintió, aunque no estaba seguro de que Draco lo hubiera visto. Pero Draco tampoco paró, así que supuso que lo habría entendido.

Y Draco hizo lo que había avisado. Harry notó cómo sacaba los dos dedos y cómo volvían a entrar, esta vez tres y más pringosos. Y Draco volvió a repetir los mismos movimientos, dilatando, relajando la entrada de Harry. Y Harry notaba que cada vez, Draco podía mover los dedos con menos dificultad y que la sensación extraña del principio, empezaba a ser reemplazada por algo más placentero.

Draco debió de darse cuenta de este cambio, porque introdujo los dedos por completo, susurrando contra la piel del cuello de Harry.

- Muy bien, Harry. ¿Qué tal vas? Ya estás bastante relajado.

Harry no sabía si Draco esperaba una respuesta, pero le pareció educado contestar, dadas las circunstancias.

- Bien.

La voz le salió como un graznido y Draco soltó una risita.

- Perfecto. Lo has hecho muy bien. Ahora, déjame que termine.

Harry no tenía ni idea de a qué se refería Draco, pero Draco no tardó en demostrárselo. Moviendo los dedos dentro de Harry, volvió a presionar sobre su próstata, aumentando cada vez un poco más la presión. Y joder, Harry ya estaba muy al límite después de todo. Draco no pareció conformarse con eso, porque movió la mano libre hasta colarla entre ambos y la bajó hasta el miembro después Harry, rodeándolo con los dedos y comenzando a acariciarlo. Si Harry creía que antes no iba a aguantar, ahora ya sí que no podía más.

Pero Draco no paró. Continuó moviendo los dedos dentro de Harry y moviendo la otra mano, cada vez más rápido. Y Harry no quería acabar así, tan pronto, quería terminar con Draco, pero joder, era tan increíble, estaba notando cómo se acercaba peligrosamente al orgasmo, estaba notando cómo se le contraían todos los músculos del cuerpo, si Draco no paraba…

- Joder, joder, joder.

Harry se corrió como si no se hubiera corrido nunca, el orgasmo fue tan fuerte que casi se queda sin aliento.

- Bien hecho, buen chico.

Harry ya no tenía el cuerpo para avergonzarse, no cuando Draco acababa de hacer que casi perdiera el conocimiento. Se dejó caer por completo sobre Draco, notando los músculos completamente relajados. Mierda, si es que no podía ni moverse.

- Joder.

Draco se rió, sacando los dedos con cuidado de Harry, ante lo que éste dio un respingo, y volvió a coger la varita que había dejado antes a su lado en el sofá, murmurando un hechizo de limpieza antes de abrazar a Harry, acariciándole la espalda con las yemas de los dedos.

- ¿Mh? ¿Todo bien?

A Harry le costaba pensar, pero al menos ya estaba otra vez en el mundo de los vivos. Con trabajo, se separó de Draco lo justo para poder mirarlo y vio que Draco estaba sonriendo como si no acabara de hacer temblar los cimientos de la vida de Harry.

- Sí. Todo bien. Joder.

- Eso ya lo has dicho.

Draco volvió a reírse y Harry pudo por fin sonreír, soltando el aire flojito por la nariz.

- Eso ha sido… inesperado.

- ¿Ah? ¿Pero inesperado bien?

- Inesperado pero increíble. Aunque… –Harry bajó la mirada hasta la entrepierna de Draco, que estaba parcialmente cubierta por su ropa interior pero se podía ver perfectamente que seguía teniendo una buena erección–. Pensaba que ibas a participar un poco más.

- No sé si eso es lo mejor.

- ¿Por qué no?

- Bueno… puede que sea suficiente para una primera vez.

Harry arrugó la nariz. No, no estaba especialmente conforme con eso.

- No estoy de acuerdo. –Draco alzó una ceja, mirando a Harry sin decir palabra. Bueno, pues Harry diría lo que quería decir, aunque quizás no fuera lo que Draco quisiera oír–. Quiero llegar hasta el final. No quiero parar ahora.

Draco apartó la mirada, pasándose la punta de la lengua por el labio inferior y Harry sabía que estaba pensando si de verdad Harry estaba diciendo la verdad o no.

Pero, ¿para qué iba a mentir ahora?

- Además, creo que estoy más que preparado, ¿no? De eso te has asegurado.

Draco resopló a modo de risa, mirando a Harry por el rabillo del ojo.

- Tendría que haberme imaginado que eras así de imprudente en todos los aspectos de tu vida, incluyendo este. Pero tú verás. –Draco bajó las manos hasta dejarlas bajo el culo de Harry, levantándolo un poco como para cogerlo en brazos, y llevó los labios hasta el oído de Harry, susurrando–. ¿De verdad quieres seguir?

Harry asintió, sin una pizca de duda, y Draco no se lo planteó más.

- Vamos a la cama. Al menos, vamos a hacerlo cómodamente.

Harry sonrió como un niño con zapatos nuevos y se levantó del regazo de Draco, extendiendo los brazos hacia él para que le cogiera las manos, tirando de él para ayudarlo a levantarse. Una vez de pie, Draco terminó de sacarse los pantalones que tenía enrollados en los pies, quitándose también los zapatos. Soltando sólo una de sus manos, Harry se llevó a Draco con él, subiendo las escaleras y caminando hasta el dormitorio. Y, en cuanto llegaron, se giró hacia Draco, esperando más instrucciones.

- Túmbate en la cama.

Draco le dio unos empujoncitos a Harry en dirección a la cama y Harry hizo lo que le dijo sin poner ninguna pega, dejándose caer boca arriba en la cama, con los brazos extendidos.

Draco, por su parte, se bajó la ropa interior, quitándose a la vez los calcetines y lo dejó todo en el suelo junto con la varita, que también se había traído. Se acercó a la cama e hizo lo mismo con Harry, terminando de desvestirlo deshaciéndose de los calcetines. Se subió a la cama y gateó hasta dejar su cara a la altura de la entrepierna de Harry. Y Harry ya se estaba empezando a poner un poco nervioso por la anticipación. Y, a pesar de que acabara de correrse como nunca, la situación estaba empezando a afectarle y su miembro estaba volviendo a despertarse.

Draco se relamió los labios y miró a Harry con una sonrisa. Pero si Harry se esperaba algún lametón traicionero de Draco, Draco lo decepcionó. Sólo dejó un besito sobre el hueso de su cadera, separándose un poco de él.

- Date la vuelta.

- ¿Cómo?

- Gírate.

Harry hizo caso, aunque no sabía muy bien qué esperar, y se dio la vuelta, quedando boca abajo sobre la cama. Draco no le dejó pensar demasiado, le dio un par de palmaditas en el muslo, instándolo a moverse.

- Levanta.

Harry no sabía si quería que se levantara entero o simplemente que… oh. Igual… igual sí que era un poco lento a veces. Así que levantó el culo, quedándose a cuatro patas. Bueno, si pensaba que antes había pasado vergüenza, no había esperado esto.

Pero Draco no tenía ningún problema de vergüenza, aparentemente.

- Mhhhh. ¿Recuerdas lo que le dijiste a Weasley antes? –Harry no quería pensar en Ron ahora mismo, en serio. ¿Qué narices le había dicho a Ron que tuviera algo que ver con estar a cuatro patas delante de Draco? Oh. Espera–. Le dijiste que me ibas a besar el culo, ¿qué tal si cambiamos las tornas soy yo el que te lo besa a ti?

Espera, espera, espera. ¿Qué? Harry no lo había dicho en ese sentido, ni mucho menos. ¿Qué iba a hacer…?

Ooooh.

- Draco…

Harry intentó parar a Draco porque bueno, porque sí, pero Draco no se dejó. Separó las nalgas de Harry con las manos y, sin más, dio un lametón de arriba abajo. Harry soltó un gemido, en parte por lo inesperado de la sensación. Draco, ajeno a los pensamientos de Harry, continuó dando pequeños lametazos sobre la entrada de Harry, presionando con la punta de la lengua hasta introducirla, jugando con ella en su interior, moviéndola hacia dentro y hacia fuera. Dilatándolo con ella.

Mierda. Eso era… increíble. Harry se olvidó de todas sus reticencias porque, oh, Merlín, lo que estaba haciendo Draco con la lengua estaba haciendo que dejara de pensar y que sólo fuera capaz de gemir. Harry no sabía cuánto tiempo había pasado, sólo sabía que Draco había llevado además, su mano hasta su pene, acariciándolo mientras tanto. Y sí, definitivamente, Harry volvía a tener una erección y estaba muy dispuesto a correrse de nuevo.

Entonces, Draco paró. Separándose de Harry, llevó las manos a sus caderas, obligándolo a darse la vuelta para que volviera a quedar boca arriba en la cama.

- Ahora sí que estás más que preparado.

Harry no sabía qué decir. Abrió y cerró la boca como un pez, sin decir nada, pero es que Draco lo estaba dejando sin palabras.

Draco se levantó de la cama para recoger la varita del suelo y Harry lo siguió con la mirada, todavía buscando algo qué decir. Draco volvió a la cama y sonrió cuando vio a Harry en ese estado, volviendo a subirse al colchón y gateando hasta quedar entre las piernas dobladas y abiertas de Harry.

- ¿Te arrepientes de tus decisiones?

Harry no se arrepentía. Podía ser que estuviera un poco… patidifuso, pues sí. Pero no era porque se arrepintiera, precisamente. Así que negó muchas veces con la cabeza en respuesta a la pregunta de Draco.

- Bien.

Draco apartó la mirada de Harry, susurrando un hechizo que le llenó la mano de gel lubricante. Harry siguió el movimiento de su mano y no pudo evitar abrir los ojos un poco más de lo normal viendo cómo Draco se extendía el gel por su miembro. Oh, bueno. Harry se había dejado llevar siguiendo el momento y todo eso, pero… Tragó saliva, relamiéndose el labio inferior sin apartar la mirada de la entrepierna de Draco. Bueno, eso iba a estar dentro de él. Sí, sí. Lo sabía, que tonto no era. Pero era como si acabara de darse cuenta de que sí, estaba pasando.

Draco abrió algo más las piernas de Harry para acercarse más a su cuerpo, acariciando la parte posterior de sus muslos, distrayendo a Harry de su ensimismamiento. Harry entonces levantó la mirada hasta la cara de Draco y este aprovechó para agacharse hasta alcanzar sus labios para darle un beso.

Harry se relajó, aunque no sabía en qué momento se había puesto tenso, y Draco aprovechó la situación. Harry notó cómo algo presionaba contra su ano de forma insistente y tomó aire, relajándose todo lo posible. Y debió de surtir efecto, porque Harry notó cómo entraba.

Joder, eso era más grande que los dedos de Draco, definitivamente.

Draco estaba siendo muy cuidadoso y estaba yendo muy lento, casi demasiado lento par aHarry, pero no se quejó porque así le dejó tiempo para acostumbrarse a la invasión. Mierda, era… una sensación rara.

Draco salió y volvió a empujar un poco, entrando cada vez un poco más profundo hasta que entró por completo. Y joder, vale. Bien. Todo bien. Harry apretó un poco el culo, notando el miembro de Draco dentro de él, cosa que hizo que Draco resoplara.

- Mierda, Harry. –Harry miró a Draco, que tenía los ojos apretados y cara como de estar sufriendo. Entonces, Draco abrió los ojos y miró a Harry, relamiéndose los labios, saliendo un poco antes de volver a entrar, obligando a Harry soltar un gemido–. Estás tan jodidamente apretado que no sé cuánto voy a poder aguantar.

Harry había tenido serias dudas acerca de que Draco le fuera contando las cosas, pero ya tenía meridianamente claro que le gustaba. Lo ponía muy cachondo que Draco le dijera lo que iba pasando, y lo cachondo que lo ponía superaba con creces la vergüenza que le daba.

Harry levantó ligeramente las caderas hacia Draco, obligándolo a moverse en su interior, y Draco soltó el aire de golpe por la nariz, recibiendo el mensaje. Subió una de sus manos hasta su pezón, apretándolo entre los dedos y pellizcándolo con suavidad mientras comenzaba un movimiento lento de entrada y salida. Harry nunca había pensado que sus pezones fueran especialmente sensibles, pero después de esto, tendría que replanteárselo.

Deslizando la mano por el pecho de Harry, acarició por su abdomen hasta llegar a la parte baja de su vientre, presionando con la palma sin ejercer demasiada fuerza, aumentando la velocidad de sus movimientos y mierda, Harry podía notar el miembro de Draco con mayor intensidad, entrando y saliendo, y oh, oh. Draco cambió un poco el ángulo de las embestidas y Harry no pudo evitar un jadeo de sorpresa al notarlo chocar directamente contra su próstata y mierda, si se habían sentido bien sus dedos, esto ya no tenía nombre.

Draco llevó la mano libre hasta el miembro de Harry y comenzó a estimularlo, acariciándolo al ritmo de sus movimientos, apretándolo entre los dedos y no, Harry no podía más. Iba a eyacular, iba a correrse muy mucho y joder, joder…

- Joder, Draco.

El nombre de Draco lo dejó escapar mucho más agudo de lo que le habría gustado, acabando con un gemido mientras terminaba en su mano. Notaba sus músculos contrayéndose alrededor de Draco, que aumentó el ritmo y se clavó lo más profundo dentro de él, corriéndose también.

Harry soltó todo el aire de los pulmones y se tapó la cara con un brazo, replanteándose su existencia. Mientras, Draco, sin salir de su interior, se dejó caer sobre su cuerpo, con la respiración acelerada. Harry, sin pensar, le pasó el brazo libre alrededor del cuerpo, manteniéndolo pegado a sí mismo.

Eso había sido… ¿intenso, increíble? No tenía claro cómo describirlo, porque superaba con creces sus expectativas.

Apartando el brazo de delante de su cara, se giró a mirar a Draco, que lo estaba mirando a él. Y si Draco se esperaba encontrar algo de arrepentimiento o de dudas, no se lo iba a encontrar porque Harry estaba seguro de que todo esto había sido la mejor decisión que había tomado en años. Así que, como le faltaban las palabras, simplemente le dio un beso en los labios a Draco, que se lo devolvió con una sonrisa.

- Creo que… no me puedo mover.

Draco se rio, apartándose de encima de él y moviéndose con cuidado para salir de su cuerpo sin hacerle daño. Colocándose de nuevo entre sus piernas, Draco se las movió para dejarlas abiertas y fijó su vista en la entrada de Harry.

- ¿Qué haces?

Draco se relamió y acarició sobre su entrada con el índice, colando el dedo hasta el primer nudillo. Y Harry, que tenía esa zona ya bastante sensible, emitió un ruidito de queja.

- Esto… así… ahora mismo… –Draco parecía bastante ensimismado, pero finalmente levantó la mirada hasta los ojos de Harry, mordiéndose el labio inferior–. Me parece lo más sexy que he visto nunca.

Bueno, Harry pensaba que ya habría terminado la vergüenza, pero no. Notó que las mejillas se le ponían un poco rojas, pero prefirió no decir nada porque, ¿qué iba a decir? ¿Que le alegraba? Bueno, era un hecho que le alegraba que a Draco le gustase, y además era bastante evidente, pero tampoco sabía cómo decirlo sin quedar como un idiota.

Draco, finalmente, apartó el dedo de Harry y, estirándose sobre él, recogió la varita que había dejado a un lado, limpiándolos a ambos con un hechizo de limpieza, dejándose caer posteriormente a su lado.

Tras unos segundos de silencio, Harry giró la cara hacia Draco quien, al notar el movimiento, lo miró también.

- ¿Estás orgulloso de lo que acabas de hacer? –Harry tenía que preguntarlo porque Draco parecía claramente orgulloso, como si acabara de acometer un gran logro.

Draco soltó una carcajada al escuchar a Harry, apoyándose sobre sus codos para poder mirarlo entero de arriba abajo.

- Hombre, pues bastante. ¿Puedes moverte ya o necesitas ayuda? –Harry intentó darle un manotazo en el brazo, pero lo cierto es que de verdad tenía los músculos tan flojos que le costaba moverlos, así que tuvo que ceder. Que Draco estuviera todo lo ufano que quisiera, Harry acababa de tener el mejor orgasmo de los últimos tiempos–. No, en serio. Sí. Para ser tu primera vez… creo que he conseguido que puedas querer repetirlo.

Harry no contestó, sólo sonrió. No necesitaba alimentar más el ego del otro hombre, la verdad.

Entre ellos volvió a instalarse un silencio cómodo. Draco alzó su mano hasta la cabeza de Harry, acariciando su pelo entre los dedos y rascando suavemente con las uñas, haciéndole cosquillas. Harry empezó a notar cómo el sueño se adueñaba de él, pero la voz de Draco lo trajo de vuelta a la realidad.

- ¿Sabes…? –Draco inspiró profundamente y dejó salir el aire por la nariz poco a poco, con la mirada dirigida hacia el techo–. Me ha hecho muy feliz hoy. Todo. En general.

Draco por fin miró a Harry y sonrió mínimamente, como si estuviera nervioso de decir lo que estaba diciendo.

- Me ha hecho especialmente feliz que le hayas contado a tu familia lo nuestro. Que no te avergüence. –Harry abrió la boca para hablar, pero Draco fue más rápido y le puso un dedo sobre los labios para callarlo y poder terminar–. Y no te puedes ni imaginar lo mucho que me ha gustado lo que acabamos de hacer. Así que gracias.

Harry creía que se hacía una idea, aunque probablemente no llegaba a entenderlo del todo.

- Por supuesto que no me avergüenzo de estar contigo. –Harry se giró en la cama, dejando medio cuerpo sobre el cuerpo de Draco–. De hecho, lo que me parece increíble es que quieras estar conmigo. Vamos, Draco, los dos sabemos que no soy el más espabilado del lugar. Sabes que te las he hecho pasar canutas porque soy muy denso y que si no fuera porque tienes una paciencia infinita, probablemente no estaríamos aquí. Eso no puedes negarlo.

Draco soltó una carcajada, despeinando a Harry de un manotazo.

- Menuda forma de quitarle peso a la situación, Harry.

Harry sonrió porque sabía a qué se refería Draco. Y sabía que él estaba hablando completamente en serio, aunque Harry le hubiera contestado medio en broma. Pero también sabía lo que quería decir ahora, y también iba bastante en serio.

- Draco, por si no te ha quedado claro… te quiero.

Harry no se había planteado decirle a Draco que lo quería. No porque no fuera verdad, sino porque no le había dado ni media vuelta a cómo iba a decírselo, en qué situación o de qué manera. Pero, la verdad, le había parecido buen momento y buen lugar.

Draco levantó la cabeza de golpe para mirarlo y la sonrisa que puso podría haber iluminado toda la habitación. Sin dejar a Harry casi ni reaccionar, lo rodeó con los brazos en un abrazo apretado, pegándolo a su cuerpo.

- Yo también te quiero, Harry.


N/A: Gracias por leer, gracias por los reviews. Me hace muy feliz ver que a la gente le gusta esta historia. Y, sobre todo, gracias a los que me habéis acompañado durante este tiempo. Gracias a vosotros esto sigue vivo.

¿Lo digo? Lo digo. El próximo capítulo es el último. Después de 10 años de montaña rusa emocional, ya es hora de ponerle fin.

Pero puede que esto no sea el final, porque cada vez tengo más ganas de escribir la versión de Draco de los hechos. Harry nos ha hecho sufrir a todos, pero sobre todo a él y quiere contar su historia.

Y yo quiero contar la de los dos.

MayaT.